Stage 38: Aguas turbulentas
-Ese muchacho necesita dormir y ropa abrigadora, si mañana por la mañana sigue igual o dentro de unas horas no reacciona esto podría ser grave- confesó el hombre.
No era lo que quería escuchar.
No hoy, ni nunca.
Genbu P.O.V.
La boca castiga, eso ya lo había escuchado. De hecho era algo que mi padre me había dejado claro cuando niño y aunque no le tomé mucha importancia como a todas sus palabras, hoy lo recordaba como un baldazo de agua helada en el rostro. Así que había adquirido la misma faceta que Lelouch en cuanto me centré en las prioridades, con toda la calma del mundo despedía a Todou y lo puse a liderar la búsqueda de Sawasaki. Suzaku podría hacer uso de sus nuevos subordinados en el área de relaciones exteriores para apoyar la causa. Gensai descasaría en una de nuestras habitaciones de huéspedes y Mei se encargaría de mantener el templo en orden.
Yo tenía una tarea más específica donde todo el tiempo que había dejado pasar se unirán en largos días en los cuales esperaba redimirme en algo.
En lo más mínimo.
Pero para eso tenía que entablar una plática con Lelouch.
-Tienes que descansar y dormir todo lo que puedas- buscaba entre los cajones un pijama suelto y cómodo –Te despertaré más tarde para cenar, así que no te preocupes-
Pero él no decía absolutamente nada o hacía un sonido que me diera la razón. Su vista clavada en el suelo de manera ausente no me hacía sentir mejor mientras me giraba para ayudarlo a quitarse ese uniforme militar.
Cierto, el que le había dado Hatori.
Bueno, de nada me serviría tratar de desviar mi atención también, suficiente con la mente perdida de Lelouch.
Respecto a lo que había pasado, Todou no había sido muy específico y su historia no me cuadraba en lo absoluto. De hecho le recomendé que durmiera un poco y descansara también porque sus palabras no parecían tener sentido. Mundos de engranes, el Emperador de Britannia en Japón y enormes estructuras que penetraban el cielo.
Suspiré mientras desabrochaba los botones del saco de Lelouch.
No es como si no le creyera a Todou, de hecho aunque me dijera una mentira la creería sin preguntar cómo o por qué. Pero prefería pensar en estos momentos que mi hijo era la prioridad y no otro tipo de demostración mágica sobre poderes incomprensibles. Así que si me permitía analizar a fondo la situación que planteó en mi mente, era un verdadero desastre. Pero el mundo seguía girando a su manera normal que me permitiría ignorarlo por algunos días más.
Mi mundo no era tan grande.
Pero sospechaba que lo que sea que hubiera pasado ahí, había puesto a Lelouch en este estado. Donde no permitiría el pánico dentro del límite de tiempo que Gensai había dado, pero si en unas horas más no conseguía una respuesta de su parte, mi vida comenzaría a convertirse en un infierno donde muchas palabras se habían quedado sin expresar y no sabría si Lelouch las comprendía o me perdonaría por ello.
-Duerme unas horas, hijo- hablaba más para mí mismo que para él, pero no quería caer en pánico, aparentando que esto desaparecería para mañana en la mañana. Con una mano en su hombro lo empujé un poco para que siguiera mi orden al menos de manera mecánica y lo hizo, de hecho me sorprendí al notar que también subió los pies y se giró a su lado favorito de la cama con un suspiro.
¿A qué había estado jugando yo todo este tiempo? Dejando que las cosas se salieran de control e ignorando lo que se supone trataba de proteger.
Era un mal padre, si.
¿Estaba repitiendo los pasos de mi mejor ejemplo?
Mi primer pensamiento había sido meter a Lelouch a la cama y salir a aclarar mis ideas al jardín para antes de la cena, pero verlo de esta manera destruyó todos mis planes en segundos. Lo había dicho antes, este demonio calmado y callado no era natural, pero cada vez que pasaba no podía soportarlo por mucho tiempo y quizás prefería huir, Suzaku siendo el que más tiempo pasaba con él.
Pero ahora de acuerdo a las responsabilidades por lo ocurrido y cuentas pendientes, no le sacaría la vuelta a mis temores y barreras. Gensai lo había reclamado ¿Qué era yo en la vida de ellos?
Para Lelouch, era su padre.
Para Nunnally, también.
Así que era el momento de actuar como tal, se abochornara quien se abochornara.
Lelouch P.O.V.
