-Mei, no dejes que Lelouch encienda la televisión-
Stage 47: Vientos de Guerra
Cadena Nacional Japonesa.
-A todo el pueblo japonés, han sido ya algunos años desde la última vez que me vi en la necesidad de hacer una transmisión de esta magnitud para informar algo. Entonces les dije que no había nada que temer, que Britannia había sido repelida de nuestras islas y que se estaban llevando a cabo convenios de paz.-
-Hoy quizás debo informarles lo contrario, donde oficialmente he roto los tratados de "paz" que el Imperio estuvo destruyendo y presionando los últimos meses. ¡Hoy oficialmente estamos en guerra! Porque no hay paz entre Japón y Britannia, pero tampoco vamos a agachar la cabeza y esperar que nos conviertan en un área-
-Exhorto a todos los japoneses a extremar precauciones, así como les puedo asegurar que no perderemos esta batalla.-
Britannia's Channel
-Después de un breve periodo de ausencia, su majestad el Emperador de Britannia dará un aviso-
-¡BRITANNIA! Hemos estado aplazando lo inevitable para lo que queda de un mundo que cree ser libre. Esa cuarta parte del mapa que cree hacer un mayor ruido en un Imperio como el mío, ha de rendirse ante nuestra superioridad o fallecer en el intento. ¡No habrá ninguna consideración y todo aquel que se oponga ya es considerado enemigo, sufriendo las consecuencias de su decisión!-
-¡Un mundo libre es un problema, un mundo libre es una plaga!-
-Nos unificaremos todos como un mismo gobierno bajo el mando del Sacrosanto Imperio de Britannia-
-¡All Hail Britannia!-
-¡All Hail Britannia!-
Lelouch P.O.V.
No recordaba este lugar tan tranquilo. Quizás era el hecho de que no había nadie alrededor de la casa que causara una conmoción o cuya voz resonara de manera grave en las paredes.
-Lelouch no deberías estar fuera de tu habitación-
Solo estaba la madre de Suzaku, Nunnally y… Sayoko. Creo que era el único hombre aquí.
Me encontraba sentado en la mesa del comedor sin nada que hacer realmente. Me había levantado temprano y había desayunado, para entonces ya no alcancé nadie. Tenía prohibido el café y Gensai había sido muy estricto en sus recomendaciones, aunque no estaba de ánimo como para brincarlas.
-Tener el mismo paisaje frente a mis ojos enfada- traté por las buenas pero distrayéndome segundos después con el hecho de que la madre de Suzaku ponía galletas recién hechas sobre la mesa, olvidé por completo lo que decía.
La mujer me miró con una leve sonrisa y eligiendo entre las filas de galletas sobre la charola, tomó una y me la extendió. Tenía que admitir que cuando Sayoko horneaba era algo sumamente delicioso, pero últimamente notaba que el sazón de esta mujer era más… hogareño. La tomé con un leve gracias y no esperé más.
Solo que al morderla-
-¿Avena?- parpadeé confundido admirando la galleta. Tampoco eran chispas de chocolate lo que tenía arriba sino pasas. La madre de Suzaku se rió levemente ante mi confusión.
-Tu dieta debe ser rica en fibra y sin nada que tenga que ver con el chocolate- sonrió, observé de manera detenida la charola y hasta ahora notaba por qué se había tomado la molestia de elegir la galleta. Tres filas eran las que habían llamado mi atención siendo tradicionales galletas con chispas de chocolate. Las otras tres filas eran un engaño bien planeado con un objetivo nutricional que no cuadraba con mis gustos.
Enarqué una ceja contrariado por todo esto.
-Pero yo quiero una con chocolate- pedí. La mujer negó de manera estricta despegando el resto de las galletas falsas y montándolas en un plato largo que deslizó sobre la mesa en mi dirección.
¿Cómo podían dejarme solo con una mujer que me torturaba de esta manera?
Aunque después de todo no estaban malas, era solo el hecho de que me habían engañado y por sobre otras cosas, traicionado. Nunnally corrió a su habitación con el resto de las galletas y cuando le pedí una por las buenas, no me dio. Cuando intenté chantajearla, tampoco. Solo me besó en la frente y se fue de mi rango de alcance para evitar la tentación.
Sin embargo el amor que le estaba tomando a estas nuevas galletas rápidamente se esfumó con un tema amargo que se sentó en el sofá de la sala frente a mí.
La madre de Suzaku me lo había confirmado, solo para que no me llevara una sorpresa. El benemérito anciano que rondaba la casa con el ceño fruncido era realmente el Kururugi más viejo, vivo. Su presencia realmente me daba igual, no era un tema que tuviera que ver conmigo y si mi padre lo había dejado aquí era porque lo resolvería en otro momento. Solo esperaba que no picara mis sensibles costillas.
