Stage 49: División política y militar
Mei P.O.V.
No era el mejor momento para este circo. Estaba de acuerdo con Gensai, pero después de hacer lo que primero se me vino a la mente, el resto de las cosas comenzaron a caer por su propio peso.
-¿Alguien podría decirme si hay manera de quitarle la paternidad a ese hombre?-
Aunque las palabras del propio doctor podían ser algo severas, y sin duda no estaba contento porque las cosas no se estuviesen tratando con la seriedad que debían, pero eso lo llevó a tomar medidas drásticas.
Fui un observador pensante en todo esto. Me centré en dar las respuestas precisas y prestar atención a lo que pasaba, pero jamás opiné nada al respecto apenas pusimos un pie en Tokyo. Podía ver una ciudad que trataba de no perderse en el caos mientras se alistaban para la guerra y trataban de seguir llevando sus vidas como en los últimos años, al pendiente de los movimientos de Britannia.
Aún así era difícil estar preparado para cualquier escenario mientras se criaba una familia.
Me era difícil tomar ese papel y aplicarlo.
Pero fuese mi lugar o no, estos muchachos me necesitaban y le exigiría a Genbu un sueldo después de que la contingencia pasara.
-Lelouch ¿Cuántos dedos ves?-
-¿Acaso me estoy quedando ciego?-
Enarqué una ceja en dirección al joven Britannian que no estaba oponiendo resistencia al chequeo, pero su inconformidad por la situación salía a flote cada cinco segundos. Entendió la señal y respondió con un suspiro. Gensai miró en mi dirección un momento por lo sucedido, pero se ahorró los comentarios y siguió concentrándose en lo importante.
-Sigue mi dedo-
Solo que yo no sabía cuánto tiempo podía seguir retrasando lo inevitable, además Genbu ya me había llamado preguntando en dónde estaba yo y por qué me había llevado a sus hijos. Cuando hizo esa segunda pregunta colgué enojada y por coincidente se quedó sin ambas respuestas. Cinco minutos después el celular de Suzaku comenzó a sonar, despertándolo de sus pensamientos con un brinco.
Y seguía siendo inevitable que Genbu ya venía en camino. ¿En qué auto? Ni idea.
-Lelouch… sigue mi dedo- presionó Gensai y volví a prestar atención.
-Me duele la cabeza ¿Podemos parar ya?-
Estuve a punto de interceder a favor de Lelouch aunque sea esta vez, pero el suspiro de Gensai y la señal que le hizo a la enfermera a su lado, me dieron a entender que realmente pararía.
-Duerme entonces- ordenó.
El doctor procedió a sacarnos a mí y a Suzaku de la habitación con una seña, Gottwald después de todo se había llevado a Nunnally a descansar al templo, pero Lelouch siguió nuestra salida con la mirada hasta que nos perdió de vista. Quería asegurarle que todo estaría bien pero no tenía idea de qué estaba pasando, estaba aquí por el padre de Genbu y su manera de decir: El muchacho se puede estar muriendo y ustedes están aquí parados sin hacer nada, no me había dejado tranquila.
Sin mencionar que esto no era un hospital público, precisamente.
-Bueno, esto debí decidirlo desde hace cierto tiempo- comenzó Gensai quitándose los anteojos para pasarse dos dedos por el puente de su nariz, me puse nerviosa y Suzaku tragó con dificultad a mi lado –Lelouch se queda aquí hasta que yo decida lo contrario, además los privilegios de visita se han esfumado-
Esa era la parte que sería cruel con Lelouch, podía verlo incluso en el rostro de Suzaku y sobretodo la manera en que trató de hacer cambiar de opinión a Gensai.
-No, Suzaku-kun. Lelouch no sana, ni deja de preocuparse ni deja de fingir frente a las visitas- enlistó con seguridad y sabía que eso era cierto –Entre más concentrado esté en sí mismo, será mejor para él y su recuperación, por lo tanto deberán adaptarse al horario normal de visitas siempre y cuando yo lo apruebe primero-
-¿Aprobar?- la pregunta dejó mis labios antes de que lo pensara, el doctor se giró hacia mí con una severa mirada.
