Ambas hermanas estaban una frente a la otra, Kurome había esperado años por ese momento, así que no le importaba si su cuerpo se caía o estaba destrozada, no iba a detenerse hasta acabar con ella, la que le quitó todo lo que la hacía feliz. Por el lado de Akame, ella tenía una sola misión, en un pasado quizás hubiera ido con todo para matar a Kurome, el último bastión que queda de su pasado, esa etapa que ella desea olvidar totalmente, pero Kurome también fue una victima de la situación y no podría dejarla abandonada a final de cuentas, ya no estaba ahí para matarla, sino para salvarla.

- Muy bien Onee-chan, empecemos. – Usando a Yatsufusa, ella invocó cada cadáver que había usado con su teigu y ahora tenían rodeada a Akame, cada bestia e incluso antiguos compañeros de ambas. – Nada será mejor que verte caer a manos de nuestros hermanos.

- Kurome… - Akame estaba preocupada por el estado de su hermana, sabía que ella no estaba nada bien y solo con verla lograba darse cuenta, se estuvo presionando al máximo por algo para lo que no estaba hecha. – (Yo realmente debí haber presionado para llevármela, aunque no quisiera… sé lo mucho que sufrió desde entonces…)

- ¿Qué ves? – A Kurome no le gustaba la expresión que estaba realizando su hermana en ese momento. - ¡No me veas de esa forma!

Ella ordenó a cada cuerpo ir a atacarla, Akame empuñó a Murasame y corrió a un costado, siendo perseguida por los cuerpos controlados, uno de una bestia quiso atacarla con sus garras, ella se protegió con su katana y lo alejó de una patada, otro cadáver la atacó por detrás, ella pudo saltar a tiempo pero entonces una bestia voladora la atacó por la espalda, el impactó fue tan fuerte que la mandó a volar, estrellándose contra un árbol, Kurome empezó a reír.

- ¡Que tal Onee-chan, esto es todo lo que he conseguido y solo para este momento! – La pelinegra de cabello largo se levantó, escupiendo sangre debido a la fuerza del golpe, nuevamente esa bestia quiso atacarla, ella aprovechó para esconderse detrás de aquel árbol, la bestia golpeó aquel árbol con fuerza que lo arrancó de raíz, ya sin un escondite, Akame tuvo que volver a huir de este pero de frente estaban al menos tres cuerpos de sus antiguos compañeros, ella apretó los dientes con fuerza.

- (No quiero verlos de esta forma… ellos merecen descansar, no seguir sufriendo) – Ella sujetó fuertemente a su teigu y corrió de frente, uno de estos usó su espada para atacarla, ella lo bloqueó, otro que tenía una lanza buscó atacarla por detrás, saltó a un lado y de un giro logró cortarlo de uno de sus brazos, pero eso no impidió que se detuviera, por más miembros que pierdan, seguirán atacando, la pelinegra chasqueó la lengua, entonces otros dos saltaron para caerle encima, Akame apartó a uno de los que tenía enfrente y corrió para seguir buscando ventaja contra estos, pero no contaba con las bestias que también controlaba Kurome y fueron contra ella, tuvo que adentrarse más al bosque.

- ¡Acaben con ella! – Kurome las siguió para presenciar la muerte de su hermana. Akame continuó por delante, evitando cada ataque se le iba encima, sabe que un ataque directo la dejaría totalmente mal y sería su final, para eso necesitaba ser más cautelosa, pero sabiendo cuantos cuerpos la persiguen, no se podía dar el tiempo de pensar demasiado.

La prioridad para la pelinegra actualmente es deshacerse primero de los cuerpos que Kurome controlaba con Yatsufusa, más que nada porque desea darles un descanso eterno a cada uno de ellos, no merecen seguir de la forma como están, eso solo estaría ultrajando el recuerdo que tiene de ellos, por más que esa etapa que fue soldado del imperio sea algo que desea olvidar, no le cabe duda que cada uno de esos niños con los que ella convivió son familia para ella, dejarlos así es un insulto a su recuerdo, así que, si nadie más lo hacía, ella les daría un final adecuado.

- Ustedes… a pesar de todo lo que sufrí debido a mi ignorancia, los momentos que pasé junto a nuestro grupo fue algo que siempre atesoraré, ustedes fueron mis hermanos aunque nunca estuvieron relacionados, yo no debo de sepultar sus recuerdos, sino llevarlos conmigo con orgullo… prometo darles el descanso que merecen.