Verme interesado en el relieve de las galletas no duraría mucho tiempo.
-Ignorarme no significa que desapareceré, Britannian-
Sabía de todas maneras que mi trato con los japoneses siempre se reducía a esto.
-Yo creo que está funcionando- contesté sin dirigirle la mirada, pero entonces escuché por el rechinar del sofá que se levantó y daba por ganada la contienda. De manera muy rápida.
Entonces una sombra oscureció mis sentidos y el grueso hombre estaba parado justo a mi lado con una mano deteniéndose de la cabecera del sofá mientras la otra descansaba de manera floja en su cintura.
-Deberías conocer mejor a las personas antes de atreverte a contestar de esa manera, mocoso irrespetuoso- levanté la vista de manera afilada ante su reto, pero no quería causar un problema justo ahora. –No sabes si esa otra persona te puede hacer daño-
-Creo que mi educación me lleva a no ser hipócrita diciendo que adoro su presencia aquí- contesté, después utilicé mi mano para apoyarme en el sofá y levantarme, pero el viejo hombre utilizó su mano libre y me empujó hacia abajo por el hombro para impedir que me levantara. Eso solo logró doblar mi mano en un doloroso sentido además de ejercer presión en todo mi brazo y costado lastimado.
-¡Ngh!- apreté la boca tratando de evitar cualquier sonido, a lo cual el otro hombre sonrió. Pero la corriente eléctrica de dolor que me atravesó me dejó sin aliento.
-No eres más que un arrimado en este lugar ¿No es así? No se cómo lograste meter esa idea en la cabeza de Genbu donde aparentas ser un hijo y parte de su familia-
A medida que hablaba se formaban pequeñas perlas de sudor en mi frente y trataba de ponerle un orden a mis ideas para contestar tal como quería.
Tenía suficiente de personas cuestionando esa parte. Yo mismo incluido, pero desde ahora tenía la certeza de que no tenía porque sufrir ante esa situación por más tiempo, tenía las bases para creerlo.
-Puede pensar lo que quiera pero eso no borrará todo lo que ya está hecho y lo que es frente a sus ojos- contesté de manera rápida con una verdadera sonrisa de victoria. El anciano no se veía nada contento.
Entonces quitó su mano de mi hombro y la posicionó de inmediato sobre mi costado herido. Solo con sentir que tenía la mano en esa zona me congelé por completo y olvidé mis palabras.
-Hasta aquí llegó tu valentía ¿Hm?- se burlo con una sonrisa socarrona –Britannian cobarde- en sus ojos leí la clara intención de ejercer presión.
-Deje al muchacho en paz- aspiré profundamente de manera agitada salvándome por unos segundos de una prolongada agonía y nunca me vi tan agradecido por la presencia de la madre de Suzaku.
Sin embargo el viejo solo enarcó una ceja y se giró levemente todavía en su misma posición.
-¿Qué palabra puede tener en esto una mujer que solo concibió un hijo por interés?- declaró.
Había ocasiones que mi punto sensible podía encontrarse en temas distintos que el de mi raza y mis relaciones familiares, esto era un claro ejemplo de una ocasión especial.
Utilicé ambas manos para empujar al viejo que estaba distraído y seguro me dolió más a mí que los míseros treinta centímetros que logré moverlo, pero no importaba por el momento. Se giró levemente sorprendido, pero al notar qué había pasado alargó una de sus manos y rodeó mi cuello con facilidad. Mi suministro de aire fue cortado de inmediato.
-¡Lelouch!-
Levanté mi mano deteniendo en seco a la madre de Suzaku y clavé mi vista en el anciano.
-S-si su pelea es conmigo, al m-menos tenga la decencia de no meter mujeres en esto. Sin embargo ngh… un viejo decrépito y amargado que se apartó d-de su familia no tiene el derecho de opinar nada. No es más que un hombre cobarde- necesitaba respirar –Que se ha quedado s-solo y no encaja en ningún lugar…- la última palabra ya la arrastraba, pero mi concentración fallaba por la falta de oxígeno.
Su agarre se intensificó aún más cuando había terminado de hablar y las orillas de mi visión se oscurecían, pero justo en el último momento me soltó contra el sofá con un gruñido. Traté de no toser y activar el dolor en mi costado pero era imposible, la madre de Suzaku rodeó al anciano decrépito que seguía donde mismo y me enderezó por los hombros.
-Lelouch…Lelouch respira- había tantas cosas que quería hacer pero esa no era de las principales.
