Gracias a la obra de teatro, la confianza de los habitantes de la capital al gobierno de Kanno y fuerza militar de Night Raid y el ejército revolucionario se afianzó mucho más, la opinión de muchos opositores acabó dando la vuelta y ahora son completamente bienvenidos. Sagiri estaba recorriendo las calles y vio como la saludaban, gracias a todo era conocida.

- Es bueno ver todo lo que ha cambiado, la situación en la capital está mejor que antes. – Ella entonces vio a algunos de las tribus nómadas. – Ey.

- Oh, señorita Sagiri. – Saludó una mujer que formaba parte de este.

- ¿Ya están preparando todo para irse? – Preguntó, ella asintió.

- Es verdad, ahora mismo el señor Roman está en pláticas con el emperador para formalizar buenas relaciones entre el imperio y las tribus, una vez todo termine, ya nos iremos, después de todo tenemos una tierra a la cual regresar.

- Eso es verdad… - Ella bajó la mirada, por alguna razón se puso triste. – ya pronto se irán.

- Realmente les agradecemos todo lo que han hecho y que ahora podremos estar en paz, vamos a reconstruir nuestras vidas nuevamente donde pertenecemos. – Dicho eso, aquellos se fueron dejando sola a Sagiri.

Ella tenía muchas cosas en las cuales pensar, sé que decidió sobre el hecho de que quiere ayudar a su hermano en mejorar las cosas para el imperio, tendría un trabajo en el ejército como general, eso era algo seguro junto a Ronnie y Esdeath que también serían grandes generales pero algo dentro de ella seguía causándole conflictos, como el hecho de que sigue sin olvidar ciertos sentimientos que siempre mantuvo ocultos por bastante tiempo.

Su hermano forjó su propio futuro, Ronnie igual lo hizo y ambos son felices con lo que vendrá en la vida para ellos ¿Qué hay de ella? Simplemente se hizo a un lado y peleó porque era su deber, ahora está en paz ¿Qué es lo que le espera? No lo ha pensado, de algún modo siempre tuvo la confianza de que Ronnie aceptaría sus sentimientos y ambos serían felices, que haber estado enamorada de él durante tantos años, estar juntos y formar una familia era lo que estaba escrito para ella pero la situación cambió.

No odia a Esdeath por haberse adelantado a ella, en el amor y en la guerra todo es justo y si decidió atacar primero antes, no había razón para recriminarla, en su caso ella acabó perdiendo y eso era algo innegable, actualmente necesitaba buscar como será su futuro ¿Qué es lo que desea hacer de ahora en adelante en el imperio? ¿Seguir ayudando a Kanno? ¿Ser una general y mantener el orden en el imperio? ¿O algo más? Ella estaba indecisa al respecto.

Justo en ese momento la imagen de Roman llegó a su mente ¿Qué tenía que ver él en ese momento? El actual jefe de las tribus nómadas ha sido un gran amigo y apoyo para ella, incluso cuando fue rechazada por Ronnie, él la escuchó y no dijo nada, fue más que suficiente tenerlo a su lado ¿acaso él se había vuelto más importante de lo que pensaba? De no ser así, no estaría triste por el hecho de que esté pronto a irse.

- … ¿Qué debo de hacer?

Yendo a otra parte, en la oficina de Kanno se estaba llevando la reunión entre él y Roman para discutir unos cuantos asuntos, una reunión que estaba yendo muy bien.

- Entonces entre el imperio y las tribus nómadas nos apoyaremos y acudiremos al llamado de ayuda en caso de que alguna parte se encuentre en peligro. – Terminó por exclamar el pelinegro, Roman asintió satisfecho.

- Es una buena relación. – Todo estaba escrito así que solo necesitaban firmar para hacerlo oficial, ambos pusieron sus firmas y con ello quedó confirmado. – Estaré esperando mucho más apoyo de parte del imperio en el futuro.

