En una casa en las afueras, rodeado de un bosque se encontraba un hombre de cabello castaño que estaba cortando leña en aquel momento, teniendo el hacha en mano, se esforzaba por completar su tarea.
- Con esto acabaré pronto… - Endureciendo los músculos de sus brazos, terminó por cortar el último, al estar sin camisa se notaba la musculatura que construyó. – Listo, acabé…
- Tatsumi. – Lo llamaron de adentro, él entró a ver, ahí se encontraba una mujer de largo cabello rosado que tenía un mandil encima, cocinando en la estufa. – La comida pronto estará lista.
- Mine. – Tatsumi sonrió al ver a su esposa. – Menos mal que tengo hambre ¿Qué es el día de hoy?
- Estofado, tu favorito. – Respondió ella, eso causó que se borrara su sonrisa.
- ¿Otra vez? Mine, hemos estado comiendo estofado casi diario.
- No me hables así, recuerda que apenas aprendo a cocinar. – Mine frunció el ceño. – No soy como Akame o Suu-san que cocinaban casi siempre cuando estábamos en los cuarteles, tienes que aguantarte. – Al final el castaño soltó un suspiro.
- Bien… es lo que acepté cuando me casé contigo.
- ¿Acaso estás diciendo que es un punto negativo? – El semblante de la pelirrosa se puso oscuro, causando que Tatsumi tuviera escalofríos.
- E-Eso no es verdad amor, me encanta todo de ti, incluso lo que cocinas. – Respondió para librarse, por unos momentos ella siguió enojada, ya entonces sonrió, apareciendo brillos alrededor de ella.
- Jeje, me alegra, seguiré cocinando para ti~ - En ese momento Tatsumi soltó un suspiro.
- (Me libré… la próxima vez le diré a Suu-san que me cocine algo…) – En ese momento sonó una alarma, vio en su bolsillo el teléfono que llevaba, revisando un mensaje. – Es Kanno.
- ¿Sí? Es algo raro que nos llame, ya sabes, después de que ambos nos retiramos de las líneas frontales. – Respondió la pelirrosa, hace un par de años dejaron de ejercer como asesinos ya que deseaban llevar una vida normal como familia.
- No creo que sea para alguna misión, sabe bien que no hemos vuelto a hacerlo. – Ya entonces vio el mensaje y en aquel momento sonrió. – Parece que nos invita a una fiesta.
- ¿Fiesta? ¿Acaso es una ocasión especial? – Preguntó ella.
- Finalmente un reino lejano hará contacto con el imperio para formar una alianza de paz, como es un momento importante, quiere que estemos todos presentes para el momento.
- Entonces debemos prepararnos, seguro tendré algún vestido hermoso guardado. – Ella empezó a buscar.
- No importa que lleves, te verás hermosa. – Expresó Tatsumi, causando que Mine se sonroje.
- Jeje, preparémonos para esta noche entonces. – Ya entonces ella se fue, Tatsumi solo pudo ver al frente, pensando que aquello mejoraría mucho más al imperio.
- Bien, ya veré a todos de nuevo…
Las cosas en el imperio se estaban movilizando, no se podía creer que el rey de otra tierra lejana acudiría al mensaje y además afirmó que iría pronto, así esa misma noche estaría llegando y Kanno no deseaba desatender a un invitado tan grande, así que se estaba preparando una fiesta al respecto.
- Realmente mucha gente se está moviendo. – Una mujer de cabello anaranjado estaba viendo todo. – Nuestro trabajo se redujo solamente a vigilar ¿no lo crees Koro-san? – El teigu a su lado asintió.
- Seryuu-san. – Llegó otro hombre de cabello rubio largo.
- Run-san. – Ella sonrió al verlo. - ¿Qué tal por tu sector?
- Todo tranquilo, solo puedo decir que la gente sigue tan animada como siempre, incluso algunas señoras me saludaron.
- Sigues tan popular con las mujeres mayores como siempre, sorprende que sigas siendo soltero hasta ahora. – Ella se llevó las manos a la cintura.
