Fue una sorpresa grande el ataque de una criatura justamente en el aniversario del nombramiento de Kanno como emperador pero lo es más que esa misma criatura sea un amigo que conocieran desde hace años, Tatsumi y Ronnie pudieron identificarlo porque ambos, al ser usuarios de teigu armadura, tienen cierta conexión pero del mismo modo han sido los que más convivieron con él.
- Oye Tatsumi… no me jodas ¿en serio es Bulat? – Preguntó Mine a su lado sin creerlo, el castaño no tenía duda alguna.
- No me confundiría… es aniki.
- ¿Cómo pasó esto? – Lubbock apretó el puño por debajo. - ¿Qué diablos le pasó a él?
- No creo que ahora sea el momento de buscar respuestas. – Kanno saltó al frente. – Sé que todos tenemos historia con él… sigue siendo nuestro amigo, pero nuestro deber es proteger a la gente y si debemos enfrentarlo, que así sea.
- Pero Kanno-san… - Sheele quiso decir algo pero Najenda se puso al frente.
- Kanno tiene razón, él una vez fue nuestro amigo, pero ahora… se ha convertido en esa bestia y está amenazando a la gente, hay que detenerlo. – La pelimorada solo pudo bajar la mirada, no le gustaba para nada esa situación, al final tuvo que resignarse.
- Bien… voy a pelear.
- Eso haremos entonces. – Kanno miró a todos. – Ronnie, que los Jaegers ayuden a evacuar a la gente, también ayuda Sagiri.
- Entendido. – Respondieron ambos.
- Najenda, necesitamos fuerza para alejarlo de la capital, que Suu-san se encargue de ello.
- Por supuesto, eso haré.
- Tatsumi, sé que es duro para ti, pero…
- No Kanno. – Este negó con la cabeza. – Respeto mucho a aniki, demasiado porque me enseñó todo lo que sé… por eso no dudaré en enfrentarlo. – Tenía la lanza en sus manos. – Déjamelo.
- Confío en ti, que el resto igualmente apoye en sacarlo de la ciudad, eso es lo que haremos. – Con el plan hecho, comenzaron a moverse, Tatsumi invocó la armadura de Starset en ese momento.
- Tatsumi… cuídate. – Comentó Mine con preocupación a su lado, dentro de su casco el castaño sonrió.
- Volveré Mine. – Así fue que este saltó hacia un edificio con tal de alcanzarlo. La criatura dracónica blanca seguía volando por los aires, soltando rugidos, en ese momento comenzó a atacar casas de la capital, su objetivo era acabar con la capital pero no sería tan fácil, en ese momento una figura saltó y lo golpeó por el costado.
Susanoo estaba frente a este, el antes conocido como Bulat soltó un fuerte rugido, sus ojos rojos sin pupila miraron al teigu humanoide con intenciones de atacarlo en ese momento, alzando una de sus garras pero el peliazul no iba a dejarse, saltó a un costado para esquivarlo y entonces golpearlo por este, el dragón soltó un rugido de dolor.
- Lo lamento Bulat… pero estás causando problemas. – Comentó este, la criatura no lo escuchó cuando fue alzó su cola y golpeó a Susanoo con, mandándolo a volar.
- ¡Aniki! – Tatsumi llegó en ese momento con su lanza, buscando atacarlo pero este lo detuvo con una de sus garras, el castaño apretó los dientes con fuerzas. - ¡Que diablos te pasó! No eres el aniki que alguna vez recordé ¿por qué haces esto?
Quiso dialogar con él pero eso pareció imposible, este solo rugió nuevamente mientras atacó a Tatsumi con su otra garra, este una vez más se protegió con su lanza, a pesar de todo este no se detuvo y volvió a volar, yendo en dirección hacia este, para no comprometer a los otros edificios, empezó a saltar entre estos para llevarlo lejos.
- Tatsumi. – Akame apareció a su lado, saltando de la misma forma teniendo su ropa de siempre y a Murasame. – Llevémoslo juntos.
- … Claro. – Él asintió. Así fue que los dos mantuvieron la atención de Bulat sobre ellos mientras se iban alejando cada vez más de los edificios de la capital, llevarlo a las afueras era la mejor opción.