-La interesada y el britannian arrimado- continuó el hombre. Levanté la mirada para seguir con nuestra pelea pero la madre de Suzaku solo se me apretó un poco los hombros para detenerme.
-¡Es suficiente!- declaró poniéndose de pie y yo no solté su brazo, realmente esta tampoco era su pelea y problemas como este aunque decenas, los sabía manejar a la perfección. No había necesidad de que se exaltara.
-¿Algún problema?-
Esa voz tenía tiempo sin escucharla y así como me sorprendió su presencia, relevó de mis hombros la continuación de esta pelea. Le daba más crédito a este hombre de que el mismo se adjudicaba.
Gottwald entró por completo a la sala y yo no dije nada todavía en mi posición de semi ovillo en el sofá, pero era lo suficientemente inteligente para darse cuenta de la situación sin necesidad que se lo explicara. Rápidamente se acercó y con una mirada indignada se brincó a la madre de Suzaku, recayendo en el viejo cuyo rostro seguía reflejando repulsión y odio.
-¿Le han hecho daño, príncipe Lelouch?- preguntó intencionalmente con todo el poder título incluido. Había aprendido bien mi enorme satisfacción de golpear a la gente con su propia lógica y sobre todo dejarla sin palabras cuando se creían superiores en varios aspectos. Darle la razón a un purista para que me odie y al mismo tiempo demostrarle que su poder se seguía quedando pequeño contra mi nacimiento era como verter limón en una herida.
Sawasaki conocía esa faceta muy bien.
La cara del viejo Kururugi no era muy diferente al de toda esa gente. Después de todo yo no era un simple Britannian.
Comencé a reírme de su expresión, Gottwald retrocedió y la madre de Suzaku se giró extrañada.
-Mi nombre es Lelouch Vi Britannia y soy onceavo príncipe por nacimiento, diecisiete heredero al trono del Sacrosanto Imperio de Britannia y próximamente el-
-Lelouch- la madre de Suzaku interrumpió mi bien ensayada escena con un susurro peligroso, detuve mis palabras en seco –A tu habitación- ordenó y yo enarqué una ceja ante tan extraña orden. –Ahora-
Cuando afiló la mirada sentí que no podía tener réplica y junté todos mis pedazos de dignidad para poder marcharme. No dije una sola palabra, pero tampoco lo creía correcto.
Esto había sido cortado antes de que empezara.
Britannia.
-Déjenlo pasar,es mi consejero-
Schneizel El Britannia andaba a toda velocidad en los pasillos de la mansión La Britannia buscando a su principal ocupante. Un hombre japonés le pisaba los talones con premura alertando a todos los guardias de su presencia, después de todo no era muy común ver extranjeros tan adentro del territorio.
-No entiendo esto, Primer Ministro Schneizel. Usted me dijo que el emperador se encontraba ausente y que las responsabilidades recaían en usted durante ese tiempo-
El segundo príncipe se detuvo para silenciar al hombre con una señal de discreción y Sawasaki Atsushi apretó su boca en una delgada línea.
-El Emperador es el hombre más poderoso de Britannia y su palabra es ley en la mayoría de los casos, así que hay que hacer lo que comande y si la guerra con Japón ya ha sido declarada, entonces seguiremos esa estrategia- respondió todavía de manera tranquila sin dejar de caminar.
-Pero usted me prometió…- Schneizel volvió a silenciarlo con una mirada y el japonés gruñó derrotado.
Pronto el rubio encontró lo que buscaba, la entrada al majestuoso jardín de la mansión La Britannia y como era esperarse de su príncipe a cargo, se encontraba en medio de semejante paisaje mientras perfeccionaba un nuevo cuadro de ningún tema especial para Schneizel.
-Fuera de mi edén con tus políticas y tácticas militares, Schneizel- advirtió Clovis sin siquiera voltear a mirarlo, sabía quién visitaba su mansión antes de que lograra bajar de su auto y esta vez, su hermano mayor no era tan bienvenido como esperaba.
-Buenos días Clovis, pero no te molestes en saludar que esto solo tomará un segundo, además veo que estás muy ocupado- el rubio de cabello largo gruñó ante el sarcasmo escondido del mayor, pero bajó su pincel solo para no arruinar su obra maestra por un mal momento. Salió detrás del tri-pié con su cabello recogido en una coleta baja y se cruzó de brazos esperando impaciente que el otro hablara.
Pero solo de notar que traía a ese japonés pegado a sus costillas, Clovis ya no sentía eso como una casual visita.