- Lo mismo digo de las tribus. – Ambos estrecharon manos. – Somos amigos, así que esto podrá durar por más tiempo, de igual modo si necesitan comida u obra de mano, pueden enviarme un mensaje por paloma.

- Eso haremos. – Roman se dejó recostar. – Ahora que las negociaciones terminaron, podemos estar relajados.

- Es cierto. – Ambos estaban agotados, ya entonces sonrieron. – Es duro ser el líder de una nación.

- Es verdad, uno tarda en acostumbrarse a que te llamen por nombres como jefe o líder, incluso yo que llevo un tiempo luego de la muerte de mi hermano, sigo sin poder asimilarlo.

- Es algo por lo cual debemos trabajar, por la gente que confía en nosotros. – Expresó Kanno, Roman asintió.

- Ya pronto me iré, ahora que entraremos en un periodo de paz, necesito reorganizar todo en nuestras tierras, la guerra trajo destrucción pero podemos levantarnos.

- Sabes que puedo apoyar en eso. – Exclamó el pelinegro, el moreno asintió.

- Lo aprecio… por otro lado, será una lastima despedirme aquí, no creo que pueda venir tan seguido.

- Supongo que hiciste muchos amigos aquí.

- Es cierto, la verdad es que Sagiri ha sido una gran amiga, separarme de ella será difícil pero tengo mis deberes al respecto y debo cumplirlos. – En eso Kanno notó algo. - ¿Sucede algo?

- No quisiera tener conclusiones equivocadas así que deseo escucharlo de tu parte… ¿estás interesado en mi hermana? – Eso sorprendió a Roman, pero no lo negó, sonrió suavemente.

- Es una mujer muy fuerte y también alegre, tiene mucha energía y es bastante decidida cuando quiere hacer algo… la verdad es que nunca he conocido a alguien como ella, no miento al decir que… realmente me interesa.

- Sí es así, no hay razones para detenerte, si te gusta, te doy mi permiso para que puedas estar a su lado, no soy un hermano controlador y del mismo modo… ella igual merece un futuro feliz.

- Lo aprecio, pero quiero que ella decida, si quedarse o venir conmigo, diga lo que diga, yo lo aceptaré. – Sentenció Roman y Kanno asintió, todo estaría en decisión de la pelinegra y lo que pase de aquí hasta que Roman se vaya, estaba en sus manos.


Sagiri regresó al cuartel de Night Raid que ahora era un edificio un poco más grande, en un sector algo cercano al castillo, de igual modo servía de lugar de entrenamiento para soldados.

- Ya regresaste ¿Qué tal la patrulla? – Mine estaba ahí, la pelinegra sonrió.

- Todo bien, desde que hicimos la obra, todo se ve tranquilo y además la gente de la capital ya no desconfía de nosotros.

- Eso es bueno… actualmente Tatsumi y yo estamos buscando una casa donde vivir, no creo que nos quedemos en los cuarteles por siempre, igual deseamos una vida pacífica, incluso me sugirió una casa en las afueras de la capital, en un bosque con un lago cercano.

- Eso se ve lindo, ustedes dos si que se han sido muy acaramelados últimamente ¿no? – Preguntó con una sonrisa burlona, causando que Mine se sonrojara.

- E-Eso… sí ¿y qué? No puedo evitar amarlo, estamos viendo por nuestro futuro, por ahora viviremos juntos y nos queremos instalar antes de dar el siguiente paso… el matrimonio.

- Así que hablaron acerca de casarse, felicidades Mine, no dudo que serán una pareja duradera.

- A-aún es muy pronto para esas cosas. – Reclamó la pelirrosa con un sonrojo leve. - ¿Qué hay de ti? ¿Acaso no piensas tener alguna pareja? – Aquello asombró a Sagiri.

- Eso… yo no estoy segura… - confesó por debajo. – Yo… tenía a alguien que me gustaba pero ahora es feliz con otra y pues… me rechazó, así que no tengo a nadie en mente. – Respondió.

