Stage 40: Nigthmares come true

-Si tengo que pedir perdón por mis acciones, lo haré. Si tengo que pedir permiso para otras cosas, lo pediré. Pero si tengo que ir buscando el agujero más profundo del infierno para meter a las personas que le hicieron daño a mi familia, sería bueno saberlo y así cavaré aún más-

Lelouch terminó de recargarse contra mí con una leve sonrisa en su rostro.

-Está bien-

Ahora Kami-sama, dame paciencia y mente fría.


-Suzaku…-

Lelouch apretó la cobija alrededor de sus hombros y ambos nos acomodamos mejor en el sofá.

-¿Dime?-

-Creo que he metido la pata-

Sonreí para mí mismo levantando la vista de mi celular un momento para ver qué tan grave era la situación. Yo veía todo bastante normal e incluso las cosas al fin parecían ir hacia adelante. Lelouch estaba incómodo solamente por todas las cosas que tenía sin resolver y en las cuales nuestro padre había metido sus manos ya.

De hecho desde nuestro punto podíamos ver lejos en el pasillo como Todou-san y mi padre hablaban con gravedad, si acaso los exagerados movimientos de sus manos y las expresiones de ambos no nos dieran una idea. Claro que no se escuchaba una sola palabra porque estaban cuidando muy bien su tono de voz, pero si Lelouch pudiera leer los labios sabría exactamente de lo que hablaban.

Suspiré bajando el celular después de enviar un último mensaje de texto, si bien las cosas parecían avanzar y los errores estaban siendo tratados, eso no significaba que no tuviéramos más problemas por los cuales preocuparnos.

Le di la oportunidad a mi padre de ponerse al corriente con Lelouch y resolver las cosas que ignoraba, había sido una buena idea en todo sentido porque veía los cambios y estaba feliz por ello. Sin embargo los tres días que ahora había estado aquí con Lelouch, las cosas afuera no habían mejorado, de hecho estaban mucho más tensas.

Cosa que no admitiría frente a mi hermano, restándole importancia a todo y logrando engañarlo por primera vez en mi vida.

Aunque mi actuación se iría al caño por aquellos dos hombres adultos discutiendo en el pasillo.

¿Pero qué podía esperar si explotaban las noticias del mundo en cara de mi padre?

-Nuestro padre y Todou-san son de carácter fuerte- intenté guardando el celular en mi bolsillo y permitiendo que Lelouch se recargara más en mí, seguía teniendo un poco de fiebre y las temperaturas bajas no ayudaban. –Podrían estar discutiendo de una mujer y aún así tendrían expresiones de guerra en sus rostros-

Lo cual era muy cierto, pero yo sabía exactamente de lo que hablaban.

Ni Todou-san ni yo habíamos podido encontrar a Sawasaki inmediatamente después de lo del hospital. El doctor Gensai no recordaba alguna palabra o diálogo con el hombre que nos diera una pista de su paradero, pero yo estaba tan agradecido con el hombre por proteger la información médica de mis hermanos que no dejé el punto mientras mi padre se hacía cargo por completo de Lelouch.

Si, los aeropuertos estaban vigilados e incluso los transportes marítimos. Pero si el hombre tenía agallas para quedarse en el país, me encargué de que en cada estación de trenes se tuviera una foto con su nombre y la leyenda "Se busca vivo o muerto" además de una jugosa recompensa que yo pagaría.

Todou-san había dicho que estaba fuera de mi jurisdicción pero si el hombre se había encargado de hacer las cosas personales, entonces claro que personalmente lo buscaría. Sin mencionar que su último acto era una muestra certera del grado al que su psicosis había llegado y dejarlo libre por mucho tiempo nos terminaría perjudicando.

Además cuando Lelouch volviera por completo a sus actividades, lo primero que querría entre sus manos sería la cabeza de Sawasaki y tenía ya corto tiempo para encontrarlo. Aunque por el momento ignorara todo el desastre en el que estaba sumido Japón.

Inhalé profundamente calmando mis pensamientos y permitiendo que mi cabeza se recargara sobre la de Lelouch. Estaba siendo un buen niño por el momento y me aprovecharía de eso. Entonces mi celular comenzó a vibrar de una manera insistente y molesta que nos espantó a ambos.

-¡No me dieron ni dos horas!- gemí mientras buscaba el aparato y Lelouch se reía abrazándose a sí mismo. lo empujé levemente con el hombro para que se callara en lo que revisaba el mensaje. Cierto…

-Tienes una agenda ocupada, creo que comenzaré a sentirme desplazado- comentó Lelouch fingiendo sus sentimientos heridos con una expresión al borde de las lágrimas. Le creí por una milésima de segundo ya que la fiebre le quitaba su usual brillo conspirador y poder de mando.

Me levanté despacio dándole oportunidad de que se recargara en otra cosa, pero sentí mi ropa helarse solo de despegarme de Lelouch. Las temperaturas realmente estaban bajando, el invierno se haría presente pronto. Así que tomé la otra cobija que estaba doblada sobre la mesa del café y se la puse a Lelouch por encima de la cabeza.

-Si te sigues portando bien te traeré un premio- comenté tallándole sus hombros para darle calor aunque aún así me miró feo. Entonces me hinqué frente a él tomándolo por sorpresa y quedando a su altura. –Vamos Lelouch, un par de días más y estarás conquistando el mundo de nuevo. Hasta entonces debes hacer caso-

No se miraba muy convencido.

-¿No puedes llevarme contigo?- preguntó.

Normalmente no me afectaría tanto decirle que no, pero ahora si veía un poco desesperado por tener su mente en otra cosa que no fuese el templo.

Además, Relaciones Exteriores era un edificio bastante aburrido lleno de personas que contestaban teléfonos y tramitaban permisos aquí y allá. Si por mi fuera, iría y vendría en una hora para que le diera un poco el aire fresco, pero había olvidado el tipo de cita que tenía y en definitiva no enfrentaría a Lelouch a eso en estas condiciones.

El equipo Camelot, de Britannia vendría para hacer negociaciones por su Knightmare Frame, Lancelot.

Cosa que yo no estaba dispuesto a dejar ir, pero había que hablarlo de manera diplomática.