Todo estaba en blanco y negro. Los paisajes, los cuadros, las telas. La vivacidad del mundo como lo conocía se había extinguido como si solo pudiera enfrentarme a una escala de cenizas.
¿Charles Di Britannia había ganado? Había convertido el mundo en un lugar vacío de todo y sin embargo no sentía que fuese algo malo. De hecho no sabía que sentir respecto o lo que me rodeaba y quizás era bueno.
Quizás no.
Observaba todo detrás de una ventana opaca porque no había sonidos, ni temperaturas.
Calor, quizás un poco de calor.
Y murmullos incomprensibles que aplacaban los alrededores de una manera imponente, entonces podía cerrar los ojos con toda confianza perdiéndome unos momentos en las tinieblas.
Genbu P.O.V.
Gensai se apareció para valorar la situación y su diagnóstico con el paso de cuatro horas era el mismo. Lelouch seguía en un estado bastante pasivo y en shock como para presentar signos de mayor actividad tanto física como mental, aunque no se cómo lo sabía si apenas había logrado que cerrara los ojos y según mi experiencia estaba dormido.
Era un doctor al fin, pero sus palabras eran sorprendentes.
-Déjalo dormir, no pasará nada por una cena que pierda-
Todou había logrado que comiera después de todo y personalmente no me sentía con muchos ánimos para levantarlo. No con la expresión que seguro tenía mi rostro al seguir sin noticias del imbécil de Sawasaki también.
-Dormido realmente parece todo en orden- comenté cruzándome de brazos y tomando una mejor posición en mi silla. Gensai asintió levemente mientras pensaba de manera profunda en algo. -¿Está seguro de que no es algo de lo que me tenga que preocupar ya?-
Confiaba en su palabra, pero este fenómeno era tan inexplicable que me hacía pensar en lo peor.
-Te lo dije, Genbu. Si para mañana no mejora tendré que pedir unos exámenes, pero mientras tanto esto puede ser algún tipo de estado pos-traumático por lo que sea que haya pasado con Todou-
Y sentía que no podía esperar tanto.
-Bien-
Mentira, nada estaba bien. Por fortuna Gensai se retiró a cenar para dejarme con mis propios pensamientos y el silencio de la habitación. No tenía cerca mi celular, ni una computadora, libro o cualquier otro distractor. Mi mente se negaba a desviarse de lo importante por el momento y nada más existía, solo el nudo de culpa que subía y bajaba por mi garganta a cada trago.
Recordándome cada momento donde debí hablar cuando podía ser escuchado y no en las sombras de la ignorancia.
¿Pero me tomaría esto en serio cuando mejorara? Siempre era más fácil vigilar a Lelouch cuando estaba inmóvil, o podía pasar una mano por su cabeza cuando estaba completamente dormido, incluso podía darle todo lo que quería de manera indirecta.
Jamás como algo de frente y de manera natural.
Ese quizás había sido el error me había traído a este punto. Dejarlo formar una barrera de distinción entre él y Suzaku, que claro que yo me recordaba cada vez que hacía algo para los tres, pero porque creí que no tenía el derecho de intimar la relación y tomarme las libertades que todos reclamaban ahora que hiciera.
Por el bien de los tres y quizás en especial por Lelouch.
Pero era tan rebelde que pensaba una cosa y expresaba otra por el bien general, creyendo que lograba engañarme superficialmente. En el fondo siempre sabía lo que pensaba con una mirada o movimiento de su cuerpo, lo cual lo asustaría si comenzaba a hacérselo notar. Así que fingía que lograba esconder el temor detrás de sus decisiones y su preocupación por todos a su alrededor, sin mencionar la inseguridad detrás de sus grandes discursos.
No había crecido bajo mi techo en vano y no los conocía tan poco como apostaban.
Solo no presumí lo mucho que los podía llegar a proteger si me proponía a asfixiarlos, y vaya que podía. Porque creía que Britannia se los llevaría tarde que temprano y yo solo era el hombre que los mantenía vivos. Creo que parte de mi visita a Shimabara no eran los problemas de salud de Lelouch y el intento de golpe de estado. Era que caía en mi la realización de las verdaderas responsabilidades que tenía con ellos al elegirme vez tras vez frente a quienes los reclamaban de vuelta y eso me ponía feliz.
Estúpida y ciegamente feliz, lo sé.
Lo cual no justificaba mi borrachera, pero me sacaba una leve sonrisa de ironía. Incluso celebrando podía meter la pata.