- ¿En serio? ¿Quién es el idiota que te rechazó? Para que lo rompa toda su mandarina en gajos. – Alzó las mangas de su vestido, Sagiri la detuvo.

- N-No es necesario… la verdad es que me alegra que él sea feliz estando con la persona que ama, a pesar de que yo siempre tuve estos sentimientos hacia él dentro de mi por mucho tiempo… desde que éramos niños.

- ¿Desde que eran niños? Pero si solo… - En ese momento Mine se dio cuenta. – Oh… lo siento, no quise hablar de más.

- No importa. – la pelinegra sonrió. – Con tal de verlo feliz formar un futuro y una familia es más que suficiente para mí, quizás desde un inicio nunca estuve en ese rincón de su corazón y solo fui más que una familia para él, de igual modo no puedo estar triste por siempre, tengo que encontrar algo por lo cual seguir adelante, formaré mi propio futuro por mi cuenta.

- … Te estaré apoyando entonces. – Respondió Mine. – Eres muy bonita y pues… detesto admitirlo pero tienes más pecho que yo.

- ¿Je? ¿Acaso estás celosa? – Sujetó su propio pecho, sacando una vena en la pelirrosa.

- N-No es necesario que hagas eso… como estaba diciendo, eres realmente bonita y tienes una gran personalidad, no tardarás en tener alguna pareja.

- Eso puede ser cierto… pero a ver si hay alguien que logre causarme esa misma sensación.

- ¿Acaso no lo hay? – Preguntó Mine, Sagiri pensó y Roman llegó a su mente. - ¿Sí lo hay?

- Eso… no puedo decirlo. – Ella simplemente soltó un guiño. Sagiri se despidió de ella y se fue a su habitación, vio a soldados practicar afuera, quizás hubiera ido a ayudar en su entrenamiento pero quería recostarse, en ese momento ella se dejó caer sobre su cama. – (¿Qué hago? Cuando me preguntan al respecto… no puedo dejar de pensar en Roman.)

El joven líder de las tribus siempre se metía en sus pensamientos cuando hablaban acerca del amor y no podía evitar sonrojarse al respecto, si bien ha pasado demasiados momentos con él, no es que esté lista para cambiar ¿o sí?

- Ah… - Soltó un suspiro en aquel momento, la hora en la cual se tengan que ir se iba acercando y ella estaba sin hacer nada. - … Yo… tengo qué hacer algo ¿esto es lo que quiero para mi futuro? ¿Estar sola? Tengo una oportunidad pero… igual tengo miedo…

Ya fue rechazada una vez y temía que pudiera suceder nuevamente, por eso estaba temerosa al respecto de si hacerlo, lo sabía, Roman es un buen hombre y la ha apoyado durante ese tiempo, no podía pedir más, así que por cual razón estaba dudando, eso cuando tuvieron la conversación en la que él no buscaba pareja de momento, si por alguna razón buscaba confesarse, solo para ser rechazada otra vez… no lo soportaría.

- Parece que las tribus nómadas ya están por irse. – Escuchó una conversación afuera.

- Fueron buenos aliados, seguro podrán hacer sus vidas nuevamente.

- Es cierto, espero les vaya bien. – Eso la alertó, si ya se iban, ella necesitaba apresurarse.

- Architects. – Rápidamente creó algo, hizo una bicicleta de roca con el poder de su teigu y salió de ahí a toda velocidad. – (No te vayas Roman… no aún.)

Justamente en otro lado, el jefe de las tribus estaba viendo a toda su gente, ya estaba revisando que nadie faltara.

- Parece que están todos, escuchen, es el momento de regresar a nuestras tierras para reconstruir todo, podremos vivir sin peligro alguno y contaremos con la ayuda del imperio, nuestras vidas mejorarán de ahora en adelante. – Su gente celebró. – Muy bien todos, ahora nos…

- ¡Roman! – Escuchó una voz a la lejanía, ahí llegó Sagiri la cual pedaleó hasta saltar de su vehículo y aterrizó, luego de dar dos vueltas en el aire.

