Era el momento de separarse en los respectivos grupos para ganar un mayor terreno respecto al bando enemigo, así fue que empezaron con el movimiento, yendo con el primer grupo que fue por su lado, Kanno estaba al frente junto a Akame en aquel momento.
- Esto deberá funcionar. – Exclamó el pelinegro. – Lo más seguro es que se hayan dado cuenta de nuestra estrategia por la espía que vino anoche.
- Es lo más seguro. – Akame soltó un suspiro. – Si me hubiera dado cuenta…
- No hay razón para pensar en suposiciones. – Expresó el emperador. – Actualmente debemos de movernos según nos convenga, e igual llegar a esa pequeña ciudad donde se encuentran ambos.
- Es verdad…
- Mi emperador. – Un soldado se acercó para dar un aviso. – Hemos encontrado la presencia de bestias peligrosas al frente.
- Entendido. – Dicho eso, el soldado se retiró. – obviamente no iba a ser un viaje tranquilo.
- Podremos encargarnos de ello. – Expresó Akame. – Podríamos llevar a Seryuu, Leone y Cosmina igual.
- Hagamos eso. – Una vez avisado todo, se movieron al frente para encargarse de las bestias.
- Es bueno tener algo de movimiento y unas cuantas bestias podrán ser el aperitivo. – Exclamó Cosmina.
- Deben estar cerca ¿detectas algo Koro-san? – Preguntó Seryuu a su teigu, en ese momento comenzó a olfatear para avisarle, entonces este empezó a ladrar. – Koro-san dice que están muy cerca por el oeste.
- Vamos ahí entonces, preparen sus teigus. – Avisó Kanno sosteniendo a ABR, ya entonces escucharon los rugidos en ese momento. – Aquí vienen.
En ese momento vieron llegar justamente a unas tres bestias peligrosas, una del tipo felino, otro con grandes alas y garras así como colmillos y un tercero que poseía unos grandes cuernos como un toro, los tres eran de tamaña considerable.
- Ya llegaron para que podamos comerlos. – Leone sonrió en ese momento. - ¿Cómo lo dividimos?
- Akame y yo iremos tras la bestia dracónica, Leone, puedes encargarte del cornudo y Seryuu y Cosmina por el felino. – Ordenó Kanno, las chicas asintieron.
- Siento que me estás premiando al encargarme de uno solo, eso realmente me gusta. – Sonrió la rubia, causando que Akame hiciera un puchero. – Descuida Akame, no pienso robarme a tu esposo.
- ¡N-No pensaba eso! – Ella reclamó, causando que Leone empezara a reír.
- No hay que perder más el tiempo, vamos a pelear. – Señaló Kanno. Así empezaron con ellos dos yendo al frente de aquella bestia, Akame apuntó con Murasame al frente mientras la bestia soltó un fuerte rugido, Kanno fue el primero en atacar en aquel momento con la parte del hacha, aunque la bestia extendió sus alas para volar en ese momento. – No será tan fácil al parecer.
- Kanno, impúlsame. – Avisó Akame, ella empezó a correr, en ese momento el pelinegro colocó la parte plana de su teigu a lo cual ella se subió encima, haciendo uso de su fuerza, mandó a volar a su esposa en aquel momento, yendo directamente hacia la bestia en ese momento, ella alzó su katana y entonces descendió haciendo un gran corte vertical desde el rostro de este, logrando partirlo a la mitad, ella entonces aterrizó sin problemas.
- Bien hecho. – Felicitó Kanno, la pelinegra sonrió.
- Comparado a los enemigos que hemos enfrentado en el pasado y ahora, estas bestias son poca cosa.
- ¡Por aquí! – Leone estaba provocando a la bestia que enfrentaba en aquel momento, este corrió con la intención de cornearla y atravesarla, pero la rubia no se lo dejaría fácil, haciendo uso de su teigu y tomando la forma felina, saltó al costado dando una vuelta, entonces ella se impulsó en un árbol y fue directamente con sus garras a atacarlo, logrando darle un buen arañazo, la bestia rugió del dolor debido a la herida de la cual salía una abundante cantidad de sangre. – No creo que con eso vaya a caer tan fácilmente.
