Stage 48: Un momento de tensión

Todou P.O.V.

Aunque mi mente tenía todas las razones válidas para continuar esto, mis dedos se negaban a cooperar como si tuvieran vida propia. O era el hecho de que yo no estaba acostumbrado a usar esta cosa para realizar mi trabajo, cuando le pedí a Genbu su computadora jamás me preguntó para qué y prefería que no se enterara hasta que Yamagata me autorizara el documento.

El punto era que además de los datos base como la fecha, el asunto y mi nombre, no podía escribir nada más mientras seguía dándole vueltas al asunto como si no estuviera ya resuelto. Sabía que era lo mejor, protegería a Lelouch de sus propias acciones, le quitaría responsabilidades que el ejército podría exigirle mañana.

"De acuerdo al tercer apartado del reglamento interno militar japonés, solicito la remoción del Coronel de Kanto, Lelouch Kururugi"

Cuando se enterara, seguro se enojaría, quizás hasta tendría que alejarme por un tiempo para no hacer su resentimiento grande pero al menos yo tendría la consciencia tranquila al saber que estaba a salvo.

"Por los motivos enlistados a continuación, los cuales deben ser tratados con confidencialidad.

1.-Estado mental pos-traumático debido a acciones en batalla, evento 10-B4 Narita.

Había conseguido el comprobante médico necesario para respaldar ese punto y no cualquiera. Una carta de diagnóstico del mismo director general del Hospital de Especialidad Militar Japonés, que plantó en mí la idea desde un inicio. De hecho para mí hubiera sido tan fácil como para todos el dejar a Lelouch ser por un tiempo y esperar a que eventualmente regresara a sus actividades cotidianas.

Pero ese hombre me advirtió las señales desde antes que comenzara a notarlas. Incluso si no estaba con Lelouch todo el día, Nunnally, Mei o el mismo Suzaku estaban desconcertados a causa de eso.

El hecho de que Lelouch no hubiese demandado saber de la situación de Japón apenas abrió los ojos era el primer signo de shock. La pasividad con la que suprimió todo aquel dolor de Narita no significaba superación. Solo lo estaba enterrando para evitar hablar de ello o desenterrar algo peor. Incluso la manera en que estaba ignorando todo de manera intencional, simplemente no era él. Y retirarlo del ejército por esa causa no sería lo único que debía hacer.

Genbu no podía dejarlo así, pero quizás estaba esperando el momento indicado.

2.-Condición de salud delicada: El mencionado padece de problemas cardiovasculares y un infarto en su historial médico.

Miré a mi izquierda sobre el sillón, tenía la carpeta con todos esos comprobantes listos, ¿De dónde los había sacado? La verdad era que una vez pasada la contingencia, Genbu solo se encerraba en hacer que Lelouch mejorara y yo me quedaba atrás recogiendo todos estos datos, apilándolos en una carpeta especial por si se llegaban a necesitar.

Nunca pensé que de esta manera.

Suspiré volviendo mi vista a la computadora.

"En conclusión y de la manera más atenta pido la suspensión oficial del Coronel Lelouch Kururugi basado firmemente en los motivos anteriormente enlistados y copia de los comprobantes anexados en esta petición…"

No podía creer que le estuviera haciendo esto.

"General Kyoshiro Todou"

-¿Todou-san?-

Brinqué de la impresión por el llamado y apenas logré sostener la laptop de Genbu, pero incluso sin levantar la vista como si fuera una especie de karma inmediato, sabía quién era.

-Lelouch ¿No deberías estar dormido?- seguía fingiendo interés y no nerviosismo en la computadora mientras guardaba el documento en una pequeña memoria, pero los segundos de silencio que siguieron solo me ponían los pelos de punta. Quizás él ya sabía lo que yo tramaba.

Una vez confirmado que el documento se había copiado, cerré la laptop quizás con más rudeza de la necesaria y al hacerla a un lado desconecté sutilmente la memoria y cerré mi puño escondiéndola. Entonces levanté la vista para saludar a Lelouch como se debía, pero contrario a lo que esperaba, el muchacho solo estaba parado en medio de la sala perdido en sus propios pensamientos.

No se miraba mejor todavía y eso tampoco me hacía sentirme bien conmigo mismo.

-¿Por qué no estás durmiendo, Lelouch?- insistí en la pregunta todavía de manera suave, el muchacho suspiró levemente antes de girar su vista hacia mi con una leve sonrisa resignada.

-Suzaku está roncando-

Permití una sonrisa formarse en mi propio rostro, pero eso no debería ser un impedimento para que descansara.

