A raíz de la coronación de Kanno como emperador, una nueva era para el imperio dio inicio, las cosas tardarían un poco en cambiar para bien pero se esforzarían por conseguirlo y traer una gran era de prosperidad en la tierra, mientras tanto el resto de Night Raid, al ya no existir el peligro de ser perseguidos por el ejército, finalmente pueden pasear por las calles de la capital sin problema alguno, tener casas para vivir y ejercer los trabajos que quieran, aunque también pueden seguir recibiendo trabajos de asesinato por las sombras, aunque las cosas vayan bien, siguen existiendo trapos sucios bajo la alfombra que solo ellos pueden encargarse, pero eso no es lo que nos concierne ahora.

Pasaremos con cierto miembro de Night Raid que tiene un almacén en la capital y en aquel momento se encuentra acomodando todo el stock que tiene dentro.

- Listo… - Lubbock se limpió el sudor por un trabajo bien hecho. – Ahora que todo está acomodado, la tienda podrá ir hacia arriba ya que no soy alguien perseguido nunca más. – El peliverde estaba satisfecho con el hecho de que pueda trabajar sin miedo a ser descubierto, pero había algo más que lo tenía pensativo. – (Ahora que ya viene un periodo de paz y no volveré a pelear o estar en misiones de asesinato a menos que sea necesario… es momento de para a mi siguiente objetivo.) – En ese momento un fuego se encendió en sus ojos.

Había algo que le ha estado molestando desde que todo terminó y finalmente iba a actuar, algo que se prometió a sí mismo desde hace tiempo y estuvo postergando durante un tiempo, finalmente llegó el día.

- … jeje… (Llegó mi hora, Kanno tiene a Akame, Ronnie tiene a Esdeath y Tatsumi tiene a Mine, los chicos de nuestro grupo han conseguido a sus parejas y están siendo felices saliendo con hermosas chicas, ellos ya tuvieron su historia… ahora es mi turno.) – Miró al cielo en aquel momento. – (Es hora de que el verdadero protagonista de esta historia aparezca… ya lo haré, confesaré mis sentimientos a Najenda-san.)

Lubbock, joven asesino de Night Raid, ya se decidió que finalmente haría avanzar su historia y eso significaba lograr confesar los sentimientos que tanto tiempo ha estado guardando, tu puedes Lubbock, seguro podrás conquistar a la mujer que robó tu corazón hace tiempo.

- Pero… ¿cómo lo hago?


- Por eso los reuní aquí. – En una sala estaban Lubbock, Kanno, Ronnie y Tatsumi. – Quiero confesarme a Najenda-san de una vez… pero la cuestión es que no sé cómo, ustedes son los que tienen pareja, seguro habrá un consejo que puedan darme.

- … - Los tres no sabían que decir al respecto, tratar con alguien como Lubbock es complicado.

- ¿Y bien? ¿No tienen algún consejo?

- Verás Lubbock-san… - Tatsumi quiso decir algo pero no encontraba las palabras adecuadas para decirlo sin lastimar sus sentimientos.

- Escucha. – Kanno tomó la palabra. – Es bueno que ya te decidas a buscar la felicidad por tu parte y no es que la jefa sea una mala persona, es una mujer muy responsable y trabajadora, ciertamente es el tipo del cual, un hombre quisiera tener.

- Eso es verdad. – Lubbock sonrió con orgullo. – Najenda-san es bastante responsable y nada se le escapa, es simplemente perfecta… así que… realmente no sé si pueda acercarme como deseo.

- … Creo que tienes una oportunidad. – Habló Ronnie. – Hasta la fecha has sido el único que ha visto toda faceta de ella, la conoces desde el pasado ¿no? Es un factor que puedes aprovechar.

- Pero primero tienes que arreglar ciertos defectos que tienes. – Avisó Tatsumi en ese momento. – El primero y más importante, dejar de ser un pervertido y espiar en los baños. – Kanno y Ronnie asintieron.

- ¿Eh? ¿Por qué? Admito que me levanta la tentación ver a Leone desnuda pero…

- Dije que eso tiene que parar. – Lo interrumpió Tatsumi. – A las chicas no les gustan los pervertidos y si Najenda-san se llega a enterar por algún medio que hacías eso, no acabará bien para ti.

- … Bueno, si es por ella, dejaré de ser un pervertido, me importa más que cualquier otra chica, por más tetona que sea. – Le era difícil decir esas palabras pero todo sea por el bien de su futuro romántico.

- Esperemos lo cumplas.

