Se había decidido un curso de acción para tratar con el ejército de Yintos que les había superado por ese momento, cayeron en una trampa y no tuvieron de otra que escapar, actualmente se encontraban acampando antes de tomar caminos separados, ya había caído la noche en ese momento.
Ronnie estaba agotado, no pensó que todo acabaría de esa manera y observando que, a pesar de haber acabado con soldados, estos volvían a levantarse y con mayores fuerzas, le hacía ver que el enemigo poseía un arma fuerte, en comparación con su propia fuerza militar, era algo de lo que tenían que cuidarse totalmente.
- Ronnie. – Esdeath entró a su casa de campaña en ese momento. - ¿Cómo te encuentras?
- Bien… solo un poco agotado por lo de hoy.
- ¿Necesitas algo? Podría darte un masaje. – Sugirió ella, su esposo asintió, así fue que la peliazul le señaló que se recostara de espaldas y se quitara la camisa, ya al hacerlo, ella se puso encima y comenzó a presionar.
- Lo haces bien como siempre.
- Tener toda esta fuerza debe servir de algo. – Respondió ella con una sonrisa. Así continuó buscando que el cuerpo del castaño dejara de estar tenso, ya entonces al terminar, se sintió mejor.
- Gracias.
- Todo sea por mi cariño. – Ella lo abrazó. – Los enemigos de hoy… fueron fuertes.
- Eso es verdad, quien sea su general, tiene un poder realmente grande como para causar que sus soldados se vuelvan a levantar con mayor fuerza que antes, debe ser un teigu poderoso.
- Es verdad… deseo enfrentarlo en algún momento… - Esdeath volvió a expresar esas ansias de batalla que tenía antes.
- Lo volveremos a ver Esdeath, eso es seguro y cuando así sea… vamos a pelear con todo.
En las afueras, justamente detrás de unos arboles estaba una chica observando el campamento, Courtney, la espía que envió Kayzo para vigilar al ejército enemigo estaba ahí, ella soltó una risa por debajo.
- Juju~ he llegado, ahora el general me dijo que solamente debía de vigilar cualquier movimiento que hagan… pero tampoco me prohibió que pudiera divertirme un poco, quizás podría… - En ese momento vio a un soldado que se alejó un poco, parecía que iba a ir al baño, en ese momento ella sonrió. – Ya tengo una víctima~
El soldado se había alejado para tratar con su asunto, se acercó a un árbol para bajar su cremallera en ese momento, ya entonces notó un movimiento.
- ¿Quién está ahí?
- Hola~ - Courtney apareció en ese momento, el soldado se puso tenso.
- ¿Quién eres? ¿Acaso estás con el enemigo?
- No tienes que ponerte a la defensiva, descuida que no te haré daño. – Ella se acercó poco a poco, posando sus dedos en el torso del soldado, este se puso nervioso ya que el leotardo que vestía la rubia era muy ajustado y además daba una buena vista del escote de ella. – Soy lo que podías llamar… una servidora, he viajado para ofrecer mis servicios a soldados que seguro están agotados, pareces ser uno de ellos, dime ¿estás casado?
- N-No realmente, pero ahora no es momento…
- Es mi día de suerte, realmente estaba algo falta de dinero, así que si eres un buen chico, podría ofrecerte todo mi ser ¿Qué dices? – El soldado tragó saliva, no sabía que pensar e igual era sospechoso que una mujer se pasee de esa forma por la noche, pero no podía negar que era hermosa.
- Bueno, tengo ahorros guardados así que podríamos ir a mi carpa.
- Perfecto, llévame entonces. – Respondió la rubia con una sonrisa.
- Claro, por aquí. – Así fue que el soldado llevó a Courtney al campamento, sin saber lo que ella tenía planeado. Así fue que llegaron, por el momento todos estaban dentro o bebían para relajarse, los dos entraron, ella vio por todos lados.
- Así que es aquí…
- Entonces… ¿empezamos?
- Claro, puedes desvestirte primero.
- Sí. – El soldado comenzó a quitarse la ropa pero en ese momento y dándole la espalda a la rubia, sintió que apretaban su cuello. - ¿Eh?