-No puedes seguir prestando oídos sordos al hecho de que Cornelia regresó de Japón sin Euphemia y las rabietas que ha estado haciendo por todo Pendragón para recuperarla- comenzó Schneizel directo y al punto, el menor se movió incómodo en su lugar.
-¿Y qué quieres que yo haga? ¿Pintarle un lindo cuadro para que se calme?- reclamó de inmediato, no quería ser metido en esos asuntos. Se le daba muy bien el ser imparcial.
Schneizel sonrió de manera triste acercándose un poco más a Clovis.
-Sabes que ese no es tu único talento y necesito de tus otros encantos para esta misión, Clovis. O perderemos a otro de nuestros queridos hermanos en Japón, ahora que la guerra es oficial-
El plan estaba tratado desde hacía tiempo. Clovis miró por encima del hombro de Schneizel hacia el japonés que esperaba de manera impaciente admirando su jardín. No tenía una respuesta en ese momento, no después de todo lo que había pasado.
Schneizel pareció entender esa parte y solo se pasó una mano por el cabello liberando un poco de tensión, al mismo tiempo que retrocedía. Muy en su interior sabía que solo era cuestión de tiempo y tenía una frase más que su hermano menor no podría rechazar.
-No te obligaré a nada Clovis, pero eres el único que puede ayudar a Euphemia-
Lelouch P.O.V.
Estaba sentado en la orilla de mi cama, admirando mis manos y pensando en lo que había hecho mal para estar castigado y mi cerebro se reiniciaba pensando en lo estúpido que era esto ¿Desde cuándo la madre de Suzaku podía hacer eso? Aunque tampoco me dijo que estaba castigado, solo que me fuera a mi habitación y yo había obedecido en el acto.
Suspiré ya cansado de las actividades de medio día, esto sería muy largo.
Por otro lado, pensaba en Gottwald y su súbita aparición. Nadie me había dicho que el hombre había regresado de entre los muertos después de la misión que le había dado, pero tampoco sentía una urgencia en mi interior por escuchar su informe. Era como un "Que bueno que sigues vivo" y "Ya ni siquiera recuerdo por qué era tan importante tu misión".
O era el hecho de que seguía manteniendo un perfil demasiado bajo incluso para mi comprensión. Pero debía darles la razón a todos una vez en la vida donde no me sentía apto para hacer algo en estas condiciones, aunque en mi mente no hubiera una fecha cercana donde les aseguraba que volvería a planear y actuar.
No estaba seguro de que eso siguiera siendo para mí.
Era contraproducente en tantos sentidos.
Tampoco quería dejar las cosas tiradas.
Pero había empujado a Japón en el camino correcto.
Me tallé el rostro con mis manos vendadas recordándome el último error que había cometido y suspiré nuevamente, tampoco quería verme envuelto en una situación de esas otra vez.
Alguien llamó a mi puerta y de inmediato mandé esos pensamientos al fondo de mi mente. Como si la hubiera invocado, la madre de Suzaku entró después de unos segundos con una expresión indescifrable y sin nada en sus manos que me dijera que venía a dejar algo. Cerró la puerta suavemente y se quedó en ese lugar cruzada de brazos.
Ninguno habló por medio minuto.
-¿Te hizo daño aquél hombre?- preguntó.
Me vi pensando en eso y dudaba que realmente me hubiese hecho algo. Solo era la sensibilidad de mi cuerpo lo que me molestaba y su presencia tan inoportuna.
-Nada- contesté, pero la mujer no se vio muy convencida.
-Gensai llegará en cualquier momento de todas maneras, le pediré que te revise para no arriesgarnos- asentí distraídamente, esto se estaba volviendo incómodo.
Nos miramos de nuevo sin nada que decir. Al menos no de mi parte, su presencia, acciones y palabras ya se estaban volviendo algo cotidiano dentro de la rutina.
-Gracias-
Enarqué una ceja en su dirección. ¿Eso era para mí? Si se refería a lo que había acontecido con el abuelo amargado…
-No fue nada- contesté de inmediato y era más que cierto. –Algunas personas no entienden de límites- comenté al final y eso no era indirecta para nadie porque podría incluirme a mí mismo.
-No tenías la obligación de hablar por mí- insistió la mujer recogiendo un mechón de cabello detrás de su oreja y me permití sonreír levemente.
-Usted tampoco-
El respeto se ganaba con el ejemplo diario. Creo que en eso ambos estábamos de acuerdo.
-Solo no le diga a mi padre- continué de inmediato recordando lo importante de todo esto –Creo que tiene bastantes cosas en la cabeza y una tonta discusión como esa solo lo pondría de mal humor-
Sin mencionar que forzaría su mano en contra de la propia familia, incluso si el viejo se lo mereciera.