-No quiero política o asuntos militares cerca de Lelouch en este momento, ni nada que él pueda leer en los ojos de cualquiera de ustedes. Es muy inteligente para su propio bien y si quiero que lo de las visitas funcione, entonces debo evitarle la tentación-
Suspiré a sabiendas de que nada podía hacer cambiar de opinión a este hombre, sobre todo después de que había insistido en darle un seguimiento más personal a la mente de Lelouch después de Narita, pero todo sonaba como un plan. Cosa de la que carecíamos desde hacía tiempo.
-Bien doctor Gensai, haga lo que crea conveniente- levanté ambas manos en rendición, Genbu tampoco podría hacer algo para cambiar esto y supongo que un poco de sufrimiento para Lelouch sería mejor que la ignorancia. –El problema es… que no estoy segura si el muchacho sigue siendo un miembro oficial del ejército- declaré.
Suzaku enarcó una ceja confundido, Gensai igual. Pero es lo que yo había escuchado de la pelea de aquellos dos.
Y estábamos en un hospital para militares.
Lelouch P.O.V.
Me estaba comportando, o al menos le estaba dando la oportunidad al mundo de comportarse sin que yo tuviera que meter las manos y esto es lo que pasaba.
-Lelouch, basta- me advirtió Suzaku desde el otro lado de la habitación acomodando mis libros, me crucé de brazos tratando de encontrarle algo bueno a esta situación y no había nada, de hecho era peor que las veces anteriores. –Lelouch, Gensai me va a correr por tu culpa ¿Eso es lo que quieres?-
Suspiré soltando aire que no sabía que retenía y Suzaku continuó con lo que hacía. Pero dada la situación-
-Quienes deberían estar recluidos en algún centro de máxima seguridad son otras personas- espeté pasándome una mano por el rostro, Suzaku se rio de manera nerviosa pero no dijo nada –Esto no es justo-
Se dio por vencido con mis libros y se giró con una sonrisa de disculpa, sonreía mucho últimamente. Pero no debía dejar que me distrajera de mi objetivo principal que era salir de aquí, estar en el templo al menos, no encerrado en estas cuatro paredes sin una televisión con cable, porque Gensai no quería que tuviera las noticias cerca. Entonces opiné que me enteraría de todas formas cuando algo explotara en las cercanías y el hombre solo se rio de manera perversa sin caer en el juego. Contestando algo que me dejó más preocupado que entretenido.
-Te enterarás demasiado tarde si algo pasa, de hecho no podrás hacer nada aunque te enteres-
Se dio cuenta de que había vertido limón en mi herida moral y se disculpó de inmediato.
-Concéntrate en mejorar para que te puedas enterar de todo en tiempo y forma, pero sobretodo no me hagas perder los estribos contigo-
Sabía que nada era su culpa, pero la situación era frustrante. No quería estar aquí sin compañía, sin noticias, con libros que había leído cientos de veces.
Sentí que la cama se hundió un poco y levanté la vista topándome con Suzaku, él también trataba de hacer esto lo más llevadero y cómodo posible, pero no entendía que mi negatividad le encontraría algo malo a todo lo que hiciera. Trajo mi ajedrez, libros, ropa y cobijas. Personalizó estas cuatro paredes cuanto pudo, pero seguía sin querer estar aquí.
-Si estás bien, entonces no te tomará tanto tiempo demostrarle a Gensai que puedes ser responsable de ti mismo- apoyó Suzaku con una mano en mi hombro.
Y eso era lo más cruel de todo esto.
Quién mejor que yo para decir que algo estaba fuera de su lugar, pero no sabía qué.
Las reglas eran claras, y repetitivas. No tenía medios de comunicación, ni celular, ni las noticias. Otros pacientes en este lugar podían leer el periódico a diario pero a mí no me dejaban leer nada cuya fecha fuera este mismo año. Algo extremo, me bastaría con que no fuera de este mes. Pero las cosas podían tornarse peor con el paso de las horas.
No sabía nada de nuestra salida de Shirakawa, por coincidente la aparición de cierta persona me tomó desprevenido.
-¿Genbu?- Gensai preguntó antes de que yo pudiera decir algo, pero aún así la sorpresa me delató.