- ¿Todo se está preparando? – Preguntó Najenda, Lubbock colocó bastantes hilos de su teigu en los alrededores con tal de atraparlo.
- Ya está listo Najenda-san, pero no tengo confianza en sostenerlo. – Respondió el peliverde.
- Solo con unos cuantos segundos es más que suficiente, hay que inhabilitarlo de cualquier modo que sea, por eso Sheele. – Miró a ella. – Debes usar a Extase para cortar sus alas.
- Claro… - Esta tomó un respiro hondo. – Sigue sin gustarme esto… pero reconozco que no hay otra opción.
- Yo igual estoy aquí. – Comentó Mine, teniendo a Pumpkin en manos. – Si ese bruto busca hacer algo, lo detendré con un disparo.
- Esperemos no llegar a ese límite. – Exclamó la peligris. En ese momento vieron a Tatsumi y Akame llegar a las afueras con el dragón detrás de ellos. – Prepárense, Susanoo, ayuda a Lubbock a sujetarlo.
- Por supuesto Najenda. – Respondió este. Los dos finalmente saltaron hasta llegar a la entrada de la capital, fue bueno que Bulat tenga una mentalidad salvaje ya que era fácil llamar su atención. Así entonces finalmente aterrizaron en el campo abierto de la entrada, el dragón soltó un rugido y fue directo a atacarlos.
- Aquí viene. – Comentó Akame por debajo, ya que Bulat abrió sus fauces para devorarlos, estando a centímetros, en ese momento se detuvo, los hilos de Cross Tail, estaba demasiado enredado, por detrás se veían a Lubbock y Susanoo sujetarlo.
- ¡Ahora Sheele! – Gritó este, la pelimorada abrió las hojas de Extase acercándose a las alas de Bulat.
- ¡Lo siento! – Gritó mientras llegó a cortar una de estas, el dragón soltó un gran rugido que resonó por todo el lugar, esta cayó al suelo mientras sangre salía a chorros de donde alguna vez estuvo.
- La otra Sheele. – Señaló Najenda, la pelimorada se sentía horrible al hacerle eso a un amigo, sentía ganas de llorar pero era su deber, fue así que se dirigió a la otra ala.
- Oh no, no te dejaremos hacer eso. – Una voz adicional se hizo escuchar, fue así que de repente Sheele recibió un ataque por su espalda, una garra que le hizo una gran herida, saliendo la sangre, eso sorprendió al resto.
- ¡Sheele-san!
- ¡Ey, que haces maldito! – Leone saltó a atacar al intruso habiendo activado su teigu, esta gruñó, ya entonces se vio al hombre de cabello azulado que fue el responsable.
- Protegiendo a nuestro pequeño. – Ya apareció otro, eran gemelos que vieron a los miembros de Night Raid. – Parece que le hicieron bastante daño, regenerar su ala tomará tiempo.
- Así que ustedes están detrás de esto ¿Quiénes son? – Exigió saber Najenda, los dos sonrieron.
- Yo soy Aaron.
- Y yo Sullivan.
- Venimos aquí por órdenes del rey Nathan como una forma de saludar.
- Sí claro, que saludo hicieron. – Respondió Lubbock frunciendo el ceño.
- ¿Por qué aniki está con ustedes? ¿Qué le hicieron? – Quiso saber Tatsumi, Aaron soltó una risa.
- ¿Así que conocen a esta bestia? La encontré hace un par de años en una montaña cercana a nuestro reino, no sé como llegó pero fue una oportunidad única, usando mi teigu. – Mostró la flauta. – Fever 333, el cual al tocar su melodía me permite controlar a bestias peligrosas, pude hacerme con él y ahora soy su dueño.
- Estás enfermo, prácticamente lo esclavizaste. – Demostró Mine su enfado.
- ¿Por qué se preocupan por esta bestia? Ni que fuera humano.
- ¡No sabes nada! – Gritó Tatsumi. – Aniki… él me enseñó todo lo que sé y ahora, verlo de esa forma, me hace enojar… voy a liberarlo.
