Durante diez años el imperio y la tierra ha prosperado demasiado, tal y como Kanno prometió, la paz se ha mantenido mientras ha estado al trono y junto a Akame, han mantenido la prosperidad de las tierras y la corrupción ha sido erradicada en casi toda su totalidad, aún existen algunas tierras donde se esconden algunos nobles, por supuesto que contaban con Night Raid para el trabajo.
Hablando de Night Raid, las cosas igualmente han cambiado para ellos, durante el transcurso de los años Bulat desapareció por alguna razón, siendo una ausencia mayor para el grupo, pero no todo es tristeza, las cosas igualmente progresaron para ellos, siendo reconocidos por el gobierno de Kanno como una organización oficial y siendo respetados, Tatsumi y Mine tuvieron su celebración oficial de matrimonio y llevan unos seis años de casados, de igual modo Lubbock y Najenda se casaron unos siete años después de haber empezado a salir y la jefa de Night Raid ha intentado ser más femenina desde ese momento, aunque para Lubbock, él prefiere que siga siendo como la conoce.
Y hablando del resto, Kanno y Akame se casaron unos siete meses después de haberse comprometido, siendo un matrimonio bastante joven casi a la par que nació su primer hijo, Kosame Yukimura, y Akame igualmente adoptó el apellido de su esposo al no tener ninguno, Ronnie y Esdeath se casaron un par de años después y, aunque al momento no han tenido hijos a pesar de todas las ocasiones que se han acostado juntos, son una familia feliz y Sagiri se casó con Roman al año siguiente, hicieron la ceremonia en las tierras del norte donde todos sus amigos fueron, en sí todos han sido felices y prósperos durante ese tiempo.
- ¡No corra, príncipe Kosame! – Un niño de diez años estaba corriendo por el castillo llevando una espada, tenía un cabello negro y ojos rojos igual que su madre.
- Voy a ir a cazar bandidos, no me detengas Spear. – Exclamó la rubia que era mayor. – No me cause más problemas.
- Sé que puedo ser un gran guerrero, se los demostraré a todos. – El pequeño príncipe siguió corriendo, Spear soltó lagrimones en ese momento.
- Si esto se siente tener hijos… es horrible, supongo que no hay nada de malo en seguir soltera.
- ¡Me voy del palacio! – Exclamó el pequeño, Spear no podía permitirlo así que fue tras él. En otro lado, en su oficina se encontraba un hombre de cabello negro y barba pequeña que estaba firmando papeles, al acabar estiró sus brazos.
- Ya terminé… - Se levantó de su escritorio, ya entonces miró por la ventana. – Realmente… estos diez años he podido conseguir lo que deseaba… - En ese momento tocaron la puerta. – Adelante.
- Soy yo Kanno. – Entró otro hombre, de largo cabello castaño y gran musculatura, llevando una armadura.
- Ronnie. – El ahora crecido Kanno sonrió al ver a su amigo. – Parece que volviste de contener a las bestias en el oeste ¿Cómo estuvo todo?
- No fue problema alguno. – Este se rascó la nuca. – El ejército no hizo casi nada ya que Esdeath y yo hicimos todo el trabajo. – Soltó una risa nerviosa.
- No podía esperar nada mejor de la pareja de generales del imperio, en ese momento fue a un rincón donde se encontraba un refrigerador y del cual sacó una botella de alcohol. - ¿Bebemos?
- Claro. – En ese momento Kanno sacó dos copas, del mismo modo él logró conseguir la industrialización en el imperio, ahora la electricidad y aparatos eléctricos eran parte de la vida diaria de los habitantes alrededor del imperio, gracias a Sagiri que trabajó por manufacturarlos con su teigu y luego enseñó a artesanos a fabricarlos, creando la ingeniería en ese reino. Ya al servir las copas, hicieron un brindis y comenzaron a beber. – Por cierto, vi a Kosame intentando salir del palacio nuevamente a cazar bandidos.
- Ese niño… - Kanno soltó un suspiro. – Entiendo que desee ser un buen aventurero y guerrero, pero sigue siendo pequeño, no sé como Spear lo pierde de vista tan seguido.
