Stage 35: Pretty Koi fish
"Hermoso pez koi"
Genbu P.O.V.
Seguía asustado como nunca en mi vida, no podía borrar esa ilusión de mi mente desde que la había tenido y no me dejó dormir por la noche. La idea de que mis hijos terminaran haciendo algo como eso me era… inconcebible. Ellos no eran así, ellos no se tratarían nunca así. Parecían verdaderos hermanos por la forma en que se llevaban e incluso eran más unidos que eso.
Así que de hoy en adelante nada se me escaparía de las manos. Paseé mi vista por todos los presentes en la sala haciendo un conteo de cabezas rápido, pero aún así estaban las piezas importantes y con eso me conformaba.
-Escúchenme todos- llamé su atención parándome justo a la entrada de la sala y me crucé de brazos esperando algo de reconocimiento, pero lo bizarro de la escena me quitaba la poca seriedad que había juntado.
De inmediato recibí todas las miradas que quería y las que no también, pero si ya los había reunido aquí no había manera de echarme para atrás, mucho menos en un tema tan importante.
-Les informaré a detalle lo que pueden o no pueden hacer en las siguientes horas- comencé e incluso saqué una hoja que mostraba lo dedicado que me había puesto respecto a la agenda de los siguientes dos días. Si no podía dormir de noche al menos pondría algo de orden a nuestras vidas. Con una mirada callé cualquier posible protesta de Lelouch a pesar de que no dijera nada aún, pero lo haría.
Aclaré mi garganta para proseguir.
-Dado que Todou no está y escapó temprano esta mañana para no hacerse partícipe en esto, no me concierne realmente lo que haga por lo cual los demás acatarán mis órdenes por su bien-
Suzaku se veía entretenido, Lelouch enarcaba una ceja confundido. Pero ambos estaban en el sofá y en el caso del segundo se encontraba recargado en Suzaku de manera plácida todavía en pijama.
-Son las 7:00 a.m. y en media hora más me iré a cumplir mis obligaciones como Primer Ministro aunque algunos se hayan olvidado de mi puesto- centré mi vista en Lelouch y él solo rodó los ojos exasperado. –Tengo un rango de cinco horas para yo hacer todo lo que tenga que hacer y los veré a todos en el comedor la hora de comida- advertí –Sin excusas ni protestas-
Seguía mirando a Lelouch, creo que este discurso iba dirigido en su mayoría a Lelouch.
-Pero ustedes tienen también que hacer durante el día, como…- escaneé mi lista en busca del nombre –Suzaku, a las nueve deberás ir al edificio de gobierno por lo del nombramiento oficial de Ministro de Relaciones Exteriores, por cuestiones de formalidad y papeleo. Te espero puntual ahí-
Mi hijo parecía haber olvidado eso o al menos no creyó que hablara en serio desde el inicio pues palideció levemente antes de asentir. Lelouch comenzaba a mirarme de manera sospechosa. No le gustaría para nada.
-Nunnally- llamé a mi hija girándome un poco buscándola con la mirada, estaba parada junto a Sayoko-san con una leve sonrisa en su rostro –Confío en que te puedas hacer cargo de tus hermanos de la manera en que creas más conveniente- dije, y con hermanos me refería por obvias razones a los de diez años.
Esto todavía no se resolvía y por el momento no quería darles rienda suelta a ese par, siendo que parecían obedecer a Nunnally de maravilla. Ella asintió con total confianza en mis palabras y me tranquilizó dar ese punto por resuelto. Volví a ver mi lista marcada con otros puntos importantes. Aunque todo estaba subrayado como importante, demonios.
-Lelouch, tienes estrictamente prohibido salir del templo a menos de que un meteorito esté a punto de destruir este lugar y te veas obligado a buscar refugio, pero de no ser ese el caso, Sayoko está autorizada para hacer el uso de cualquier método para retenerte aquí, junto con tu hermano- mi mirada entonces cayó en mi Suzaku de veintisiete años que no sería por lo visto un problema.
Además los mayores no podían ir deambulando por la calle como cualquier persona.
-Ustedes también deberán quedarse aquí- aclaré por si las dudas y Suzaku no tuvo problemas pero Lelouch suspiró resignado.
Tantas cosas por hacer.
-Después de comer, iremos con Gensai- mi vista volvía a recaer en Lelouch para dejar claro que esta parte tampoco se la podría brincar por ningún motivo –Aunque no sé si quiere que yo vaya, parece que todavía me guarda rencor por lo de Shimabara- musité más para mi mismo que para el resto, pero entonces recibí un coro de cuatro voces que afirmaron mis palabras.
-Yo también-
Parpadeé algo perplejo mirando la escena frente a mí, en especial porque quizás sí lo esperaba de mis hijos de diecisiete años ya que no me había disculpado aún apropiadamente, pero que los de veintisiete pensaran igual me daba un escalofrío que no sabía cómo describir. Sobre todo al contestar lo mismo como si lo hubieran ensayado.
-Dejando de lado eso…-traté de desviar el tema escaneando la lista, pero ya no encontraba más puntos que necesitaran de mi control aquí, eran varias cosas las que tenía que hacer pero eran personales y también las había apuntado para no olvidarlas. Levanté la vista repasando los rostros de todos cuando recordé otra orden más personal –Mei, espero que no te den problemas y si lo hacen puedes hacer el uso de la fuerza- sentencié.
Bueno, oficialmente ella era la que quedaba a cargo con mi salida ¿No?
Vi a Lelouch darle un discreto codazo a Suzaku con una sonrisa en ambos que no me gustó para nada,
Los fulminé con la mirada y eso causó más su entretenimiento, sonreí para mí mismo recuperando esta parte que creí que se comenzaba a desaparecer de nuestras vidas.
-Bien, esto es todo- concluí mientras doblaba la hoja y la guardaba en el bolsillo derecho de mi pantalón con sumo cuidado. No encontraba la manera de despedirme de todos sin que resultara incómodo y puesto que el desayuno ya había pasado, con un asentimiento de cabeza me retiré semi-tranquilo porque apostaba porque Lelouch encontraría la manera de brincarse todo lo que dije.
Lelouch P.O.V.
