Stage 46: El deber del padre
Genbu P.O.V.
Admiré de manera detenida sus arrugas, la afilada mirada, el color grisáceo de lo que le quedaba de cabello y por último sus ojos. Yo ya era un adulto semi-responsable que podía tomar estas cosas con la seriedad posible y resolverlas de la misma manera. Podía discernir entre lo que era necesario, lo infantil y lo que no valía la pena.
Podía decirle que desapareciera de este lugar justo como lo había hecho antes.
Y no dolería en lo absoluto.
Pero-
-¿Qué haces aquí?-
La necesidad de respuestas era grande y no necesitaba una prueba de ADN para saber que este hombre de apariencia andrajosa no era otra más que el mismísimo cabeza del apellido Kururugi y solo eso.
-Admirar con tristeza lo que has hecho del apellido de la familia y su pureza- admitió finalmente el hombre poniéndose de pie, enderezando el cinto de su yukata y cruzándose de brazos.
Sin duda esta sería una de las veces que debí haber aplicado mi inteligencia antes y no cuando los problemas me mostraban equivocado.
-Dime lo que quieres y así podrás retirarte a la brevedad posible- proseguí mientras miraba inútilmente la decoración del comedor. Su presencia me resultaba tanto incómoda como inútil a estas alturas de mi vida, así que trataba de no enfocarme en que realmente estábamos relacionados por medio del a sangre como padre e hijo.
Simplemente no puedes ir por ahí abandonando a tu hijo cuando es un niño y regresar años después fingiendo que nada pasó-
¿Este es lo que habían sentido mis hijos en Britannia? Era cruel para mí que ya estaba demasiado vivido para este tipo de circos, pero ahora entonces podía decir que para Lelouch y Nunnally fue devastador.
-¿Qué te hace pensar que vengo por algo que necesito y desapareceré? Eres mi hijo, es mi derecho estar aquí-
Sonreí de manera cansada, de hecho ya tenía bastante por un día.
-Y aunque eso no cambiará, te daré el mismo trato que me diste en toda mi vida. Puedes utilizar un baño, una de las habitaciones de huéspedes e incluso pedirle a mi sirvienta algo de ropa o de comer, pero mañana por la mañana espero que no estés aquí y durante ese lapso de tiempo, no quiero que te acerques a ninguno de mis tres hijos.-
Enarcó una ceja a punto de contradecirme.
-Tus problemas, sea lo que sean, son conmigo. Te arrepentirás si te atreves a acercarte a ellos-
Era una de las pocas promesas que podía mantener.
-Que tenga una buena noche, Kondou-san-
Todou P.O.V.
Mei me detuvo de un brazo antes de poder entrar a la sala, creo que no comprendía mi urgencia de revisar que todo estuviera en orden y con orden me refería a tantas cosas.
-Tengo que decirte algo- insistió con un cuchicheo y una mirada desesperada, pero como estábamos tan cerca de la entrada a la sala no le prestaba atención, desde mi punto podía ver a Lelouch y frente a él a Suzaku, pero no podía reparar en los detalles -¡Kyoshiro!- sentí un leve golpe en la cabeza y me giré confundido, Mei tenía la palma abierta y una mirada decidida a volver a hacerlo.
Pero nadie pudo decir nada mas cuando Genbu emergió por las sombras del pasillo con una mirada serie en su rostro. Lo que sea que tuviera que atender antes lo había acabado en tiempo record pero no le había dejado un buen sabor de boca.
-Supongo que todo salió bien- comenté en dirección de Genbu solo para confirmar, pero el hombre me miró de una manera tan fuera de sí que me ponía a pensar quién quería verlo y para qué en primera instancia. Se suponía que nadie podía conocer nuestra actual posición en Shirakawa.
-Solo para que no te espantes si lo ves por ahí…- comenzó Genbu llevándose dos dedos al puente de su nariz –Nuestro invitado por una noche es Kondou Kururugi y tiene estrictamente prohibido acercarse a los muchachos, conoces mis razones Todou-
Genbu entonces se adentró en la sala tratando de borrar su expresión fúnebre, pero yo seguía atorado en lo primero que había dicho y al mismo tiempo repetía la historia en mi cabeza tratando de encontrar el punto que se nos había escapado. Porque entonces yo había estado con Genbu, la noticia llegó a los oídos de ambos al mismo tiempo y yo lo había acompañado todos estos años creyendo lo mismo.