- Tuviste suerte que estuviera en su camino y lo atrapara. – Soltó una pequeña risa. – Ya que Esdeath y yo aún no tenemos hijos a pesar de todas las veces que ella ha estado en la cama conmigo, supongo que no hemos captado un buen día de fecundación.
- De igual modo ambos están realmente ocupados con sus trabajos que seguro no tendrían tiempo para tener hijos.
- Eso es cierto, pero igual ya quisiera tener una familia como tal… - Continuaron bebiendo. - ¿Qué tienes en la agenda hoy?
- Terminé con mis papeles a firmar así que no hay nada pendiente, estoy libre.
- ¿Damos la vuelta? Según recibí el mensaje en mi celular, Sagiri vendrá a la capital hoy.
- Entonces vamos a recibirla, no creo que tu ausencia en el palacio afecte de algún modo.
- Es cierto, igual siempre le dejo todo a Spear, ella se encargará.
- Realmente le dejas todo tu trabajo a ella… - Ronnie soltó un gotón.
- Es la primer ministro, ya sabe como trabajo, así que vamos. – En ese momento los dos salieron del palacio y caminaron por las calles de la capital.
- Buen día emperador.
- Es el emperador.
- Ey emperador, tengo fruta fresca, puede tenerla.
Kanno era realmente respetado entre la gente por todo lo que ha conseguido y realmente haber traído la paz y el progreso al imperio, en sí desde que todos están ahí, las cosas han mejorado de forma progresiva. Ya al caminar a la entrada, ahí se quedaron esperando hasta la llegada de una carreta.
- Ahí está ella. – Vieron a quien la manejaba, una mujer esbelta de cabello negro corto. – Ey Sagiri.
- ¡Kanno, Ronnie! – Manejó hasta la entrada donde se bajó y fue abrazarlos. – Han pasado unos cuatro meses.
- Lo mismo digo. – Expresó el emperador. - ¿Vienes a traer el reporte de la situación en el norte?
- Claro. – Ahí le pasó un USB. – Revísalo en tu laptop, y debo decirte que las redes aún no están por toda la región norte, deberías de apresurar la construcción de postes eléctricos por esa zona.
- Ya lo veré en la próxima reunión, por ahora vamos a recorrer la capital, ya que pocas veces tengo tiempo libre como este y podremos estar juntos. – Sugirió Kanno, los dos aceptaron y empezaron a recorrer la ciudad, siempre recibiendo saludos y sonrisas de la gente. Ya entonces fueron a un restaurante con terraza donde se sentaron, los tres pidieron sus comidas y que Kanno encargó a la cuenta del palacio, ya al traer sus comidas, platicaron un poco,
- ¿Qué tal la vida en las tribus ahora mismo? – Preguntó Ronnie.
- Todo bien, Roman ha conseguido la unión de mas tribus a la nuestra y estamos por formar una confederación bajo su mando, claro que seguiremos ligados al imperio. – Soltó un guiño.
- Si desean expresar su unión una vez se vuelvan un reino grande, saben que puedo firmar los papeles. – Exclamó Kanno. – Deseo mantener la buena relación que tenemos.
- Se lo haré saber, por cierto ¿Cómo vas Ronnie con Esdeath? Seguro tienen una vida muy activa ¿eh? – Le codeó de lado, el castaño fortachón se avergonzó.
- Bueno… la verdad es que ella sigue tan enamorada como desde el inicio y me he esforzado en ser un buen esposo… de la misma manera he conseguido que su sed de sangre y batallas disminuyera, supongo que los acaba saciando todo en la cama…
- Jeje, sí que tienes una vida sexual activa. – Sagiri hizo una sonrisa gatuna. – Una lastima que sigan sin tener hijos, aunque yo tampoco me he embarazado aún, según Roman, quiere esperar al momento adecuado así que lo hemos hecho con condones.
- Oye Sagiri, eso es demasiada información. – Expresó Ronnie con un leve sonrojo, causando que ella empiece a reír.