-Pero Lelouch, el hombre te pudo haber herido-
Me encogí de hombros.
-No me pondría a mí mismo en una situación en la que no pudiera ganar- argumenté con media sonrisa y eso era una gran mentira, solo que no se lo dejaría saber. El hombre me había puesto los nervios de punta, había tomado lo mejor de mí y no me importó lo que pasara mientras pudiera callarlo. Realmente me había dolido, pero nada mortal.
Nuestra plática por fortuna fue interrumpida por un par de leve golpes, Sayoko. Quien anunció la llegada de una de mis peores pesadillas. La madre de Suzaku se hizo a un lado para dejar pasar al hombre que la saludó ya con familiaridad y luego posó su vista en mí de manera valorativa. Miró entre la madre de Suzaku y yo con extrañeza.
-¿Sucede algo?-
Ella negó por ambos y se despidió de inmediato.
-Estaré afuera por si se ofrece algo- comentó.
El doctor abrazó su maletín todavía extrañado por todo, pero se enfocó de inmediato en su labor.
Genbu P.O.V.
Esto se estaba poniendo bastante difícil. No le había dicho a nadie mis planes de solo iniciar la guerra como si fuese un juego de video violento, o de decir: Cúbranse y esperen lo mejor. La marejada de medios japoneses que me esperaba fuera del edificio de gobierno era impresionante, pero no podía dar más explicaciones que las que había dicho por cadena nacional y tampoco tenía el tiempo para hacerlo.
De la misma forma, el departamento de Relaciones Exteriores explotó en un caos de llamadas. Desde la diplomacia de Britannia validando mis palabras hasta llamadas de países que en la vida se habían comunicado a la isla con diferentes motivos. Clasificándonos como tontos, valientes, aliados o precursores de la rebelión.
Le dije a Suzaku que solo escuchara y mandara al diablo a todos, después de tanto tiempo en el que Japón había salido a flote por su cuenta, no necesitaba sanguijuelas que se quisieran aprovechar de nuestra situación como aliados que jamás se habían interesado en nosotros. Tampoco lucharía por la salvación de otro país que no fuera el mío y si el mundo quería seguir el ejemplo de Japón, adelante, pero no arriesgaría a mi gente por personas desconocidas.
No necesitaban que nosotros nos levantáramos en armas para actuar por su cuenta, eso me daba una idea del valor real de lo que quedaba del mundo y su cobardía.
-Para ti es fácil decirlo padre, casi están suplicando por alianzas- comentó Suzaku mientras colgaba un teléfono y contestaba otro arrancándose un mechón de cabello en el proceso -¿Área 5?-
Enarqué una ceja ante sus palabras pero lo ignoré después de que Suzaku comenzó a hablar en inglés, continué tecleando en mi computadora y revisaba otras cosas. Todou se había mantenido en silencio por medio día pero no dudaba que estuviera tan ocupado como nosotros. Mandé un mensaje con él de la misma forma para Hatori donde le advertí que lo decapitaría en serio si no se activaba de la manera correcta en esta situación traidor o no traidor. Si sobrevivíamos luego podría encontrar la manera sutil en la que el hombre podría expiar sus pecados.
Entonces otro pequeño pedazo de mi ya fragmentada mente se desviaba a los márgenes de la civilización en la reclusión de Shirakawa. Mi interior estaba inquieto por no tener tampoco noticias por parte de Mei o Sayoko, aunque a ambas les dije que me informaran hasta el más mínimo problema que tuvieran y si mi celular no había sonado significaba que todo estaba perfecto.
Algo muy raro después de que Lelouch estaba ahí, apartado de todo esto.
Pero él ignoraba, o eso quería creer, la situación que se cernía sobre el país y no se encontraba tan enfocado como quisiera en sus actividades diarias así que era más que obvio que no hubiese armado ya una rebelión para salir de la villa. Cuando se enterara no quería lidiar con su carácter, pero por el momento era lo mejor.
Aunque la sola idea de que hubiese una persona no deseaba dentro de los mismos límites que mi hijo era una constante preocupación que me desviaba cada par de minutos de mi trabajo.
Mi padre, a estas alturas de mi vida y mi familia. Justo cuando necesitaba mi propia mente tranquila y mis problemas resueltos. Esperaba que hubiese seguido mi consejo y no estuviera cuando yo regresara, pero la parte más pesimista de mi ser me decía que no se iría hasta que entre ambos hubiese algo así como una plática más larga donde lo dejara explicarse y redimirse por . . .