Pero no tenía una familia TAN normal.
-¿Vas a rechazarme todo lo que tengo preparado, Lelouch?- pasaba una mano entre sus cabellos de manera lenta y suave. -¿Correrías si te demuestro que realmente no me engañas en lo más mínimo?-
Las mentiras.
Su verdadera forma de ser.
De pensar.
Su bien escondido teatro de invencibilidad.
Uno que otro secretito.
-Creí que solo necesitabas protección, no una figura mayor poniéndote barreras y conociéndote en lo más mínimo para aconsejarte qué hacer y qué no-
Subestimaba sus necesidades como niño y ahora no quería ver que un adolescente era un tema increíblemente más complejo. Así que reiteraba mi idea de los bochornos pero era mi hijo por ley y porque ellos lo deseaban así.
Aplicándose todo el rigor de la naturaleza.
Entrada ya la noche y a horas nada prácticas seguía sin poder dormir. Las cosas no se habían movido en ningún sentido y eso quizás era lo más desesperante. Estar en alerta de que la situación empeorara o mejorara de un segundo a otro sin dar ni siquiera el más leve indicio de qué es lo que pasaría primero.
Pensar que las cosas empeorarían me daba un dolor de cabeza, así que me obligaba a pensar de manera positiva en todo aquello que podía hacer con mi tiempo del momento. Como memorizar la habitación, aclarar los dilemas del mundo, suspirar sin cuenta de cansancio o incluso pasear de un lado a otro dentro de la habitación para desentumir mis piernas.
Nada estaba dando resultado, pero no me daría por vencido tan fácil.
Escuché un leve golpeteo en la puerta y atendí de inmediato el llamado. No eran horas de visita o de estar despierto, pero como me daba otra cosa en la cual enfocarme lo dejé pasar. Mei apareció en la oscuridad del pasillo con una leve sonrisa de disculpa y me pidió permiso para pasar, me hice a un lado y miré sobre mi hombro si Lelouch seguía dormido.
-¿No ha cambiado nada?- preguntó pero era más una afirmación. Me rasqué la base de la cabeza tratando de no pensar a fondo en mi peor temor de las últimas horas.
-Solo está dormido, creo- y aunque era bueno que no estuviera en ese estado de mirada-ausente, no me ayudaba nada que siguiera tan tranquilo. Destrozaba mis nervios de hecho.
-Genbu, debes calmarte-
-Estoy calmado- respondí casi de inmediato demostrando que era todo lo contrario y suspiré una vez más –Lo siento, es que-
-Lo sé, los tres te importan por igual solo que ahora te necesita uno en específico-
Me quedé en silencio antes las palabras de Mei, agradeciendo mentalmente que ahora comprendiera esta parte de mi vida. Aunque nunca busqué influir en ese cambio y parecía que la sola desaparición de Sawasaki la había cambiado para bien, en todos los que tuvimos contacto con el hombre de hecho. Sin embargo su presencia todavía me pasaba por alto como algo normal y que no tenía que poner a prueba como antes.
Porque las acciones demostraban más que las palabras y últimamente ella se movía sola.
Sin mencionar lo que hizo por Lelouch esta mañana. . .
-Gracias- dije. Interrumpí el silencio que se formó entre ambos y miré al suelo con algo de pena –Por notar eso que había pasado por alto-
Gensai así lo había puesto y también me obligaba a disculparme. Mei corrió un mechón de cabello por detrás de su oreja y meneó levemente la mano restándole importancia.
-Tenía que hacer algo y desobedecerte siempre ha sido un capricho personal-
Reí profundamente con la garganta.
No había sido cualquier mujer la que se me cruzó en el camino entonces.
Porque a pesar de que todo había empezado como un buen negocio para ambos, fue un golpe de suerte que nuestras maneras de ser encontraran la manera de convivir sin matarnos el uno al otro. Mei era autosuficiente y nadie podía decirle qué hacer, sobre todo si iba en contra de sus principios, además de que tenía una forma bastante peculiar de hacerme ver las cosas que otros no se atrevían a decirme. Pero creo que eso mismo fue lo que la puso en la mira de Sawasaki como una amenaza cuando decidió terminar todo.
Haciendo retrospectiva en lo que había pasado, fue algo muy estúpido.