-Nuestro padre no te va a dejar y mejor le damos por su lado por el momento, juro que te traeré algo para compensar ¿Te parece?-

Suspiró de manera derrotada y sonreí con simpatía.

-Nos vemos más tarde-


Genbu P.O.V.

Le daba la espalda a Japón por algunas horas y esto pasaba. Como sea no me arrepentía de nada.

-¿Has tenido avances con los nuevos órdenes del ejército?- le pregunté a Todou caminando hacia el comedor por el café que le había pedido a Sayoko y el otro hombre gruñó a manera de aprobación.

-No fue fácil pero que los hombres comenzaran a delatarse a sí mismos ayudó bastante, además las listas que Yamagata nos entregó eran bastante exactas, he dado de baja cerca de treinta personas en cada base militar que tenemos en el país-

Casi me estrello con la mesa del comedor.

-¿Treinta?- pregunté de manera incrédula. Multiplicando eso por las docenas de bases que existían era demasiada gente. Todou asintió tomando su propia taza.

-Necesito llenar esos huecos, pero por el momento hay muchos hombres cuyas obligaciones han sido modificadas para que todo siga funcionando en lo que se regula la llegada de nuevos miembros-

Si no quedaba de otra… asentí de manera distraída.

-Además Hatori ha estado cooperando de manera activa, no tengo idea de si su etapa depresiva pasó o no tiene nada mejor que hacer, pero es quien más tiempo ha pasado en la base-

Si, tenía que hablar bien con ese hombre.

-La búsqueda de Sawasaki también ha resultado infructuosa- comentó.

Despegué la taza de mi boca de manera lenta y calmada. Realmente no esperaba que esa alimaña siguiera en el país y para salir obviamente tendría preparado un medio discreto. Lo que me preocupaba es que no solamente haría el daño aquí y desaparecería, seguro tenía algo más planeado pero eso solo involucraba a mi familia. Japón no le interesaba en lo absoluto.

-Sigue buscando, esa actividad no se cancelará hasta que lo tenga vivo o muerto en mis manos- ordené y eso no estaba a discusión.

No después de todo lo que había caído en su lugar.

-Genbu, estás hablando de manera muy oscura-

Levanté la vista de mi taza y Todou me miraba de manera sospechosa. Pero tenía razón en pensarlo y vociferarlo, estaba sumido en un mundo bastante oscuro desde hacia unas horas.

Entonces también agradecía la infinita confianza que Lelouch me tenía y la apertura que mostró de acuerdo a lo que hablamos me dejó más de una vez sin palabras. Empezando por lo que pasó en Britannia desde antes de que el infierno se desatara, Schneizel y su plática, la manera en que Lelouch se enteró de que su madre estaba viva y por último el encuentro con el Emperador.

Cuando llegó a ese punto, sentía mi sangre helarse pero mi rostro arder en completa furia. Porque había creído que con lo de la Emperatriz resucitada era suficiente, obligando a mis hijos a enfrentarse a una decisión que no tendrían que haber tomado desde un inicio de no tener una madre tan egoísta. Pero que Lelouch reafirmara con sus propias temblorosas e impotentes palabras todo lo que el Emperador había dicho y hecho, me confirmó el final que habría de tener toda esta guerra Imperios.

No descansaría hasta que ese hombre pagara lo que le había hecho a mi hijo.

Simplemente no me iría de esta vida sin ajustar cuentas.

Aunque si la lista la encabezaba el Emperador de Britannia, su primer ministro le seguía muy de cerca. Schneizel El Britannia había cometido más atropellos de los que yo estaba enterado y hacer de mi hijo un blanco indefenso en un golpe de estado le costaría muy caro. Sin mencionar todo lo que había dicho y expresado frente a nuestro ejército, era una cuenta pendiente para la próxima vez que nos cruzáramos.

Finalmente y con las debidas disculpas para mi hijo y para mi ex-esposa por todo lo que había dejado pasar y lo que tenía que resolver, Lelouch había quedado exhausto recordando al pie de la letra todo aquello que hablamos y se había quedado dormido sin que yo se lo pidiera hasta la hora de comida. Por fortuna para entonces su fiebre comenzaba a ceder un poco, más no lo suficiente como para quedar fuera de mi supervisión por mucho tiempo.

-Tengo que resolver algunas cosas, Todou y me he enterado de otras que no me tienen muy feliz- tenía que aclararlo por si las dudas –Pero hoy no me reincorporaré a mis actividades aún, hasta mañana será si las cosas siguen bien-

Se lo debía a Lelouch primero que nada.

El militar asintió previendo esta parte, pero aún así no se veía muy convencido.

-¿Lelouch te contó lo de Kaminejima?- preguntó.

Pasé una mano por mi cabello deshaciendo algo de tensión. ¿Cómo olvidar todo lo que tenía en mente? Para mi desgracia estas cosas sobrenaturales se estaban volviendo muy comunes y participativas en la vida diaria, pero lo que me tenía aún en este estado agresivo-pasivo era la idea de los métodos por los cuales Britannia quería terminar de apropiarse del mundo.

Poderes mágicos.

Geass.

La destrucción de dios y la continuidad de la historia.

Lelouch había hecho un movimiento bastante suicida al mezclase en todo eso y me preocupaba en sobremanera que otra cosas de esas se presentara. ¿Cómo te interponías en la destrucción del mundo que conocemos y peleabas por mantener todo según su curso natural? ¿Cómo es que peleabas por salvar la consciencia de millones de seres que nunca sabrían que estaban en peligro para empezar?

La pasión de Lelouch en todo lo que hacía era formidable, pero su manera de echar a perder los planes de los demás generalmente lo ponían en gran peligro, uno que no quería correr más. Casi lo había perdido en su propia mente y eso no era agradable.

Pero centrándome en el punto importante, ahora podía esperar todo de Britannia. Y un golpe de frente solo se daría si teníamos suerte. Pensar que estuvimos a punto de perder el mundo por una batalla en la que no habíamos sido llamados.

-Lelouch me ha contado todo lo que ignoraba y algunas otras cosas que no imaginaba. Pero sea lo que sea, no cambiará mi posición respecto a nuestras defensas y cero tolerancia a las acciones del Imperio- declaré, no era momento de informar a Todou de los detalles de los cuales carecía, aunque él siempre estuvo más informado que yo al parecer.

