Ronnie y Lubbock pudieron hacer su escape del palacio y estaban en camino para regresar con el resto de Night Raid.
- Espera ahí… - El peliverde se detuvo. – esa pelea realmente agotó mis energías… lamento pedir esto pero necesito un descanso.
- No te preocupes, la situación en la que estuvimos fue suficiente para dejarnos cansados, deberíamos buscar un sitio donde estar seguros sin que nos encuentren.
- Esa sería la mejor idea – Los dos se movieron mientras buscaban un lugar abandonado, por suerte pudieron encontrar una casa a la cual entraron para refugiarse durante un corto tiempo.
- Eso realmente fue peligroso, realmente pensé que íbamos a morir en ese lugar. – Exclamó Lubbock. - ¿Cómo pudiste escapar primero?
- Recibí algo de ayuda. – Fue todo lo que pudo decir el pelinegro. – Por ahora acabamos con otro miembro de Wild Hunt, eso será de utilidad.
- No podía dejarlo vivo, no después de todo lo que dijo… - Bajó la mirada. – Nunca dejaré que toquen a Najenda-san…
- Realmente te gusta ¿no? – Preguntó Ronnie con una sonrisa.
- Estuve a poco de morir realmente, si no hubieras ido en mi ayuda, podría haberme despedido de este mundo sin siquiera decirle lo que siento… por eso te agradezco totalmente lo que hiciste.
- No es nada, todo sea por ayudar a un amigo. – Los dos chocaron palmas, en ese momento escucharon pasos cerca. - ¿Hay alguien aquí?
- No sé a que vendrían a un sitio abandonado… escondámonos. – Con la sugerencia de Lubbock, los dos se escondieron, escucharon los pasos que se hicieron más cercanos en aquel momento, entonces la puerta se abrió.
- Aquí podemos hacer el trato. – Era un hombre de cabello rubio y bien vestido. – Nadie nos escuchará aquí.
- Entonces hagamos negocios. – El otro era un hombre calvo y mirada rasgada. – Dices que traer material nuevo ¿no?
- Exactamente. – Exclamó el rubio. – Hace poco logré comprar a tres niñas de una aldea la cual tiene altas deudas con el imperio, les prometí que las vendería a un noble amable que las trataría bien. – El rubio empezó a reír. – Son unas estúpidas.
- Veo que nuevamente tienes un gran material… - El hombre sonrió. – Serán de gran utilidad para nuestro grupo de los entusiastas, vamos a disfrutar bastante el torturar a estas chicas hasta la muerte.
- Como siempre señor Suka, usted es un cliente que nunca me decepciona, ellas se encuentran en una habitación de hotel que renté, luego las llevaré a su mansión, aunque antes las prepararé, seguro desea que se vean lindas.
- Por favor, deseo ver sus rostros llenos de desesperación, mucho mejor si están maquilladas e impecables.
- Entonces es un trato, un placer hacer negocios nuevamente con usted señor Suka.
- Igualmente Bach, nunca fallas en traernos el mejor material para nuestro culto. – Luego de que ambos terminaron de hablar, salieron de esa habitación, sin saber que los dos fueron escuchados.
- Eso… ¿acaso piensan matar a niñas inocentes? – Ronnie apretó el puño con fuerza.
- La trata y venta de esclavos es muy común en el imperio… no me sorprende que niñas y mujeres en general sean vendidas a nobles como esclavas sexuales o sirvientas… pero utilizar a niñas para cumplir sus sucios deseos… eso no es algo que pueda permitir.
- Parece que piensas lo mismo. – El peliverde asintió. – Ese comerciante se llama Bach ¿no? Vamos a seguirlo, luego vamos a acabar con todos, con él y con ese culto enfermizo. – Los dos se movieron para seguir al comerciante de esclavos, quizás tardarían un poco más en volver, pero no podían ignorar tal plática, necesitaban hacer algo.