- Es que yo solamente vivo por los niños, es lo que más me agrada, así que intercalar entre mi trabajo en los jaegers y como maestro en la escuela no me permite tiempo.
- Te gusta ocuparte de todo, lo bueno es que nosotros seguimos en el trabajo, Bols se retiró hace un par de años pero nuestra fuerza no ha bajado para nada, aunque solo falta si un día Wave-san y Kurome-san regresarán… - Ella bajó la mirada.
- Ya escuchamos de Kanno-san y Akame, ellos se fueron por su lado, no dudo que deben estar en algún sitio, viviendo en paz.
- Ey chicos. – Otra voz se hizo presente, una mujer de cabello rosado y llevando anteojos, así como un vestido extravagante apareció. – terminé mi ronda.
- Cosmina. – Seryuu se dirigió a ella. - ¿No hubo algún problema?
- Para nada. – Respondió la pelirrosa. – Solo eché un vistazo a los cocineros, realmente se están esmerando con la comida.
- Entonces nuestro trabajo aquí ha terminado. – Ella se dejó recostar sobre una silla. – Solo falta que lleguen los generales.
- Entonces finalmente podremos descansar, excelente porque vi un par de hombres guapos y podría… - En ese momento Run sujetó a Cosmina del cuello de su blusa. - ¡Run, suéltame!
- No lo puedo permitir, ya sabemos que te encanta llevar hombres a la cama, pero no en esta ocasión especial. – Respondió con una sonrisa suave, su compañera hizo un puchero.
- Bien~
Los Jaegers también tuvieron cambios a lo largo de esos años, cuando Ronnie y Esdeath reformaron el grupo todos los que formaron anteriormente volvieron a ser parte, aunque las ausencias de Wave y Kurome eran notorias ya que el peliazul se había llevado a esta para tratar su problema y que también Bols había decidido retirarse del servicio luego de haber ejercido unos cuatro años para ya ser un hombre de familia, se pudo suplir con la entrada de Cosmina; la pelirrosa tuvo que pasar por un largo proceso de rehabilitación para recuperar su salud mental luego de los problemas y cicatrices emocionales que conllevó en su infancia y entonces se unió a ellos, aunque sigue siendo alguien muy traviesa y pervertida en ocasiones.
- Creo que estarán pronto aquí. – Run revisó su reloj, entonces los vio llegar. – Ahí están.
- Generales Esdeath, Ronnie. – Los tres saludaron, ahí estaba el castaño y a su lado se encontraba una hermosa mujer de largo cabello azulado, cabe decir que los años no le hicieron nada a la anteriormente conocida como mujer más feroz del imperio ya que mantuvo su belleza e incluso se puede decir que intensificó, tenía curvas mucho más pronunciadas e incluso su pecho aumentó a como era antes.
- Pueden descansar. - Respondió ella. - Nosotros igual terminamos de vigilar, no hay criminales cerca para que arruinen la ceremonia.
- Entonces estamos libres, somos invitados al final. – Expresó Cosmina. – Excelente, podré divertirme todo lo que quiera.
- Pero no olviden que seguimos en servicio. – Exclamó la peliazul.
- Lo sabemos general. – Respondió Run. – Puede dejarlo a nosotros, usted seguro quiere divertirse con Ronnie ¿no? – Ella asintió con una sonrisa.
- Vamos a disfrutar como nunca. – Abrazó el brazo izquierdo del castaño.
- Tendremos que estar en la fiesta Esdeath, esta noche no. – Comentó el castaño, la peliazul solo pudo relamer sus labios.
- Entonces esperaré ansiosamente…
- Parece que el general Ronnie aguanta bastante en la cama, eso me da curiosidad~ - Comentó Cosmina, en ese momento Esdeath la vio con un rostro peligroso.
- No te atrevas… Ronnie es solo mío y esto me pertenece. – Ella tomó la entrepierna del castaño en ese momento, causando que Seryuu se sonrojara.
- ¿Q-Que hace general?
- Oye Esdeath, estamos en público. – Incluso a Ronnie no le fue cómodo.
- Solo estoy marcando mi territorio. – Entrecerró los ojos viendo a Cosmina. – Debes entenderlo.
