Ahora abuelito, disfruta de mi hobby preferido. D.E.P. y espero te enorgullescas de mi 3 Una semana y todo lo que puedes ver...
Stage 34: Una decisión en tiempo
Genbu P.O.V.
Caminé sin sentido por un par de minutos, la neblina de los alrededores borraba cualquier tipo de camino pero si no estaba perdido ya, entonces no podría ser peor. Solo sabía que debía moverme hasta encontrar algo y con suerte todo este ambiente se disiparía. Pero lo primero que saltó a mi vista era un tronco en el suelo, Suzaku sentado en el, dándome la espalda.
Pero eso era cuando tenía diez años.
Aunque no tuve tiempo de decir algo más, en eso apareció Lelouch con una mirada decidida diciendo unas palabras que jamás había escuchado salir de su boca a pesar de conocer lo que pasaba por su cabeza:
-"Suzaku…yo, destruiré Britannia"-
Entonces todo comenzó a moverse a una velocidad que apenas me dejaba captar cosas importantes. Observé como Lelouch y Nunnally se iban con los Ashford y mi hijo desaparecía en la lejanía con varios hombres. Sin embargo como si la inmediata continuación a esa escena no fuese importante, volvía a ver a Lelouch con algunos años más, de hecho de la misma edad que ahora gozaba. Vestía uniforme de Ashford y Nunnally también, pero ella seguía en silla de ruedas y sin poder ver.
En otra escena que corría al mismo tiempo, mi hijo parecía estar obedeciendo órdenes de alguien adentrándose en un túnel, con un arma en sus manos.
Y todo continuó pasando rápidamente de una manera aterradoramente clara.
Lelouch y Suzaku apenas se conocían, la sombra en la mirada de ambos no me pasó desapercibida. Pero luego de varias explosiones y Britannian ordenando un genocidio en Shingoku cambiaron mi perspectiva de las cosas. Ese tal Lancelot entrando en acción, los japoneses siendo tratados como numbers mientras vivían en la miseria.
Un tal Zero, ¿Lelouch?
Un Knightmare único en su clase, Suzaku.
Batallas entre ambas figuras, una apoyando a Japón con fatídicas peleas y Suzaku actuando por órdenes de Britannia mientras alegaba que sería la mejor forma de liberar el área 11 de más sufrimiento. Príncipe y princesas Imperiales muriendo a sangre fría a manos de Lelouch mientras desde las sombras y con una vida doble, levantaba un ejército de terroristas.
Entonces las cosas volvían a ponerse borrosas con más muertes, más peleas, alianzas, la escalada de mis dos hijos en diferentes lados del campo. Uno siendo una figura mundial que buscaba liberar al mundo de Britannia y el otro convirtiéndose en un Knight of Round del Imperio, ambos odiándose hasta la muerte.
Literalmente.
Pero entonces todo mi punto de vista se confundía con extraños seres de ojos rojos y poderes, Nunnally siendo obligaba a actuar en contra de su propio hermano.
Pero no les presté tanta atención, todo entonces volvía a pasar en cámara lenta, mientras seguía a mis dos hijos dentro de un gran palacio del Imperio.
Lelouch era…
-Suzaku, has de matarme como hemos acordado-
No.
-Por el bien del Zero Réquiem-
Quise dar un paso hacia adelante y preguntarles de qué estupideces hablaban pero todo se borró dejándome parado en medio de una calle, donde todos presenciaban un magnífico desfile triunfal.
Entonces todos caían en silencio observando como una figura encapuchada y de máscara, llamada Zero, esquivaba las balas y saltaba con precisión de un lugar a otro, una escalofriante espada en su cintura. Pero finalmente llegaba hasta Lelouch que trató de defenderse con un arma que fácilmente fue arrebatada de sus manos y con expresión de tranquilidad enfrentó la derrota.
Cuando Zero empuñó esa horrible espada y con un súbito movimiento atravesó a Lelouch de un lado a otro.
-¡No!-
-¡NO!-
-¡Auch! ¿Padre?-
Parpadeé confundido con los colores regresando a los alrededores. El templo, estaba en mi templo y todo estaba bien. Seguí escaneando con mi mirada los alrededores y a lo que estaban aferrados mis brazos.
Lelouch me mirada de manera confundida tratando de retirar con sus manos mis brazos aferrados a sus antebrazos, pero no le dejé continuar. Terminé de acercarlo temiendo que fuera una ilusión y lo abracé desvaneciendo ese primer miedo, pero después de otro segundo lo separé y visualmente revisé que no tuviera ninguna especie de herida en medio de su estómago o más arriba.
-¡Hey! ¡Auch…ya! ¡Suzaku!-
Pero pese a todos los intentos que hizo por escapar de mi agarre no lo solté un solo segundo, incluso cuando Suzaku llegó con una toalla del baño apenas agarrada en su cintura y el champú como arma amenazadora en la otra. Lelouch siguió retorciéndose de manera desesperada pero no podía expresar lo aliviado que estaba de lo que sea que se hubiese metido en mi cabeza fuese un sueño. Me acerqué a Suzaku todavía jalando a Lelouch conmigo y mi otro hijo no supo qué hacer, ni siquiera sabía qué pasaba.
Entonces con mi brazo libre lo abracé y lo junté con Lelouch permitiéndome abrazarlos de manera incluso más fuerte donde Suzaku comenzó a reclamar que la toalla se le estaba resbalando y Lelouch reclamaba/preguntaba que si había estado tomando de nuevo.
Pero eso que había visto…
-Prometan que ustedes dos nunca estarán del lado contrario- pedí mientras volvía a tomar fuerza para abrazarlos y Suzaku advertía que seguía sosteniendo su toalla con solo un dedo, Lelouch enarcó una ceja confundido pero no dejó de pelear.
En eso Todou entró con la katana desenvainada y entre sus piernas pasaron dos pequeños niños que comenzaron a reírse con la escena frente a sus ojos. Detrás de él mi hijo en versión mayor miraba todo algo confundido y alterado por los gritos de Lelouch, pero al descartar cualquier peligro inminente se pasó una mano con el rostro con un suspiro.
Él… él podía ayudarme.
Solté a mis dos hijos sin pensarlo dos veces y ambos cayeron al suelo sin girarme un solo segundo a ver por qué. Mi vista estaba clavada en el Suzaku mayor que retrocedía poco a poco al leer las intenciones en mi mirada.
-¡Suzaku, la toalla!-
-¡Tú no pidas ayuda si no la necesitas!-
Quería conservar esto.