Los impuestos que cobra el imperio llegan a ser muy excesivos, por esa razón varios pueblos no tienen otra opción más que utilizar todo a su favor para conseguir pagarlos, eso incluye vender a mujeres y niños a comerciantes de esclavos. En una habitación de un hotel se encontraban tres niñas, una de cabello rosado con ojos del mismo color, su vestimenta era una especie de impermeable, la otra tenía cabello azul con ojos del mismo color y un ropaje igual solo que de color azul, la última tenía cabello rubio y llevaba una gabardina naranja.
- Sigo teniendo mis dudas al respecto con todo esto. – Comentó la peliazul por debajo.
- Vamos Luna-chan, Bach-san nos dijo que nos entregará a un buen maestro y muy amable, confío en él. – Respondió la pelirrosa, la otra llamada Luna enarcó una ceja.
- Eres demasiado ingenua Air-chan, seguimos siendo esclavas a final de cuentas, nuestro pueblo nos vendió y alejó de nuestras familias, ahora estamos solas, no podemos confiar en nadie más que en nosotras mismas.
- Ya viste como se comportó Bach-san con nosotras, los comerciantes pueden parecer gente mala y de temer pero él nunca nos encerró en jaulas, nos llevó en su carruaje.
- Creo que no tiene caso discutir con ella… Fal-chan, intenta decir algo.
- ¿Eh? Bueno, si intentan hacernos algo, yo las protegeré. – La rubia lanzó golpes al aire. – No crean que por ser una niña, soy débil, si intenta tocarnos en una zona indebida, le romperé todo su rostro.
- Fal-chan, eso no muy femenino, si queremos que nuestro nuevo maestro, nos trate bien, debemos de ser muy amables. – Exclamó Air, la rubia se cruzó de brazos.
- No creas que seré como quieras que sea, en ocasiones preferiría más el ir a luchar o ser una soldado. – Sonrió con confianza. En ese momento la puerta se abrió.
- Chicas. – Bach entró en aquel momento con una sonrisa amable, la pelirrosa se acercó a él.
- Bach-san, bienvenido de regreso. – Ella hizo un saludo. - ¿Qué tal le fue?
- Ya hablé con su nuevo maestro, pronto las llevaré a la mansión donde vivirán de ahora en adelante. – Eso alegró a Air, aunque Luna no se veía muy feliz. – Antes de eso, vamos a ponerlas lindas, voy a comprarles nueva ropa.
- ¡Oh, nueva ropa! – La pelirrosa empezó a tener un brillo en sus ojos.
- ¿Eh? ¿Ropa? ¿Por qué no mejor armas? eso me encanta más. – Expresó Fal.
- Luego podrás decirle a tu nuevo maestro lo que quieras, por ahora vamos a las tiendas, hay que ponerlas presentables para su nuevo maestro.
- ¡Sí! – Air lo acompañó, sujetando su mano, Luna se quedó detrás.
- Es una estúpida… - Exclamó la peliazul por debajo.
- Ya Luna-chan, vamos, no es que tengamos de otra. – Fal los siguió, ya por último Luna salió. Los cuatro fueron a ver a distintas tiendas de ropa, el rubio entró primero.
- Bienvenidos. – El tendero los recibió. - ¿Qué desea ver?
- Quiero la mejor ropa que tenga para estas tres niñas, si son vestidos lindos, mejor.
- Claro, espere un momento. – Fue a buscarlos, mientras tanto las tres chicas veían a los alrededores, más en específico Air veía la ropa.
- Hay mucha ropa linda aquí.
- No es algo que me interese bastante. – Fal soltó un suspiro. – Preferiría ver armas como espadas…
- … Creo que deberíamos huir mientras podamos, Air-chan, Fal-chan. – Sugirió Luna.
- No podemos hacer eso Luna-chan, de cualquier modo, si huyéramos, a donde podríamos ir.
- Eso podremos verlo luego, sigo teniendo un mal presentimiento de todo esto.