- Ahora tenemos otro trabajo igualmente. – Ronnie miró a Lubbock. – Si deseas tener un ambiente adecuado para confesarte, lo primero es invitarla a salir, aunque ahora estemos ocupados trabajando para devolver las cosas a la normalidad, esta noche Najenda no tiene trabajo, tienes que aprovechar a sacarla a una cita.

- ¿Cita? – Eso sorprendió al peliverde. – No lo sé, puede que surja un trabajo de repente y…

- No hay lugar para ser cobarde. – Comentó Kanno con los ojos cerrados. – Un verdadero hombre tiene que agarrar valentía para enfrentar cualquier situación, irás a decirle que esta noche los dos vayan a cenar, descuida que te prepararemos una ropa adecuada para ello.

- De igual modo me preocupa algo… es Suu-san, sé que es un teigu pero él no se separa para nada de Najenda-san.

- Lo mantendremos ocupado. – Señaló Kanno. – Con solo decir que la cocina del palacio no satisface a Akame y los cocineros no pueden seguir su ritmo, lo tomaré prestado para que se encargue de ella, más ahora que tiene que comer bastante por nuestro bebé.

- Estaré contando contigo entonces, sé que esta noche todo saldrá bien, seré feliz con la mujer que amo, eso lo aseguraré. – Lubbock se veía muy serio al respecto, los otros tres sonrieron sabiendo que su amigo iba por su futuro y merecía ser feliz, si lograba abandonar los malos hábitos que carga, será una buena pareja para la jefa de Night Raid.

Mas tarde en ese día, las reconstrucciones de varios edificios continuaban debido a la guerra, Najenda estaba supervisando todo, anotando en una libreta el ritmo de trabajo.

- Todo va perfecto. – Se limpió el sudor.

- Najenda-san. – Escuchó la voz de Lubbock en ese momento, ella volteó a verlo.

- Lubbock, ahora mismo estoy viendo el trabajo, supongo que terminaste en tu tienda.

- Sí… - En ese momento este se quedó callado, la peligris enarcó una ceja.

- ¿Pasa algo?

- Bueno, yo… - Se veía cierto nerviosismo en él. – Quisiera saber si esta noche estás libre.

- ¿Está noche? – Ella se llevó la mano al mentón. – Pensaba quedarme en mi oficina a firmar unos papeles y beber un poco, supervisar la reconstrucción agota un poco.

- Bien, si no es molestia, no sé si quiera venir a cenar conmigo, sería bueno un cambio de aires de su oficina.

- … Me gustaría, la verdad es que cenar con todos en Night Raid sería…

- No. – Él la interrumpió. – Los demás tienen que estar igual de ocupados, seríamos solo nosotros dos, no sé si le moleste. – Lubbock estaba nervioso, no sabía si la peligris negaría su invitación, ella sonrió.

- No estaría mal, claro que podremos cenar juntos. – Eso trajo una gran sonrisa al peliverde.

- Perfecto, pasaré por usted esta noche, espérelo con ansias. – Sin decir nada más, él se fue, al cruzar a una esquina, celebró totalmente el haberlo hecho, pudo invitar a Najenda a cenar, un gran paso si hablamos al respecto. – (Ahora tengo que hacer todo lo que ellos tres me aconsejaron, me aseguraré de que Najenda-san pase la mejor noche de su vida.)


El sol se ocultó, Najenda tenía un compromiso que cumplir con Lubbock así que acabó rápidamente de firmar unos papeles y entonces esperó en la puerta de su oficina.

- Será raro ir a cenar solo nosotros dos… estoy acostumbrada a que todo el grupo esté ahí… pero un cambio no es malo después de todo.

- ¡Najenda-san! – Escuchó a Lubbock, lo vio llegar y quedó algo asombrada, el peliverde estaba bien trajeado, no llevaba su ropa de siempre, sino que iba con un traje de color negro, llevaba un peinado hacia atrás, dejando ver su frente. – Ya estoy aquí.

- Lubbock… no te reconocí a primera vista.

- Jeje, creo que es una ocasión especial y quise prepararme con un poco de ayuda ¿Qué tal se ve?

- Debo decir que se te ve bien y… - Olió un poco. - ¿Llevas perfume?

- Un regalo de Kanno, ahora mi lady… vamos juntos. – Ofreció su brazo, la peligris sonrió.

- Que caballeroso. – Aceptó el gesto del peliverde y ambos empezaron a caminar juntos, justo detrás estaban los tres implicados que ayudaron a Lubbock a preparar esa cita.

