Luego de aquella noche en que la fiesta terminó, aún quedaba algo de tiempo antes de la preparación para el ataque final, claro que antes ocurrió algo que el resto se enteró.

- ¡Felicidades! – Leone felicitó a Tatsumi y Mine, no había caso en esconderlo así que hablaron de la relación que los dos recién empezaron. – Mine, realmente no te creía esas mañas jeje.

- Ya basta Leone. – Se quejó la pelirrosa.

- Tatsumi, te volviste todo un hombre, no puedo estar más que orgulloso. – Bulat asintió con los brazos cruzados. – Como quisiera que un hombre igual me tuviera del mismo modo.

- Siempre es bonito hablar de relaciones. – Sheele igual estaba emocionada. – Adoro hablar de esas cosas.

- Y bien ¿Quién se confesó? – Preguntó Sagiri, era el tema de conversación en el momento, Tatsumi miró al suelo por la vergüenza.

- Bueno… Mine lo hizo primero, aunque bueno, yo hace tiempo empecé a formar sentimientos por ella, pero me alegra saber que es algo correspondido.

- ¡Celebremos una vez más por los novios! – Exclamó Leone. Ya en ese caso todos estaban felices, pero no realmente, justamente en otro lugar estaba alguien ahí, Sayo estaba apoyada contra el tronco de un árbol, con su rostro cubierto, desde que escuchó lo sucedido no deseaba ver a nadie en aquel momento, sentía que estaba mejor sola, sin que nadie la moleste. A pesar de haber conllevado aquellos sentimientos durante bastante tiempo, que alguien más se le adelantara acabó siendo un gran impacto para ella, su primera reacción fue el de escapar y esconderse, su mente estaba hecha un desastre desde entonces.

Para Sayo, quien ha sido una chica que ha conocido a Tatsumi desde la infancia, prácticamente creció junto a él, ha visto muchas facetas de este y compartieron el mismo sueño, aunque este ha cambiado con el paso del tiempo, no cabe duda de que ella, junto a Ieyasu, son como una familia que prometieron apoyarse en todo momento, siempre pensó que estarían juntos en el ejército, cumpliendo sus sueños, el cambio de situación quizás fue algo inesperado pero debe de agradecer seguir viva hasta ese punto, casi por su ingenuidad podría haber muerto cuando aceptó la ayuda de esa familia de nobles al llegar a la capital, fue un golpe de suerte el que Ronnie, Kanno y Sagiri estuvieran con ellos, sino hubiera sido el caso, Tatsumi hubiera sufrido una gran perdida sin darse cuenta seguro.

No odia a Night Raid, en vez de ello les está agradecido, después de todo observó que no todo es de color rosa, hubieran seguido en la ignorancia de no ser por ellos o quizás muerto en otra ocasión; para Sayo, está eternamente agradecida por la ayuda que ha ofrecido e incluso tiene un modo de pelear contra las maldades del imperio, ella pudo levantarse por cuenta propia y no lo hizo sola, siempre contó con apoyo, tuvo compañeros, a sus amigos, por eso, para aprovechar esa segunda oportunidad ya buscaría alcanzar lo que tanto quería.

Pensó que lo tenía todo a favor, conoció a Tatsumi, convivió bastante pero en cierto momento todo se desvió y nunca pensó que la balanza se inclinaría al otro lado, el golpe fue tan profundo que no supo como reaccionar, ahora estaba ahí, escondida sin desear verlo, porque sabía que solo incrementaría el dolor en su corazón.

- … Por qué… por qué no fui yo…

- Sayo… - Reconoció esa voz sin siquiera levantar la mirada, Ieyasu estaba frente a ella.

- Por qué… yo lo he amado por tanto tiempo, pensé que era mi oportunidad…

- Era obvio lo que sentías… los tres somos amigos por tanto tiempo y siempre supe que sentías algo por Tatsumi más que amistad, yo te apoyaba y deseaba que fueras feliz… las cosas no salieron como se esperaba.

