No me hago responsable de sus futuros traumas n.n


Stage 41: El terror de Narita I

-¡Lelouch! ¿Por qué estás enojado conmigo? Estoy aquí para que tú y Nunally vuelvan conmigo a Britannia sin problema alguno. ¡De vuelta a casa! ¡Justo como Schneizel Nii-sama dijo!-

Como Schneizel había dicho.

Si hasta el momento había permanecido callado y había preferido darle la espalda a los problemas por el amor que podía conservarle a Euphy después de todo lo que había pasado, con esas cuatro palabras todo se había derrumbado en mi interior con falsas esperanzas de que esto fuera un acto de inocencia.

Me giré para encararla y decirle definitivamente lo que debía para desaparecerla, pero mi padre atravesó su brazo deteniéndome en seco. Lo miré levemente por la sorpresa, pero de igual manera él sostuvo su posición y no me dejó avanzar un solo paso más. Bajé mi mirada tratando de controlar de nuevo mi mente.

Aunque escuchaba todo.

-Princesa Euphemia, me temo que ha incurrido en un acto de desobediencia al venir aquí sin una invitación o autorización de mi parte. Mi nombre es Genbu Kururugi, soy el Primer Ministro de Japón y de la manera más cordial le pido que se marche a la brevedad posible-

Yo no pensaba en esas palabras tan correctamente diplomáticas, no mientras maldecía a Schneizel hasta lo más profundo del infierno. Miré de reojo la reacción de Euphy la cual fue sonrojarse en vergüenza al notar quizás las trabas que había brincado sin permiso y los problemas que seguro le acarrearían, pero eso no desalentó su mirada de inocente misión.

De un títere del Imperio.

-Ah, ¡Siento mucho todo esto!- se inclinó levemente con ambos brazos a los costados, pero no duró tanto como quisiera –Pero mis intenciones aquí no son malas. Solo he venido por mis hermanos, a pedirles que vuelvan conmigo a la madre patria ofreciéndoles mi apoyo y el perdón por cualquier delito que pudiesen haber cometido contra Britannia, porque un príncipe Imperial tiene ese privilegio-

El… perdón.

Escuché a Suzaku retener su aliento y el brazo de mi padre se endureció. Pero yo no permitiría estos atropellos en mi cara.

Me reí.

De manera desquiciada y descarada si lo quisiera poner de alguna forma. Incluso me abracé a mi mismo tratando de recuperar un poco de compostura pero me era imposible por la ironía en las palabras de Euphemia.

Porque yo a todos ellos ya los desconocía.

-¿TU vienes a ofrecerme perdón?- pregunté de manera sarcástica pero fue algo que Euphy con toda su inocencia no captó en el acto. Asintió emocionada ante mis palabras.

Entonces bajé el brazo que me detenía para moverme libremente y me llevé una mano a la sien.

-¿Quién te dio tan bonito y ensayado discurso, Euphy? ¿Schneizel acaso? Él te mandó personalmente-

De inmediato su rostro volvió a ponerse rojo entendiendo el significado de mis burlas e incluso se enojó cruzándose de brazos levemente.

-Lelouch ¿Por qué estás siendo tan grosero conmigo? Yo no soy tu enemigo- me dio levemente la espalda mostrando su inconformidad, pero eso tampoco duró mucho tiempo. –Cuando me enteré escuchando a Cornelia Onee-sama hablando sobre ti y Nunnally, vivos aquí en Japón ¡Tenía que hacer algo! ¡Venir a verlos y a convencerlos de volver a casa! ¡Schneizel Nii-sama no tuvo nada que ver en esto! ¡Yo me colé en el primer avión que vi que tenía destino aquí a Japón! ¡Además yo se que si regresan, el Emperador los volverá a …!-

Levanté mi mano deteniendo tanta tontería que podía salir de la boca de una persona aunque fuese de una hermana a la que quise mucho. Pero mi dolor de cabeza no lo soportaría por mucho tiempo y tantas estupideces tampoco.

Pero.

-Vete, Euphy- ordené. Y la miré de frente para que todo quedara claro. –El conde Lloyd Asplund te llevará de vuelta en el mismo vuelo en el que llegaron- cuando miré al hombre este estaba a punto de reclamar su duelo pendiente así que continué –Mi condición para regresarle su Lancelot es que se lleve a la tercera Princesa de inmediato-

Rakshata y Suzaku reclamaron en el instante, pero podía escuchar a mi padre ordenándoles silencio. Yo no me giré en ningún momento a ver sus expresiones, aunque era claro que estaban inconformes pero yo no quería lidiar con todos estos problemas.

Dicho esto la mirada del conde se iluminó con alegría y tomó a Euphemia del brazo, con una confianza que no muchos se atrevían a expresar con la familia Imperial, y casi como si intuyera que sería la única forma de llevarse su KF, empezó a arrastrar a Euphemia incluso en contra de su voluntad y a pesar de los regaños de la mujer que lo acompañaba.

-¡Lelouch no puedes hacerme esto! ¡Tenemos que hablar! ¡No me rechaces, todo puede volver a ser como antes!-

Podía sentir mi cuerpo frío por la leve ventisca que nos rodeaba, pero mi mente también se unió al juego con un sentimiento amargo ante las palabras de Euphemia. No quería hacerle daño porque realmente sus intenciones eran infantiles y crédulas, el problema es que muchos no lo verían así y otros tantos se aprovecharían de lo mismo.

No podía permitir esa debilidad justo ahora.