Se quedó en silencio mirándome por unos segundos y luego bajó la vista a su taza.

-¿Qué?- pregunté. Había algo que lo molestaba o quería decir.

-No es nada- contestó.

Esto no me gustaba. Pero aún así ya era bastante de descubrimientos y secretos por el momento, lo dejé pasar pero no quitaría mi dedo del renglón.

-Rakshata quiere hablar con Lelouch desde hace un par de días ¿Crees que al menos puedas devolverle su celular una hora para que se pongan al tanto?- preguntó Todou mientras se ponía de pie, seguro para regresar a sus actividades.

Pensaba seriamente en la posibilidad.

-¿Será por algún problema?- pregunté, porque es lo que menos quería para Lelouch por el momento y Todou negó bastante convencido.

-Ellos dos solo hablan de tecnología y los avances de Rakshata, sobre todo de los proyectos secretos que tiene con Lelouch. Debe ser solo por consulta o para informarlo de algo-

Si era así, asentí levemente.

-Se lo daré más tarde-

-Me voy entonces-


Gensai estaba fuera del templo coordinando el levantamiento de su hospital y se prestaba perfecto para que Lelouch estuviera fuera de la habitación por unas horas sin que se enterara de que el hombre se encontraba viviendo aquí, incluso si no se movía demasiado de un lugar a otro. Busqué entre mis cosas su celular y al encontrarlo me disponía a ir a la sala cuando escuché que llamaban a la puerta.

Sayoko estaba fuera con Mei y Nunnally, por lo que a mí me tocaba atender.

Solo que al abrir la puerta, no sabía si esto era bueno o malo.

-¡Kururugi-san! ¡Buenos días!-

Milly Ashford con su radiante sonrisa y tono agudo se hizo presente. Al igual que un pequeño grupo de cuatro personas más tras ella.

Traté de sonreír de regreso pero solo logré llevarme una mano al cuello de manera nerviosa con la más leve de las bienvenidas.

-Srta. Ashford, tiempo sin vernos- comenté.

Desde lo de Britannia…

Me hice a un lado y dejé al grupo pasar para poder cerrar la puerta mirando los alrededores una fracción de segundo. Pero cuando me giré de vuelta a los jóvenes estudiantes, seguían inmóviles y silenciosos esperando una palabra o una orden. ¿Cómo qué? Todo estaba tan tenso que atiné a mirar al gato de ojos amarillos que colgaba de brazos de la joven pelirroja.

Esto era incómodo.

-Milly, ¿Puedo hablar un segundo contigo?- terminé preguntando y la rubia asintió de inmediato caminando un poco más adentro en el templo.

Con nuestra desaparición del rango de visión de los otros cuatro, podía escuchar que empezaron a hablar entre ellos con leves palabras de sorpresa y asombro sobre el lugar en el que estaban.

-¡No puedo creerlo! ¡Estamos en el templo de la familia Kururugi!-

-¡Todo es tan lindo!-

-Conserva su estilo japonés-

Sonreí para mi mismo mientras nos deteníamos, pero el rostro antes efusivo de Milly Ashford se convirtió en una mueca seria y un suspiro algo contrariado. Ni siquiera me dejó hablar.

-Lo sé, realmente lo sé Kururugi-san. Sé que debí haber llamado antes de aparecerme aquí, traer al gato, traerlos a ellos- señaló hacia atrás en el pasillo –Y todo lo que se supone debía haber hecho. Pero ya han pasado casi TRES semanas desde lo de Britannia y ni Lelouch ni Suzaku me recibieron antes, después mi abuelo me decía que era mejor que no me apareciera aquí por el momento, pero según la información que ha llegado a mis oídos las cosas no andan nada bien y si me espero a que lo estén, ¡Jamás vendré! Además sus hijos son mis amigos, ni que lo diga de Lelouch. Me tienen bastante preocupada y odio que me tengan en las sombras cuando quizás y podría hacer algo para ayudarlos ¡Tuve que enterarme por no me acuerdo quien lo que pasó en las bases militares ¡E incluso se dijo que Lelouch había muerto! Yo no les creí claro, al menos tendrían la decencia de invitarme a su funeral pero ese no es el punto a tratar, estoy aquí y quisiera saber si puedo ver a quien me pueda recibir… si no es mucha molestia- aspiró violentamente el oxígeno que le faltaba.

¿Yo qué tenía que decir ante eso?

-¿Por favor?- finalizó juntando ambas manos al frente y agachando un poco la cabeza.

-No te iba a decir que no podías quedarte, Milly- comencé con un suspiro avergonzado mirando levemente sobre mi hombro por si Lelouch había escuchado ya todo este alboroto. –Solo te iba a recomendar que no seas muy dura con Lelouch, han sido días bastante…- ¿Cómo describirlos? –Él no está bien, está luchando por deshacerse de una fiebre y apenas hoy se levantó de la cama, así que si pudieras cuidar que esté tranquilo- concluí.

Hubo una leve sonrisa en el rostro de la joven rubia mientras que otra parte se veía triste por lo que acababa de decir.

-¿Seguro que está bien entonces que lo vea?- preguntó –No quisiera presionar las cosas-

Y por la sinceridad en sus palabras sabía que no le haría daño a mi hijo, quizás y hasta lograría distraerlo un poco. Me hice a un lado en el pasillo y con una mano le di el pase. Susurró un leve gracias antes de llamar a los demás y continuar por sí misma el camino, conocía el templo a la perfección.


Lelouch P.O.V.

No había mucho que hacer, tampoco mucho que pensar, así que solo me recargué en el descansabrazos del sillón con una de mis manos colgando hasta casi tocar el suelo. No estaba aburrido, solo estaba silencioso y tan calmado que podía ser relajante, aún así no me quería dormir de nuevo, ya bastante con todo el tiempo que lo había hecho.

Sin embargo entre pensamiento y pensamiento, mi mano tocó algo peludo.

Bajé mi vista pensando en algún animal de película de terror, pero calmé mis pensamientos de inmediato cuando dos ojos amarillos me miraron de manera curiosa, tomándome unos segundos procesar todo.

