Stage 42: El terror de Narita II
Todo fue cuestión de segundos para que los primeros gritos comenzaran a hacerse presente.
-¡Fue una explosión en la base de Narita!-
-¡Hay actividad térmica en cadena!-
-¡La montaña va a explotar!-
Genbu P.O.V.
Entonces las cosas se aceleraron a una velocidad inalcanzable.
-¡Lelouch no te atrevas a-!
Se metió en la cabina de ese extraño jet y se selló con un sonido hidráulico. Quise acercarme a demandar obediencia cuando de manera extraña, el jet no se elevó pero sí se transformó en algo que jamás había visto y de la misma manera solo se podía clasificar como una cosa. Proyecto especial de Rakshata diseñado exclusivamente para Lelouch.
Porque podía identificarse con él claramente. Un imponente KF de colores dorado, negro y violeta.
Iba a asesinar a esa científica.
-¡Es un traidor!- gritó Suzaku a mis espaldas una vez que esa cosa había desaparecido rumbo a la montaña sin que yo pudiera impedirlo, pero por más que quisiera calmar las aguas entre ambos, no sabía a qué prestar atención primero.
-Luego se pelean- murmuré empujándolo de vuelta al campamento donde nuestros hombres corrían –Consigue un KF y ve tras él- fue mi segunda orden.
Entonces Suzaku asintió de manera rápida perdiéndose entre la multitud mientras yo seguía mi camino directo a la carpa. Todou ya rastreaba por medio de los radares de la zona el nuevo KF que se había incorporado a nuestras filas, pero había otra cosa igual de importante que Lelouch allá afuera.
-¡¿Qué fue esa explosión?!- demandé en cuanto llegué a su lado, Todou gruñó mientras ordenaba un cambio en las pantallas pasando a unos mapas térmicos de Narita.
-Al parecer uno de los niveles más cerca de la cúspide de Narita ha sido explotado- los planos demostraban perfectamente la punta de la montaña en un tono rojo latente, pero al parecer eso no era lo peor. Todou ordenó un acercamiento a los planos del interior y resaltó zonas específicas en el –El fuego es incontrolable ya que la montaña ha sido evacuada de su personal de trabajo y no creo que Cornelia se digne a prestar apoyo. Así que en unos minutos más ese fuego hará ignición en el piso que le sigue directamente abajo con una nueva sacudida-
Esto no se veía nada bien.
-Seguirá de esa manera sucesivamente hasta llegar a la base donde están las bodegas de sakuradite y el canal principal de extracción subterránea…-
Cuando Todou guardó silencio lo miré de reojo y su expresión no era de las mejores que había visto en mi vida. Para un soldado que estaba acostumbrado a los peores escenarios en batalla, su cara estaba deformaba en tragedia.
-Narita volará en menos de media hora- sentenció.
Las cosas entonces comenzaron a pasar de manera apenas comprensible. En especial cuando Todou ordenó todas las prioridades en una larga y dolorosa oración.
-Yo voy por Lelouch, esta es una batalla perdida. Encárgate de que todos aquí se vayan y que la ciudad de Narita termine de evacuarse lo más pronto posible, llévate a Suzaku contigo. Pero por sobre todas las cosas, no te quedes aquí-
Entonces había desaparecido en la multitud que se quedó estática con su declaración hacia mí pero audible para todos. Las cuatro espadas lo siguieron de manera fiel y precisa incluso al desaparecer de mi vista, en la carpa reinaba un silencio expectante donde todos esperaban saber si ese era el plan a seguir o había alguna mejor idea.
En este momento me preguntaba si al menos teníamos otra opción.
Algo que no consideráramos.
Un final menos obscuro.
Ni siquiera habíamos empezado la batalla, había movilizado a decenas de hombres a una tragedia que no podíamos contener a no ser que corriéramos y por sobre todas las cosas, el tiempo estaba contado para esto.
Vivir hoy para pelear mañana.
-Escucharon las órdenes ¡Vámonos de aquí!- exclamé.
En un caos muy bien organizado comenzaron a recoger las cosas de importancia y a desmantelar el lugar con una rapidez practicada. No había cobarde que dejara los demás encargarse de los equipos o prestar ayuda donde lo necesitaran, porque el ejército japonés se retiraría junto de esta batalla.
La primera que habíamos perdido contra Britannia.
-Genbu- alguien tocó mi hombro despertándome de mis pensamientos. Yamagata se plantó de manera seria a mi lado señalándome uno de los equipos de comunicación que seguía sin desarmar a nuestro lado. –Lelouch está usando la frecuencia japonesa y quiere hablar contigo-
No perdí tiempo en acercarme para al menos ordenarle que regresara y que Todou no lo tuviera que buscar en este caos, pero antes de siquiera poder mencionar su nombre en el micrófono, me ganó la palabra en un tono bastante herido.
-Padre ¿Realmente se están replegando?- reclamó. En medio de esta situación.
-¡Lelouch no empieces con esas declaraciones en este momento!- regañé a viva voz sin importar quién me estuviera escuchando. De hecho las palabras de mi hijo también hacían algo de eco en la carpa por las bocinas del comunicador y quien alcanzó a escucharlo se detuvo con curiosidad. –¡Vuelve aquí, hay que salir de la montaña!-
-¿Dónde está el honor en eso, padre? ¿Cómo logras ser diferente a Britannia si Japón se retira cuando la situación se torna difícil?-
-¡Lelouch no es cuestión de honor! ¡Estamos hablando de salvar la vida por lógica!- y tampoco tenía tiempo para hacerlo entrar en razón.
-¿No se supone que para eso está la fuerza militar de un país? ¿Para pelear las batallas del indefenso? ¿Para proteger a sus mujeres, niños… y todo aquél que lo necesite?-
-Lelouch, basta y vuelve aquí- ordené apretando los dientes en nerviosismo, me di cuenta de que alrededor había varios soldados que se habían detenido en lo que hacían pensando seriamente en las palabras de mi hijo, pero realmente no era el momento para esto. Todos estábamos en peligro.