- ¿Sagiri? – Ella se veía muy agitada.

- Menos mal llegué a tiempo… yo… quiero hablar contigo a solas.

- Claro, por ahora el resto esperen, no tardaré. – Anunció a su gente. Los dos se alejaron un poco para poder hablar en privado en aquel momento. – entonces Sagiri ¿de qué querías hablar?

- Bueno… - Estaba algo nerviosa al respecto, quizás actuó por puro impulso pero no podía retroceder. – Ya escuché, se están yendo ahora.

- Sí, queremos volver antes del anochecer así que es el momento adecuado, tengo mucho trabajo como líder.

- Ya veo… entonces, buena suerte. – Ella sonrió. – Solo quería despedirme, ya que fuiste un gran amigo. (No, no es lo que quiero decir realmente.)

- Me alegra, ya me despedí de los demás, solo faltabas tú.

- Jeje, espero realmente te vaya bien (No, por favor, dile lo que sientes.)

- Me esforzaré, de igual modo, si encuentro el tiempo, volveré a dar saludos.

- Claro, estaré esperando. (Por favor, ya dilo.)

- Entonces… es el momento de irme, nos vemos Sagiri. – Él se dio la vuelta, ella sonrió.

- Claro… nos vemos Roman. – Ya entonces lo vio irse, poco a poco se iba alejando, ella estaba sonriendo pero no era lo que sentía realmente.

- (Parece que esa es su decisión… la respetaré entonces…) – Pensó el moreno por dentro, si Sagiri deseaba quedarse, no diría nada, no deseaba forzarla a ello pero de cierto modo se sentía triste al dejarla atrás, ya entonces estaba por volver con su tribu cuando lo sujetaron del brazo. - ¿Eh? ¡Sagi… hmph!

De forma repentina la pelinegra sujetó a Roman para besarlo, fue por puro impulso en aquel momento, un acto que duró por unos cuantos segundos cuando finalmente se separaron, ella estaba totalmente roja.

- … Yo no podía aguantarlo más, no puedo engañarme por mucho más tiempo, Roman, no quiero que te alejes de mí, quiero estar a tu lado, demostraste ser alguien que me escuchó y apoyó incluso cuando estaba triste… sé que puede parecer hipócrita hacer esto luego de haber pasado por una decepción pero… quiero estar contigo.

- Sagiri… era lo que quería escuchar. – Eso la sorprendió. – La verdad es que igual quiero que estés a mi lado, han sido semanas desde que nos conocimos pero demostraste ser una gran mujer y no creo que conozca a alguien más como tú, quiero que estés conmigo… ven con nosotros a nuestra tierra, a vivir junto a nosotros… conmigo, como mi esposa.

- Roman… - Ella estaba muy feliz, tanto que empezó a llorar en ese momento, escondió su rostro en el pecho del moreno. – Yo… acepto… iré contigo a donde sea…

- Me alegra… prometo que seré un buen hombre para ti, uno que nunca te abandonará… - Él la abrazó fuertemente.

- Sí… eso quiero igual… - Ella sentía mucho alivio y felicidad en aquel momento, temía que la rechazaran pero esta vez aceptaron sus sentimientos, ahora tenía un futuro asegurado, uno donde ella sería feliz.

Pasó un rato y dijo que necesitaba preparar todo para irse con ellos, claro que no tenía mucho equipaje, al regresar a su habitación en los cuarteles se vio en el espejo, sus ojos estaban rojos.

- Jeje… me veo horrible. – En eso se sujetó su largo cabello.

"Sagiri, me gusta que tengas el cabello largo"

"Jeje, supongo que me lo dejaré así entonces"

Ese recuerdo de su infancia le llegó, fue uno de sus momentos más felices, pero ahora iba a tener un nuevo inicio y si deseaba empezar de nuevo… lo haría con todo, en ese momento creó con Architects un cuchillo y sujetó su cabello.