- La primera fase está completa. – Señaló Kanno. – Es momento de empezar la segunda, debemos asegurarnos que esta misión sea un éxito. – Los otros dos asintieron, siguiendo por detrás a la pareja.

Lubbock escoltó a Najenda hasta un restaurante, no era muy lujoso y estaba en una terraza abierta pero el ambiente con las velas que iluminaban el sitio era muy adecuado, al llegar habló con el camarero.

- Tengo una reservación a nombre de Lubbock.

- Por supuesto, pase por aquí. – Le llevaron a su mesa, ahí el peliverde tomó la silla y arrimó para que Najenda se sentara.

- Gracias. – Ya luego de tomar su asiento, él fue al suyo, en ese momento llegó una mesera.

- Traigo el vino que pidieron. – Dejó una botella con dos copas sobre la mesa para luego irse, Lubbock tomó la botella y abrió.

- Permita le sirvo. – Empezó a servir el alcohol sobre la copa de Najenda, al acabar, sirvió en la suya. – Un brindis.

- Claro. – Ambos chocaron copas para luego beber, el ambiente era simplemente magnifico entre ambos, justo en una parte alejada estaban los tres viendo, ya entonces la mesera que les sirvió fue hacia ellos.

- Espero que luego reciba una compensación por ayudar en su plan. – Por su tono de voz, era obvio que se trataba de Chelsea, usó su teigu para cambiar su rostro.

- Claro, te daré el dinero que quieras, por ahora sigue sirviendo en su mesa. – Señaló Kanno, esta desvió la mirada.

- Lo que hago por mi bienestar.

Volviendo a la mesa donde estaban los dos, continuaron bebiendo de la botella de vino, era uno de buena calidad por lo que el sabor se sentía y fue del total agrado de la peligris.

- No pensé que pudieras costearte un vino de esta calidad. – Comentó ella, Lubbock soltó una risa por debajo.

- Solamente lo mejor para usted. – Respondió, aunque en realidad fue Kanno quien pagó todo de antemano. – Puedo asegurar que la comida también es exquisita.

- Traigo su comida. – La camarera Chelsea llegó con una gran bandeja la cual dejó sobre la mesa, al abrirla se pudo observar un gran pavo asado con rodajas de limón alrededor, Lubbock lo vio con asombro.

- (Kanno, eres un maldito por pagar tal cena cara pero te amor.)

- Se ve demasiado. – Incluso Najenda no pudo esconder su asombro. – No sé si podamos gastarlo.

- Por ahora debemos disfrutar de la comida. – Respondió el peliverde, al empezar a servirlo y entonces comer, él quedó asombrado. – Es bueno.

- Tienes razón, no soy alguien que sepa de comida tanto como Akame pero incluso yo puedo señalar que está bien preparado, casi al nivel de Susanoo… aunque él sigue siendo superior.

En ese momento empezó una música, Ronnie y Kanno estaban ahí, claro que enmascarados para no ser descubiertos, tocando algo con instrumentos para dar un buen ambiente al sitio, todo no podría ser más perfecto, era lo que pensaba Lubbock en ese mismo instante.

- Incluso tenemos música, esta cena se ha puesto mejor. – Comentó él, Najenda asintió.

- Es cierto… debo decir que ha sido divertido hasta el momento. – Los dos continuaron comiendo, bebiendo y divirtiéndose en ese ambiente, no podría ser nada más digno de una cita perfecta.

Al acabar, ya finalmente se fueron, los tres se vieron con rostros de satisfacción al haber cumplido con su deber, ya ahora Lubbock estaba escoltando a la peligris de vuelta con ellos tres siguiendo de cerca.

- Fue una noche realmente divertida. – Comentó ella. – Incluso no parece que fueras tu quien lo organizara.

- Bueno… jeje… - Soltó una risa nerviosa, no buscaba ser descubierto.

- La verdad es que divertirme a solas con alguien más no está nada mal, esto lo disfruté… pero la verdad, prefiero algo más.

- ¿Qué? – Preguntó Lubbock, en ese momento ella comenzó a desarreglar el cabello bien peinado del peliverde para dejarlo como estaba antes y también desaprovechó el saco de su traje. - ¿Eh?

- … Lo sabía, me gusta más así. – Comentó ella. – De igual modo… pueden salir ustedes tres. – Habló al aire, los tres chicos supieron que fueron descubiertos y no hubo razón para seguir escondiéndose.

- Realmente nos descubrió. – Comentó Tatsumi, ya dejándose ver.

- ¿Desde cuando lo supo? – Preguntó Ronnie, ella sonrió.

- Desde el inicio, sigo teniendo sentidos muy agudos. – Miró a Lubbock. – Ellos te ayudaron a planear esto ¿no?