Ya que no era la primera vez que peleábamos y llegábamos a un grado semi-serio de decirnos algunas verdades. Lo hacíamos muy a menudo entonces porque éramos más amigos que una pareja sentimental, pero el hecho de que las cosas se hubiesen tornado serias y en la definitiva separación fue la manera en que Sawasaki movió las aguas entre ambos provocando un malentendido mayor.
Cuando creía que tenía tanta suerte de que Mei estuviera ahí como un rostro conocido y verdadero después de un día de política.
Bueno, eso fue en el pasado. Mis esperanzas habían sido enterradas junto con el resto de mi vida y quizás por eso prefería centrarme en el bienestar de mis hijos que en viejas peleas.
-Lo estás haciendo bien, aunque podrías hacerlo un poco mejor- continuó ella todavía recargada en la puerta pero mirando directamente a la forma dormilona de Lelouch, quien se abrazaba de una almohada de manera férrea.
-Es que me distraigo un poco cuando se me llena la cabeza- confesé aunque no era del todo un secreto, por la manera en que Mei sonrió lo sabía a la perfección.
-Si no te recordaba antes que tenías un hijo lo olvidabas-
Oh, temas oscuros.
-Ahora difícilmente olvido que tengo tres- argumenté en mi defensa aunque una muy agria –Y creo que no he cambiado respecto a la profundidad de las relaciones con todos-
-Eres un hombre de acciones Genbu, no tanto de sentimientos-
Nos miramos el uno al otro por unos segundos. Ella comprendía realmente mi manera de ser y por qué las cosas no funcionaban como esperaba, pero cuando estuvo a mi lado todo fue tan fácil que subestimé su verdadero valor como la mujer frente a Japón y la familia hasta que ya no estaba. Hoy todos parecían de acuerdo en eso, pero no me lo podían haber advertido antes, cobardes.
Pero justo ahora no quería perder la desestabilidad que le proporcionaba a mis acciones tan extremistas.
-Éramos un buen equipo-
Las cosas embonaban a la perfección.
-Ya me hubiera ido para dejarte fracasar-
Tan directa y verdadera.
Di un paso acortando la distancia.
-¿Vienes por tu hijo, Mei Sumeragi?-
Ella se giró para mirarme a los ojos.
-Para llevarme a Suzaku quizás tendría que adoptar otros dos-
Terminé de acortar la distancia al mismo tiempo que ella se acercaba y con una mano me aferré a su espalda mientras la otra la acercaba por el cuello, en un momento donde finalmente me daba cuenta de lo que realmente hacía falta aquí desde aquél día.
Todou no era una buena mamá, era un excelente tío.
Pendragón, Britannia.
La ausencia del Emperador por largos días había causado revuelo entre los herederos al trono, pero más que nada se esparcía un malestar ante la falta de acciones del Sacrosanto Imperio contra aquellos que se atrevían a nombrarse superiores y rebeldes que no acataban las órdenes de su máximo gobernante.
Japón era una falta de respeto enorme para el mundo, irguiéndose libre y inquebrantable frente a la áreas. Dándoles el poder y la esperanza de que realmente se podía vivir fuera del sistema sin repercusiones. Que solo era cuestión de tiempo y constancia para burlar al gigante Imperio. Los grandes estrategas de Britannia lo sabían y de la misma forma les preocupaba que la libertad del país del sol naciente se convirtiera en una bandera que desatara una tercera guerra mundial.
Pero el Emperador se negaba a declarar la guerra contra Japón, sus motivos desconocidos para todos.
-Schneizel, espero que esto sea importante-
Y muchos príncipes necesitaban decidir sus futuros ante cualquier contratiempo.
El segundo príncipe había citado a una reunión al tercer día de ausencia del Emperador en el salón del trono. Las cosas estaban demasiado calmadas que apostaba porque algo malo acontecería en cuestión de tiempo y no poder moverse sin la aprobación de la cabecilla del Imperio era desesperante.
Todo tenía que ser aprobado por el emperador.
Por lo cual había que tomar medidas drásticas.
-Mi bella hermana, las cosas que tengo que hablar con ustedes son de relevante importancia como para tener citado a mi grupo de confianza-
-¿Así que ahora soy de tu confianza?-
Tan simple y sencilla reunión con tres príncipes imperiales podía causar escándalo así que se hacía de la forma mas silenciosa posibles. Schneizel El Britannia había citado a dos de sus hermanos en su hogar con un simple motivo en mente.