La bestia golpeó el suelo con sus pezuñas causando un pequeño temblor con tal de que Leone perdiera el equilibrio, este volvió para embestirla, pasando varios árboles los cuales derribaba en su camino, la rubia empezó a correr lejos de este, necesitaba poder acabarlo en el siguiente movimiento.
En ese momento ella, subió sobre un árbol con tal de que pudiera derribarlo igual pero era parte de su plan en ese momento, la bestia jugó como ella esperaba y derribó el árbol, justo en el momento que este se encontraba en el aire, ella tomó de la base del tronco y entonces aterrizó para golpearlo con el árbol entero, la bestia recibió el impacto total a lo que este escupió sangre de su hocico en aquel momento, pero no era todo, Leone remató en ese momento con una patada directamente al árbol, causando que perforara el duro cuerpo de la bestia, siendo atravesado a la mitad, de tal forma lo mantuvo paralizado.
- Acabemos con esto. – En ese momento ella lanzó un fuerte golpe a la cabeza de la bestia que ya no podía hacer nada para moverse, siguió dando más y más golpes hasta que la resistencia dejó de darse, con una última patada, pudo decapitarla, acabando con su vida. – Eso fue grandioso.
- Seguro podemos hacer esto. – Cosmina sostenía su micrófono en ese momento. – Puedo paralizarlo de momento y rematas.
- Entendido, vamos Koro-san, - Su teigu abrió sus fauces para morder el brazo mecánico de la pelinaranja y revelar la minigun que llevaba en este, en aquel momento Cosmina empezó a hablar por el micrófono.
- Muy bien bestia, es tu turno y no pasarás de aquí. – Ella empezó a enviar las ondas hacia esta que tuvo que saltar al costado para esquivarlas. – Parece que tienes un buen oído pero eso no es suficiente.
Ella continuó enviando más ataques de su teigu, la bestia felina demostró tener un buen sentido de la velocidad al esquivar todas y cada una de ellas, aunque ello no frustró para nada a la pelirrosa, ya que estaba haciendo de distracción, Koro-san había crecido hasta quedar del mismo tamaño y entonces atacó a la bestia de forma feroz, esta se resistió cuando fue mordido al costado, buscando apartarse al teigu canino de alguna forma, en ese momento este saltó hacia atrás, ahora estando en la mira de Cosmina volvió a enviar otro ataque de su teigu, esta vez dándole, la criatura empezó a sangrar por todos lados debido al efecto.
- Ahora voy yo. – Seryuu apuntó y empezó a disparar ráfagas de balas, la bestia ya no podía moverse y su cuerpo fue totalmente agujereado por el arma de la pelinaranja, cayendo muerta en su charco de sangre.
- Todas las bestias han sido eliminadas. – Kanno revisó alrededor. – Buen trabajo, volvamos para seguir el avance. – Así regresaron, justo detrás estaba esperando Chelsea.
- Parece que ya terminaron.
- ¿Pasó algo por aquí? – Preguntó Akame.
- Por suerte no hay aviso de algún enemigo cerca. – Respondió la pelicanela. – De momento el ejército de Yintos no se ha acercado.
- Pero eso no quiere decir que bajemos la guardia. – Comentó Kanno. – Así que hay que avanzar con cuidado.
- Eso haremos, no hay de qué preocuparse. – Expresó Cosmina a su propio estilo. – Ahora podemos seguir, si vemos algún enemigo, puedo detenerlos con mi teigu.
- Iremos al frente como hemos estado haciendo siempre. – Así fue que siguieron, Seryuu estaba con ellos. - ¿Quieres preguntar algo?
- Es solo una suposición pero… ¿hay alguna razón para el sitio al cual estamos yendo? Sé que hay una ciudad ahí.
- Supongo que puedes conocerlo. – Expresó Akame. – Descubrimos que mi hermana Kurome y Wave están en la ciudad donde vamos. – Eso sorprendió a la pelinaranja.
- ¿En serio? Si la general Esdeath lo supiera, se pondría alegre.