Mei suspiró a mi lado. Eso había tratado de decirme.
¿Pero por qué justo en este momento?
Lelouch P.O.V.
¿Qué iba a pasar ahora? Era la pregunta correcta. No estaba al tanto de cómo había continuado el desastre de Narita, tampoco de lo que había pasado con Cornelia y mucho menos de lo que acontecía en Japón.
Pero tampoco estaba seguro de querer ponerme al tanto, por primera vez negándome a enterarme de problemas que realmente no eran mi responsabilidad, del todo. Así que no pregunté nada, y Suzaku de todas maneras no hablaría, por algo estábamos aquí.
-Realmente nos tenías muy preocupados- comentó Suzaku mientras ponía una frazada sobre mis hombros y la tallaba levemente haciendo algo de calor -¿Seguro que te sientes bien?-
Me encogí de hombros de manera lenta sin ocultar nada, realmente quería dormir como si no lo hubiese hecho en una semana y mi cuerpo protestaba de tantas maneras distintas que no le prestaba atención a ninguna. Pero tampoco podía contestar todas las preocupaciones de Suzaku en una versión corta que lo dejara feliz, no por el momento.
-¿Es eso un golpe por Narita?- pregunté desviando el tema por completo, y era válido. Suzaku tenía un pequeño bulto rojo descubierto apenas en su frente. Pero que no estuviera cubierto y pareciera el raspón de un niño que se cayó, solo demostraba que no había sido nada serio. Asintió sin prestarle importancia y llevándose una mano de manera ausente al lugar.
-Supongo que el Lancelot no era tan impenetrable- comentó.
El Shinkiro tampoco lo era si un árbol podía atravesarlo de lado a lado…
-¿Lelouch?-
Parpadeé un par de veces. Suzaku de nuevo se veía preocupado.
-Te pusiste pálido- sus cejas se juntaron con algo de temor y con ambas manos me tomó de las mejillas -¿Qué te parece si mejor te regreso a tu habitación?-
Era la mejor noticia que podían darme por el momento. Asentí lentamente y Suzaku suspiró por trigésima vez de manera contradictoria. Se puso de pie y me quitó el exceso de cobertores antes de doblarse a partir de la cintura y ayudarme a ponerme de pie. No podía tenderme una mano, tampoco poner uno de mis brazoa alrededor de su cuello por unas costillas que seguro estaban rotas, así que traté de sostenerme de su brazo mientras él se levantaba lentamente, solo que cuando tan grande hazaña fue completada, el destino tenía otros planes.
-Muchachos-
Suzaku y yo levantamos la cabeza al mismo tiempo, tampoco quería lidiar con esto por el momento.
-Bienvenido padre- contestó Suzaku sorprendido por su presencia, yo guardé absoluto silencio y traté de verme interesado en otra cosa. Pero no funcionaría por mucho tiempo, sentí como Genbu Kururugi dio un par de pasos hacia ambos de manera tranquila. No pude ocultar mi primera reacción al intentar retroceder y solo porque Suzaku me tenía bien sujeto, se percató de inmediato de mi intento de salida, mirándome de reojo con una extraña expresión en su rostro pero sosteniéndome en el mismo lugar.
-Lelouch, es un alivio que estés despierto- asentí sin siquiera mirar al hombre a la cara, quería salir de esta escena lo más pronto posible. Entonces puso su mano sobre mi cabezay reprimí la segunda urgencia por alejarme, pero no el contraste de sentimientos.
Suficiente por el momento.
-Me retiro a mi habitación, buenas noches- musité todavía con la mirada en cualquier punto que no fuese el primer ministro. Logré que Suzaku me soltara ya que lo único que me causaba dificultad era el ponerme de pie, así que ahora podía caminar de manera lenta pero segura hasta mi habitación y no saber nada más de nadie por algunas horas.
O eso es lo que debería pasar normalmente.
Sentí que se aferraron a mi antebrazo deteniendo por completo mi salida y esta vez no era Suzaku. Una mano más grande y gruesa se envolvió de manera suave pero firme impidiendo mi avance.
-"Ahora jugarán a la familia feliz ¿Cierto? Hay que hacer las paces con el Britannian"-
De nuevo estas voces no.