-¡Lelouch! ¡Por favor!-


-Lelouch… ¿Por qué siempre eres tan mandón?-

-Porque ustedes dos no me hacen caso y se pueden lastimar. No deben correr en los pasillos cuando están mojados, en especial tu Nunnally-

-¡Pero es divertido!-

-¡Si, vamos!-

-Soy el hermano mayor de ambas y tienen que obedecerme. Es la ley de los hermanos-

-¿Ley de los hermanos? Pero Lelouch, Cornelia Onee-sama es mi hermana mayor, tú no eres mi hermano mayor-

-Pero soy mayor que tú y soy hombre. Así que tienes que hacerme caso y… ¡Euphy, no saques la lengua! ¡Nunnally no la imites!-


-¿Lelouch? Hijo, responde-

Justo ahora, solo quería dormir otra semana. Aunque solo me había perdido en los recuerdos por uno segundos.

Abrí los ojos solo por el extraño tono de preocupación, parece que no podía solamente recordar un poco de mi pasado porque-

-¿…?-

Estaba rodeado por cuatro personas que me miraban de manera preocupada mientras una quinta apretaba sus dedos contra mi muñeca.

Pero-

-¿Por qué estamos en el templo?- pregunté haciendo un ademán para sentarme de inmediato, cosa que me impidieron todas las manos presentes empujándome contra el sofá con no tanta delicadeza -¿Qué se les ha metido a todos ustedes?- me quejé. Pero mi primera pregunta era la más importante.

Suzaku fue el primero en retirar sus manos tomándose el cabello de manera cansada antes de alejarse a des-estresar su cuerpo. Nunnally me sonrió levemente con un suspiro, mientras la madre de Suzaku solo rodó los ojos contrariada. Quien definitivamente no se movía un solo centímetro observándome de manera minuciosa era mi padre que tenía una de sus grandes manos en mi hombro mientras que con su mano libre sostenía la otra mano mía que no estaba ocupada con Sayoko.

-Lelouch-sama ¿Se siente usted mareado? ¿O tiene alguna molestia?-

Traté de procesar las preguntas de Sayoko-san pero al mismo tiempo había un pedazo de información faltante en mi mente que no me dejaba proseguir.

-Lelouch, te desvaneciste en la base y nos diste un gran susto- semi-reprendió mi padre suspirando de manera profunda. –Responde sinceramente por favor, estamos de regreso en el templo-

Aún así esto no me cuadraba. Traté de levantarme de nuevo moviendo la única mano que me lo impedía pero por suerte esta vez sí me lo permitió de manera lenta. Traté de ocultar el vértigo, pero fue inútil cuando de nuevo manos conocidas me sostuvieron por los hombros. Suzaku estaba parado detrás del sofá dándome un apretón de simpatía.

Cerré los ojos unos momentos pero los escuché atentamente.

-Lelouch-sama está bien, solo fue la impresión de lo que pasó y que su condición sigue siendo pobre. Además la fiebre no se ha ido por completo y la pequeña salida que tuvo quizás no fue lo más recomendable por el momento-

Genial.

-Estoy seguro de que estás escuchando todo, Lelouch.- la voz de mi padre apenas fue opacada por la risa nerviosa de Suzaku y mi leve gemido miserable –Nada de salidas así sea el fin del mundo hasta que mejores, de todo lo demás yo me puedo hacer cargo.-

Si esto era un reto abrí los ojos para comenzar a presionar, pero con una mirada de Mei Sumeragi me quedé callado. Muy convincente.

Sayoko por fin soltó mi mano y la puso en mi pierna antes de darme una larga mirada valorativa.

-Lelouch-sama, es hora de que coma- sonrió.

Este nuevo golpe de estado no me gustaba para nada. Todos en la sala respiraron de manera tranquila, levanté mi cabeza para ver si Suzaku tenía algo que decir en su defensa, o la mía, pero solo se encogió de hombros.

-Tengo órdenes que seguir- dijo.

Traidor.

Entonces Nunnally se rió de mis palabras y se sentó a mi lado recargándose en mi hombro, dejé que mi cabeza se ladeara sobre la de ella y respiré de manera tranquila. Al menos había resuelto los problemas que se presentaron en el camino.

-¡Lucifer! ¿Moriste o sigues vivo?-

Suzaku y mi padre se llevaron ambas manos al rostro con un estruendoso sonido y yo sentía un tic en mi ojo derecho. Rakshata entró en la sala con un leve tinte de preocupación que se desvaneció con solo verme.

-¿Quieres mi recomendación?- preguntó abriéndose paso sin vergüenza alguna entre todos hasta posicionarse donde antes había estado mi hermano. –Te regalo mi pipa, debes tomar las cosas con calma y el opio resulta ser perfecto para eso, aunque si prefieres la cannabis…-

Podía sentir el tenso silencio de los demás y apostaba que podía partirse con una hoja de papel. De hecho si las miradas pudieran matar Rakshata hubiese caído muerta en este instante donde su sola sugerencia podía desatar humores oscuros de muchas personas.

Después de notar que no tomaría su pipa ni por iniciativa propia o con permiso de mi familia, la volvió a guardar en su bata con un: Como quieran. Aunque de manera extraña permaneció en la sala donde todos volvieron a permanecer en silencio, uno muy incómodo y pensativo que no daba espacio a pequeñas bromas al parecer. Nunnally entrelazó su mano con la mía y empezó a jugar con mis dedos.

-¿Entonces…?-

No dejaron que terminara mi pregunta cuando mi padre se levantó y me silenció con un calmado movimiento de su mano.

-No Lelouch, dedícate a descansar por el momento-

Se giró buscando algo y la madre de Suzaku pronto le acercó su gabardina que había estado doblada sobre un sillón. Se la puso en dos simples movimientos y mientras abrochaba los botones del frente volvió a mirarme.

-Saldré a terminar esos asuntos pendientes- continuó pero entonces desvió su mirada levemente -¿Irás conmigo, Suzaku?-

De inmediato mi hermano se levantó también de su punto y con una leve sonrisa prácticamente se despidió. Por un lado sabía que no tenía nada que temer con ambos afuera resolviendo lo que podría haber quedado pendiente, pero me sentía incómodo al ser desplazado de manera tan fácil de cosas que eran mi responsabilidad.