Era más cerrado de lo que había querido admitir. Suzaku, al menos el que yo conocía en este instante no era tan pasivo. Sin embargo este hombre que tenía frente a mí, sin duda había pasado ya por varias cosas y el mundo del que venía podía ser muy diferente del que vivíamos ahora, pero no tanto para que mi mente no llegara a una conclusión que me carcomía a niveles exorbitantes, olvidando por completo que quizás tenía peores problemas que esto.
-Suzaku…-
Se removió incómodo apartando su mirada de la mía. -¿No vas a decir nada al respecto?-
Le estaba dando la oportunidad de hablar por las buenas, porque sabía perfectamente cómo hacerlo hablar aunque no quisiera. Y por la expresión que pasó por su rostro, lo recordaba muy bien.
-No padre, no puedes ir por ahí solo queriendo saber cosas que no te incumben por el momento- entonces su vista se encontraba con la mía de frente –Creí que sabrías lo peligroso que puede ser querer enterarse de estas cosas o al menos tenías la idea-
Asentí levemente, por supuesto que conocía los riesgos.
-Eso no me impide preocuparme por mis hijos y querer asegurar su bienestar de la forma que sea-
No estaría tan nervioso de no haber visto aquello cuando toqué a Lelouch. No estaría tan nervioso de ser otra la situación, pero dados los sucesos que pasaban frente a mis narices no iba a ignorar las advertencias una vez más.
-Suzaku…- advertí. -¿Dónde está Lelouch?-
Su mirada se afiló desaprobando por completo mis palabras, antes de señalar con la cabeza lejos de mi oficina.
-En su habitación- respondió, no dejó paso a mayor emoción que su pasivo enojo.
Suspiré tomando con una mano el puente de mi nariz. Esto no sería nada fácil.
-Suzaku, ¿Comprendes lo importante que…?
-¿Comprendes tú, padre?- reclamó antes de que continuara con mi nuevo intento –Las cosas seguirán el curso que cada quien decida darle, no te voy a decir nada, no adelantarás o retrasarás nada, el tiempo es subjetivo y solo debes pensar dos veces lo que vas a hacer antes de ejecutar una idea, es mi único consejo-
Se levantó de su asiento sin dejarme decir más, incluida una disculpa por haberlo presionado de esa manera. Sin embargo su actitud quizás reveló más de lo que hubiese querido, me había dado por satisfecho el solo ver su reacción.
Pero Suzaku no podía ocultar su frustración respecto al tema que me preocupaba, y si bien había hecho un magnífico trabajo aparentando que todo estaba bien y que le era natural lo que pasaba, yo lo conocía mejor que eso. Yo sabía que si reaccionaba tan a la defensiva sin duda le molestaba no poder expresarse como quería y por coincidente el dolor que sentía.
Aunque yo ya me sumía en un oscuro abismo personal…
Enterrando mi cara entre mis manos.
Lelouch, ¿Dejaste a tus hermanos solos?
Lelouch P.O.V.
Todos se comportaban de manera extraña, estaban demasiado tensos. Pero todo se centraba en el hecho de que no podían superar una sola cosa y era lo caprichoso que podía ser el destino y el tiempo. Le estaban dando demasiadas vueltas a un asunto que ni siquiera estaba presente o quizás nadie aseguraba que pasaría, pero mientras tanto había aquellos que llegaban a la misma conclusión que yo con algunas horas de retraso, y otros que se seguían empeñando en ocultarlo.
Como Suzaku.
-Sabes, tienes tu propia habitación-
El hombre mayor me miró de reojo sentado en la base de mi cama, yo estaba en el marco de la ventana alargando mi mano para dejar que un poco de lluvia cayera en ella.
Helada.
-¿Te molesta mi presencia?- preguntó.
-Si no vamos a compartir información…- piqué.
Estaba frustrado, podía verlo en su rostro y se lo debía seguro a una plática con mi padre. El hombre estaba sobrio y por lo tanto comenzaba a pensar a la misma velocidad de siempre, apenas un poco menos rápido que yo, pero eso lo había orillado a tratar de sacar información de Suzaku, por lo cual se escondía en mi habitación.
No creo que eso lo detendría por mucho tiempo, sobre todo si yo apoyaba la idea.
Me miró bastante molesto pero no pasó a mayores. Esto se hacía aburrido.
-¿Sabes? Quizás deberías aprovechar- traté de llegar al tema de otra manera, Suzaku levantó la cabeza tanteando mis palabras con precaución.
-¿Aprovechar qué?-
Sonreí para mí mismo.
-Me tienes aquí, si tenías algo que decirme, o te arrepientes de algo, o quizás una disculpa que seguro me debes por-
Estaba demasiado sumergido en mi papel cuando escuché el golpe de las manos de Suzaku en la pared a los lados de mi cabeza y me encogí en algo de miedo, apuñando los ojos.
Quizás había llegado demasiado lejos.
Podía sentir que la presencia de Suzaku no se retiraba así que abrí los ojos lentamente topándome de frente con su mirada. Se encontraba molesto, demasiado para mi control¸ aunque podía decir que no estaba del todo enfadado conmigo. No al menos en un sentido que pudiera explicar, porque quizás si me guardaba algo de rencor pero no era algo que yo hubiera hecho aún para merecerlo.
Lo cual lo confundía horrores tratando de poner orden en su mente.
-Lo siento-
Admitido, no era ético presionar a Suzaku de esa manera.
Aunque quizás disculparme con él había sido peor.
Se separó abruptamente de mí y casi caigo por el marco de la ventana del susto, mi movimiento también le llamó la atención medio segundo después y volvió a acercarse con una expresión que no podía leer en su rostro. Entonces me tomó en brazos pese a las protestas que presenté.
-¡Ya…ya! ¡En serio! ¡No estoy haciendo nada malo!-
Pero prestaba oídos sordos a mis súplicas. De hecho en un extraño movimiento logró sostenerme con un brazo mientras con su mano libre tapó mi boca para evitar que siguiera gritando. Entonces me callé y aún así no quitó la mano mientras miraba alrededor que nadie viniera en mi rescate, muy tranquilos alrededores.
-Querías respuestas- musitó de manera oscura soltando mi boca y volviendo a tomarme de manera más fuerte, entonces comenzó a caminar pero no en dirección de la puerta, sino a la ventana.
Con su ya conocida capacidad física no le tomó nada de esfuerzo el sacar un pie de manera firme y luego el otro, aún conmigo en brazos, pero lo que no me gustó en lo absoluto era la torrencial lluvia que nos recibió, sumamente helada. Traté de esconder mi cara en su ropa porque no podía simplemente mirar hacia arriba y reclamar.
De hecho no podía hacer nada.