Ella decidió no correr más, saltó directamente hacia uno de ellos, aquel cadáver del chico quiso atacarla pero ella lo esquivó y entonces cortó directamente por la cabeza, separándosela del cuerpo, ya entonces apuñaló directamente al corazón, otro más fue por su espalda, ella se dio la vuelta rápidamente, partiéndolo en dos de ese modo que ambas parte de su cuerpo cayeron al suelo.

- ¡Onee-chan! – Kurome gritó saltando para atacar a su hermana. - ¡De nuevo me quitarás lo que me importa, no lo permitiré! – Chocaron ambos aceros, Akame no expresaba nada.

- Kurome, tienes que abrir los ojos… los muertos no reviven, lo que haces con ellos… con nuestros hermanos no es algo que ellos quieran, solo estás ultrajando sus recuerdos, lo que alguna vez fueron.

- ¡Eso no es cierto! Ellos siguen vivos y son felices cuidándome, podremos volver a ser una familia como antes… solo ríndete Onee-chan y vuelve a nosotros, de esa forma podré perdonarte. – Kurome estaba muy desesperada, Akame bajó la mirada.

- Realmente sufriste mucho, no tengo palabras para poder expresar mi perdón hacia ti por haberte abandonado, no debí hacerlo, pero yo igual estaba cansada, quería huir de ese sitio luego de saber la verdad mientras que a ti te lavaron el cerebro y controlaron con drogas para utilizar a Yatsufusa sin miedo a sus efectos secundarios, cometí un error al abandonarte y ahora estoy pagando por ello, pero no todo está perdido… Kurome, voy a salvarte.

- … Onee-chan… ¡Eres una estúpida! – Kurome corrió para atacarla nuevamente. - ¡Que vas a salvarme, no digas tonterías, no necesito que me rescates, solo que vuelvas a mí!

Cada cuerpo controlado por Yatsufusa se fue contra Akame, ella apartó a Kurome y entonces fue por uno de estos, usando a Murasame lo cortó en dos a un cuerpo para caerlo, una de las bestias quiso aprisionarla con sus mandíbulas pero ella saltó de frente y apuñaló justo entre los ojos a estos, cortando en dos y de forma vertical su rostro, la bestia voladora descendió para atacarla con sus garras, Akame saltó y pudo subirse encima de esta, buscó apartarla pero ella clavó a Murasame en su espalda, sacando un fuerte gruñido de esta mientras se agitaba, Akame cortó una gran parte de la bestia la cual no pudo ceder más y cayó totalmente muerta.

- No… detente… ¡Onee-chan, no los mates! – Kurome solo veía con terror como cada cuerpo que ella controlaba empezó a caer, cada compañero que ella creía que seguía vivo dejaba de moverse, eso era algo que ella no aceptaba. - ¡Ya basta!

Akame pudo acabar hasta al último cadáver, el efecto de Yatsufusa ya no servía en ellos, entonces al detener al último cuerpo de uno de sus compañeros, este cerró los ojos con una sonrisa, ahora todo el problema se había terminado, solo eran ellas dos, la pelinegra de cabello largo miró a su hermana de frente.

- Kurome, no tendremos más interrupciones, es una batalla entre las dos.

- Onee-chan… - Kurome gruñó por debajo, apretando su teigu con fuerza. – Siempre me lo quitas todo… en el pasado y ahora, sigues siendo aquella que busca dejarme sola, eso no quiero permitirlo, voy a matarte y entonces estaremos juntas, nadie más se interpondrá entre nosotras.

- Inténtalo si puedes.

Sin nadie más de por medio, la batalla entre ambas empezó en aquel momento, las dos corrieron en medio de ese bosque, chocando los aceros de sus teigus, las chispas salían volando y cada quien evitaba recibir un solo ataque, sabían que un corte de la otra sería su fin así que luchaban de forma defensiva para evitarlo. Kurome fue quien metía más presión en sus ataques puesto que su único objetivo actualmente era matar a Akame y hacerla formar parte de los cuerpos que controla con Yatsufusa.