-Hay personas que todavía no logran salir de Narita y se supone que el deber del ejército es comprarles tiempo. Yo me quedaré porque hay una forma de detener las explosiones de la montaña y así evitará que todo el lugar vuele en pedazos-
Parpadeé confundido ante esa información, Todou solo había dicho que debíamos salir pero-
-Lelouch eso es muy arriesgado ¡Estás actuando solo y en contra del tiempo! ¡Y no estás en condiciones para estar en batalla! ¡Regresa aquí!-
Temía porque esto terminara de muy mala manera.
-Mi nombre es Lelouch Kururugi y soy el Coronel de la Región de Canto con todos sus derechos y obligaciones. Seguiré en esta batalla por decisión propia y porque no retrocederé un solo paso frente a Britannia, así como que la resolución final de esta batalla es que Japón saldrá victorioso sin una sola baja-
-Estás siendo muy egocéntrico- regañé en voz baja, lo escuché reír disfrutando de mis palabras.
-Las piezas están en mi lado del tablero y puedo ver el final de esta batalla-
Con eso Lelouch volvió a cerrar la comunicación y yo me quedé con mis manos extendidas sobre la mesa, pensando una y otra vez en todo lo que había dicho. Este Lelouch, que había decidido renovarse después de lo de Britannia me era desconocido. El niño que había criado antes de todo ese desastre era un genio de grandes planes e ideas centradas, ofreciéndole a Japón un estado pasivo de resistencia inquebrantable frente a Britannia y sus tácticas.
Pero ahora…
Lo había visto pelear contra sus demonios internos y su pasado de una manera feroz. Había sido testigo en todo sentido posible de sus dilemas mentales y el daño por el que había pasado hasta llegar a este punto. Lelouch había cambiado y nadie tenía que decírmelo o hacérmelo notar. Porque lo único que había demostrado era su nuevo lado pasivo e inexpresivo frente a sus problemas. Pero ahora su nueva posición en batalla podía darme un terror que antes no había sentido.
Jamás había visto a mi hijo envuelto en una situación así y me daba miedo.
Prefería su mente y cuerpo de este lado del campo, pero al parecer su frustración lo había llevado al frente de batalla.
-¿Cuáles son las órdenes, Primer Ministro?-
Hatori cambió su peso de pie un par de veces con los brazos cruzados. Entonces notaba que todos se habían detenido con una calma que no indicaba que esto podría explotarnos en la cara de un segundo a otro.
La respuesta era simple. Aunque la decisión estuviera en mis manos necesitaba personas con la misma convicción que mi hijo para que esto diera resultados y yo simplemente no lo abandonaría.
-El que quiera quedarse lo hará y el que no es libre de irse. No habrá repercusiones de ningún tipo para el que se retire ni recompensa para el que se quede-
Todo estaba en la conciencia de cada quien y quería probar la teoría que Todou tanto alucinaba desde que Lelouch se la había planteado.
Cerré los ojos por un par de segundos cuando escuché que todos reanudaron sus actividades con la misma velocidad de antes y sentí un escalofrío recorrer mi piel a manera de derrota. Pero entonces comenzaron a volar nuevas órdenes que demandan devolver todo a su lugar y tomar los puestos de antes. Abrí los ojos ante una carpa siendo puesta de vuelta de manera firme y hombres volviendo a sus deberes.
Suspiré de nerviosismo al verme acompañado en esta idea suicida.
-Espero que Lelouch sepa lo que hace- susurró Hatori a mi lado.
Ese era el problema, siempre sabía lo que hacía.
Todou P.O.V.
Al parecer Rakshata había pasado demasiado tiempo con Lelouch y ambos eran un buen equipo al momento de ocultar las cosas. Porque estos Akatsuki eran el AS bajo la manga de ese muchacho que jamás consideramos para una batalla y hasta ahora gozaba con informarme de ellos.
Cuando Rakshata los reveló frente a mis ojos, creí que sería la producción en masa que nuestro país utilizaría para hacerle frente a Britannia. Pero al externar ese pensamiento, la mujer se vio muy ofendida lanzándome con la tabla que sostenía en sus manos y demostrando su enojo con sus mejillas rojas e hinchadas. Citando exactamente lo que había dicho:
-"!¿Por qué demonios estas bellezas serían producidas en masa?! Si bien son una maravilla de tecnología, producirlas en masa solo devaluaría su valor y propósito de construcción. Son KF excepcionales para un grupo de personas excepcionales y no menos. Porque un puñado de poder puede más que cientos de cacharros sin valor ni motivo"-
Entonces aparecía también ese gigante rojo con una garra como brazo. El proyecto pionero de Lelouch con capacidad fácilmente equiparable a los mejores de Britannia.
De solo pensar que Japón tenía semejante poder e inteligencia tras sus filas demostraba que Lelouch estuvo en lo correcto desde que hizo contacto con Rakshata. A pesar de sus peleas y maneras poco ortodoxas de convivir, ambos tenían la razón y comprendían sus ambiciosas metas.
Pero ahora creo que Lelouch debía ponerse límite en su ambición de victoria y primicia.
-No se separen- ordené mientras encendía el Akastsuki número uno. Ver las pantallas mostrar la bandera japonesa seguido de una leve bienvenida que pedía el código de activación era algo sin igual. No escuché que ninguno de mis hombre acatara la orden mientras hacían lo mismo que yo, pero sus leves murmuraciones de sorpresa no pasaron desapercibidos por la radio.
-Así que por esto Lelouch-kun insistía tanto en que aprendiéramos a manejar un KF-
-Ouji-chan siempre tan necio-
-¡Sugoi!-
-Debo admitirlo, es impresionante-
Sonreí levemente ante sus palabras. Pero Urabe tenía que recordarme un punto oscuro antes de llegar a esto.