-Lelouch- estaba justo detrás de mí y no me había girado en ningún momento -¿Te sucede algo?-
¿Aparte de casi haber muerto en la montaña de Narita?
-Quiero descansar en mi habitación- contesté de la manera más calmada posible, pero la mano del otro hombre se aferró un poco más a mi brazo.
-¿Podrías verme a la cara un momento entonces?-
Estaba siendo demasiado cruel.
-"Afronta las consecuencias príncipe"-
-Tengo bastante sueño ¿Podemos hablar mañana?-
Puse todas mis esperanzas en esta última oración porque sea lo que viniera después no terminaría en nada bueno si seguía presionando el punto. Esperaba realmente que se diera por vencido como otras veces y dejara el tema en paz, después encontraría la manera de seguirlo rodeando, de tratar de olvidar lo sucedido y no sentirme como un idiota en el proceso.
-Hijo, mírame-
-"Oh, ahora sí eres su hijo ¿Qué diferencia hay en el hijo primogénito y el predilecto?"-
Mala elección de palabras.
Halé de mi brazo para que lo soltara y sentí un pequeño dolor en mi costado al lograrlo, pero nada comparado con el desastre en mi mente.
-"Recuerda muchacho que tú eres el adoptado. La segunda opción, el segundo escalón de prioridades"-
-Lelouch Kururugi- la voz del ministro perdió cualquier suavidad anterior en una peligrosa advertencia. Suzaku se movió nervioso no muy lejos de mí y traté de darle unos segundos a mis pensamientos, pero-
¿Acaso me estaba dando un ultimátum?
¿A mí?
-¿Por qué no se preocupa mejor por su hijo de sangre, Primer Ministro?-
Las palabras dejaron mi boca antes de que pensara realmente lo que quería decir. Suzaku retuvo su aliento y sentí que el otro hombre se congeló en su lugar al igual que el resto de personas que alcanzaron a escucharme.
Yo-yo no había querido decir eso realmente.
Me encontraba bastante confundido para darle una explicación propia a mis palabras así que hice lo mejor que pude, lo cual era desaparecer lo más rápido posible de la sala. Cada paso que daba dolía más de lo que pensaba, cada paso que lograba acercarme a mi habitación solo me hacía sentir más solo en este lugar y reafirmaba mis palabras.
-¡Lelouch, vuelve aquí!-
Demonios.
Apenas alcancé mi habitación escuchaba las rápidas pisadas del hombre y tan solo me giré para cerrar la puerta con seguro, lo noté doblando el pasillo con una expresión incrédula en su rostro y un tanto herida. Pero quizás se lo merecía, quizás por primera vez en mi vida decía justo lo que quería en el momento indicado y no después de días de pensamiento.
Me recargué en la puerta cerrada de mi habitación sintiéndome realmente mal por todo y más por dejarlo inconcluso.
Pero ya me había expresado.
Ahora perdería todo.
-¡Lelouch abre la puerta!-
Suzaku P.O.V.
Esto no estaba bien. Lelouch no era así-
Solté la múltiple cantidad de cobertores que le quité a Lelouch y corrí por el pasillo pero no por el mismo que mi padre. No podía permitir que Lelouch hiciera esto y si lo conocía tan bien como creía, se empeñaría en sacar a todos hasta que tomara las riendas de la situación. Pero no debía hacer más fuerte su decisión en esto.
De todas las cosas, no en esto.
Salí por la puerta del frente y no me molesté en cerrarla. El viento helado del anochecer de inmediato me golpeó el rostro pero de la misma manera tampoco importaba. Rodeé la casa brincando en dos movimientos la cerca de madera y continué corriendo de manera tonta sobre la nieve. Pero no podía dejar que Lelouch hiciera esto y menos aún sin saber por qué.
Solo cuando estuve en la parte trasera, me detuve un par de segundos a identificar las ventanas y de inmediato me centré en la de la habitación de Lelouch, esperaba que no estuviera cerrada o esto dolería. Me acerqué despacio y con ambas manos empujé los cristales. Por fortuna cedieron sin nada de esfuerzo por no estar aseguradas, así que de inmediato brinqué una pierna adentro de la habitación mientras que con la mano me sostenía del marco.
Ajusté mi vista de nuevo al interior iluminado, en busca de Lelouch.
Pero no estaba preparado para esto.
