Stage 33: World's End
Lelouch P.O.V.
Cuando eres un príncipe del Imperio, debes saber unas cuantas cosas básicas. Controlados modales en la mesa, palabras refinadas y extravagantes para cualquier ocasión, vestimenta impecable y apropiada así sea la hora de dormir, y conocer tu posición en el mundo así como tus posibilidades de ascender al trono.
Ser el diecisiete heredero al trono no me dejaba tan lejos como a otros, pero tampoco lo suficientemente cerca para creer que algún día podría heredar el gran Imperio que me rodeaba. Pero no importaba realmente, mis convicciones se reducían a un pequeño número de personas y con eso mi propio mundo era perfecto.
Cuando eres un príncipe del Imperio, todo es fácil.
Suzaku P.O.V.
Era la persona más egoísta, manipuladora y escalofriantemente dedicada que podía haber conocido. Tu no puedes solo decirle qué hacer, porque si eso no está en sus planes o los contradicen, o no está de humor para ceder un poco, Lelouch haría lo que quisiera cuando quisiera y ese podría ser un problema la mayoría del tiempo.
Como ahora.
-¡Lelouch, con un demonio! ¡Vuelve aquí en este instante!-
-¿Bajo qué cargos? Espera… Yo soy el que manda en esta área así que no, Kururugi-sama-
Apreté el celular en mi mano porque se estaba mofando del poder que ambos poseíamos, tan parejo de cierta manera.
-¡Yo te ayudaré, solo vuelve aquí! ¡Sé que estás dentro de la base así que no debes estar tan lejos de donde yo estoy!-
-Tengo un pié en la victoria así que no es momento de retroceder, hermano. Pase lo que pase Britannia caerá hoy-
Con los años no había cambiado. Con los años solo se había vuelto más fuerte su deseo de terminar lo que había empezado y yo me encontraba parado como idiota tratando de seguirlo en la oscuridad. Porque siempre se separaba de mí en el momento menos indicado y el temor de que nada de esto saliera como él predecía era tan probable como el reto al que se enfrentaba.
Pero Itako Lelouch no solía errar.
El bastardo se había hecho esa reputación a pulso.
Empezó cuando la gente no creía en él, decía en voz alta todo lo que pasaría antes de que sucediera en el campo de batalla. Cuando sacaba victorias de planes tan aparentemente tontos o en situaciones imposibles. Los japoneses eran fáciles de impresionar, pero sobre todo en ellos había un deseo de ser parte de todo esto, que poco a poco pudieron unirse bajo el mando de un extranjero.
Itako Lelouch o "Lelouch el Vidente" para otros países "El Vidente japonés"
Cumplía con la mayoría de los requisitos. Era una persona que no era cualquiera, vivía en un lugar extraño –creo que el hecho de que un ex-príncipe Imperial viviese en un templo japonés era suficiente para muchos-, no era una mujer aunque pudiera confundírsele con una, pero sobre todo el último punto que lo había llevado a convertirse en el vidente de los Japoneses fue su gran batalla de Narita.
Para mí, el terror de Narita.
Y por eso no lo quería lejos.
Nunnally me mataría si sabía que lo había dejado ir de nuevo. Lelouch no conocía de límites.
Pero el cielo era iluminado cada dos segundos por una nueva explosión y sentía que la estructura entera de este edificio vibraba por las ondas expansivas.
-¡Sabías que pasaría esto! ¿Cierto? ¡Por eso el Lancelot está desarmado en el sótano!- reclamé.
-¿Me crees tan tonto como para ponernos en esa desventaja? Suzaku, te amo como el hermano que eres pero te necesito en el campo de batalla y esto realmente sobrepasó mis "poderes videntes" o al menos no creí que la batalla fuese a ser tan larga-
-¡Entonces regresa! ¡Puedes seguir dirigiendo las cosas desde aquí!-
-¿Y perderme el evento del siglo? Lo siento Primer Ministro pero en mi área no me quedaré atrás-
Bajé levemente el celular y comencé a teclear en las pantallas la posición del Guren.
-¡Karen!- grité, de inmediato la voz de la pelirroja me maldijo.
-¡No es el momento Kururugi! ¡Estoy en medio de una pelea!-
-¡Japón está en medio de una pelea así que no te creas especial!- contesté de regreso al instante -¡Deshazte de tus oponentes y busca a Lelouch!-
-¿Lelouch… qué no se supone que estaba donde tú estás?-
-Hola, no. Por supuesto que no me iba a quedar en la oficina ¡Derriba a esos idiotas Karen!-
-¡¿Pueden escucharme los dos?!-
Pero antes de que pudiera ordenar otra cosa una alarma diferente se encendió y no creí que otra cosa pudiese salir mal en esto. Pero olvidé lo que iba a decir cuando en las pantallas saltó de inmediato el punto donde la alarma indicaba peligro. Oh demonios.