- Jeje, claro que sí general, no me metería con hombres casados, incluso yo tengo principios.
- Volvamos a los cuarteles a descansar, supongo que es mejor prepararnos para esta noche. – Sugirió Run, con eso el grupo de Jaegers volvió para prepararse en esa noche, iba a ser importante y necesitan estar lo más presentables posible.
Kanno y Sagiri estaban en la oficina de este, el emperador se encontraba revisando unos últimos detalles antes de ocuparse de la fiesta que era importante.
- ¿No te aburre estar aquí casi a diario? – Exclamó su gemela.
- Es el trabajo del emperador después de todo, no se puede hacer nada, además Spear es quien está organizando los detalles ahora mismo. – Respondió este.
- Le has dejado bastante trabajo a la pobre, supongo que por esa razón sigue soltera.
- No lo dudo. – Los dos compartieron una risa. – Solo espero que esta reunión salga bien, si conseguimos esta alianza, ayudará a solventar la seguridad durante los próximos años para el imperio, no es algo que pueda permitirme fallar.
- Todo saldrá bien Kanno. – Respondió Sagiri, sirviendo algo de vino en su copa para beberlo. – Todo lo que has hecho hasta ahora ha salido bien, fuiste quien planeó todo para recuperar el imperio y además conseguiste que creciera tecnológicamente, hablando en grande, somos el reino con más índice de crecimiento en este mundo, buscar enemistarse con nosotros es una estupidez.
- Eso lo sé, pero igual creo que como muchos accederían a aliarse con nosotros, existan otros que busquen poseer lo que tenemos, después de todo el imperio es la única tierra en todo este mundo que posee armas como los teigus.
- Eso es verdad. – Expresó ella, tomando a Architects entre sus manos. – Incluso nuestros teigus deberían formar parte de la línea que creó el primer emperador, pero ya averiguamos que no hay registro alguno de ellos.
- Es verdad. – Hace años, Kanno decidió revisar los registros antiguos a ver si encontraba información alguna sobre los teigus que ellos tenían, y resultó que no había nada. – A pesar de todos estos años, siguen siendo un misterio para nosotros.
- Pero igual resultó algo bueno el encontrarlos, gracias a ellos es que pudimos luchar y conseguir este futuro.
- Es cierto… - Kanno terminó de firmar unas cosas. – Listo, ahora estoy libre ahora ¿vamos a ver como se está preparando la sala?
- Ya rugiste. – Los dos salieron de la oficina para ver, mucha gente estaba preparando todo, se encontraban los meseros, cocineros, sirvientas y demás personal encargándose de todo, se veía a Spear la cual se estaba matando en ser la organizadora, ya el pelinegro le daría un merecido descanso, justo ahí estaba Akame la cual tenía a su hijo en brazos.
- No me digas que viniste a observar la comida. – Expresó Kanno, aquello causó que ella hiciera un puchero.
- No siempre pienso en comida. – Expresó de forma molesta. – Parece que todo estará listo pronto.
- Es verdad… según la carta recibida, el rey de Yintos llegará pronto.
- Entonces hay que moverse, hagamos que esto funcione Kanno. – Exclamó Sagiri, su gemelo asintió.
- Consigamos un futuro brillante para el imperio.
En el puerto del imperio, justo desembarcó un navío, ahí entonces bajó alguien junto a unos soldados.
- Hemos llegado rey Nathan. – Expresó un hombre de cabello rojizo y ojos rasgados, el ahora llamado rey Nathan miró al frente, una sonrisa cruzó su rostro.
- ¡Por fin! – Estiró los brazos. – Viajar todo el tiempo en barco me agotó, ya deseo ver todo lo que este imperio tiene para ofrecerme.
- Rey, debe mantener la serenidad. – Le regañó el peliverde.
- Vamos relájate Sushi, que tiene de malo que me emocione en llegar a tierras nuevas, había escuchado grandes cosas del imperio, déjame vivirlo en primera persona. – Al final su asistente ahora llamado Sushi soltó un suspiro.