-Pensar que Todou-sensei hizo que Lelouch-kun le rogara para dejarnos tomar el curso de manejo de Knightmare-
Entonces quizás llegué a dudar un poco de un niño de catorce que me pedía que cambiara mis método tradicionales de batalla. Pensé entonces que había cometido un error al dejarlo adentrarse tanto en el ejército y me dejé llevar por la palabras que Sawasaki pregonaba sobre que nos destruiría por dentro antes de que nos diéramos cuenta.
Pero era un niño enfadoso e insistente que mencionaba el curso cada vez que podía. Mañana, tarde, noche, festividades, por correo, indirectas y llamadas.
Hasta que fue demasiado.
-¡Ah, Todou-san!- se quejó y apreté su muñeca sin dejarlo ir.
-¿Por qué la insistencia niño? Creí haberte expresado claramente que no estaba dispuesto a tirar por la borda años de entrenamiento con mis hombres para que se hagan pilotos de KF. Son una fuerza élite cuyo poder recae en su técnica y convicción, no en una lata que cualquier idiota puede maniobrar para aplastar lo que haya en su camino-
-Pero eso no es…- torcí un poco su brazo y se mordió el labio inferior logrando detener sus palabras.
-¿Acaso buscas destruir realmente la fuerza élite japonesa? Echando a perder sus habilidades al querer meterlos en KF justo como Britannia-
-¡Claro que no!- reclamó sin soltar las lágrimas que se juntaban en sus ojos -¡Pero Britannia no peleará frente a frente con ninguno de sus hombres! ¡Solo les dispararán proyectiles a larga distancia de los que ninguna katana podrá defenderlos y morirán!-
Sus palabras entonces me hicieron enojar y perder los estribos de una manera que nadie había logrado hacerlo antes.
Porque era verdad lo que él decía.
Y yo quizás estaba equivocado.
Lo empujé lejos de mí como si su sola presencia me resultara una aberración y no me giré un solo momento ante el estruendoso sonido del choque contra un librero y varios libros cayendo de su lugar en lo alto de una repisa. Solo sabía que ese niño era algo de cuidado porque sus ideas como su mente eran peligrosas, se lo había advertido a Genbu antes pero él ya se había acostumbrado a su presencia en los alrededores mientras que a mí me presionaba por cambiar.
Entonces había salido a tomar aire a las escaleras del templo con una mano en la funda de mi katana buscando algo de apoyo para tranquilizarme. No podía ser que un mocoso de tan corta edad pudiera tener ese efecto en mí y por sobre todo demandara semejantes estupideces como si supiera más que un hombre de mi edad.
-¡Todou consigue un auto!-
Me giré ante el extraño y preocupado llamado de Genbu, pero no pude preguntar siquiera porqué cuando vi que traía en brazos al mocoso de Britannia mientras trataba de sostener con una mano una toalla contra su cabeza. Podía ver que la blanca tela estaba absorbiendo una exagerada cantidad de sangre.
¿Ahora qué-?
Simplemente había hecho lo que me ordenó. Conseguí su auto y lo llevé de inmediato al hospital del centro donde siempre los llevaba cuando había una emergencia. Pero mientras todo el camino conduje en silencio, Genbu sostenía a Lelouch de manera firme mientras lo regañaba levemente tratando de mantenerlo despierto.
-¿Por qué corrías dentro del templo Lelouch? Sabes que no hay tantas cosas con las cuales tropezarse, pero creí haberte dicho que en ese librero estaba una daga en caso de emergencia ¡Podrías haberte atravesado la cabeza o clavártela en un ojo! Kami-sama-
Decir que me sentí como la persona más miserable, estúpida, cobarde y sucia del mundo era poco. Sobre todo porque no tuve el valor inmediato para decirle a Genbu que eso había sido mi culpa por perder el control sobre un niño de catorce. Pero cuando llegamos al hospital del centro y Gensai destapó el rostro de Lelouch, pude sentirme incluso peor.
Él estaba más pálido que de costumbre pero sus facciones estaban manchadas de sangre seca y nueva que seguía brotando de un punto escondido en su cabello.
-Necesito darle unas puntadas Genbu, es una herida larga-
Me excusé de inmediato con falsos asuntos del ejército y el resto del día me encerré en mi oficina. Tenía dos botellas de sake guardadas como trofeo de la batalla contra Britannia donde me había ganado el apodo de "Kiseki no Todou" y ese mismo día las vacié ambas mientras pensaba que había perdido otra batalla contra un Britannian.
No recordaba mucho de esa noche, las cuatro espadas dijeron que había corrido desnudo por la base de Sapporo.
Al día siguiente comenzaron los simuladores de batalla con Rakshata y yo tenía una increíble resaca mientras me explicaban cómo demonios se encendía un KF.
Así que Lelouch sabía perfectamente cómo tocar mis nervios. Sabía que no lo hacía a propósito pero eso no quitaba el hecho de que fuese una de las dos personas que lograba sacarme de mis casillas fácilmente. La otra persona por obviedad era Genbu y si les decía a ambos que incluso eso compartían, no lo creerían.
Dicho todo eso, ahora estaba aquí metido en un gran lío tras la pista de Lelouch. Donde el tiempo era algo de lo cual no gozaba.
-Urabe y Asahina por el flanco derecho de la montaña, Senba y Chiba al izquierdo- ordené. –La señal del KF de Lelouch aparece en el radar pero si el ejército de Cornelia está esperando, yo no soy nadie para impedirles un poco de diversión-
Para esto habíamos resistido por años.
-Yo le daré prioridad a la búsqueda de Lelouch, pero de agotarse el tiempo con el que contamos quiero que los cuatro salgan de la montaña lo más pronto posible-
Las reacciones no se hicieron esperar.
-¡¿Qué?!-
-¡Está demente Todou-sensei!-
-¡Jaja buena broma!-
-Uh eso nos dejaría sin honor ¿Cierto?-
No esperaba menos de ellos, pero esta vez sus vidas corrían verdadero riesgo a mi lado. Supongo que dependiendo de la situación nos encargaríamos después.
