Stage 39: Child's nightmare
Pesadilla de un niño
Su mirada se mostró confundida e hizo un intento sobre humano por hablar que no pude detener.
-¿En serio?- su voz se escuchaba raposa y la pregunta quizás me hizo sentir más mal de lo que esperaba, lo apreté de nuevo contra mi cuerpo.
-No lo dudes, por favor no lo dudes-
No me movería de aquí en cierto tiempo.
Genbu P.O.V.
De haber sabido antes que las cosas eran así de simples. . .
-Puedes dormite Lelouch, no es necesario que te mantengas despierto-
Había pasado mucho tiempo en alerta y eso no era bueno para nadie, pero por sobre todas las cosas, había llegado a una conclusión un tanto diferente sobre lo que era mejor en este momento. Explotar sobre Lelouch pensamientos que antes no le había dicho ahora que estaba tan confundido solo terminaría de atiborrar su mente y hacerlo quebrarse.
Era necesario, claro que sí. Pero no en este preciso momento.
Solo no me alejaría más de lo necesario para demostrarle que realmente había algo a lo cual aferrarse, aunque por lo tanto yo tampoco podría preguntarle las cosas que quería y moría por saber.
Giré un poco en el sofá para verlo directamente a los ojos y saber si había entendido mi punto, pero cuando sus párpados ya estaban semi-cerrados daba por ganada la contienda. Lelouch siempre tenía que ser difícil.
Pero ahora parecía bastante gustoso de cooperar sin resistencia alguna.
Después de lo que pasó en el baño, todos se mostraron bastante preocupados creyendo que las cosas se habían salido ya de nuestras manos. Pero para mí solo había una simple verdad que me decía que Lelouch solamente no se encontraba físicamente bien y se había quedado dormido de nuevo cuando estaba tomando un baño.
De hecho fue mi culpa por sugerírselo cuando recién despertaba de su letargo. No hice preguntas, solo creí que en ese momento era lo mejor. Sin embargo admitía que ese fue mi error y solo mío, sin nada de responsabilidad en mi hijo por lo que pasó después. Lelouch no era del tipo… suicida. Quería creer que realmente no tenía mucho sentido de conservación como a mi me gustaría, pero de eso a tratar de morir de manera intencional y planeada las cosas eran diferentes.
Confiaba en que al menos lo fueran.
Sin embargo esto le carcomía los nervios a todos, en especial a Suzaku y por lo mismo quizás no quería a nadie cerca.
La teoría de asfixiar a Lelouch cuando lo que necesitaba era libertad, resultaba bastante acertada.
Escondí de él el hecho de que todos me habían escuchado pedir ayuda cuando no podía reanimarlo.
Escondí el hecho de que todos eran un manojo de nervios pesimistas andando de un lado a otro en el templo.
Escondí los hechos que habían acontecido en las últimas horas con Gensai y su hospital.
Porque a pesar de que el mundo siguiera sumido en su miseria global, Lelouch necesitaba un tiempo para sí mismo y eso no sería encerrándolo en un lugar donde no le diera la luz del sol. No, lo único que necesitaba era amansar las aguas cercanas a su territorio y bastaría.
Por lo cual nadie tenía permitido poner un pie en esta sala, menos aún con malas noticias.
Después de que Gensai me indicara cómo revisar si Lelouch tenía algún tipo de daño, para no hacerse presente con su maltrecha imagen, mi hijo continuó en un largo letargo de silencio. Sabía que estaba vez estaba en el presente y no perdido en su propio mundo mental, pero eso no ayudaba al hecho de que mantenía su boca cerrada y su vista clavada en cualquier cosa que no fuese yo.
Esta vez siendo por motivos tan distintos.
Entonces lo que menos necesitaba era que yo lo bombardeara con mis preocupaciones sobre su persona o el resto de los acontecimientos mundiales, habría tiempo y primero quería que resolviera sus conflictos.
Así que nos encontrábamos en esta situación.
Siempre me resultó extraño el porqué del amor de Lelouch a la sala y en especial a este sofá, pero quizás ahora que lo observaba de manera detenida podía darme una idea.
La iluminación de la sala era tenue y cálida. Apenas la necesaria para leer si así se quería, pero solo apoyado de las pequeñas lámparas en las mesitas alrededor. Había un punto de oscuridad en todo esto y era por los colores opacos de las paredes del templo aunado al color del sofá. Sin mencionar lo mullido y cómodo que resultaban los sillones.
No había ventanas que mostraran el patio trasero, la única puerta de entrada a este espacio quedaba de espaldas al sofá en el que estábamos y por ende la persona que estuviera aquí no se vería molestada por la llegada de alguien más.