- Bueno… sí. – Admitió el peliverde. – Quería que pasara una noche divertida, por eso les pedí consejo e hicieron todo esto, para que ambos lográramos pasar una noche amena.

- … Realmente lo aprecio y se ve que le pusiste empeño, pero no es de mi estilo. – Respondió Najenda. – Un día perfecto de diversión para mí es el estar todos juntos, cenar en Night Raid como lo hicimos muchas veces en el pasado, todos ustedes se han vuelto mi familia, pienso en ustedes más que solo subordinados, son como los hijos que siempre quise tener.

- … Yo no quiero ser solo eso. – Comentó Lubbock por debajo. – La verdad… de todo el tiempo que la conocí, cuando éramos pequeños siempre la vi, como se esforzaba y quise ser alguien que pudiera caminar a su lado, por eso no dudé para nada en seguirla cuando decidió desertar del ejército y unirse a la revolución, soy quien más tiempo la ha conocido, pero eso es porque igual solo tengo un lugar y es a su lado… - En ese momento él se agachó, al ponerse de rodillas, tomó la mano de Najenda, ella quedó algo sorprendida. – Llevo escondiendo esto durante mucho tiempo y esperaba al momento indicado para finalmente decirlo… y ese momento es ahora, Najenda-san… yo siempre pensé en usted, no solo como la jefa y valerosa líder de Night Raid, sino como mujer… alguien con quien deseo pasar el resto de mis días, sé que no seré alguien digno pero quiero que me permita seguir a su lado… como pareja. – Finalmente se confesó, el peliverde estaba muy nervioso y avergonzado por lo que dijo pero no había otra oportunidad.

- … Lubbock. – Levantó la cabeza, en su mente él esperaba un rechazo, entonces sintió una mano sobre su cabeza. – Realmente aprecio que dijeras lo que sientes por mí… todo este trabajo que he tenido ayudando al ejército y con Night Raid no me ha permitido ver por mi propio futuro y saber que sentías todo eso… realmente me pone feliz.

- Entonces Najenda-san…

- Mi vida como mujer es algo de lo cual tengo poco conocimiento, he sido más una guerrera pero supongo que abrir un nuevo capítulo no está mal… y quisiera ver si puedo recorrer ese camino, contigo. – Lubbock no podía creer lo que estaba escuchando, realmente fue correspondido y por nadie más que la mujer que siempre amó, estaba tan feliz que podría saltar de alegría.

- Descuida Najenda-san, me aseguraré de que seas feliz durante el resto de nuestras vidas. – Aseguró, los otros tres vieron con orgullo al peliverde que lo pudo lograr.

- Parece que nuestro trabajo terminó aquí. – Señaló Kanno, los otros asintieron, ya era el momento para que ellos dos puedan ser felices igual.


- El día de hoy se debe de reconstruir el anfiteatro.

- Aquí tienes Najenda-san. – Lubbock le pasó unas hojas a la peligris, esta sonrió.

- Gracias Lubbock. – Él siguió ayudándola, de lejos estaban los tres chicos al igual que Leone.

- Pensé que era una broma pero realmente la jefa y Lubbock son pareja, aunque no parece que su relación cambiara demasiado a como era antes. – Señaló la rubia.

- Creo que ahora serán más felices y además cada pareja tiene su modo de llevar una relación a su propio ritmo. – Comentó Ronnie.

- Esto es parte de lo que deseo proteger como emperador, para que incluso ellos puedan vivir una vida tranquila y formar familiar, es por lo que me esforzaré. – Señaló Kanno.

- Todos lo haremos, esta es nuestra vida a partir de ahora. – Complementó Tatsumi, siguieron observando a los dos trabajando. Con Lubbock que puede ser feliz junto a Najenda ahora, seguía la recuperación de los días normales en el imperio, un trabajo arduo que tendría sus frutos en el futuro.


Ninja Britten 11: Sí que las cosas ya se vienen para bien en cuanto a cambios, con Kanno como emperador, verá que todo vaya por buen camino y nunca se va a descarrilar, teniendo el apoyo de todos y claro que de Akame la cual quiere hacer feliz.

Ya con este cap tuvimos un enfoque diferente, Lubbock fue el protagonista que buscó el momento de confesarse a Najenda, sí que lo planeó todo pero ella prefiere lo sencillo, más bien lo habitual y ahora nuestro asesino pervertido logró lo que quiso, ya es pareja con ella, eso resuelve otro asunto, el próximo cap veremos qué sigue. Saludos.