- Chicas. – Para sorpresa de Luna, Bach apareció a espaldas de ella, dándole escalofríos, entonces sintió su mano sobre su hombro. – Ya trajeron sus nuevos vestidos, vayan a probárselos.
- Ya voy. – Air fue para probárselo, Fal lo hizo con desgano, ya entonces Luna siguió paralizada en aquel momento.
- Luna, Ve a probarte tu nuevo vestido igual ¿sí? – Aunque sonriera, la peliazul sentía algo así como temor y amenaza en sus palabras.
- B-Bien… - Ella fue igualmente. Un rato después salieron las tres chicas, Air llevaba un vestido largo de una sola pieza, Luna uno de dos piezas con botines y Fal una camisa con una falda medio larga.
- Se ven lindas. – Exclamó el dueño de la tienda. – Es lo mejor que tengo, espero le guste.
- Claro, pagaré por sus vestidos. – Entregó al dinero a este, Air se veía muy feliz con su ropa nueva.
- Jeje, me veo muy linda.
- Realmente no entiendo la razón de que estés tan feliz… - la rubia soltó un suspiro.
- Es que me gusta verme linda ¿no es así Luna-chan? – La peliazul se veía distraída en aquel momento. - ¿Luna-chan?
- ¿Eh? Esto… claro…
- Es hora de que vayan a conocer a su nuevo maestro, seguro podrán tener una mejor vida ahora. – Exclamó Bach, los cuatro comenzaron a caminar hacia una parte en las afueras de la capital.
- ¿Por aquí vive ese noble? – Preguntó Fal, el rubio asintió.
- Es alguien que prefiere vivir aquí para que no lo molesten demasiado, espero eso no sea problema para ustedes que necesiten ir a la ciudad.
- Para nada, nos la arreglaremos. – Respondió la pelirrosa. Ya entonces llegaron a la entrada donde Bach tocó la puerta, en ese momento la abrieron, saliendo el calvo.
- Hola, les estábamos esperando. – Respondió con una sonrisa. – Así que ustedes son las niñas nuevas que se quedarán, un gusto, me llamo Suka, seré su nuevo maestro.
- Un gusto Suka-san, soy Air, espero poder trabajar para usted. – la pelirrosa hizo una reverencia, Fal solo asintió y Luna no hizo nada.
- Se ven como chicas muy amables y educadas, por ahora pasen, las llevaremos a una sala para platicar con más calma. – En eso ellas entraron, Suka intercambió miradas con Bach el cual asintió, en ese momento cerró la puerta.
- Es grande… - Air miraba a todos lados en la mansión, sorprendida por lo amplia que era, Suka soltó una risa.
- Tengo muchas habitaciones libres, espero escojan la que más les gusta.
- Eso haremos. – Respondió la pelirrosa.
- ¿Puedo entrenar? Deseo ser algo así como un soldado. – Preguntó Fal.
- Luego podremos hablar de todo eso, vamos a esa sala. – Ya entonces las llevó, fue entonces que Suka sonrió, Bach solo asintió. Ya de tal modo estaban frente a una gran puerta. – Es aquí, ustedes entren primero.
- Claro… Luna-chan, Fal-chan, este será el inicio de nuestra nueva vida, hay que recibirlo con una sonrisa. – Air abrió la puerta, ilusionada de lo que ahora podría esperarle de ahora en adelante.
- ¿Son ella? Jeje, se ven lindas. – Un hombre gordo observó a las tres niñas con lascivia. – Vamos a divertirnos bastante con ellas.
- Así que ellas tres serán el sacrificio en esta ocasión. – Otro hombre de largo cabello negro y llevando un perro rabioso estaba ahí.
- ¿Qué es esto? – Preguntó Air, en ese momento Bach cerró la puerta detrás. - ¿Bach-san?
- Muy bien niñas, es momento. – Sonrió Suka. – Ustedes tres van a morir.
- ¿Cómo que morir? – Las pupilas de la pelirrosa se dilataron. - ¿Suka-san? ¿Bach-san? Díganos.