- Ieyasu… no sé qué hacer, no puedo mirarlo a la cara sabiendo que me traerá dolor ¿Qué hago?

- Lo mínimo que podemos hacer ahora es seguir siendo su amigo, Tatsumi es importante para nosotros, así que debemos apoyar sus decisiones y velar por su felicidad en el futuro, para eso estamos peleando ahora mismo, para proteger a los que queremos y eso incluye a él, si desea formar su vida, hay que apoyarlo.

- P-Pero yo… quería ser parte de su vida…

- Es doloroso, más que nada porque llevaste esos sentimientos durante tanto tiempo, pero si bien amas a Tatsumi, entonces podrás aceptar con una sonrisa la decisión que tomó, hay que alegrarse por él, no llorar, el tiempo seguro podrá arreglar el dolor que llevas y quedará como un recuerdo lejano, podrás seguir tu propio camino, eso es lo que quiero para ambos, como los dos mejores amigos que tengo.

- Ieyasu… - La pelinegra finalmente levantó el rostro, lagrimas caían incesantemente de sus mejillas cuando lo abrazó, empezó a llorar con todo su corazón, él aceptó el abrazo, después de todo era el único apoyo que tenía ahora mismo. Sayo iba a avanzar un nuevo camino a partir de ese momento, dejar el pasado atrás y con ello mirar al frente, le dolía bastante que Tatsumi esté con otra pero no se aferraría a ese dolor, buscaría superarlo y encontrar otro camino, uno donde ella pueda ser feliz.


Kanno preparó todo para el pequeño viaje que tendría con Akame, lo bueno es que aún estaban coordinando varias cosas antes del asalto por lo que tenía tiempo para ir junto a ella, no la dejaría sola luego de todo lo que prometió. Escuchó que tocaron a su puerta y miró a ver, ahí estaba Ronnie.

- Ya me enteré, así que te separarás un tiempo del grupo.

- Parece que las noticias vuelan velozmente. – Exclamó el pelinegro por debajo. - ¿No me detendrás?

- ¿Me crees capaz de hacerlo? Yo respeto cada decisión que tomes, sé que Sagiri siente lo mismo aunque no venga a despedirse, ella está muy ocupada ayudando, así que me pasó el mensaje para decirte que te cuides.

- Es una buena hermana. – En aquel momento terminó. – Vamos a tomar prestado una bestia voladora, no sé cuanto tiempo tardemos pero prometo no volver muy tarde, lo haremos antes del asalto final.

- Eso espero, tienes mucho por delante y necesitamos tus estrategias para el ataque, sobre todo si deseas cumplir con tu promesa.

- Eso haré. – Los dos chocaron puños. – Ya es momento, me encontraré con Akame y los dos partiremos.

- Buen viaje Kanno, regresa a salvo.

- Eso haré. – El pelinegro salió de la habitación para ir con Akame. Ya en la entrada la vio pero no estaba sola, Run estaba con ella. – Akame, ya estoy aquí.

- Bien… - Volteó a ver al rubio. – Hablabas de un posible paradero de ambos.

- Claro. – Asintió el antiguo miembro de Jaegers. – Wave vivía en una ciudad pesquera así que mi mejor proposición de donde es que pueden estar escondiéndose es que debe ser cerca de un río o lago para poder obtener comida.

- Creo saber que por aquí al oeste hay un gran río que lleva a una desembocadura. – Respondió la pelinegra. – Ahí vamos a ir.

- Si los encuentran… me gustaría más si los traen, Wave seguro aceptará ya que es un buen sujeto, pero en el caso de Kurome…

- Nos las arreglaremos. – Intervino Kanno en ese momento. – Akame podrá derrotar a su hermana y traerla, porque ahora eso es lo que desea. – Ella asintió, Run pudo sentir alivio.