Traté de quitar el sensor de mi dedo cuando la máquina se aceleró un poco pero la mano de Gensai se aferró alrededor de la mía y me lo impidió. Esto era bochornoso y cansado.
-Ah…mm lamento la abrupta aparición- comentó mi padre pasándose una mano por el cabello y tratando de distraerse. La madre de Suzaku solo me había comentado que lo había dejado atrás junto con Todou-san por el show que habían dado, no comenté nada en ese momento, pero justo ahora lo estaba repitiendo mentalmente.
Jamás los había visto discutir de esa manera.
Y no sabía si habían arreglado las cosas.
De hecho quizás era mi culpa que en un inicio discutieran por lo de mi destitu-
-Lelouch- Gensai palmeó mi mano interrumpiendo mis pensamientos, parpadeé confundido regresando al presente y con un pitido insistente de fondo. Demonios, demonios... ¡Demonios! El doctor me miró de manera severa antes de levantarse de mi lado y apagar manualmente la máquina.
Sí, creo que era lo mejor. Aunque quizás un poco obvio.
Mi padre se miraba preocupado pero no podía decir nada y me temo que Gensai no lo iba a dejar tampoco.
-Hablemos afuera- ordenó.
Mi padre asintió haciéndome una seña para esperar.
¿Esperar qué?
Quizás me había delatado a mi mismo pero me temo que también había metido en problemas al primer ministro. Pero no era como si alguien me hubiese avisado de su llegada para prepararme mentalmente o algo, además ¿Tenía que aparecer justo cuando Gensai estaba conmigo?
Miré cómo ambos hombres comenzaron a hablar en el pasillo en un tono que no llegaba a mis oídos, pero por la cara de mi padre no era una felicitación lo que le estaban dando. Además el regaño no duró mucho como para que yo concluyera algo o al menos pensara en un solución. Gensai extendió la mano dándole al otro hombre acceso a la habitación y me sentía más confundido que aliviado.
Se acercó a mí de manera incierta y me abrazó levemente por varios segundos.
-Perdón Lelouch, solo concéntrate en mejorar ¿Si?-
Creo que no esperaba una respuesta porque tan rápido como entró, se retiró. Un extraño sentimiento de incomodidad que no sentía desde hace tiempo se formó en el vacío que había dejado.
No quería mencionarlo.
No podía ser que las cosas fuesen hacia atrás.
El destino quería que comprobara mis suposiciones apenas una hora después de que me concentraba en olvidarlo. Jugaba al buen y entretenido paciente con un inocente libro de geografía cuando una segunda persona fuera de mis cálculos apareció. Debería de estarle prestando mejor atención a mis defensas porque brinqué de la sorpresa y Gensai lo notó, aún con la máquina apagada mientras él revisaba otras cosas, me delaté de la manera más cruel y el hombre volvió a interceder antes de que yo formara una palabra.
Incluso si no era necesario.
Todou-san se detuvo en el pasillo solo echando un vistazo a través del cristal y sin ninguna expresión certera, volvió a desaparecer en el pasillo. Eso fue más extraño que la aparición de mi padre y de inmediato me hacía temer lo peor.
-Permanece tranquilo, Lelouch- ordenó Gensai con una mirada antes de salir inmediatamente de la habitación.
¿Tranquilo? ¿Con esa expresión en el hombre?
Todo estaba confirmado y no necesitaba escucharlo de la boca de nadie. ¿Creían que no notaría las marcas de los golpes que uno le había hecho al otro? ¿O los labios partidos? La sola mirada de ambos que decía lo mucho que estaban aliviados de haber dicho algo que tenían atorado desde hacía tiempo.
Había formas para expresarse.
Había momentos para hacerlo.
Y motivos también.
Me talle con una mano el rostro y me recargué contra las almohadas.
Había cosas que no podía resolver.
Gensai P.O.V.
Primero me tratan de localizar a las tres de la mañana por una emergencia médica, creí que la mente de Lelouch se había quebrado finalmente tras Narita. Pero cuando me topo con la caravana y el estado de mi paciente favorito, las cosas podían dar un drástico giro. No estaba Genbu o Todou en el grupo a lo cual no le di importancia ya que había prioridades.