Akame se protegía de cada ataque de su hermana pero sabía que no podría seguir de esa forma, logró desviar un ataque suyo y entonces la pateó en el abdomen, aprovechó ese momento y dejó a Murasame en una sola mano, Kurome no entendía por cual razón lo hacía pero lo supo cuando vio un puño ir a su rostro, recibió un fuerte golpe de parte de ella que la hizo tambalearse a un lado, entonces le siguió con otra patada a un costado para doblegarla y entonces al darse la vuelta, le dio con el tacón de su zapato justo en medio del rostro, derribándola, Kurome cayó al suelo sujetándose la nariz que empezó a sangrar, igual escupió rastros de su boca.

- No creas que podrás derribarme con puros golpes. – Kurome se levantó, no sin antes agarrar tierra del suelo y arrojarla a los ojos de Akame para cegarla, esta rápidamente la apartó pero vio a su hermana ir y con la empuñadura de su katana la golpeó en el abdomen con fuerza para sacarle el aire, Kurome sonrió con confianza mientras le dio un fuerte golpe en la nuca a Akame para derribarla al suelo, entonces la pateó en el rostro mientras estaba derribada, se subió encima de ella. - ¡Te tengo Onee-chan!

Akame buscó sacarla de encima pero en ese momento Kurome sujetó el brazo con el que tenía a Murasame y la lanzó lejos, ahora estaba a merced de ella.

- ¿Esto es lo que realmente quieres Kurome? ¿Seguir viviendo una fantasía y engañarte a ti misma? – En ese momento ella le golpeó en el rostro.

- ¡Cállate! – La pelicorto gruñó los dientes con fuerza. - ¡No sabes por lo que pasé cuando te fuiste, siendo sometida a experimentos, me drogaron, lastimaron, hicieron de todo para nunca traicionar al imperio, estuve sola, solamente los tuve a ellos, a quienes mataste! – Nuevamente empezó a golpearla mientras seguía hablando. - ¡Todo es tu culpa, me quitaste lo que tenía, tu fuiste feliz mientras yo era lastimada! – Para ese momento la sangre de Akame estaba totalmente impregnada en los nudillos de Kurome, el rostro de su hermana estaba totalmente rojo por cada golpe. - ¡Nunca te lo voy a perdonar!

- Kurome… yo… lo siento… - Expresó ella por debajo, el rostro de Kurome se deformó en una sonrisa maniática.

- ¿En serio te disculpas? ¿Es todo lo que puedes decir? Si eso fuera suficiente, no estaríamos en esta situación. – En ese momento agarró a Yatsufusa, apuntando directamente al corazón de Akame. – Se acabaron los juegos Onee-chan, no habrá nadie que te rescate, arriesgué hasta la última gota de mi existencia por este momento, así que no importa lo que pierda, es hora de que vuelvas a donde perteneces.

- … Lo siento Kurome, pero yo… ¡Ya tengo un nuevo hogar! – En ese momento Akame se levantó con un cabezazo, Kurome quedó noqueada temporalmente mientras Akame lograba apartarla y levantarse, corrió para agarrar nuevamente su teigu. – Conocí a más personas, gente que realmente se preocupa por mí y nunca me han apartado por lo que soy, a pesar de que manché mis manos de sangre, nunca fui dejada a un lado, hay personas buenas en este mundo, y esas son las que sufren por la situación actual… Kurome, quiero mostrarte que puedes vivir igual que yo, puedes conocer el cariño y calidez de verdaderos amigos, por favor, permíteme darte una nueva oportunidad. – Extendió su mano, Kurome se levantó en ese momento.

- Onee-chan… yo… lo que quiero… es acabarte… - Se levantó y buscó cortarla, Akame apenas logró esquivarlo. - ¿Amigos? ¿Calidez? ¡Esas son puras idioteces, solo quiero venganza, quiero acabar contigo, verte sumida en la desesperación cuando lo pierdas todo, no deseo nada más!

- Kurome… ¡Eres una idiota! – Las dos corrieron para un ataque decisivo, en cierto momento las dos soltaron sus teigus y solo corrieron para enfrentarse con sus puños. - ¡Kurome!

- ¡Onee-chan! – A pocos centímetros las dos levantaron sus puños para estrellarlos en el rostro ajeno, entonces ambas recibieron un golpe de la otra, se quedaron así un rato hasta que una cedió.