-Andando-
El tiempo se agotaba.
Lelouch P.O.V.
No, no estaba teniendo las ideas más cuerdas y precisas de toda mi vida. De hecho a cada segundo me preguntaba qué estaba haciendo en una situación tan suicida como la que Cornelia había ideado, cuando pude evitarla por completo tan solo acatando las órdenes de retirada.
Podía evitar la muerte de los japoneses, los nervios al límite de los soldados y una posible reprimenda después de que todo se calmara. Pero me gustaba hacer las cosas de la manera difícil y esta vez tenía varios puntos a comprobar.
Uno era que no dejaría que Cornelia viniera a mi territorio, a hacer lo que quisiera, demandara lo que se le diera la gana y por sobre todas las cosas pusiera en peligro a las personas que yo trataba de proteger. Con o sin Euphemia en las islas, su nivel de protección superaba los límites de la sanidad y que yo los considerara por encima de los de mi padre y Suzaku ya era mucho que decir. Así que no retrocedería ante sus acciones psicóticas y demandas.
El segundo punto y no menos importante era mi familia. La manera en que estaban subestimando todos mis años de previa preparación que se tenían que aplicar en situaciones como esta donde eran precisos. No le pedí a Rakshata un KF de características especiales por nada, no invertí en los Akatsuki de Todou-san sin estar convencido de que tendrían buen uso. No confié en la palabra de una desconocida que me prometía un KF séptima generación como nunca antes había visto y el Guren MK-II solo ese quedaría a esperar entrar en acción.
Así que nada de lo que había hecho era en vano y estaría en la batalla que lo demostraría.
Para mi padre.
Para Suzaku.
Para el ejército japonés.
Y para el mundo.
Este era un punto donde no cedería porque a partir de aquí sabrían qué estaba haciendo en Japón y mis verdaderas agallas en el tema. Así que tenía todo el derecho de sentirme nervioso ya que esperaba un debut en una situación menos estresante y contra reloj. De no salir las cosas como planeaba esto terminaría en una catástrofe de magnitudes incalculables y sería parte de un cementerio japonés.
Podía sentir mis manos temblar sobre los controles y gota tras gota de sudor caer por un costado de mi cara. La perfección que este acto demandaba amenazaba con llevarme a los límites de la sanidad.
Pero todo se jugaba en Narita. Y no debía fallar.
Entonces vino una segunda explosión que me obligó a detenerme mirando cómo los árboles en los alrededores se mecían de manera violenta y uno que otro sucumbía por no tener raíces profundas. La tierra bajo los pies del Shinkiro se sentía inestable y temí por un momento que se fuera a hacer un agujero que me atrapara. Pero tras tortuosos segundos del crujir de la montaña, todo se detuvo de nuevo en un silencio muerto y tenso, donde la estructura de mi KF seguía vibrando por cuenta propia y a mí me dejaba sin aliento la presión por acabar esto antes de que fuese tarde.
La montaña solo tenía 5 niveles y 2 ya habían sido historia.
Pasé una mano por mi rostro quitando las perlas de sudor de mi frente y volví a retomar el camino.
Suzaku P.O.V.
Este era un nuevo nivel de ignorarme y Lelouch pagaría caro las consecuencias. Esperaba que se vengara tarde que temprano cuando se enterara de que lo habíamos engañado en el templo para dejarlo ahí y no enterarlo para nada de lo que acontecía en Narita, pero era de esperarse que Lelouch siempre estuviera enterado de todo.
Lo que no comprendía es cómo me había traicionado antes de todo, fabricando un KF que tenía su firma por todos lados y entregando otro único en su tipo a una desconocida.
Sin importarme que ya nos hubiésemos visto un par de veces. Kallen Kozuki me era indiferente.
Lo cual me dejaba en el punto que trataba de reclamar en un inicio: ¿Por qué demonios me había dejado fuera de todo esto? Con dos KF que no pensaba en compartir conmigo.
Me escucharía, lo haría severamente.
¡HONK!
Y pensando en eso ni siquiera me centraba en lo importante, como que casi era arrollado por el auto de Lelouch.
Momento-
-¡Suzaku-kun quítate del camino por favor!-
Rakshata.
Rakshata estaba conduciendo el auto de Lelouch.
Al cual tampoco tenía acceso yo.
Bonito día el de hoy.
Me quité del frente solo para llegar de inmediato a la ventana del conductor con un reclamo que murió en mi boca tan solo divisé al copiloto.
-¡¿La tercera princesa?!- reclamé en voz baja, esto no podía mejorar y los soldados ya estaban lo bastante nerviosos como para empezar una cacería de bruja de nuestro lado. -¡Rakshata estás demente!-
-¡No me hables así mocoso! ¡Estoy aquí por órdenes de tu hermano y si no te sirve lo que viene el camión de atrás entonces me retiro a fundirlo en el Mt. Fuji muchas gracias!-
Trataba de ponerle orden a todo cuando miré la extraña vagoneta sin logotipos o identificación que estaba siendo rodeaba por los soldados que cuidaban el perímetro. Ignoré a Rakshata de la manera más pacífica que podía y me acerqué de inmediato al camión con una esperanza de que fuera lo que creía.
-¡Yu-hu! ¡Kururugi Suzaku!- el científico de cabello claro casi se sale por la ventana del piloto saludándome con demasiada alegría para una situación como esta, solo logró tensar a los soldados alrededor que retiré con una señal de mi mano. –Traigo en son de paz y porque no me queda de otra al ÚNICO e INMEJORABLE Lancelot- sonrió mientras sacaba su brazo por la ventana con la llave colgando de sus dedos, más no alcancé a tomarla cuando una risa sarcástica desarmó el rostro del hombre.
-Conde pudín eres un iluso, tu cacharro solo volará en pedazos- alegó Rakshata saliéndose también de la ventana del auto de Lelouch.