-Clovis, eres de mis hermanos más queridos junto con Cornelia ¿Por qué no habrías de ser de mi confianza?-
El príncipe amante de las artes se removió incómodo en su lugar de la sala con una mueca de desdén.
-Quieres algo que yo tengo y ese es el único motivo de que me envuelvas en tus planes hermanito. No soy tan tonto como crees, pero he de decirte de una vez para que ahorres discursos lava-cerebros que Lelouch por ningún motivo regresará a Britannia-
Se hizo un pesado silencio entre los tres príncipes que sabían que Clovis estaba en lo correcto por primera vez en su vida, pero eso no desanimaba a Schneizel que esperaba encontrar algún tipo de información que antes le hubiera pasado por alto. Lelouch podía hablar de más frente a personas que no comprenderían sus palabras, pero ahora que pasarían a los oídos de Schneizel podía haber dejado un cabo volando.
-Clovis, realmente te consideras de muy poca importancia- rió levemente el otro rubio a pesar de las circunstancias –Después de escucharme agradecerás el hecho de que no te estoy dejando fuera de mis planes como al resto-
Fue turno de Cornelia de despertar de su propio mudo de pensamientos con esa declaración.
-¿A qué planes te refieres, hermano?-
El segundo príncipe entrelazó sus manos sobre su rodilla y aspiró profundamente.
-Creo que estamos de acuerdo en que hemos perdido a nuestros seres queridos y distanciado a nuestra familia más de lo que alguna vez estuvo. Personalmente me duele contabilizar a Lelouch y Nunnally entre estas pérdidas-
Clovis miró el suelo de manera seria y Cornelia seguía conflictuada con el tema.
-Además de que las leyes que actualmente tienen al mundo bajo la sombre de Britannia solo nos explotarán en la cara si no se cambia algo pronto-
-¿Y qué sugieres, hermano? ¿Buscar al emperador y entregarle un documento con nuestras peticiones firmadas?- Cornelia fue la primera en protestar cruzando una pierna sobre otra –Sabes tan bien como yo que la palabra del Emperador es ley-
-A eso me refiero, Cornelia-
Se hizo un nuevo silencio ante las enigmáticas palabas del segundo príncipe, al menos hasta que Clovis captó el sentido de sus palabras casi de inmediato.
-Necesitarías otro emperador para que escuche esas peticiones o las ejecute- habló lentamente temiendo lo peor –Y eso solo se lograría-
-¡Schneizel! ¡Ese es un plan mucho más ambicioso que los que has tenido antes!- regañó Cornelia concordando de inmediato con el tercer príncipe -¡Ser emperador! ¿Organizar un golpe de estado?-
El verdadero problema de Cornelia solo radicaba en lo peligroso de las acciones a tomar mas no en el pensamiento de cambiar de poder antes de tiempo.
Schneizel movió levemente su mano para aplacar a ambos príncipes y que al menos lo dejaran hablar. La bruja de Britannia se mordió el labio inferior y Clovis comenzaba a temblar de manera culposa por algo que todavía no era un hecho.
-Todo lo contrario a lo que ustedes piensan, hermanos, esto será una transición pacífica para Britannia y nosotros. Los tres conocemos las nada ocultas intenciones de nuestro querido Lelouch por destruir a nuestra madre patria y lo serio que está en esa posición defendiendo un pequeño país a capa y espada-
Ambos príncipes asintieron levemente.
-Así que es solo cuestión de tiempo para que el pequeño demonio lleve a nuestra Britannia a una guerra con Japón y no estoy subestimando sus motivos y fortaleza, sé muy bien que hará una batalla digna que hará que el Imperio utilice cada gota de su poder e inteligencia para sobrevivir-
-¿Por qué habríamos de temerle a Lelouch? Es un joven, es nuestro hermano- intentó Clovis a pesar de que la molestia de la bala que había atravesado su cuerpo se lo recordara a cada segundo del día. –No puedes seguir jugando con sus sentimientos, Schneizel- incluso salía su lado protector, después de todo le había prometido mantenerse lejos de sus decisiones.
-Y no lo haré, Clovis- sonrió el mayor –Esto incluso puede beneficiar a Lelouch y devolverlo a nosotros tarde que temprano. Porque cuando tenga al Imperio contra las cuerdas y no haya más salida, un movimiento súbito logrará que Britannia quede en mis manos logrando por fin lo que Charles Di Britannia no ha podido concretar-
-Schneizel…- gruñó Cornelia.