Metí mi otra pierna a la habitación y cerré la ventana esta vez con el seguro puesto. Pero Lelouch seguía sin levantar la cabeza concediendo el reconocimiento.
Me acerqué de manera lenta tratando de no exaltarlo, pero podía escuchar a mi padre golpear la puerta demandando que Lelouch abriera y eso lo hacía brincar levemente. Estaba sentado en el suelo con la espalda en la puerta y con las rodillas recogidas, ¿Qué demonios había pasado?.
-Es suficiente, padre- hablé en voz alta para que dejara de insistir y Lelouch brincó al notar que estaba dentro de su habitación. Rápidamente se talló el rostro y trató de ponerse de pié.
No lo dejé continuar al hincarme frente a él y solo abrazarlo. Detuvo todos sus movimientos pero estaba tan tenso que dolía solo mirarlo.
-Suzaku abre la puerta por favor-
Lelouch de inmediato comenzó a pelearme pero lo miré a los ojos con una sola respuesta saliendo de mi boca.
-No es el momento, padre-
Escuché que Todou-san o mi madre llegaron y lo retiraron del otro lado, no muy convencido. Pero las cosas no podía arreglarlas de manera insensible esta vez y tendría que pensar en lo que sea que hubiese salido mal.
Algo que también yo ignoraba. Pero no por mucho tiempo.
-Lelouch…- susurré. Agachó la cabeza escondiendo su mirada –Lelouch-nii…-
Hermano.
No solía decir las palabras correctas, tampoco las más inteligentes o necesarias según la situación. Pero agradecía a toda deidad en el universo que este hubiese sido el momento para romper con esa maldición.
Lelouch correspondió el abrazo de manera desesperada.
Entonces las cosas no eran tan complicadas, pero tampoco me la habían dejado fácil. No con Lelouch y sus maneras de pensar, no con lo sensible que podía estar por el momento y por sobre todas las cosas, había que tomar en serio sus preocupaciones. Después de lo que había pasado en Narita estaba aterrado de que pudiera repetirse en un futuro cercano.
De hecho conociendo a Lelouch y su manera de actuar solo, sabía que un incidente como ese era muy probable en cualquier momento y temía que no corriéramos con la misma suerte. Él no era una persona que cuidara de su propia integridad y tenía años insistiéndole en ese punto, pero ahora tampoco era momento de regañarlo.
Suspiré poniendo una de mis manos sobre su cabeza. Su complicada cabeza.
Cerró los ojos ante el toque mas no se relajó, podía ver en la manera que mantenía su cuerpo que todavía era muy doloroso no resolver nada por sí mismo y estar en esa condición.
-Te juro que no me iré, solo duerme-
En ningún sentido esto estaba bien. Debía descansar, no estar pensando en cosas que parecerían una niñería para los demás pero para Lelouch era importante y tampoco debía estresar su cuerpo. Subí las cobijas que resbalaban por su hombro hasta la altura de su barbilla y se miró bastante agradecido por el gesto, pero sus ojos se negaban a cerrarse.
Hasta el momento no me había dicho nada, pero solo con lo que había dicho antes me hacía una idea bastante clara del problema. Y no podía evitar sonreír en lo más mínimo por los sentimientos encontrados de Lelouch.
Estaba peleando con una idea nueva para él y para nuestra desgracia, Narita solo había hecho de eso un evento miserable.
Sus ojos estaban repletos de dudas, de arrepentimiento, dolor y cansancio. Necesitaba resolver al menos una cosa pero esa no era mi labor aquí, sino hacerle compañía dejándole saber que no me retiraría de esto. Además de tratar de calmar las aguas entre él y mi padre porque ambos podían ser tan necios que podían volverse locos.
Apreté levemente una de sus manos vendadas con la mía. Levantó la vista despacio por mi acción pero solo le sonreí, a lo que él suspiró. Tenía grandes ojeras colgando en su rostro y un tono pálido enfermo, eso era otra prioridad a la par con todo lo demás.
-¿Quieres algo de comer? Necesitas comer- al final aunque era más una sugerencia que pregunta, sabía que se negaría.
Y me probé en lo correcto.
-Lelouch se buen niño y come o duerme- esta vez le estaba dando a elegir y no podía negarse. Aún así movió la cabeza de manera desaprobatoria para ambas ideas y yo enarqué una ceja retado por su desobediencia.
