Los combates continuaban, ambos lados con sus respectivos ejércitos peleaban por hacerse con el control del imperio, ya hace poco se había filtrado el ataque por la parte trasera de la ciudad y eso no era bueno.

- Suzuka, ve a acabar con los soldados de la formación trasera. – ordenó Syura.

- Es lo que tengo qué hacer, volveré luego. – la pelinegra se fue, el líder de Wild Hunt quedó observando al frente, tenía enemigos justo en ese momento a modo de Tatsumi y Mine, esto hizo que sonriera.

- ¿Ustedes me enfrentarán? Unos simples niños no podrán detenerme.

- Eso crees idiota. – Reclamó Mine, preparando los proyectiles de su teigu. – Tatsumi, acabemos con este.

- Claro. – Portando a Starset, se movió de primero para atacarlo pero el moreno desapareció. - ¿Cómo?

- Realmente no tienes idea, mi teigu Shambala me permite transportarme a través del espacio y el tiempo, así como a cualquier otro objetivo que desee, no hay modo de que me alcances. – Exclamó este con confianza, Mine apretó los dientes.

- Pues veamos si puedes reaccionar rápidamente. – Ella disparó usando Pumpkin para ver si lograba darle pero nuevamente desapareció. – Mierda, eso complica todo.

- Y no es todo. – las pupilas de Mine se dilataron al escuchar la voz de Syura a sus espaldas, ella se volteó rápidamente, usando su teigu de resguardo para evitar un golpe letal, Tatsumi llegó hacia donde estaba ella y con su arma buscó atacarlo pero otra vez desapareció.

- No deja de ser escurridizo. – Expresó Tatsumi. – Mine, necesitamos una forma de detenerlo.

- Eso lo sé pero el maldito es una rata, no deja de moverse. – Ambos estaban espalda a espalda, esperando a que apareciera, entonces algo llegó, una roca estaba encima de ellos. - ¡Tatsumi!

- Me encargo. – El castaño saltó y con su espada logró romper la piedra que por poco los aplasta. – Tsk. Ahora pasó al ataque.

- Vienen más. – Más rocas estaban cayendo sobre ellos, Tatsumi se encargó de romper varias mientras Mine disparaba de Pumpkin para romper otras, a pesar de sus esfuerzos, estas no cesaban. – No se detiene.

- Hay que encontrarlo, yo me encargo de las piedras, ve a buscarlo Mine. – La pelirrosa asintió. Se alejó mientras buscaba un posible paradero de la ubicación de Syura, necesitaba encontrarlo antes de que Tatsumi se agote rompiendo esas rocas.

- (Maldición, donde se encuentra.)

- ¡Cae, cerca revolucionaria! – Soldados del imperio la rodearon, eso la hizo apretar los dientes.

- ¡No tengo tiempo para ustedes! – Ella empezó a disparar, acabando con todos esos soldados, estaba en el campo de batalla así que cualquier distracción la tendría rodeada del enemigo. – Donde se habrá escondido ese maldito.

Mine tuvo que seguir buscando por el campo de batalla por la ubicación del líder de Wild Hunt, él estaba siendo sumamente cuidadoso para no ser descubierto y acabar con ellos, eso la molestaba bastante, no esperaba encontrar un rival sumamente escurridizo en ese lugar. Fue tras los árboles esperando que ahí pudiera encontrarlo.

- Nada por aquí. – Cuando estaba por irse, un golpe por el costado la sorprendió, Mine fue golpeada con tal fuerza que atravesó un árbol, cayó al suelo mientras escupía sangre.

- Realmente me seguiste. – Syura apareció, con una sonrisa victoriosa en su rostro. – Fuiste muy estúpida en venir sola.

- T-Tú… - Ella buscó levantarse pero el moreno la pateó en el rostro.

- No hay necesidad de que te levantes, no aún. – Ahí este pateó a Pumpkin para alejarlo de ella. – Cometiste un grave error al venir sola y ahora sufrirás las consecuencias, con tu muerte.

- ¿Estás seguro de ello? Tatsumi se dará cuenta y vendrá a rescatarme. – En ese momento sujetó a la pelirrosa del cuello para levantarla, empezando a ahorcarla.

- Puedes gritar y patalear todo lo que quieras pero él nunca vendrá, estás sola y a mi merced. – Empezó a reír, era una situación sumamente grave para ella, donde tenía más posibilidades de morir, pero Mine no sentía miedo, ella confiaba en Tatsumi, en la persona que ama y que vendría a salvarla. - ¿Qué pasa? No te oigo suplicar por tu vida.

- N-No es necesario… - Alcanzó a decir, una sonrisa débil cruzó por su rostro. – Porque no estoy sola… ya no y nunca más… ahora tengo compañeros… y una persona que amo.