-Britannia con un renovado líder visionario y fuerte terminará de acoger el mundo en un solo mando- sonrió Schneizel moviendo ambas manos con parsimonia. –Lelouch al igual que nuestro querido emperador habrá gastado hasta su más mínimo plan y fuerza para derrocar un Imperio que solo renacerá de las cenizas bajo mi dirección y no le quedará de otra más que proteger a su amado país volviendo a la línea Imperial y reclamando el país como un área que él ha de proteger, el plan no tiene fallas. El imperio no desaparecerá y los que restan se unirán a mí o perecerán en el intento de rebelión, así de simple-
El rubio se levantó de su sofá y se acercó a su asistente que sostenía una charola con tres copas de vino las cuales les ofreció a sus hermanos. La reunión había sido con fines informativos, no para ver si estaban de acuerdo.
-Les recomiendo al mismo tiempo que pongan a salvo todo aquello que no quieran que sufra repercusiones de parte del Emperador o dentro del Imperio mismo cuando la guerra contra Japón estalle y me refiero específicamente a ti, Cornelia. Que proteges tanto a nuestra pequeña Euphy-
Eso hizo que las alarmas de Cornelia se encendieran en el acto.
-¿Y dónde quieres que la encierre, hermano? Aquí en Britannia no será por más tiempo un lugar seguro y no la mandaré a un área-
Clovis se sorprendió de que Cornelia se estuviera tomando ya en serio la propuesta-acción de Schneizel así que se quedó en absoluto silencio.
-Mándala a Japón con los Ashford- sonrió el rubio de manera simple a lo cual la princesa abrió la boca para protestar –Esa familia ha protegido a Lelouch y Nunnally por años, además nuestro pequeño hermano no haría nada para dañarla y teniéndola cerca la protegería tan bien como a Nunnally, así que no tendrías que temer con su influencia en Japón-
-Lelouch no lo aceptará-
-Lelouch no tiene porque enterarse, de inmediato-
La cercanía de Cornelia y Schneizel fue interrumpida por el sonido del timbre de la mansión y la salida de Kanon en el acto. Los tres príncipes imperiales se quedaron en silencio digiriendo lo recién acordado junto con lo secreto del pequeño acto de rebeldía, pero no tomó mucho más de unos minutos para que el asistente de Schneizel regresara a la sala con una disculpa y una noticia que dar.
-Hay un japonés en la puerta y desea una audiencia con su alteza Schneizel- informó a todos por igual causando más de una ceja levantada.
-¿Y quién es esta extraña visita a horas tan inadecuadas de la noche?- preguntó el rubio con extrañeza.
-Dice que su nombre es Sawasaki Atsushi y que tiene cosas importantes que decirle-
Genbu P.O.V.
Terminé cediendo en algún punto al sueño en la manera más dolorosa posible. Sentado en una silla y durmiendo con la cabeza en la cama de mi hijo.
Supongo que eso era inevitable, así que procuré no moverme por varios minutos en los que el silencio del templo me indicaba la temprana hora y de paso probaba la movilidad de mi cuello con tan extraña posición. Si me levantaba demasiado rápido entonces me quedaría torcido por el resto del día, algo no muy bueno según lo que tenía que hacer.
Pero sentí que mi mano derecha, la que tenía más lejos, era acariciada de manera leve por algo. De hecho hasta daba cosquillas.
Así que me terminé de levantar curioso por el hecho y tallando un poco mis ojos para enfocar mejor fui recibido por una sonrisa avergonzada y mejillas rojas.
-L-lo siento- se disculpó Lelouch de inmediato.
Se disculpó Lelouch de inmediato.
-¡Lelouch!- exclamé despegándome por completo de la silla y lo levanté de la cama en un gran abrazo que nunca antes creo haber expresado ya que el grito de sorpresa que dio me hijo no fue para nada digno de un varón de su edad, pero eso solo me causó más gracia y alegría así que me negué a soltarlo mientras los estrujaba de manera afectiva pero fuerte demostrando toda la tensión que se había acumulado en mi en las últimas horas.
-P-padre me a-asfixias- logró murmurar Lelouch y deshice un poco el agarre mas no lo solté por completo, observando su pálido rostro y sus ojos que trataban de enfocarse mejor a los alrededores.