- Pero el caso es que no sabemos si accedan a ir con nosotros para pelear una vez más, más que nada por los problemas que pasó Kurome debido a las drogas que había estado ingiriendo desde pequeña. – Expresó ella. – No tengo dudas que durante estos diez años quizás se haya curado, pero no sé si igual me haya perdonado…
- Todo estará bien, con Wave a su lado, seguro ella ha podido olvidar varias maldiciones del pasado. – Comentó Kanno, la pelinegra sonrió, ahora vio a Seryuu. – Seguro deseas ver a tus antiguos compañeros de los Jaegers y contigo podría ser más fácil hablar con ella.
- Entiendo… haré lo que pueda, aunque realmente nunca fui muy unida a ellos durante mis primeros días, más que nada porque… estaba obsesionada con mi propia visión de justicia, pero ahora sí creo poder armar una buena amistad.
- Eso estamos por verlo. – Expresó Kanno. – La ciudad está por ese lado, así que sigamos adelante. – Ella asintió y continuaron, si podían hacer el contacto con ambos y hablarlo, quizás puedan volver, eso pondría feliz a Esdeath, ahora mismo era el trabajo de Seryuu Ubiquitous, reunir a todos los Jaegers como sea.
El rumbo por el cual estaba yendo el grupo de Kanno estaba un poco alejado, aquella ciudad era una que se encontraba por esa zona, la cual nació luego de la guerra de la independencia, convirtiéndose en la segunda gran ciudad solo por debajo de la capital del imperio, siendo que muchos han estado viviendo en esa zona. Justamente en una de las casas se veía a un hombre de cabello azulado largo encargándose de un sembrío de calabaza.
- Está bastante bien… - Se limpió el sudor. – Pronto deberemos partir para pescar, seguramente será una buena temporada.
- Wave. – Fue llamado por dentro, de ahí salió una mujer de largo cabello negro y ojos rojizos como rubíes, teniendo un cuerpo sumamente esbelto con una copa D y llevando un vestido blanco.
- Kurome-san. – Wave se acercó a su esposa para besarla levemente. – ¿Cómo te encuentras?
- Bastante bien. – Sonrió ella. – Las aguas termales realmente han tenido su efecto.
Fue algo que Wave descubrió durante su viaje con Kurome cuando se fueron de la guerra, logró escuchar acerca de unas aguas termales combinadas con esencia de bestias peligrosas, dando un efecto casi milagroso, pudiendo curar bastantes enfermedades, teniendo esa esperanza, llevó a la pelinegra a ese lugar donde la sumergió, entonces pudo ver como poco a poco las toxinas de las drogas que había estado ingiriendo poco a poco empezaron a desaparecer y la pelinegra había dejado de sufrir debido a ello, siendo un alivio para él, desde entonces se mudaron cuando se creó la ciudad en esa zona y un par de años después, Wave se confesó a Kurome cuando estaba mejor, aceptando y ambos se casaron, viviendo una familia feliz.
- ¿Saldrás a pescar nuevamente? – Preguntó ella.
- Claro, esta vez la temporada de picuda está en su punto, aunque quizás podamos obtener pulpo.
- Pulpo… - Saliva empezó a caer de la boca de la pelinegra.
- Kurome-san, tu boca. – Le informó, ella se dio cuenta, limpiándose la boca con vergüenza.
- Lo siento… es que de solo escucharlo me dio hambre. – El peliazul soltó una pequeña risa.
- Después de todo tu hambre insaciable nunca cambiará, traeré el mejor pulpo que pueda encontrar para cocinarlo, todo sea por ti. – Eso puso alegre a Kurome.
- Eso espero, que te vaya bien.
- Claro. – Wave se despidió en ese momento, yendo a su barco para pescar, desde que llegaron a esa ciudad su vida ha sido bastante buena e igual ha estado al tanto de lo que ha ocurrido en el imperio… todo lo que han hecho Kanno y Akame, a decir verdad, evita sacar la conversación cuando Kurome está presente, no sabe si sigue odiando a su hermana, así que no desea hablar si ella misma no saca la conversación. – Debo concentrarme… muy bien, a pescar.
Así llegó a su barco en el cual zarpó para ir al mar, tenía redes y todo el equipo necesario, al haber pescado en momentos difíciles, su musculatura ha seguido bastante trabajada, ya ahí comenzó a pescar, lanzando las redes.