Creí que dejarían de exagerar las cosas y concentrarse en lo importante cuando se dieran cuenta de que teníamos mayores problemas que esto, pero al parecer estaba muy equivocado al respecto. La manera en que Nunnally me miraba pasando de su dulce expresión a una conspiradora que me delataría en el momento en que quisiera poner un pie fuera, o que Suzaku se soltó un discurso en mi habitación mientras terminaba de alistarse para irse, recalcando el hecho de que al menos debería obedecer al pié de la letra por los siguientes días, me dejaba desarmado.
Estaban hablando en serio y yo trataba de quitarle esa seriedad.
No quería que se hiciera así de serio.
Así que intenté contradecir las reglas de inmediato sintiéndome capaz de hacerlo cuando la persona menos esperada me detuvo. Y lo digo así porque no esperaba una traición de mi mismo en esto.
-Me sé todas las salidas de este lugar y las que tu todavía no descubres también- puntualizó mientras me llevaba de regreso a la habitación con una mano alrededor de mis hombros. Aunque me nació la duda de la segunda parte de su oración. –Incluso si suena raro de mi mismo, debes hacer lo que te dicen por esta única ocasión al menos- regañó.
Estaba sentando en mi cama mirándolo pasear de un lado a otro de manera calmada pero conflictuada. Pero eso no cuadraba en mi mente del todo.
-¿Estás seguro de que no es una medida demasiado precautoria?- pregunté, de repente ya no estaba seguro de nada y es que no estaba acostumbrado a que me dieran la contraria de esta manera. Y definitivamente, no tantas personas de acuerdo en el mismo fin.
Mi yo mayor se detuvo y se cruzó de brazos pensando de manera profunda.
-Metimos la pata- confesó de manera cruda con un semblante que no dejó paso a una pequeña risa –De manera profunda- se acercó y se acuclilló frente a mi poniendo sus manos en mis rodillas, era extraño mirarnos de manera tan cercana y personal pero sabía por su mirada que estaba hablando en serio y no podía negarlo.
Era yo mismo.
Lo comprendería algún día.
-Necesitamos ayuda- susurró como si las palabras quemaran su garganta y de hecho taladraban mi cerebro de manera dolorosa. ¿Desde cuándo…? –Quizás no tengas que saber esto aún pero si te vas haciendo a la idea será mucho mejor. Créelo, no me agrada para nada pero es una manera de tener a todos en paz-
-¿Tiene que ver con lo que pasó el día del golpe de estado cierto?- pregunté de manera cautelosa aunque sabía la respuesta.
Mi yo mayor suspiró pegando su frente en mis rodillas.
-Cosechamos lo que sembramos y aunque eso no nos importa en lo absoluto, tenemos una familia a la que sí- se encogió de hombros sin tener una salida certera –Y eso realmente no cambia nuestra naturaleza, pero-
Me quedé estático esperando escuchar el resto, pero negó para sí mismo y ya no me siguió diciendo más. Había una parte que seguía siendo un tabú que descubriría por mi cuenta aunque si me detenía de esta manera, entonces debía ser algo grande.
-Está bien- suspiré.
Eso no quitaba de mis prioridades otros temas.
Realmente no era mi día, porque con el destino gritándome que había sido derrotado en mi propio juego atiné a quedarme en la sala con un par de libros y mi computadora. No quería jugar ajedrez por el hecho de que el único ser competente en el área era yo mismo y esto terminaría en un gran dolor de cabeza antes de que uno de los dos ganara, y eso ya lo tenía, así que no había por qué ser masoquista.
Sin embargo de solo pensar que todos hacían algo de provecho mientras yo estaba sentado aburriéndome en un sofá no era grato. No estaba acostumbrado a esta pasividad, a no tener noticias en el acto. Suzaku se estaba convirtiendo en Ministro, Todou-san según entiendo estaba haciendo una exhaustiva revisión de sus soldados, mi padre seguro tenía una mano alrededor del cuello de Britannia por sus atrevimientos.
¿Qué parte de todo eso me tenía tranquilo?
-Lelouch…-
Me levanté de un brinco sin reconocer la voz pero al mismo tiempo no debí hacerlo, me vi completamente infantil.
La madre de Suzaku.
Otro tema picándome las costillas.
Observé a la mujer de manera cautelosa tratando de recordar en qué punto su presencia comenzó a pasarme por alto. O era quizás que no había tenido tiempo de pensar en eso, pero no tenía del todo resueltas las cosas con ella a pesar de que no fuese mi lugar el cuestionarla. Aunque mi padre parecía haberla aceptado, algo que incluso el mismo Suzaku desconocía y me hacía ver esto como todo un plan de las sombras.
¿Acaso había pasado algo entre ellos dos que…?
Enterré mi cabeza en el cojín del sofá tratando de borrar la idea de mi cabeza. Demonios ¿Qué pasaba conmigo?
-¿Estás bien?-
Traté de contestar sin levantar la cabeza del cojín pero sentí su mano en mi cabeza y me di por vencido, tenía que enfrentar todo esto si quería hacer surgir mis prioridades de donde sea que estuviesen enterradas.
-Si… solo era- ni siquiera sabía qué contestar -¿Se le ofrecía algo?- comenzando por ahí.
La madre de Suzaku se miró algo insegura de si proseguir o no, pero cuando tomó asiento en el sofá de enfrente sabía que esto iba a ser largo y serio. Aunque no estaba tan seguro de querer escuchar lo que tuviera que decir, no estaba siendo yo mismo para responder como debía. Esto eran puntos bajos para mi personalidad.
-Bueno, en vista de que ninguno de los dos estamos haciendo nada- comenzó, ¿Tenía que atacarme por ahí? –Pensé que podríamos aprovechar este momento para aclarar algunas cosas de las que han pasado- confesó.
Erguí mi posición el sofá pensando en las opciones que tenía, aunque la mujer tenía razón y todo, pero no estaba seguro de querer profundizar en este tema que ya no consideraba una amenaza. Lo fue cuando Sawasaki estuvo tan cerca y…
-¿Usted sabe qué fue de Sawasaki Atsushi?-
Mi pregunta la tomó con la guardia baja pero la duda había asaltado mi mente en el momento que lo pensé y no era algo que debía dejar fuera de mi radar por mucho tiempo. Todou-san me había dicho que mi padre había empezado algo con él, luego estaba que Suzaku tomaba su puesto y a raíz de eso se desataron otras cosas incluso sin la presencia del hombre, pero yo no supe nada más de él a partir del intento de golpe de estado.