- Eres un incrédulo… - Courtney estaba asfixiando al soldado usando su látigo, este buscaba librarse. – A pesar de ser un idiota debo darte las gracias, hiciste que pudiera infiltrarme en su campamento sin sospecha alguna, solo por eso te mataré rápidamente… Polaris.
En ese momento cuchillas salieron del látigo y perforaron totalmente el cuello del soldado que empezó a sangrar, este no pudo hacer nada, cayendo muerto en ese momento, Courtney sujetó el cadáver para que no hiciera ruido y lo dejó a un costado, ella se estremeció.
- Ah~ que bien se siente el asesinar a alguien… era lo que necesitaba, ahora… es momento de averiguar sobre sus planes…
- Necesitamos pensar en como nos vamos a mover por nuestro lado. – Najenda estaba sentada frente a un mapa para trazar la ruta que iba a tomar por su propio viaje. – No sabemos si en el enemigo estarán pensando igual y dividirán sus fuerzas.
- Por ahora solo podemos avanzar. – Respondió Lubbock. – Creo que mejor lo dejamos aquí.
- Es cierto. – Ella se levantó en ese momento, cuando el peliverde la abrazó por detrás. - ¿Lubbock?
- No hay duda de que este viaje será peligroso, ya vimos de lo que son capaces los enemigos, así que, si te encuentras en peligroso, te protegeré.
- … Eso espero. – Ella sonrió por debajo. – Estoy segura de que, el hombre del que me enamoré, será capaz de conseguirlo.
- Eso lo aseguro… - Soltó un bostezo. – ya es momento de ir a dormir, pero antes iré a dar una última ronda, no sabemos que pueda pasar, descansa Najenda-san.
- Claro, buenas noches. – Luego de despedirse, Lubbock salió de la carpa para ir a vigilar una última vez, recorriendo alrededor de estas, veía algunos soldados que estaban bebiendo, se acercó para decirles que no bebieran tanto y fueran a dormir, después de todo al día siguiente iban a necesitar las energías para marchar, estos asintieron y entraron a sus carpas para dormir.
- Parece que no hay nada más por aquí… - En ese momento sintió algo en la punta de sus dedos, lo cierto es que había distribuido los hilos de Cross Tail a lo largo del campamento como un modo de vigilancia por si había algo fuera de lugar y en ese momento pudo tener uno de esos avisos proviniendo de un hilo. – (Debe de ser algún intruso… si puedo encargarme de este sin hacer demasiado ruido, será lo mejor.)
Lubbock siguió el hilo que había colocado, observando que el camino lo llevaba directamente a donde estaban las raciones del ejército, al acercarse notó dos cuerpos muertos en el suelo, eran los guardias.
- ¿Qué diablos? – No pudo evitar sorprenderse, vio las marcas de cuchillas en sus cuellos, fueron asesinados sin oportunidad de defenderse. – (Quien sea que haya hecho esto, es peligroso… voy a ver adentro…)
Lubbock se adentró a la carpa de raciones el cual estaba a oscuras, a pesar de todo no bajaba la guardia, miraba a todos lados mientras esperaba que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad e igual había desenvueltos algunos hilos en busca de algún movimiento inadecuado en el lugar. Al seguir adelante, vio al frente que unas cuantas cajas estaban abiertas, seguro quien haya sido el responsable esté buscando información o algo al respecto.
- Te tengo.
- ¿Qué? – Volteó a ver encontrando un látigo que amenazaba por capturarlo, el peliverde saltó hacia atrás para esquivarlo y quedar al frente. – Sal, quien seas.
- Eso estuvo cerca. – En ese momento apareció la rubia que portaba el látigo. – No eres como el resto de los soldados, así que debo creer que eres un usuario de teigu.
- No estás equivocada… fuiste quien mataste a los guardias de afuera ¿no? – Ella soltó una risa.
- Juju~ fue muy fácil, esos hombres caen fácilmente ante encantos como los míos. – Abrió un poco la cremallera de su pecho, dejando ver parte de su escote, el peliverde se sonrojó. - ¿Acaso quieres ver más?
- … ¡N-No! – Agitó su cabeza. – Ya estoy casado con la mujer más hermosa que he conocido, eso no me afectará. – Extendió las manos, haciendo que los hilos de Cross Tail se extendieran por toda la carpa. – Cualquier movimiento que hagas causará que te cortes con mis hilos.