Era como estar en un pedazo cálido y protegido del templo, lejos de sonidos indeseables de la cocina o el conjunto de habitaciones.
Se respiraba paz.
Lelouch no había puesto nada de objeción cuando le sugerí esta solución, después de todo no era tan egoísta como debería para pedirme que no lo dejara solo por el momento. Así que me tenía aquí, fingiendo que estaba trabajando en asuntos del país con la laptop abierta sobre la mesa del café con un documento en blanco, mientras mi mente realmente estaba centrada en su forma de respirar y lo rápido que había cedido ante el sueño.
Ajusté la cobija que resbalaba por sus hombros, el invierno ya estaba muy cerca. Las temperaturas de Japón comenzaban a descender y la temporada de lluvia había sido bastante generosa.
Pasé una mano por su cabello semi-húmedo y suspiró de manera inconsciente.
Moría por saber todo lo que estaba pasando por su mente en este momento.
Torcí la boca un poco y opté por cerrar la laptop. Lelouch ya no me veía de todas formas. Pero tomé la oportunidad para recargarme todavía un poco hacia atrás hasta donde alcanzaba a tocar mi espalda. Él estaba dormido en el sillón más largo y yo había encontrado espacio para sentarme en la orilla a la altura de sus rodillas. Eso me permitía perfectamente trabajar y tener un ojo en él mientras tanto.
Solo que ya no había mucho que hacer.
Todou apareció más de un par de veces con un semblante bastante extraño en su persona y eso era decir mucho para un militar que no se callaba nada. Aunque por suerte todas esas veces, Lelouch seguía profundamente dormido y no podía ver la cara de sufrimiento de su padrino, solo le dije a Todou que no era momento de hablar porque tampoco me arriesgaría a ser escuchado por el lado inconsciente de Lelouch y enterarlo de las cosas que le ocultaba.
Solo me encogía de hombros cuando me preguntaba sobre la situación. No tenía idea si esto era bueno o malo, solo era pacífico.
Así se retiraba con muchas dudas, aunque seguro no tantas como yo tenía. Porque había llegado a la conclusión de que si no quería preocupar a Lelouch por algo en este momento, tampoco debía enterarme yo porque entonces lo vería en mi cara y el plan se perdería. Yo y mis medidas drásticas.
Aunque mi viejo amigo no fue el único que se apareció, Suzaku hacía una visita cada treinta minutos las primeras cuatro veces, después solo comenzó a aparecer cada hora. Había perdido la noción del tiempo estando aquí, pero realmente no estaba cansado. Suzaku solo revisaba visualmente que todo estuviera en orden y me traía otra taza de café, pero no preguntaba nada, llegando a la misma conclusión que yo por el momento.
"Todo a su tiempo"
Creo que sería el nuevo lema japonés.
Todo tenía que estar cronometrado perfecto.
Al parecer en algún momento había cabeceado y por ende me había dormido, de nuevo. Pero a pesar de todo lo que aquejaba mi mente, no había sido un sueño tenso o incómodo. De hecho había sido bastante reparador a pesar de mi posición.
Me desperté cuando sentí una mano sacudir mi hombro levemente y ya que sabía dónde estaba sin abrir los ojos, podía apostar por Suzaku o Todou de nuevo sin mucho sacrificio. Aunque cuando los dedos se apretaron incluso de manera más fuerte, podía sentir su delgada forma probándome equivocado y haciéndome abrir los ojos de manera perezosa.
Lo primero que vi era a Lelouch en la misma posición en que había estado por horas. Al girar la cabeza, Mei sonrió levemente.
-Creo que es algo tarde para estar durmiendo en el sofá- musitó.
Al reparar en mi alrededor, de hecho todo se veía un poco más oscuro de lo que recordaba pero no había reloj cerca que me indicara con certeza la hora.
-Diez y media- continuó ella mientras rodeaba el sofá y yo comencé a tallarme los ojos. Era algo tarde en el reloj de un humano normal, pero para mi mente era como si dieran las siete apenas.
-Gracias por despertarme- terminé bostezando aún así mientras ella recogía las servilletas y la última taza de café que me había traído Suzaku.
-No te veías para nada incómodo pero creo que sería bueno continuar con la siesta en cama como la gente normal- continuó sonriendo de manera leve. Pero cuando había recogido todo lo que había en la mesita del centro se detuvo en seco para mirar a Lelouch. –¿Ha habido alguna mejora?- preguntó.
Me vi analizando de manera profunda la pregunta sin llegar a una respuesta certera.