- Eso espero… todos queremos estar juntos nuevamente, así que se los pido, tráiganlos de vuelta.

- Eso haremos. – Respondió Kanno con confianza. Ya al final los dos fueron a recoger la bestia, sin mirar hacia atrás, se irían por un tiempo pero buscarían hacerlo corto, con tal de poder regresar y unirse a la pelea. Al llegar al corral, Kanno tomó las riendas de una bestia para subirse, extendió su mano hacia la pelinegra. – Vamos Akame.

- Sí… - Se subieron para empezar el vuelo en búsqueda de Kurome y Wave, Akame estaba decidida a pelear, pero ya no para matarla, sino para salvarla, esta vez haría lo que no pudo en el pasado… le extendería la mano para guiarla hacia el futuro.


En una cabaña abandonada justo al oeste, aquella zona estaba totalmente desierta, no había nadie más alrededor por lo que no se encontraba algún peligro de que alguien interviniera, justamente una armadura estaba volando mientras peleaba contra una bestia peligrosa.

- ¡Toma esto! – Logró empalar su lanza justamente cerca del cuello de aquella bestia que la hizo soltar un fuerte rugido para luego caer pesadamente al suelo por la perdida de sangre, ahí entonces la decapitó. – Bien.

Wave cargó el cuerpo de la bestia de regreso hasta la cabaña, esta mantenía una fogata prendida justo a un lado y en la entrada estaba sentada una chica que solo veía al peliazul volver.

- ¡Kurome-san, traje comida! – Exclamó este con una sonrisa, dejó recostar el cuerpo de la bestia a un lado. - Como tienes un gran apetito, seguro podrás acabarlo todo jeje…

- Sí… - Ella no se veía con muchas energías para hablar. Wave había observado como es que la pelinegra de repente dejó de mostrar tanta vitalidad como era antes, a raíz de que se fueron de la capital, ella empezó a comportarse de esa forma, pensaba que era simplemente el cansancio del viaje y que con comer podría recuperarse pero vio que fue empeorando, eso le fue dando una mala espina pero no deseaba preocupar a la pelinegra y ella también sabía que no quería verlo triste así que se esforzó en mantener una actitud positiva.

- Cocinar todo esto será un trabajo, pero me esforzaré, vamos a filetearlo.

- Déjame te ayudo. – Kurome se levantó para caminar pero cayó de rodillas en ese momento, aquello preocupó al peliazul.

- ¡Kurome-san! – Fue a auxiliarla, esta apenas y logró sujetarse del hombro de su amigo. – Tienes que descansar, no te muevas.

- … Mis dulces… donde están, los necesito… - Empezó a exclamar por debajo, Wave solo pudo apretar el puño y sentirse inútil, algo tenía ella y es que notó por el hecho de como se comporta, sus acciones y demás, todo estaba bastante raro desde un inicio.

- Kurome-san, ya se gastaron desde hace tiempo, tienes que olvidarlo.

- No puedo. – Ella sujetó a Wave de los hombros. – Los necesito, porque sin ellos yo… no puedo mantenerme cuerda, este poder… todos mis amigos… debo comerlos para que ellos sigan conmigo.

- Kurome-san. – Wave habló francamente en aquel momento. – Tienes que escucharme, ahora solo nos tenemos a los dos, no hay sitio para que volvamos, la capital del imperio pronto entrará en guerra, la general Esdeath fue capturada… nuestros demás compañeros no sabemos sus paraderos, incluso Run-san huyó, estamos solos…

- No es cierto… no estoy sola, no lo estoy… los tengo a ellos, a mis amigos… - Miró a su teigu. – Con Yatsufusa, ellos nunca volverán a abandonarme jamás, nunca van a morir, siempre que estén conmigo… eso puede suceder con los demás Wave-san… - Los ojos de Kurome empezaron a mostrar signos de oscuridad, su rostro expresaba locura. – Es cierto… todo es culpa de ella… de Onee-chan, si ella no nos hubiera traicionado, nada de esto hubiera ocurrido… es su culpa… la voy a matar… ¡La voy a matar!