- Lo siento, pero tenía que decirlo, tampoco es que pueda evitarlo, nomás mira mi cuerpo, tengo unas curvas deseables y mis pechos crecieron bastante. – Soltó un guiño, Kanno carraspeó su garganta.
- Dejando de lado las perversiones de mi querida gemela, he estado en mis conversaciones con otros imperios para tener buenas relaciones no he recibido respuesta alguna de estos, es complicado.
- Entonces no ha habido suerte ¿eh? – Expresó Ronnie.
- A pesar de todo no pienso rendirme, este mundo tiene mucho por lo cual ofrecer y deseo hacer todo lo posible por el imperio, al menos industrializarlo durante estos años fue un buen paso y ahora tenemos electrodomésticos.
- Eso deberías agradecérmelo. – Sagiri infló su pecho del orgullo. – Me he vuelto una gran ingeniera.
- Y también ha servido para la milicia, las armas de fuego comunes siguen en preparación ¿no? – Preguntó el castaño, ella asintió.
- Aunque realmente no me gustaría crear armas de fuego… es necesario, facilitará la caza común de bestias peligrosas.
- Y ese es otro asunto, parece que ha habido un aumento en bestias por el oeste del imperio. – Expresó Kanno. – Recibí los informes de Sheele y Chelsea que se encuentran por esa zona, de algún modo han estado descontroladas.
- Por suerte en el norte no ha sucedido, pero no hay duda de que pueda pasar. – Sagiri cruzó sus brazos atrás de su cabeza. – Será un fastidio lidiar con ellas…
- Puedo enviar apoyo del ejército si eso quieres. – Sugirió Ronnie.
- Gracias Ronnie, pero ahora mismo estamos entrenando a una fuerza militar, así que eso sería un buen entrenamiento para ellos.
- Si eso quieres. – En ese momento Kanno recibió una llamada, vio en su teléfono. - ¿Alguna noticia?
- Es Akame, parece que el cocinero número ciento treinta quiere renunciar. – En ese momento ambos empezaron a reír. – No es motivo de risa.
- Ella realmente sigue sin cambiar, es un estómago sin fondo a pesar de todo este tiempo. – Sagiri se limpió las lágrimas. - ¿Cuántos cocineros has contratado hasta ahora?
- No me lo recuerdes… volvamos a ver si puedo negociar con este. – Hicieron su regreso al palacio para hablar con el cocinero y evitar que renuncie.
- ¡Mamá! – El pequeño Kosame corrió a los brazos de su madre, una mujer adulta de largo cabello negro, ojos rojos y belleza noble, Akame se había vuelto en toda una mujer y madre responsable.
- Kosame. – Ella lo recibió, acariciando su cabello en ese momento. – Me dijeron que intentaste escapar del palacio de nuevo. – En ese momento el pequeño se puso nervioso.
- Eh, esto… - Empezó a sudar a mares, causando que Akame le mirara fijamente. – Lo siento…
- Entiendo que quieras crecer y ser unos buenos guerreros como tu padre y yo, pero debes entender que aún eres pequeño.
- ¡Pero mamá, me dijiste que empezaste a acabar con tipos malos a los siete años! – Este reclamó, claro que para Akame esos eran malos recuerdos.
- Lo sé, pero esa fue mi vida y además son cosas que no deseo que se repitan para nadie, cuando seas mayor ya te enseñaremos a luchar. – Kosame solo pudo hacer un puchero.
- Bien…
- Ey Akame. – Ahí ella vio llegar a su esposo y dos amigos.
- Oh Sagiri, estás en la capital.
- ¡Tía Sagiri! – El pequeño corrió para abrazar a su tía, la pelinegra lo recibió levantándolo en el aire.
- Ey pero si es mi querido sobrino ¿Qué tal el entrenamiento? ¿Ya eres bueno con la espada?
- ¡Sí, quiero que practiques conmigo! – Pidió, la pelinegra soltó una risa.
- Luego, por ahora los adultos tenemos asuntos que tratar, sal afuera a jugar.
- Está bien, es una promesa. – Dicho eso, el pequeño se fue a jugar, ya entonces se quedaron ellos solos.