- … Hnngh… - Kurome cayó de espaldas al suelo, el golpe fue suficiente para derribarla y dejarla noqueada en ese momento, Akame apenas y podía estar de pie debido a todas las heridas y sangre que perdió, solo pudo observar a su hermana en el suelo con los ojos blancos sin pupila.

- Kurome… espero que ahora… puedas tener una mejor vida… - En ese momento Akame empezó a caer de espaldas mientras perdía el conocimiento, entonces fue sujetada por detrás.

- Lo hiciste bien… - Kanno tomó a la pelinegra de cabello largo en brazos, por el otro lado Wave se acercó a Kurome que estaba totalmente desmayada en el suelo, la tomó de la misma forma.

- Así que eso necesitaba… - El peliazul miró a su compañera, a pesar de lo lastimada que estaba, tenía un rostro tranquilo. - ¿Esto era lo que esperabas? – Preguntó a Kanno.

- Ellas tienen un vínculo único y esta forma era la única que tenían para poder hablar, Akame vino con el motivo de arreglar las cosas pero convencer a alguien tan terca como su hermana no era posible sin pelear. Ahora parece que las dos tuvieron la conversación que necesitaban.

- Eso no fue realmente una conversación. – Exclamó Wave por debajo con un gotón en la frente. – Pero debo decirlo… Kurome-san se ve más tranquila, pero sigue teniendo un problema… algo que deseo resolver. – Se dio la vuelta. - ¿Realmente nos dejarás irnos?

- Akame viajó con la intención de llevar a ambos a nuestro campamento, ahí están esperando sus demás compañeros, pero con el estado mental de Kurome no es posible.

- Es verdad, ella fue sometida a fuertes lavados cerebrales por el uso de drogas, deseo aliviar eso y por esa misma razón viajaré en búsqueda de una forma para curarla, no importa que pasen años, no me detendré hasta que ella pueda ser feliz, porque… es la persona que amo.

- Los dos nos movemos por los mismos motivos. – Miró a Akame que dormía tranquilamente en brazos. – Estas chicas pueden parecer fuertes pero en realidad son más frágiles de lo que parece, solo pudimos apoyarlas cuando lo necesitaban, ahora son ellas las que tienen que apoyarse en nosotros.

- … Así que eso sucede… - Wave sonrió por un lado. – Estas hermanas son todo un fastidio ¿no lo crees?

- Tienes razón. – Los dos compartieron una pequeña risa. – Es momento de que se vayan, pronto empezará la batalla final en el imperio, así que tienen que alejarse lo más que puedan.

- Eso haré. – En ese momento empezó a caminar. – Vamos Kurome-san, es momento de que una nueva vida para los dos inicie… - Y entonces se fue, alejándose y perdiéndose entre los árboles, Kanno aún tenía a Akame, él igual se dio la vuelta para irse de ahí.


- … Hmmm… - Akame empezó a recuperar la consciencia, ella abrió los ojos poco a poco hasta que entonces se dio cuenta, se levantó rápidamente. - ¡Kurome!

- Tranquila, todo terminó. – Escuchó la voz de Kanno a un lado, estaba frente a una fogata, cerca del lago estaba la bestia en la cual llegaron bebiendo agua. – Ya se fueron, él prometió que buscaría la forma de curarla, aunque puede que pasen años.

- … Ya veo… - La pelinegra se pudo tranquilizar en ese momento, entonces sintió con sus manos sobre su rostro, tenía bandas. - ¿Me ayudaste?

- Obviamente, aproveché a lavar tu rostro y resto del cuerpo para limpiar la sangre y traté las heridas.

- Ya veo… un momento ¿resto del cuerpo? – Ella entonces se dio cuenta que Kanno pudo haber lavado igual su cuerpo y para eso implicaba quitarle la ropa, ese pensamiento la puso roja.

- Descuida, no es lo que piensas, no te quité la ropa totalmente, llevas un traje de baño debajo ¿no? Eso lo dejé. – Empezó a reír el pelinegro, en ese momento ella se molestó, haciendo un puchero.

- Dilo antes. – Expresó con molestia.

- No fue mi intención… al menos te encuentras bien.