Me haría recurrir a todas mis tácticas.
Sin darle otra oportunidad de negarse, me acerqué todavía más en la cama y mientras tenía mi cabeza sobre uno de mis brazos, con el que me quedaba libre rodeé a Lelouch y lo acerqué todo lo virtualmente posible. Se tensó un poco tratando de no caer ante la idea, pero así como podía sentir que él estaba frío, la proximidad de una fuente de calor pronto lo haría dormirse, sobre todo en la posición en que estaba. Favorecía su costado bueno y lo hacía quedar frente a mí con sus manos atrapadas entre ambos y las cobijas enterrándolo hasta la altura de las orejas. Apenas salía parte de su cabello y ya no podía irse a ningún lado.
Su respiración pronto se alentó y su cuerpo terminó de relajarse.
Lelouch, esta es la última vez que dejo que hagas tus milagros solo.
Genbu P.O.V.
Tenía una semana esperando que mi hijo despertara, que se levantara y continuara con su caos de siempre mostrándome que todo podía volver a la normalidad y así disipar mis temores. Pero esto en ningún momento pasó por mi mente.
-¡No pueden pedirme que me quede solo así!- sacudí el brazo de Todou para que me soltara una vez que entramos a mi oficina -¿Acaso no escucharon lo que Lelouch me dijo? ¿De dónde demonios sacó esas ideas?-
Mei se quedó parada en el marco de la puerta cruzada de brazos, además nadie me estaba proponiendo una solución. Intenté salir de nuevo pero Todou se puso como primer obstáculo con una mirada irritada. Pero no podía solo quedarme así.
-Medita un momento tus acciones, Genbu- Todou bajó los brazos pero se llevó una mano al puente de la nariz –No vayas solo a explotar lo primero que pienses en Lelouch, no en su estado actual-
Me llevé ambas manos a la cabeza con desesperación y empecé a caminar de un lado a otro.
¿Cómo era posible que Lelouch…me dijera esas cosas?
¿Hijo de sangre?
¿Desde cuándo?-
-Los hombres tienen la inteligencia en los pantalones- la voz de Mei me sacó de mis pensamientos en seco y al mismo tiempo enarqué una ceja por su comentario un poco drástico. Todou de igual manera se puso de mi lado mientras ambos la mirábamos algo sentidos por eso último -¿Qué? En lugar de pensar qué está mal en Lelouch deberían preguntarse qué hicieron mal ustedes-
Me tomó solo dos segundos salir de la sorpresa inicial y pasar a la fase resolutiva.
-¿Cómo puede uno hacer las cosas mal si Lelouch tiene siete días inconsciente?- pregunté en una especie de reclamo pensando seriamente en sus palabras. No tenía idea de cómo podía afectar a mi hijo así o por qué su repentino coraje, pero de pronto me sentí levemente guiado en el camino correcto –Tu sabes algo ¿Cierto?-
Ella no me atacaría sin tener todas las cartas en su mano, justo como Lelouch. Y ambos tenían un motivo para esta defensiva.
Se recargó en el marco de la puerta con una mirada aburrida.
-Mei… dime lo que me tengas qué decir- advertí. No podía tener tantos problemas por el momento, no con las relaciones totalmente rotas con el Imperio. Además mi familia no estaba en segundo puesto pero debía resolver todos sus altibajos antes de que algo más pasara y tuviera que enfocarme por necesidad en otras cosas. –Por favor-
Todou me miró de manera extraña ante mi casi súplica pero prefirió mantenerse al margen, seguro el tampoco tenía idea de lo que pasaba.
Mi ex–esposa se vio disfrutando todo esto puesto que sonrió levemente antes de relajar su rosto y suspirar de manera derrotada. Sea lo que sea esperaba que no fuese nada grave.
-Quizás esto te suene raro viniendo de mí después de tanto tiempo, y admito que no era una teoría válida hasta que Rakshata habló conmigo y ambas llegamos a la misma conclusión- sonaba a problemas –Tú y Todou se equivocaron al dividirse para sacar a los muchachos de Narita- finalizó.
Parpadeé un par de veces confundido. Para mi fortuna Kyoshiro se miraba igual así que-
-¿Disculpa?- no entendía lo que quería decir –¿Hicimos mal en aplicar una estrategia militar para rescatar a mis hijos? ¿Por eso Lelouch está enojado?-
Mei rodó los ojos y gruñó por lo bajo ante mis palabras, entonces noté que contó hasta tres para seguir hablando.