-Ha dormido todo el día, es lo único que puedo decir en su defensa- comenté mientras me ponía de pie y estiraba mis brazos y piernas engarrotados. Escuche varios huesos tronar para mi bochorno, la edad.
-Si sabe que está protegido dormirá todo aquello que no ha descansado- razonó Mei y apoyaba su teoría por completo. Pero no era que Lelouch no se sintiera seguro mientras estuviera en el templo, sino que gastaba más energía de la que recuperaba con tantos eventos azotando uno tras otro. Podría dormir un mes entero con todo aquello que tenía acumulado y yo no me opondría.
Me giré a Lelouch debatiéndome en si debía despertarlo o no para llevarlo a su habitación, pero por la orilla de mi visión capté que Mei ya se iba con lo que había recogido de la mesa. La computadora incluida, aunque no la necesitaba realmente.
-Buenas noches- dije.
Ella se detuvo levemente antes de salir y giró en mi dirección.
-Buenas noches-
Las cosas no podían… mejor me callo.
-Bueno Lelouch, es hora de dormir donde la gente normal duerme-
No interrumpiría su sueño para solo cambiar de habitación.
Lelouch P.O.V.
Era mi culpa que todo hubiese terminado así, pero no importaba. Tenía sueño, muy por encima de las dudas y preguntas que el resto tendría sobre Kaminejima. Pero con solo pensar en el nombre de la isla me llegaba una punzada a la cabeza que traía consigo otras grandes cantidades de información innecesaria así que mejor prefería mantener mi mente en blanco.
Al principio no funcionaba.
Me sentía como si diferentes voces llevaran a cabo un debate en mi cabeza sobre historia, filosofía, vida, el tiempo. . . pero todas al mismo tiempo y ninguna de ellas ganando o cediendo ante las opiniones de los demás. Lo peor de todo era que cada una traía un sentimiento nuevo muy marcado y cansado para procesar.
No estaba siendo dueño de mi cerebro y eso dolía, porque no podía enfrentarme a mi propia mente en rebeldía.
Entonces cuando creí que no había salvación porque las voces lograban bloquear mis movimientos en el plano real y sentidos de peligro, por suerte había alguien para darse cuenta de que yo no estaba al control de lo que pasaba.
Y no me estaba haciendo preguntas al respecto.
Había prometido no alejarse.
Y por sobre todas las cosas, mantenía las voces a raya.
Como si no se atrevieran a pasar porque no les serviría de nada.
Entonces comenzaban a ceder muy poco a poco, pero con el paso del tiempo se fueron enterrando y archivando la información que traían consigo de manera ordenada. No había más imágenes sin nombre en mi cabeza y aunque no quería explorar nada de lo que había visto y sentido, sabía que la información estaba ahí.
Donde no me atrevería a entrar de nuevo, al menos en un largo tiempo.
Cuando la última voz dejó de escucharse, abrí los ojos.
Enfoqué de manera suave los alrededores, por fortuna no estaba frente a una luz cegadora o taladrante. El aroma de la vegetación y el silencio solo me indicaban que estaba en el templo, específicamente en la habitación y agradecía no despertar en algún lugar extraño como en el fondo de mi bañera. O en el infierno.
Suspiré levemente aliviado con esto mientras mi cuerpo respondía a los pensamientos correctos.
Podía sentir cada extremidad volviendo a mi control de manera lenta pero segura.
Mi cabeza era lo primordial, razonando.
Mis ojos, mirando en la dirección que yo ordenaba.
Mis manos, sintiendo las cobijas suaves al tacto que envolvían mi cuerpo de manera cálida.
Mi respiración profundizando en la tranquilidad del lugar y otro aroma que me era familiar pero me resultaba extraño por motivos que no terminaba de conectar. Me encogí más en la cama y apreté las cobijas a mi alrededor pensando de manera lenta en qué es lo que estaba fuera de lugar en la escena, pero el aroma pronto tomó forma.
Y definitivamente la calidez también.
Entonces notaba que esta no era mi habitación, pero estaba dentro del templo.
¿Qué. . .?
-Buenos días, Lelouch-
Parpadeé confundido uniendo de manera muy lenta todo.
¿Desde cuándo las almohadas hablaban?
Y respiraban.
Oh por,
-¡AHH!-
Traté de levantarme a pesar del nudo de cobijas que atoraba mis pies y manos, de hecho no sabía en qué dirección estaba el final de la cama pero la idea seguía siendo bajarme de ella.
De manera rápida y juntando todo el orgullo que me quedaba por el camino seguí peleando con las cobijas. Al menos hasta que una de mis manos resbaló por la orilla del colchón y mi cuerpo por su peso se fue de lado.