- Sí… - Ella bajó la mirada. – Espero que Kurome… pueda estar bien, su estado mental es horrible después de lo que sucedió, quizás nunca pueda volver a ser normal y…

- No digas esas cosas. – Le pasó un plato en ese momento con estofado. – Ella puede curarse, hasta el momento hemos hecho cosas que parecen imposibles, algo así no será problema.

- Eso espero, aunque sería demasiado optimista, quiero creer que pueda curarse… - Akame sonrió por debajo. – Bueno… todo terminó…

- No realmente, aún nos espera una dura batalla al volver, para poder acabar con todo este sufrimiento.

- Es cierto, nunca podré ser feliz hasta que lo consigamos, es nuestro último deber… - En ese momento ella empezó a comer. – Está bueno…

- Me alegra que te guste, por esta noche descansemos y mañana a primera hora vamos a volver.

- Sí, además tengo bastante hambre. – Ella siguió comiendo en silencio un rato, estaba ya más tranquila, Kanno igual comía en silencio, el ambiente entre ambos era armonioso hasta que él habló.

- Te amo… - Esas palabras fueron como susurro en el viento, Akame las llegó a escuchar, causando que detuviera su cuchara, entonces volteó a ver lentamente al pelinegro.

- Esto… ¿Qué dijiste?

- Lo que escuchaste… Akame, te amo. – Al repetirlo nuevamente, ella escuchó con claridad, en ese momento los colores empezaron a subir a su rostro.

- ¡EEEEEH! ¡Espera! – Ella empezó a agitar su cabeza. – Creo que escuché mal, pero no estoy segura… ¿dijiste que me amas? – Kanno asintió, ya no había duda, empezó a salir humo de la cabeza de ella. – No puede ser… no sé cómo reaccionar a esto.

- Jeje, no pensé que te expresarías así, realmente has cambiado. – Kanno siguió comiendo con tranquilidad mientras Akame seguía totalmente en las nubes luego de haber escuchado eso. - ¿Sabes? De donde provengo, expresar tu amor antes de una gran batalla es signo de mala suerte, se llama Death Flag o bandera de muerte, ya que estoy invitando una tragedia al declarar algo así.

- ¿Por qué me dices eso? Tu no morirás, nadie lo hará. – Declaró la pelinegra. – Todos vamos a seguir vivos y tendremos un gran futuro por delante, dijiste que deseas ser el siguiente emperador ¿no? Tienes que cumplirlo.

- Es cierto, pero bueno, no puedo estar solo, debo tener una emperatriz igual… - Sujetó a Akame de la cintura, acercándolo a él, la pelinegra se sonrojó. – Eres muy fuerte físicamente pero en momentos como estos eres frágil como el cristal.

- E-Es tu culpa… - Ella desvió la mirada. – Yo no esperaba que se me confesaran de ese modo, la verdad es que no soy una experta en eso del romance, así que lamento no haberme dado cuenta.

- Descuida, sabía a lo que me estaba metiendo, pero créeme, no miento al decir que quiero estar a tu lado y deseo formar un futuro contigo, espero te vayas acostumbrando a la nobleza.

- No creo… pero yo… la verdad es que igual tuve estos sentimientos dentro cuando te veía, me molestaba que hablaras con otras mujeres y bueno… creo que igual siento lo mismo…

- Es bueno saberlo, porque no quiero estar con nadie más que contigo.

- Kanno… - Los dos no dudaron y fueron acercando sus rostros lentamente, cerrando en un beso lento y duradero entre los dos. – No quiero arrepentirme, así que esta noche…

- Descuida, tendremos esta noche y muchas más. – Los dos volvieron a besarse mientras esa noche consumaron un acto especial entre los dos. La batalla había terminado pero la guerra iba a continuar y quedaba poco tiempo antes de ir, sería el día complicado para todos por suceder.


Ninja Britten 11: Sí que fue duro para Sayo pero es algo que ella puede superar y Wave realmente es quien más desea estar al lado de Kurome y protegerla, así de todo lo que esté por venir.

Ya pasó la batalla, fue bastante intensa donde ambas dejaron salir todo, pero tiene un final y ya de momento Wave y Kurome se van, no aparecerán durante un buen rato pero volverán a futuro y al final Kanno le confesó a Akame que la ama, ya terminaron con su asunto y ahora se viene la guerra final, ahí vendrá con todo en batallas, ya sabrán lo que está por suceder, hasta el próximo cap. Saludos.