Comenzó a caminar por las orillas del templo pasando desapercibido por cualquiera, aunque dudaba que alguien sospecharía que cualquier ser inteligente saldría con la helada y tempestuosa lluvia que se desataba sobre nuestras cabezas. Comenzaba a preguntarme qué tan compasivo era este Suzaku cuando mi cuerpo podía sentirlo completamente empapado, si acaso en algún punto también me culpaba a mí de las decisiones que aún no tomaba, aunque siendo mis decisiones no me arrepentiría de nada.
Pero estaba helando y este ser no tenía compasión ante mi frio.
Caminó lo que me pareció una eternidad. Ni yo me digné a decir una sola palabra ni él parecía estar pensando en lo que hacía, siendo un empate. Pero a medida que la lluvia comenzaba a dejar de sentirse tan cruda sobre ambos, sabía que se había adentrado en el bosque de los alrededores y las copas de los árboles daban un poco cobijo.
Mientras esto no se convirtiera en una tormenta eléctrica.
Entonces se detuvo y me soltó sin previo aviso. Apenas me sostuve de su brazo porque había tratado de refugiarme de la lluvia, pero su lado amargo no era algo que estuviese disfrutando. Sentí mis pies enterrarse en el lodo, pero al mirar alrededor no podía ver nada que me indicara que esto era un lugar especial,
Nada significativo para mi al menos.
Suzaku sacudió su brazo haciendo que lo soltara sin mucho esfuerzo y tuve que buscar el soporte del tronco más cercano. Se estaba ganando mi odio sin mucho esfuerzo. Pero entonces comenzó a caminar de manera desesperada en su lugar, llevándose una mano al rostro para limpiar el agua que caía en él y luego mirándome de manera furtiva y decepcionada.
-¡Siempre tienen que ser las cosas como tú quieres!- reclamó de manera oscura clavando su mirada apenas por un par de segundos y reanudando su paseo al instante –¡O no estás contento con ello, no te importan el resto de las personas!-
Bueno, estaba realmente ofendido por sus palabras.
-¿Y por qué debería dejarme de los demás?- respondí enderezándome un poco, no era nada agradable el sentimiento de mis pies enterrándose en el lodo –De hecho ¿Qué derecho tienes tú de reclamarme algo?- ni siquiera teníamos la misma edad.
Sin embargo parecía estar presionando más y más la supuestamente infinita calma de la que Suzaku gozaba, porque se detuvo de manera incrédula a mirarme como si mis palabras estuvieran mal, pero era cierto aunque le doliera que yo no era la persona con la que él podía estar enojado. No al menos por el momento.
Y si había algo que molestaba en sobremanera a Suzaku desde que lo conocía, era que no pudiera aplicar su enojo sobre mí por cuestiones de lógica, aunque de cierta manera yo sí fuera el culpable.
Me probé en lo correcto cuando se acercó de manera súbita y me tomó del brazo despegándome del tronco
-¡Me estás lastimando!- reclamé, pero no podía escucharme. Lo podía ver en sus ojos.
Entonces solo me acercó al punto donde él estaba parado con anterioridad y me soltó de nuevo sin nada de compasión haciéndome caer de rodillas en el suelo. Estaba cruzando la línea, no me digné a mirarlo una sola vez más a pesar que seguro esperaba que siguiera reclamándole. Comenzó a rodearme como un depredador y gruñía como tal cada dos segundos.
-Querías respuestas- rió de manera amarga deteniéndose tras mi espalda, me causó un escalofrío su tono y la proximidad de su voz a mi cuello –Bien, aquí suelo buscar las respuestas cuando no las tengo. Espero tu tumba pueda servirte de algo-
Si esperaba que estuviera espantando por la revelación. No, no surtiría efecto en mí.
Si esperaba que me girara llorando para preguntarle cómo y cuándo, realmente no me interesaba.
Si creía entonces que comprendería su manera de tratarme, seguía sin ayudarse en nada.
Yo hasta el día de hoy decidía cómo vivir mi vida, era un hecho que decidiría cómo ejecutar mi muerte, sobre todo si de eso podía haber un beneficio. El hecho de que Suzaku me reclamara el morir antes de tiempo, era porque realmente había logrado algo con mi muerte y no lo podía negar.
Así que su lógica seguía sin opacar a la mía.
-Se nota que no te molestaste en preguntarme, nunca deseé ser enterrado- respondí sin mirarlo, sabía que eso lo enojaría por ser tan contrario a la reacción que esperaba en mí.
Probándome correcto cuando aspiró de manera violenta y comenzó a maldecir en murmullos.
-Es retórico querido hermano, tenía que tener un lugar para maldecirte o preguntarte algo, Nunnally optó por un pequeño obelisco y una placa-
Bien, eso era un avance.
-Pero claro ¡Hasta en la muerte debes de tener la razón!- reclamó volviendo a su yo explosivo. ¿Qué parte de eso me daba miedo o me sorprendería?
-Afróntalo como quieras, Suzaku- fue lo único que dije y el único consejo que le daría. A pesar de todo lo que me dijo y los reclamos que estaba llevando a cabo, ni yo era todavía el de la culpa pero sabía que la única manera en que Suzaku podría desahogar lo que quizás calló de donde venía, era reclamándome hasta quedarse afónico.
Podría vivir…corrección, morir con eso.
Si me conocía tan bien como creo, entonces no tardaría en darse cuenta de las mismas injusticias que él mismo estaba cometiendo. Así que permanecí inmóvil por un par de minutos más, prestándole más atención a la lluvia que seguía filtrándose por los árboles y como el pantalón del pijama se atascaba más en el lodo. Por el ardor en mis rodillas seguro y me había raspado, pero un poco de dolor no era nada comparado con el infierno personal de Suzaku.
-Eres imposible- reclamó una vez más.
Era su despedida, porque de inmediato escuché cómo se retiraba de nuevo entre los árboles todavía musitando maldiciones y miré levemente sobre mi hombro para confirmarlo. Solo cuando ya no se veía ni escuchaba, volví la vista al pedazo de tierra vacío frente a mí, admirando por primera vez los alrededores y lo escondido que parecía este lugar.
De hecho no lo recordaba de día y sin lluvia, pero si Nunnally lo había escogido era por algo ¿No? o quizás solo le pareció lindo.
Hablando sinceramente conmigo mismo no creí que al final a Suzaku le importara tanto lo que haría con mi vida en el momento adecuado, sobre todo si con eso aseguré que él y Nunnally pudieran tener la paz que Britannia nos había quitado desde el inicio. Hasta el día de hoy en mi memoria ya había suficientes sucesos malos como para alargar la lista diez años más y sin duda seguiría pensando igual en ese lapso de tiempo.