-¿Arthur?-

El felino maulló de manera contenta pero mi pregunta no era para confirmar, sino preguntándome qué hacía aquí si se suponía estaba en Ashford con…

Oh no.

-Hola Lelouch-

Escondí mi cabeza entre mis brazos.

-¡Ejem!- volvió a intentar.

-¿Acaso nadie te dijo que estaba muerto y no acepto visitas en mi tumba?- pregunté levantando la cabeza para toparme con la mirada sinvergüenza de Milly, pero callé cualquier otro comentario al notar que no venía sola.

Eso era el consejo estudiantil ¿Cierto?

Y Kallen Kozuki.

La pelirroja me saludó con un asentimiento de cabeza bastante incómodo, hasta ahora recordaba que ella sabía demasiadas cosas.

-Vengo en son de paz, a visitar a mi mejor amigo enfermito, hasta acá, con obsequios hermosos ¿Y me desprecias?- dramatizó Milly terminando de entrar a la sala y señalando los sillones del frente para que el resto del consejo se sentara, porque ella me había hecho enderezarme en mi sillón para sentarse a mi lado.

-Si, te desprecio- respondí, aunque al parecer mi seriedad al expresarme espantó a los demás que se tensaron de inmediato. Solo Milly y yo la entendíamos, claro que estaba jugando. Creo.

Pero entonces Milly puso su mano en mi hombro obligándome a girarme para verla, al igual que tomó la oportunidad para algo más grande, abrazándome con ambas extremidades de manera fuerte por largos segundos.

Creo que hasta cierto punto había temido haberle hecho daño al no saber más de ella al salir de Britannia y los días que siguieron donde no fue recibida en el templo. Realmente creí que ella enojaría conmigo y me dejaría de hablar por un largo tiempo, pero parecía ser todo lo contrario. Su abrazo demostró cierto anhelo que tenía por venir aquí y volvernos a encontrar después de todo lo que había sucedido.

-¿Estás bien?- susurró en mi oído. Me quedé en silencio y me tensé un poco, esa fue su señal para separarse con una mueca preocupada que despejé con una cara de 50-50 en respuesta a su pregunta. Pero no había tiempo de profundizar en nada, tampoco estaba en una compañía con la que me sintiera seguro para hablar.

Sobre todo si Kozuki seguía penetrándome con la mirada.

-Bueno Lelouch, te traje a Arthur porque al parecer no estaba tan agusto conmigo-comentó Milly llamando al felino y rompiendo la tensión de todo el grupo. El gato saltó sobre mis piernas y atiné a rascarle detrás de la oreja a lo cual respondió con un ronroneo plácido. –Gato traidor- musitó Milly.

Pero entonces tenía que enfrentar al resto de las personas presentes.

-Am…-

Silencio de nuevo.

-Hey, quería agradecerles a ti y a Suzaku por la motocicleta nueva- continuó el peliazul con una sonrisa bastante grande. –La recibí hace un par de semanas pero no había tenido la oportunidad de verlos a ti o a él, así que gracias- celebró.

Yo no había mandado nada.

-Suzaku lo hizo- musitó Milly a mi lado con una leve sonrisa.

Estaba demasiado desconectado del mundo.

-Ah…gracias por prestarla cuando la situación lo demandó- contesté. En serio estaba en blanco.

Se hacía de nuevo el silencio sepulcral que no daba espacio a una plática fluida, pero entonces Kallen se levantó levemente del sofá y puso sobre la mesa un arreglo de rosas rojas y amarillas que traía en sus brazos y con una sonrisa bastante socarrona habló:

-Esto es de parte de Ohgi, Naoto y yo, ambos te mandan sus mejores deseos, Tamaki no cuenta-

Lo estaba haciendo a propósito para probarme mientras los demás se preguntaban a quién demonios se había referido con tantos nombres.

-Gracias- contesté. Milly enarcó una ceja pensando en la información perdida.

Mi mirada se conectó con la de Kallen en una silenciosa guerra que la retaba a decir lo que le estaba aquejando sin necesidad de indirectas. Si ya tenía un enemigo o quien estaba dudando de mí, debía arreglar el asunto cuanto antes para así evitar que-

-¿Gustan algo de beber o comer?-

Di un gran salto en mi lugar espantado por la voz y tirando a Arthur de paso. No se valía que me atacaran por la espalda cuando estaba tan concentrado en mis pensamientos.

-Lelouch ¿Estás bien?- las manos de mi padre se posicionaron sobre mis hombros por detrás del sofá y asentí levemente. No se miró muy convencido porque me dio un apretón de advertencia, pero realmente no tenía cabeza para reuniones sociales aunque fuera Milly, inocentes estudiantes y Kallen.

Pero como si fuese cosa del destino el no seguir con tan absurda reunión, el timbre de un celular interrumpió de manera insistente el ambiente. Todos comenzaron a buscar en sus bolsillos de quien era, pero yo reconocía perfectamente la cercanía y el tono. Me giré a mi padre que se veía algo contrariado por la interrupción, pero más que nada porque se dio cuenta de que me enteré de que el tenía mi celular.

Y lo pedí de inmediato.

Lo sacó del bolsillo de su pantalón y miró el identificador de llamadas solo para cerciorarse de quién era.

-Problemas en la India- musitó antes de pasarme el celular, aunque con sus palabras solo podía ser una persona.

-¡LUCRECIO VI KURURUGI!- rugió la científica por el otro lado del celular. Me despegué el aparato de la oreja por más de cinco segundos por su chillante voz, además de la aberración que había hecho de mi nombre.

-Es Lelouch, Rakshata- comenté de manera molesta, pero no me dejó seguir con el regaño.

-¡Me importa un cacahuate tu nombre, Leonardo! ¡Te he tratado de localizar hace dos semanas y el único momento que tuve contigo en la base hace cuatro días te desapareciste y no supe nada más de ti! ¡Luego tu celular estaba apagado y Suzaku me dijo que no podía comunicarme contigo hasta nuevo aviso y yo aquí como tonta necesitando de tu aprobación!-

-Eres muy dramática- comenté con una mano en la frente, me disculpé con el grupo que trataba de interesarse en otra cosa que no fuese mi llamada. -¿Aprobación para qué?-

-Para que mi bebé el GUREN MK-II comience a caminar-

Sentí un escalofrío recorrerme.