A quién engaño, ese hombre no era así. Pero tampoco tenía idea de a qué diablos había regresado y cómo es que había dado con mi residencia en la villa.
Una bola de papel golpeó mi rostro despertándome de mis pensamientos, parpadeé confundido y giré buscando la causa. Suzaku todavía tenía su mano extendida en el aire, en su oreja izquierda el teléfono y con la mirada me presionaba a centrarme en lo importante. Asentí vagamente con una sonrisa, tenía una descendencia muy demandante.
Todou P.O.V.
-No creí que fuera admitir esto nunca, pero Lelouch tiene cierto porte y aura de mando que hace las cosas más fáciles cuando está cerca- Yamagata confesó mientras despedíamos de la sala de juntas a los generales que se pudieron reunir de inmediato al terminar el anuncio de Genbu. Cerca de las seis de la tarde esperábamos otro grupo de las prefecturas más lejanas.
Estábamos en alerta máxima como si de un segundo a otro, Britannia fuese a caer del cielo.
-Lelouch es un muchacho demandante y bueno con las palabras, pero con cero sentido de conservación por lo que su estado sigue delicado- comenté mirando de reojo al ministro de defensa mientras recogíamos nuestras hojas de informes. Sin embargo el hombre levantó ambas manos en su propia defensa riendo de manera culpable.
-¿Cómo crees que siquiera insinúo la posibilidad de traerlo, Todou? Kami, eres la viva representación de Genbu- continuó con una gran sonrisa y yo solo me dediqué a seguir juntando mis cosas con un gruñido. -¿Cómo sigue?-
Recogí los folders en mis brazos y comenzamos a caminar fuera de la sala.
-No tuve la oportunidad de estar con él personalmente, Genbu dijo que se miraba exhausto por lo cual no ha hablado mucho o hecho los desarreglos que acostumbra, pero que estuviera despierto era un gran avance-
Pronto alcanzamos el patio de la base donde se podía ver soldados limpiando y calibrando maquinaria, armas o cualquier cosa que fuese a ser de ayuda.
-Seguro en cuestión de días lo tendremos por aquí metiendo sus manos en la defensa más épica que el mundo pueda presenciar- comentó Yamagata con un suspiro, pero sus palabras no me resultaban cómodas o tranquilizadoras. De hecho detuve mi paso y el hombre pronto se dio cuenta de que caminaba solo, así que se giró con ambas cejas juntas en confusión.
¿Cómo explicarlo?
-Yo no apoyo más la presencia de Lelouch en el ejército- declaré.
Y esto era algo que no le había comentado a Genbu. El ministro de Defensa se giró por completo mucho más confundido que al inicio.
-Pero Todou…-
-No, de hecho mañana más tardar presentaré mi petición para su destitución oficial como Coronel de mi región en poder legal, basada en inestabilidad emocional por Narita y física por su condición de salud. Baja con honores, o lo que sea, Lelouch no tendrá permitido el acceso a mis bases en todo Kanto-
Tenía días pensándolo, tenía días buscando soluciones efectivas que le pusieran un alto si podía recuperarse de Narita o al menos aparentarlo. Porque justo en este momento no me podía ver dividido en estar al pendiente de los movimientos de Lelouch y el enemigo al mismo tiempo. Si le quitaba todo su poder militar se supone que cualquiera que siguiera las órdenes de un civil común estaría desacatando el reglamento y por lo tanto también se daría de baja. Nadie quería eso por el momento, así que tenía todas las oportunidades en mi mano.
-Pienso que estás actuando de manera muy precipitada- comentó Yamagata con una expresión no muy convencida, pero yo no arriesgaría nada.
-Solo estoy haciendo lo necesario para protegerlo- contesté mirando al hombre a la cara –A veces tenemos que hacer cosas que los demás no van a comprender en el acto, pero al final terminan siendo lo mejor-
¿Quién mejor que este hombre para apoyar mi idea?
Su negación inicial se vio desvanecida en el instante al mismo tiempo que una sombra de luto se plantó en sus ojos y sabía que sin importar quién, mi petición sería aprobada en cuanto la escribiera de manera formal.
-Hay que continuar entonces- declaró el otro hombre avanzando en el patio, lo seguí de inmediato pensando en cómo desarticular la cadena de mando que obedecía Rakshata.
El Guren Mk-II y el resto de sus proyectos ahora quedaban bajo mi cargo.
Mei P.O.V.
Cuando Gensai había tardado demasiado, me tomé la libertad de entrar en la habitación de Lelouch para preguntar si se le ofrecía algo. Lo que no esperaba encontrar era al viejo doctor sentado en la orilla de la cama cambiando con calma los vendajes de las manos de Lelouch, revisando el daño de cerca y de paso permitiéndome un escalofrío al ver algo que antes solo había imaginado.