- Nada mal, debo decir que adoro las presas que se resisten, ataca Polaris. – Ella empezó a agitar su látigo del cual salieron cuchillas por toda la parte delantera, este se movió pasando todos los hilos colocados estratégicamente para atacar a Lubbock, este saltó hacia atrás para esquivarlo. – Polaris es mi teigu, un látigo con cuchillas el cual puedo manejar a propia voluntad, es como una serpiente la cual se mueve peligrosamente hacia su presa y no se detendrá hasta conseguirlo.
- Veo que es un teigu muy problemático, pero solo debo seguir esquivando sus ataques. – Lubbock continuó moviéndose para evitar la punta pero había algo extraño, Courtney no borraba la sonrisa de su rostro, fue ahí que él se dio cuenta, justamente parte del cuerpo del látigo lo había rozado. - ¿En qué momento?
- Ya te lo dije, puedo controlar mi látigo a voluntad, eso no quiere decir que sea solo la punta. – Respondió ella de forma victoriosa. – El peliverde chasqueó la lengua, ahora sabiendo que debía de vigilar todos los movimientos de este.
- (Estar en un espacio cerrado me otorga una gran desventaja, necesito salir.) – En ese momento Lubbock manipuló los hilos y dirigió hacia Courtney la cual tuvo que usar su látigo para bloquearlos. – Ahora.
Aprovechó el momento para pasar de ella y salir de la carpa, desenvolviendo los hilos, Courtney parpadeó un par de veces antes de sonreír.
- Ya entiendo, así que deseas jugar a la persecución… muy bien, seguiré tu juego, después de todo me encanta divertirme con mis presas. – Ella salió atrás de él.
Lubbock necesitaba alejarse lo más que se pueda del campamento para llevarla lejos de ahí, no podía poner en mayor peligro al resto, así que pedir ayuda estaba fuera de contexto, tenía que encargarse solo de alguna manera, así fue que llegó al bosque.
- Aquí estará bien. – Extendió la mayor cantidad de hilos posible mientras buscaba el momento perfecto para acorralarla, necesitaba acabar con todo antes de que alguien más muriera.
- Ey guapo~ donde estás~ - Empezó a llamarlo sin recibir respuesta alguna. – vamos, no dejes sola a una chica, realmente quiero seguir jugando contigo.
- Lo lamento, pero no soy realmente un hombre de varias mujeres. – Respondió Lubbock desde su sitio de escondite, ella sonrió.
- A poco no te estás aburriendo de tu mujer, seguro yo puedo ofrecerte sensaciones nuevas que nunca has vivido, dame una oportunidad~
- ¿Con alguien loca como tú? Antes muerto. – Respondió, en ese momento la rubia chasqueó la lengua.
- Estás empezando a sacarme de mis casillas… me ordenaron hacer de vigilancia a su campamento y reportarlo todo a mi general pero nada me impide matar a unos cuantos y realmente deseo acabar con tu vida.
- Eso no será posible, tengo gente que me espera, mi esposa entre ellos así que la muerte no es una opción.
- ¡Eso lo veremos! – Ella atacó con su látigo a un árbol el cual fue partido con total facilidad, pensando que ahí estaría él pero no se encontraba en ese lugar. - ¡Donde diablos estás!
- Aquí. – La rubia quedó asombrada cuando notó la presencia a su costado, ella volteó a verlo pero entonces su cuerpo quedó apresado, los hilos la tenían capturada.
- Mierda, bajé la guardia. – Ella solo veía con enojo al peliverde que ahora estaba bajo su merced. – No importa cuanto me tortures, no hablaré.
- Ese no es mi objetivo. – Respondió él. – Con un solo movimiento de mis dedos puedo rebanar tu cuerpo con facilidad, morirás de una forma indolora pero horrible.
- Prefiero que lo hagas… yo soy totalmente leal a Yintos y al rey, ser capturada por el enemigo es una humillación mucho peor.
- Descuida, existen formas de hacerte llamar, sabiendo que tenemos a alguien en nuestras filas que disfruta torturar… no me gusta lidiar con eso, pero si podemos sacar todos los secretos de ti, es necesario. – Courtney apretó los dientes con fuerza, no podía dejar que la hagan hablar, debía de escapar de alguna forma. – Ahora, vamos…
En ese momento ocurrió un temblor cercano, causando que Lubbock tuviera que sujetarse, por descuidó liberó los hilos, haciendo que Courtney pudiera librarse, pateó al peliverde.