-Cuidado-
Creí que al menos tendría un firme suelo para soportar mi caída cuando un brazo grueso me detuvo con firmeza y bastante seguridad. Esto no estaba pasando, esto debía ser una pesadilla, esto no estaba pasando.
-¿Hijo?-
Había cerrado los ojos esperando despertar realmente en mi habitación, en mi cama y más importante, yo solo.
Podía sentir mis mejillas arder en una vergüenza que ni siquiera con Milly había sentido antes. Además del extraño sentido de incomodidad que me daba el calor de las sábanas y del brazo que no me soltaba. Pero más que nada quizás era la familiaridad con la que Genbu Kururugi parecía estarse tomando todo esto.
Estaba hablando realmente en serio con lo de mi vergüenza.
-Yo… yo-
Mi garganta estaba seca. Podía sentir mis ojos inundarse aún cerrados.
-Lelouch, tranquilo ¿Podrías mirarme al menos?-
Definitivamente no podía, no en esta posición, no después de lo último que había pasado. Era una vil acción que me estaba poniendo estúpidamente en aprietos y que me dolía como si realmente me estuviera haciendo daño. Era un juego sucio el hacerme esto cuando no podía defenderme y lo consideraba incluso más insultante que me estuviera abochornando por lo mismo.
Abrí los ojos de manera miserable ante la mirada preocupada del Primer Ministro.
Esperaba reclamarle sus acciones.
Esperaba explotar en él todo lo que había reprimido en distintos puntos de la evolución de esta familia.
Quería regañarlo severamente por este abuso de confianza.
Pero al mirarlo, en el fondo sabía que ninguno de mis argumentos era válido
Así que nada de esto tenía sentido de nuevo y la desesperación que me embargó por no poder explicar las cosas solo fue la gota que derramó el vaso.
-¿P-por qué?- pregunté, la idea seguía siendo reclamar pero mi voz se había quebrado a un susurro bastante ridículo. Sin embargo quería las respuestas lo antes posible.
Genbu Kururugi me miró de manera confundida al inicio, pero su mirada se siguió suavizando por si sola hasta que le encontró sentido a mi pregunta y seguía sin verse agraviado, todo lo contrario, expresaba una culpa que no era por este acto, sino por algo más. Pero ese no era el tema que me importaba.
Yo solo quería saber por qué había dormido en la habitación de mi padre como un niño en una tormenta.
Solo eso.
-Lelouch… por favor, escúchame claramente y tranquilízate- su agarre para detener mi caída se suavizó un poco pero no por eso perdió entereza. Me empujó un poco para sentarme de mejor manera en la cama y prestarle atención, seguía sin poder esconder el calor de mi rostro. -¿Por qué te afecta esto tanto, hijo? ¿Qué está fuera de lugar a estas alturas?-
Tragué gordo, realmente no esperaba que enfrentara mis palabras con tanta asertividad.
Aún así no estaba preguntando para que yo respondiera, solamente estaba dejando clara su posición. Y no era algo que quisiera de igual manera. me moví incómodo en la cama tratando de desenredar mis pies para bajar e irme, pero con su mano libre me detuvo del otro antebrazo.
Estaba siendo demasiado serio.
-Tu y yo tenemos muchas cosas de las cuales hablar- continuó y me obligaba a mirarlo a la cara –Quizás no en este preciso momento, te acabas de despertar de manera cuerda de un letargo de demasiadas horas y no estás precisamente bien de manera física, así que aunque lo demás tenga que esperar, debes tener claro una cosa…-
Sentí mis hombros tensarse.
-No voy a pasar por alto nada- su expresión no daba paso a dudas o bromas. Incluso un indicio de que yo siguiera dormido, pero entonces soltó su mano izquierda y la subió hasta mi rostro tallando levemente con su pulgar mi ojo izquierdo. Eso era un golpe bajo porque solo logró que el exceso de agua corriera libremente sin mi permiso y cuando quise tallar mi mejilla para secarlo me detuvo con su otra mano.
Tenía la mala costumbre de hacer eso.
-Eso tampoco impedirá que actúe según las necesidades de mi hijo- susurró pasando la misma mano al otro lado borrando el agua de mi otro ojo –Y si te debo tratar a ti como un niño pequeño que duerme en la cama de sus padres por una pesadilla, solo agradece que Mei no está acostada del otro lado de la cama-
Genbu P.O.V.