Lelouch estaba dormido de manera tranquila quizás ignorando lo que el otro hombre hacía, pero yo me acerqué con permiso del doctor para revisar que todo fuese en orden.
-No te preocupes porque esté dormido de manera tan fácil, de hecho fue un capricho de él haber estado levantado medio día y andando por la casa-
Torcí levemente la boca contrariada por Lelouch, pero era de esperarse. Aún así trataba de desviar mi mirada hacia otro punto que no fueran sus manos descubiertas pero me era imposible. Había heridas abiertas que apenas querían cicatrizar, otros tantos aruñones en sus nudillos y el dorso de sus manos, sin mencionar pequeños moretones que marcaban su piel como picaduras de insectos. Se miraba doloroso, debía sentirse peor.
El doctor comenzó a poner nuevas vendas justo como estaban las anteriores.
-¿Has notado algo extraño en él?- me preguntó concentrado en su trabajo. Pensando en lo que había pasado, no había nada que no considerara raro en su persona.
-Ha estado bastante tranquilo y se ha comportado de manera debida- comenté sin encontrar un verdadero problema, pero por la expresión del hombre eso no era lo que quería escuchar. -¿Hay algo malo en eso?- y no podía evitar preguntar.
-A estas alturas Lelouch ya estaría contradiciendo todas mis indicaciones de una forma o de otra, si esa no es una alerta de lo cansado que sigue y el estado pos-traumático que adquirió su mente, entonces este no es Lelouch, pero como solo hay uno gracias a Kami, mi diagnóstico sigue en lo correcto-
Las cosas no sonaban mejor que la última vez que estuvo aquí hacía ya un día.
-¿Entonces hay que darle tiempo?- pregunté, ya no sabía qué era bueno o malo. Gensai no respondió al instante.
-Necesito la opinión de otros especialistas incluyendo un psicólogo, pero eso será después, por el momento tiene que reponerse físicamente para poder arrojar resultados finales, solo que si en dos días más no veo una notable mejora tendré que pedirle a Genbu que lo lleve a Tokyo-
Miré a Lelouch por unos momentos, yo personalmente no creía que lo mejor fuese apresurar su recuperación. Seguro tenía muchas cosas que pensar y tenía todo el tiempo que necesitaba para mejorar físicamente, pero si eran órdenes del doctor no quedaba de otra.
-Solo no quiero dar oportunidad a que desarrolle un trauma por lo de Narita, Mei- confesó Gensai terminando con la segunda mano de Lelouch y metiéndola con cuidado por debajo de las cobijas. –Si hay un problema hay que darle solución lo más pronto posible, eso es todo-
Aún así todo se veía complicado.
El hombre se levantó de la cama y comenzó a juntar sus cosas con rapidez.
-El país está a punto de convertirse en un campo de batalla, lo mejor será que se cuiden los unos a los otros y estar preparados para lo peor-
También en eso tenía razón.
Genbu P.O.V.
No sé por qué creí que esto sería más fácil que el resto.
-¿Han tenido problemas con la tercera princesa, Reuben?- pregunté y el viejo Ashford solo negó con una leve sonrisa.
-Estamos hablando de una princesa Imperial, Genbu. Una que no está metida en la política ni en lo militar, de hecho me atrevería a comparar a Euphemia con Nunnally, tienen un carácter muy parecido y se conocían desde niñas-
-Cuando Nunnally llegó a Japón dudo que la princesa Euphemia sufriese de la misma precaria situación- contesté mientras nos adentrábamos en su sala y el viejo Ashford se desviaba al mini-bar.
-No empecemos con eso de nuevo, Genbu. Solo dime que te ha traído hasta aquí- el hombre se giró algunos segundos después con dos vasos en sus manos, solo que cuando alargó su brazo en mi dirección, enarqué una ceja bastante contrariado.
-¿Agua mineral?- pregunté. Reuben asintió mientras se empinaba de un solo movimiento el whisky en su vaso y después sacudía su cabeza en completa satisfacción.
-Sigues castigado por lo de Shimabara- argumentó sirviéndose a sí mismo de nuevo, pero viendo que no se llenaba con la suficiente rapidez, tomó la botella y se sentó en el sofá frente a mí. Era como estar comiendo frente a un desnutrido. –Además agradece que no te di un té para los nervios viendo como está la situación-
Traté de ignorar el hecho de que seguía sirviéndose sin nada de pena frente a mí y con ambas manos alrededor de mi vaso de agua mineral, me concentré en sus burbujas.