- Jeje, es mi día de suerte, gracias por venir Alissa. – Apareció la chica de larga cabellera azul en ese momento.
- El presentimiento del general estuvo en lo correcto al enviarme a vigilarte… te desviaste de tu misión.
- Solo quería algo de diversión. – Ella se hundió de hombros. – Obtuve lo que buscaba.
- Bien. – Ella miró a ver a Lubbock. – No podrán contra el general Kayzo, es el más fuerte de Yintos, es la única advertencia que les daré, vámonos Courtney.
- Ok~ nos vemos luego guapo. – Así las dos mujeres se fueron antes de que él pudiera hacer algo, este solo bajó la mirada.
- Mierda, la dejé escapar…
Llegó la mañana, en la junta Lubbock avisó de lo ocurrido anoche, Kanno lo miró fijamente.
- Debiste haber de avisado al resto. – Comentó este.
- Lo lamento, pero no tenía tiempo… había matado a dos soldados, así que necesitaba actuar.
- Encontré el cadáver de otro más dentro de una carpa. – Informó Chelsea en ese momento, Kanno endureció la mirada.
- Parece que ese soldado la introdujo al campamento de alguna forma, capaz lo sedujo algo así.
- Lo cierto es que era una mujer hermosa. – Señaló Lubbock, ganándose una mirada dura de Najenda. – Jeje, no tanto como tú Najenda-san, pero no se puede negar que era de buen ver, no sería sorpresa que haya seducido al soldado para entrar a nuestro campamento.
- Entonces no podemos perder más el tiempo. – Comentó Tatsumi. – Hay que moverse.
- Ese es el plan. – Comenzó a explicar Kanno. – Es antes del tiempo que teníamos previsto pero hay que moverse, hagamos la división del ejército y tomemos los caminos separados, no sabemos si Yintos pueda enviar otros espías que podrían averiguar más de nuestros movimientos, así que lo siento por el desayuno pero hay que marchar ahora.
- ¡Claro! - Respondieron los demás y se empezaron a mover, mientras menos tiempo para perder, así podrían alejarse del ejército de Yintos y planear sus siguientes movimientos, era lo necesario por realizar.
En el campamento del ejército de Yintos, Kayzo estaba a la espera de noticias, ya entonces en su carpa entraron las dos mujeres.
- General, hemos regresado. – Alissa se puso de rodillas.
- Bien hecho ¿ocurrió algo?
- Courtney casi pone en peligro la misión y se adentró directamente al campamento enemigo.
- Solo quería divertirme. – Respondió esta. – Pero gracias a lo que hice, pude descubrir algo respecto al enemigo y es que lo escuché por encima, planean dividir sus fuerzas entres francos y viajar por distintas direcciones.
- Ya veo… - Este se llevó la mano a la barbilla. – Así que buscan dividir nuestras fuerzas, ya se han asegurado de que estando todo nuestro ejército junto representa un peligro para ellos.
- ¿Qué piensa hacer general? – Preguntó Alissa.
- Vamos a seguirles el juego, pero tampoco vamos a decir las fuerzas, yo iré junto a Alissa al norte, dejaré que los Sullivan y Aaron vayan al este y Courtney, tu irás al oeste.
- Entendido. – Ambas asintieron.
- Ese será el curso de acción, prepárense. – Así ambas salieron, dejando a este a solas. – (Si piensan que eso va a funcionar, están equivocados… mis fuerzas pronto los superarán, me aseguraré de conseguirlo, por Yintos…)
Ya así se empezó la división y las fuerzas irían por su propio lado, lo que estaba por ocurrir en cada grupo era algo por verse, ya pelearían para ver quien acabaría ganando al final.
Ninja Britten 11: La verdad que cayeron en la trampa y se vio que al menos en el ejército enemigo también hay personas fuertes y es que lo deberán de superar si es que desean ganar.
Ya aquí vimos como esa chica buscó infiltrarse y armar muchos problemas, aunque Lubbock la encontró y peleó contra ella, pudo escapar y ahora se reveló el plan que tienen, ya será ver lo que pase en cada grupo que tengo pensadas las peleas, por el momento eso es todo, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