-¿Tienes al piloto?- pregunté después de unos segundos.

-No y no cualquiera es digno de mi bebé así que espero que tu ya tengas a alguien en mente-

Levanté la vista levemente y el reto de miradas podía reasumirse al instante, pero tenía una mejor idea.

-¿Seguimos hablando de la fase de prueba o acción?-

-Por supuesto que de acción, el Guren está a tu servicio Lelouch-


Suzaku P.O.V.

Decir que este edificio no se llenaba de una que otra cosa interesante al menos cada cierto tiempo sería una mentira. Porque justo ahora no sabía que hacer por la falta de seriedad y tacto de los representantes de Britannia. O quizás era porque mi postura no estaba abierta a la negociación.

-¡Quiero mi Lancelot!- lloró el hombre.

Esto no estaba siendo para nada diplomático, pero me causaba gracia ver su expresión, sobre todo porque ahora conectada su nombre y rostro con los sucesos del último mes. Además de ser la competencia directa de Rakshata en persona, era el prometido de Milly con el cual le había ayudado Lelouch cuando estuvimos en Britannia.

Mataba dos pájaros de un tiro.

-Lo siento Conde Asplund, su Knightmare Frame al que usted llama Lancelot, fue decomisado al tratar de pasar desarmado como partes de ingeniería médica ya hace varios meses y que por lo tanto no contaba con el permiso adecuado para transitar por nuestras aguas. Además se considera una ofensa para nuestro tratado de paz el tratar de ocultar cargamento de este tipo como usted trató de hacerlo ver, queriendo que quedáramos como unos tontos-

Disfrutaría esto, bastante.

-Me permito citar el ejemplo más reciente donde el buque del Príncipe Clovis La Britannia tuvo un incidente de la misma índole- sonreí de manera relajada.

El hombre tenía ambos labios juntos en un enorme puchero, una venita incluso saltaba de su sien.

-¡Es que no pueden hacerme esto! ¡Es mío!- lloró estrellando su cabeza contra el escritorio -¡Tengo documentos que lo prueban!- y puso sobre la superficie un enorme y pesado folder que hizo que los objetos alrededor temblaran. Mientras él lo hojeaba enseñándome sellos, firmas y nombres por todos lados, yo solo me reía internamente más.

-Puedo ver claramente que es suyo, Lloyd-san. Pero es un hecho de que esos son permisos para Britannia y sus áreas, le recuerdo que está en Japón y aquí nada de eso vale. Seguimos siendo libres después de todo-

-Pero, pero…-

Podía ver que estaba a punto de explotar.

-Lo siento Lloyd-san, pero deberá llevar esto a juicio si quiera una resolución legal y será un proceso un poco lento al no tener precedentes-

Una máquina como esa en manos de Britannia presentaba un gran peligro.

-O podemos llegar a una solución más pacífica y la destruimos frente en su presencia así nadie la usará ¿Qué le parece?-

Apareció un tic en el ojo izquierdo del hombre y su asistente que hasta entonces se había mantenido callada se llevó ambas manos a la boca en sorpresa por mi repentina proposición.

-¡NOOO!- chilló derrotado nuevamente -¡Todo menos eso! ¡Por favor! ¡Mi Lancelot no!-

Entonces daba esta lucha por ganada. Me recargué en el asiento con toda tranquilidad mientras anotaba unas cosas en mi agenda.

-¿Entonces empezaremos un juicio?- pregunté.

El científico seguía sin verse contento, de hecho su cara se estaba poniendo azul mientras aguantaba la respiración en lo que pensaba. Finalmente se dio por vencido y calmadamente volvió a su asiento de brazos cruzados por lo cual di por hecho que el juicio sería una realidad.

-¿Al menos está en un buen lugar?- escuché la voz ronca del hombre tratando de no mostrar tanto sentimiento como el que se podía escuchar y pensaba que era raro hasta que recordaba a Rakshata con su amor por sus piezas de tecnología, entonces todo parecía normal.

-Está en un almacén muy bien protegido y cuidado- respondí mientras seguía escribiendo, pero de reojo vi como el hombre asintió para sí mismo antes de suspirar.

-Es el trabajo de mi vida y no puedo creer que lo haya perdido así- gimió.

-Debió pensarlo antes de tratar de pasarlo como equipo médico- sugerí. No me daría pena o sentiría simpatía por el enemigo, no después de todo lo que había pasado.

-Pero es una maravilla de máquina ¿Cierto?- sonrió con un brillo orgulloso en sus ojos interrumpiendo mis acciones –Al menos el príncipe Clovis lo describió como algo que jamás había visto, su habilidad, su rapidez, su poder-

Hacía un leve retroceso mental pensando en sus palabras, aunque ahí tenía toda la razón.

-Muchacho, ¿Sabes al menos quien fue el piloto que lo hizo funcionar? Quisiera saber qué tal le fue y cómo es que lo hizo. Había probado antes con muchos novatos pero si mis suposiciones son ciertas entonces quien lo hizo andar con tanta facilidad debe ser excepcional y sería un gusto conocerlo-

Demonios. Subí la agenda hasta el nivel de mi nariz.

-Desconozco la identidad del piloto- contesté casi de inmediato y quizás muy sospechoso. Pero el científico solo se vio derrotado en ese sentido mientras su asistente le daba leves palmadas en el hombro. Se me hacía una exageración de sentimentalismo por una máquina porque incluso yo estaba seguro de que podía re-crear su KF.

-¿Crees que pueda verlo al menos por última vez?- preguntó con ambas manos juntas en una última súplica. Cerró los ojos esperando la respuesta definitiva.

Bueno, al menos no se lo iba a regresar.


Lelouch P.O.V.

Creo que nunca en mi vida había suplicado de esta manera y hasta cierto punto fue humillante, pero solo porque me hicieron jurar tantas cosas que parecía que me iba a enlistar en alguna secta o encomendaba mi vida a alguien. ¿Todo para qué? Esto era un permiso rápido y solo porque la situación lo demandaba.