-¡Lo estamos logrando! ¡Estamos venciendo a Britannia!-
-Lo prometí ¿No es cierto?-
-Lelouch…- esto podría arruinar todo. Esto podía girar por completo la situación y hacernos caer en la extinción de Japón –Encontraron el núcleo de la red de comunicaciones y de los sistemas de defensa de Japón-
El país era protegido por esa central, los planes de Lelouch giraban en torno a los diferentes escenarios que podía controlar y activas gracias a ese punto común del sistema. Pero más importante, Japón podía quedarse ciego de lo que se cernía sobre nuestras cabezas.
-¡Estoy más cerca!- comentó Lelouch de inmediato. -¡Y por ningún maldito motivo dejaré que lo toquen!-
-¡No, espera Lelouch! ¡Son siete KF! ¡No puedes tu solo con ellos! ¡Karen apóyalo!-
-¡No puedo, me tienen rodeada! ¡Argh maldición!-
-¡No hay tiempo Suzaku, puedes seguir ordenando o ayudarme! ¡Necesito que redirijas el control del sistema hacia otro punto!...-
Empezó a decirme cosas que antes no me había dicho. Yo preocupado porque todo el destino de Japón dependía de ese punto y el muy bastardo ya tenía planes para protegerse de eso. Diferentes núcleos a lo largo del territorio japonés, el más cercano en Osaka.
-Listo- suspiré aliviado cuando el sistema aceptó los códigos, pero las pantallas me mostraban de nuevo el núcleo en esta base y los KF de Britannia que estaban siendo encarados uno a uno por el Shinkiro. -¡Lelouch! ¡¿Qué demonios haces ahí si ya hice lo que me pediste?!
-¡Suzaku no es el momento, el sistema caerá por quince minutos de todas formas y no estamos para perder ese tiempo! ¡Britannia pronto comenzará a retroceder!-
Me erizaba el vello de la nuca. Esos KF parecían tan decididos como Lelouch a lograr su cometido. Entonces uno de los siete retrocedió de la pelea y comenzó a cargar algo en una bazooka sobre su hombro dirigida al núcleo. Se iluminada de color rosa.
Oh por…
-¡Lelouch, sal de ahí!- grité.
Pero entonces gritos de euforia y felicidad abarrotaron las comunicaciones, al mismo tiempo que la base recibía un mensaje de completa rendición por parte del Imperio. Las batallas se detuvieron y el grito de victoria comenzó a unirse en un mismo canto por todo el Japón, los Knightmare de Britannia que estaban en nuestro territorio comenzaron a desarmarse y pedir piedad.
-¿Lo logré?- Lelouch preguntó sin aliento -¡Suzaku, Britannia se ha ren-!
La llamada entre ambos se cortó.
Miré de inmediato en dirección a las pantallas del núcleo.
Alcancé a divisar un enorme agujero en forma de esfera que se comió parte del suelo, mitades de Knightmare y el núcleo.
Entonces todo el sistema cayó quince minutos.
-Lelouch…-
Lelouch P.O.V.
Esperaba poder dormir al menos un par de horas antes de que la tierra de los vivos reclamara mi presencia como era debido. Pero confiaba que Suzaku mantuviera el orden, o su madre, incluso Yamagata-san. El que sea que estuviera en al cercanías y tomara el lugar que les correspondía de acuerdo a su rango.
Yo era un simple Britannian fingiendo ser un coronel, ¿Qué había de impresionante en eso? Al menos Suzaku había sido ascendido a Ministro de Relaciones Exteriores. Bien por él.
Algo picó mi mejilla.
Apuñé los ojos negándome por completo a salir de la inconsciencia. Lo que sea podría esperar.
De nuevo picaron mi mejilla, esta vez de manera más profunda.
Gruñí y me rodé de lado jalando las sábanas conmigo. Con suerte ese ahuyentaría a quien fuese el inhumano ser que trataba de despertarme. Pero sentí un peso en mi colchón a medida que el intruso se sentaba en mi cama.
Por tercera vez picaron mi mejilla, aparenté no molestarme y continué inmóvil. Vino un resoplido molesto que conocía de memoria.
-Demonios Suzaku, ¿Por qué tan insistente? Te acusaré con Gensai- reclamé en voz alta cuando identifiqué al intruso en mi habitación, pero sentí de alguna extraña manera que se tensó ante mi declaración. No era muy común de él ceder ante mis palabras.
-Bien, me conoces ¿Pero quién eres y que haces en mi habitación?-
Abrió los ojos en completo horror ante el tono tan infantil y el reclamo por la aparente invasión de la habitación. Me giré para comprobar que mi mente no me estaba jugando un bajo delirio pero mi mirada quedó a centímetros de una defensiva pero curiosa mirada esmeralda que me escudriñaba hasta el fondo de mí ser.
Un… un…
-¿Suzaku?-
El niño de diez años asintió.
-¡AHHH!- grité al mismo tiempo que retrocedí hasta que mi espada tocó la pared en el otro lado de mi cama y el niño se cabello rizado se bajó de mi colchón levantando ambos puños en defensa.
Pero no pude pensar en algo más.
La puerta de mi habitación fue azotada abierta y entró el Suzaku que tanto conocía y maldecía, con una mirada espantada adornando su rostro escaneó la habitación en busca de peligro. Pero eso fue lo de menos.