Pero cuando debían darme razones por la cual Lelouch parecía alterado y a punto de un ataque de nervios, tenían que salir a la superficie esos dos hombres faltantes. Y por su salud, que bueno que estaban lejos de mi alcance al momento de enterarme de todo.
Creí que todo se había desencadenado debido a la necedad de Lelouch o cualquier otro factor que el propio muchacho provocara. No por la estupidez de dos hombres que eran responsables de sus actos y por lo tanto debían mostrarse más maduros en situaciones de esta índole. Mei estaba decepcionada con lo que había pasado, era comprensible. Por eso no le pedí información que quizás no tenía.
Sin embargo me habían orillado a esto. Algo que no había querido hacer con Lelouch porque conocía muy bien su odio a los hospitales.
Cuando Genbu apareció y fue evidente la tensión que provocó en Lelouch, tuve que hablar al respecto con el hombre.
-A veces no te entiendo, en serio Genbu. ¿Querías que Lelouch mejorara en Shirakawa y lo primero que haces es un escándalo con Todou? Mei me lo dijo y créeme que tengo todo el derecho a reclamarte como el doctor de tu hijo y tu familia entera. Mete un poco de cordura en esa cabeza que tienes o no podré hacer nada al respecto-
Aún así evité tratar partes de seriedad con el hombre, por el simple hecho de que no me estaba escuchando. Lo podía ver mientras sus ojos se desviaban levemente sobre mi hombro observando a Lelouch. Sería como hablar con la pared, necesitaba que enfriara su cabeza para poder abarrotarlo con información nueva.
Lelouch estaba en negación con lo de Narita.
Pero cuando quise observar de cerca su comportamiento por unas horas, apareció Todou.
Lelouch no era una persona fácil de asustar, mucho menos de sorprender porque siempre estaba atento a todo. Pero la manera en que reaccionó debido a la aparición de un hombre que le debería causar confianza, solo me hacía proceder con el siguiente problema a tratar. La tensión que estaba acumulando de manera consciente e inconsciente podía hacerle daño.
Entonces salí tras Todou quien no tuvo las agallas de entrar pero no por eso se llevaría un menor regaño.
-¿Y? ¿Satisfecho con lo que viste? Kyoshiro Todou, te creí una persona más sensata. De hecho creí que con lo que viste en Narita tendrías una mejor idea que Genbu de los problemas que había que resolver y me ayudarías en lo mismo.-
-No se preocupe doctor, no me verá por aquí-
-Espera… ¡Todou!-
El militar no me dejó terminar, tampoco me dio una explicación. Pero lo que si sabía era que nada de esto funcionaría si todos se retiraban del juego al mismo tiempo y me temía que nadie me quería escuchar.
Eso es lo que pasa cuando se tienen muchas cosas en la cabeza, se presionan hasta que explotan y refunden las prioridades en el olvido.
Solo que nunca debes quitar a tu familia de lo primordial.
Lelouch P.O.V.
Estaba preparado para esto, estaba preparado para esto, estaba…
-Suzaku sácame de aquí- pedí. Pero el japonés osó reírse en mi rostro apenas cruzó la puerta.
-¿Está haciendo Gensai experimentos indebidos contigo?- me preguntó acercando la mesita de apoyo para poner el bentou que traía del templo. Solo me había tomado cinco segundos decidir que la comida saludable de Sayoko era mejor que la versión de este lugar. Parecía que estaba pagando con creces cada pedido de comida rápida que había hecho en mi vida.
-No… pero los hará- aseguré poniendo una de mis mejores caras, Suzaku solo sonrió desempacando la comida. Era mucha en mi opinión.
-Desayunaré contigo si no te importa- mencionó al notar mi cara y asentí vagamente dándome por vencido –Lelouch, llevas apenas dos días aquí-
-Y con esto tengo- contraataqué de inmediato al volver al tema –Es solo que-
-No tienes noticias, información o algo que hacer- intercedió Suzaku aspirando profundamente el olor de la comida –Pero si Gensai cree que es lo mejor, entonces solo obedécelo Lelouch, no es tan difícil-
No era que en este lugar me trataran mal. Incluso la falta de compañía no me importaba tanto ya que tenía al menos algo que leer. Incluso el país podía estar deshaciéndose y quizás tampoco me importaría tanto como el otro asunto que rondaba mi cabeza.