Sea lo que sea, Suzaku no reclamó una sola vez o mencionó al Imperio, lo que me daba la seguridad de que eso se había acabado más o menos en la misma temporada que mi supuesta muerte y por ello no sabía si estar enojado, sentido, feliz o confundido conmigo. Debía conocerme lo suficiente para saber que me bastaba con eso o me bastaría conocer ahora que los demás estaban bien gracias a mí.
Aunque claro no iba a perder la oportunidad de reclamarme, ¿Pero tenía que ser tan duro?
Si bien no estaba sentado en mi futura tumba, era escalofriante que me dijera que aquí solía recordarme. Así que permitía algo de… impresión tomarme desprevenido al darme cuenta que no había salido de Japón y mucho menos de los límites del templo. Seguía aquí donde siempre quise estar para defender al país.
Pero contrario a quizás todo lo que me había reclamado Suzaku, no pensaba de mí mismo de una forma tan egocéntrica como él quería creer. De hecho no es que pensara en mi mismo, sino que me importaba tanto Nunnally y hasta cierto punto estúpido él también, como para no desperdiciar una sola oportunidad así tuviera todo en juego.
Mis decisiones no se basaban en mi bienestar, así que no me importaba lo que resultara de mis actos mientras no afectara a mis seres queridos de manera física.
Eso era lo que más le molestaba, y no era nuevo incluso en este pedazo de tiempo. Bien o mal hoy gozaba de las consecuencias de mis actos.
Aunque solo de pensar que lo había vuelto una persona tan amargada que le reclamaría a un ser diez años menor que él, me hacía dudar solo un poco si seguía siendo el camino correcto por tomar.
Cabía la posibilidad de que quizás no necesitara morir para lograr algo o ponerme en tanto riesgo. Porque no me importaba hacerlo, ese era el problema. Si pensara de manera egocéntrica al menos un poco en mi supervivencia quizás podría ahorrarme este sermón.
-Yo también te odio, Suzaku- musité tallándome el rostro de manera ferviente tratando de quitar algo de agua de mis ojos. Me hacía pensar.
-¿Fue una epifanía acaso?-
Dejé de mover mis manos y poco a poco las alejé de mi cara con la voz que se había hecho presente. Si bien no era tan distinta, el sarcasmo en ella y el leve pero negro entretenimiento me hacían reconocerme de manera fácil.
Lo confirmé cuando una delgada pero más grande mano se extendió frente a mí invitándome a tomarla.
-Ese idiota, reclamando mi muerte pero no le importa matarme de neumonía o hipotermia-
Sonreí.
Quizás podía ser un poco egocéntrico.
Genbu P.O.V.
Todou parecía bastante tranquilo revisando detalladas listas con una infinidad de nombres junto con las cuatro espadas en la sala. Casi olvidaba que el país no podía esperar para ser puesto en orden a pesar de los extraños sucesos que se hacían presentes solo en el área del templo porque no veía a nadie más pedir ayuda con algún problema.
De hecho me preguntaba si el extraño símbolo en el cielo podía verlo todo Japón, hasta ahora no salía nada en las noticias.
-Incluso si esta lluvia no para, necesito a los hombres de la Base 1 de Sapporo mañana por la tarde aquí en Tokyo- declaró Todou a sus hombres y yo solo podía escucharlo.
Iba a preguntar si no sería más fácil que él fuera a Sapporo en lugar de movilizar tantos hombres hacia acá, pero recuerdo que dijo algo sobre darme la espalda y los problemas atacándome sin piedad. Exageraba un poco al respecto.
-¿Cómo piensas discernir entre soldados buenos o malos?- pregunté de la nada, la duda me llegó de manera profunda. Todou levantó apenas la vista de sus papeles y se vio pensando unos momentos.
-Yamagata tiene una lista de faltas comprobables, por otro lado es fácil averiguar entre los mismos hombres quienes son corruptos con un par de preguntas, y todos serán sometidos a filtros de lealtad- respondió, volviendo al trabajo.
Tenía bien planeado su tiempo.
-¿Hablaste con Hatori?- pregunté. Todou volvió a levantar la vista irritado por mis interrupciones pero con un suspiro negó.
-Eso te corresponde a ti- me regañó –Su asistente envió todo esto y es la base de lo que trataré de empezar, pero necesito un verdadero Ministro de Defensa y orden en mis filas para poder hacer esto más ágil- eso último casi venía como una orden sobre mi cabeza, pero no tenía mente para tanto.
Un Ministro de Defensa.
Uno que no fuera yo, uno cuya lealtad no se pudiera dudar, uno que pudiera desempeñar el cargo de maravilla. Tenía que hablar con Hatori al respecto, sobre todo por todas aquellas preguntas sin resolver en mi mente, pero mientras tanto no tenía candidatos en mente. Bueno, quizás uno pero creo que Todou se enfadaría.
-¿Qué pensarías de Lelouch como tu superior?- dije.
Las cuatro espadas abrieron los ojos sorprendidos ante la idea y Todou no me concedió siquiera una mirada en mi dirección pero vi los rastros de una sonrisa en su rostro.
-Te reto a que lo hagas- contestó.
Entonces me crucé de brazos todavía recargado en la pared, sabía muy bien que no lo haría pero era divertida la idea.
-Ustedes solo deben decirme donde firmo y agilizaré el trámite-
Hubiese permitido que mi entretenimiento se esparciera más, pero así como reconocí la voz inmediatamente como Lelouch, de la misma manera no sonaba a Lelouch.
Cuando me giré por mi extraña contradicción, podía ver algo que no me cuadraba y la tranquilidad con la que trataba de llevar todo esto se esfumó.
Pude sentir que Todou se levantó inmediatamente parándose detrás de mí, mientras ambos observábamos algo que quizás no creía posible hace unos momentos.
Mi hijo de diecisiete años escurría agua por toda su ropa y temblaba de manera visible, sin mencionar que parecía haber estado jugando en el lodo y por su pálida expresión estaba por debajo de su temperatura normal. Cuando clavé mi mirada de manera sorprendida en él, se encogió levemente de hombros.
-E-es c-culpa de Suzaku- declaró.
En eso mi hijo entraba en la sala casi invocado por su nombre y miró en dirección de quien lo llamaba.
-¿De qué hablas…?- reparó en la condición de su hermano -¡Lelouch! ¡¿Qué demonios hiciste?!-
Mi confusión podía tener sus límites.
Pero el primer acompañante de Lelouch, valga la redundancia, el hombre mayor que lo traía sujeto de manera firme por los hombros hasta el medio de nuestra sala y cuya voz me había hecho girarme en primera instancia, permanecía inmutable y pacífico ante todo lo que transcurría frente a sus ojos.
