Con la guerra llegando a su fin, había demasiado por lo cual encargarse, los soldados del imperio se rindieron y fueron encarcelados, los cadáveres siendo puestos en un rincón para luego quemarlos, en el caso del joven emperador, este no puso resistencia así que ahora lo tenían en una jaula, justo en una parte Najenda estaba supervisando todo.

- Se viene un periodo de paz…

- Najenda-san. – Akame llegó en ese momento. – Los altos mandos desean hablar con usted y Kanno.

- Entendido. – Asintió ella. – Esta era la visión que deseábamos ver.

- Es cierto… finalmente todo terminó y podremos entrar a un periodo de paz. – Ella sonrió por debajo pero entonces de repente sintió nauseas. – Ugh…

- ¿Pasa algo Akame? – Preguntó ella.

- No lo sé… pero desde que terminamos mi estómago se siente algo revuelto… - Se tapó la boca. – Creo que me enfermé…

- Deberías ir a que te revisen, tenemos mucho trabajo por delante.

- Eso haré… que le vaya bien. – La pelinegra se fue, ya en ese momento ella fue a la casa de campaña donde estaban los altos mandos del ejercito revolucionario, ahí ya estaba Kanno.

- Esperábamos su arribo Najenda-san. – Respondió el de en medio que era joven.

- No es nada… tenemos demasiado trabajo por delante para sacar al imperio a una era de prosperidad.

- De eso queríamos hablar ahora. – habló otro de los líderes. – La capital puede estar tranquila por ahora pero sigue habiendo problemas en otros rincones, cazar a todos los nobles corruptos será una de nuestras ocupaciones de ahora en adelante.

- Eso nos lleva a la otra cuestión a tratar. – Habló el líder joven. – Para que podamos tener un mayor poder mediático a la hora de cazar a los nobles corruptos que restan, se necesita de una figura que pueda movilizar a la gente y otorgue paz en los años venideros… un nuevo emperador. – Volteó a ver a Kanno. – Kanno Yukimura, tus estrategias fueron las posibles que nos dieron esta victoria, no solo movilizaste a nuestro ejército para acorralar a los enemigos, también fuiste participe en el plan para eliminar a Honest, son logros que no pasarán por alto y luego de mucho discutirlo, hemos decidido que cumpliste con las expectativas que teníamos en ti.

- Kanno Yukimura. – El otro líder lo vio fijamente. – Normalmente esta decisión no es algo que podamos tomar a la ligera, ya que cargará totalmente con las esperanzas de la gente de ahora en adelante… serás el nuevo emperador.

- … Con gusto acepto el cargo. – El pelinegro hizo una reverencia. – Yo me esforzaré para conseguir una paz duradera en los próximos años y mis descendientes sean igual.

- Entonces haremos el anuncio muy pronto, aun tenemos que calmar a la gente que tiene sus dudas al respecto. – Dicho eso, ambos salieron del campamento, Najenda se veía feliz por Kanno.

- Lograste su objetivo, así que espero que seas un gran emperador.

- Eso haré. – Aseguró el pelinegro. – Después de todo no estoy solo, tengo amigos que me ayudarán a asegurar esa paz. – La peligris sonrió.

- Es cierto… todos en Night Raid trabajaremos para que el mundo sea un sitio pacifico. – Ya las cosas iban a cambiar de ahora en adelante y con Kanno al mando, él se aseguraría de que eso fuera posible, para evitar otro gran conflicto en el futuro, era una nueva era a la que entrarían.

- ¿Kanno? – Una voz llamó al pelinegro, tratándose de un soldado, este llegó a donde estaban los dos.

- Soy yo ¿pasa algo? – Preguntó, en eso el soldado se veía agitado.

- Lo llaman con el médico, hay algo que deben hablar con usted sobre la señorita Akame. – Respondió, algo parecía suceder, asintió antes de ver a Najenda.

- Me voy.

- Claro, nos veremos. – Dicho eso, tomaron caminos separados, Kanno fue hasta la carpa donde se encontraba el médico, al llegar vio a esta con Akame que estaba sentada.

- ¿Pasó algo con Akame? – Preguntó.

- Yo igual quisiera saber… - Respondió ella. – Le dije que me sentía mal del estómago y me revisó, aunque no dijo nada.

- Quería esperar a que ambos estuvieran aquí. – Respondió el doctor. – He revisado a la señorita Akame y considero que ella tiene los síntomas que esperaba y no tengo otra razón para anunciarlo. – Cerró los ojos durante unos segundos, entonces los vio fijamente. – Felicidades.

- … ¿Eh? ¿A que se refiere? – Preguntó la pelinegra, el doctor soltó una pequeña risa.