Sobre todo si se trataba de Britannia.

-Volveremos antes de la cena- se despidió mi padre finalmente y con una mirada a Mei Sumeragi la dejó a cargo de todo. Suzaku lo siguió fuera de la sala y el silencio volvía a instalarse de manera intranquila.

-Nunnally ¿Quieres ayudar en la comida?-

Dejé que mi hermana se levantara con una leve sonrisa, después de todo no tenía por qué estar pegada a mí. Ya suficientes advertencias me habían dado. Así como había empezado a notar que se veía un poco más feliz y cómplice de la madre de Suzaku de lo que quisiera admitir. Desde lo de Britannia y a pesar de lo que había pasado, sabía que había creado en Nunnally un conflicto que seguía sin saber cómo solucionar, a pesar de la confianza que tenía en mis palabras, podía seguir a ciegas sobre lo que era en realidad nuestra madre y su falta de interés en nuestras vidas.

Al final a pesar de que era un tema reciente, parecía un poco enterrado en las prioridades de mi hermana. Ella era más feliz aceptando las cosas como eran y disfrutando lo que podía conseguir de donde sea. Así era cuando llegamos al templo Kururugi, ella simplemente era feliz estando conmigo y yo compartía hasta cierto punto el sentimiento.

Mi problema había sido siempre el quererla proteger y darle más.

Mis prioridades a veces estaban torcidas.

-Bueno…gran show el tuyo Lelouch-

Genial, me había quedado solo con Rakshata.

La científica india tomó el sofá frente a mí para semi-recostarse levantada apenas por un codo, enseñando su estómago con la bata de laboratorio abierta. Viejas mañas nunca mueren, pero lo que en sí me molestaba era el hecho de que podría estar haciendo mejores cosas con mi tiempo, ambos de hecho.

-Perdón por arruinar tu gran presentación y el duelo contra el Lancelot, pero como te podrás haber dado cuenta, la presencia de personas no requeridas puede causar esos desajustes-

-Muchacho, yo no necesito que mi Guren haga chatarra otros KF para demostrar su superioridad, porque si yo creo en mi bebé eso es suficiente. Lo que me tiene un tanto confundida es tu participación en todo esto-

Enarqué una ceja algo contrariado.

-¿A qué te refieres con mi participación?-

Rakshata torció su boca un poco y con su mano libre empezó a jugar con su cabello de manera perezosa.

-¿Tus planes a futuro? ¿Tu participación en el ejército japonés? Tienes demasiado tiempo ya fuera de la base y al parecer eso no mejorará pronto. No me malinterpretes, apenas hoy me enteré por completo de todo lo que te rodea y tu condición, y aunque me sentiría mal si murieres porque no podría continuar con mis experimentos, tengo cierto grado de ética profesional que me obliga a verte como el joven que eres y por sobre todas las cosas, el compromiso que tengo con tu padre de no meterte en problemas-

Esto se estaba volviendo incómodo.

-¿Él te dijo algo?- pregunté todavía en tono bajo. No es como si no lo sospechara ya, pero para mi sorpresa, Rakshata negó.

Si había algo que siempre había caracterizado nuestra relación de negocios era la incómoda y cruda verdad que podíamos manejar a la hora de entablar una conversación.

-A mi no me ha dicho nada, pero creo que con sus acciones ya dice bastante- sus ojos me escaneaban profundamente –Eso me ha llevado a preguntarme qué tipo de mujer soy y si tengo al menos sentido de conservación suficiente para evitar futuros problemas para apoyarte en tus ideas un tanto arriesgadas o actuar como el resto. Te tengo algo de aprecio Luciano, disfruto estas charlas contigo pero realmente estoy en un dilema decidiendo qué hacer en esta situación-

Jamás creí que una mujer como Rakshata tuviera este tipo de pensamientos cruzados.

-Me conoces como pocos lo hacen Rakshata- comencé, y respetaría el grado de sinceridad con el que estaba hablando conmigo –Sea cual sea la condición en que esté, si los acontecimientos demandan acciones y soluciones precisas entonces haré lo que sea necesario para proteger lo que me interesa-

Ella entonces se enderezó en el sofá y se sentó correctamente metiendo sus manos a los bolsillos de su bata en una acción poco usual de sí misma. Ahora parecía estarse debatiendo entre otras cosas. Aspiró de manera profunda y me miró de frente bastante decidida.

-Hace cerca de tres horas hubo una infiltración de Knightmares de Britannia submarinos por las costas cerca de Narita-

Pero-

-Al venir por debajo del agua nuestros sistemas no los detectaron y cuando su señal apareció en los radares ya estaban caminando sobre tierra de manera rápida. Tienen rodeadas las minas de Sakuradite en Narita y quien los lidera parece ser la bruja de Britannia. No se ha podido establecer comunicación por radio y el ejército japonés de inmediato se movilizó a la zona con los que estuvieron dispuestos a apoyar-

Parpadeé confundido.

Me habían engañado.

Me puse de pie en un rápido movimiento y todo se movió de manera violenta por unos segundos. Logré distinguir que Rakshata se había levantado de su lugar y tenía sus manos en mis hombros en lo que el mundo se detenía, pero mientras eso pasaba, mis ideas seguían revoloteando de un lado a otro como si no hubiera orden a seguir.

A esto se debía la extraña plática de hace unos minutos.

-Cornelia ha venido a buscar a Euphy- alcancé a decir sosteniéndome la cabeza con los ojos cerrados. Rakshata hizo un sonido de comprensión en el fondo de la garganta -¿No se supone que Euphemia salió del país cuando yo lo ordené?-

-El patético Lancelot debía ser desarmado para poder irse en el jet que trajo al conde pudín y a su gente, eso toma cerca de cinco horas. La alarma llegó a nosotros antes de que el jet despegara y el Primer Ministro detuvo todo medio naval, aéreo y terrestre en el país por seguridad-

Demonios, demonios…Cornelia podía hacer un escándalo masivo.