- Ustedes tres fueron vendidas a nuestro culto, nosotros somos los entusiastas, nos encargamos de matar a niñas inocentes y felices como ustedes. – Respondió Suka con una sonrisa malvada, eso causó que las tres chicas se pusieran pálidas, el gordo empezó a reír.
- ¡Jajajaja, mira sus expresiones de desesperación! Me encanta. – El gordo relamió sus labios.
- ¡Bach-san, ayúdanos! – Air fue tras el rubio pero este la golpeó, derribándola. - ¡Kyah!
- No me toques, sucia mocosa. – El rubio la miraba como si fuera basura. – Ustedes me han asegurado mucho dinero, lo que hagan con ustedes ya no me importa… solo fueron activos para mi beneficio.
- … Bach-san… - La pelirrosa no podía creerlo, todo lo que ella pensaba, su felicidad y esperanzas fueron destruidas en cuestión de segundos.
- ¡Levántate Air-chan! – Luna la ayudó a levantarse. – Hay que huir de aquí.
- Malditos, voy a acabarlos. – Fal fue para atacar a Suka pero el del perro la detuvo con la vaina de su espada, dándole en el estómago. - ¡Aaargh!
- ¡Fal-chan! – Luna quiso auxiliar a su amiga pero estaban rodeadas. – No puede ser… este es nuestro final… - Ella empezó a llorar.
- Descuiden chicas, nos vamos a divertir bastante mientras sigan vivas. – Los tres hombres se acercaron peligrosamente a ellas.
- Por favor… que alguien nos salve… ¡Ayuda! – gritó Luna, en ese momento la ventana de la habitación se rompió, sorprendiendo a los presentes.
- ¿Qué carajo? – Entró una figura vistiendo una armadura en aquel momento. - ¿Quién mierda eres?
- No mereces saberlo, escoria. – Con su lanza-guitarra fue y lo empaló directamente por el abdomen a Suka, levantándolo en el aire.
- Ah… maldito… - Este solo pudo gruñir mientras seguía atravesado por el arma, ya entonces lo derribó contra el suelo.
- ¿Quién eres? – El gordo quiso moverse pero estaba paralizado. - ¿Qué?
- No podrás moverte. – En ese momento apareció detrás de él Lubbock. – Hazlo y te rebanaré en pedazos como el jamón que eres.
- Mierda, esto no es bueno. – El hombre del perro soltó al animal para que fuera a atacarlo, en ese momento Ronnie sacó el arma de Suka y fue contra el perro, este saltó contra él, pero reaccionó de forma veloz y entonces lo golpeó, el animal salió impactado con fuerza que atravesó la pared de madera. - ¡Mi perro! ¡Aaaah!
No tuvo tiempo de reaccionar cuando Ronnie fue contra él y lo cortó en dos por la mitad de forma vertical, el hombre cayó totalmente muerto, todo el culto estaba muerto, el gordo seguía tembloroso.
- ¡Por favor, perdónenme la vida, si quieren dinero, puedo darselos, tengo millones, solo no me maten! ¡AAAAAAAAAAAAhhhh! – Lubbock no dudó y sujetó los hilos de su teigu con tal fuerza que acabaron por rebanarlo, ya todo el culto estaba muerto, quedando solo Bach el cual temblaba.
- ¡Esperen, no me hagan nada! – En ese momento se abrió la camisa, mostrando una marca en su abdomen. - ¡Fui un esclavo, así que por favor no me mates! Entiendo muy bien lo que han pasado, solo hacía esto para asegurarme una buena vida.
- Una buena vida ¿eh? Vendiendo a niñas para que las maten… - Ronnie exclamó por debajo. – Si bien fuiste un esclavo, debiste tener más empatía.
- S-Solo hacía mi trabajo, lo juro, prometo no hacerlo nunca más, volveré a mi pueblo, así que déjenme ir.