Pero por su mirada, parecía tener apenas un poco más información que yo más no la necesaria.
-No estoy segura de si deba hablar contigo sobre esto después de todo lo que ha pasado- declaró cruzándose de brazos para mirarme de manera valorativa.
Ella.
De todas las personas.
-En serio no puedo creer que me estén haciendo esto- dije, y mi tono sonaba tan oscuro como mis pensamientos, eso era seguro. Incluso me levanté del sofá tratando de verle el lado positivo a todo esto y no podía encontrar nada, simplemente no podían esperar que me atuviera a todas sus condiciones de la noche a la mañana todo por-
-Quizás yo no tengo nada que ver en esto, Lelouch. Y tampoco puedo tener el derecho de decir o hacer, sobre todo porque yo no estuve ni siquiera para Suzaku-
Me hizo mirarla de reojo mientras paseaba de un lado a otro en la sala, pero ese no era mi problema, yo no tenía cuentas buenas o malas con la mujer, no era un tema de mi vida.
-Lelouch…- me advirtió, ella sí parecía querer hacer de esto algo más personal, me detuve cruzándome de brazos. –Si le importa tanto a Genbu, a Suzaku, a tu hermana, incluso a Todou y a sus hombres… bueno, la lista es un poco larga para decirte todos aquellos que están al pendiente de esto, no veo por qué te molesta tanto-
¿Por qué? De hecho.
Porque todos iban en mi contra de manera planeada, aunque no fuese algo realmente malo.
-Muchacho, no estás llevando esto de la mejor forma-
Tampoco estaba acostumbrado a que una mujer hablara conmigo de estas cosas, suficiente de madres.
-No quiero continuar con este tema- concluí la conversación aunque la mayoría se hubiese llevado a cabo en mi mente. Tenía que encontrar otro lugar para pensar incluso si la lluvia no me dejara salir al patio, mi habitación no sonaba tan mal entonces.
-¿No quieres salir?- la madre de Suzaku era persistente y eso logró detenerme.
¿Incluso yendo en contra de las órdenes de mi padre?
-Con mis condiciones- aclaró.
Peor es nada.
Creí que sería alguna salida tonta y sin sentido para respirar un poco fuera de los márgenes del templo, lugares que no fueran Shimabara, o el hospital. Oh ¿Alguna vez en este día podría tener un poco de razón? No necesitaba conocer a la madre de Suzaku solo para salir con ella y de hecho no me causaba desconfianza, podría defenderme solo.
Además de que de manera tan rápida como sorpresiva, se puso de acuerdo con Sayoko al respecto. La mujer que creí que me detendría aquí haciendo uso de cualquier método no puso objeción y nos deseó una linda mañana. Nunnally por igual solo se despidió de mi con un leve abrazo y volvió a jugar con los pequeños demonios que éramos Suzaku y yo hace siete años.
Cuando pasé a mi habitación a cambiarme, la mujer había insistido en que usara un Haori y un pantalón para nada apretado. No tenía idea de por qué pero continué obedeciéndola en vista de que seguía sin ser algo que alertara mis sentidos, pero mi yo mayor me miraba de manera entretenida mientras buscaba mi celular en los alrededores.
-¿No vas a decirme que no salga?- pregunté, siendo la primera persona que se había opuesto a mi aventura. Había una enigmática sonrisa en su rostro que ahora comprendía por qué todos odiaban que lo hiciera. Eso no me decía si esto era bueno o malo, solo que sería un gran evento.
Pero seguía sosteniendo mi palabra hasta que me probaran lo contrario.
Dado que Suzaku se había llevado su auto y que mi padre también el suyo ¿Dónde habían escondido mis llaves? A menos de que esto fuese una salida que requiriera un taxi, pero con estas lluvias no sería muy cómodo andar brincando charcos. Hablaba con experiencia en el tema. Mei Sumeragi levantó frente a mí un llavero negro que reconocí de inmediato con la única y plateada llave que tenía.
-Genbu me dio la llave a mi, para que no intentaras nada- murmuró de manera pensativa, pero luego una sonrisa se abrió paso en su rostro –Apuesto a que no esperaba esto-
Ni yo.
Creo que estaba teniendo problemas asimilando este repentino acto de piedad, pero no es como si tuviera muchas más opciones. Dejé que tomara el asiento del piloto aunque nunca había dejado siquiera a Suzaku hacerlo, si se enteraba me reclamaría al respecto.
Pero desconecté mi cerebro dejándome llevar por la imagen de la ciudad. No le había prestado tanta atención desde antes de partir a Britannia y eso podía hacerme sentir mal, las cosas estaban absorbiendo de tiempo completo mi cerebro. Así que esta salida tan casual y repentina no tendría nada de malo, de hecho me devolvería un poco a la realidad de las cosas, pensando en temas menos oscuros que los que yacían en el templo justo ahora.
-¿Quieres escuchar algo interesante?-
Me enderecé en el asiento mirando de reojo a la madre de Suzaku, se miraba relajada y pensativa.
-Creo que esto ya es lo suficientemente bizarro, pero podría intentar superarlo- dije.
La lluvia seguía sin despejarse y pensaba que sería un buen año para las cosechas de invierno, pero eran temas algo triviales incluso para mí. Con Britannia en mi espalda, la familia alrededor y mi futuro en el templo.
-Con Suzaku no he hablado al respecto, pero podría ser de ayuda si tú supieras el por qué lo abandoné-
Entonces mi mente saltaba a inmediatas conclusiones como que la mujer quería quedar bien conmigo de alguna forma para yo ser el intermediario con su hijo y que todo quedara arreglado. Era muy superficial en estos sentimientos, pero me había obligado a primero pensar siempre con la cabeza. No guardando esperanzas a menos de que fuese necesario.
Aunque poco a poco me vi contrariado de una manera que no pude procesar.