-Puedes utilizar mi habitación o cualquier otra- sugerí, de todas formas no pensaba dormir. Sentí la memoria calentarse en mi mano de la presión que le ejercía. Pero aquí estaba yo, hablando con Lelouch de una manera semi-normal mientras en mi mano tenía ya la manera traicionar su confianza, eso no me hacía mejor persona.

Sin importar la manera en que se sostenía, la palidez de su rostro y las pequeñas heridas en su piel, las gasas en su frente y mejilla, sus dedos vendados, tenía que haber consultado con él la idea de darlo de baja, pero al mismo tiempo no quise darle una opción porque no estaba mentalmente estable para decidir.

Estuve a punto de ordenarle que se fuera cuando otro par de voces tensaron el ambiente y no estaban precisamente en la sala.

-Tienes mucho que explicar Genbu Kururugi y por lo que quiero que empieces es ¿Por qué un PRINCIPE de Britannia?-

Las peleas en este lugar solían empezar de la misma manera. Me levanté de inmediato del sofá con todas las intenciones de llevarme a Lelouch lo más lejos de la discusión que se vendría, porque así empezaban los malos entendidos, pero al mismo tiempo que endureció levemente su cuerpo demostrando que no se movería, Genbu respondió la acusación de su padre.

-Ni eres la primera persona que pregunta eso ni serás la última, pero tampoco eres la más indicada para demandar respuestas que NO te mereces-

Creo que con eso podría convencer a Lelouch de que no era necesario que ambos nos quedáramos ya que sabía de antemano que ese hombre podría sacar lo mejor de Genbu, así que traté de nuevo poniendo una mano en su hombro pero la plática se reasumió inmediatamente.

-Quizás no me debas cuentas a mí, ¡Pero solo confiesa que estás haciendo esto por interés! Jamás le habías prestado tanta "atención" o según tú dedicado "amor" a nada y ahora resulta que aparte de ser un buen hombre eres filántropo-

-¿Tú que puedes saber de eso? Hazme un favor y retírate de nuevo de mi vida y la de mi familia-

-Kururugi Genbu, no me pienso marchar hasta no obtener respuestas ¡Eres la comidilla de todo el ejército y pronto será del país, o del mundo! ¡¿Qué hace ese Britannian aquí?!-

Miré de reojo a Lelouch y su expresión seguía siendo neutra, realmente no era la primera vez que algo como esto se desarrollaba pero me preocupaba que la persona que reclamaba era el mismo padre de Genbu y eso era llevar las cosas a un nuevo nivel.

-Es mi hijo, al igual que Nunnally y puedes seguir pensando lo que quieras en serio NADIE te detiene, pero aléjate de mi familia. Te daré dinero si eso es lo que quieres o un lugar donde vivir, pero no aquí-

Lelouch suspiró levemente, moví mi pulgar en círculos sobre su hombro dando por terminado esto. Muy iluso de mi parte.

-Ese Britannian va a ser tu muerte y la de este país-

-No permito que te expreses así de Lelouch así que retírate antes de que haga algo de lo que me pueda arrepentir-

-No, tenemos demasiadas cosas de las cuales hablar…-

El tono de la conversación bajó después de ese primer enfrentamiento dejándonos a mí a Lelouch en silencio en la sala, pero yo todavía tenía un tiempo difícil tratando de digerirlo, nunca había sido fácil. Pero me consideraba a mí mismo un hipócrita parado aquí a su lado apoyando la postura de Genbu mientras en mis manos estaba todavía el poder de removerlo de la lucha.

-Soy una presencia tan controversial- musitó Lelouch con un tono que no me decía nada. Lo miré por unos momentos tratando de encontrar una emoción en su rostro que me indicara en qué sentido lo decía, pero parecía ser solo un comentario cualquiera.

Estas cosas eran tan difíciles.

-Todou-san, ¿Qué estaba haciendo?-

Sentí mi cuerpo tensarse ante la súbita pregunta de Lelouch pero traté de disimularlo de inmediato metiendo mi mano al bolsillo del pantalón.

-Revisaba unos datos que me mandó el Ministro de Defensa- comenté con toda normalidad, pero esperé pacientemente una reacción por parte de Lelouch que solo asintió de manera ausente. Dónde estaba el muchacho que exigiría ver también esos supuestos datos. Su inexpresividad solo reafirmaba mis teorías.

-¿Las cosas van bien?- cuando Lelouch terminó de hablar, no sabía cómo responder su duda por los mismos motivos que él me había cuestionado de esa forma.

No me había preguntado cómo iban las cosas, me estaba preguntando concretamente por el bienestar de Japón en una escala de "Si, no, más o menos". Así que no quería saber el grado de problemas sino el de cosas buenas y eso no era algo en lo que Lelouch se enfocaría. De hecho jamás lo había hecho.

Todas mis esperanzas de poder detener mis planes se esfumaban con esa pregunta.