-Olvidaba que tengo que decirles las cosas de frente- masculló perdiendo cualquier porte delicado -¡Tú Genbu Kururugi debiste ser quien sacara a Lelouch de su sepulcro en la montaña! ¡Quizás esa vez como única prioridad debiste buscarlo primero que a Suzaku porque al menos mi hijo tiene un padre y una madre que pasara lo que pasara, están aquí, y tarde que temprano se reuniría con cualquiera de los dos. Pero para Lelouch que lo más cercano, según entiendo, que tiene a una familia es el hombre que le dio su apellido, protección y techo, debió ser ese hombre quien lo sacara de su miseria personal sobre todo después del esfuerzo que hace para demostrarte a ti y al mundo lo que hace y por el bien de quien!-
Para cuando Mei terminó, su rostro normalmente serio y calmado era una masa roja que no tenía un solo gramo de piedad o la más mínima disculpa por haberme gritado de esa manera. Aunque no esperaba una disculpa de su parte, quizás era yo quien debía acuclillarse y tocar el suelo con mi frente después de todo esto. Pero sobre todas las cosas dándole las gracias por haberme mostrado algo que quizás me hubiese tomado días enteros deducir por mi cuenta.
Mientras ella recuperaba la compostura miré a Todou de reojo y finalmente llegábamos a una conclusión, esto podía resolverse. Pero profundizando un poco en el tema…
¿Lelouch había esperado que yo lo sacara de ahí?
Digo, sé que Todou es un gran ejemplo a seguir para él, sobre todo en lo militar ¿Pero yo?
Sentí una leve sonrisa formarse en mi rostro.
-No empieces a alardear Kururugi- masculló Todou cruzándose de brazos.
¿Por qué Lelouch tenía que hacer todo tan complicado?
Entonces no podía marchar directo a la habitación de mi hijo por dos grandes motivos. El primero era que Suzaku me tenía prohibida la entrada y eso lo sabía porque me estaba mandando mensajes por el celular.
"Lelouch está dormido, lo que quieras hablar con él puede esperar"
No opuse resistencia alguna a eso y encomendé a Lelouch en sus manos, pero dejar que pasara el tiempo para la mente de Lelouch no había sido nunca nada bueno. Aunque aquí entraba el segundo motivo que me detenía en un porcentaje mayor de curiosidad que de información. Sabía que Gottwald le había jurado lealtad a Lelouch y yo no tenía verdadero problema con eso, solo que el estado en que lo veía esta vez me daba escalofríos.
-Debo admitir que no me había percatado de su ausencia, Gottwald- confesé en tono de disculpa, pero el Britannian no le dio importancia encogiéndose de hombros en su asiento –Supongo que lo que sea que Lelouch ordenara requería todo este tiempo que se ausentó-
El hombre de cabello verde negó levemente, entonces aquí empezaba la parte que me concernía. Después de todo había pedido hablar conmigo primero que con Lelouch y eso ya podría ser una traición a mi hijo, aunque fuese por su propio bienestar.
-El príncipe Lelouch me encomendó buscar información sobre un tema en específico, pero mientras estaba en Pendragón no pude evitar notar un par de cosas extrañas y aprovechar que ya estaba ahí para salir de dudas- asentí levemente ante la explicación de Gottwald –Desde el baile en Villa Aeries, tuve la fortuna de toparme con una mujer que estuvo bajo mi mando cuando servía al príncipe Clovis y gracias a que respetaba mis razones para desaparecer del mapa de Britannia, me ofreció su ayuda en el momento que la necesitara-
-¿Así logró pasar desapercibido en la madre patria?- pregunté, el hombre asintió pero algo en sus ojos se oscureció.
-Ella es una baronesa y tuve acceso de nuevo a las mansiones, villas y terrenos de los príncipes, así como la proximidad que deseaba-
Mi duda seguía siendo qué es lo que Lelouch quería saber de Britannia ¿O quizás solo se quería deshacer de Gottwald?