- Entonces… Akame. – Kanno miró a su esposa. - ¿Qué es eso de que el cocinero quiere renunciar? – Y ahí ella se puso palida. - ¿Qué hiciste ahora?
- Esto… bueno… pedí algo de comida… unas cincuenta raciones… - Confesó con un leve sonrojo en sus mejillas, Kanno soltó un suspiro mientras Sagiri se moría de la risa.
- Si le pides algo así, es obvio que querrá renunciar.
- ¡Pero es que tengo hambre! – Empezó a hacer pucheros. – Nada de esto sucedería si Suu-san estuviera aquí.
- Pero él ahora se encuentra en el sur lidiando con secuestros en pueblos junto a Najenda y Lubbock.
- Eso lo sé… pero es que no estoy satisfecha, al menos si puedo salir a misiones de asesinato para entretenerme.
- Escucha Akame, ahora nosotros somos los emperadores y además tenemos una familia, un hijo, Kosame necesita de nosotros y hay que cuidarlo, él no sabe aún que fuimos asesinos y es mejor esperar a que crezca antes de contarle toda la verdad, lo que necesita es amor familiar y además Spear no podrá con él solo, nosotros sabemos controlarlo.
- Bien… pero al menos prométeme conseguir veinte raciones de comida. – Kanno asintió.
- Eso haré.
- Sí que tus problemas son grandes. – Exclamó Sagiri.
- Pero no tanto como lo que lidio a diario en mi trabajo, pero es lo que deseé hacer, esto es lo que ha conseguido que tengamos paz.
- Es cierto. – Asintió Ronnie. – El fruto de años de trabajo consiguió nuestra actualidad.
- ¡Emperador! – Un soldado entró en ese momento, Kanno lo observó.
- ¿Pasa algo?
- Sí, finalmente recibimos una carta de uno de los reinos que contactamos, el rey de Yintos desea una reunión.
- Esas son buenas noticias. – Expresó Ronnie. – Esto puede ser el inicio de buenas relaciones con otros reinos.
- Eso es verdad. – Asintió Sagiri. – Y como estamos aquí, podremos verlo a tu lado.
- Hay más trabajo Kanno. – Akame se levantó. – Ya sabemos qué hacer.
- Eso es verdad. – Miró al soldado. – Responde, la reunión la haremos.
- Entendido, se lo diré a la primer ministro. – En ese momento se fue, ya los cuatro se vieron.
- Esto mejorará más al imperio, hay que trabajar, para seguir creciendo. – Kanno y el resto creía que eso sería un escalón más para el imperio, esa reunión era importante y organizarían todo para ello, apenas era el inicio para algo nuevo que estarían por vivir y que no sería nada lindo…
Yintos, un reino que se encuentra al otro lado del mar, en su capital Shan estaba el palacio del rey, ahí estaba sentado un hombre de cabello verde oscuro con una corona sobre su cabeza, este era joven pero tenía un porte noble.
- Mi señor, hemos recibido la respuesta del imperio, han aceptado la reunión. – Llegó su primer ministro, este sonrió.
- Excelente, partiremos a la brevedad, he escuchado grandes cosas del emperador Kanno y deseo verlo en personas.
- Entendido, prepararemos los barcos. – Así se fue, quedando él, ya en ese momento escondió una sonrisa.
- Lo que tanto tiempo he estado buscando… finalmente lo encontré… y no tardaré en recuperarlo…
Ninja Britten 11: Sagiri ya pudo encontrar la felicidad y seguir el mismo camino que Kanno y Ronnie para poder tener un futuro brillante, así es que todos pueden ser felices al menos durante diez años.
Y así sean bienvenidos al segundo arco de este fic, ya todos los personajes son adultos a partir de ahora, contando que Ronnie, Kanno y Sagiri cuentan con 26 años en esta parte y conocemos a Kosame, el hijo de Kanno y Akame, ya luego veremos a los demás pjs pero con el final, ya verán lo que está por llegar, ya les digo que será algo bastante interesante lo que tengo en mente, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