-Vamos bien- y mi respuesta era tan vaga como sus ganas de enterarse.

Entonces Lelouch sonrió levemente y se giró para poder verme a la cara. Erguí mi posición aún más sintiendo mi propia tensión delatarme.

-Rakshata llamó…- declaró y solo con eso podía entender todo, se rió ante mi cara de enojo, frustración y sobre todo por haberme descubierto en plena mentira, pero tampoco se veía enojado o sentido por eso. De hecho mientras yo maldecía a esa mujer hasta lo más profundo del infierno, Lelouch suspiró de manera cansada antes de cruzarse de brazos esperando que yo terminara mi… reclamo mental.

Pero no quería enfrentar el problema de esta forma.

-Sorpresivamente apoyaba la idea- continuó Lelouch bajando la mirada por completo y yo le presté toda mi atención –Digo, tengo comprada la lealtad de esa mujer desde que apoyé sus proyectos y cumplió con avisarme lo que estaba pasando a mis espaldas-

Tragué gordo esperando a que terminara.

-Pero también dijo que apoyaba la idea si yo estaba dejando que pasara-

-Lelouch solo estoy haciendo lo que creo que es mejor para ti- traté, no serviría de nada negarlo ahora que había traído el tema entre nosotros. –De hecho estoy convencido de que has hecho bastante ya por el país que no es necesario que te expongas a lo que sigue-

El muchacho levantó la vista con pesadez y me miró directamente.

-Nadie va a escapar de lo que se viene, Todou-san- declaró, pero en sus ojos era evidente la clara indecisión propia sobre su papel en la guerra.

-Pero las responsabilidades caerán solo sobre un puñado de personas- aseguré mientras me acercaba y ponía ambas manos sobre sus hombros. –No es necesario que participes, tampoco que te esfuerces por estar presente en cada movimiento del Imperio, Lelouch. Los adultos lo tenemos bajo control-

No parecía el mismo muchacho que durante siete años había insistido en mover todo Japón a su antojo o al menos demostrarles que las cosas podían mejorar si se lo proponían. Tampoco era el vidente que los medios reclamaban en estos momentos a lo largo del globo y cuyas acciones eran esperadas en batalla.

Este era un muchacho que no quería seguir peleando, pero tampoco encontraba la manera de hacérnoslo saber sin parecer un cobarde o que abandonaba todo cuando las cosas se ponían difíciles.

Con una mano lo acerqué en un semi-abrazo, por eso no quería que él tomara esa decisión.

-Yo me haré cargo de todo, confía en mí- traté pero nada parecía convencerlo.

-Todou-san, ¿Recuerda a los hombres que vinieron del futuro?- preguntó levantando levemente la cabeza, asentí de inmediato –Sé de dónde venían y porqué, lo supe después de Narita- tembló un poco y reafirme mi abrazo –Su hogar es un futuro donde incluso dentro de diez años más, la guerra contra Britannia es un tema latente y muy lento, que tardará todo ese lapso de tiempo resolverse. Porque mi…familia me impidió seguir en el ejército de manera activa a partir del último suceso-

Sus palabras aunque extrañas, se registraban de manera lenta en mi mente comenzando a sacar mis propias conclusiones. No tenía idea de que Lelouch hubiese logrado averiguar mucho de un futuro probable para Japón y mucho menos de cómo llegar a eso, pero sería de esperarse.

-Y sabes que a nadie, ni siquiera a tu padre le importaría seguir diez años más en esto si tú estás vivo y a salvo- declaré por si las dudas, Lelouch asintió resignado.

-Lo sé, pero a mí sí me interesa. Y no es que … argh-

Lelouch se separó de mi y comenzó a caminar fuera de la sala verdaderamente conflictuado. Inmediatamente fui tras él pero para alguien que estaba lastimado puso una gran distancia entre ambos antes de que lo alcanzara.

-Lelouch cálmate- advertí tomándolo del antebrazo casi en la puerta de entrada. Mi decisión estaba tomada tras esta abrupta demostración –Yo me haré cargo de todo, a partir de mañana no tendrás más responsabilidad en el ejército así que solo concéntrate en mejorar- dicho esto solo saqué la memoria de la bolsa de mi pantalón y tras asegurarme de que era lo único que necesitaba, le di un apretón en el hombro y salí de la casa a pesar de ser entrada la madrugada.

Ni Lelouch dijo nada, ni intentó detenerme.

Me llevaría el auto de Genbu, buscaría que alguien se lo trajera más tarde.


Lelouch P.O.V.