-¡Lo siento, lo siento! ¿Te lastimé?- pregunté de inmediato sentándolo contra la cabecera de la cama y pasando una mano por su rostro ayudándolo a centrarse, tenía la piel fría al tacto y personalmente consideraba que estaba muy pálido –Lelouch ¿Te sientes bien?-
Después de la noche que había pasado prácticamente era un alivio verlo despierto, pero su piel tenía un tinte enfermo y su mirada era la de un hombre viejo y cansado.
-Hijo-
-Me duele la cabeza, eso es todo- sonrió levemente en mi dirección de manera adormilada. No le creía en absoluto pero verlo despierto y que hablara era un gran avance.
-¿Qué tal si tomas un baño?- propuse, me daría el tiempo de buscar a Gensai y conseguir algo de comer. Asintió de manera lenta deshaciéndose de las cobijas y yo le ayudé en el resto del proceso. Se puso de pie de manera firme y continué observado su camino de manera atenta hasta el baño.
Abracé las cobijas que le quité con un suspiro ausente.
Me sentía diez años más viejo.
Pero tenía a Lelouch, y arreglaría las cosas con él hoy mismo.
Suzaku estaba dormido en la sala, en el sillón predilecto de su hermano para realizar la misma actividad así que no lo desperté o le comenté algo en lo absoluto. Seguro había llegado tarde porque ni siquiera tenía el pijama puesto, solo se había aflojado la corbata y había agarrado los cojines como almohada. Tomé la cobija que estaba en el suelo y con una leve sacudida volví a cubrirlo.
De paso con su misma corbata limpié un poco de la baba que se escurría por la comisura de su boca y le revolví el cabello.
No había manera de que estos fueran considerados adultos, eran adolescentes bastante adelantados a su edad, era todo.
Proseguía a la cocina con media sonrisa y como era de esperarse, Sayoko me recibió con una buenos días y un poco de ansiedad en su mirada para saber de la situación actual.
-Lelouch está de vuelta, Sayoko-san.- sonreí mientras preparaba la taza con agua hirviendo que me proporcionaba –Está despierto y se ve mejor que ayer, aún así parece que está enfermo o algo parecido, necesito un desayuno muy balanceado esta vez dentro de los límites de su dieta-
Decir que la mujer se vio revitalizada con las noticias era poco.
-De inmediato Kururugi-sama- sonrió -¿Qué le apetece desayunar a usted?- pero ya me preguntaba mientras daba vueltas por la cocina cargando sartenes y diferentes alimentos.
-Justo ahora puedo comerme una vaca, Sayoko-san- respondí –Lo que sea, muy vasto, será perfecto-
No era una mentira, olvidé la cena ayer y la comida también había sido un tema debatible cuando no encontré a Lelouch en el templo y después con lo de Gensai, así que no debía saltarme otra comida o las cosas se pondrían feas con el médico.
Así que dejé a la mujer sola para que decidiera con libertad lo que haría y solo llevando mi taza de café regresé a la habitación de Lelouch donde me senté en la cama a beber en sorbos bastante tranquilizantes.
Bueno, tenía que verle el lado positivo a todo esto. Cualquier cosa a estas alturas era un gran avance respecto a ayer y Lelouch al menos me había reconocido y había hablado. Podría investigar más tarde con Todou una versión más digerida de lo que había pasado en Kaminejima, siendo el último de mis temas en fila para tratar, primero debía asegurarme que mi hijo estaba bien en lo que podía controlar.
-Lelouch, vas a salir como una pasita- hablé bajando mi taza y poniéndola en la mesita de lado. Consulté el reloj del celular y de hecho hacía como veinte minutos que se había metido a bañar, ya era demasiado tiempo incluso para él.
No hubo respuesta inmediata, solo escuchaba el sonido de la llave abierta. Eso también ya era mucha agua.
Me levanté de la cama tronando los huesos de mi espalda, quizás seguía un poco afectado.
-¿Lelouch?- toqué la puerta con insistencia, sería demasiado si no me escuchaba a esta distancia –Hijo, sal ya- comenzaba a ponerme nervioso. Sobre todo el no recibir una respuesta. –Lelouch, voy a entrar-
La puerta no contaba con seguro pero al halar de ella me recibió una nube de vapor que mojó mi rostro de inmediato e hizo difícil la localización inmediata de m hijo.
-¿No crees que esto es incluso muy caliente para ti?- dejé que la puerta se terminara de abrir por sí sola para que el vapor saliera, pero con horror no divisé a mi hijo por ningún lado.
No al menos completo.
Una mano blanca y delgada colgaba por la orilla de la bañera sin fuerza.