Sabía que Lelouch sería difícil y que no le gustaría para nada la idea de mi más reciente movimiento, pero más que para su tranquilidad era para la mía. Podía dormir de manera segura y relajada en su propia habitación, pero la idea de dejarlo solo cuando aún no se ubicaba bien en este mundo me hacía temer otro incidente como el que ocurrió mientras se bañaba.
Además no era nada fuera del otro mundo. A Suzaku también me lo había llevado a cuestas a mi habitación hacía algunos años cuando se enfermaba y Lelouch no estaba. Incluso Nunnally me había pedido una vez quedarse a dormir en mi habitación por pesadillas que no quería contarle a su hermano, así que como siempre, Lelouch era el más difícil. Suzaku podía dormir hasta con Todou y no pasaba nada.
Pero creo que lo que más abochornaba a mi hijo era la libertad que me había tomado al llevarlo a mi habitación sin preguntar y meterlo en la cama donde había descansado sin interrupciones y sobre todo, donde yo pudiera vigilarlo.
No sería Lelouch de haber aceptado todo tan fácil, pero al parecer no sabía siquiera cómo defenderse ante esto. Podía sentir que estaba enojado al respecto, pero tampoco estaba seguro de sí mismo si acaso era lo correcto.
Quizás se había acordado de otro punto importante.
Lelouch tenía la costumbre de abrazar las cosas cuando estaba dormido. Almohadas, cobijas, a Suzaku, el peluche que Suzaku le había dado cuando niños, su propia computadora. . . lo que sea que Lelouch pudiera abrazar para tener algo entre sus brazos contaba. Y no hacía precisas distinciones dormido, mucho menos en su estado de letargo mental.
Así que no me sorprendí del todo cuando se giró hacia mi a tempranas horas de la madrugada y se movió algunos centímetros más cerca. Me asustó al inicio al no recordar que estaba dormido a mi lado, pero cuando lo recordé aposté primero porque tenía frío. Incluso estando debajo de tantas cobijas, tenía las mejillas heladas así que lo dejé ser.
Volvía a retomar mi hilo de sueño cuando sentí que se acercó aún más hasta el punto de tenerlo pegado a mi costado. Yo estaba mucho más arriba en la cama y Lelouch se había encogido en sí mismo así que solo saqué mi brazo que estorbaba entre ambos y lo rodeé alcanzando su hombro y descansando mi mano ahí.
Seguía sin ser nada extraño o al menos nada que no hubiese sufrido Suzaku.
Pero entonces algunos minutos después Lelouch logró sacar sus manos de entre las cobijas y sentí que pasó una por encima de mi estómago hasta mi costado, luego sus dedos se aferraron a mi camisa del pijama y los utilizó para acercarse todo lo virtualmente posible. Para entonces tenía a Lelouch utilizándome de su objeto de apoyo en los sueños y yo había perdido el sueño.
Sonreía cada varios minutos pensando en que de estar despierto jamás hubiese hecho algo como esto. No sin destruir su orgullo y reputación, pero al mismo tiempo sabía que si despertaba en la mañana en esta posición se avergonzaría hasta más no poder. Eso sin embargo no me hizo deshacer su agarre y girarlo de nuevo contra la pared, porque quería probar un punto:
No había distinción alguna entre los tres.
Por más que Lelouch la quisiera imaginar y yo lo dejara creerla.
Así que aceptaba todas sus reprimendas para cuando llegaran, notando como muchos ya me habían comentado, que Lelouch era una persona de piel bastante fría. Podía sentir sus manos desprender una baja temperatura a través de la tela de mi camisa. Lo único que hice para tratar de solucionar eso fue jalar más cobijas sobre ambos y dormir, no había nada de extraño en eso.
El problema era que Lelouch no parecía haberlo captado como algo natural y se estaba poniendo mal pensando al respecto, podía ver en sus ojos la batalla por solo dejarme ser o defender su línea de división.
De esto era de lo que quería hablar precisamente, pero no esperaba que fuese tan temprano en el día.
Incluso estaba llorando, por Kami-sama. ¿Tan grande era la brecha que había creado?
Solo podía sentirme culpable al respecto.
-Lelouch, sal de las cobijas-
Lo había soltado para que pudiera limpiarse la cara pero contrario a lo que esperaba solo tomó una de las sábanas, la echó sobre su cabeza y se encogió en si mismo en el colchón.
-Hijo, esto es infantil y divertido… pero vamos-
Sabía que a falta de palabras solo trataría de evitarme pero aquí no tenía a dónde hacerse, sobre todo si no le permitía bajar de la cama, eran las siete de la mañana apenas y después de un día como ayer, nos faltaban varias horas de descanso.