-¿Lelouch?- suspiró.
-¡Bájame maldito japonés! ¡¿Me has secuestrado cierto?! ¡Si piensas pedir un rescate al Imperio, te las verás con mi hermano Schneizel y mi madre!- bajo su brazo izquierdo, sujeto a manera de costal, se retorcía otro niño de diez años con cabello oscuro e inocente pero furiosa mirada violácea.
Nunca en mi vida agradecí tanto la inconsciencia.
Tuve un sueño extraño, uno donde despertaba por motivos adversos a mi persona y me topaba cara a cara con Suzaku. Pero eso no era de temer, claro que no. El hecho perturbador era que yo ya había superado la etapa de la niñez de Suzaku y por lo tanto era muy extraño que de la nada hubiese una versión de diez años del japonés sentada en mi cama y haciendo preguntas.
Aunque quizás no era tan malo, digo, podía lidiar con ese extraño ser. Pero que de la nada apareciera mi tan querido hermano de mi misma edad, solo que cargando una versión de diez años de mi mismo, eso podría enviar en shock a cualquiera. Así que me removí incómodo en mi lugar tratando de regresar de la tierra de los sueños.
Pero me era difícil, había algo frío presionando mi frente de manera muy firme y voces susurraban a mí alrededor sonando preocupadas.
-¿Qué demonios pasó? ¡¿Es esto alguna clase de brujería o truco de Britannia?!-
-Sea lo que sea no lo averiguaremos reaccionando de esta manera, guarden la calma todos y bajen la voz-
-¿Guardar la calma frente a esto? ¡El país podría ser atacado aprovechando nuestra confusión!-
-Así que ahora sí te interesa el país Genbu…-
-¿Por qué están enojados todos ustedes? ¿Acaso un hombre no puede beber de más una vez en su vida?-
Yo les diría cómo había que enfrentar las crisis.
-Hay muchas personas aquí, deberían de irse-
-Mi casa, mis hijos, mi país, mis reglas. Sobre todo con estas brujerías-
-Argh…- basta de tonterías, levanté mi mano tratando de quitar lo que ejercía presión contra mi frente pero mi muñeca fue atrapada en el acto.
-No tan rápido, tienes un fuerte golpe en la cabeza-
Abrí los ojos espantado.
-¿Golpe? Solo perdí la consciencia- objeté tratando de levantarme y de nuevo me detuvieron contra algo que no era mi cama. Pero comencé a enfocar poco a poco a las personas que se encontraban alrededor. Quien estaba más cerca era Suzaku ¿O no era Suzaku? Todo se veía borroso y me dolía la cabeza, pero esos ojos no los tenía otra persona.
Él presionaba contra mi cabeza algo frío.
-Suzaku, por favor- pedí y lo estaba haciendo por las buenas, debería considerarse afortunado.
-No esta vez Lelouch- respondió, pero su voz se escuchaba mucho más sería y grave que de costumbre, haciéndome pensar que algo malo estaba pasando. Parpadeé un par de veces tratando de limpiar mi visión para ver lo que pasaba además de escucharlo, pero lo que saltó a mi vista no era algo que cuadrara todavía con mi realidad.
Un hombre adulto de tez bronceada, cabello castaño algo largo y alborotado, sin mencionar sus ojos color verde esmeralda me miraba con intensidad. Su complexión gruesa y alta según mi actual posición me dejaba sin palabras. Pero, se parecía horrores a Su-
-¿Lelouch, te sientes bien?- una segunda cabeza mucho más conocida para mi mente se plantó junto al adulto, pero en lugar de darle sentido a mi mente hizo las cosas más bizarras. Sobre todo por el niño de diez años de ojos esmeralda que se retorcía en sus brazos.
Tres personas con los mismos ojos me miraban en distintas formas.
Mi cuerpo comenzaba a perder control de sí mismo de nuevo. Las orillas de mi visión se nublaban ante la irrealidad.
-Oh no, Lelouch debes permanecer despierto- el adulto de ojos esmeralda me palmeó las mejillas con una calma envidiable y luego con un brazo logró sentarme contra lo que ahora podía identificar como mi sofá preferido de la sala.
Miradas confundidas me recibieron de todos lados. O al menos por parte de todo aquel que podía estar presente. Nunnally me sonreía de manera insegura mientras sostenía en sus brazos a la versión de diez años mía con la que había soñado y Suzaku retrocedió hasta sentarse con ella, sosteniéndose a sí mismo en su lugar. La madre de Suzaku estaba parada no muy lejos de ellos de manera insegura.
Todou-san y las cuatro espadas estaban en una esquina de la habitación, el primero sosteniéndose la cabeza de manera dolorosa por una segura jaqueca. Genbu Kururugi tratando de ocultar su propia resaca con un entrecejo fruncido y visiblemente preocupado.
¿Por qué motivo?
Miré al hombre que seguía sin quitar su mano de mi frente.
-¿Y tú eres?- si esto era un sueño al menos debía ser cortés.