- ¡Kurome-san! – La pelinegra estaba empezando a descontrolarse así que tuvo que recurrir a una medida extrema, golpeó la nuca de Kurome con una fuerza suficiente para hacerla desmayar, en ese momento cayó en brazos del peliazul, ya totalmente tranquila y con un rostro pasivo, Wave solo observó con dolor el estado actual de su amiga, eso no le gustaba para nada. – Que mierda le hicieron en el pasado para que se volviera así…

La cargó para recostarla sobre la manta que había puesto en el suelo y ella pudiera dormir en paz. Para Wave era una situación bastante crítica donde solo podía valerse de su propia fuerza, Kurome estaba en un estado totalmente preocupante y no sabía como es que podía ayudarla, algo tenían esos dulces que ella siempre comía, parecían ayudarla a calmar ese instinto que posee pero de igual modo no podía evitar que eran algo como una droga para mantenerla controlada, si hubiera sabido todo ello de antemano, la hubiera ayudado.

Con todos los sucesos recién ocurridos se ha dado cuenta que el imperio nunca hizo nada para ayudarlos, siempre hicieron el trabajo sucio de ayudar en sus intereses pero recibieron pocas cosas a cambio, solo se tenían entre ellos, los Jaegers se convirtió en una segunda familia para él la cual lamenta su perdida, empezando por Stylish hasta el último que ha sido Run, muertos o capturados, no conoce sus destinos pero siempre los ha llevado profundamente en su corazón… son sus más grandes amigos a pesar del poco tiempo que han convivido.

El caso de Kurome es algo aparte, admite que en un inicio le pareció una chica bastante peculiar y ver como era alguien un poco colaborativa, esquivando conversaciones amigables y cargando un gran apetito, sintió algo de desconfianza pero, conforme más tiempo pasó a su lado, vio los puntos buenos que ella posee, puede sonreír como cualquier otra chica, tiene un lado bastante tierno que muy pocas veces expresa pero se ha dejado ver, ha sido la que más ha sufrido con las perdidas de sus amigos y haría de todo para protegerlos, ella mantiene un corazón muy puro, demasiado que le ha sido imposible visionar que tenga un historial bastante oscuro en cuanto a muertes, ella no merece vivir de esa forma, tiene que ser libre, jugar, enamorarse, formar una familia y ver hacia el futuro, Wave desea que la vida de Kurome sea de esa forma, pero ella sigue atada al pasado y por todo lo que ha vivido bajo el ala del imperio, no se ve con buenas luces que pueda tener una vida normal.

- No… - Negó con la cabeza, Kurome puede ser normal, eso era lo que él pensaba desde lo más profundo de su corazón, esa chica de gran apetito, poca expresividad y oscuro pasado ha pavimentado su camino al corazón del peliazul, se ha convertido en alguien muy importante para él, a tal punto que daría su propia vida con tal de que ella pueda escapar, un gran sentimiento de protección hacia ella era lo único que lo mantenía vivo, ya ni siquiera el ser alguien que proteja a la gente, ahora solo tenía a alguien a quien proteger y esa sería a Kurome… a esa chica tan fuerte pero débil a la vez… la chica que ha invadido sus pensamientos y su corazón… esa chica de la cual él se enamoró…

Pasó un rato, sin tener mucha idea de lo sucedido, la vista de la pelinegra empezó a aclararse, solo pudo observar el sucio techo de aquella casa abandonada la cual ambos habitaban, Kurome extendió los brazos y soltó un bostezo, al observar por la ventana vio que se había hecho de noche, no supo por cuanto tiempo se quedó dormida, la única fuente de luz se podía observar en una fogata afuera y el olor de la comida llamó su atención. Ella se levantó con esfuerzo y apoyada de la pared, caminó hasta la entrada.