Ni Suzaku ni Nunnally podían ocultar en sus rostros la gran brecha que se había creado en Shirakawa. No tenía noticias de Todou-san o siquiera me había dirigido una palabra, Senba-san y Urabe se habían presentado el día de ayer con grandes sonrisas. Evitando olímpicamente tocar el nombre del líder de las cuatro espadas o inventar un buen pretexto para la ausencia de Chiba y Asahina.
No tenía que ser un genio para decir que las cuatro espadas jamás estaban separadas. Era un equipo que siempre trataba de moverse junto por seguridad y si tomaban caminos separados era solo porque su líder se los ordenaba. Dada la situación que me imaginaba sobre Japón, no creía que los dos equipos que se habían formado fueran idea de Todou-san, se debían a otra cosa.
Entonces revivían en mi mente leves fragmentos de la discusión que hubo entre los dos hombres y podía sentir los golpes bajos en sus palabras, todo sobre la familia y ese tipo de cosas.
Así que nada entre ellos se había arreglado aún, y ya eran dos días.
Entonces podía concluir que Chiba seguramente estaría del lado de Todou-san sin pensarlo y no se inmiscuiría más en un tema que no le era de importancia al hombre, como venir aquí. Evitaría la fatiga de una visita y fingir interés más del necesario. Siendo completamente imparcial en todo pero siguiendo órdenes al pie de la letra.
Por el otro lado estaba Asahina y no me sorprendía en nada su ausencia, después de todo había un poco más de historia con él de la que nadie estaba enterado, ni siquiera Suzaku.
Apenas puse mi mente en unirme al ejército japonés y sus acciones hacía siete años, me entrometí en una posición que sin querer desplacé en poco tiempo.
-Así que tu eres el niño Britannian ¿Cierto? Senba me ha hablado mucho de ti-
Estaba solo en las base central de Tokyo y no quería perderme arriesgándome a quedar linchado en el asta de la bandera, por lo que por primera vez en mi corta vida hacía caso a la instrucción de un adulto. Todou-san me dijo que lo esperara en el centro de mando sin tocar nada y eso haría.
Me giré con algo de miedo porque se suponía que estaba solo, pero me topé con un uniforme que ya había visto en otro lado así que lo identifiqué de inmediato.
-Eres miembro de las cuatro espadas ¿Cierto? Asahina Shogo- contesté, Senba había hablado tanto de sus aventuras así como del miembro más pequeño del grupo por semanas, así que asumí que era ese muchacho. Un prodigio con la espada, inteligente y bastante orgulloso.
Empujó sus lentes sobre el puente de su nariz y sonrió.
-Me has de conocer por Senba ya que no nos habíamos visto antes- asentí levemente ante su declaración -¿Qué haces aquí tu solo?-
-Espero a Todou-san- contesté.
Creí que mi declaración era inocente. Tenía todo el derecho de hacerlo, pero cuando algo en el rostro del muchacho se distorsionó, de la nada me sentía inseguro.
Por fortuna no tenía que seguir hablando o distraerme cuando el maestro de Suzaku entró en el centro de mandos con toda naturalidad. El hombre me saludó de nuevo con un asentimiento y solo después notó al otro muchacho que estaba en el lugar, el cuarto miembro de las cuatro espadas.
-Asahina ¿Qué haces aquí?-
Me acerqué levemente al maestro de Suzaku.
-Teníamos práctica, Todou-sensei- respondió mostrando un bokken que yo no había notado antes y tragué con dificultad. La situación no me gustaba mucho, pero el hombre mayor solo hizo un sonido de compresión con su garganta antes de desechar el tema con facilidad.
-Lo siento, lo había olvidado. Supongo que tendremos que re-agendar el horario ya que tengo que vigilar a Lelouch mientras no sea seguro que ande por ahí solo- se disculpó y yo me acerqué más, tratando de desaparecer.
El muchacho sonrió, dijo que no habría problema.
Pero había un gran problema.
Eso lo aprendería con el paso del tiempo. Traté de apegarme a las palabras de Senba, donde decía que Asahina era un gran muchacho y seguro bajo la mirada de Todou-san se convertiría en un buen líder ya que era listo y tenía una mente brillante. Incluso creí que podríamos ser amigos cuando el concepto jamás busqué aplicarlo fuera de Suzaku.