- ¡Aaaaaaah! – Ese rugido sorprendió a Syura y es que por detrás Tatsumi llegó y con su espada cortó el brazo que sostenía a Mine, ella cayó al suelo, recuperando el aire.

- ¡gyyyyyaaaaah! – El líder de Wild Hunt empezó a gritar del dolor por el brazo que perdió, de este empezó a salir sangre, sus ojos de desorbitaron. - ¡Hijo de puta!

- ¿Estás bien Mine? – El castaño vio a su pareja por si estaba bien, ella asintió.

- Descuida, no estoy muy herida. – Se limpió el rastro de sangre en su boca y fue a agarrar a Pumpkin. – Ahora lo tenemos acorralado. – Vieron a Syura el cual se sujetaba donde le cortaron la extremidad.

- Malditos imbéciles, voy a matarlos, te mataré a ti y a esa perra la violaré para luego sacarle los órganos.

- Eres realmente basura. – Expresó Mine con un rostro sombrío. – Tatsumi, es momento de acabar con él. – El castaño asintió pero Syura sonrió con confianza.

- No se crean que tienen la victoria aún, poseo a Shambala, soy invencible mientras pueda transportarme a todos lados, solo necesito escapar y… - En el momento que quiso usarlo, de repente le fue quitado el teigu. - ¡¿Cómo!?

- Estabas tan lleno de confianza que no viste a tus alrededores. – Ahí quien vio fue a Lubbock quien usó Tail para quitarle su teigu sin que lo supiera. – Eso es el karma.

- ¡No puede ser! – De repente los hilos del peliverde sujetaron a Syura el cual ahora estaba sostenido en el aire.

- ¡Ahora, Tatsumi, Mine! – Ordenó este, los dos asintieron, listos para dar el golpe final.

- ¡Esto no es posible, se supone que lo tenía todo, yo iba a superar a mi padre y lo tomaría todo de él! – Empezó a gritar Syura en sus últimos momentos, Mine apuntó hacia él.

- No todo se tiene en esta vida y tomarlo a la fuerza no es la mejor decisión. – Ella disparó, a pesar de los gritos de Syura, la bala lo atravesó totalmente en el pecho, perforando su corazón, la sangre salió a chorros, entonces Tatsumi saltó y con su espada realizó varios cortes al cuerpo, al final no quedó nada de Syura, lo derrotaron.

- Se acabó… - Soltó un suspiro. – Gracias por la ayuda Lubbock.

- Se la debía a ese idiota por la tortura que me hizo. – Respondió este. – Además ahora tenemos este teigu el cual es totalmente poderoso. – Sostuvo a Shambala en su mano.

- No lo uses de forma indiscriminada, y con ello me refiero a que lo tengas para espiar a las chicas en los baños. – Mine entrecerró los ojos, poniendo nervioso al peliverde.

- N-No lo usaría para algo así, este teigu es peligroso, se lo llevaré a Najenda-san para que luego lo almacenen, no parece un teigu que pueda usarse por alguien común.

- Por ahora la batalla no ha terminado, vamos a ayudar a los demás. – Expresó Tatsumi, los otros dos asintieron y fueron a ayudar en otros lugares, Syura había caído pero faltaban enemigos por delante.


La batalla contra Cosmina era agotadora, la pelirrosa no daba opción de acercarse a ella debido a su teigu Heavy Pressure el cual permitía que su voz se usara como un ataque a larga distancia, eso puso en problemas a Sheele, Ieyasu y Sayo.

- No hay forma de acercarse. – la pelimorado entrecerró los ojos. – Sus ataques abarcan una distancia muy larga, solo podemos responder de la misma forma.

- Sayo, tienes que presionar con más flechas. – Ieyasu miró a la pelinegra, esta asintió.

- He hecho lo posible pero en cada ocasión destruye el hielo que creó con las flechas. – Siendo que Sayo es la única usuaria disponible de un teigu de larga distancia, era la mejor opción a batallar contra Cosmina pero no era útil, las flechas de Ice Nine Kills se veían neutralizadas por las ondas ultrasónicas de Heavy Pressure.

- ¿Qué veo aquí? Acaso estoy notando desesperación. – La pelirrosa empezó a reír. – En serio, de entre todos los de Night Raid, me enviaron a los más débiles, no son ni un problema para mí.

- Tsk… - Sheele chasqueó la lengua. – Detesto admitirlo… pero no podemos hacer nada por aquí.

- Eso no puede ser todo. – Empezó a hablar Ieyasu. – Debe haber algo, en lo que llegarán otros a apoyarnos, seguro podremos encontrar la forma de superar este problema, por ahora Sayo, sigue presionando con más disparos.

- Bien. – La pelinegra continuó disparando hacia Cosmina la cual empezó a reír.