-Cierto día mientras recorría los límites de la mansión del Segundo Príncipe Schneizel, divisé claramente al hombre que tiene usted como Ministro de Relaciones Exteriores-
-Tenía- corregí de inmediato, pero entonces las palabras de Gottwald cobraron un verdadero peso en mi mente –Momento ¡¿Sawasaki está en Britannia?!- me puse de pie en mi lugar exaltado por la simple idea y el hombre se encogió en su lugar espantado por mi reacción.
-¿Acaso no estaba ahí por asuntos de Japón con Britannia?- preguntó de inmediato tomándose con ambas manos de su silla, yo negué.
-Sawasaki fue destituido hace ya un par de meses y mi hijo Suzaku es quien está frente al departamento de relaciones exteriores ahora- aclaré para ponerlo al tanto –Sin embargo y debido a problemas mayores es prófugo de la justicia. Causó un incendio en el hospital del centro y golpeó a su Director General, sin mencionar otro tipo de atentados en contra de la seguridad de las islas-
A medida que hablaba, los ojos de Gottwald se abrían más y más hasta el punto de casi tener un tic en el lado derecho.
-El hombre demandó una audiencia con el tercer príncipe Schneizel- se paró de su silla quedando a mi altura –No supe nada más pero supongo que no era entonces para nada bueno, entonces estaba la princesa Cornelia y el Príncipe Clovis con él-
Era mi turno de dejar aparecer mi propio tic nervioso.
-Cornelia causó el desastre que está en boca de todos en este momento por venir detrás de su hermana Euphemia a Japón- contribuí –Y sabía perfectamente cómo pararse y en dónde para supuestamente tenernos comiendo de su mano. Ella con un puñado de hombres supo como burlar nuestras defensas y poner en peligro la vida de cientos de japoneses-
-Entonces ese tal Sawasaki le dio toda la información que poseía al príncipe Schneizel porque la bruja de Britannia no se mueve sin una previa aprobación del segundo príncipe-
Ambos parpadeamos notando que casi estábamos hablando sobre el escritorio, pero después de volver a una posición normal de pie, mi enojo no podía ser aplacado.
-¡Ese maldito!- me pasé una mano sobre la cabeza con frustración. -¡Debí haberlo asesinado tantas veces! ¡Dejé que se fuera con todo lo quería! Ahora el país está en más peligro del que creía y ya debe haberse enterado de la condición de Lelouch…-
-¿Condición? ¿Algo le pasó a mi príncipe?- Gottwald me interrumpió de inmediato con un semblante bastante serio. Cierto, se había ausentado demasiado tiempo.
-Los pronósticos del doctor se cumplieron Gottwald, hace un par de meses también Lelouch sufrió un infarto, con las idioteces de Atsushi incluidas- terminé de manera oscura. Pero no era el único sufriendo por eso, vi como el rostro del Britannian se distorsionó en derrota al no estar presente en el momento y seguro ser de ayuda.
Apretó los puños contra su pantalón.
-Tenemos peores problemas según lo que acabas de decir Gottwald- interrumpí sus pensamientos con otro seguro más oscuro –Esta mañana he roto los convenios que tenía Japón con el Imperio- reí de manera amarga –La tercera Princesa Euphemia es un rehén político que no me importa en lo absoluto y Schneizel El Britannia tiene en sus manos información confidencial del país que no hemos podido cambiar-
Suspiré de manera profunda con una mano sobre mis ojos.
-Estamos oficialmente en guerra-
Por eso debía resolver las cosas con mi familia. Porque quería que ellos estuvieran juntos, se cuidaran entre sí y por sobre otras cosas no tuvieran una imagen errónea de lo que estaba a punto de hacer. Este era un momento en el que debía centrarme en proteger el país en que mis hijos residían de la forma en que fuese posible, aunque eso significara enterrarme en mi oficina o dónde el deber me llamara.
Debía formar una defensa sólida y para eso también necesitaba a Todou, así que encomendaba a mis hijos a su propia compañía, debían ser fuertes y protegerse, debían ser mi motivo para continuar sin mirar atrás. Pero no quería que las cosas estuvieran mal con ninguno y eso incluía bastante a Lelouch.
Una pequeña isla como Japón estaba en guerra con un Imperio de tres cuartas partes del mundo. Habría un derramamiento de sangre, sin duda. Pero no teniendo ni la más mínima idea de cómo lo haría, ganaría.
Por todo aquello que quería proteger.