-También ordenó que la Princesa Euphemia permaneciera resguardada en la casa de los Ashford hasta nuevo aviso, porque con todo esto podría resultar herida y las cosas se agravarían-

-Cornelia solo quiere a Euphy, es lo único que le interesa aquí en Japón- reclamé más para mi mismo porque nadie seguiría mis consejos a estas alturas, sobre todo si habían decidido no enterarme. -¡Solo hay que reunirla con Euphemia y con algo más de suerte se irá y esto no trascenderá a una guerra!-

El mundo se seguía tambaleando a mi alrededor.

-Esta es la parte donde entra mi ética profesional Little prince, no estás en condiciones de hacer nada y concuerdo con todos sobre que debes permanecer al margen, ellos pueden encargarse y mi Guren se ha ido a Narita con Todou-

Levanté la vista tratando de despejar los puntos de colores que danzaban de aquí allá.

-Tu KF puede ser impresionante Rakshata pero si Cornelia trajo a sus hombres y quiere destruir Japón hasta encontrar a Euphemia, aplicará todos sus conocimientos de guerra para lograrlo. Creo fielmente en las estrategias de Todou-san y el resto pero esto es una batalla donde las máquinas presentan ventaja y nuestra fuerza viene de la manera en que usemos nuestras pocas piezas-

-Lelouch, tampoco tienes la mente para estar presente- presionó Rakshata firmemente –Sentí la necesidad de no mentirte como el resto cuando podría estar en campo observando mi Guren y ya lo hice, pero-

-Puedo ganar esta pelea sin necesidad de un disparo o puedo darnos la victoria en una pelea de KF con uno solo si así lo quiero- declaré tomando un poco más de control.

Ahora estaba más enojado que cansado por lo terrible que esto podría resultar por no enterarme al menos de lo que acontecía y sobretodo tratar de ocultarlo con un dedo.

-Laurencio, mi hermoso Guren no es el único que está en el campo ¿Recuerdas los que me encargaste para las cuatro espadas? Además tenemos los otros cacharros producidos en masa, con eso basta-

-¿De cuántos KF enemigos hablamos?-

-Quince y el líder- contestó de inmediato.

Yo sabía lo que Cornelia podía lograr con eso.

-Tenemos que movernos- declaré sin titubeos pero las manos de Rakshata se aferraron a mis hombros deteniéndome -¿No hablábamos hace unos segundos de hacer lo necesario si la situación lo demanda?- reclamé.

-Wow, tranquilo Liliano- la mujer me golpeó con su pipa un par de veces en la cabeza de manera leve –Solo quería informarte de una cosa más-

No tenía tiempo para esto, la apresuré con la sola mirada. Entonces Rakshata metió la mano en el bolsillo de su bata y comenzó a buscar algo de manera desesperada. Sus ojos se iluminaron al dar con su presa, pero no tardó nada en extender la palma de su mano a la altura de mi rostro con una llave color negro brillante y un kanji grabado en color plata.

Shinkiro.


No sabía si estar aliviado de estar un poco en tiempo de hacer algo para impedir una masacre o muy decepcionado de no haber estado en el inicio de todo por razones adversas a mi decisión. Entonces me encontraba serio para evitar hablar más de lo necesario mientras Rakshata conducía mi auto a una velocidad no permitida con una precisión que solo una mujer podía lograr.

Pero entonces amargaba un poco mis pensamientos el hecho de haber sido dejado atrás.

-No deberías ser tan duro con el Primer Ministro y Suzaku-kun por lo que hicieron, Leonardo. Así como tú tienes tus motivos, ellos tienen los de ellos y una tercera persona tiene otros y está mediando entre todos ustedes-

Trataba de ignorar sus palabras que al final tendría algo de razón, pero a veces no entendía de qué rayos hablaba.

-¿Qué tercera persona podría meter sus manos en nuestras decisiones?- seguí su plática solo para distraerme de los semáforos en rojo que pasábamos a toda velocidad. Pero Rakshata guardó silencio por más tiempo del necesario pensando si terminar o no de dar la información.

-¿Mei Sumeragi?- concluyó –En serio muchacho, si hasta ahora no habías notado la manera en que esa mujer está cambiando las cosas entre ustedes entonces deberías prestar más atención-

Bajé la vista y continuamos el camino en silencio. Claro que sabía que ella estaba moviendo las cosas de manera natural y suave. De hecho sus movimientos tan precisos y necesarios se estaban acompasando con la vida de los demás que ni siquiera sabíamos cómo o cuando, simplemente estaba ya dentro de todo esto.

-Quien te advirtió sobre decirme de lo que pasa en Narita no fue mi padre- concluí después de unos minutos.

-Y la mujer tampoco me advirtió nada, solo me pidió que te cuidara si decidías seguirlos-

Su forma de actuar me desconcertaba.

Rakshata comenzó a disminuir la velocidad cuando entrábamos en los terrenos de la Mansión Ashford. Pero como era de esperarse del abuelo de Milly, el lugar ya estaba más que resguardado por sus propios hombres de seguridad. Tan solo el auto se detuvo en el jardín, estábamos rodeados por una docena de hombres con sus armas levantadas.

-Debiste llamar antes- bostezó Rakshata. Pero sabía que eso no era necesario.

-Alejen sus armas de ese auto- alguien ordenó.

Sabía que mis movimientos estaban siendo seguidos en todo momento.

El equipo de seguridad de inmediato hizo lo ordenado y retrocedieron para dejarme abrir la puerta, pero el abuelo de Milly ya se había adelantado y mee ayudaba a bajar tendiéndome una mano.