-¡Lelouch!- terminé de entrar con rapidez y lancé ambos brazos hacia el interior de la bañera sin pensar en nada más, con la yema de los dedos distinguí de inmediato la forma y tiré del cuerpo de mi hijo hacia arriba, rompiendo en la superficie con un estruendoso sonido de agua salpicando. Su cabeza caía contra mi brazo sin señales de vida.
Me levanté y terminé de sacarlo por completo de la bañera sobre el piso del baño y comencé a golpear sus mejillas.
-Lelouch ¡Lelouch!- gritarle tampoco estaba funcionando en nada. Traté de calmarme ante su inmovilidad y párpados cerrados acercando mi cabeza a su pecho buscando un sonido que me confirmara que estaba bien.
Solo un sonido.
El más mínimo.
-¡Hijo! ¡Alguien ayúdeme!- grité por lo que parecía una eternidad donde nadie se aparecía.
Con mis manos temblorosas volví a levantarlo del piso del baño y lo abracé, tan fuertemente como había hecho hacía unos minutos donde se avergonzó y decía que todo estaba bien. Donde todo estaba arreglado, cuando solo sería cuestión de palabras el terminar de arreglar los males a nuestro alrededor.
-Lelouch no me hagas esto- susurré y lo apreté más, podía sentir que mi ropa se empapaba profundamente con el agua que desprendía su cuerpo. -¡Lelouch con un demonio!-
Entonces saltó de su lugar.
Saltó y se dobló en lo que podía por mis brazos, tosiendo de manera dolorosa grandes cantidades de agua donde yo no dejaba de temblar solo admirando como se ahogaba y peleaba por oxígeno al mismo tiempo. Lo sostuve por la cintura y al mismo tiempo trataba de calmarme a mí mismo hasta el último segundo donde trataba de regular su respiración y yo la mía, solo admirando con incredulidad lo que había pasado.
-Lelouch…-suspiré enderezándolo y haciendo que se recargara en mí terminando el terror que me había dado sostenerlo sin signos de vida. Sentí su mano aferrarse a mi camisa y la otra a mi propia mano pero no podía decir todavía palabra alguna en lo que su cerebro se reiniciaba. Entonces lo sentía temblar levemente y con mi mano libre halé de una de las toallas que se encontraban sobre la repisa, tumbando todas pero logrando desdoblar una para cubrirlo.
Esto era un infierno, podía soportar más estos límites de tensión.
Lelouch comenzó a respirar de manera entrecortada.
-Tranquilo, hijo…relájate, todo está bien- acerqué otra toalla y la posicioné sobre su cabeza secando un poco sus mechones y de paso su cara. Al mirarlo directamente parecía al borde de las lágrimas.
Pero Lelouch no era-
-Saca esas cosas de mi cabeza, por favor- suplicó mirándome de manera increíblemente cansada y lo apreté sin saber por qué. –No quiero saber nada, no quiero escuchar nada- gimió.
¿Qué demonio estaba pasando?
Con una mano sostuve su rostro.
-Lelouch, hijo mírame. Mírame bien y ponme atención- podía escuchar que tocaban la puerta de a habitación preguntando si todo estaba bien pero no era momento de responder –Estás a salvo, estás en el templo y estoy yo, yo te protegeré. A ti, a Suzaku y a Nunnally ¿Si?- su mirada de nublaba de nuevo perdiendo enfoque –Lelouch, mírame por favor, olvida todo, relájate- tallé el agua fuera de su rostro e hizo una mueca de dolor –Mientras yo esté aquí nada les pasará, yo los protegeré, déjame esa responsabilidad a mí- continué.
Su mirada se mostró confundida e hizo un intento sobre humano por hablar que no pude detener.
-¿En serio?- su voz se escuchaba raposa y la pregunta quizás me hizo sentir más mal de lo que esperaba, lo apreté de nuevo contra mi cuerpo.
-No lo dudes, por favor no lo dudes-
No me movería de aquí en cierto tiempo.
Muchachos n.n toda la culpa es de Kam Cm n.n de ahi en fuera... nah mentiras todo lo escribi yo así que es mi culpa n.n
Pocas palabras, muero de cansancio así que lloren todo lo que quieran en el review : )
Próximo stage, no se que vendrá n.n pero Genbu de aplicarse en la materia no?
Reviews mis patriotas masoreaders n.n celebren el grito conmigo, aunque sea de emoción o de dolor por el capítulo.
any