Siempre estuve bien con el hecho de que no se tocara el tema de la madre de Suzaku porque se suponía que la mía estaba muerta y entonces ambas eran temas enterrados. Hablar de mi padre biológico eso ni siquiera era permitido en mi mente por el simple hecho de que nunca lo consideré como tal y me era indiferente lo que pensara, y por coincidente lo que todos pensaban de él. Pero por eso jamás permitimos que temas como el nombre de familia se hicieran tan presentes como ahora todos se empeñaban en hacer notar.
Eran títulos demasiado personales como para estar haciendo y deshaciéndolos sin motivos lo suficientemente fuertes, así que la manera de vernos siempre fue como unos muy cercanos conocidos. Al menos a mi manera personal, incluso si notaba que Nunnally se adaptó rápidamente al rol de hija y estaba contento por ella, porque así no sufría mis dilemas mentales. Suzaku por otro lado era demasiado inocente y no le costó trabajo aceptar todo lo que empezó a darse con los brazos abiertos, de manera figurativa y literal. Desprendía mucho amor y cariño.
Yo no dejé que mi guardia bajara, observando todo detenidamente.
Pero ahora aparecía esta mujer, la madre de Suzaku de manera biológica, legal y por derecho con todo lo que implicaba su cargo. Que a diferencia de una mujer que se hizo pasar por muerta por el bien de los planes de Britannia, a Mei Sumeragi se le había arrebatado la oportunidad de ver crecer a su hijo por las ambiciones de un hombre.
Sawasaki, tenía suficiente de Sawasaki.
Y sí, quizás podía haber caído en el juego de esta mujer porque trataría de hacerle ver a Suzaku que su rencor estaba mal dirigido. Su madre nunca quiso dañarlo, de hecho siempre veló por su seguridad de las sombras. No tenía motivos para no creer en su palabra porque las cosas caían por su propio peso y eso también pudo cambiar la manera en que Genbu Kururugi la veía.
A la defensiva, en su inicio.
Pero ahora era como si todo lo demás jamás hubiese pasado.
-No hice esto para que me ayudes con Suzaku, mi hijo es un problema que yo debo enfrentar y resolver me lleve el tiempo que me lleve- comentó sin despegar su vista del tráfico –De hecho solo lo hice por las dudas que tenías tú y porque veo el empeño que todos ponen para hacer que esto funcione. No soy desalmada y no puedo simplemente retroceder el tiempo deshaciendo un par de cosas que quisiera, pero muy por encima de las cosas que Sawasaki alguna vez me hizo creer, no creo que tu presencia ni la de tu hermana estén afectando al país-
¿Debía sentirme alagado por eso?
No, ni siquiera sabía cómo sentirme al respecto. Solo asentí de manera ausente sin decir una sola palabra.
Pero en eso el auto comenzaba a detenerse y por primera vez notaba la zona, no reprimí para nada mi quejido de frustración.
-Creí que nos empezábamos a llevar bien- comenté de manera oscura queriendo hacerme pequeño en el asiento, el hombre en la entrada parecía tener vista de rayos-x pero qué se esperaba del doctor Gensai.
-Genbu tenía razón respecto a que el doctor estaba enojado con el por su actitud de los últimos días- comentó la mujer estacionando el auto con media sonrisa en su rostro –Si podemos ahorrarnos esta vuelta y te portas como un buen niño, quizás hasta tengas un premio-
Parpadeé confundido y sentí un calor en mis mejillas que no sabía cómo describir.
Definitivamente no me había sonrojado.
Mei P.O.V.
Esto no era tan incómodo como muchos creerían. No al menos para una mujer, y la mente de los hombres solía ser demasiado cerrada al respecto. Pero yo tenía en orden las cosas que estaban pasando, muy a diferencia del resto, y podía ver qué cosas se estaban haciendo mal lo cual no llevaría a que todos los problemas se despejaran en el tiempo debido.
Nada me costaba admitir ahora la dedicación que Genbu parecía imprimirle a esta familia, y hablaba por los tres jóvenes que había decidido criar a la par. Mientras Suzaku estuviera bien no me importaba en lo absoluto el resto del mundo, incluso podía ser beneficioso para él tener compañía en forma de dos personas más en su rango de edad, lo hacía más sociable y cariñoso de lo que había visto.
Pero luego vino ese evento en Britannia y por primera vez entendí un poco del razonamiento de mi ex-esposo, el logro del año.
Pude ver de primera mano la situación que lo había llevado a acoger a esos dos Britannian, en un principio quizás solo jugando con la idea, pero terminando envuelto más de lo que esperaba al costarle bastantes noches de insomnio y días de estrés. Eso era ser un padre después de todo. Pero lo que en sí me era sorprendente era la manera en que había desaparecido barreras en su mente para actuar como un perfecto padre preocupado, apoyado por Todou y el resto de las personas que habían visto todo esto de cerca.
Yo no les creía al principio, era imposible que Genbu se hubiese suavizado de esa manera a mi parecer.
Sin embargo ahora sin esa duda, me cuestionaba a mí misma el papel que estaba tomando en esto y por qué no irme.
¿A qué conclusión había llegado yo?
Suzaku seguía siendo mi prioridad por sobre todas las cosas. Suzaku era el hijo que nació de mis entrañas y por el cual hice tantas cosas de las que me arrepentía. Pero era como si mi manera de pensar hubiese sido escupida por ese intento de Emperatriz de Britannia cuando la vi por primera vez en ese baile.
Si, yo no era la madre modelo pero sabía que mi sacrificio valía la pena. En cambio esa mujer no tenía una sola gota de amor en todo su cuerpo, fingiendo su muerte, abandonando a sus hijos en un país donde pudieron haber sido asesinados de no ser por Genbu, reclamando después su derecho de madre y llamar su lealtad a Britannia.
En ese momento, si el más purista de los japoneses hubiese visto la mirada que había en el rostro de Lelouch Vi Britannia, las dudas respecto a dónde estaba su lealtad jamás hubiesen aparecido de nuevo.
Y podía ser aterrador, que tuviera que verse decidido entre las opciones que se le presentaban.
Fue algo duro para mí solo ser un testigo sin nada de sentimentalismo en el asunto, pero para el resto había sido una decisión que no fue hecha sin previo pensamiento y por sobre todas las cosas, los hermanos Britannian no ganaban nada quedándose un país que en un abrir y cerrar de ojos podía ser aplastado por el puño del Imperio.