¿Iba a dejar que todo esto durara diez años más? No creía en el lento pero seguro, esa frase era un fastidio sobre todo para un tema que tenía ya tanto tiempo como lo era Britannia así que aquí ni aplicaba. Yo quería que todo acabara ya, que mañana no hubiera pendientes, que no tuviera que ver sobre mi hombro cada cinco segundos en espera de que algo malo se desatara, pero no aguantaría diez años más todo eso. . .

Aunque para acabarlo tendría que tomar el asunto en mis manos.

Abrí la puerta de la entrada y las ventiscas heladas de la madrugada me congelaron en mi punto, pero alcancé a divisar las luces del auto de mi padre encendidas y el sonido de la puerta cerrándose. Si dejaba a Todou-san ir no contestaría mis llamadas. Así que junté todas mis agallas para moverme y que al menos se diera cuenta de que no estaba de acuerdo.

O si, no sé. El punto era que no me había dejado pensarlo.

Pero no estaba vestido para este clima de exterior y mucho menos tenía zapatos puestos, sino lograba algo, al menos moriría en el intento.

-¡Todou-san!- levanté mi mejor brazo agitándolo de un lado a otro, pero seguía sin verme, estaba encendiendo el auto.

El frío estaba siendo cruel haciendo punzar cada parte de mi cuerpo y primero me congelaría antes de que me viera a este paso. Me tiré de rodillas en la nieve y escarbé con una mano desesperadamente tratando de dar con una simple roca. Esto me costaría más que un simple castigo, pero valía la pena. Me levanté temblando y juntando todas las fuerzas que tenía según todas las circunstancias que me rodeaban, lancé la piedra de manera imprecisa pero con dirección al auto y atiné.

Le atiné al parabrisas…demonios.

Vi como la piedra hizo un gran estruendo contra el cristal y personalmente no creía que hubiera tirado tan fuerte. La verdad era que el viento me había ayudado. Todou-san brincó espantado dentro del vehículo antes de escanear los alrededores en busca del problema y yo solo saludé levemente mientras me abrazaba. Quería seguir esta plática dentro de los confines de la casa.

El hombre bajó del auto rápidamente y se abrió paso en la nieve con destreza. Entonces me permití un momento de relajación sentándome en la nieve sin fuerzas para hacer otra cosa, eso le hizo temerse lo peor, lo vi en su mirada.

-¡Lelouch!- me regañó tirándose de rodillas frente a mí y tomándome por los hombros -¡Lelouch qué demonios crees que hacías!-

Justo ahora, congelándome hasta la muerte.

Levanté la mirada contrariado por la idea de seguir platicando aquí afuera y pareció entenderlo. Se puso de pié de inmediato y me jaló a mí con él, cuando por primera vez en la vida deseaba que me cargaran me hizo caminar de nuevo en la nieve hasta entrar a la casa. No me molesté en cerrar la puerta y cuando me soltó para hacerlo él, volví a sentarme en el suelo sin ganas –o fuerzas- para moverme.

-Demonios Lelouch- siguió musitando quitándose algo de nieve de la cabeza al pasarse una mano de manera nerviosa -¡¿Por qué hiciste eso?!- continuó reclamando paseando frente a mí.

En serio a veces no entendía las prioridades de las personas.

-¿Dejar que me destituya de un puesto que me gané?- reclamé todavía en el suelo algo congelado, desvié la mirada incómodo por la furia de Todou-san -Gracias pero no me iba a quedar con los brazos cruzados- y era verdad, no al menos hasta que decidiera por mi cuenta lo que haría.

-No estás en condición para decidir eso- reclamó todavía en un siseo paseando frente a mí, a lo que yo enarqué una ceja herido por su comentario.

-¿Disculpe?-

Pero el resto de mis palabras fueron cortadas por el sonido de botas en la madera acercándose rápidamente y mi padre dando la vuelta en el pasillo. Cabía decir que no se vio nada tranquilizado por la escena frente a él, sentía mi pijama todavía lleno de nieve. El anciano decrépito también decidió aparecerse detrás de mí padre con todas las intenciones de hacer un comentario venenoso, lo leí en su mirada así que me puse de pie a duras penas, apoyado por la pared.

Sentí que algo se salió de su lugar, genial.

Me giré hacia Todou-san como si los otros dos hombres no hubiesen aparecido.

-Si decide continuar con eso, me defenderé- argumenté de inmediato cruzándome de brazos y eso no le gustó para nada. Aunque yo lo estaba haciendo para que me dejara a mi tomar la decisión y no que cualquier otro se adelantara creyendo que era lo que yo quería.

En estos momentos no tenía noción de nada de lo que pasaba.

-¿Seguir con qué?- preguntó mi padre dando un paso dentro de nuestra conversación y bajé la vista pensando un par de segundos, por la manera en que Todou-san gruñó, acababa de revelar algo que mi padre no sabía.