- Creo que había quedado bien claro ¡Eso es inútil! – Ella nuevamente lanzó una onda para destruir las flechas pero el solo lo hizo con la potencia para destruir el hielo, no vio que por detrás Ieyasu había usado el hielo como camuflaje para acercarse, aquello la sorprendió. - ¿Qué?

- No podrás reaccionar mientras esté cerca. – Usando a Bearthooth, llegó a golpearla con una de las hachas en su mano donde tenía el micrófono, haciendo que lo soltara.

- Tsk, eso no será suficiente, aunque me hayas quitado mi teigu, aún puedo.

- Eso no. – Sayo se acercó y disparó flechas al suelo, haciendo que sus pies se quedaran en el suelo, ya entonces Sheele colocó a Extase cerca de su cuello.

- No hagas un movimiento inadecuado o te cortaré el cuello. – La pelirrosa solo pudo gruñir.

- Esto no es cierto… no puedo haber perdido aquí… no puedo morir… no quiero quedarme sola de nuevo…

- Fuiste víctima de discriminación ¿no? – Empezó a hablar Sheele. – No conozco tu situación, pero por la expresión que tienes ahora no es algo que una persona sin corazón pondría.

- Y-Yo… - Cosmina bajó la mirada, tenía recuerdos muy duros que deseaba olvidar, debido a su voz que hipnotizaba a cualquiera, ella se vio comprometida en el pueblo donde vivía y eso involucró a su familia, de tal modo que ella los vio morir en un incendio, ella era alguien normal y esperaba usar ese poder que ella poseía para un bien, ser alguien que pudiera ayudar a otros, pero el miedo a lo que es distinto es algo que el ser humano no puede evitar y como ella poseía tal habilidad, la vieron como un monstruo, una bruja que podría atraer hombres y mujeres bajo su merced, la situación fue lo que la llevó a la locura.

Se pudo haber evitado todo eso, solo fue víctima de la situación, de un poder que ella no había deseado pero una vez recorrer un camino, no hay forma de retroceder, se convenció a sí misma de que estaba sola, no tenía a nadie y solo podía confiar en ella, creció y aprovechó para obtener lo que ella quisiera, se acostó con varios hombres, asesinó para obtener comida y refugio, ella misma se percibió como una bruja que no tenía salvación, por esa razón no dudó en aceptar la oferta de Syura y unirse a Wild Hunt, para divertirse como ella quisiera.

Ahora estaba nuevamente en la misma situación donde ella vio morir a su familia, ese incendio en su propio hogar, los cadáveres calcinados, nadie en Wild Hunt estuvo realmente para apoyarla, siempre continuó sola, ella se agachó cubriendo su boca, las nauseas la invadieron en ese momento.

- Sheele-san ¿estás segura de esto? – Preguntó Sayo. – Es una enemiga y criminal peligrosa.

- … Supongo que algunas cosas no pueden cambiarse. – la pelimorada sonrió. – Soy una asesina pero aún tengo algo de bondad dentro… soy un fallo.

- Eso no es cierto. – Ieyasu negó con la cabeza. – Porque eres amable es que pudiste ver más allá del enemigo, no hubiera dudado en acabarla realmente.

Sheele se agachó a la altura de Cosmina, ella resistía el dolor que nuevamente la invadía.

- No eres una mala persona realmente, solo necesitas ayuda, si estás dispuesta a ello, podemos ofrecerla, no quieres sufrir ¿cierto?

- … No… - Ella alcanzó a responder. – Pero no tengo a donde volver, estoy sola, mi familia… la mataron frente a mis ojos, por mi voz… que puede controlar a otros, soy peligrosa.

- Eso no es cierto, puedes ser de ayuda, solo no te resistas y todo saldrá bien, tendrás una mejor vida de ahora en adelante. – Cosmina no aguantó más, empezando a sollozar, el caparazón que había formado durante todo ese tiempo finalmente fue roto, de tal modo dos de Wild Hunt cayeron.


- Esta perra es dura. – Leone se limpió la sangre de la boca, ella y Bulat estaban enfrentando a Dorothea en ese momento, al haberse potenciado con su propia mezcla, ahora era una amalgama de músculos.

- Soy invencible, he modificado mi cuerpo tantas veces para nunca perder, seré joven y hermosa por siempre.

- Ha alcanzando un punto donde no hay retorno, hay que acabar con esto. – Expresó Bulat, saltó con Incursio para atacarla, usando toda la fuerza que tenía, pero ella se defendió con sus brazos, al poco tiempo Leone llegó para patearla por un costado, eso hizo que ella se moviera unos metros pero se mantuvo firme.

- Sus músculos son tan anchos que no parece sentir daño.