Así que no tenía dudas ya respecto a ambos, tampoco a Genbu, ni que decir de mi Suzaku y su extraño sentido de protección.
Estaban bien así, no le hacían ningún daño a nadie. Pero eso no significaba que el pequeño grupo estaba exento de otro daño más personal.
Genbu lo dejó pasar centrándose en todo a la vez sin profundizar en nada. Quería mantener en perfecto equilibrio el país y la extraña familia que había formado. Quería que todo estuviera bien en todos lados, y su pensamiento no era malo, solo que gracias a eso no había logrado mucho en ambos sentidos, consiguiendo frustrarse más, ahogándose en problemas que no tenía antes.
Criar niños quizás no había sido tan difícil, pero tratar de conducir adolescentes tan marcados en un mundo como este podría resultar el reto de una vida.
Sin embargo yo no podía intervenir, aún cuando notara las cosas que estaba dejando de lado nuevamente. No era mi lugar, ni siquiera tenía tanta confianza en él después de todo para tratar de decirle cómo hacer las cosas. Sobre todo con este Britannian, su manera de pensar ya era lo bastante complicada y su vida personal un desastre como para tratar de intervenir yo.
Aunque no fuese a dañarlo. Genbu me asesinaría antes de eso.
Pero hoy traté de quedarme al margen cuando Genbu sintió que lograba tomar el control de todo nuevamente y supe de inmediato que estaba equivocado. Él tomaba como normal el reñir o hablar con sus hijos de una manera en la que estaba acostumbrados, pero eso era cosa entre hombres. Yo era una mujer y lo quisiera o no, mi naturaleza me hacía darme cuenta de otros pensamientos escondidos.
Por lo cual había decido actuar de esta manera tan arriesgada. Porque no lo comprendería al inicio pero si me daba la oportunidad de explicarle entonces captaría lo más leve de mi razonamiento.
Si trataba de ahogar a Vi Britannia con reglas que antes no había impuesto, esto empeoraría antes de mejorar y según Gensai, no había espacio para errores ya.
Me lo agradecería después.
Y no me molestaba en lo absoluto.
-Estás muy cooperativo hoy Lelouch ¿Seguro que te sientes bien?-
Justo ahora lo estaba salvando de lo que sería un encuentro salvaje con su doctor familiar. Tomándome la libertad de cambiar la cita para más temprano según la disponibilidad de Gensai, siendo una muy buena idea al parecer.
-¿No puedo comportarme de manera pasiva por una vez en mi vida sin que crean que debe haber un motivo?- reclamó el Britannian casi ofendido por el doctor que sonrió ante su explosividad.
-No, tu nunca haces nada sin un motivo- respondió Gensai continuando con su exhaustiva revisión, volví mi atención a mi celular mensajeando a Sayoko de nuestra actual ubicación.
-Hoy si, hoy voy a cambiar- continuó Lelouch de manera dramática mirando el techo evitando en todo momento los ojos de su doctor.
-No, tu no cambiarías por nada del mundo, solo estás pensando en demasiadas cosas lo cual ya te advertí- el viejo hombre tomó los costados de la cara del adolescente y lo miró de manera severa, pero segundos después suspiró -Aún así parece que estás bien ¿Puedo preguntar qué has cambiado en tu vida diaria?-
Lelouch rodó los ojos de manera exasperada.
-No tengo vida diaria, la última semana no he salido del templo o de aquí, así que no hay mucho que hacer- y se sentó de manera exaltada tratando de desviar su enojo a puntos profundos de su mente, suspirando para sí mismo en más de una ocasión. Aún así algo captó mi atención y era una imagen que me hizo bloquear por completo el resto de los sonidos de la habitación.
Al sentarse y ver su torso desnudo, podía ver una marca dolorosa y reciente. Su tono de rojo así lo indicaba.
Britannia.
Pero Genbu había-
-Es lo mejor que puedo esperar por el momento, muchacho. Me estás demostrando que puedes hacer caso a una orden médica por tu cuenta- Gensai tomó el rostro del Britannian de nuevo examinándolo de cerca y procediendo con el resto de sus exploraciones sin hacer más comentarios.
Pero a pesar de que tratara de distraerme y prestar atención a lo que se decía, no había manera de quitar esa imagen de mi cerebro aún. ¿Qué es lo que había causado semejante quemadura…?
-Puedes ponerte el haori de vuelta- concluyó el doctor haciéndome saltar levemente de mis pensamientos. Lelouch brincó de inmediato de su lugar y se vistió en rápidos movimientos listo para irse –Ahora si fueras tan amable de salir mientras los adultos confabulamos en tu contra- continuó Gensai ganándose una mirada de desprecio del joven, lo cual no le causó más que una mayor sonrisa.
Lelouch volvió su mirada en mi dirección y sentí extraño que alguien se dirigiera a mí, avisándome que esperaría.
Asentí de manera ausente.
¿Esto de dónde había salido?
En cuanto desapareció y un par de segundos más, el doctor capturó por completo mi atención con un carraspeo.
-Supongo que Genbu me evitará hasta que crea que se me pasó el enojo- comentó en un tono que demostraba por completo que esto no sería cuestión de un par de semanas más, no si me ex–marido no lo enfrentaba como debía.
-Realmente él iba venir con Lelouch después de la hora de comida- admití, después de todo el trato lo había hecho yo con su secretaria –Me adelanté a todo por motivos… personales-
Yo era una completa extraña en esto y seguía siendo un gran atrevimiento, pero si el principal implicadono había protestado mucho más entonces era un voto de extrema confianza.
Gensai asintió entendiendo quizás lo básico de este silencioso trato.
-Créelo o no, Mei. Me alegra que alguien esté pensando con la cabeza en todo este caos- era mi turno de no comprender nada, yo solo trataba de aligerar un poco las cosas en el sentido correcto –Los tres son buenos muchachos, Genbu es un buen padre a pesar de que se empeñe en demostrarme lo contrario- el doctor apretó el bolígrafo con el que escribía –Pero en este caso necesito un poco más de dedicación y un punto de vista menos ocupado en otros pensamientos-
Genbu, era el Primer Ministro después de todo.