-Genbu no es el momento- intercedió de inmediato el hombre, tratando de ordenar sus ideas. Entonces yo no le daría un respiro.

-¿Entonces cuando será el momento para hablar de mi destitución?- reclamé enfadado. Hacía calor aquí dentro. Mi padre me miró entre confundido y atrasado de noticias, pero por mis palabras podía identificar quién era el de la idea.

-¿Quieres sacar a Lelouch del ejército, Todou?- y quizás no había sido la mejor manera de preguntarlo. Yo no lo hubiera hecho de esa manera, porque solo estaba haciendo todo más grande.

Lo único que yo quería era que me dejaran a mi tomar decisiones cuando estuviera listo para ellas.

-¡Estoy tratando de protegerlo! ¡Lo que tu deberías haber visto en primer lugar, Genbu!-

-¡Todou, ¿Cómo puedes insinuar que no me importa Lelouch?!-

-¡No lo estoy insinuando! ¡Y yo sí estoy tratando de hacer algo!-

Se estaban… peleando. Jamás había visto a estos dos hombres pelear de manera seria.

-¿Traicionar su confianza es lo correcto entonces? ¡Vaya acción heroica!-

-¡¿ENTONCES DEJARÉ QUE DESPUÉS VENGAS A CULPARME A MI?! ¡LLORANDO PORQUE LELOUCH MURIÓ EN ALGUNA DE LAS BATALLAS QUE SE VIENEN?! ¡Yo no fui quien declaró la guerra contra Britannia oficialmente!-

-¿Guerra?- susurré de inmediato mirando el rostro de mi padre. Pero nadie me escuchó, de hecho nadie me estaba prestando atención en medio de esta acalorada conversación.

-¡¿Entonces según tú qué debíamos seguir haciendo?! ¡Escondernos! ¡¿Dejar que nos pisoteen?! ¡Sawasaki está en Britannia así que creo que eso ya no es una opción! ¡Le ha vendido Japón a Schneizel!-

Pero ¿Sawasaki qué tenía que ver con-

-¡Pero no por eso debes precipitarte a una batalla para la cual no estamos preparados ni ganaremos en estas condiciones! ¡Con un ejército corrupto y lleno de cobardes! ¡Además de tu hijo física y mentalmente inestable participando en ella!-

Sentí una piedra plantarse en el fondo de mi estómago golpeando varios órganos antes de llegar ahí. Creo que prefería verlos ebrios en la barra de un bar a esto, el viejo Kururugi sonrió ante mi expresión y no le daría la satisfacción de saborear el momento. Sobre todo porque estos dos hombres no caían en cuenta de lo que estaban haciendo, así que seguramente era algo que se habían querido decir mutuamente desde hacía bastante tiempo.

Yo solo… solo necesitaba llegar a mi habitación.

-Tú causaste eso- apuntó el viejo hombre en un susurro al pasar junto a él pero titubeé un poco en si debía detenerme a responder o seguir mi camino, los argumentos estaban escalando de nivel.

-¡No me vas a decir a mí cómo gobernar el país Todou!-

-¡Entonces hazlo bien y elige de una maldita vez tus prioridades!-

-Al menos yo tengo una familia por la cual ver…-

-¿Qué pasa aquí?- la madre de Suzaku apareció en el pasillo como un salvavidas y me acerqué de inmediato.

Jamás pensé en expresarme de ella de esa manera, pero era la excusa perfecta para no responderle al anciano e ignorar a los dos hombres que podían sacar adelante a las islas si yo decidía no seguir. Pero se estaban peleando verbalmente y justo en este momento escalaban a golpes, empujones y las cosas del recibidor eran quebradas.

Si, perfecto.

Yo no tenía conflictos con quién era, dónde estaba y por qué peleaba. Pero al parecer no era la única persona que tenía que definir eso para avanzar. Justo cuando quizás había decidido que era suficiente y que confiaba en dos hombres que no se hablarían un largo tiempo por la manera en que daban y recibían golpes uno del otro, no les confiaría ni mi vida.

Mucho menos la estabilidad de Japón.

Y al parecer me había perdido de algo.

¿Desde cuándo estábamos en guerra? ¿Por qué Sawasaki estaba en Britannia? ¿Qué había sido de Cornelia y Euphy? ¿Tenía que empezar a planear ya? La responsabilidad volvía a ser mía con esos hombres en ese estado ¿Tenías un plan? Mi cerebro se reiniciaba adaptándose a todo lo que pasaba ¿Tendría que pilotar un Knightmare? ¿Y…y si terminaba con en Narita? ¿Por qué la habitación se encogía? Las defensas de Japón no podían esperar ¿Por qué no podía respirar?

¿Por qué todo se volvió negro?


Mei P.O.V.