- Está embarazada, ambos serán padres. – Terminó de anunciar, hubo un pequeño silencio en ese momento mientras trataban de procesar la noticia, más en concreto Akame que no terminaba de creerlo.

"!EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHHHHHHHHHHH!"


Ronnie ya estaba en una mejor condición, a pesar de que sufrió la mayor cantidad de heridas, podía caminar con ayuda de muletas aunque le habían dicho que era mejor que siguiera reposado, él deseaba ver a alguien en ese momento y daba la situación que se encontraba en el mismo edificio que él, aunque claro que con su vigilancia adecuada, un par de soldados estaban vigilando la puerta.

- Señor Ronnie. – Exclamó uno de los soldados.

- Déjenme pasar, quiero hablar con ella.

- P-Pero señor, tenemos ordenes de que…

- Estará bien, no me hará ningún daño. – Expresó el castaño. – Ya no tiene motivos para hacerlo, así que déjenme entrar, todo estará bien. – Los soldados estaban dudando ya que sus ordenes eran totales pero entendían la fuerza de Ronnie, él era uno de los héroes que ayudó a conseguir la victoria para el ejército, tenía tanta autoridad como los líderes, en ese momento uno de ellos se hizo a un lado.

- Adelante. – El castaño sonrió.

- Gracias. – Sin decir más, abrió la puerta para adentrarse a la habitación, era una sencilla con una cama y un escritorio, justo en esta se encontraba una mujer de largo cabello azul claro que miraba por la ventana, su cuerpo cubierto de vendas igualmente pero mantenía un rostro sereno, al ver quien entró a su sitio de descanso, sonrió suavemente.

- Ronnie…

- Vine a verte Esdeath. – El castaño se movió con sus muletas para quedar de frente, tomó la silla que estaba en el escritorio para moverla frente a la cama y sentarse. - ¿Te encuentras mejor?

- Claro, aunque obviamente ahora soy una prisionera de guerra, por mi condición tampoco podría hacer nada para escapar. – Soltó un suspiro.

- Es necesario, aún hay muchos dentro del ejército que desean verte muerta, pero Kanno y yo trabajaremos para que puedas ser libre, conmigo.

- Ronnie… - Ella se sonrojó por debajo. – Yo perdí totalmente nuestra batalla, y por la promesa que hicimos, ahora yo te pertenezco totalmente, en cuerpo y alma, nunca te traicionaré hasta el final de mis días.

- Eso era lo que esperaba, porque yo tampoco deseo alejarme de ti, no dejaré que nadie te toque y así aún haya gente con rencor hacia ti por tus actos, yo te defenderé con todas mis fuerzas, te aseguraré la vida feliz que mereces.

- Eso quiero. – Sonrió por debajo. – No necesito a nadie más que tú, mientras te encuentres conmigo, es todo lo que necesito para ser feliz.

- Eso me alegra saberlo, pero si a partir de ahora comenzarás una nueva vida, tendrás que relacionarte con los demás, tus antiguos enemigos ahora serán tus aliados, si aún deseas seguir peleando, tendrás esa oportunidad.

- El ejército revolucionario ganó esta guerra, por consiguiente demostraron ser los más fuertes, y como yo respeto la fuerza ante todo, puedo ofrecer mis servicios… si necesitan a alguien que torture o mate, soy la más adecuada. – Sonrió de forma peligrosa, eso trajo un gotón a la frente de Ronnie.

- Eso puede ser debatible… por ahora dejaremos pasar un tiempo antes de que puedas volver al ojo público, la gente sigue asustada por los cambios que vendrán, pero nos esforzaremos para que todos lo acepten, yo y mis amigos trabajaremos en ello. – En ese momento la puerta se abrió, entrando tres personas más.

- General Esdeath.

- Seryuu, Run, Bols. – La peliazul vio a los tres antiguos miembros de los Jaegers entrar. - ¿Qué hacen aquí?

- Vinimos a verla. – Exclamó el de la máscara. – Asegurarnos de que se encuentra bien.

- Jamás pensamos verla en esa condición, Ronnie realmente le dio batalla. – Expresó la pelinaranja con una sonrisa, Esdeath sintió calma al ver a sus antiguos subordinados totalmente bien.

- Yo… ya no soy su general, después de todo esto, creo que ahora seré una chica normal, que podrá ser feliz al lado del hombre que ama. – Ella abrazó a Ronnie.

- Que lindo~ - Bols se sonrojó a través de su máscara. – Es hermoso que haya podido encontrar la felicidad, pero luego de hablarlo y discutirlo un rato… llegamos a una conclusión. – Run asintió.

- Nosotros siempre la seguiremos a usted, pase lo que pase, porque, a diferencia de otros, siempre se preocupó por sus subordinados y es algo que respetamos.