-Lelouch, no es como si no esperara que aparecieras por aquí pero te tardaste más de lo que yo considero normal- habló el hombre rodeando mis hombros con una mano para caminar dentro de la casa. Miré levemente hacia atrás indicándole a Rakshata que esperara y la mujer solo meneó una mano para despedirme mientras con la otra encendía la pipa en su boca.

Entonces las puertas de la mansión se abrieron de par en par revelando un recibidor con más hombres apostados en puntos estratégicos.

-Hubo algunos contratiempos con mis planes- comenté de manera vaga evitando utilizar la palabra traición mientras miraba alrededor –Pero solo he venido por una cosa y es de vital importancia que me diga dónde está Euphemia-

El viejo Ashford buscó con la mirada a uno de sus sirvientes y dándole la razón a mi petición envió a un hombre a buscar a mi media hermana. Pero antes de que pudiera decir otra cosa, la rubia melena de Milly se asomó en la cima de las escaleras con un semblante enfadado y preocupado.

-¡LELOUCH!- me apuntó con sus arregladas uñas mientras bajaba las escaleras de manera veloz -¡¿Qué haces aquí?!-

Ahora resultaba que no era bienvenido en este lugar.

-¡Suzaku me advirtió que si de casualidad te aparecías por aquí no te permitiera qu…!-

-Milly- interrumpí su discurso con mi voz lo más controlada posible -¿Desde cuándo eres más cómplice de Suzaku que mío? Y además ¿Cuándo me han importado las decisiones de Suzaku si van en contra de mis deseos?-

Había dos puntos ahí que me daban toda la razón y hacían que Milly se sonrojara en vergüenza. Eso y el conflicto que metí en su cabeza.

-¡No estás bien para salir!- siguió reclamando Milly aún así con ambas manos en la cintura, entonces su abuelo me miró de reojo considerando la ayuda que me estaba prestando.

No era el momento para esto.

-Voy a hacer esto con o sin la ayuda de quien sea- argumenté como único punto de defensa –Si se me oponen solo lograrán estresarme más- entonces esto de la victimización era una buena arma. La cara de Milly no tenía precio pero su abuelo se veía en un gran dilema.

Lo bueno de todo esto es que tampoco lograron darme su respuesta porque el sirviente de antes regresó con Euphemia pisándole los talones, y dos personas más que no tenía en mente para esta visita.

-¡Lelouch!- celebró mi media hermana pero de inmediato puse más espacio entre nosotros retrocediendo cada paso que avanzó. Eso la desconcertó y se detuvo en el quinto paso con una mirada entristecida que no surtía efecto en mí.

-Cornelia está aquí a punto de arrasar con inocentes porque te está buscando, Euphemia- declaré y esperaba que se sintiera culpable por eso. –Así que te regresaré a ella de inmediato y espero que esto no trascienda a mayores porque entonces yo no seré el responsable de la muerte de los hombres de tu hermana o los posibles daños a su persona-

Esto era en serio. Por la mirada de Euphy desconocía totalmente esas palabras en mi.

-Sube al auto que está esperando afuera- ordené como única oportunidad y me miró una vez más de manera dolida antes de poner su mejor cara de fortaleza y obedecer mis palabras con un paso firme.

Solo en cuanto desapareció, suspiré para mí mismo bastante contrariado por mi propia actitud. Milly carraspeó levemente llamando mi atención.

-¿Estás seguro de todo lo que estás diciendo, Lelouch?-

Esa pregunta no tenía respuesta aún.

Yo solo hacía lo que la situación demandaba.

Entonces tenía un segundo asunto que resolver en este momento, me giré hacia el científico y a la asistente que esperaban de manera nerviosa siendo vigilados por el cuerpo de seguridad.

-Conde Asplund, creo que como yo seré quien finalmente regrese a Euphemia a casa, el Lancelot se queda en Japón legalmente-

-¡¿QUEEE?! ¡NOOO!-

Su chillido me erizó la piel pero sonreí con malicia por su sufrimiento. Finalmente me despedí de Milly con una mirada y su abuelo de nuevo me acompañaba a la puerta, cuando un nuevo llamado agudo me detuvo.

-¡Príncipe Lelouch! ¡Aguarde!-

Maldije el título con el que me llamó mientras me giraba con una de mis mejores miradas de miedo. De hecho el hombre se vio levemente acomplejado pero creo que morir no era una de sus mayores preocupaciones. A veces no entendía las prioridades de Rakshata pero viendo reflejado su ser en este hombre me hacía pensar que todos los científicos eran así.

-¿Qué?- y no tenía tiempo siquiera de explicarle mis actuales títulos para que evitara que lo asesinara.

-Eh…- se puso nervioso pero juntó las agallas suficientes para continuar –Si usted piensa usar mi Lancelot el día de hoy, ¿Al menos podría estar presente para ver su desempeño?-

En una situación tan complicada como esta.

-Conde Asplund, realmente espero no tener que llegar a esos límites y cada segundo que paso aquí parado es tiempo perdido ¿En qué parte de mi mundo su petición debería sonarme cuerda o importante?-

Milly se movía de manera nerviosa a mi lado.

Oh. Ahora recordaba un punto importante.

Me llevé los dedos al puente de la nariz tratando de borrar mis dolores de cabeza un solo segundo. Sentí que el viejo Ashford se acercó de inmediato poniendo sus manos en mis hombros pero estaba bien, de hecho podría resolver otro problema en esta situación y se lo debía a Milly después de lo que había pasado.

Levanté la mirada de manera seria.