-Aún así no deja de sorprenderme que tú seas la de la iniciativa- levantó la vista de su escritorio y me miró por encima de sus gafas -¿Hay algún motivo por el cual no deba confiar en ti?-
Incluso este hombre parecía cuidadoso con la seguridad de los dos Britannian. ¿Cómo explicar algo que no tenía manera de comprobar?
-Aunque Genbu no te estaría permitiendo estar tan cerca de sus hijos de ser otro el caso- se contestó solo el hombre para mi alivio y eso podía ser más que cierto.
-Ni siquiera sabe que estamos aquí, solo ordenó retener a Lelouch en el templo por los medios necesarios- admití de igual manera sin nada de remordimiento. Quizás ese era principal motivo que me había llevado a desobedecer su preocupación principal.
Gensai dejó de escribir definitivamente para mirarme de manera valorativa.
-Hiciste bien- habló finalmente tras momentos de tenso silencio y suspiré para mi misma aliviada por esa aprobación, aunque no sabía si era por darle la contra a Genbu o solo por un acto de buena fe.
El doctor miró sobre mi hombro de manera nada disimulada y yo hice lo mismo. A través de la ventana de su oficina se podía ver al joven Britannian recargado de espaldas en el cristal pero no en sentido de espionaje. Solo esperando.
-Sé que todos están haciendo su mejor esfuerzo controlando a ese muchacho, con sus altibajos y todo- comentó devolviendo mi vista hacia adelante –Pero presionándolo para ser algo que va en contra de su naturaleza no será mejor que dejarlo hacer todo como antes-
Comprendía ese punto y ni siquiera conocía a Vi Britannia de manera personal.
-Se veía muy miserable en la mañana- continué. El doctor asintió inmediatamente.
-Porque Lelouch no en ningún sentido un ser pasivo que pueda disfrutar de un par de días de inactividad, mucho menos una semana. Solo logró deprimirse mientras pensaba en tantas cosas que tiene en su mente y créeme Mei cuando digo que nunca creí que un ser como ese muchacho conociera la palabra depresión, siempre centrado en lo que quería-
Quizás este hombre no conocía todo lo que había pasado en Britannia, ¿Pero tenía la confianza de Genbu para decirle esto? Maldita sea, quien debía estar aquí no era yo, sino él.
-Tengo siete años tratando a sus hijos y algo anda terriblemente mal para llegar a estas conclusiones- bajó su vista y continuó escribiendo cosas en una hoja. Me mordí el labio inferior premeditar mi siguiente declaración.
-La madre biológica de Lelouch y Nunnally apareció viva en Britannia- comenté.
Gensai estrelló su bolígrafo en el escritorio y me miró de manera incrédula.
-¿Marianne Vi Britannia? ¿Te refieres a ella?- preguntó con algo de urgencia en su voz y asentí, nadie me había desmentido al respecto. –Oh por… ¿Y cómo es que hasta ahorita me entero? ¿Qué es lo que pasó en Britannia?-
-Sinceramente- nadie sabía la respuesta, Genbu había sido muy cuidadoso al respecto –Yo solo fui testigo de cómo la mujer admitió que no murió desde un inicio y tampoco buscó a sus hijos aquí en Japón. Después de eso solo los quería de vuelta y Lelouch la rechazó, por coincidente Nunnally lo siguió-
Era decir a grandes rasgos lo que había pasado pero dudaba que el doctor necesitara detalles y si los pedía entonces que Genbu se los diera, yo solo había llegado aquí en un acto de buena fe. Eso estaba decidido.
-Esto requiere de medidas drásticas- Gensai musitó de manera oscura arrugando el papel en el que había estado escribiendo y desechándolo como inmediata basura. –Mei, necesito que me ayudes en un par de cosas-
¿En qué me había metido?
No creía que el doctor estuviese demente. No después de que yo había pensado levemente en la posibilidad de hacerlo, todo dependiendo de cómo resultara esta visita, pero que sus pensamientos concordaran con los míos me hacía sentirme una especie de ente superior que podía discernir de lo necesario y de lo estúpido.
Lelouch permaneció en silencio cuando volvimos a retomar el camino esperando casi por obviedad regresar al templo, así que no prestaba nada de atención al camino.
Oh, Genbu se enojaría por esto si se enteraba antes de que Gensai hablara con él. Pero el viejo doctor era insistente.
-"Voy a tener pesadillas pensando en que Lelouch presenta depresión. Él nunca pero NUNCA había caído tan bajo en ese sentido y aunque su lengua de plata en conjunto con su carismática personalidad son solo una fachada, siempre mantuvo su propio espíritu alto y centrado en sus objetivos, hoy parece que ni siquiera sabe en qué país está parado"-
-Suzaku estaba muy enojado hace un par de días por algo que aconteció en Shimabara, creo que en su estado de ebriedad Genbu se dirigió a Lelouch como su hijo bastardo ¿Eso podría haberse aunado ya al resto no?-
-"Me va a escuchar…"-
Cavé la tumba del primer ministro de Japón pero quizás lo había hecho por el bien mayor. A medida que Gensai se ponía al tanto de todo lo que rodeaba la vida de sus pacientes podía hacerse de un diagnóstico más certero, porque no todos los incendios se apagaban con agua.
Así que estaba aquí, haciendo cosas que iban en contra de las prioridades de mi ex-esposo y casi lo estaba disfrutando.
La expresión de Lelouch se distorsionó en completa confusión cuando detuve el auto a las afueras de la base militar del centro. Apenas a algunos metros de la entrada principal y cubiertos por un edificio deshabitado. Me miró de reojo creyendo que esto era una especie de trampa, sonreí sin temor alguno.
-Sayoko planchó y dobló un uniforme azul marino que se encontró esta mañana entre la ropa limpia- comenté ladeando mi cabeza hacia el asiento trasero. Todo lo había metido en una maleta porque pensaba desobedecer a Genbu incluso antes de que Gensai me apoyara. Un poco de actividad no dañaría el cerebro de este muchacho y mucho menos si Todou estaba presente vigilándolo de cerca. –Me adelantaré- comenté finalmente saliendo del auto y dejándolo con sus propios pensamientos al respecto.
Se podía decir que prácticamente intentaba asesinarlo yendo en contra de la naturaleza de su condición, pero Gensai me había dado un punto ahí.