- Buen día Kurome-san, o mejor dicho buenas noches. – Soltó una pequeña risa, el peliazul estaba cocinando un estofado con la carne de la bestia que cazó.

- Wave-san… ¿Cuánto tiempo estuve dormida?

- Unas cinco horas, como observas, ya es de noche, ahora mismo estoy preparando la cena, puedes sentarte mientras termino.

- Sí… - Tomando la sugerencia de su amigo, Kurome fue a un lado a sentarse junto a la fogata para obtener calidez en esa fría noche, ella seguía algo agotada y con un dolor de cabeza pero estaba más lucida que antes, no recordaba nada de lo que pasó antes de que durmiera, pero se sentía mejor, Wave no se ha ido de su lado, ese solo sentimiento la mantenía calmada y evitaba pensar en posibles escenarios negativos. El peliazul seguía agitando dentro de la olla el caldo mientras tomaba un cucharón para probar.

- Creo que está quedando bien, prueba. – Se acercó para que ella pudiera tomar algo del caldo. - ¿Qué tal?

- Está bueno… - En ese momento un estómago rugió fuertemente, Kurome no pudo evitar avergonzarse, sus mejillas se pusieron rojas, aquello sacó una fuerte carcajada de Wave. – No te rías… - Hizo un puchero.

- Lo siento, es obvio que tengas hambre, después de todo te saltaste el almuerzo al quedar dormida, descuida que te serviré una gran porción de estofado y puedes repetir cuantas veces quieras. – Wave terminó de cocinar en aquel momento, tomó dos platos viejos que estaban en aquella cabaña y sirvió la comida, junto a su cuchara, se lo pasó a Kurome y luego sirvió su porción. – Vamos a comer.

Ya los dos empezaron a comer su comida, Kurome no hablaba mientras devoraba la comida como si no hubiera un mañana, Wave estaba acostumbrado a los hábitos alimenticios de la pelinegra así que estaba feliz de que pudiera comer con tanta energía, al cabo de unos minutos terminó el plato.

- Sírveme más.

- A la orden, señorita. – Wave le sirvió otra porción la cual ella comió, no hablaron para nada, ese simple ambiente entre ambos era muy armonioso y lo único que necesitaban, la paz que estaban sintiendo era más que suficiente para ambos. Al acabar la cena, solo se quedaron frente a la fogata, las estrellas brillaban totalmente en el cielo, Wave buscó una manta para cubrir a la pelinegra.

- Wave-san… - Ella rompió el silencio en aquel momento. - … ¿nunca vas a dejarme sola?

- … Nunca lo haré… - Respondió él de forma suave. – Prometo que me quedaré contigo hasta el final, sin importar cuantos peligros pasemos, nunca soltaré tu mano.

- … Entiendo… - Ella sonrió por debajo, entonces sintió como una lagrima traicionera bajó por su mejilla. – Gracias Wave-san… por todo…

- Kurome-san… - Él abrazó a la pelinegra a un costado, aún frente a la fogata, se quedaron juntos durante todo ese tiempo hasta que ella pudiera estar tranquila, no sabían que le esperaba al día siguiente pero seguirían viviendo con todo, hasta que obtengan otra oportunidad.


La mañana llegó, Wave despertó primero en ese momento, vio a su lado a Kurome, ella estuvo abrazado a él todo ese tiempo, buscando su calor, el peliazul sonrió suavemente mientras acarició su cabello, su rostro mostraba tanta tranquilidad mientras dormía.

- (La dejaré dormir un poco más…) – Se levantó despacio mientras cubrió a la pelinegra con una manta y salió, iría al rio para bañarse mientras ella aún descansaba. Salió de la cabaña, observando el sol brillar totalmente. – Hoy es un buen día…

En ese momento él sintió algo, una presencia demás, eso lo puso alerta, fue así que él tomó su teigu por detrás y preparó por si un ataque llegaba de improvisto.