Pero a medida que los años pasaban, caí en cuenta de una situación imperdonable.
Cuando yo no trataba de llamar la atención de nadie, Todou-san estaba tras de mí.
Cuando quería escabullirme sin protección en las bases, Todou-san estaba enterado.
Cuando estaba a punto de meterme en problemas, Todou-san aparecía.
Las cosas cayeron por su propio peso cuando Senba mencionó que Asahina estaba tomando clases de kendo en un dojo privado y hacía la academia militar al mismo tiempo. Los otros tres miembros de las cuatro espadas solo tuvieron que pasar por la aprobación de Todou-san para recibir el reconocimiento como una fuerza élite, en cuestión de meses, y Asahina había tenido que pasar por el reclutamiento general y el entrenamiento básico por años hasta que Todou-san lo volvió a recordar.
Porque no había tenido tiempo de adiestrarlo él mismo.
Y tampoco tenía tiempo de seguir poniendo su mirada en gente excepcional porque estaba tras de mí, órdenes de mi padre o no. Las cuatro espadas se quedarían solo en cuatro.
Así que me había robado –de manera no intencional- el momento más importante para Asahina. Podía recordármelo cada vez que cruzábamos miradas, mientras Todou-san no estuviera presente, mientras no tuviera que fingir que le agradaba ser utilizado como guardaespaldas de un Britannian. Incluso cuando estábamos solos.
Hubo incidentes, si. Pero nada que no pudiera arreglar por mi cuenta.
Por lo cual suponía que la persona más feliz en este momento por el conflicto que había distanciado a Todou-san de mi padre, era Asahina. Su odio era más puro y enfocado que el de Sawasaki.
-Lelouch… ni siquiera me estás escuchando- Suzaku agitó su cuchara frente a mi rostro un par de veces y atiné a sonreírle para no preocuparlo.
-¿Ves? Este lugar succiona mi cerebro- me quejé y era suficiente para él.
-Si no comes tu desayuno, no habrá pudín- me amenazó sosteniendo una pequeña bandeja fuera de mi alcance, entrecerré los ojos oliendo una trampa.
-¿Es bajo en grasas?- pregunté, Suzaku negó -¿De vainilla?- volvió a negar -¿Es hecho en casa?- asintió y estiré de inmediato mi mano a pesar de que mis costillas se quejaron.
-Lelouch deja, ¡Deja!- se rió manteniéndome con una mano en mi lugar –Es un premio por ser buen niño, pero no te lo daré si no comes tu desayuno- se regodeó.
-De hecho no se lo darás Suzaku-kun y saltarse el desayuno no es una opción-
Tenía que aparecer Gensai para quitarle el contenedor a Suzaku y regañarnos a ambos.
La vida se transformaba en un largo paseo por el infierno.
Todou P.O.V.
Las listas parecían expandirse en lugar de limpiarse con el paso de las revisiones, pero un ejército tan grande y corroído no sería fácil de organizar, cuando sea que Britannia se dignara a aparecer.
-Todou-san, permiso para tomar mi descanso-
Levanté la vista para mirar por qué tanta formalidad y Senba ya estaba de pie buscando con premura algo debajo de su escritorio. Entonces se enderezó poniendo dos grandes bentou sobre el escritorio con una sonrisa satisfecha que no sabía cómo interpretar.
-Permiso concedido…- arrastré las palabras perdiéndome en mis pensamientos, Urabe también guardaba sus cosas con rapidez y sacaba su propio almuerzo, entonces la duda me asaltó -¿Van a alguna parte?- pregunté –Generalmente comen encima de lo que están trabajando- comenté y no era un reclamo pero otras veces no los podía hacer tomar un respiro de lo dedicados que estaban y terminaban entregándome un reporte lleno de salsa de soya.
Senba fue el primero en contestar con una sonrisa enigmática.