A pesar de que mi interior sintiera como si el nudo en mi estómago desapareciera.
Porque él era-
-Hola padre- saludó. -¿Alguien dijo algo sobre nombrarme Ministro? No pongan a mi alcance algo que no quieran que tome- nos advirtió.
Podía sentir a Todou abrir y cerrar la boca un par de veces de manera incrédula.
Pero este adulto, este joven adulto en el que se había vuelto Lelouch podía enviar escalofríos a mi espina al estar sobrepasando mi límite de revelaciones.
Suzaku entonces lo notaba con detenimiento y hacía lo mismo que Todou mientras escaneábamos su imagen.
Era alto, aunque por supuesto Lelouch siempre había sido un poco más alto que Suzaku, pero ahora que tenía el tamaño de un hombre adulto sin duda seguía siendo quizás un poco más alto que Suzaku. Su cabello oscuro un poco más largo y basto de lo que era actualmente, pero era difícil admirarlo a ciencia cierta cuando tenía una boina militar en su cabeza. Su cuerpo sin duda había crecido y su complexión podía compararla con la de su hermano Schneizel, pero Lelouch sin duda seguiría siendo más delgado de lo debido. Notable incluso con el uniforme militar negro que portaba, solo un par de medallas junto a su solapa derecha y una capa negra con fondo rojo cayendo por su hombro izquierdo hasta el suelo.
Su mirada sin embargo parecía mucho más controlada de lo que estaba acostumbrado a ver y eso sin duda era un logro inhumano.
Pero-
-Padre… llevé a Lelouch al bosque, lo siento, lo dejé ahí pero volví y ya no estaba ¡Y no lo encuentro por ningún lado en el templo!-
Mi hijo de veintisiete años entraba cubriéndose el rostro con vergüenza mientras confesaba su crimen, pero no pude contestar nada cuando empezó algo que quizás no me incumbía.
-Suzaku eres un malnacido bipolar-
Su manera de expresarse, de ambos.
Por el rostro de mi hijo mayor, estaba quizás tan sorprendido como todos nosotros de verlo. Lo cual no debería ser así si hacía apenas unas horas prácticamente me había confirmado el peor de los escenarios de este futuro. Pero tan pronto su mente se reinició y conectó hechos e imágenes, se lanzó sobre mi otro hijo mayor tratando de abrazarlo, sin embargo este no parecía estar tan contento del encuentro interponiendo una katana enfundada entre ambos, un objeto que reconocí de inmediato.
-Ni te me acerques- advirtió de manera peligrosa –Ordena tus prioridades y luego hablamos- siseó.
Pero Suzaku parecía bastante incapaz de obedecerlo.
-¡Pero Lelouch!- casi lloró de felicidad -¡Estás vivo!-
-No si muero de hipotermia gracias a ti- reclamó el mayor señalando a mi versión más conocida de Lelouch que seguía temblando en su agarre. Entonces reaccioné con sus palabras y al igual que todos salimos del trance de este primer encuentro. Pero cuando mi hijo mayor vio nuestras intenciones, negó levemente en dirección de nosotros y con un apretón en los hombros de su versión menor, comenzó a encaminarse fuera de la sala.
Me quedé con dos Suzaku parpadeado confundidos, pero cuando el mayor de los dos hizo el intento de seguir al otro de su edad, escuché un grito por el pasillo que lo devolvió a su punto con nosotros.
-¿Quieres que realmente me enoje?-
Sentí un escalofrío en mi propio cuerpo que no sabía cómo interpretar.
¿Felicidad?
¿El tiempo estaba siendo cambiado?
Lelouch P.O.V.
Quizás Suzaku fuese un asno cuando deseaba actuar como tal, pero seguía sin culparlo de mucho más que las ocasiones en que realmente se lo merecía, como en esta. Por lo cual no opuse resistencia mientras confiaba ciegamente en mi mismo, dándome cuenta de que de todas maneras sería estúpido si no lo hacía.
Confiar en mí mismo ¿Hm?
-Ven aquí, ese japonés me va a escuchar-
Y quizás por primera vez en mi vida podía cerrar mi boca, quedándome callado ante pensamientos que embonaban con los míos de manera exacta.
Quitarme la ropa había presentado un reto, sentía mis dedos entumidos y mis brazos se habían engarrotado en la posición que los tenía desde hacía diez minutos, tratando de protegerme del frío los habría cruzado sobre mi pecho, no obteniendo muy buenos resultados a excepción de no poder moverme.
Quería dormir, ahora que quería hacerlo por mi cuenta nadie me dejaba.
Estaba sentado en la orilla de la bañera todavía con mi ropa puesta, así que dejé que el mayor hiciera conmigo lo que quisiera. Apagué mi cerebro confiando en que ya había otro pensando por ambos y que no había forma de fuese una decisión errónea. Así que para cuando volví a notar un poco mis alrededores, estaba metido en la bañera todavía con mi ropa en su lugar, pero lo que me había hecho regresar de mi propia laguna mental era el hecho de que sentía mi cuerpo recuperar algo de calor.
Entonces escuché el par de botas caminar alrededor de mi habitación hasta volver a acercarse al baño.
Esto era bizarro pero no incómodo.
El hombre se acuclilló y metió la mano en el agua revisando la temperatura.
-Se atreve a reclamar… mientras comete semejante estupidez- era divertido escucharme. Entonces sentí que con ayuda de una pequeña bandeja mojaba mi cabeza.
Me recorrió un escalofrío mientras que el agua fría que empapaba mis mechones de cabello era desplazada por el agua tibia de la bañera de manera repetida hasta que por completo había sido enjuagada. Me recargué entonces sobre uno de los costados de la bañera y escuché al otro suspirar.
-Tengo que quitarte la ropa ahora sí-
No necesitaba mi propio permiso, aunque asentí levemente guardando todavía silencio.
Me concentré en otras cosas entones, por primera vez notaba que el hombre en el que me convertiría se había quitado el saco militar que vestía minutos antes y solo quedaba en una camisa completamente blanca, las mangas enrolladas de manera limpia hasta por encima de los codos para evitar mojarse.
Aunque creo que no estaba haciendo muy buen trabajo, si tan solo yo fuese más cooperativo.
Pero entre sus movimientos y los míos, noté una cicatriz que se extendía de manera firme desde donde podía ver el codo por toda la parte exterior del brazo, hasta lo que parecía ser el dedo meñique, y la camisa podría ocultar más. Pero entrecerré los ojos pensando en lo extraño que eso se veía para ser una herida.