- Bien mi rey… pero no pierda el tiempo, mientras vamos a sacar el carruaje. – Antes de terminar de hablar, su rey se había ido. – Realmente me causa problemas…
El rey de Yintos comenzó a pasear alrededor del puerto, aunque como llevaba ropas comunes, no daba la apariencia de que sea alguien de la realeza, así es que podía darse el lujo de ver a los alrededores, observando el mercado.
- Pescado fresco, llévelo ahora.
- Ese pescado se ve bueno. – Se acercó a ver, el vendedor asintió.
- Le juro que está bastante bueno, se lo puedo vender por unas veinte monedas de plata.
- Nada mal, deseo probar lo que esta tierra tiene para ofrecerme. - En ese momento sacó una moneda de oro. - ¿Es suficiente?
- ¿Eh? Esto… es más de lo que cobro, le alcanzaría para unos cinco.
- Descuida buen hombre, puede quedarse con el cambio. – Aquello sorprendió al mercader el cual solo podía mostrarse agradecido.
- ¡Muchas gracias! – Al final tomó el pescado envuelto y se fue por su lado.
- Este sitio es realmente prospero, nada como Yintos… disfrutaré estar aquí.
Pasado un rato, Sushi y los soldados pudieron bajar el carruaje, ahora todo estaba listo para que el rey pudiera viajar a la capital.
- Bien, ahora solo falta que su majestad vuelva…
- ¡Ey Sushi, ya volví! – Escuchó la voz de Nathan y lo que vio lo dejó asombrado, tenía una gran cantidad de bolsas. – Mira, compré bastante.
- ¡Su majestad, no gaste el dinero de esa forma! – Le regañó, el peliverde empezó a reír.
- No te estreses Sushi, prometo que no gasté ni la quinta parte de lo que traje.
- Usted realmente… - Se llevó la mano al frente.
- Por ahora diles a los soldados que suban todo esto al barco, ya entonces comenzaremos el viaje a la capital ¿no?
- Sí, por ahora suba. – ya con eso el rey se subió al carruaje con Sushi a un lado, una escolta de soldados empezó a ir adelante mientras se empezó a mover. – Escuche su majestad, será mejor que mantenga una buena imagen frente al emperador, lo mejor es que lo mantengamos en su buen ánimo.
- Descuida Sushi, lo haré, no pienso arruinar esta reunión, la verdad es que disfruté totalmente recorrer el puerto, la gente es muy amable, servicial y tienen productos buenos, no pude evitar comprarlos para llevarlos a nuestro reino.
- Es bueno saber que se divierte, ciertamente el imperio ha sido bastante prospero durante todos estos años, el anterior emperador prácticamente lo estaba llevando a la ruina, pero desde que el anteriormente llamado ejercito revolucionario hizo un golpe de estado y el emperador Kanno subió al trono, las cosas mejoraron, ahora es conocido como la tierra milagrosa por los avances que han tenido.
- Es verdad, simplemente hay tantas cosas nuevas que nunca antes he visto y además su gente tan amable, es una paz que todo el mundo envidiaría tener.
- Si conseguimos esta alianza, no cabe duda de que nuestro reino tendrá un poderoso aliado.
- Ciertamente, eso haremos para obtener lo mejor que nuestro reino necesito… mejor dice, requiere actualmente.
- Es cierto… hagamos lo mejor para que sea una realidad.
El carruaje con el rey Nathan estaba en camino a la capital, él parecía ser un rey bastante amable por lo que se pudo ver, la reunión con Kanno estaba cada vez más cerca, quedaría por ver como es que saldría esa reunión al final.
Ninja Britten 11: Sí se puede decir que todos cambiaron en ese tiempo y ocurrieron muchas cosas pero no es que ellos hayan cambiado tanto realmente jaja, y pues sí no hay vergüenza alguna, ya se verá más del resto.
Aquí con el siguiente cap de este segundo arco, se prepara una fiesta para recibir al rey invitado que ya llegó al imperio, ya hace su camino a la capital para conocer a Kanno, ya se verá lo que ocurrirá en esa fiesta que tengo todo en mente, nos vemos en dos semanas por mi viaje. Saludos.