- Para nosotros, usted siempre será la general Esdeath y líder de los Jaegers. – Exclamó Seryuu con seriedad, los otros dos asintieron, Esdeath no podía creerlo, ella bajó la mirada.

- Eso… realmente me pone feliz ¿puedo seguir contando con ustedes?

- Claro. – Respondió Seryuu, los tres eran felices siguiendo a alguien tan honorable como la peliazul, eso la avergonzó un poco.

- En realidad, no está muy alejado de la realidad. – Habló Ronnie en ese momento. – Esta noche habrá una fiesta de celebración por la victoria y parece que se dará un anuncio muy importante para el futuro del imperio, solo puedo decir que… quizás algunas cosas se mantengan. – Soltó un guiño, él lo sabía y esperaba a escucharlo esa noche.


Mientras seguían los trabajos de reparación, en una parte estaba Tatsumi relajándose, a su lado estaba una Mine recostada en su regazo, el castaño acariciaba el cabello de su pareja en aquel momento.

- Nunca más tendremos que pelear… todo terminó… - Exclamó la pelirrosa por debajo, Tatsumi asintió.

- Toda nuestra batalla valió la pena hasta el final, lo mejor es que no perdimos a ningún amigo, todos podremos vivir en paz de ahora en adelante.

- Es cierto. – Ella se levantó en ese momento. – ya deseo ver que espera en nuestro, mi querido.

- Claro, yo igual quiero verlo. – Ambos se dieron un beso fugaz.

- Ey parejita, parece que tienen un momento tierno. – Ieyasu y Sayo llegaron en ese momento, el pelinegro sonrió. - ¿Los interrumpimos?

- Ey Ieyasu, no es amable decir eso. – Sayo le golpeó con su codo a un costado, Tatsumi soltó una pequeña risa.

- ¿Qué quieren hablar?

- Deseamos hacerlo en privado, lo sentimos Mine-chan pero te quitaremos a Tatsumi por unos momentos. – Expresó Sayo, la pelirrosa asintió.

- Claro, después de todo ahora lo tendré para mi sola por mucho tiempo. – Sonrió confiada, el castaño soltó una risa nerviosa.

- Se ha vuelto algo posesiva… entonces ¿vamos a otro lado?

- Claro. – Los tres se despidieron de Mine mientras caminaban, observando a la gente trabajar arduamente por recuperar sus vidas luego de la batalla, los tres iban uno al lado del otro en ese momento.

- Ya no tendremos que preocuparnos por nada, ya no habrá muertes ni tristeza. – Expresó Tatsumi, los dos asintieron. – Los tres salimos de nuestra aldea con la promesa de reunir dinero para nuestro hogar, volvernos soldados, nunca imaginamos que seríamos héroes al final.

- Ciertamente los planes terminan cambiando. – Sonrió Sayo. – Ieyasu y yo casi podríamos haber muerto y no hubiéramos sido parte de todo esto, gracias a Ronnie, Kanno y Sagiri, todo eso cambió.

- Pudimos luchar hasta el final y salimos victoriosos, eso es más valioso que nuestros planes iniciales. – Terminó de hablar Ieyasu. – Tatsumi… después de esto, nos prometieron darnos una gran paga, mucho mayor a lo que teníamos pensado ganar como soldados, así que Sayo y yo lo hablamos… y decidimos que volveremos a nuestra aldea.

- ¿Eh? – Eso sorprendió al castaño. - ¿Se irán?

- Sí, luchamos completamente y estamos felices de haber hecho amigos en Night Raid, pero aún hay peligros ahí afuera en rincones donde los soldados quizás no hayan llegado, así que ambos decidimos que vamos a pelear contra la corrupción que aún queda ahí afuera, a la par que llevaremos el dinero a la aldea y la protegeremos, así para, cuando tu quieras, tengas un hogar al cual volver.

- Claro que te quedarás en la capital con Mine ¿no? – Preguntó Ieyasu, no había duda alguna en la mirada de Tatsumi, sus amigos eran importantes así como su hogar pero ahora tenía una nueva casa y nueva familia.

- Sí, me quedaré a formar una familia con Mine.

- Entonces así será, nos iremos mañana en la mañana, así que nos quedaremos para la fiesta de celebración, vamos a divertirnos hasta el final. – Exclamó Sayo, Tatsumi estaba de acuerdo. Quizás era triste el tener que despedirse de sus amigos pero sabía que no era el final, volvería a verlos algún día, para eso viviría su día a día al máximo como siempre ha sido.


Cayó la noche y en la plaza de la capital se instalaron para una gran celebración, el banquete y bebida estaba puesta y comenzaron a celebrar, Leone bebía alcohol como si no hubiera un mañana, Bulat buscaba insinuarse a soldados desprevenidos, Sheele y Chelsea se divertían juntas platicando, el ambiente era sumamente ameno en ese lugar, en un rincón estaban Ronnie y también Sagiri.