Suspiré y volví a recostarme sobre las sábanas esperando a que Lelouch se cansara, o se durmiera. Estaba bastante inmóvil acostado a mi lado pero no podía decir nada porque su rostro era escondido por completo. Hasta el momento no había tratado de jalar la sábana, lo dejaría ser hasta que quisiera.
Pero observando su posición, alcancé a notar una de sus manos sobresaliendo de las cobijas y agarrando de manera leve la tela. Aproveché el espacio y puse mi mano sobre la suya de manera suave. Si no quería decir nada por el momento-
Sin embargo había algo extraño.
-Lelouch, tienes la mano cálida- musité y mencionada extremidad se cerró por debajo de mi palma. Me levanté un poco utilizando el codo y con la misma mano comencé a mover las cobijas para descubrir su cabeza.
De manera sorprendente no presentó oposición alguna y lo tomé como un buen indicio hasta que encontré su pálido rostro, y por pálido me refería a todo excepto del área debajo de sus ojos.
Cuando suspiré, levantó levemente la mirada de manera cansada.
-Tienes fiebre, Lelouch- dije y eso seguro ya lo sabía. Le di un apretón a su mano antes de levantarme hasta la cintura dispuesto a conseguir su kit médico menos preferido, cuando sentí que me detuvo con su mano alrededor de mi muñeca.
Enarqué una ceja levemente cuando me giré, pero de solo notar que había logrado detenerme comenzó a sentarse de nuevo limpiando una vez más su rostro.
-E-espera-
Volví a sentarme en la orilla de la cama de manera reticente.
-Si quieres evitar el proceso de la fiebre sabes que no lograrás convencerme ¿Cierto?- advertí antes de cualquiera otra cosa. Lelouch asintió sin darle mucha importancia al tema y entonces supuse que lo que lo conflictuaba era otra cosa. –Hijo…-
-No necesitas hacer este tipo de cosas- musitó Lelouch bajando un poco la cabeza, aún así podía ver sus manos moverse de manera nerviosa aprisionando las sábanas –Nunca ha sido nece-
Bueno, era mi turno de interrumpirlo.
-¿Nunca ha sido necesario, Lelouch?- me pasé una mano por la cabeza y quizás no habría mejor manera de empezar esto, incluso despegué mis pies del suelo ya resignado a dejar las cosas claras -¿Por qué no habría de hacerlo si eres mi hijo? Al igual que Nunnally, Suzaku… y este último mira que también ha llegado a la habitación de Todou-
No había ningún brillo en los ojos de Lelouch que me indicara que estaba convencido por mis palabras o que al menos surtiera algún efecto.
-Primero escúchame claramente ¿Quieres?- levanté su rostro por la barbilla y al contacto podía confirmar que tenía algo de fiebre, pero tendría que esperar un poco ese tema. –Todo este tiempo he cometido un muy grande y fatal error del cual me arrepiento desde el día en que les di mi nombre y los adopté a ti y a Nunnally como mis hijos-
Vi el temor flashear en los ojos de Lelouch de una manera dolora y supuse que me había expresado de la peor manera, suspiré para mí mismo, no era bueno con esto.
-No me malinterpretes hijo, de lo único que estoy arrepentido es no haber actuado como quería y eso significa hacerte partícipe de todo este conjunto de familia que hemos formado, al menos igual que tus hermanos-
Definitivamente me había expresado mal, Lelouch suspiró un poco aliviado al aclarar mi punto.
-Porque dejé que creyeras que según tú yo hacía diferencia entre los tres por cuestiones de sangre y esas cosas. Dejé que te apartaras tú solito y creyeras que no te conozco hasta en el más mínimo detalle donde sé que odias el curry de la india y tienes una extraña adicción a las uvas, aunque eso último lo averiguaría cualquiera que te viera entrar a la cocina y salir con una bolsa de plástico llena a media noche-
Logré que se sorprendiera al mostrarle un dato que supuestamente yo ignoraba y por lo que Suzaku hablaba, él tampoco lo sabía. Sayoko solo se quejaba de que esa parte del mandado, siempre desaparecía sin que ella las tocara.
-También que amas el agua caliente en el baño y eres meticuloso con tu cabello, esto también salta a la vista y Suzaku se queja de ello siempre-
Lo tenía justo donde lo quería.