-¿En serio no me reconoces? Es una ofensa que tu propio hermano no note las similitudes-
-Suzaku- espeté mirando al adulto con los ojos entrecerrados y luego apunté al de diez años –Suzaku- nombré de igual manera y levanté un poco mi mano para apuntar al único que reconocía como –Suzaku-
¿Tres?
-¿Hay alguien en esta habitación que no sea Suzaku?-
Suzaku P.O.V.
Era consciente de que las cosas siempre tenían una forma de salir mal, pero esto superaba mis expectativas por mucho. De hecho después de dejar a Lelouch en su habitación y hacer que el doctor Gensai lo revisara, todo continuó en orden. Sin embargo Yamagata-san habiendo logrado algo que nadie hizo antes, sacar dos príncipes Imperiales de Japón, tenía que retirarse a su casa prometiendo volver mañana por la mañana si tenía suerte, porque Gensai se retiró al mismo tiempo que él para asegurarse de que su otro paciente también llegara a su destino.
Todo tranquilo hasta ese momento.
El templo había caído en un calmado silencio, que no duraría mucho porque mi padre y Todou-san despertarían, y yo no les haría la vida fácil con sus dolores de cabeza. El doctor me había dado unos cuantos tips.
Entonces iba camino a mi habitación para darme un baño y con suerte seguir vivo cuando a mitad del pasillo me detuvo un niño. Pequeño, de diez años, cabello oscuro y ojos violáceos. Vestía un pantalón color morado oscuro y una camisa blanca algo suelta que estaba sujeta su cintura con una banda de color más claro que el pantalón.
Pero me miraba de manera sospechosa. Creí que había comenzado a delirar.
Si mi mente no me engañaba, era idéntico a Lelouch.
-¿Un japonés? ¿Qué quieres y cómo es que me has sacado de mi villa?- demandó.
Miré sobre mi hombro tranquilamente para ver si le hablaba a alguien más, pero su molesta mirada violácea me dio risa. Sonaba incluso como Lelouch de pequeño.
-¡Soy el onceavo Príncipe Lelouch Vi Britannia y te exijo respuestas!-
Demonios.
Mis ojos se agrandaron y retrocedí tentando la pared más cercana a mi costado derecho.
-¡Hey! ¡Responde!-
Pero Lelouch estaba…
-¡AHHH!-
Su habitación.
Tomé al mocoso bajo mi brazo dándome cuenta de que era real, así que no lo dejaría ir hasta no saber de dónde venía. Pero empezó a patalear y demandar más respuestas a las cuales no les prestaba atención. Al abrir la puerta de la habitación de Lelouch dos pares de ojos me miraron, uno era Lelouch con su mirada horrorizada y el otro era-
¿Yo?
Segundos después vi a Lelouch perder la consciencia y me acerqué de inmediato olvidando al niño que cargaba, soltándolo en algún momento. Pero cuando alcazaba a Lelouch y pasaba una mano por su rostro, escuché una bizarra pelea a mis espaldas.
-¡Un Britannian!-
-¡Otro maldito japonés!-
Entonces los dos niños comenzaron a rodar en el suelo en una encarnizada lucha donde se jalaban del cabello y trataban de morderse, yo solo tomé a Lelouch en mis brazos para sacarlo de la habitación lejos de estas cosas cuando alguien se plantó en la salida. Un hombre que vestía un traje blanco de aires militares. Con hombreras doradas, medallas junto a su solapa y un par de adornos que caían desde el hombro y subían hasta el cuello del saco a manera de delicadas cuerdas del mismo color dorado. Usaba unas botas del mismo color por encima del pantalón y su rostro me era extrañamente familiar.
Pero lo que me dio un reconocimiento completo, asustándome en el acto, fue la katana que colgaba de su cintura.
-¡Tú me secuestraste!- volvió a chillar el pequeño Britannian mordiéndome la pierna en venganza, habiéndose liberado del otro de alguna extraña forma, pero solté a Lelouch de la sorpresa y porque no podía golpear al niño, terminando en el suelo envuelto en una nueva lucha con dos niños y Lelouch plenamente inconsciente en el suelo.
Creo que no hubiese dejado de tratar de separar a los dos niños de no ser porque el hombre al que decidí ignorar, se adentró en la habitación y tomó a Lelouch del suelo con un suspiro, antes de salir por el pasillo.
-¡Hey!- grité, ¡Esto no me cuadraba en lo absoluto!-
Así terminamos en esta situación, la cual seguía sin comprender pero la veracidad de lo que estaba frente a nosotros podría hacernos creer que era real,
Sobre todo cuando por primera vez desde que tenía memoria, me mostraba como el adulto responsable de toda esta escena, o al menos mi otro yo. Así se había presentado.