-Puedo apostar que el conflicto con la Princesa Cornelia no se resolverá de manera simple y pacífica- hubo reacciones espantadas ante mi declaración –Así que lo más seguro es que el Lancelot tenga que entrar en acción ya que su poder es algo que no voy a desperdiciar- la mirada del hombre se iluminó en orgullo –Sin embargo, la única condición que tengo para que usted esté cerca de su preciada máquina en este evento es que rompa de manera definitiva y contundente su matrimonio arreglado con la Srta. Ashford aquí presente-

-Lelouch…- no dejé que Milly hablara levantando mi mano levemente.

Lo que esperaba que fuese una decisión que tomara largos momentos de pensamiento, pareció ser un doble premio para el hombre.

-¡Hecho!- gritó emocionado -¡Srta. Milly Ashford, no la amo! ¡Aunque eso ya lo sabíamos, nuestro matrimonio está cancelado, regrésele los regalos a los invitados por favor!-

Parpadeé confundido.

Al menos algo bueno salía de las desgracias.

-Ahora príncipe Lelouch, lléveme a mi máquina-


Entonces nuestros caminos se separaban con la esperanza de llegar al mismo destino y de preferencia lo más rápido posible. Rakshata continuó al volante de mi auto de camino a la base y traté de evitar la confrontación entre ambos científicos, pero parecía un imposible. Al amenazar a ambos con dejar sus KF varados en el mar, ambos guardaron silencio pero continuaron enviándose miradas de burla usando el retrovisor, creyendo que yo no lo notaba.

Euphemia por otro lado permanecía con sus manos entrelazadas sobre sus piernas y la mirada enterrada en la alfombra del auto como si fuese un cachorro regañado. Bufé para mí mismo, después de todos los problemas que estaba causando la única persona que podía victimizarse aquí era yo y tampoco tenía tiempo para eso.

Finalmente llegamos a la base en medio de una alerta verdadera de invasión. De no ser porque reconocieron a Rakshata primero que a mí, el auto hubiera sido baleado a 10 metros de la entrada. Solo como un segundo permiso, respetaron mi rango dejándonos transitar libremente hasta el hangar.

-Deben armar eso en quince minutos o menos- declaré señalando las partes del Lancelot que estaban fuera de lugar, después de eso me giré a Rakshata buscando el Guren y recordé que mencionó algo sobre haberlo mandarlo al frente.

Pero-

-¿Kallen es quien maneja el Guren?- pregunté con curiosidad. Cabía la posibilidad de que mi elección hubiese sido cambiada pero la científica india asintió prestándome verdadera atención.

-Tu elegiste el piloto y tus elecciones no han resultado erróneas la mayoría del tiempo. Si te dije que no cualquiera era digno de esta oportunidad, pensaste en esa chica por algo, cuando realmente creí que elegirías a tu hermano-

Suzaku.

-Yo no lo pondría en esa posición- declaré desviando un poco mi mirada –Además confío en que logremos retener el KF de Britannia con el que Suzaku parece estar más familiarizado y es una mano a la causa-

Rakshata se cruzó de brazos con una leve sonrisa.

-¿Me pediste diseñar un KF para ti y a tu hermano jamás lo contemplaste?-

Estaba presionando mis botones.

-Eres muy protector Leonardo, o muy estúpido-

Enarqué una ceja en irritación y sonrió como si nunca hubiese dicho nada. Entonces se retiró a sus controles y computadores para teclear la activación de mi KF que seguía sin ver por ningún lado. Mientras tanto debía conformarme por los gritos femeninos del conde Asplund y los regaños de su asistente.

Me tallé el rostro con ambas manos, realmente prefería estar en mi cama.

-Lelouch…-

No de nuevo.

-Dije que no había por qué decir una sola palabra, Euphemia- ni siquiera me giré para encararla, aunque fuese insistente.

-Sabes que yo no te he hecho nada ¿Verdad?-

Gruñí para mí mismo.

-Por eso te pido que te quedes callada para que las cosas continúen así-

Lo siento, pero debía tomar medidas drásticas.

Las luces del hangar tintinearon un par de veces ante los movimientos de Rakshata y al iluminarse por completo el almacén, podía ver un espacio cerrado en el fondo del lugar. Proyecto secreto después de todo. Pero tras otro par de segundos más, las puertas del lugar comenzaron a abrirse de manera automática con un chirrido metálico.

Revelando poco a poco lo que Rakshata había calificado como una de sus creaciones únicas en su tipo.

Knightmare Frame Séptima Generación Shinkiro.

Primera Generación de Control Inteligente.

-¿Por qué gustas de hacer las cosas tan extravagantes?- cuestioné al ver el nuevo gigante de acero a la luz de los reflectores. Negro, dorado y morado.

Sistema de Defensa absoluta con prototipo de Blaze Luminus.

-Sabía que te gustaría Lucy-

La miré de reojo dándome por vencido con eso de los nombres.

-¡RAKSHATA MALDITA LOCA! ¡¿ESO ES LO QUE CREO QUE ES?!-

Se acabó el momento del encanto con este hombre interfiriendo, me giré levemente para silenciarlo con una mirada muy efectiva, pero su indignación era evidente.

-Yo no voy por detrás de nadie- rió Rakshata sin prestarle real importancia.

Y su declaración mostraba por qué éramos un excelente equipo.


El tiempo estaba contado y no sabía con qué me toparía al llegar a Narita, aunque había algo de ventaja en todo esto. De manera aérea no tenía que estar peleando con el tráfico con el que Rakshata maniobraba.

-¿Sabes? Jamás creí que Japón fuese a tener la primicia en el combate aéreo-

-¡Entonces no me das el crédito que deberías Lelouch!- su voz sonaba bastante ofendida.

-Te daré el beneficio de la duda porque el Shinkiro está volando en su modo jet y todavía no como una estructura completa-

-¡TSK detalles!-

Aún así esto era algo fuera de serie incluso para mí.

El destino de todos nosotros era Narita. Rakshata seguía conduciendo mi auto ya que no tenía algún otro medio de transporte para llegar al lugar de los hechos, pero de igual manera estaba siendo de apoyo como una guía para una ayuda no tan esperada en forma de otro KF de séptima generación.