-"Ve y devuélvelo a donde pertenece. Al caos, a la batalla, a las estrategias. No puedes sacar a un pez del agua porque esté herido, moriría lentamente de ser el caso en lugar de ayudarlo. Todo tiene sus límites, pero por el momento solo suéltale la correa y déjalo ir, yo lidiaré con Genbu. Pero si está Todou en la base dale esto de mi parte"
Mi objetivo entonces era buscar al instructor de kendo en todo este caos de hombres. Muchos más de los que creí que habría, y en sus uniformes casi idénticos había apenas un color o un parche que los distinguía como de diferentes áreas de Japón. Así que esto era el ejército del país, en crudo y en directo.
-Oh, linda señorita ¿Por qué tan sola?-
Imbéciles.
Me giré para propinarle un golpe al que había tratado de hablarme así cuando una mano se interpuso en mi camino y me sorprendió ver lo rápido que me había alcanzado dentro de este lugar.
-Soldado, usted no sabe lo ofensivo que es para una dama dirigirse a ella de esa manera. Así que vaya y haga diez vueltas alrededor de la base antes de que le meta una bala en medio de los ojos-
Lelouch, lo admiré de pies a cabeza. Su postura había cambiado por completo y el tono de su voz también. Pero el uniforme podía completar la imagen.
El resto del grupo que estaba tras el soldado que había regañado el Britannian comenzó a reírse de la manera en que el otro fue castigado.
-Necesitan trabajar en equipo- continuó Lelouch afilando su mirada y apareciendo un brillo del que antes no me había percatado, apuntó con su mano en dirección del sujeto que recién se había marchado a regañadientes –Creo que dije diez vueltas- finalizo, pero ante la protesta general de los soldados por la sola expresión de su rostro, Lelouch sonrió de una manera que los confundió –A menos claro que deseen enviarle las disculpas al Primer Ministro por faltarle el respeto a su esposa-
Ex-esposa, corregí mentalmente. Pero sabía que lo estaba diciendo de manera que causara terror en los soldados, lo cual funcionó de maravilla.
Los hombres se retiraron de inmediato para alcanzar al primero, todo bajo la mirada de satisfacción de Lelouch que se cruzó de brazos levemente seguro revitalizándose al ser obedecido de esa manera.
-¿Buscaba a Todou-san?- se giró levemente en mi dirección tratando de esconder la verdadera emoción que le causaba regresar al control, asentí levemente y me señaló un edificio que estaba a nuestra izquierda –Debe estar en el segundo piso, en la tercer oficina a la derecha del pasillo-
Tal exactitud.
Era casi como nuestra despedida por lo que restaba del día. Volví a asentir como agradecimiento, pero tan solo giré mi cuerpo para irme en esa dirección, escuché una muy sincera palabra.
-Gracias-
-Solo trata de poner orden en la lengua de esos hombres-
Todou P.O.V.
Todo iba bien a pesar de lo tranquilo e intenso de estas decisiones que estaba tomando. Cientos y cientos de historiales de servicio pasaban entre mis manos, fotografía y lugar de residencia incluidos, para cotejar con las listas de Yamagata-san quiénes eran los primeros en caer. El hombre estaba demasiado serio y prefería no tomar acciones en esto, aunque desde mi punto de vista la culpa de este desbalance apenas fuera un cincuenta por ciento de él, y entregando esta información se redimía otro poco más.
-Esto va más lento de lo que esperaba- musité de manera oscura dejando los papeles que trataba de separar para tallarme el rostro de manera cansada. Dos días apenas en esto y no encontraba una manera más rápida de hacerlo.
Yamagata torció la boca levemente en claro signo de culpabilidad.
Pero si de algo quería realmente acusarlo era de que no me estaba ayudando. Genbu lo había reasignado casi de inmediato a su puesto pero el hombre no había movido nada por su cuenta, ni siquiera había hecho un acto de presencia público para calmar un poco los ánimos del país. solo estaba presente siendo la figura que todos querían y creían que era, para que el país no se nos viniera encima.
Tampoco necesitaba un Ministro de Defensa de juguete.
Incluso si no estuviera del todo recuperado.
-¿Cómo sigue su brazo, Yamagata-san?- pregunté tratando de desviar mi propia atención y su culpa. Al abrir los ojos esperando una respuesta, se encogió de hombros como si de nada se tratase.
-Ni siquiera duele- comentó, antes de volver a bajar su mirada. Genial.
Gruñí para mi mismo, no había logrado mucho más que eso y Genbu todavía no hacia acto de presencia por estos lares.
-Hahaha, Urabe ven aquí-
Mis pensamientos pesimistas fueron arrebatados por la risa tenebrosa de Senba que disfrutaba algo de manera profunda. Estaba recargado en un escritorio junto a la ventana y seguro algo afuera le había llamado su atención.
Mientras solo le diera risa no había por qué alarmarme.
Entonces la estrepitosa risa de Urabe me hizo enarcar una ceja ya un poco más curioso. Mis dos espadas seguían mirando por la ventana con una expresión deleitada por el espectáculo que presenciaban.
¿Pero qué podía darles risa dentro de una base militar?
Asahina se levantó en el instante para ver qué causaba el alboroto, pero se les unió demasiado rápido con una expresión siniestra.
-Oh… eso es control y mando- sonrió.
Yamagata-san me miró con la misma expresión de pregunta que seguro yo tenía y no podía aguantar más solo escuchándolos burlarse de algo sin saber su origen. Me levanté y caminé lentamente hacia ellos, pero cuando Asahina me notó solo sonrió de manera avergonzada y se hizo a un lado dejando a los otros dos casi hiperventilando de la risa.
-¿Se podría saber qué es tan gracioso?- pregunté parándome junto a ambos y esperaba que volvieran a la seriedad requerida por la situación. Pero contrario a eso solo me apuntaron con sus dedos pegados al cristal a un grupo de soldados que corría alrededor del patio, esquivando… ¿Granadas?
Parpadeé confundido buscando la fuente que lanzaba los proyectiles que no parecían explotar.
Pero de espaldas podía reconocerlo incluso en medio de China.
-¿Lelouch?- pregunté de manera estúpida a todos y nadie. El resto de las personas en mi oficina que no estaban ya en la ventana se pararon de inmediato tras de mí. Yamagata incluido.