- Eso no lo harán. – Ahora se puso al frente Sullivan. – Mi teigu Animals as Leaders, me otorga cualquier habilidad de todo tipo de animal posible en este mundo, tengo un arsenal infinito de habilidades y ahora lo comprobarán… poder de zorro. – En ese momento comenzó a correr velozmente mientras garras creciendo en sus manos, Leone no iba a permitir que salieran más heridos así que se puso frente a este, deteniéndolo con una patada pero este sujetó su pierna. – Veo que igual posees un teigu que te otorga habilidades animales.
- En comparación al tuyo, yo puedo usarlo al cien por ciento de su capacidad. – Ella dio un salto para usar su otra pierna y patearlo en la cabeza, eso lo pudo alejar.
- Han causado mucho daño a la capital… esto no se quedará así. – Expresó Akame con veneno, ambos gemelos sonrieron.
- SI eso piensan, intenten matarnos.
- Es justo lo que haremos. – Respondió Tatsumi, este, Akame, Leone y Susanoo saltaron para atacarlos, en ese momento Aaron tocó a Fever 333 y entonces Bulat comenzó a descontrolarse.
- ¡Que diablos! – Lubbock no pudo sostenerlo por más tiempo y la criatura se puso al frente, bloqueando sus ataques.
- ¿Cómo puede seguir moviéndose? – Preguntó Najenda.
- Este dragón está bajo mi dominio total, me protegerá mientras siga usando mi teigu. – Respondió Aaron, la peligris miró a este.
- Hay que acabar con él, Mine.
- Claro. – Ella apuntó con Pumpkin hacia este para matarlo pero no iba a ser fácil.
- No lo harás, poder de tortuga. – Sullivan se puso al frente y en ese momento un caparazón lo rodeó, bloqueando el disparo del teigu de la pelirrosa. – Yo protegeré a mi hermano.
- Juntos, somos imparables. – Tocando una vez más, Aaron hizo que Bulat atacara con más fiereza al grupo, era completamente imposible si es que no había alguna abertura entre ellos, justo en ese momento parece que Aaron recibió algo, vio al cielo y una señal apareció, este chasqueó la lengua. – Nos están ordenando irnos.
- Bueno, fue un saludo solamente. – Ya entonces se detuvieron. – Nos volveremos a ver.
- Y la próxima vez, acabaremos con ustedes definitivamente. – Se subieron encima de Bulat el cual comenzó a correr a toda velocidad.
- ¡No se vayan! – Tatsumi quiso detenerlos pero fue tarde, igual Akame le hizo ver que no era necesario.
- Tatsumi, eso no es importante ahora… por lo menos protegimos la ciudad. – Respondió la pelinegra, ya entonces vieron el estado de Sheele.
- Sheele, resiste. – Mine se agachó a ver a su amiga, la herida que poseía no era demasiado profunda pero si estaba perdiendo sangre. – Hay que llevarla al hospital para curarla.
- Ese es nuestro trabajo, Susanoo, cárgala y llévala lo más rápido que puedas. – ordenó Najenda, el peliazul asintió y la tomó con cuidado, saltando para llegar, el resto se quedó ahí, Leone se sentía muy frustrada.
- ¡Carajo! No pudimos hacer nada… además, Bulat… lo están controlando…
- Esto… ciertamente es horrible… - Expresó Mine por debajo. - ¿Qué podemos hacer?
- Por ahora… hay que volver, necesitamos encargarnos de los daños y reportarlo con Kanno. – Así volvieron, todos ellos sabían que la situación solo iba a ponerse peor.
Regresando al palacio, se reunieron con Kanno que había estado ocupado calmando a la gente, al final la celebración quedó cancelada e igual varios edificios acabaron destruidos, por suerte no hubo heridos más allá de Sheele la cual ya estaban cuidando en el hospital, fue que Najenda reportó todo al pelinegro.
- Ya veo… Yintos estuvo detrás de esto… - Soltó un suspiro. – No puedo creer que tengan controlado a Bulat.
- Eso malditos… - Sagiri estaba enojada. – La próxima vez que los vea… los mataré…
- No hay razones para pensar en posibilidades, hay que enfocarnos en el presente. – Respondió el emperador. – La verdad… temía esto.
- ¿Sabes por qué aniki se encuentra en esa forma? – Preguntó Tatsumi.