Entonces ambos mecánicos estaban a punto de iniciar una nueva guerra cuando un estallido bastante fuerte iluminó el cielo nocturno por un par de segundos convirtiéndolo en un amanecer momentáneo, solo para fundirnos a la oscuridad con un sentimiento de terror y malestar cuando todo había acabado. Entonces la tierra bajo nuestros pies comenzó a oscilar de manera leve hasta escalonar de manera ruda a un movimiento que apenas me permitía estar de pie mientras me sostenía al costado del camión.
Un árbol delgado y alto que estaba cerca cedió ante el movimiento y comenzó a caer en cámara lenta ante los gritos de advertencia de los espectadores. Mi sangre se heló por un momento cuando vi que cayó de manera violenta en el cofre del auto de Lelouch y quebró el parabrisas en cientos de pedazos ante el grito de horror de las dos ocupantes.
Solo cuando la tierra volvió a quedarse quieta me acerqué en pasos torpes a revisar que todo estuviera bien. Rakshata se cubría el rostro con ambas manos recuperando el aliento y la princesa en el asiento de un lado parecía a punto de llorar de miedo.
Genial.
-Salgan de ahí- ordené tratando de llamar la atención de ambas y halé con toda mi fuerza de la puerta del piloto. Por fortuna no estaba atascada y le tendí una mano a Rakshata que aceptó de manera temblorosa. La princesa de cabello rosa salió también por el lado del piloto, pero iba tan distraída tratando de sacudirse el miedo que su pié se enredó con el cinturón de seguridad enviándola de cara al suelo.
De no ser porque la sostuve en el momento justo.
Lo cual era mi incómodo.
Me miró por un par de segundos con sus ojos mucho más claros que los de Lelouch.
-Gracias-
-No hay por qué-
Se paró de inmediato avergonzada y yo me giré a lo cual necesitaba mi verdadera atención. El conde Asplund había bajado de su camión verdaderamente preocupado por el auto de en frente y su asistente también suspiraba de manera aliviada, pero con solo ver que ambas mujeres estaban bien, retomamos el tema importante.
-Necesito el Lancelot, ahora- demandé.
El tiempo se acababa.
Lelouch P.O.V.
Era difícil respirar después de la última sacudida y se debía a la incertidumbre de los últimos dos niveles que había antes de la tragedia. Todo iba más rápido de lo que esperaba y temía que no me alcanzara el tiempo para hacer entender a Cornelia que ella también moriría de no dejarme actuar como debía.
Pero su cabeza podía ser tan dura como el acero de su KF.
Acercarme no había sido nada fácil, sobre todo si le ordenó a los Glaston Knights derribarme tan solo me divisaron llegando a la cima. Entonces puse toda mi fe en el sistema que había hablado con Rakshata, solo hablado. Nunca antes manejado o probado por mí, así que de manera suicida solo esperé que funcionara.
Blaze Luminus.
Sistema de protección absoluta.
Cerré los ojos esperando alguno de los dos únicos finales, pero cuando el Shinkiro no se movió en lo más mínimo suspiré como nunca antes amando a Rakshata y su eficiencia. Le debía un muy gran favor.
-¡Cornelia basta!- y tenía que hablar antes de que atacaran de nuevo sin dejar explicar mi presencia.
Mis palabras surtieron el efecto deseado de inmediato cuando el Gloucester líder levantó un brazo metálico ordenando el alto al ataque. Aún así no desactivé el sistema de protección del Shinkiro, no hasta no tener una muestra de paz de quien podía considerar como mi enemigo número uno por el momento.
Entonces Cornelia giró su KF y tras unos segundos abrió la cabina, parándose apena por encima del nivel de visibilidad. Lo tomé como una muestra de suficiente confianza y apagué los escudos copiando sus acciones. Solo que cuando el sello de la cabina fue abierto, sentir el aire fresco de los alrededores me devolvió una parte de oxígeno que no sabía que me faltaba hasta que lo tenía al alcance.
Debía controlarme.
-Ahora sí queremos hablar ¿Eh?- se burló mi media hermana y solo atiné a dirigirle una de mis peores miradas, después de todo lo que me hacía mover –¿Por qué crees, Lelouch, que puedes hacer algo que los demás no pudieron?- estaba hablando en serio y su rostro demostraba que no había piedad hacia mí. Solo apostaba que su número de seguidores actuales sobrepasaba mi presencia y no me consideraba una amenaza.
-Porque estás haciendo todo este estúpido circo por Euphemia y estás culpando a Japón por algo que no cometió- siseé lo más fuerte que podía, la cara de Cornelia seguía sin cambiar en lo más mínimo. -¿Seguirías dispuesta a volar la montaña con Euphemia en la base de las faldas de Narita?- tenía que ir directo y al punto por el tiempo.
Al menos logré que la mueca impenetrable de Cornelia se distorsionara en pura molestia, al mismo tiempo que me apuntaba.
-¡¿Cómo te atreves Lelouch?!- era mi turno de verme ofendido.
-¡Te traje a Euphemia tal y como querías!- reclamé -¡Déjame detener la explosión y serás libre de llevártela! ¡Aún cuando ella llegó a Japón por su cuenta infiltrada en la nave del conde Asplund! ¿O acaso fuiste tan ingenua para creer que la había secuestrado?!-
Mi media hermana no sabía a cual de todas mis acusaciones responder. Pero sin duda las nuevas noticias no le caían para nada bien.
-¡No te creo Lelouch! ¡Tú no traerías a Euphemia a este desastre que está a punto de estallar!- declaró muy convencida de sus palabras.
Era mi turno de reírme de manera desquiciada.
-Si pones en riesgo a mi familia no creas que le tendré consideración a la tuya- dije.
Con eso podía darse una idea de lo serio que hablaba y su antes confiada actitud pasó a un completo horror de solo imaginar a Euphy en medio de todo esto como una víctima casual.