De hecho no imaginaba cómo es que podría haber sido-
Mis pensamientos se vieron ahogados con agua lanzada justo a mi rostro, parpadeé confundido y asustado por una posible amenaza, pero solo me recibió mi propia mirada exasperada y a la vez seria, pensando de la misma manera que yo.
Lo cual era de esperarse.
-Todo a su tiempo- dijo.
Sabía que quizás yo mismo sí me aclararía varias dudas, pero realmente no era el momento, así que volví a asentir. Entonces con la misma mano libre que había estado observando antes, tocó mi rostro de manera suave buscando algo que no encontró, porque torció la boca levemente contrariado.
-Esto no está funcionando- me dijo.
El agua de la bañera comenzaba a sentirse fría.
-Voy a matar a Suzaku- musitó levantándose en busca de toallas. Personalmente todavía tenía frío y creo que a eso se refería.
En un par de segundos volvió con varias toallas y me ayudó a ponerme de pie, de inmediato envolviéndome una alrededor de la cabeza, otra en mis hombros y otra alrededor de la cintura, pero sacando una cuarta más grande con la que podía cubrirme desde los hombros hasta los pies ¿O era una sábana?
De un momento a otro ya estaba sentado en mi cama mientras él cerraba la ventana y después se disponía a buscar entre mi ropa algo más específico.
Sacó un kimono oscuro que yo calificaba como invernal y aunque estábamos entrando en esos meses, todavía no lo contemplaba como parte de mi guardarropa. Incluso si se sentía tan reconfortantemente suave.
-Siempre he admirado la calidez de estos a pesar de que parecen tan simples- comentó mientras terminaba de darle un par de vueltas sueltas al obi en mi cintura y procedía de inmediato a secar mi cabello con una nueva toalla nueva.
Nunca había estado tan de acuerdo con las acciones de una persona, pero creo que al mismo tiempo muchos no considerarían válido mi argumento al ser yo mismo de quien hablaba. Pero sería una abominación de no obedecerme, y podía descartar al niño de diez años de esta ecuación, mimado principito.
Por fin estaba envuelto en varias cobijas en mi propia cama y podía sentir mis ojos pesados. El sonido de la lluvia solo ayudaba a arrullar mi mente. El mayor se sentó en la orilla de mi cama dejando todas las toallas mojadas en el suelo y me miró por largos segundos en los que no comprendí su expresión.
O no de una forma profunda. Había apagado mi cerebro y seguía como tal.
-No te preocupes-
Sonaba tan raro viniendo de mí.
-Hablaremos más tarde-
Eso sí sonaba a mí. Por primera vez podía dormir y mantener mis ojos abiertos.
Genbu P.O.V.
Todou no había podido continuar con sus papeles mientras recapitulaba mentalmente lo que recién había pasado. Con Suzaku no habíamos tenido este golpe de impresión, quizás solo había sido la sorpresa de su aparente pasividad, porque ahorita era el verdadero nudo de nervios que conocía, sobre todo mientras se golpeaba de manera leve pero repetidamente la cabeza tratando de encontrar el punto en su pasado donde todo había cambiado.
Obtenía pedazos de información a medida que sus ojos se iluminaban pero había una gran nube de confusión tapando el resto.
Pero volviendo a Lelouch esto se convertía en una historia muy diferente. Su presencia en Japón y su visión del mundo siempre hacían de su futuro algo inseguro. Su vida actual ya era lo bastante confusa lo cual no nos daba ni la más remota idea de lo que sería de él en un par de años o más, por lo cual su aparición había sido firme y clara demostración de las prioridades en su mente.
Eso quizás era lo más sorprendente, el poder con el que después de tantos años parecía seguir aquí en Japón y peleando con Suzaku como siempre lo había hecho. Y peor.
Aunque había muchas cosas diferentes en su mirada como en la de su hermano y solo me advertía que las cosas todavía se pondrían más difíciles antes de mejorar.
Se escucharon un par de botas andar calmadamente por el pasillo pero a medida que se acercaban a la sala ponía nerviosos a todos como si fuese la primera vez y yo solo observaría detenidamente lo que acontecería. Mi hijo de mayor edad siendo el que más alterado se mostraba, aunque no era para menos, sobre todo si conocía a Lelouch.
Entonces invocándolo con el pensamiento apareció en el marco de la puerta, ganándose la mirada de todos por igual. Pero la suya centrándose de manera peligrosa en una persona.
Se había quitado el saco negro y la capa que anteriormente portaba, quedando en una camisa blanca algo mojada y con las mangas enrolladas por arriba del codo, pero mostrando cierta mi teoría de su físico tan parecido al de Schneizel pero a su manera delgado y delicado. Guardé el pensamiento en lo más profundo de mi ser al notar desde el inicio lo enojado que parecía estar, siendo muy inoportuno decir alguna palabra de más.
Vi que apretaba en su mano derecha todavía la katana negra que había sido mi regalo en Britannia, pero Lelouch retrocedió en las sombras del pasillo con un malvado brillo en sus ojos.
Entonces había habido una especie de comunicación silenciosa entre él y Suzaku puesto que mi hijo de mayor edad gruñó de manera miserable recogiendo su propia arma y levantándose del sofá muy dispuesto a seguirlo.
-Todou-san y su brillante idea de enseñarle kendo- gruñó.
En cuanto el resto de nosotros captó lo que había querido decir con eso, nos miramos. En especial Todou que enarcó una ceja muy confundido y se levantó al mismo tiempo que yo para seguirlos.
Esos dos se iban a matar.
Las cuatro espadas nos siguieron a Todou y a mí, pero en cuanto a mi hijo de diecisiete él solo se excusó en dirección a la habitación de Lelouch al mismo tiempo, diciendo algo como que no estaba de humor para verse humillado por más merecido que al parecer lo tuviera, con un asentimiento le aseguré que en cuanto esto acabara lo seguiría, pero primero debía asegurarme que estos otros dos no hicieran nada estúpido.
Ni siquiera tenía idea de cómo o por qué de las cosas, pero no permitiría que se hicieran daño.
Cuando llegamos al dojo Lelouch ya estaba en el lado más alejado de la habitación y Suzaku se miraba reticente a seguir su juego, si acaso podía llamarse de esa manera. Pero tampoco tuvo tiempo de hablar cuando Lelouch se acercaba peligrosamente con la katana desenfundada y Suzaku en el último momento logró bloquearlo.
Esos dos-
-¡Lelouch, en serio! ¡Perdón!-
Suzaku deshizo el choque moviendo su propia espada de lado pero su hermano no se vio tan compasivo, atacando de inmediato su costado derecho, pero Suzaku volvió a bloquear con facilidad el golpe.