- ¿Estás bien para salir? – Preguntó la pelinegra.

- Me encuentro bien, además de que no quiero perderme la noticia. – Respondió. Todo siguió de forma normal, ya entonces al frente, Najenda se paró.

- Escuchen todos. – Prestaron atención a las poderosas palabras de la líder de Night Raid. – Nuestra lucha de años finalmente ha llegado a su fin, el ejército revolucionario consiguió su objetivo, hemos erradicado a la plaga que invadía esta tierra. – Toda la gente empezó a rugir. – Ahora se viene una nueva era de paz, donde todos juntos vamos a seguir trabajando para proteger a la gente buena y noble, la nobleza corrupta que aún está escondida será cazada y todos serán eliminados, vamos a asegurarnos de que nunca más se volverá a cometer estos errores, para ello necesitamos a un líder que estará al frente de esta operación, alguien de corazón noble y justo que pavimentará el camino para las futuras generaciones, un nuevo gobernante que tomará las decisiones correctas, denle la bienvenida a su nuevo emperador.

En ese momento por detrás él dio el paso al frente, Kanno estaba ahí, siendo anunciado como el nuevo emperador, los aplausos no se hicieron esperar y no hubo objeción alguna, sabían que sus planes fueron fundamentales para la victoria.

- Yo, Kanno Yukimura, juro que gobernaré con nobleza y amabilidad, seré un gobernante justo que siempre velará por el pueblo y buscará no solo mantener la paz en la tierra, sino que igual buscaré mejorar las condiciones de vida de todos, nadie más nunca volverá a sufrir por la maldad de la gente corrupta, yo, Night Raid, todos vamos a trabajar para asegurarnos que el mundo sea un sitio pacifico. – Terminó de anunciar, la gente estaba eufórica al saberlo.

- ¡Viva el nuevo emperador! – Empezaron a gritar, el pelinegro cerró los ojos, entonces levantó la mano para que se detuvieran.

- Claro que no estaré solo, necesito a gente importante a mi lado y para ello quiero comenzar con mi emperatriz, la mujer que gobernará a mi lado… Akame. – La pelinegra también apareció por detrás.

- ¡Bien conseguido Akame! – gritó Leone, feliz por su amiga, la pelinegra vio a Kanno con una sonrisa, tomando su mano.

- Ella es la mujer más fuerte y justa que he conocido, sabe sobre la oscuridad que ha azotado al imperio así que trabajará junto a mi para evitar que vuelva a repetirse, del mismo modo lo hará mi heredero. – Tocó el vientre de Akame, ahora esa si fue una noticia que sorprendió a todos.

- ¡Akame está embarazada! – Exclamó Sheele con la boca abierta, todos no podían creerlo.

- ¡Kanno, maldito, me das envidia! – Lloriqueó Lubbock por la noticia, la pelinegra se sonrojó levemente.

- Prometo que mi familia, y nuestras generaciones futuras vamos a mantener esta paz en el imperio y para que la gente pueda ser feliz, es una promesa que nunca romperé. – Anunció Kanno. – Del mismo modo… te prometo Akame que te haré feliz durante el resto de nuestras vidas.

- Yo igual quiero eso. – Respondió ella.

- Por eso te lo diré ahora… quiero que te cases conmigo. – Anunció.

- ¡Que lindo! – Bulat estaba muy emocionado. – Bien por ti Akame-chan, como quisiera que un hombre se me propusiera así.

- … Claro que acepto. – Respondió ella, sonrojada pero feliz. Ambos se besaron entre los aplausos y vítores de la gente, Ronnie y Sagiri también estaban feliz por él, sabían que haría un gran trabajo como emperador y los dos estarían a su lado para ayudarle. Esa fiesta dio el inicio a la nueva era que estaba por venir en el imperio, la era de Kanno, la paz finalmente había llegado.


Ninja Britten 11: Sí, se acabó todo y ahora vienen días tranquilos pero llenos de trabajo para todos, ya se verá lo que saldrá de ahora en adelante.

Ya vemos lo que pasó al acabar la batalla y tremendas noticias han salido, empezando que Akame está embarazada, esa noche de pasión que tuvo con Kanno si trajo sus consecuencias jaja, ya entonces él trabajará para ser un gran emperador y evitar que se vuelva a repetir un ciclo de desgracias, de igual modo algunos personajes se irán, ya lo puse así con Ieyasu y Sayo que no volverán a salir en el fic, al menos no a corto plazo, depende y los próximos caps serán autoconclusivos, para cerrar unas tramas pendientes antes de pasar al segundo arco, se vienen cosas interesantes, nos vemos en el próximo cap. Saludos.