Cuando escuché gritos, creí que eran parte de la pelea de Genbu con su padre. Tenían media hora en lo mismo y subían y bajaban de tono según el tema que tocaban, eso no era un secreto para nadie. Pero era entrada la madrugada y despertarían a los muchachos, así que me levanté de mi cama y me puse la bata encima.

Genbu debería de tener un poco de tacto recordando la situación de sus hijos.

Arreglé un poco mi cabello a pesar de no haber estado dormida y caminé hacia su oficina. No había nadie, pero los gritos seguían escuchándose. Entonces seguí el sonido de manera apresurada a la entrada de la casa, solo para toparme con una escena contraria a lo que esperaba.

Genbu comenzando a agarrarse a golpes con Todou sin barrera alguna, pero-

-¿Qué pasa aquí?- demandé una respuesta que entró en oídos sordos y hasta que se movió, noté que Lelouch estaba en medio de todo esto. Se acercó a mi un par de pasos rápidos y puse mis manos sobre sus hombros.

Su pijama estaba mojada y desprendía una sensación fría. Pero él tampoco dijo nada mientras ambos observábamos el espectáculo frente a nuestros ojos ¿Qué demonios había pasado?.

Sentí a Lelouch temblar en mis manos. Bajé la vista olvidando el otro tema por el cual no podía hacer nada y comencé a preocuparme cuando noté la respiración de Lelouch corta y laboriosa.

El padre de Genbu también se había girado con una ceja arqueada.

-¿Qué te pasa niño?-

Pero no escuchaba a nadie, su mirada estaba perdida en distintos pensamientos. O al menos eso creí cuando comenzó a tambalearse y lo alcancé a abrazar a la altura de los hombros para detenerlo. No quería lastimarlo.

-¡Lelouch!- grité sin pensarlo pero ya estaba inconsciente, esto no era bueno.

Creí que eso bastaría para que aquel par de idiotas se detuviera pero ni siquiera veían lo que pasaba alrededor de ellos y mientras yo batallaba para mantener a Lelouch semi de pie en mis brazos.

Necesitaba ayuda.

-¡Hey!- el padre de Genbu jaló a Lelouch de mis brazos sin nada de consideración y lo subió a su hombro como un costal. No iba a quedarme solo viendo cosas que pasaban frente a mi sin hacer nada así que lo seguí tratando de detenerlo y que me devolviera al muchacho -¡Le juro que si le hace daño se las verá con-!

El hombre se detuvo con una cara de pocos amigos y me miró de manera severa.

-¿Con Genbu?- se rió, apreté la boca en una tensa línea –El Britannian no le importa por el momento, lo habrás notado-canturreó como victoria reasumiendo el paso, pero eso a mí no me importaba.

Víctima o no de lo que estaba ocurriendo, sabía que Genbu se enfurecería con este hombre por tocar a Lelouch cuando despertara de cualquier estupidez que lo llevara a pelearse con Todou. Y mientras yo tendría que hacer algo.

Pero el viejo Kururugi era insistente, tan terco como creí que solo mi ex marido. Caminó rápidamente hacia la sala y una vez ahí soltó a Lelouch en uno de los sofás más largos sin nada de delicadeza, entonces cuando acercó su mano al cuello de Lelouch me aferré con ambas mías para detenerlo.

Gruñó como un animal peligroso pero me mantuve firme ¿Por qué nadie aparecía?

-¿También vas a impedirme ahorrarle un funeral a mi hijo? No entiendo a nadie en este lugar- se quejó el hombre apartando mis manos de una manotazo y continuando con lo que hacía, pero yo estaba confundida.

-¡No lo…!-

Contrario a todas sus acciones anteriores, utilizó dos dedos de su mano derecha para sentir el pulso de Lelouch en su cuello. Exhalé un alivio momentáneo que no sabía que retenía.

-Usted quiere asesinar a Lelouch- argumenté de inmediato levantando mi guardia sin quitar mis ojos de sus manos, tomó la muñeca de Lelouch haciendo lo mismo.

-Yo nunca dije que lo quería asesinar, solo no estoy de acuerdo con su presencia y su aparente rol en la vida de mi hijo, son dos cosas muy diferentes-

Ahora procedía a desabotonar la camisa del pijama de Lelouch con un gruñido.

-Esta mañana lo estaba asfixiando, eso es querer hacerle daño- argumenté de inmediato, no podría negarme eso y me miró por un par de segundos decidiendo si sería prudente contestarme.

-Eso no lo iba a matar- me devolvió rápidamente volviendo a su trabajo. Tenía que asegurarme de que este hombre no le fuese a hacer daño a Lelouch.

-¿Y qué está haciendo ahora?- pregunté de manera nerviosa, el hombre se había detenido observando la marca que Lelouch tenía en su costado gracias a nuestro viaje a Britannia. Esos recuerdos.