-Vas a dejarme sin cabello ¿Te lo he dicho?- preguntó mi padre mientras daba vueltas en la habitación buscando mis sacos. Creo que había dejado dos en la base ¿No? Pero entonces encontró una gabardina azul marino y se acercó con toda la decisión para ayudarme a vestirme.

-Una vez a la semana últimamente- comenté, eso logró que sonriera levemente pero seguía sin estar convencido.

-Lelouch, todavía tienes fiebre- dijo tomándose de mis mejillas y pellizcándome levemente. Sacudí la cabeza para que me soltara pero se aferró -¿Para qué se supone que te estoy cuidando tanto si te esfuerzas en brincar todo?- suspiró.

-Solo revisaré lo que quiere hacer Rakshata y lo aprobaré, no me puede llevar más de una hora- insistí y eso ya se lo había explicado. Pero lo cierto era que solo iba porque quería ver el Guren con mis propios ojos, sin mencionar que el piloto de semejante máquina sería probado y yo era quien debía tener la última palabra.

El clima era muy húmedo y frío como para querer salir.

Pero eso había llevado a la segunda cláusula del acuerdo, yo no iba a ir solo y como Suzaku estaba ocupado y Todou-san seguro tenía sus cosas que hacer, gozaría de tener de escolta al primer ministro de Japón.

Por muy intimidante que eso pudiera ser para algunos.

Así que una vez que ambos estábamos listos, dejando una nota atrás, salimos del templo en su auto. Los pocos rayos del sol que se filtraban por las nubes grises hacían que mis pupilas se dilataran más de lo normal. Me hundí en el asiento del copiloto abrazándome a mí mismo tratando de suprimir una molestia en mi cabeza que amenazaba con crecer.

-Cierra los ojos, Lelouch-

Las palabras de mi padre me dejaron con una enorme duda sobre cómo es que lo había notado, pero al mismo tiempo le daba por completo la razón y lo hice a pesar de la desorientación momentánea que sentí.

-Respira profundamente-

¿Cómo es que sabía?

Puso una mano sobre la mía.

Todo estaría bien.


No tenía tan buenos recuerdos de las últimas veces que pisé una base militar. De hecho una era un golpe de estado y la otra había terminado en una travesía bastante dolorosa, así que el lugar no me daba la misma seguridad que antes. Sobre todo después de la forma en que podía ser juzgado, ¿Pero quién se opondría si el primer ministro me guiaba por el lugar con una mano alrededor de mis hombros?

-El invierno se ha adelantado- comentó mi padre mirando hacia el cielo un par de veces. Yo maldecía mi baja temperatura corporal, esto sería un infierno helado.

-Ahora sí quiero terminar todo rápido- comenté frotando mis manos entre ellas.

Pero las cosas quizás se extenderían más de lo necesario. Rakshata me esperaba ya fuera del hangar con una impaciencia que solo una mujer podía tener. Incluso le tenía cierto grado de miedo. Agitó su mano en mi dirección de manera efusiva apresurándome a llegar a su lado.

-Primer Ministro- saludó ella con una leve reverencia -Lelouch-

Hm.

-Si mencionas mi nombre de manera correcta significa que estás feliz por algo- comenté, pero Rakshata en lugar de mirarme feo como usualmente lo haría solo asintió sin pena alguna. –Supongo que el piloto ya está aquí- comenté.

Pero casi como si la hubiera invocado, Kozuki Kallen salió del hangar con un traje rojo de prueba. Un color bastante llamativo si quería añadir. Aunque su rostro seguía siendo el mismo desde hacía unas horas, retador y conflctuado. De hecho no se veía para nada confiable pero no estaría aquí de no estarme dando una oportunidad.

-¿No es ella la joven que estaba con Milly en el templo?- preguntó mi padre acercándose un poco para que el comentario quedara entre nosotros, pero no era necesaria tanta discreción.

-Kallen Kozuki, si- respondí. –Ella, su hermano y dos personas más son el inicio de un nuevo grupo- comenté pero hasta ahí quedaba la idea, sus lealtades no eran algo que tuviera y por el momento solo necesitaba un piloto.

Mi padre asintió levemente convencido.

Pero Rakshata tenía prisa por revelar su obra maestra.

-Si gustan seguirme- sonrió.

Por todo el camino saltaron a nuestro encuentro algunos soldados que se tensaban ante el reconocimiento del hombre que me acompañaba mientras la atención de otros perforaba en mi cabeza. O era quizás que me estaba haciendo paranoico sobre la mentalidad del ejército japonés y el temor a que me dieran la espalda como Schneizel lo había dicho.

Solo que cada vez que mi incomodidad se elevaba del límite normal, sentía un apretón en mis hombros justo en el momento preciso para recuperar el control, y me seguía preguntando cómo es que se estaba dando cuenta de lo que me pasaba. Lo miré de reojo para cerciorarme de que no tenía su vista clavada en mí y me probaba en lo cierto cuando el hombre estaba más interesado en el camino.

Yo era el que estaba siendo transparente.

Finalmente llegamos a uno de los hangares más lejanos de la base y según mi experiencia el lugar solo era una bodega. De hecho me hacía una idea de porqué venir hasta acá, cuando finalmente dimos con el portón abierto y una imagen que no veía desde hace tiempo.

Knigthmare Frame de séptima generación Lancelot.

Rakshata gustaba de las demostraciones de supremacía de su tecnología.

Y el pobre Lancelot parecía ser el sacrificio de esta ocasión.

-No presten atención a tan descolorido pedazo de chatarra- rió la científica con gran maldad en su voz pero ya estaba del otro lado del lugar donde no era visible -¡Admiren esto!-

Se escuchó el accionar de interruptores y por coincidente el encendido de los reflectores cuidadosamente puestos de par en par, mostrando dos grandes pies de metal a nuestra derecha, seguidos de una parte media de delgada y aparentemente frágil complexión, pero más importante que todo, el rostro del enemigo número uno de Britannia.

-¡El Guren MK-2!- celebró Rakshata apareciendo en el andamio superior detrás de mencionado Knightmare, pero si la atención de nuestro pequeño grupo para entonces no había sido robada, la completa iluminación del andamio hizo que el color rojo del gigante de metal refulgiera como el juguete nuevo que era.