-Solo tengo que sellar al vacío el nivel donde está el fuego actualmente y esto se detendrá- continué moderando ya mi tono de voz teniéndola por completo en mis manos.
Esto había sido demasiado fácil-
-No-
Sostuve el aliento de manera violenta ante su negativa.
-¿Estás dispuesta que todos mueran por tu necedad?- cuestioné de inmediato pero Cornelia volvió a negar con ambas cejas juntas en un gran dilema.
-El sistema de vacío lo he saboteado, la explosión no puede detenerse-
Todo plan que tenía hasta este momento y el después se esfumaba con una simple revelación. Parpadeé de manera incomprensible un momento en lo que ordenaba todo de nueva cuenta pensando en el nuevo final de todo esto. Pero tampoco gozaba de tiempo.
La cuarta y penúltima explosión se hizo presente con una ferocidad que no se había presentado antes. Estando tan cerca de la onda expansiva que desprendió la montaña, fui empujado dentro de la cabina del Shinkiro con una fuerza aplastante y escuché lo Gloucester de Cornelia siendo derribados por la misma causa. Pero eso no fue todo…
Hubo una onda de calor junto con una llamarada que ardía de color rosa haciendo que el ambiente se tornara caliente e insoportable por cerca de cinco segundos que parecían una eternidad. La ropa podía quemar, los interiores del KF se volvieron un horno improvisado y algunos cristales tronaron debido a la misma causa.
Tomó un minuto que todo desapareciera y que el ambiente se estabilizara. Me tomó personalmente varios segundos el volver a encontrarle sentido a mi respiración, recordando dónde estaba y por qué. Mis oídos tenían un zumbido insistente que no me dejaba encontrar equilibrio en mis movimientos o claridad en mi cerebro.
Todo estaba fundido en una masa de confusión.
-¡Lelouch!-
Enfoqué todo en una sola figura de manera violenta y los sonidos regresaron reiniciando mi cerebro, entonces sentía mi cuerpo adolorido y mis sentidos alerta con Cornelia tan extrañamente cerca.
-¡Sal de una maldita vez de aquí! ¡Ordena la retirada!- me abofeteó de manera dura logrando que notara lo extraño de mi posición.
¿Cuándo me había bajado de mi KF? Giré alrededor mirando de manera lenta cómo todos lo KF habían sido derribados por la simple onda de expansión, ni mi media hermana ni yo fuimos la excepción. Eso explica el dolor. Sacudí la cabeza tratando de centrarme, Cornelia tenía sus manos en mis antebrazos apretando de manera desesperada.
Pero a pesar de todo había llegado una simple resolución a mi mente.
-Tú vete por Euphemia-declaré sosteniéndome la cabeza en un dolor que amenazaba con crecer –Yo no voy a abandonar a nadie y definitivamente no dejaré que esta explosión arrase con mi gente-
Tenía una promesa que cumplir.
Me puse de pie apoyado por la extraña posición derrotada del Shinkiro.
-¡Lelouch eres un idiota! ¡No puedes quedarte aquí!-
Era algo que una persona como Cornelia jamás entendería.
Entonces estaba trabajando contra reloj y bajo presión en un pequeño experimento de ciencias. Ya que no me importaba si Cornelia decidía o no quedarse, yo sí tenía cosas que hacer y aplicaría física básica sin previos cálculos para tratar de amortiguar la explosión y como era un hecho que no la podía detener…
Entonces me convertiría en un ser todopoderoso que movería una montaña a su conveniencia.
Seguro y sería más rápido si tuviera ayuda pero solo tenía unos minutos para dañar la montaña en todo lo que pudiera. Elevé el Shinkiro sin estar transformado en su modo jet y dirigí toda su energía disponible hacia el arma prototipo más poderosa que este KF poseía, de cuyo poder dependía el éxito de esta misión.
El nombre según el tablero, era Zero Beam o Rayo Zero.
La mujer tenía sentido del humor y se tomaba muy en serio mis palabras. Un apodo que utilicé una sola vez y ella lo hacía de su dominio.
Como sea, solo esperaba que funcionara. El pecho del Shinkiro abrió un compartimento y una pirámide de cristal saltó a la vista. Entonces solo por lógica traté de dirigir la energía del todo el sistema hacia ese punto, durara lo que durara mientras se pudiera.
Accioné el interruptor y el resultado inmediato fue increíble.
Un delgado rayo color violeta impactó la superficie de la montaña haciendo una gruesa y profunda zanca que apoyó de inmediato mi teoría. Detuve el rayo y elevé el Shinkiro aún más para darme completo panorama de lo quería destruir. Entonces sin premeditar demasiado volvía disparar de manera imparable a la montaña logrando que la tierra comenzara a cuartearse donde yo quería, haciendo cortes imprecisos pero funcionales en mi teoría.
Si la montaña iba a desmoronarse, lo haría para el lado que opusiera menos resistencia y ese era el que yo estaba dañando, lejos del pueblo y de la base militar en el lado norte. Si había un derrumbe hacia aquél lado sería mínimo, nada peligroso.
Continué disparando el rayo mientras sobrevolaba el sur de la montaña, siendo testigo de las luces encendidas de la ciudad ya que se hacía de noche y del punto exacto donde se encontraba la base militar. Pero eso en lugar de desanimarme solo me daba fuerza para confiar en que esto sería una buena forma de lograr mi promesa sin que hubiera bajas.
Después asesinaría a Cornelia.
Pero entonces tenía que entrar una llamada por la radio.
No me tomaba mucho saber quien era, así que la acepté.
-Hola Suzu-
-¡¿Quién demonios crees que eres Lelouch?! ¡¿Dejarme a mí?! ¡A tu hermano! ¿¡Sin un Knightmare después de todo lo que ha pasado!? ¡Eres un bastardo!-
Oh, al menos había llegado a la conclusión correcta.