-¿Qué es esto?- exigió apuntando dicha marca, deteniendo sus acciones.

-Eso que importa ¿No estaba ayudando a Lelouch?- presioné, el muchacho seguía respirando de manera laboriosa pero el hombre se aferró a su inmovilidad ¿Acaso era una amenaza? No quería hablar de más –Se lo infringieron a Lelouch hace poco- contesté dando por terminado el tema, presionándolo a seguir.

El hombre no se vio convencido con la explicación pero continuó revisando a Lelouch superficialmente, además de poner un par de cojines debajo de su cabeza.

No tenía la más mínima idea de lo que estaba haciendo, murmurando cosas y pidiéndome mi bata para cubrir a Lelouch ya que su ropa estaba mojada. Pero era la única persona en este lugar que estaba haciendo algo de provecho y no pelear, aquellos dos estaban destruyendo el recibidor y la situación me inquietaba.

-Respira mujer- me advirtió el padre de Genbu mirándome de reojo –Un problema a la vez-

No deberían ser mis problemas.

Finalmente se levantó del sofá junto a Lelouch pero personalmente no veía que hubiera hecho algo.

-El muchacho debe regresar a Tokyo, solo fue capricho de Genbu traerlo a este pedazo de tierra lejos de la civilización- me informó sacudiéndose las manos como si nada pasara.

Tenía un par de idiotas peleando en casa.

Este hombre que me confundía con sus acciones.

Y-

Bien, era momento de tomarme ciertas atribuciones.

-Cuide a Lelouch- ordené retirándome de la sala. ¿Quién en su sano juicio dejaría a un desconocido con Lelouch? Nadie, pero el punto aquí no era ese sino la necesidad de plantear soluciones.

Fui a mi habitación por un verdadero abrigo y el celular de Lelouch. Después pasé tocando la puerta de la habitación de huéspedes donde estaba Gottwald y esperaba no importunarlo después de la larga misión de la cual acababa de regresar. Pero como era de esperarse del hombre, abrió de inmediato tallando el sueño de sus ojos, listo para lo que sea que se necesitara.

Me sentía un poco culpable al respecto.

-¿Si, Sumeragi-sama?-

Tanta formalidad.

Pero la calidez del momento era interrumpida por el sonido de la pelea que seguía alargándose en la entrada. Gottwald se tensó temiendo quizás que estábamos siendo atacados, pero yo solo me llevé una mano a la cabeza tratando de ignorarlos.

-Son Todou y Genbu- respondí su duda sin que tuviera que preguntar, eso lo confundió aún más –Pero eso no es lo importante Gottwald, necesitamos volver a Tokyo- pedí.

Increíblemente el hombre no me preguntó por qué o a qué, solo me hizo una seña para que lo esperara y tras un par de minutos donde pensaba en los pros y contras de lo que hacía, Gottwald estaba listo. Pantalón formal puesto y una gabardina larga, supongo que los hábitos de soldado lo hacían mantener siempre todo al alcance.

-Voy por Suzaku ¿Puede decirle a Sayoko-san que despierte a Nunnally?- ahora éramos dos personas moviéndonos, asintió sin siquiera revisar la hora.

Ahora tenía que despertar a mi hijo y al no encontrarlo en su habitación, solo me quedaba un lugar obvio por revisar. Aprovecharía el hecho de que necesitaba ropa para Lelouch, así que me apresuré en dirección de su habitación. Al entrar encendí la luz y como lo esperaba, Suzaku estaba dormido de manera pacífica del lado izquierdo de la cama, con una división de almohadas que al parecer lo separaban de Lelouch, si el otro estuviera ahí.

Debía estar cansado para no escuchar el pleito de afuera, aunque ya habían bajado de tono el argumento. Rodeé la cama y puse una mano en su hombro.

-Suzaku- intenté moviéndolo levemente –Hijo, despierta-

-Nmn…no Louch… no me voy a mi cuarto- se aferró a la división de almohadas bastante dormido. Me permití una leve sonrisa antes de seguir presionando.

-Suzaku, Suzaku soy tu madre- pellizqué un poco su mejilla y eso lo levantó de un salto desorientado.

Su cabello alborotado en todas direcciones y un ojo más abierto que otro, pero al menos despierto. Me senté en el pequeño hueco que dejó en la cama doblando en mis brazos los sacos que cargaba, Suzaku tardó otro poco en tallarse los ojos para darse cuenta de que no estaba soñando.

-¿Qué hora es?- preguntó suprimiendo un bostezo, entonces tanteó en la cama buscando algo que debería estar a su lado, suspiré mentalmente -¿Dónde está Lelouch?- eso podía despertarlo por completo.