Debía admitirlo, era impresionante e imponente a primera vista.

Más que el Lancelot en cuanto a color.

Sin mencionar la garra que tenía como brazo.

-¿Así que esto es lo que han estado trabajando ustedes dos por años?- preguntó mi padre bastante sorprendido y abrumado. Podía tomarlo como un cumplido, al menos Rakshata asintió contenta.

-Fondos de mi jefe inmediato, Liliano y recursos en forma de sakuradite ilimitados-

Traté de no prestarle atención a la forma en que volvió a llamarme, acercándome a la enorme máquina todavía maravillado por su primera impresión, aunque había alguien que no había expresado aún nada.

Ahora era mi turno de girarme con una sonrisa socarrona.

-¿Es mucho para ti, Kozuki?- pregunté.

La pelirroja cerró la boca y la apretó hasta convertirla en una tenue línea, tratando de no desviar su mirada al KF. Pero esta era mi prueba de que al menos no había estado jugando desde que llegué a Japón y definitivamente no estábamos detrás de Britannia.

-Si logras hacer que esa máquina se mueva como el Lancelot, estás dentro- dije. No necesitaba de la lealtad de nadie a estas alturas, solo de alguien capacitado, lo demás vendría por añadidura. -Entonces también traerás a Naoto, Ohgi y Tamaki- finalicé.

Eran un equipo y debían demostrarlo, de ella dependía la permanencia de tres japoneses que me desconocieron la primera vez que nos cruzamos, tenía muy buena memoria con eso.

-Te haré que te tragues tus palabras, Kururugi- regresó mi reto.

Bien.

Entonces comenzó a caminar con decisión hacia Rakshata quien sostenía en su mano la llave del gigante, aunque no terminó de hacer la entrega oficial cuando escuché más de un par de botas caminando hacia la entrada del hangar.

Esto se suponía era más privado.

Me giré preparando el despido de quien sea que viniera, cuando a la luz de la bodega se diferenció la silueta de Suzaku.

-¿Lelouch?- preguntó de inmediato entre sorprendido y confundido, pero luego su vista se desvió detrás de mi seguro por el colorido Knightmare. –Oh por…- aunque no terminó su frase.

-¡¿QUÉ DIANTRES ES ESO?!- fue interrumpido por una voz chillona que taladró mis tímpanos peor que Rakshata.

Entonces otros seres se adentraron por completo en la luz de los hangares, aunque capté de inmediato al que había hablado y su rostro de inmediato se conectó con un nombre en mi mente.

Demonios.

-¿Conde pudín?- Rakshata lo había reconocido.

-¡Tú!-

-¡TÚ!-

-¡Quita tus delicadas manitas de mi precioso Lancelot!-

-¡¿Tu pedazo de chatarra descolorido?!-

-¡ESPERO QUE NO TE HAYAS ATREVIDO A TOCARLO TU BRUJA!-

-¡Como si tuviera algo interesante!-

-¡QUIERO MI LANCELOT AHORA!-

Me llevé una mano a los ojos tratando de ordenar mis ideas y por coincidente encontrar una forma de callarlos a ambos sin tener que usar mi arma. Aunque no tuviera mi arma, pero podía conseguir una. Pero entonces sentí una mano en mis hombros y mi padre se había emparejado de nuevo conmigo mientras Suzaku se disculpaba de manera avergonzada por este cruce nada planeado.

-Lloyd-san, cumplí su petición de ver su máquina por última vez así que ha de retirarse a Britannia a la brevedad posible- habló mi hermano de manera muy diplomática. Pero el hombre de cabello claro solo hizo un gran desplante con el pie derecho y se cruzó de brazos en la entrada del hangar.

-¡No me iré sin mi Lancelot y no pueden obligarme!- reclamó.

¿Ah no?

La mano de mi padre se aferró deteniendo cualquiera de mis movimientos con una mirada seria, entonces él iba a intervenir.

-¿Puedo ayudarlo en algo?- habló por primera vez desde que todo el alboroto había comenzado. Suzaku se hizo a un lado para que el hombre lo viera y así como supuestamente declaró que se quedaría por las malas, una gota de sudor helado corrió por su frente al notar con quién trataba ahora.

La mujer que lo acompañaba hizo un gran reverencia.

Britannians.

-Ah…bueno, yo-

Estaba haciendo mi mejor esfuerzo por mantenerme al margen. Pero no duraría mucho cuando la cara de Lloyd Asplund, ingeniero mecánico pionero en la tecnología bélica en Britannia estaba frente a mí reclamando de regreso su arma.

Que por derecho ahora era mía.

-Entonces retírese- terminó mi padre con un tono de voz todavía controlado, pero al parecer no había sido la elección correcta de palabras. El hombre volvió a explotar en un llanto agonizante.

-¡No me pueden separar de mi máquina! ¡Les daré mi fortuna! ¡Les pagaré lo que quieran pero no lo hagan!- corrió la distancia que lo separaba del inactivo KF y se sostuvo de su pierna como si fuera un juguete que no quería compartir.

Debía evitar reírme ante tan infantil situación.

-¡Lo que sea menos que nos separen de nuevo!- berreó.

La situación no mejoraba con Rakshata riendo desde las alturas con superioridad.

-¡Tu juguete ahora es mío Conde Pudín! ¡De hecho estaba a punto de usarlo de sparring para mi GUREN!-

La situación se calentaba.

Aunque eso me dio una idea.

-Ya basta los dos- retiré la mano de mi padre de mi hombro a pesar de su insistencia pero esto me concernía por completo. Suzaku se hacía pequeño todavía avergonzado por esta aparición pero yo no le tomaba importancia. Las miradas de todos por fin se centraron en mí y se hizo un incómodo silencio al igual que escrutinio. –Hay una manera más pacífica de solucionar esto-

Y no lo decía literalmente.

-Guren vs Lancelot aquí y ahora- apunté a Rakshata para ver su reacción –Si mi Guren y su piloto ganan, el Lancelot se queda en Japón- entonces cambié mi vista hacia el científico aferrado al pié del KF –Si el Lancelot gana, se lo podrá llevar-

¿Qué mejor forma de probar al cien por ciento la eficiencia de estas máquinas?