- Sal de ahí, quien sea que seas. – Advirtió con seriedad, miró a todos lados, escuchando solo el ruido de las aves, ya entonces una figura empezó a aparecer de frente, detrás de los árboles, él se preparó, ya entonces observó la figura que reconoció bien, haciendo que gruñera por debajo. – Eres… Akame de Night Raid.

La pelinegra de cabello largo se acercó con un rostro serio, con su mano puesta sobre la empuñadura de Murasame.

- Hazte a un lado… voy a pelear contra Kurome. – Respondió, eso hizo que las pupilas de Wave se dilataran.

- No puedo permitir, si viniste a matarla, tendrás que pasar sobre mi primero. – Respondió con dureza.

- No te recomiendo hacerlo. – Kanno apareció por detrás de Akame. – Enfrentarse a un usuario de teigu ya es duro, no creo que puedas ir contra dos.

- Eso lo veremos. – Él se preparó, vistiendo la armadura de Grand Chariot, encarando a los dos. – Protegeré a Kurome-san de cualquier enemigo pase lo que pase, ella ya no tiene que seguir peleando nunca más.

- Eso quisiste. – Akame fue la primera en ir al ataque, Wave se puso en posición de defensa para bloquear el ataque de la katana con su arma, Akame tuvo que retroceder mientras Kanno llegó por detrás, usando a AGR, atacó por encima con la parte afilada del hacha, Wave lo bloqueó pero Akame aprovechó para atacar por detrás con una patada.

- Mierda… - La pelinegra nuevamente fue al ataque, Wave se do la vuelta para bloquearlo pero Kanno no le iba a dar oportunidad de desviar la mirada cuando atacó una vez más, ahí fue que Akame nuevamente le dio un golpe con la empuñadura de la katana. - ¿Por qué no me atacas con la parte afilada? Podrías haberme matado.

- No eres mi objetivo. – Respondió ella. Ya cuando buscó atacarlo otra vez, alguien se interpuso, bloqueando su katana con otra.

- Onee-chan~ - Kurome estaba ahí, se levantó y corrió para bloquear el ataque de Akame. – Estás aquí, finalmente llegaste, ahora puedo matarte, reunirte con nuestros compañeros.

- ¡Kurome-san, huye! – Advirtió Wave pero Kanno intervino en ese momento con su teigu, alejándolo de ambas. - ¡Qué diablos haces!

- Esto es entre ellas, no permitiré que intervengas en su pelea final, así que si deseas ir, tienes que derrotarme. – Expresó Kanno con seriedad, Wave solo pudo gruñir. Mientras tanto ambas hermanas estaban una frente a la otra, Kurome sonrió de forma desquiciada.

- Finalmente Onee-chan… es el momento que esperaba, para que tu sangre finalmente recorra la hoja de mi espada.

- Eso no sucederá Kurome… - Respondió ella por debajo, levantó sus fuertes ojos color escarlata, observando a su hermana menor. – esta será nuestra batalla final y yo… acabaré contigo… - Kurome sonrió en dicha.

- ¡Eso Onee-chan, vamos a matarnos mutuamente, solo una de nosotras saldrá viva! – La pelea entre ambas estaba por empezar y sería la última vez que las dos se enfrentarían, lo que saldría de ahí estaba por verse, pero algo estaba seguro, solo una podría ganar.


Ninja Britten 11: Sí fue el momento de Mine, ella finalmente pudo expresar lo que siente y la relación con Tatsumi ya es oficial, es la primera pareja de varias que se formarán a lo largo del fic jaja, ya mientras sigue el viaje.

Ya vimos aquí y ahora como es que ha pasado la situación con Wave y Kurome, él está dispuesto a hacer de todo para protegerla y ahí es que llegan Akame y Kanno, viene la batalla final entre las hermanas y a ver como saldrá por ese lado, por ahora eso sería todo, hasta el próximo cap. Saludos.