"No tienen por qué temerme, soy yo, Suzaku. Algunos años más alejado de la realidad en que ustedes están según puedo ver, tengo veintisiete años, soy un japonés y sigo siendo el mismo" me saludó levemente de manera personal "Quizás esto sea extraño para ustedes, pero para mí no. Vengo de un mundo un poco más adentrado en el futuro donde hace tiempo comprendí, al menos de manera personal, que hay cosas fuera de nuestra compresión a las cuales nuestros antepasados solían llamar magia, aunque yo preferiría llamarlo geass"
"Puedo ver que yo soy el intruso aquí, al igual que esos dos" señaló a los dos niños de diez años retenidos contra su voluntad "No sé por qué problema estén pasando que el tiempo parece haberse mezclado de alguna bizarra forma, pero deben resolverlo. El símbolo que está pintando en su cielo en estos momentos solo significa que estos es obra del geass, así que deben tener cuidado"
Todos caímos en silencio, una pregunta muy importante en mente.
¿Y ahora qué?
Nos miramos.
¿Qué es eso de geass?
Lelouch trataba de ponerle orden a sus ideas y el incómodo silencio se expandió por más minutos. Interrumpido por la boquita de un príncipe de Britannia que no entendía una palabra de lo que los demás hablábamos.
-¡Quiero irme a casa!- demandó. -¡Tú, mi secuestrador!- me apuntó y pataleó para que Nunnally lo soltará -¡Llévame a mi casa!-
-Pónganle una mordaza en la boca- espetó Lelouch sosteniéndose la cabeza y lo miré de manera incrédula.
-Pero si eres tú…-
-Con más razón-
Nunnally entonces se levantó del sofá tomando la mano del pequeño Lelouch y diciéndole unas cuantas cosas de manera cómplice en el oído. Al menos lo había logrado calmar. Pero el pequeño Britannian nos dirigió una mirada de odio a todos antes de retirarse de manera silenciosa convencido por su hermana.
Lelouch trató de lanzarle uno de los cojines del sillón cuando se volteó, pero el hombre de mayor edad frente a él lo detuvo.
-Calma-
Era muy… incómodo.
Miré a mi pequeña versión de reojo y el niño hizo lo mismo. Bien, pensábamos igual.
-A tu… mi habitación- ordené. Me miró de manera escéptica enarcando una ceja.
-Hay un Britannian ocupando mi habitación-
-No te vayas a envenenar-siseó Lelouch molesto y cruzándose de brazos.
Seguro, tarde recordé en mi mente el orden de las habitaciones en la mente del niño de diez años. Entonces donde ahora Lelouch dormía era mi habitación, pero con los cambios había preferido la de a un lado porque solía entrar más sol que en la primera. Lelouch odiaba los rayos del sol temprano por la ventana.
-Vete a la habitación de lado- me corregí y el niño no pareció más contento, contrario al intento fallido de Lelouch yo si le di un leve empujón para que empezara a caminar.
Nos miró de manera resentida a todos antes de desaparecer por completo y suspiré ante este nuevo problema. Miré a Lelouch de nuevo y él se encogió de hombros ignorando la situación.
-¿Por qué?- fue lo único que gimió antes de recargarse de nuevo de manera derrotada en el sofá mirando el techo. Entonces mi madre se movió musitando algo sobre tener listo el desayuno y ayudarle a Sayoko-san, llevándose a las cuatro espadas con ella por algún extraño motivo y disminuyendo el número de ocupantes a solo cinco.
Lelouch al darse cuenta de esto miró de reojo a los hombres con resaca y estirando un poco su pie descalzo sobre la mesa del centro, tumbó los cubiertos que no eran retirados todavía del encuentro con sus majestades de Britannia. El estruendoso sonido de las cucharitas y tenedores me enchinó la piel, pero creo que la sonrisa de satisfacción en el rostro de Lelouch fue mayor al notar la expresión de dolor en los dos hombres que se sostuvieron la cabeza con ambas manos.
-Lelouch- reclamó Todou-san apenas abriendo un ojo y eso solo afiló la mirada de mi hermano. Con el mismo pié comenzó a mover los cubiertos de un lado a otro en el piso de madera causando más y mejorado estruendo, al menos hasta que se picó.
Si sabía una cosa era que esto era mi deber, así que por primera vez pudiendo estar en dos lugares a la vez, me indiqué a mi mismo que se llevara a Lelouch y eso hizo en el acto. Al tomarlo en brazos, se vio sorprendido de la acción pero luego me miró de manera sucia por alejarlo de esto.
Al salir de la sala, me quedé solo con estos hombres. Pensando en cómo hacer que esta penitencia se alarga lo más posible en sus mentes.
Recogí los cubiertos del suelo con todo el ruido posible, Sayoko-san no tenía la culpa de lo que se avecinaba.
Lelouch P.O.V.
No estaba tan seguro de querer participar en lo que Suzaku tenía planeado, porque sabía que estaba enojado como pocas veces lo había visto. Pero de eso a dejarme por completo fuera del juego era injusto, incluso si no me sentía en ánimos de pelear. Todo resultaba tan complicado que mi cabeza giraba tratando de explicar las cosas.
Y luego esta versión madura de Suzaku mencionaba un geass.
La palabra no me era extraña pero tampoco admitiría eso frente a todos. Tenía muchas cosas que averiguar y se supone que por eso había enviado a Gottwald a investigar, estaba tardando demasiado para mis gustos. Pero él era el único que entendería mi petición ya que Clovis fue entonces el responsable de tener a aquella mujer de cabello verde en su campo experimental.