Admiramos las acciones del joven britannian por otro par de segundos mientras procesábamos la escena, mientras reaccionaba en mí algo importante. Entonces una de las granadas que tiró, realmente explotó a un par de metros de mis soldados haciéndolos llorar de terror.
-¡Quiero ir!- chilló Urabe junto a mi oreja y salió corriendo de la oficina con su katana en mano. Después Senba se le unió con una risa profunda a un paso un poco más lento y Asahina admitía que eso sería divertido de observar estando cerca.
-¿No se suponía que Lelouch-kun no tenía permitido salir del templo?- comentó Chiba a mi lado algo confundida.
Oh, eso era.
Genbu me iba a matar.
Me giré de inmediato para ir tras el resto de mis hombres, pero ni bien di un paso fuera de la puerta de mi oficina, un delgado brazo detuvo mi avance con una expresión bastante segura. Y peligrosa.
-¿Mei? ¿Qué haces…?-
Mi cerebro conectó las cosas de manera rápida sin necesidad de terminar la pregunta y al mismo tiempo sentí que algo estaba mal en todo esto. Recuperé mi calma y después de ordenar a Chiba que siguiera al resto para que evitaran darle ánimos al adolescente, mi mirada se afiló en dirección a la ex–esposa de Genbu.
-¿Tu trajiste a Lelouch?- pregunté, aunque era más una afirmación que pregunta.
Y su acción en general la calificaba como una mala elección.
Asintió sin remordimiento alguno.
-Pero antes de que me tomes como el enemigo, Todou…- metió la mano en su bolso buscando algo, pronto me extendió un papel doblado a la mitad –Esto es para ti de parte de Gensai. Léelo antes de que me digas cualquier cosa-
Tomé el papel y lo desdoblé aún inseguro de sus palabras mientras escuchaba más explosiones en mi patio y gritos aterrados. Pero me vi leyendo una línea sin sentido
"Deja al pequeño koi imperial en el océano hasta que se convierta en un dragón. Si lo sacas del agua no sobrevivirá"
¿Desde cuándo Gensai era un poeta o intentaba hacer algo de haiku?
¿Y qué tenía que ver Lelouch con…?
Oh.
Me rasqué la base de la cabeza mirando de mala manera la nota en mis manos. ¿Por qué no podía hablar claro e ir al grano? Levanté la vista hacia Mei que seguía buscando cosas en su bolso con rapidez, esperé de manera impaciente ante los vítores de mis cuatro espadas haciendo lo primero que les dije que evitaran.
-Supongo que lo escribió así por si llegases a perder la nota- habló Mei levantando una fracción de segundo su vista, asegurándose de que hubiese entendido lo básico –Pero por si tu cerebro está tan empolvado como el de Genbu, Todou…- gruñí pero entonces encontró lo que buscaba y apretó contra mis brazos una bolsa de papel con un contenido desconocido –Dice que lo vigiles de cerca y que hagas cumplir el listado que viene dentro de esa bolsa- apuntó al objeto en mis brazos como si no fuese obvio. –Demás está decir que a Genbu no le gustará nada esto al menos hasta que el doctor hable con él y si lo vez, debes enviarlo de inmediato hacia allá-
Algo no cuadraba en todo esto.
-Mei, ¿Qué haces tú metida en todo este asunto?- cuestioné y tenía todo el derecho de dudar. La mujer se vio algo incómoda en la pregunta pero no tanto para tardar en contestar.
-Evitando que tu y Genbu tengan que ir a Shimabara ahogar sus penas- habló de manera oscura haciéndome a mí quedar como el idiota, y lo merecía –Noté algo extraño en el Britannian, me adelanté a los planes de Genbu y Gensai confirmó mis suposiciones-
¿Y eso era?...
Mei comenzó a caminar por el pasillo lejos de mi oficina y atiné a seguirá solo porque las explosiones no se detenían. Pero cuando llegamos al exterior, leves gotas de lluvia nos recibieron de manera constante en el rostro. No era un diluvio pero de nuevo todo estaría humedecido.
-Mejor no dejas que se enferme- dijo alejándose sin darme oportunidad de preguntar otra cosa cuando una explosión bastante cercana a mis espaldas, después una nueva ola de carcajadas al menos hasta que se disipó el humo y el rostro de cuatro persona palideció notablemente.
Lelouch lanzó a manos de Urabe la bolsa de granadas de utilería que había estado utilizando.
No eran explosiones reales, Rakshata las había hecho para infundir miedo a su equipo y se las confisqué hace un par de años cuando activaba nuestras alarmas cuatro veces a la semana.
Urabe tiró la bolsa tratando de defenderse y levantando ambas manos en inocencia cuando se escuchó un coro de pitidos producto de todas las granadas que se activaron por el golpe.
Comencé a retroceder por mi seguridad y mis soldados comprendieron lo peligroso de la situación. Escuché que le gritaron a Urabe por su estupidez antes de tirarse a correr, pero se hizo un gran estruendo junto con una gruesa capa de humo que no me dejó ver nada por algunos segundos en lo que la lluvia lo disipaba.
Pero podía ver del otro lado del patio a mis hombres, tirados en el suelo al tratar de salir del rango de aturdimiento de esas cosas. Levantándose de manera temblorosa mientras miraban al culpable de todo de una manera que no auguraba nada bueno. Pero en medio de todos ellos, sentado en el suelo Lelouch se cubría el rostro tratando de ocultar su entretenimiento al respecto.
-Y se dicen la fuerza élite japonesa- regañé. Sus rostros llenos de tizne me miraron entre avergonzados y divertidos. Esto era una base militar, por Kami-sama.
No podías simplemente negar la naturaleza de cada ser, solo podías adaptarla a las adversidades.
Oh ¿Qué les parece? Fui buena y los dejé descansar apenas el tiempo suficiente ¿Eh? El próximo capítulo es el cierre de este caos de geass n.n eso espero, para los que tienen dudas y que espero se resuelvan la mayoría.
Pero vamos n.n un aplauso para los personajes secundarios que hacen de esta historia algo más llevadero n.n ¿Se enojará Genbu con todo esto? Juju, espero que lo regañen n.n
¿Que opinan de Mei?
Sus opiniones me encantan masoreaders :D
anySuzuki