-Lo sé, lo sé Suzaku- comenté de manera aburrida viendo su rostro y volviendo a prestar atención a mi destrucción en la montaña. –Pero ya tienes el Lancelot, te lo regalo-
-¡No quieras cambiarme de tema hermano! ¡Sabes muy bien a lo que me refiero y juro que me pagarás caro esta traición a mi confianza y-!
Los niveles de energía del Shinkiro descendían y no había suficiente para seguir disparando. Apagué el rayo y devolví de inmediato la energía restante a los demás sistemas de manera equitativa. Tampoco había energía de vuelo así que me quedaba a pié. Suerte que esto parecía ser un todo terreno.
-¿Lograste detener la explosión? Me dirijo a tu punto, estoy como a dos minutos- el tono de Suzaku había cambiado, creo que tomó mi pasividad como algo bueno pero yo solo me encontraba inexpresivo temiendo las probabilidades de que esto no funcionara.
-Algo así- admití.
Pero el reloj llegó a cero.
La tierra comenzó a vibrar de manera leve, escalando por segundo la intensidad y Suzaku también lo sentía por la manera en que había guardado silencio. Pero había olvidado algo importante.
-¡Suzaku, corre!- ordené.
Me quedé del lado equivocado de la montaña cuando una luz cegadora fundió las comunicaciones y consumió la oscuridad en un infierno iluminado.
-¡Lelouch!-
Suzaku P.O.V.
Este KF era inservible en terracería. Seguro el conde Asplund no lo había pensado antes y sería una falta en su expediente por no prever que un KF podía ser utilizado en cualquier terreno para considerarse una maravilla.
Siendo el peor de los momentos para comprobarlo.
Pero poder establecer comunicación con Lelouch de inmediato lo hacia una perfecta forma de valorar la situación. Se tomó su tiempo para aceptar la llamada en lo que yo maniobraba por subir, en cierto punto incluso pasé lo que apostaba eran los hombres de la princesa Cornelia en medio de una batalla con lo que Rakshata bautizo como Akatsuki.
Y no me detuve a observar, tenía una misión que cumplir.
Pero hice el conteo de los KF japoneses y al divisar los cinco, sabía que Todou-san se encontraba con sus hombres. Entonces esto quedaba solo en mis manos.
Si tan solo Lelouch no fuese tan difícil.
Después de un regaño que no surtió efecto en su persona, era yo quien tenía miedo, con la tierra vibrando de manera profunda bajo mis pies, desestabilizando por completo el Lancelot. Pero esto se sentía diferente a las anteriores explosiones, porque no era superficial el sentimiento de que la montaña vibraba.
Casi podía sentir la tierra cuartearse bajo el gigante de metal, haciéndome temer realmente lo peor.
-Suzaku, corre-
Pero-
-¡Lelouch!-
Junto con mis palabras se levantó sobre Narita un rayo de metros de diámetro como si fuese una columna que podía atravesar el cielo y su belleza como el temor que podía causar era equiparable a la destrucción que traía. Solo por un par de segundos la columna continuó iluminando la noche hasta que parecía que entre las nubes alguien le había prendido fuego.
Hubo una explosión muy en lo alto de nuestra cabezas, para nada visible pero que trajo una onda expansiva de fuerza descomunal sobre la tierra. Las ramas de los árboles fueron arrancadas de un solo golpe y aferré el Lancelot al suelo en una posición de autodefensa mientras seguía esperando que la luz desapareciera.
Como si fuese una mecha prendida, la columna comenzó a incendiarse desde las nubes hacia abajo con rapidez y era como estar viendo un tornado de fuego sobre la cúspide de la montaña cuyo chillido de la velocidad a la que todo se incendió fue taladrante y una vez que la cadena de fuego se adentró de nuevo en la montaña, un zumbido en la tierra me erizó la piel de manera dolorosa.
Casi podía ver cómo el fuego descendía hasta el núcleo.
Donde todo estaba perdido.
El estruendo de la gran y única explosión que hubo destruyó los cristales del Lancelot y levantó al pesado KF de la tierra varios metros como si volara, antes de caer estrepitosamente contra la tierra. Siguió tronando los circuitos como focos de navidad y el rugir del interior de la montaña me impidió escuchar otra cosa que no fuera eso.
No había pensamientos.
No había planes.
No había nada que no fuera el hambre de destrucción del sakuradite a mis pies.
Tal fue lo abrumador del sonido que dejé de escuchar todo. Se convirtió todo en un chillido molesto de un tenedor resonando sobre una vajilla fina por tanto tiempo que era imposible de soportar.
-¡AAAAAHHHH!-
Mi cerebro se iba a salir por mis oídos. Mi garganta se iba a destrozar.
Pero entonces el chirrido fue reemplazado por el galopar de cientos de caballos que venían sobre mi cabeza a forma de una avalancha de tierra de cuatro metros de altura.
Ni siquiera sabía cómo poner de pie al Lancelot.
O podía encontrar la parte cuerda de mi cerebro que me dijera que esto era peligroso.
El Lancelot fue envestido por la tierra que lo arrastró por toda la superficie de Narita y el metal llorando de dolor contra las piedras. La estructura entera vibrando de tal manera que no podía sostenerme de nada sin que doliera y solo atiné a protegerme esperando detenerme en algún lado.
¡CRASH!
Justo así.
Sistema de navegación activado…|
Ubicación satelital en proceso.
Código de reinicio 2-JB-14
Shinkiro activado.
Bienvenido:
Parpadeé confundido ante las letras que aparecían en la pantalla en forma de cadena. No alcanzaba a distinguirlas tan bien como quisiera, porque la pantalla se fundía a negro, cambiaba de color, se estiraba o parpadeaba más que una extensión festiva.
También tenía una delgada capa de polvo y el cristal estaba cuarteado.
¿Qué había pasado?
Giré mi cabeza levemente, observando el interior de mi KF. Buscando el resto de la pantallas que me mostrarían el exterior, pero todas estaban mal. No podía ver nada en lo absoluto.