-¿Qué vas a hacer, Reuben?- pregunté finalmente levantando la vista de manera cansada, el hombre detuvo el vaso en la orilla de sus labios y me miró de manera penetrante.
-Intentaba beber mi trago- argumentó de manera cómica reasumiendo su acción, pero sabía perfectamente que no me refería a eso.
-Además de conseguir otra botella porque esa ya la vaciaste- sugerí con una ceja enarcada -¿Vas a volver a Britannia con Milly?-
Esta vez el hombre se detuvo en seco y descartó sobre la mesa entre ambos la botella y el vaso, segundos después entrelazó sus manos sobre su estómago de manera pensativa.
-Diría que no me diste tiempo para pensar después de tu pequeño anuncio esta mañana, pero realmente no tengo nada que pensar- se rió de manera desquiciada. Yo creí que su nivel de tolerancia de alcohol era muy amplio.
-Volveré mañana que estés sobrio- argumenté a punto de levantarme pero el hombre se calló de inmediato y plantó ambos pies de manera firme en el suelo.
-No hay nada que pensar, Genbu. No extraño Pendragón ni tengo nada que me ate allá, ni siquiera mi propia hija. En cambio Milly que es mi nieta y la única opinión que considero, tampoco tiene deseo alguno de dejar Japón a pesar de cómo se ponga la situación y sabes que económicamente yo no dependo del Imperio así que no me pueden acusar de nada y si lo hacen no sería la primera vez-
Casi estaba esperando una declaración de ese tipo, pero no comprendía por qué aferrarse a una situación que llevaba las de perder.
-Esto será muy peligroso- traté, pero me interrumpió de inmediato con una sonrisa socarrona.
-¿Me estás diciendo que vuelva al Imperio que quieres exterminar, Genbu? ¿En serio? ¿Y con Lelouch apoyando la causa? Solo puedo decirte que si Lelouch apoyase a la Federación China entonces me voy a China, pero yo no estaré en el lado contrario de la mira de ese muchacho- sonrió.
-No, creo que yo tampoco- admití.
Y suspiré aliviado.
Ir y venir todos los días a Shirakawa podía resultar cansado, pero para poder mantener las apariencias por todo el tiempo posible había que hacerlo. Además no era un martirio poder olvidarme del mundo por unas horas en compañía de mi familia.
-Hogar, dulce hogar- suspiré pasando por la puerta, Suzaku me seguía de cerca pero solo escuché cuando arrojó su maletín en la entrada con un gruñido. –Ve y busca a Lelouch- sugerí palmeándole el hombro y eso lo animó un poco desapareciendo al instante.
Por pura curiosidad opté por seguirlo cuando se me había adelantado. Nadie se cruzó en mi camino lo cual también podía ser extraño, pero la voz de Suzaku pronto resonó en la habitación de Lelouch por lo cual me apresuré. Apenas me detuve en el marco de la puerta noté a uno de mis hijos profundamente dormido mientras el otro lo sacudía por el hombro de manera insistente pero sin causarle daño.
Cuánto amor.
-Lelouuch…- Suzaku había esperado todo el día para poder hablar con su hermano y este estaba dormido, no lo culpaba pero me era cómica la expresión del otro que solo apuñó los ojos y trató de bloquearlo en su mente –Vamos Lelouch, estoy en casa- gimió.
Lelouch abrió levemente los ojos y yo solo suspiré aliviado. Finalmente todo parecía encausarse de manera correcta, seguía escondido en el marco de la puerta.
-Felicidades Hansel, seguiste las migajas de pan- contestó mi hijo con su voz adormilada y continuó ignorando al otro hundiéndose en las cobijas.
-¿Hansel? ¿Quién es Hansel? Lelouch-
Carraspeé levemente llamando la atención de Suzaku que de inmediato dejó de intentar y solo ayudó a Lelouch a cubrirse de nuevo para retomar su hilo de sueño, Lo cual no fue muy fácil. Pero yo solo quería la comprobación del día de que las cosas habían ido bien y ver a Lelouch evadir a Suzaku de esa manera me daba algo de calma.
-Mañana será- le sugerí a mi hijo cuando su intento de charla había fracaso y él sólo asintió.
Así ambos dejamos la habitación, Suzaku argumentó que se daría un baño antes de cenar y yo me quedé pensando en medio del pasillo. Ahora ¿Qué seguía en este lugar?
-Así que no solo es un Britannian ¿Eh? Un príncipe…-
Segundo round, en casa.
Como si no tuviera suficiente con el país.
¿Y qué sigue? n.n
anySuzuki