-Pero lo más importante de todo lo que sé y que realmente me importa, es el hecho de que siempre te he dejado creer que no te conozco tanto como a tus hermanos y que ignoro el significado de cada señal que le das a Suzaku, o cuando estás verdaderamente molesto por un comentario fuera de lugar de cualquiera, sin mencionar que yo veía cómo solo te apartabas y al mismo tiempo me recordaba a mi mismo que no debía presionarte para ser parte de una familia en la que quizás no hubieses querido estar de ser otra la circunstancia. Olvidando que eras un niño y ahora eres un adolescente, al cual no le daré más esa opción-
Me escuchaba de manera atenta tratando de valorar el peso de mis palabras.
-Soy tu padre, Lelouch- declaré. –Y así como tengo obligaciones con ustedes, también tengo el derecho de hacer que te comportes, que obedezcas mis órdenes, que respetes mis límites y que te cuides. Porque hasta hace unas semanas había dejado que hicieras lo que querías y eso acarreó consecuencias las cuales me duelen, pero lo peor fue que cuando traté de fijar ciertos límites por tu protección y entonces resultó me estaba excediendo en algo que nunca te pedí ni lo hice de la manera correcta-
Estaba teniendo un tiempo difícil digiriendo mis palabras, bajó la mirada más de un par de veces pensando.
-Esto no se trata de que me imponga a la fuerza sobre ti, Lelouch- puse una mano en su hombro para que me volviera a ver y así lo hizo –Se trata de que el adulto aquí soy yo y las responsabilidades son mías. Así tengas una mente prodigiosa y grandes habilidades maquiavélicas, sigues siendo mi hijo de 17 al cual debo proteger por el momento sin excusas ni protestas, porque realmente me mataría que algo te pasara por mi ignorancia y hasta cierto punto, cobardía, en este lazo familiar-
Sabía que le estaba jugando bajo al hablar de esta manera tan seria y verdadera cuando seguro seguía confundido o le dolía la cabeza, sin mencionar lo nublada que estaba su mente por la fiebre. Pero quizás también necesitaba escucharlo para darle una explicación al por qué despertar en mi cama como un niño pequeño y ahora la tenía.
Creo que sus mejillas estaban aún más rojas mientras trataba de esconder su realización y yo sonreía al respecto.
-Vamos Lelouch, podrías avergonzarte si te hubiera llamado "mi bebé" pero creo que ambos estamos grades para eso- bromeé.
Escuchar a Lelouch reírse sin preocupación no era algo de todos los días. Ni siquiera algo que tuviera reciente en mi mente. La manera en que trató de cubrir su sonrisa pero el fallo estrepitoso al producir un sonido parecido a una carcajada en mal momento.
Entonces se veía más relajado y en sus ojos hubo algo de alivio cuando volvió a mirarme, pero eso fue un par de segundos antes de que su vista se nublara en cuestión de segundos y cerrara los ojos perdiendo el conocimiento.
Lo sostuve contra mi pecho al irse hacia adelante y era testigo cercano del rojo intenso en su rostro así como el calor que desprendía. Su respiración errática y la inconformidad que se plantó en su rostro pronto me volvió a la realidad y maniobré con cuidado para devolverlo a la cama.
-Si ya estás ahí parado, al menos me hubieras traído agua helada Todou-
Había padrinos en el alambre.
Aunque ahora creo que no me quitaría a Todou de encima con todo lo que había escuchado. Su manera de mirarme ya era lo bastante extraña y acusatoria como para que yo le prestara atención y le reclamara su intromisión. Sin embargo al final no sabía si sentirme aliviado o abochornado por sus palabras
-Eso no es nada que no supiera aunque no lo expresaras tal cual- dijo.
Refiriéndose a todo mi acto con Lelouch y las cosas que le había dicho.
Tenía razón ahí, jamás le había ocultado a nadie lo preocupado y protector que podía ser con mis hijos, pero nunca lo había expresado tanto como recientemente y eso espantaba a varios, incluyendo a mi propio hijo. Pero se acostumbraría.
Por las buenas o las malas.
-Deja de insistir o te amarré las manos-
Después de todo sí había un efecto secundario al terminar toda la aventura sin resolver que tenía con Lelouch. La fiebre lo había dejado completamente indefenso y resignado a permanecer en mi rango de visión hasta que mejorara, pero eso no significaba que hiciera caso a todo lo que yo decía, moviendo su cabeza de manera intencional para hacer resbalar la toalla húmeda en su frente.
Eso se arregló fácilmente poniendo mi mano en su frente y sosteniendo el libro que leía con la otra, restringiendo por completo sus movimientos de cabeza. Pero tampoco duró mucho cuando comenzó a colgarse con sus manos de mi muñeca para hacer mi brazo ceder, sentir sus manos todavía muy cálidas reafirmaba mi posición aunque hubiera empezado a jalar mis dedos uno por uno.