Sentía que mis movimientos eran procesados en cámara lenta. Mis manos temblaban y mi cerebro no podía procesar lo último que había pasado. Aún así debía encontrar a alguien que me diera una pista.
Halé de los controles del Shinkiro para enderezar su posición. Escuché muy claramente los sistemas responder a mi petición, pero de la misma manera no hubo cambio.
Volví a jalar de los controles y la estructura se movió en lo más mínimo con un sonido hidráulico que me indicaba que estaba atascado. Genial.
Busqué la palanca de eyección al menos pensando que estaría mejor fuera de un KF inútil, pero la respuesta fue la misma. Se presentó el sonido y la vibración de los movimientos hidráulicos como normalmente deberían, pero el problema de que estaba atascado se presentó de nuevo.
Mi cerebro entonces parecía reaccionar un poco contestando el por qué estaba en esta situación.
Narita.
-¡La explosión!- me reclamé a mi mismo saltando de mi neblina mental y del asiento -¡AHH!- o lo que pude. Fue empujado de vuelta a mi lugar por un objeto bastante extraño que no debería estar dentro de la cabina de un Knightmare. De hecho era escalofriante verlo e imaginar su posición entera.
Dejé caer mi cabeza hacia atrás pensando seriamente en esto y contando hasta tres para confirmar lo que había pasado con mi KF y que de la misma forma casi me pasa a mí. Todavía sin ver, utilicé mis manos temblorosas para guiarme por la superficie del grueso tronco que empaló al Shinkiro a la altura del Zero Beam y que estaba a escasos dedos de mi cuerpo. Un espacio muy pequeño.
Suspiré de manera intranquila al darme cuenta de lo cerca que había estado y me llevé una mano a mi costado a la altura del tronco, palpando en busca de alguna herida que no sintiera. Al no sentir mi ropa húmeda daba por ganado este pequeño milagro donde no había sangre, pero entonces mis dedos tocaron un punto sensible que me hizo sisear de dolor alejándome de un brinco de mi propia mano. Que resultó incluso peor al sentir que algo estaba fuera de lugar.
-¡Ngh….!- me mordí el labio inferior mirando de nuevo hacia arriba buscando distraerme –C-calma- incluso mi propia voz no funcionaba pero escuchar una leve palabra de aliento me mantenía en paz. Retiré mis manos cancelando las exploraciones corporales y prefiriendo ignorar todo de una manera más sana.
Pero debía decirle a alguien.
Debía contactar con alguien.
Alargué una de mis manos al teclado del Shinkiro tratando de establecer comunicación con alguien, oprimí todos los botones para ver si alguno respondía, pero de solo mirar hacia el teclado veía el grueso tronco que estaba atravesado apenas por encima del tablero y sentía que un pánico estúpido me embargaba. Tampoco ayudaba el aroma del tronco tan fresco y verde llenando mis sentidos, así como el de tierra.
Recibiría un gran regaño por esto.
-"Louch.."-
Pero si había cumplido con mi palabra no importaba.
-"Lelo"-
Ningún japonés herido.
-¡Lelouch!-
Bingo.
-Si, puedo escucharlos- respondí suspirando de manera aliviada ante la voz de mi padre que aunque ajetreada y asustada, al menos se escuchaba perfectamente bien para un regaño.
-¡Hijo! ¡¿Dónde estás?! ¿Estás bien? ¡Kami-sama creí que…! ¿Estás herido? ¡Lelouch vamos responde!-
Demasiadas preguntas.
Torcí la boca para mi mismo, por suerte no había imagen en esta llamada.
-Estoy bien- mentí mientras evitaba pensar en mis costillas y el enorme… ngh me daba escalofríos. -¿Qué pasó allá? ¿Están todos bien?- pasando a las prioridades del momento.
-…hijo no se qué demonios hiciste pero funcionó, el derrumbe no se acercó a la ciudad ni el campamento. Todos están bien, todos están celebrando-
Con sus palabras sentí que me quitaba un peso de encima y permití que los nervios de mi espalda descansaran. Al menos había logrado lo que más me tenía preocupado, era tiempo de pensar en las consecuencias de mis actos, como que no sabía dónde rayos estaba porque mis pantallas no mostraban los alrededores, ni mi ubicación actual.
"UBICACIÓN POR SATÉLITE FALLIDA"
Eso lo comprobaba.
-Ah… que bien- comenté tratando de pensar en la salida. Creo que descuidé un poco mi manera de expresarme, fui atacado inmediatamente por el canal abierto de comunicación.
-Lelouch ¿Estás bien? ¿Dónde estás? Dirígete hacia el campamento en este instante- eso era una orden.
Tragué de manera nerviosa.
-Verás padre, no tengo idea de dónde estoy….- comencé, pero fui interrumpido de inmediato.
-Lelouch contesta sinceramente ¿Te encuentras bien?-
Podía omitir los detalles menores.
-Claro, solo no se dónde estoy. El Shinkiro no responde y las pantallas están en negro-
Con mi declaración escuché que mi padre comenzó a demandar que alguien localizara mi KF con ayuda del satélite. Realmente esperaba que funcionara y así recibiría algo de ayuda. Esperé pacientemente escuchando lo que pasaba del otro lado, aunque lo primero que mató mis esperanzas era una maldición en japonés y la vaga idea de que las cosas no estaban tan bien como creía.
-¡¿Cómo que bajo tierra?! ¡Eso no puede ser! ¡Revisa bien Rakshata!-
-Primer ministro la señal apunta mínimo diez metros y…-
¿Dijo bajo tierra?
De repente la cabina se sentía pequeña.
-Lelouch, hijo tendrás que esperar un poco para-
Yo no era claustrofóbico ¿Cierto? Estaría bien.
-¡¿Qué demonios significa que la señal del Lancelot está perdida?!-
Respira.
Deberían empezar a mentalizarse para el resto...
Solo los dejaré con esa duda.
anysuzuki