Clovis debía saber más.
No es como si pudiera llamarlo a larga distancia y le pidiera información como un buen hermano.
-Deberías descansar, no estás en condiciones siquiera de pensar- el hombre entró en mi habitación y me puso directamente en mi cama con un suspiro.
Esto era interesante.
-¿Qué te hace creer eso?- pregunté. El sentido de familiaridad no se desvanecía porque realmente seguía siendo Suzaku con algunos años más, pero su semblante mayor sin mencionar que por primera vez era más alto que yo me dejaba un poco acomplejado. Su cuerpo era más grueso, tenía la misma complexión que su padre.
Su vestimenta me daba ciertas ideas de su papel en el país del tiempo en que venía, pero parecía ser una persona más centrada en lo que pasaba a su alrededor, sin mencionar cierta madurez que me dejaba divagando.
-Yo ya pasé por esta situación Lelouch- me advirtió con apenas una leve sonrisa juntando las sábanas del suelo –Sé cuál es tu condición de salud por completo, aunque el muchacho de diecisiete siga ignorando varias cosas, así no puedes jugar conmigo. Sin mencionar diez años más de experiencia batallando con tu actitud-
-Quién lo diría, aprendiste a ser yo- musité ante la manera en que se expresaba y se miró horrorizado por la comparación.
-Aprendí a defenderme de ti- regresó todavía de manera calmada.
Parecía estar mentalmente muy entrenado. Tanto que quizás sería divertido quebrar esas barreras.
-Dudo que yo me fuese a quedar cruzado ante tan desfavorable situación- piqué un poco más el tema. El hombre puso las sábanas al pie de mi cama y enarcó una ceja dispuesto a seguir el reto.
-Claro que no te darías por vencido, eres un bastardo oportunista- me dijo.
Hasta el momento creí que habría algo que me delatara cosas que sería bueno saber. La forma de actuar de Suzaku siempre dejaba algo que decir, pero este hombre había cerrado todos aquellos gestos o movimientos que yo conocía y aprovechaba a diario. Suspiré recargándome contra las almohadas mientras prefería observar el hombre en el que Suzaku se había convertido, en un futuro no tan lejano.
Se miraba bastante bien al contrario del desastre de nervios que podría ser en la actualidad. Su rostro mostraba experiencia, seguro alguna que otra arruga de nuestros encuentros u otro posible escenario, madurez, sabiduría-
Osé reírme, Suzaku con algo de sabiduría.
-Búrlate lo que quieras- me dijo mientras se sentaba al pie de la cama entrelazando ambas manos entre sus rodillas.
Pero era bastante serio, y no quería pensar en lo que hubiese desencadenado tanto autocontrol de sí mismo, aunque si me seguía dando por mi lado como ahora lo hacía, entonces tenía diez años practicándolo. Veía otro problema formarse en mi mente, como el hecho de que no sabía si este Suzaku venía de un lugar donde Japón seguía estando en guerra con el Imperio, silenciosa o declarada. O si por algún buen motivo todo esto ya se había detenido.
Me daba dolor de cabeza de solo pensar que debería pasar diez años más, mínimo, peleando contra un Imperio como lo era Britannia.
-No te voy a decir nada, ni pienses en tantas cosas, Lelouch- me advirtió pasando una mano frente a mi rostro haciéndome regresar a la realidad –Además todo es subjetivo, no sé si el lugar de donde vengo es la continuación directa de esta línea de tiempo o de otra, así que no te preocupes por nada-
-Acabas de decirme cosas que son de esta actualidad, así que son el mismo hilo de tiempo- argumenté. Rodó los ojos exasperado.
-Ningún futuro está escrito o asegurado, tus acciones, tu pasividad o incluso una palabra pueden desencadenar una serie de reacciones diferentes a las que esperabas, solo es cuestión de que decidas lo que harás y afrontes las consecuencias con la frente en alto. Tú todavía no decides nada-
¿Acababa de sermonearme?
-Duerme Lelouch- sonrió.
Oh, cuánto odiaba a esta persona.
Pero realmente creí que no viviría tanto como para llegar a un mundo donde quizás Britannia ya no existiera.
Suzaku P.O.V.
-Tengo que ponerlos al tanto de lo que acontece el día de hoy- comencé a pasear de un lado a otro en la sala, cuando mi padre hizo el ademán de estirar su mano para tomar una de las tazas de café que Sayoko-san había traído, subí mi pié a la mesa y con ambas manos entrelazadas tras mi espalda le impedí la acción.
Entrecerró los ojos a manera de advertencia pero no cedí centímetro alguno.
Todou-san lo codeó para que dejara seguir pero eso no le quitaba pena a su castigo personal.
-¿Pueden explicarme?- me detuve tomando rienda de mis emociones y bajando el pie de la mesa -¿Qué hacían dos hombres de su autoridad en Shimabara en semejante estado de ebriedad?-
Mi padre suspiró de manera derrotada mirando el suelo y rascándose la base de la cabeza.