- Hay que continuar. – Los dos siguieron su ataque contra ella, pero Dorothea sonreía en confianza, no sentía nada de daño.

- Inútiles, no pueden hacerme nada y eso los llevará a la ruina, lo probaré aquí – Ella se mordió el dedo y en ese momento empezó a dibujar un círculo en el suelo. – He pasado años estudiando la alquimia no solo para mantener mi aspecto joven, también para acabar con mis enemigos y eso me ha llevado a grandes descubrimientos, la transmutación y creación, así como la invocación. – Al terminar de dibujarlo, este empezó a brillar, entonces empezó a surgir una gran criatura, Dorothea empezó a reír de forma maniaca. - ¡Admiren, este es el fruto de años de investigación!

Una bestia peligrosa apareció y por su gran tamaño representaba un peligro, eso hizo que se pusieran serios.

- Esto no puede quedarse así, yo me encargaré de esa bestia, Leone, acaba con ella. – La rubia dejó que Bulat se encargara de ella, así fue tras Dorothea, saltó para atacarla por su cuenta con varios golpes.

- ¡Estás tu sola, que harás, eres una simple mujer débil! – Empezó a exclamar con confianza, la rubia frunció el ceño mientras seguía concentrando ataques.

- No lo sabemos a menos que lo intente y entonces acabe contigo, psicópata de mierda.

- Que confianza. – En ese momento sujetó a Leone, estrangulándola entre sus brazos, la presión era demasiada que podría romperle los huesos. – Eres hermosa, ese es precisamente el tipo de sangre que deseo tener… - Ella buscó chupar su sangre, por medio de su teigu Absordex, la tomaría todo de ella, su energía vital hasta dejarla seca.

- Tsk, no lo permitiré… - Buscó librarse pero no la soltaba, la alquimista estaba segura de su victoria.

- Con esto alcanzaré la juventud eterna… lo que tanto anhelo.

*SPLAT*

Dorothea no se dio cuenta pero por atrás un arma se clavó en su espalda, ella volteó a ver, una katana que recorrió gran parte de la parte posterior, la responsable mantuvo una mirada fría.

- Tú… Akame de Night Raid… - La pelinegra retiró a Murasame de la espalda de Dorothea donde la sangre empezó a salir a chorros, debido a la herida, soltó a Leone la cual recuperaba el aire.

- Cough… gracias Akame. – Respondió ella con una sonrisa, ya entonces se acercó a Dorothea que estaba en el suelo en un charco de su propia sangre, los músculos comenzaron a desaparecer, quedando nuevamente su versión pequeña, ella levantó la mirada, su rostro tenía arrugas.

- No puedo morir aquí… debo ser hermosa por siempre… no quiero… - Estiró la mano, Leone solo pudo verla por debajo.

- Tu obsesión por la juventud te llevó hasta estos límites, aunque fueras hermosas por fuera, eres fea por dentro.

- Por favor… quiero ser hermosa… - Leone no lo podía soportar más, sujetó a Dorothea del cuello, aunque sabía que la pequeña iba a morir en cualquier momento, tenía que darle un final, ya entonces solo apretó su mano para romperle el cuello, las pupilas de Dorothea quedaron en blanco y su cuerpo cayó pesadamente al suelo. – Se terminó… buen apoyo ahí Akame.

- No es nada… el resto se encargará de esa bestia pero creo que no es necesario. – Vieron que ahí Bulat recibió el apoyo del grupo de Sheele que estaba llegando igual que el de Tatsumi, todos enfrentaron a la bestia donde al final el ataque de todos logró acabarla.

- Lo hicimos. – Sonrió Ieyasu, la bestia cayó muerta en ese momento.

- Este es nuestro trabajo en equipo, el esfuerzo de Night Raid. – Exclamó Tatsumi.

- Ya solo quedan unos cuantos enemigos… pero debemos enfocarnos en el más peligroso de todos. – Akame miró a la dirección donde estaba Budo, el llamado hombre más fuerte del mundo seguía de pie y necesitaban acabarlo. – Suu-san no podrá solo, hay que derrotarlo entre todos.

- Vamos, a terminar esta guerra. – Señaló Tatsumi y así todo Night Raid fue tras ello, ya Wild Hunt cayó totalmente y quedaban enemigos por delante, la guerra estaba llegando a su punto máximo, ellas seguirían peleando hasta el final.


Ninja Britten 11: Sí ya las batallas finalmente dan inicio y algunas serán duras, ya habrá enfoque más en otras que considero más importantes y luego se hará ya el asesinato final.

En este cap ya abarcamos todo contra Wild Hunt y finalmente cayeron, ahora no serán una amenaza, ya no más, quedan enemigos por ver y el siguiente cap nos enfocaremos en una sola batalla que será muy importante, nos vemos en el próximo cap. Saludos.