- … Bueno… - En ese momento dejó de apuntarle, Bach sonrió.
- Gracias, realmente muchas gra… - En ese momento sintió algo en su espalda, le habían atravesado con un cuchillo. - ¿Eh?
- … - Quien fue la responsable no fue otra que Air, la pelirrosa tenía una mirada de furia total, Bach solo pudo observar con asombro mientras la niña hundía más el cuchillo en su costado, entonces lo derribó.
- ¡A-Air, no me lastimes!
- Bach-san… yo confié en ti… realmente creí que nos darías una buena vida, pero todo esto… nos engañaste… yo… estoy molesta… no me culpes…
- ¡Air, por favor, perdóname!
- ¡Bach! – Ella volvió a apuñalarlo en el pecho, causando que gritara.
- ¡Duele, duele mucho, por favor!
- ¡Debes morir! – Con lagrimas en los ojos, Air apuñaló en diversas ocasiones al rubio sin detenerse hasta que acabó totalmente muerto. - ¡Muere, muere, muereeeee!
- ¡Ya basta Air-chan! – Luna sujetó a su amiga por la espalda. – Ya basta… está muerto… no quiero verte de este modo así que… detente… - Ella empezó a sollozar, la pelirrosa se detuvo en aquel momento, miró el cadáver de lo que alguna vez fue Bach y entonces sus manos que estaban llenas de sangre, en ese momento sus ojos se aguaron, comenzando a llorar con fuerza. Lubbock y Ronnie que desactivó a BMTH solo pudieron observarlas.
Pasó un rato, salieron de la mansión en aquel momento, Air lloró hasta quedarse dormida, con Ronnie sujetándola en brazos.
- Gracias por ayudarnos… - Exclamó Luna por debajo, Fal también estaba en silencio, aunque más por la herida que le hicieron. – Si no hubieran llegado… ahora estaríamos muertas…
- No es nada. – Lubbock soltó un suspiro. – Lamentamos el susto que pasaron, necesitábamos el momento correcto para atacarlos.
- Lo importante es que estamos sanas y salvas… me pregunto si Air-chan se pondrá bien, ella era la más optimista de nosotras, que todo eso sucediera la afectó demasiado… no quiero que viva sufriendo… - Luna bajó la mirada, Ronnie acarició el cabello de esta.
- Todo estará bien, ya nunca más volverán a sufrir, vendrán con nosotros a los cuarteles del ejército revolucionario donde estarán a salvo, luego las llevaremos a sus hogares.
- Así es, somos Night Raid, así que no teman señoritas. – Lubbock sonrió con confianza, Luna pudo relajarse y sonreír por debajo.
- Realmente… muchas gracias… en serio… - Empezó a sollozar por debajo al igual que Fal, ambos chicos sonrieron.
Ya entonces salieron de la capital para volver a la bestia sobre la cual llegaron, ayudaron a las chicas a subirse, Ronnie dejó a Air que seguía dormida a cuidado de las otras dos.
- Vamos a volar, a partir de ahora podrán descansar y relajarse, ya podrán estar tranquilas. – Señaló Ronnie, sujetando las riendas de la bestia que empezó a elevarse al cielo para irse de ahí.
Habiendo rescatado a esas chicas, ahora iban de regreso a donde estaba el resto del grupo para reunirse, ya con todos nuevamente juntos para enfrentar los próximos peligros que les esperaban.
Ninja Britten 11: Ya fue un buen momento que llegaran ahí para salvar al resto y Budo tuvo que volver, si se moverán las cosas en la capital a decir verdad con lo que está por ocurrir.
Este cap ya narré lo sucedido, esas niñas por poco no la contaban y fue por casualidad que Ronnie y Lubbock escucharan lo acontecido que pudieron salvarlas, pero eso si que dejó un trauma para ellas aunque igual están agradecidas, ya en el siguiente cap volveremos a la normalidad con el grupo y otras cosas más, hasta el próximo cap. Saludos.