Quizás y Suzaku no se enojaría tanto al llevarle algo en lo cual pelear de ponerse feo el asunto. Porque si yo fuera una mala persona como él y mi padre, entonces hubiese dejado el Lancelot en pedacitos en el hangar de la base.

Aunque realmente esperaba no tener que llegar a tanto donde tuviera que usar todas estas cosas como defensa. Si bien Cornelia era una gran oponente en asuntos bélicos, aunque no de la misma talla que Schneizel, sería patético que lograra hacerle frente a los tres mejores KF del momento con su reducido número de máquinas obsoletas.

Y por obvias razones tampoco debía demostrar una superioridad tan estúpida como tanto poder armamentista para un conflicto relativamente pequeño.

Solo quería que retrocediera por las buenas, llevándose a Euphy con ella.

-Yo estoy ya a cinco minutos del lugar- le informé a Rakshata cuando la montaña ya se vislumbraba de manera imponente en la noche.

Este conflicto podía causar mucha desgracia y las personas que vivían a la falda del lugar no debían sufrir las consecuencias. Eso era lo que podía estar atando de manos a todos y Cornelia lo sabía. No se había dirigido a nuestro almacén más grande de Sakuradite en Japón por simple coincidencia.

Su amenaza debía ser el volar todo a 15km a la redonda, incluida ella misma.

Lo cual me llevaba al punto del inicio.

¿Por qué me habían dejado atrás?

-Yo llegaré en 15 minutos más, te diría que me esperes para ver las caras del resto cuando mi bebé aterrice, pero sería contraproducente para mi trabajo tener al Primer Ministro cerca cuando te vea bajar de ese KF-

Sonreí para mi mismo.

-Espero estés preparada psicológicamente para el after party de hoy-

-Lo espero con ansias- el sarcasmo jamás había sido tan claro.

Cerré la comunicación centrándome de nuevo en lo importante. Victimizarme de manera monumental. O al menos no bajar del Shinkiro dándoles la oportunidad de quitarme la llave, eso sonaba aún mejor. Además, Cornelia solo trataría conmigo como una muestra de mayor confianza al regresarle a Euphemia, no era tonta y sabía que yo no lo haría daño.

Creo.

Aunque si los japoneses no me derribaban primero el plan seguiría su itinerario a la perfección.

-¡Tu, aeronave anomalía! ¿De dónde saliste y cuál es tu propósito en Narita?-

Tanta rudeza, creí haberle dicho a Rakshata que usara la señal japonesa como código, aunque creo que no esperaban esta aparición.

-Yamagata-san, esta no es la manera de hacer las paces conmigo- mencioné entretenido de solo imaginar su rostro, guiándome levemente por su aspiración violenta de aire.

-¿Lelouch? P-pero Genbu dijo que…-

-Si mi padre no está ahí a su lado no le mencione nada porque esto es un asunto personal- comenté de manera algo oscura continuando mi escaneo de la zona, buscando un lugar dónde aterrizar.

Lo cierto era que Yamagata-san no respondió pero antes de que el canal de comunicación fuese cerrado se escuchó algo parecido a una maldición. ¿Estaban demasiado tensos tan temprano? Suspiré para mi mismo.

Quizás esto no acabaría tan bien como esperaba.


Genbu P.O.V.

Los asuntos bélicos no eran mis favoritos pero debía admitir que se me podían dar bien. Lo único que temía de todo este conflicto era alguna falla monumental que mi hijo pudiera reclamarme al enterarse de todo lo que le había ocultado. Y no había sido fácil en ningún sentido. Porque al principio traté de seguir el consejo médico más reciente.

Dejar que Lelouch continuara sus actividades normales de manera controlada.

Pero luego me recordaba a mí mismo lo que recién había pasado con su mente, su desvanecimiento en la base y llegaba a la conclusión de que para seguir con sus actividades primero debía estar bien.

Así que era difícil ponerse de acuerdo para mentirle y notar como confiaba en nuestra palabra, no era algo que disfrutara así fuese necesario. Pero el punto importante al final era que estaba seguro y después podría reclamarme. Por ahora yo me haría cargo de lo más difícil tal y como habíamos acordado.

-Princesa Cornelia, reitero mi palabra. Japón no le tendrá compasión alguna por esta insurrección pero le estoy dando una última oportunidad de retirarse-

Apreté el celular contra mi oreja de manera tensa, todos a mi alrededor guardaban silencio esperando una reacción o palabra mía que nos indicara si íbamos por buen camino. Suzaku cruzó los brazos de manera cansada cambiando su peso de pié.

-¡Mi hermana está aquí y he venido por ella! ¡Si se atreven a tocarle un cabello…!-

-¿Quién está haciendo amenazas de ese tipo?- interrumpí de manera cortante –La princesa Euphemia ya iba de regreso a casa cuando se tuvieron que suspender los vuelos por su nada ortodoxa aparición su alteza- tampoco estaba de ánimos para debatir –Justo ahora se encuentra resguardada en las ciudades, pero para reunirla con ella debe desactivar sus máquinas y someterse a nuestra custodia-

Era lo más razonable para mí, Narita solo era un bomba que podría estallar en nuestras caras.

-¡Si no tengo a mi hermana sana y salva a mi lado, entonces haré volar este lugar en media hora junto con todo lo que esté a su alrededor! ¡No estoy jugando y soy capaz de más! Tengo entendido que el sakuradite es muy flamable y explosivo así que esto afectaría no solo su fuerza militar sino el pueblo a los pies de la montaña-

Era una maldita bruja que no se detendría ante nada.

-Tienen tiempo para discutirlo, pero solo es media hora-

Cortó la llamada y yo despegué mi celular con furia, eso no le daba muy buenas esperanzas a todos pero si tenía algo seguro era que no cedería ante sus palabras.