Torcí la boca un poco ¿Cómo explicarlo?

-¿Pasó algo?- se levantó de un brinco y lo tomé de la muñeca antes de que saliera y se armara un peor escándalo.

-En sí, no- suspiré levantándome yo también y proporcionándole a Suzaku algo de su propia ropa para que se cubriera y apuntando sus zapatos en el suelo.

Pero mi hijo miró el reloj en su celular y enarcó una ceja confundido.

-Son las tres de la mañana- bueno, eso ameritaba que algo pasara.

-Tu padre y Todou se están peleando- comencé y Suzaku se llevó una mano a la cabeza de manera nerviosa –Sea lo que sea, es problema de ellos- traté.

-¿Está Lelouch con ellos?- preguntó de manera obscura y no sabía cómo responder sin que las cosas se agrandaran -¿Está Lelouch con ellos?- presionó.

-Yo lo saqué de la pelea, pero no se estaban diciendo las mejores cosas y me temo que Lelouch se enteró de otras que trataban de ocultarle- Suzaku gruñó de manera audible metiéndose los zapatos sin desabrochar las agujetas y comenzó a saltar en un pie hacia la puerta mientras se los acomodaba.

Lo seguí de inmediato ya que eso era lo que quería hacer desde el principio.

Pero no me preguntó nada más, creo que el resto podía imaginarlo él solo.

Lo llevé en dirección de la sala, ya que solo había salido de la habitación sin idea de lo que tenía que hacer. Pero el lugar ya estaba lleno, Nunnally agarrándose el cabello en una coleta despeinada mientras Gottwald vigilaba como halcón, el padre de Genbu en la esquina del lugar con la misma mirada de pocos amigos que parecía ser siempre su cara y Lelouch en el mismo punto donde lo había dejado.

Suzaku pronto me dejó para acercarse a su hermano, hincándose frente al sofá.

-¿Lelouch?- intentó tomando una de sus manos y pasando la otra por su rostro. Me sorprendí cuando el britannian abrió levemente los ojos, pero no se veía muy contento con la situación. -¿Estás bien?-

Me desvié un poco hacia Gottwald y Sayoko que platicaban levemente lo ocurrido.

-Supongo que hay que regresar a Tokyo de inmediato- comentó Gottwald en cuanto me planté a su lado, esa era la idea principal del por qué despertarlo. -¿Hay un auto en el cual transportarnos?-

-Mi auto está afuera- comentó Suzaku escuchándonos desde su punto junto a Lelouch, pero el otro se quejó por desviar la conversación que ambos tenían volviendo a llamar su atención.

Yo volví a centrarme en nuestro tema, pero Sayoko fue más rápida y discreta con el tono en que hablábamos.

-Todou-sama se ha ido hace unos minutos en el auto del primer ministro- comentó. Supongo que siempre estuvo enterada de lo que pasaba en la entrada. –Kururugi-sama se ha encerrado en su oficina-

-¿Y ni siquiera preguntó nada?- me quejé tratando de mantener mi tono bajo, pero fallé estrepitosamente. Todos me voltearon a ver entre confundidos y dormidos –Bueno, entonces no importa lo que hagamos pero hay que movernos ya-

Sayoko asintió diciendo que ella se quedaría atrás para no ser tantas personas en un simple viaje y comenzó a ayudar a Nunnally a vestirse de manera más abrigadora, mientras Gottwald se dirigió a la entrada con las llaves del auto de Suzaku en sus manos para irlo preparando.

Entonces el padre de Genbu se retiró sin nada más que una última mirada a la situación. Todo quedaba en mis manos, supongo.

Puse una mano en el hombro de mi hijo, interrumpiendo su conversación con Lelouch que no se veía tan despierto como creí en un inicio pero las cosas estaban decididas.

-Vamos Lelouch- me hice hacia atrás cuando Suzaku se levantó y vi como sin esfuerzo levantaba al otro del sofá, sosteniéndolo de manera segura con ambos brazos.

-Debería estar enojado contigo- musitó Lelouch sin abrir los ojos, tomándose del cuello de Suzaku levemente pero la declaración puso nervioso a mi hijo.

-Hablaremos de todo, lo prometo. Pero primero hay que resolver esto- trató de manera delicada y no quería intervenir incomodándolos a ambos, quizás poniendo las cosas peor. Suzaku ya se veía lo suficientemente tenso como para agregarle más cosas –Confía en mí, pero primero esto-

Lelouch no respondió, pero al parecer eso era un voto de confianza.

Teníamos que llegar a Tokyo, eran las tres de la mañana.


Ahora ¿Qué han hecho esos dos? Justo cuando debían ser los adultos responsables...

Japón se puede destruir a sí mismo por dentro.

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