No sabía que tan en serio iba esto pero me erizaba la piel.
-Ponte serio o vas a perder un dedo- advirtió Lelouch girándose rápidamente rodeando a Suzaku.
Iban muy en serio.
-Todou, haz algo- musité. Yo no me veía capaz de actuar y según alcancé a entender él era el responsable de todo esto. El hombre solo me miró de manera desaprobatoria antes de volver su atención al encuentro de manera muy pacífica para mis gustos -¡Se van a herir!- reclamé todavía en tono bajo.
Pero Todou sonrió, genial… lo había perdido por completo.
-Si observaras detenidamente en lugar de estar preocupándote ya te hubieras dado cuenta de algo, Genbu- declaró sin despegar su mirada de mis hijos. Entonces quise interpretar sus palabras como algo bueno mirando el encuentro de manera rápida, pero no encontraba nada bueno a esto.
No podía verlos pelear, no después de lo que pasó por mi mente más temprano.
Sentí una mano pesada en mi hombro y el militar por fin me prestaba completa atención. Pero con una mirada me señaló que devolviera mi vista al frente.
-Son movimientos ensayados- declaró, su voz no titubeó un solo segundo haciéndome observar más a detalle lo que quería que viera –De frente, derecha, detrás e izquierda-
Lo cierto era que de solo observar míseros segundos podía darle por completo la razón. Pero eso no significaba que cuadrara de todo en mi mente.
-Se supone que estaban peleando- musité para mí mismo tratando de encontrarle explicación y Todou continuó mofándose de mí.
-De solo ver sus expresiones, creo que sabes que realmente lo están haciendo. O al menos Lelouch es el más enfadado-
No decían una sola palabra, pero tampoco se detenían un solo segundo y el estruendo de ambas armas continuaba siendo escalofriante, a pesar de lo ágil que se veía.
-¿Pero por qué…?-
-Suzaku resiste todos los golpes de Lelouch porque sabe a dónde van- comentó Todou de inmediato, iluminando mis sentidos un poco –Lelouch solo se esfuerza en golpear lo más fuerte y rápido que puede, su fuerza nunca ha sido la misma y lo sabes, así que esto no es un encuentro real de kendo-
¿Pero de qué servía que-?
-Increíble, y apenas yo lo había estado pensando como una posibilidad- Todou podía desvariar de nuevo pero yo observaba temiendo que a alguno de mis dos hijos se le fuese a pasar la mano y terminaran hiriéndose, por más controlado que esto se viera.
-No me gusta la idea- comenté a medida que parecía que Lelouch realmente quería sobrepasar a Suzaku.
-¿De que Lelouch enfoque su frustración en un deporte?- respondió Todou de inmediato y era mi turno de mirarlo de manera incrédula, se encogió de hombros –Esto realmente lo estaba pensando antes de emborracharnos en Shimabara, Genbu. Y te lo iba a proponer cuando investigara un poco más a fondo o le preguntara a Gensai, pero al parecer es un método bastante seguro para que se ejercite aunque sea un poco y de paso pueda expresar cosas como lo está haciendo en este momento-
Veía el rostro de Suzaku, estaba concentrado en lo que hacía pero de todas formas sus movimientos eran robóticos prediciendo hacia dónde atacaría Lelouch y solo resistía. A pesar de lo enojado que parecía estar el otro solo lo ayudaba a desahogar dos actividades de un solo movimiento. Ejercicio y autocontrol. Aunque Lelouch tenía más de lo segundo, se estaba permitiendo perderlo a medida que trataba de aumentar la velocidad y era fácilmente bloqueado e incluso empujado lejos.
Quizás Todou tenía un punto, esto parecía recomendable. Y Suzaku podía hacerle compañía.
-¿Qué hiciste S-Suzaku?-
Lelouch levantó la espada de nuevo, respiraba de manera rápida y había perlas de sudor en su frente. Pero esta vez se permitió un reclamo y fue por el costado izquierdo de Suzaku con fuerza. Sin embargo cuando fue bloqueado y empujado lejos no levantó de nuevo su defensa y se dejó caer al suelo de rodillas, soltando la espada.
Traté de intervenir pero Todou me tomó del brazo impidiéndolo, solo dejándome como un testigo ocular.
Suzaku de inmediato olvidó su espada también y se hincó frente a Lelouch con ambas manos en sus hombros, hablaron de algo en un tono tan bajo que me fue imposible escucharlos con la lluvia, pero sabía que las cosas entre ambos se habían resuelto cuando Suzaku por fin pudo abrazarlo como había querido desde el inicio sin importar nada.
Ahora ¿Qué tanto podría batallarlos yo sin que me mataran de un susto?
Todou dijo que se sentía orgulloso de sí mismo aunque todavía no le enseñara a Lelouch nada, pero en vista de lo grandiosa que resultaba su teoría entonces no perdería tiempo y trataría de hacer un horario. Yo personalmente quería ver la expresión de mi hijo cuando se enterara de la generosa oferta de su padrino, no todos los días podías conseguir un maestro como Todou, reconocido y peleado de manera profesional por hijos de japoneses adinerados.
Si no fuese un militar, no se moriría de hambre con su técnica de kendo.
Aún así, ese sería su deber. Convencer a Lelouch de que era una buena idea y por lo tanto ponerlo en forma. Yo mientras me conformaba observando de lejos lo aterrador y maravilloso que podía hacer esto,
-Te voy a matar ¿Sabes el trabajo que me costó quitarle el frío de la lluvia?- reclamó Lelouch con su cabeza en las piernas de Suzaku, levantó una mano y le pellizcó el cuello con fuerza –Espero que te sientas culpable-
Suzaku se encogió de hombros.
-Funcionó, eso es lo que importa- contestó con una leve sonrisa que fue borrada casi de inmediato con un golpe que Lelouch le propinó en la frente con la palma de su mano abierta causando un gran estruendo.
-¡Maltratarme psicológicamente no es la solución!- continuó Lelouch peleando y Suzaku rodó los ojos.
-¿Desde cuándo alguien puede hacer eso con el vidente japonés?-
Yo estaría muy entretenido de ser otro el caso, pero Lelouch casi estrangula a Suzaku con sus manos que al parecer habían adquirido más fuerza con los años y luego empezó a presagiar muerte como un shinigami. Se miraba más oscuro de lo que hoy era, pero de la misma forma Suzaku solo sonreía ante sus palabras sin tomarle verdadera importancia y con su fuerza superior apartaba las manos de Lelouch que fingían estrangularlo y las posicionaba sobre su estómago de manera forzada, hasta que no le quedó de otra más que calmarse.