-Vamos a comer con Lelouch-kun- esa información era adicional a lo que yo esperaba. Volví mi vista a los reportes dando a entender que no había necesidad de más explicación pero el hombre no se detuvo –Le prometimos un rato de distracción, después de convencer al doctor Gensai claro, ya que insiste bastante en mantenerlo tranquilo y despejado, sobre todo porque no parece tener mucha mejoría-
Detuve mi pluma sobre las hojas olvidando lo que escribía.
-Bien, nos vamos- finalizó Senba.
Demasiada información.
Suzaku P.O.V.
Estaba haciéndose tarde y mi madre no tardaría en llamar a mi celular, le había agarrado cariño al celular de Lelouch mientras no se lo pudiera devolver.
-¿Volveremos ya al templo, padre?-
Había ordenado las cosas en mi oficina y mañana tendría otro día lleno de trabajo pero incluso para la política había horas. Tenía tres días levantándose más temprano que yo y llegando más tarde a casa que solo lo veía en horarios de oficina o cuando comíamos fideos instantáneos en quince minutos de descanso.
-Adelántate Suzaku, solo debo terminar esto-
Si, su trabajo se había duplicado porque no contaba con información precisa del ejército ya que no se comunicaba con la persona que podía dársela. Aunque tampoco hacía nada por resolver su pérdida de tiempo para enfocarse en mejores cosas, o más importantes.
No insistí porque no me escucharía como las diez veces anteriores y aprendí a traer mi auto. Pero esto no estaba mejorando con el paso del tiempo y temía que jamás se arreglaría si esos dos hombres aprendían a hacer las cosas sin necesidad del otro.
Me estaba cansando el hecho de tener que mediar entre el ejército y la política para agilizar cosas que no serían necesarias de ser otra la situación. Además esto tarde que temprano nos costaría vidas en el sentido de que no había comunicación alguna entre la cabecera del país y el ejército. Y si Britannia decidía atacar estábamos fritos o nuestras probabilidades de supervivencia no serían suficientes.
Menos con Sawasaki vendiendo la información a diestra y siniestra a Schneizel.
Lelouch siempre dijo que de quien debíamos cuidarnos era Schneizel El Britannia.
Pero pasando a Lelouch, las cosas no iban como me gustaría. No sin ayuda y de nuevo tenía que maldecir la pelea que había entre mi padre y Todou-san. Estaban tan centrados en no verse el uno al otro y canalizar esa energía a mover el país que los demás quedábamos fuera a la suerte y lo decía así porque mi madre así se había expresado.
"Suzaku, no dejes que tus pantalones puedan más que tu cerebro"
Sabias palabras de una mujer que tenía experiencia con los hombres, pero al final eso tampoco importaba.
Estaban haciendo pedazos lo que costó años hacer funcionar y no se los permitiría. No con tantos problemas encima y si para mañana no daban una señal de paz entre ambos, lo haría por mi cuenta.
Dos semanas de esto ya era suficiente.
Gensai P.O.V.
No estaba sorprendido de estar saliéndome con la mía en este momento. Mantener a Lelouch quieto por tanto tiempo ya podría considerarse una especie de record que merecía reconocimiento. Pero si antes no había podido hacerlo era porque Genbu y Todou se empeñaban en hacerme cambiar de opinión.
Si, lo consentían demasiado en ese aspecto.
No ver a un doctor a menos de que fuese necesario.
No pisar un hospital o consultorio a menos de que fuese extremo peligro.
No seguir mis instrucciones en su mayoría.
Pero justo ahora no podía regodearme de que ambos me dejaran hacer mi trabajo, porque no era normal en ninguno de ellos. No veía un interés real en que Lelouch respetara mis reglas. Solo me estaban dejando hacer y deshacer el mundo del muchacho sin ninguna sola visita de parte de sus tutores.
Claro que Mei seguía trayendo a Nunnally e incluso pasaba un par de horas por su cuenta con Lelouch todos los días. Bien, pero la mujer era nueva en la vida de todos así que no significaba un mayor cambio o apoyo emocional en estos momentos. Quizás era la confirmación de que a los otros dos hombres no les importaba en lo absoluto esto o preferían mantenerse alejados que admitir que ambos habían hecho mal.