- El día antes de que se fuera… Bulat vino a hablar conmigo. – Eso sorprendió al resto. – Me dijo que sentía algo raro conforme más usaba a Incursio, como que de algún modo el teigu se estaba fusionando en su cuerpo y empezaba a sufrir cambios, tenía visiones de bestias salvajes y sentía que su mente se iba en ocasiones, por eso me dijo que iba a irse de la capital y me hizo prometer que no se lo dijera a nadie para no preocuparlos.
- Eso es algo que Bulat diría. – Respondió Lubbock.
- Ya entonces hice una investigación en los archivos de teigus y encontré sobre Incursio, es una espada de doble filo. Mientras que es uno de los teigu armadura más poderosos que hay, igual lleva una gran carga sobre el usuario ya que lleva sus capacidades al límite y fue hecho del tejido de una de las bestias peligrosas más fuertes que hay, la sangre de este sigue recorriendo por la armadura y poco a poco se fusiona con el usuario, causando que tenga una transformación… en otras palabras, volverse una bestia peligrosa.
- Por esa razón se fue… - Comentó Ronnie por debajo. – Si en algún momento se transformaba, iba a causar pánico y no es algo que él quisiera.
- Pero eso no era motivo suficiente para irse como si nada, debió avisarnos. – Tatsumi estaba afligido.
- Al final, Bulat siempre se preocupó por nosotros como sus amigos, así tuviera que sacrificarse, pero ahora… está siendo controlado por el enemigo. – El ambiente en la sala era totalmente pesado.
- Kanno… no podemos quedarnos de brazos cruzados, Yintos demostró con este ataque que no van a retroceder, harán todo lo posible para recuperar nuestros teigus, así maten a gente inocente. – Comentó Sagiri.
- Eso lo sé… es una decisión difícil pero no tenemos otra opción… - Miró al resto. – Espero me ayuden en esta batalla… no, en esta guerra para proteger al imperio.
- Vamos a pelear. – Tatsumi tenía un rostro decidido. – Si de algún modo… puedo salvar a Aniki de las garras de ese reino, quiero poner todos mis esfuerzos en hacerlo posible.
- Esta se volvió nuestra batalla desde que se metieron con uno de los nuestros, así que esos bastardos van a ver de lo que estamos hechos. – Sonrió Lubbock, Kanno se sentía aliviado de tener tan buenos amigos.
- Hay que movilizarlo todo, el que ataca primero lleva la ventaja, ellos quizás se adelantaron, pero tenemos la fuerza… vamos a hacerlo. – Con eso, ya no había dudas de que atacarían Yintos, acabaron por provocar a Kanno y este respondería de vuelta, todos lo harían, la guerra ya estaba por dar inicio.
En el bosque, Aaron y Sullivan se encontraban yendo encima de Bulat que seguía atravesando el bosque, ya en cierto lugar se detuvieron donde estaba un campamento con la bandera de Yintos, ahí se bajaron.
- Que mal… tendremos que acelerar la recuperación de su ala. – Comentó Aaron.
- Descuida, podrás hacerlo.
- Ya volvieron. – El general Kayzo estaba ahí. - ¿Informe?
- Claro, recibieron el ataque como fue planeado, no hay duda de que con esto van a responder de vuelta. – Sonrió Sullivan, el general asintió.
- Todo va de acuerdo al plan, ahora solo debemos esperar… nuestras fuerzas están listas. – En realidad se encontraban múltiples campamentos de la armada de Yintos cercano a la frontera con el reino, iban a tomarlos desprevenidos. – Este es el primer paso de nuestra campaña, todos ¡Hagamos esto por nuestro rey!
- ¡Por el rey! – Yintos igual respondería, el choque estaba por suceder y la batalla solo iba a intensificarse.
Ninja Britten 11: Sobre Bulat, la verdad que ahí la situación es complicada por lo que le pasa, no es que escogiera ser así y siendo controlado no le permite distinguir la situación, ya se verá.
Bueno, aquí tenemos el cap, ya Night Raid quiso detener a su antiguo compañero pero no pudieron cuando intervinieron los enemigos, ya entonces a ver lo qué pasará, se viene la batalla finalmente pero igual el peligro, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