- Muy bien, consigamos un buen pulpo para Kurome-san. – Así pasó el rato, Wave pudo regresar con una gran pesca de varios peces e incluso pulpos, se mostró divertido de solo pensar en la reacción de su esposa. – Seguro lo va a disfrutar.
Al salir y cargar el saco, vio a gente reunida en ese momento, parecía que llegaba alguien importante, se acercó a ver.
- ¡El emperador ha llegado! – Esa noticia sorprendió a Wave en ese momento, vio el grupo y ejército entrar, ahí estaban Kanno y Akame al frente, el peliazul no entendía lo que pasaba.
- (¿Por qué están aquí? Si Kurome-san llega a verlos…) – Intentó mantener un perfil bajo en ese momento, se alejó para ir a su hogar, debía evitar que Kurome y Akame se encuentren, no sabía que tipo de reacción podría tener en su esposa, así fue que llegó hasta la entrada.
- Wave, bienvenido, veo que trajiste…
- Kurome-san. – En ese momento tomó la mano de la pelinegra. – Vamos a un lugar.
- ¿Eh? ¿A dónde? Aún hay que cocinar todo y…
- No hay tiempo para explicaciones, pero realmente debemos de irnos.
- ¡Espera Wave! – Comenzó a jalarla mientras salían de su hogar, Wave entonces se asomó para ver que no estuvieran cerca, comenzando a avanzar por las calles en ese momento. - ¡Wave, explícame que sucede!
- Lo siento, pero no puedo decírtelo, pero descuida, sabes que yo te amo y que nunca haría nada para lastimarte.
- Wave… eso lo sé, desde que terminó todo, me has protegido y acompañado desde entonces, cuando estuve sufriendo, lograste encontrar una forma para curarme, créeme que el día más feliz de mi vida fue cuando me dijiste que me casara contigo, desde entonces cada día ha sido como un tesoro para mí y sé que no eres alguien que me esconda cosas.
- Eso lo sé, yo igual te amo y deseo todo lo mejor para ti, por esa razón… no puedo decirte la razón de la cual estamos corriendo.
- Yo confío en ti, si es algo importante, te seguiré. – El peliazul sonrió.
- Muy bien, vamos. – Ya cuando estaban por irse, salieron soldados.
- ¿Por donde van? – Preguntó uno de ellos, Wave chasqueó la lengua, tenían que escapar, en ese momento tomó a Kurome en posición nupcial y comenzó a correr cargándola de esa forma, saltando por encima de los soldados. - ¡No huyan!
- ¿Por qué nos rodean soldados? – Preguntó Kurome.
- Es parte de la razón pero descuida, te protegeré.
Siguieron huyendo de los soldados, esperando perderlos, ahí él vio que estaba libre donde se encontraban, entonces la soltó.
- Parece que estaremos a salvo aquí.
- Wave… - Una voz reconocida para ambos se hizo presente, voltearon a ver, encontrando a la conocida.
- ¿Seryuu? – Kurome vio a la pelinaranja con asombro. - ¿Eres tú? ¿Qué haces aquí?
- Vinimos por una razón… Kurome, Wave, les quiero pedir algo… vuelvan a los Jaegers, por favor. – Hizo una reverencia.
- ¿Volver a los Jaegers? – EL peliazul no entendía lo que estaba diciendo.
- Así es. – Ahora otras voces se hicieron presentes, Kurome pudo sentir sus pupilas dilatarse, ahí estaban Kanno y Akame. – Nos volvemos a ver… Kurome…
- ¿Onee-chan?
Ninja Britten 11: Los enemigos realmente ya buscan adelantarse y poner en problemas al grupo, ya se verá de ese lado conforme cada parte que se vea en los distintos pjs, tendrán enfrentamientos.
Aquí primero vamos con el grupo de Kanno, ya van para ver a Wave y Kurome y justo cuando estos salen, ya casados y todo, él trata de evitar que se encuentren al no saber que tipo de reacción tendrá Kurome y dejamos que ya se encuentran, a ver qué pasará con ese momento, hasta el próximo cap. Saludos.