-Necesitaba un trago, se me pasó la cuenta- trató de disculparse pero luego me miró todavía algo ofendido -¿Pero cuál es el motivo de tu mayor enojo, hijo? Es la primera vez que pasa y no puedo decir lo mismo de Todou- alegó.
Mi motivo.
-¿Realmente quieres saberlo?- me senté en el sofá de en frente porque al menos así me tomaría más tiempo el levantarme y asesinarlos por sus imprudencias.
Todou-san me miraba de manera minuciosa y quizás podía hacerse a la idea.
-El barman llamó a mi celular a través del tuyo, padre- comencé y cerré los ojos recapitulando lo sucedido –Yo estaba con Lelouch en el hospital, Gensai decidió darlo de alta porque consideraba que estaría mejor aquí en el templo. Pero el barman necesitaba que alguien recogiera a un ebrio primer ministro y un general que lo acompañaba-
Abrí los ojos y esperaba perforarlos a ambos con la mirada.
-Tuve que ir a Shimabara, a las once de la noche a recogerlos a ambos- espeté, mi padre enterró su cara entre sus manos.
-Dime que no llevaste a Lelouch contigo- masculló detrás de su manos, ¿En serio quería una respuesta? Ser yo el culpable de la historia.
-No me podía dividir en dos y Lelouch estaba bastante decidido a seguirme, pero eso no les quita la culpa a ambos por forzar mi aparición en Shimabara, entrar con Lelouch a un bar que olía a opio, encontrarlos felizmente platicando con una gran grupo de admiradoras de la vida nocturna, ¡Sin carteras! ¡Sin abrigos! Y tener que pelear con ellas para poder sacarlos de ahí- reclamé sin tomar aire más que al final.
Ambos se habían encogido un poco más no lo suficiente.
-Y claro que nos reconociste a ambos en el acto, padre- murmuré de manera un poco más oscura y siniestra –Tanto que presentaste a Lelouch a las damas como tu hijo bastardo- aplaudí.
No sé qué fue más duro en su cabeza, el sonido de mis palmas o la declaración exacta de lo que había dicho en estado de ebriedad. Todou-san abrió sus ojos en sorpresa y algo de culpa se instaló de inmediato en él al igual que mi padre.
No era suficiente.
-Logramos sacarlos del bar, y nos topamos con un grupo de borrachos. Empezaron una pelea, tenía que defender a tres personas además de mi y obviamente no pude- llegaba mi parte de culpa así que desvié la mirada un poco –Cuando desperté, Urabe y Senba me estaban ayudando, Lelouch no estaba por ningún lado-
Entonces ellos habían insistido que debía regresar al templo con ambos hombres ebrios y ellos se encargarían de empezar un operativo, pero la búsqueda fue bastante infructuosa, comenzamos a temer lo peor.
-Resulta que Lelouch fue vendido dos veces en una noche, primero los hombres que se lo llevaron lo vendieron a una mujer que tiene una casa de citas donde subasta jovencitas y ella se encargó de disfrazar a Lelouch y subastarlo esa misma noche-
Se miraba bastante convincente entonces. Pero eso no era el punto.
-Por suerte, Kirihara-san andaba en los alrededores y no quiero saber qué estaba haciendo realmente, pero logró poner una oferta más alta que el resto de los hombres por Lelouch- mi voz se volvía un reclamo de nuevo –Dice que le debes quinientos mil yenes por sacarlo de Shimabara, aunque después de eso lo llevó con Gensai porque al parecer lo habían drogado con opio…-
Mi padre se levantó de su lugar interrumpiendo mis palabras y rodeó la mesa. Pero lo que creí terminaría como una demostración de furia por su propia estupidez se convirtió en un brazo que borró de mi mente lo siguiente que diría. Si, su piel desprendía el aroma del alcohol que consumió y definitivamente se movía de manera torpe, pero muestras de cariño como estas aunque varias, no todas solían tocar mis nervios.
Sobre todo después de que perdí a Lelouch en Shimabara.
-Lo siento hijo, en verdad lo siento- dijo de manera sincera apretando más sus brazos alrededor de mi cuerpo, pero tras unos segundos despegándose para verme a la cara –Fue la primera y última vez que hago algo de semejante naturaleza-
Eso es lo que quizás me tenía más conflictuado, fue mi turno de buscar respuestas.
-Si nunca lo habían hecho, sobre todo juntos ¿Qué los llevó a tomar en Shimabara hasta quedarse dormidos en la barra?-
Todou-san miró a mi padre de reojo y por primera vez hablaba durante todo el regaño.
-Suzaku-kun, a veces las cosas te superan y no digo que sea una excusa- aclaró su garganta encontrando el profesionalismo sobre toda la resaca –Pero al menos yo necesitaba pensar un poco y despejarme- miró a Genbu de nuevo y el semblante de mi padre se había endurecido consigo mismo.
-Las cosas van a cambiar, ese fue el mayor problema en el que pensé- admitió, pero luego me apretó ambos hombros de manera afectuosa –No creí que hubiese un lado positivo en el futuro, pero ahora sé que al menos los tengo a ustedes tres todavía, como sea pero los tengo-
Si, respecto a Lelouch…
-Lo sé, me comporté con un idiota- leyó mi mirada sabiendo que nada sería fácil –E incluso podrá tratarme como a Sawasaki por unos días- pensó en voz alta.