-Lelouch no puedes hacer eso- llamó Suzaku detrás de mí y llegando de inmediato a mi lado. –Ese KF es nuestro de manera legal-

-¡Acepto!- gritó el científico antes de que alguien pudiera convencerme y descarté las palabras de Suzaku con una leve sonrisa. Entonces me giré a Rakshata para ver su resolución.

-Será un lindo pedazo de chatarra en mi anaquel- celebró.

Bien.

-¡Pero quiero al piloto que hizo funcionar a mi Lancelot la primera vez!- continuó el científico poniéndose de pie y acercándose a mi con rapidez poniendo sus cláusulas.

Asentí sin problema alguno y apunté a Suzaku con mi palma extendida hacia arriba.

-Es él- sonreí.

Apareció un tic en el ojo del hombre.

Quizás esto no estaba dentro de sus cálculos ya.


-Lelouch, esta es una manera poco ortodoxa sin mencionar para nada diplomática de arreglar asuntos internacionales- comentó mi padre, yo solo me encogí de hombros.

-Pero bastante efectiva, creo que me he equivocado de campo de acción. Lo mío es la resolución de conflictos.-

La risa que trató de ahogar me demostró en lo cierto, pero luego suspiró bastante tenso por la situación.

Todos estaban igual.

El científico a mi lado me miraba de manera nerviosa cada dos segundos y tamborileaba sus dedos sobre su brazo. Estábamos esperando a que según él, trajeran la llave original del Lancelot que por seguridad había dejado en su cuarto de hotel, porque:

No quería que copias piratas Indias tocaran su preciosa máquina.

Rakshata entonces le lanzó una llave perica que no me dio a mi solo porque mi padre me jaló del brazo justo a tiempo, entonces él y Suzaku amenazaron a Rakshata con conservar la compostura o le reducirían gastos, eso la espantó demasiado.

Pero estábamos aquí, después de quince minutos en los Kallen sin previa preparación y un curso básico de cómo mover el Guren, encendía los sistemas y movía las extremidades del KF probando su flexibilidad y rapidez.

-¿Qué te parece?- pregunté parado a los pies del Guren, Kallen lo movió de manera que podía verme y sus ojos azules brillaban con ansia de probarlo a toda potencia.

-Creo que te puedo sorprender-

-¿Crees?- cuestioné llevándome una mano a la sien –Si dejas que el Lancelot salga de Japón tendré que ejecutarte- sonreí.

Entonces escuché pasos que me distrajeron del resto de la conversación, la tercer persona que traía la llave del Lancelot había arribado y hacía la entrega a su creador. Pero el hombre trataba de aleccionar a Suzaku a su favor para no perder el KF.

En serio.

¿Yo estaba pintado en medio de todo este conflicto?

Mi padre se ponía al tanto con Rakshata seguro por sus dudas sobre el Guren, me abracé a mis mismo, me estaba cansando de nuevo. Pero solo tenía que terminar esta batalla y terminaría dos conflictos con un solo duelo. Sin mencionar que sería un golpe bajo a la moral del Britannian.

-Da lo mejor que tengas Kozuki, le ordené a Suzaku que no te diera la ventaja aunque pueda perder el Lancelot- hablé una vez más girándome a la pelirroja que torció la boca molesta.

-Apenas nos conocemos, te he visto un par de veces y eres bastante mandón ¿Lo sabías?-

-Me lo han dicho- contesté distraídamente.

-¿Entonces por qué estas confiando en que yo gane? ¿Por qué apostaste a mi favor si jamás nos hemos tratado?-

Demasiadas preguntas.

-Porque ya te pedí una vez que confiaras en mí y lo hiciste- respondí con simpleza.

Si recordaba el incidente con las máquinas de Clovis entonces entendería. Se quedó callada procesando mis palabras.

-Pero eres un Britannian- dijo.

Sentí que la temperatura descendió un par de grados más. Odiaba esa frase, odiaba todo lo que conllevaba y las trabas que me seguía poniendo a la hora de actuar.

-¿Lo dice quien no es completamente japonesa, Srta. Stadtfelt?- reclamé y se incomodó por mi forma de llamarla. Si tenía que dejar ir el Lancelot al renunciar a la batalla por un piloto que me servía estaba bien, pero muchas personas habían pasado sobre mi últimamente y ella no se uniría ala lista. –Bien, si no quieres confiar en mí como un posible japonés, ¡¿Qué te parece en nombre del onceavo príncipe del Imperio Lelouch Vi Britannia?!-

Mis alrededores se quedaron en silencio y Kallen se mordió el labio inferior.

Si esa es la respuesta que quería, la tenía.

-Lelouch…!Realmente eres tú!-

Me giré confundido ante el infantil y femenino llamado. Pero además de la mirada conflictuada de quienes me conocían, había un científico que sonrió comprobando sus sospechas. Su asistente de cabello corto que se llevó ambas manos a la boca murmurando algo incomprensible, pero por sobre todas las cosas, la tercera persona que había llegado hacia unos minutos a la cual no le había prestado atención.

Quien se quitaba la gorra de mecánico y unas gafas oscuras, dejando un largo cabello rosado y ojos azules llevaran a otro inmediato reconocimiento.

Di un paso hacia atrás.

No justo ahora.

-¡Lelouch! ¡Soy Euphy! ¡He venido a Japón a buscarte y llevarte a casa!-


Britannia.

-¡Secuestraron a Euphy! ¡Esos japoneses se la han llevado después de todo lo que pasó! ¡Mi hermana está perdida y a merced de esa gente que la asesinará solo porque es mi hermana menor! ¡Tenemos que ir por ella!-

-Princesa Cornelia… no está razonando las cosas, la Princesa Euphemia quizás se-

-¡Con un demonio Guilford! ¡No te atrevas a decirme que hacer! ¡Quiero a mis tropas ya! ¡Todos armados y listos para partir!-

-Pero el príncipe Schneizel…-

-Esto es personal-


Si hay un nombre que puede darle un giro a la historia es Euphemia...¿Cómo creen que termine esto?

To be continued.

Stage 41: El terror de Narita

anySuzuki