Todou se acercó de inmediato para hablar de manera personal.

-Supongo que tu plan no funcionó- comentó.

-Eso es más que obvio, pero tampoco cederé a sus demandas- declaré de inmediato –Porque si la reúno con la otra princesa soltará a sus perros en venganza-

Aunque no fuese culpa de nosotros todo esto en un inicio.

Todou se cruzó de brazos y Suzaku se encogió de hombros un poco más lejos. El resto de los hombres seguía en espera de alguna orden, pero esto no llegaba a ninguna conclusión de inmediato. Comencé a caminar fuera de la carpa para tratar de obtener una mejor idea. Escuché a Todou ordenar que permanecieran en alerta.

-Padre, ¿Por qué no simplemente seguimos su demanda y enfrentamos lo que se venga? Esto se pondrá peor si alguno de los dos bandos llega a su límite y tenemos el Guren de Rakshata cuyo poder es superior al del Lancelot, o al menos eso dijo ella-

Suzaku podría tener razón, pero olvidaba algo importante en todo esto.

-No es una mala idea hijo, pero estamos en una montaña que contiene todas nuestras reservas de sakuradite del territorio, un movimiento en falso y todos podrían morir en varios kilómetros a la redonda, eso no es algo que esté a negociación-

Y comenzaba a darme dolores de cabeza.

Sin embargo mientras trataba de llegar a una solución en la cual no termináramos muertos, factores climáticos comenzaron a desviar mi concentración o al menos lo que yo consideré que eran cuestiones de clima. Ráfagas fuertes de viento movieron mi ropa, pero pronto se vio muy antinatural.

Al levantar mi vista, la aspiración de sorpresa de Suzaku concordó con el latido que se brincó en mi pecho.

¿Qué demonios era eso?

Un jet de origen desconocido y sin reconocimiento alguno comenzaba a descender a escasos par de metros de nosotros. Aparté a Suzaku con un brazo a la altura de su pecho. Si esto no lo consideraba japonés entonces Cornelia me había jugado de manera baja…

Los motores se detuvieron aunque no hacían ningún tipo de sonido estruendoso como una aeronave normal. De hecho era bastante sigiloso para que nuestros radares no nos hubiesen alertado de su presencia. Todou llegó corriendo tras de mí y pronto se posicionó alrededor del armatoste junto con un grupo de soldados que apuntaban sus armas de manera fija.

La tensión palpitando en el aire.

-Genbu, Suzaku… aléjense- ordenó Todou. Por mi parte recibió una mirada de desobediencia y de Suzaku no esperaba menos, si ya estábamos aquí. –Como quieran- gruñó Todou.

Pero entonces la cabina del jet comenzó a abrirse con un leve sonido hidráulico y los soldados afinaron su puntería. Yo contuve la respiración esperando lo peor de esta desconocida estructura, pero aunque la noche estaba haciéndose presente, las condiciones climáticas no fueran las mejores y se suponía que debía tener la certeza de quién no podía estar ahí dentro, había algo que se removía nervioso en mi interior.

Confirmándose con una sola oración sumamente ofendida.

-Solo falta que me disparen y completaremos el día- reclamó Lelouch asomado la mitad de su cuerpo.

Esto no era posible.

-Pero…- Suzaku tampoco comprendía y su hermano se cruzó de brazos estrechando la mirada. Todou ordenó de inmediato el alejar las armas de todos a falta de amenaza y que volvieran a sus puestos.

Yo suspiré de manera cansada y contrariada.

-Lelouch- traté de comenzar pero mi hijo se veía demasiado molesto como para prestarme verdadera atención, desviando su mirada hacia el improvisado campamento -¿Podrías bajar al menos de ahí?-

¿Qué demonios era eso para empezar?

-No, justo ahora no confío en nadie de ustedes- recalcó la palabra de manera dolorosa –Así que no me arriesgaré a que traten de someterme- se sentó en la orilla de la cabina mientras con una mano se detenía desde el interior, me erizaba la piel por motivos básicos como el miedo a que se cayera de ahí.

-Este no es el momento Lelouch, baja de ahí- ordené. Se cruzó de brazos soltándose de la nave haciéndome sudar frío. –Lelouch Kururugi- advertí como única vez y última en un largo tiempo. Ni siquiera recordaba la última vez que lo había llamado de esa manera.

Surtió efecto de inmediato al notar el respingo involuntario de su cuerpo, pero aún así se esforzaba en verse ofendido y victimizado. Quizás tenía todo el derecho, pero yo también tenía la razón aquí.

Suzaku se reía a mis espaldas de manera nerviosa.

-1…- comencé, Lelouch se vio indignado aún más de que empezara a contar. Levanté un dedo mostrando que iba en serio, me miró de reojo mostrando su actitud aferrada. -2- aún así estas eran las cosas donde debía mantenerme firme, comenzó a ponerse más nervioso debatiéndose realmente en si obedecer o continuar con sus ideas suicidas. –Si me haces llegar a tres lo lamentarás- dije como intermedio.

Lelouch relajó su pose con un quejido miserable.

Buen chico-

Entonces hubo una fuerte sacudida de suelo que obligó a todos a sostenerse de lo que podían y algo se había iluminado en la cima de Narita. Segundos después como una onda de choque, una ráfaga de viento se extendió de manera fuerte y cortante haciéndome retroceder en mi lugar. Suzaku se agachó detrás de mí y alcancé a divisar a Lelouch metiéndose de nuevo en la cabina del jet.

Todo fue cuestión de segundos para que los primeros gritos comenzaran a hacerse presente.

-¡Fue una explosión en la base de Narita!-

-¡Hay actividad térmica en cadena!-

-¡La montaña va a explotar!-


To be continued...

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