- … Es hora de dejar mi pasado atrás…


- Las tribus se irán pronto ¿no? – Preguntó Ronnie, estaba en la oficina de Kanno junto a este.

- Sí, me dijo Roman que tendría que irse pronto para llegar antes de que se ponga el sol, es entendible. – En ese momento tocaron la puerta. - ¿Sí?

- Kanno, soy yo, puedo pasar. – Era la voz de Sagiri.

- Claro, adelante. – Así se abrió la puerta y ella entró, en ese momento los dos quedaron sorprendidos. – Sagiri, eso…

- ¿Acaso les sorprende mi nueva imagen? – Sagiri ahora tenía el cabello corto, su larga cabellera de siempre ya no existía. – jeje, parece que sí.

- Sagiri ¿y tu cabello? – Preguntó Ronnie.

- Quería un cambio de imagen y la verdad es que mantenerlo ya se me hacía pesado… pasando a otra cosa, decidí algo: me iré de la capital junto a las tribus nómadas, ahora voy a vivir con ellos junto a Roman, como su esposa.

- … Felicidades. – Sonrió Kanno, acercándose a abrazar a su hermana. – Me alegra que ahora puedas tener una nueva familia.

- Es cierto, seguro podrás ser feliz. – Exclamó Ronnie, ella asintió.

- Me tomó algo de tiempo decidirlo pero no me arrepiento de ello, quiero ir donde pueda ser feliz… pero eso no quiere decir que me olvide de ustedes, seguirán siendo mis mejores amigos.

- Es cierto, no importa que estemos separados, seremos tan unidos como siempre. – Expresó Kanno, este puso su puño al frente, ya entonces Ronnie y Sagiri igual lo hicieron. – Juntos llegamos a este mundo y lo estaremos hasta el final.

- Trabajaremos duro por mantener la paz de esta tierra. – Exclamó Ronnie.

- Y nos volveremos a ver cuando llegue el momento. – Complementó Sagiri. Los tres tenían sonrisas seguras en ese momento. Ya entonces ella se dio la vuelta. – Es hora de irme, me están esperando para partir.

- Entonces Sagiri… nos vemos. – Se despidió Kanno, igualmente Ronnie, ella sonrió, una sonrisa radiante cruzó su rostro.

- Igualmente, nos estaremos viendo. – Se despidió con la mano. Ya en ese momento la pelinegra, ahora de cabello corto, regresó a donde estaba Roman y el resto de la gente de las tribus.

- ¿Ya te despediste? – Preguntó el moreno, ella asintió.

- Ya acabé… vámonos Roman… a nuestro hogar. – Sujetó su mano.

- Sí… volvamos ¡Es hora de irnos! – Exclamó al resto. Ya entonces Sagiri y Roman se fueron de la capital para empezar sus nuevas vidas. Cada uno de ellos, sea en la capital o en otros lugares continuaron con sus vidas, trayendo un gran periodo de paz y prosperidad que se extendió durante años… eso nos lleva a diez años después... donde algo estaba por ocurrir…


Ninja Britten 11: La obra sí que sirvió para que la gente pudiera calmarse y confiar más en el gobierno actual, ya que no repetirán los mismos errores y con ellos Kanno sea un emperador que realmente respete los valores, ya es algo que se estará viendo.

Con este cap ya desarrollamos esa parte de Sagiri y como ella, entre sus dudas, pudo llegar a lo que realmente siente y entonces ella puede avanzar, junto a la persona que ama. Ya con este cap acabamos esta parte y en el próximo haremos un time skip de diez años para dar inicio al segundo arco del fic, ya aviso que vamos por la mitad de la historia y se viene mucho material original, tengo cosas preparadas para este arco donde vendrá una amenaza igual o peor que el imperio, nos vemos en el próximo cap. Saludos.