Pasé mi mano entre el cabello de Lelouch evadiendo el parche en su frente con cuidado, suspiró levemente y se hundió más en las cobijas. Necesitaba hablar con él de inmediato, detuve mi mano en su hombro.
-Lelouch- intenté.
Suzaku me mataría si se enteraba de que lo había despertado. No me escuchó en lo absoluto porque seguía respirando de manera tranquila.
-Lelouch- traté un poco más fuerte y esta vez apretó las cejas un poco contrariado. Sonreí para mí mismo mientras movía mi pulgar sobre su hombro, sacudirlo no sería buena idea.
Lo dejé volver en si mismo de manera lenta, no quería que se exaltara si se daba cuenta de golpe que yo estaba aquí sentado y no Suzaku. Pero creo que mi falta de palabras y la insistencia lo fue despertando con una vaga idea de que no era su hermano, sobre todo cuando al abrir los ojos y ver primero que todo mi pantalón, suspiró de manera pesada sin moverse de su posición o levantar la vista en reconocimiento.
Todavía no se miraba muy bien.
-¿Puedo preguntar cómo se siente mi bebé celoso?-
Estuve pensando cerca de dos horas como quebrar las defensas de Lelouch de una manera limpia y sin que tuviera una respuesta preparada. Creo que yendo al grano tal como pensaba funcionó, porque las respuestas murieron en su boca y se puso rojo en vergüenza y enojo.
Pero tampoco le daría tiempo de reponerse, todavía sentado en la orilla de su cama me recargué sobre él y así como estaba acostado lo abracé de manera firme sin lastimarlo. Sentí que se tensó ante el contacto pero sin duda no se recuperaba de lo primero que le había dicho.
-¿Por qué tienes que hacerme todo tan difícil mi pequeño príncipe?- susurré tomándolo desprevenido de nuevo y despegándome un poco sin levantarme por completo para verlo a la cara de cerca. –Estás cada día más cerca de matarme de un susto, pero con lo último que dijiste permíteme argumentar que solo me dio risa al darme cuenta de lo equivocado que estabas-
Todavía falto de palabras ahora se miraba herido. Me enderecé por completo y busqué sus manos por debajo de las cobijas para tomarlas entre las mías. Sentir las vendas en sus dedos rozar mi palma me hacía sentirme pésimo, pero había que resolver todo por pasos.
-No tienes idea de lo difícil que fue para mí confiar en que tu padrino podría sacarte de ahí sin mi ayuda y además ver cómo habías quedado- apenas se centraba de nuevo en su enojo pero no lo dejaría hablar –Después de todo lo que te he dicho ¿Creíste que me echaría hacia atrás en el momento más importante?-
Con la guerra en puerta.
-Lo único que lamento es no tener un súper poder para poder dividirme en tres y acompañarlos a cada uno de ustedes en todo momento del día- apreté un poco sus manos con las mías y se encogió de manera incómoda, al menos ya no se veía enojado. –Así que perdóname por tener una cabeza hueca que no siguió su primer instinto que era ir detrás de ti, porque tu fabuloso padrino alegó que él sí tenía un KF y yo no para llegar más rápido, cosa de la que hablaremos más adelante- advertí.
Cuando Lelouch suspiró todavía sin decir nada y solo me miró de manera cansada pero satisfecha, supe que había ganado la contienda por las buenas.
-¿Teníamos un problema del cual hablar entonces?- pregunté, negó levemente y sonreí –Buen niño- volví a acomodar sus brazos por debajo de las cobijas y le acomodé las mismas hasta la altura de sus hombros. Entonces me detuve con una mano en su hombro pensando en otro par de cosas, sabía que acababa de despertar pero no veía ninguna mejoría.
Solo quedaba una opción.
-Gensai vendrá más tarde a checarte ¿Si? Descansa y no te quiero vagando por la casa-
Asintió sin prestarme verdadera atención demostrando lo cansado y todavía semi-dormido que estaba, así que di por hecho que al menos estaba advertido. Me levanté con cuidado y ya no se movió más, pero me detuve en el marco de la puerta apagando la luz y dando un último vistazo.
No me encontraría aquí la próxima vez que despertara.
Pero con suerte el país seguiría existiendo.
¿Preparados para la guerra?
anySuzuki
P.D. recuerden agregar al facebook por polls y adelantos Any Suzuki