-Ahora entiendo los métodos de Gensai- musité de manera seria mirándolo de reojo y Lelouch solo suspiró dándose por vencido. No había hablado mucho pero su rostro decía bastante, desde que trataba de cubrir su incomodidad con distracción hasta preguntas del mundo exterior que seguro volvían como prioridades a su mente.
Recogí el trapo de su frente y toqué su piel directamente con la palma abierta, quería darle un respiro a todo el proceso hasta que noté que las cosas seguían igual.
-Como odio tus fiebres, hijo- musité cerrando el libro que trataba de leer y lo posicionaba en la mesa de un lado. Lelouch asintió levemente dándome la razón, pero aprovechó que no lo sostenía en la misma posición de las últimas horas y se giró acostándose sobre su costado izquierdo, quedando de frente a mí.
Sus ojos reflejaban perfectamente el calor de su cuerpo.
Peiné con mi mano los mechones húmedos fuera de su frente. Cerró los ojos bastante relajado.
-¿Por qué no intentas dormir?- pregunté. Levantó su vista levemente pensando en los pros y contras –Prometo que no te llevaré a otra habitación- sonreí, pero creo que tampoco era un consuelo que siguiera en mi cama.
-Estaré bien en mi habitación- susurró halando las sábanas por encima de su cuerpo hasta la barbilla. Yo de inmediato volví a descubrirlo para su desgracia.
-No pareces un niño responsable por el momento así que no-
Hizo algo parecido a un puchero, realmente no tenía control sobre sus emociones.
-¿Qué tal una plática?- pregunté de manera más animada cambiado por completo el tema. Lelouch me miró de manera sospechosa esperando que prosiguiera –Tenemos tantos temas pendientes, pero antes que nada debo preguntarte algo importante-
Solo se escuchaba la respiración de Lelouch.
-¿Es cierto que fueron 50 mil yenes por ti en Shimabara?-
Lelouch se puso rojo y maldijo con la sola mirada. Me reí y revolví su cabello sin prestarle atención a su enojo.
-Solo bromeaba, de todas maneras ya lo pagué-
Se levantó de un salto tembloroso y utilizó las almohadas para apoyarse mientras me miraba de manera incrédula.
-¿Lo hiciste?- preguntó en un susurro.
¿Estaba hablando en serio?
-No quería que Kirihara luego te reclamara como su propiedad o después Todou te comprara y te llevara- razoné con una mano en mi barbilla –Nadie ha invertido tanto como yo y el precio se sigue quedando corto como para que te malbaraten hijo-
Cuando lo volví a mirar, no sabía si sentirse alagado u ofendido por mis palabras. Pasé un brazo por sus hombros para acercarlo y solo porque no me prestaba atención lo hizo. Cuando se recargó contra mi cuerpo podía sentir el calor que desprendía por su fiebre y aún así estaba temblando como un animalito mojado.
Recargué mi mejilla sobre su cabeza mientras pensaba.
Esto era tan raro como fácil, pero de la misma forma tan bizarro que temía que sería la primera y única vez que pasaría. Porque cuando Lelouch estuviera bien quizás fingiría no recordar nada o se comportaría extraño hasta que esto se enterrara en nuestras memorias. Lo cual no quería.
-¿Estás seguro de que el precio valió la pena?-
Estaba distraído y de no ser porque Lelouch movió la cabeza no lo hubiera escuchado, pero al analizar detenidamente su pregunta sabía que era importante la respuesta.
-Entregaría todo lo que tengo por ustedes y seguiría diciendo que nada vale lo suficiente como para ponerles un precio- con la mano que abrazaba su hombro le di un leve apretón a su brazo y sentí que su cuerpo tuvo un gran escalofrío.
-¿Seguro que quieres hablar todo aquello que tenemos pendiente?- susurró no muy convencido.
Pero yo lo quería saber todo.
Y él tendrían que confiarme su vida como antes y mucho más.
-Si tengo que pedir perdón por mis acciones, lo haré. Si tengo que pedir permiso para otras cosas, lo pediré. Pero si tengo que ir buscando el agujero más profundo del infierno para meter a las personas que le hicieron daño a mi familia, sería bueno saberlo y así cavaré aún más-
Lelouch terminó de recargarse contra mí con una leve sonrisa en su rostro.
-Está bien-
Ahora Kami-sama, dame paciencia y mente fría.
Nota de autor n.n espero hayan disfrutado porque llorarán ya para el siguiente de dolor y drama *w* ahoram e voy a trabajar TwT espero muchos reviews de su parte porque la miel que derramó este capítulo debió dejarlos atrapados n.n
any