Yo apostaba porque serían semanas.
-Solo espero que me perdone porque aunque haga las cosas difíciles no dejaré ir a ninguno de ustedes- me advirtió acercándome con un brazo.
Lelouch no era tan rencoroso y dudaba que quizás por una sola palabra fuese a tirar siete años por la borda. El punto era cómo decidiera tomarlo y si acaso él mismo cambiaría algo en su forma de ser, lo cual no quería, él ya era bastante complicado.
-Suzaku, tu y yo deberemos convertirnos en una especie de buda- musitó mi padre mientras me empujaba un poco para volver a sentarnos en el sofá que yo ocupaba, pero luego miró a hombre del otro lado con la misma seriedad –Y espero tu apoyo, Todou-
Se miraron el uno al otro de manera comprometida.
-¿De qué hablan?- y podían espantar a cualquiera
Mi padre suspiró de manera pesada y se recargó por completo en el sofá. Miró el techo de manera oscura antes de decirme sin más rodeos lo que pasaba.
-Suzaku, tenemos problemas con Lelouch- comenzó –Sé que sabías hasta donde Gensai lo amenazó porque tanto ajetreo podría causarlas futuros problemas, sobre todo porque Nunnally los tenía de pequeña. Lo cierto es que ya pasó de las precauciones y logró afectar su salud, Lelouch sufrió un ataque cardiaco el día de lo de la base-
Me enderecé mi lugar y parpadeé entre confundido y horrorizado.
-¡¿Y así lo dejé enfrentarse a Schneizel?!- grité.
-¿Schneizel?-
Lelouch P.O.V.
-¿Quieres jugar ajedrez?-
-¿Qué te hace pensar en que me volví bueno en diez años?-
-No lo pensé, solo que me gustaría saber que te derroté a un nuevo nivel-
Me golpeó levemente la cabeza y trató de ocultar su entretenimiento. Era el Suzaku de siempre, increíblemente más viejo y maduro pero no había cambiado en un mal sentido. Aunque una pregunta seguía rondando mi mente de manera insistente. Uniendo las piezas de estos extraños eventos y dando por hecho ciertas cosas, si los niños de diez años habían aparecido juntos aquí en Japón donde estábamos Suzaku y yo, ¿Por qué solo uno de los dos de veintisiete años había dado en este tiempo?
La respuesta quizás era más simple de lo que esperaba.
Con una mano derribé el rey negro del tablero sobre la cama, sin siquiera estar jugando. Suzaku se tensó y su mirada se afiló ante mis acciones, antes de verme a la cara en una clara advertencia.
-No eres tan bueno ocultándome las cosas- declaré sin reclamar realmente nada, casi estaba resignado al hecho de que por uno u otro motivo daría mi vida por destruir al Imperio que apresaba el mundo y por sobre todos a Japón. –No le diré nada a Suzaku- intenté por más raro que sonara.
El mayor se levantó de la cama y caminó lejos hacia la ventana, cruzándose de brazos de manera rígida.
-El que calla otorga- continué mientras levantaba al rey negro y me deshacía del tablero poniéndolo sobre la mesita a un lado de la cama. Después de eso busqué con la mirada mis zapatos, creo que lo del perfil bajo había acabado.
-¿A dónde crees que vas?- habló solo cuando decidí irme descalzo, alguien había movido mis pantuflas. No le presté mayor atención de la que le daría a mi hermano en la edad que fuese y con un movimiento de mi mano me despedí.
-Lelouch…- me advirtió girándose por completo.
-¡Lelouch!- el segundo grito me causó más miedo, sobre todo porque estaba más cerca de mí. Suzaku había entrado sin darme cuenta en qué momento y se miraba algo conmovido por motivos que desconocía. Se aferró a mí de manera desesperada y atiné a quedarme parado dejando que hiciera lo que quería.
-¿Si?- pregunté.
Pero en eso el Primer Ministro se paró en la puerta con una mirada derrotada que me daba una idea de lo que había hecho para cambiar la mentalidad de Suzaku, pasando de su modo enojado al culpable en algunos minutos.
Le dijo.
Miré sobre mi hombro al hombre de veintisiete que me veía con la misma expresión de derrota.
¿Así que esto deparaba el futuro?
Anysuzuki !¿Qué has hecho?!
yo: Demostrarle a mis lectores el amor que le tengo a su sufrimiento y complazco hasta la fibra más escondida de su ser como una cortesana de la lectura *w* que bonito se escuchó.
El que entendió el capítulo lo entendió, el que no, debe volver a leerlo aunque sugiero que lo vuelvan a leer para notar cosas que quizás se les pasaran.
Ahora si ¿Puedo hacer las cosas peor? :D Apuesten n.n sin miedo
Amo los reviews como amo a mis masoreaders, lo cual es un montón si logré el capítulo en un día y por sobre todo feliz cumpleaños airin-chan :D puedes sufrir un rato
Reviews mis amores :D