-Good boy- premió Suzaku con un suspiro y Lelouch entrecerró los ojos de manera asesina antes de levantarse refunfuñando y abandonando a Suzaku en el sofá de la sala.
Yo creí que habían crecido.
Pensé mal.
-Haha… lo siento- se disculpó el mayor avergonzado por algo que yo no consideraba problema, estaba acostumbrado de hecho –Pero es tan terco- concluyó más para él que para mí y eso no era tampoco nuevo.
-Así que las cosas realmente están cambiando- presioné, ahora no había forma de que le sacara la vuelta a mi plática si se supone que no me decía nada para provocar este tipo de incidentes. En especial cuando había descubierto que se llevó a mi hijo de diecisiete años al bosque en medio de esta tormenta.
Suspiró de manera derrotada, al menos había madurado un poco.
-Eso espero, pero parece que la decisión no está tomada aún- sus cejas se juntaron en leve preocupación mirando por donde había desaparecido Lelouch –Cierto punto de mi pasado sigue borroso y curiosamente todo depende de Lelouch-
-Siempre ha sido así- secundé.
Más de lo que quisiéramos admitir.
Lelouch P.O.V.
Las cosas eran…extrañas, y se desarrollaban de esa forma porque mi mente estaba sumamente confundida como para hacer algo de provecho que no fuese mirar el techo. Suzaku incluso se había aburrido y me había empujado en la cama para acostarse a dormir un rato a mi lado, tenía frío todavía y Suzaku solía ser muy tibio así que no me opuse en lo absoluto.
Creo que pasamos un par de horas en esa posición, porque me desperté en el momento en que Suzaku se levantaba para ir al baño, solo que cuando regresó yo no estaba solo. Y parecía intimidado por la presencia de este ser de mayor edad, justo como yo me sentía con su otro yo.
-¿Quieres algo de comer?- preguntó.
Negué lentamente con la cabeza
-De todas formas traeré algo más tarde- me advirtió antes de salir presumiblemente en dirección a su habitación.
-Extraño los días en que lo teníamos casi entrenado- musitó mi ser mayor con algo de añoranza en su voz. Eso entonces me dio un horrible dolor de cabeza a manera de confusión.
-El de veintisiete años parece… muy tenso- declaré mientras me sentaba contra la cabecera de la cama, pero eso le pareció divertido al hombre frente a mí.
-No es tensión, yo le llamo su estado pasivo agresivo-
-¿Cómo es que un muchacho de diecisiete tan nervioso puede convertirse en eso?- pregunté y esperaba obtener respuestas, o jamás sabría nada. De hecho esperaba preguntar cómo es que se supone que estaba muerto y de la nada aparecía vivo.
-Bueno, cada pequeña decisión que tomamos o no, nos puede llevar en diferentes direcciones sin necesidad de que sean acertadas o erróneas. Causa y consecuencia, eso es todo-
-¿Qué causó que Suzaku se volviera así?-
Por el semblante de mi ser mayor, la respuesta no era un secreto pero sí bastante complicada.
-Yo-
Era como si la temperatura de la habitación hubiese descendido varios grados porque me recorrió un monumental escalofrío.
-¿Hicimos algo que lo-?
-Él se volvió así por nosotros, para cuidarnos. O al menos eso es lo que pregona, no está tan dispuesto a correr tantos riesgos como yo los haría-
-¿Entonces sí morimos?-
-Bueno, creo que eso queda totalmente en nuestras manos y sobre todo la manera en que pensamos. Mis recuerdos del pasado están confusos en la parte en donde se supone puedo morir o sobrevivir, a finales de la guerra contra Britannia-
-¿Así que son diez años más? No tendré tiempo de aburrirme-
-Todo es subjetivo, hace unas horas mi futuro era estar muerto porque en mi mente de diecisiete años creía y seguía creyendo que no importaba morir si al final mis seres queridos estaban a salvo. Pero ahora en nuestro futuro puede haber más años de vida si somos un poco más cuidadosos y peleamos un poco más por lo que queremos-
Levantó su brazo enseñándome la cicatriz que recorría desde su codo hasta el meñique, pero con su mano trazó sobre la ropa donde seguro seguía la herida. No me sorprendió que siguiera subiendo por el codo, todo el perímetro externo del brazo hasta el hombro y luego con la mano completa se sostuvo el costado, acariciando de manera ausente el lugar.
Seguía sin comprender qué clase de herida era esa.
-La manera en que mueves tu Knightmare en medio de una explosión puede salvarte o condenarte, depende de nuestra fuerza para vivir- respondió sin mucho detalle, pero comprendía el punto al que quería llegar. Si me daba igual en el momento de máximo peliro, podía quedarme parado sin hacer nada, pero si quería vivir entonces lucharía por eso.
El rasguño era lo de menos.
-Así que todavía tengo dos opciones- argumenté para mí mismo de manera literal –Sin importar los reclamos de Suzaku-
-Creo que tenemos más, porque admito que si me ha tomado tanto tiempo el pelear contra Britannia es porque dejé a Suzaku actuar como quería después de que las cosas se nos vinieron encima y eso no es figurativo-
¿Venirse las cosas encima? ¿Qué cosas?
-Pero creo que esa será tu decisión cuando llegues a ese punto- concluyó sin darme más detalles.
-¿Ni una advertencia?- pedí.
Él negó.
-Le quitaría lo divertido-
Así que esta vez me dejaba pensando a mí mismo, en el futuro, en el país, en Suzaku. En que no quería pasar diez años más peleando contra Britannia si podía impedirlo, pero ese era quizás el punto que tenía que decidir yo según las pocas pistas que se me daban. Y al mismo tiempo tenía que ver con la actitud sobreprotectora de Suzaku, su manera de dirigirse a mí, su poder y reclamos.
-¿Realmente nos considera una familia?-
-Es una especie de…-
-Mamá gallina- completamos ambos, y recientemente lo había orillado a eso.
Decisiones, creo que nunca fueron tan importantes.
El que entendendió, entendió n.n gracias de nuevo a mi abuelito que creo que disfrutará esto tanto como ustedes o al menos se llevará una sorpresita.
El capítulo anterior hacía referencia al "Chamán Japonés" pero realmente no era mi intención, muchos en sus reviews me hicieron ver que no había puesto "vidente" como era mi elección, pero ya está el capítulo arreglado. Confusión mientras escribía.
¿Esto resolvió dudas? Probablemente sí, al mismo tiempo que levantó muchas otras. Próximo capítulo habrá que resolver este dilema del geass y tiempos, dudo que Genbu quiera ver más Réquiem TwT
¿A dónde llegaremos con todo esto?
anySuzuki