Lelouch lo sabía, eso podía apostarlo. Lelouch siempre sabía lo que pasaba con noticias o sin noticias. Así que tanto la presencia o la ausencia de alguien podía hacer que su mente saltara a conclusiones y eso no podía evitarlo. Estaba en todo su derecho de hacerlo, el problema era que no quería que le afectara tanto el hecho de que Todou lo estuviese ignorando y Genbu solo llamara ocasionalmente para hablar conmigo sobre cómo iban las cosas.
-¿Listo para dormir tan temprano?- me detuve en el marco de la puerta de Lelouch, la luz estaba apagada y él estaba recostado de espalda hacia la puerta. Sus hombros subieron y bajaron levemente indicándome que no le quedaba de otra.
Para mi era triste tener que estar lidiando con esta situación, Lelouch seguro pensaba de igual forma pero yo no podía hacer nada al respecto.
-Descansa entonces- suspiré.
Mi ética médica me perdonara, pero mañana haría algo que reuniría a esos hombres aquí de nuevo.
Por las malas.
Lelouch P.O.V.
Podía ver la luz al final del túnel después de tantos días de confinamiento.
-Príncipe Lelouch ¿Cómo salió tan fácil y rápido de ahí? ¿Qué no se supone que el hospital entero tiene una seguridad élite?- Gottwald se movía nervioso a mi lado checando sobre su hombro cada dos segundos. Suspiré abrochando de manera torpe el saco que me había traído.
-Quizás exageré- me encogí de hombros, pero cuando el hombre gruñó levemente significaba que no dejaría el tema en paz, y estaba hablando de mi único aliado en esta travesía –Geass Gottwald, geass- musité.
No me hacía nada de daño negarle el itinerario de la única carta que prefería nunca usar, aunque esta vez había sido sumamente necesaria y la agradecía infinitamente. De no tener el geass, nunca hubiera podido solo engañar a Gensai y continuar mi salida tranquilamente por los pasillos del hospital hasta la entrada, solo haciendo que el que se me atravesara olvidara lo que había visto.
Gensai no me la había puesto fácil con su orden de: No dejen salir al Britannian del hospital.
¿Cuántos Britannian más había en este lugar? Cero. Ni siquiera tenían que saber mi nombre para identificarme en el instante.
Demonios, nunca lo admitiría pero quería volver a mi cama en el instante en que la puerta del auto se cerró.
-Clovis…- suspiré.
Mi hermano no tan favorito pero respetado para al menos tenerlo frente a mí y resistir las ganas de asesinarlo se movió incómodo. Pero el problema ya era grande y todavía nadie lo sabía. Estas cosas llamaban a mi puerta sin que yo las buscara y he aquí la prueba.
Gottwald apenas había podido filtrarme información en la mañana de la llegada de mi medio hermano a la mansión Ashford y el predicamento en el que metía al abuelo de Milly con su petición. No tan extraña, pero sabía perfectamente que no era idea de Clovis ni venir aquí ni preocuparse por el bienestar de Euphemia.
¿Por qué el viejo Ashford no había recurrido a mi padre? El primer Ministro estaba ignorando a todos, justo como a mi parte humana y sensible que se esforzaba por creerle cada vez que prometía algo y volvía a cansarme de ser decepcionado. Pero sus acciones me orillaban a estas acciones de rebeldía y salida kamizake del hospital.
No podía poner este tema en otras manos y no quería que Gottwald cargara con la culpa si algo salía mal, lo cual esperaba casi como un hecho. No estaba haciendo esto de una manera planeada, ni siquiera estaba pensando de manera sensata y solo estaba harto de pasar tanto tiempo encerrado que esto se había visto como una buena opción.
Mi paciencia era corta. Pero solo debía centrarme en subir a Clovis y a Euphemia en un avión de vuelta Pendragón.
No tenía nada de ciencia, Gottwald había hecho la parte más dura que era traer a mis dos medios-hermanos y conseguir un medio de transporte. Tenía entendido que el jet estaba a las afuera de Japón y solo era cuestión de estar presente en todo el acto para asumir la responsabilidad de lo que pasara.
Solo tenía que ver cómo Euphemia y Clovis abordaban, era todo. Nada divertido en mi opinión pero eso había sido la condición de Gottwald para dejarme participar, el hombre también era muy sobreprotector.
-¿Cómo es que vienes aquí y me pides que cometa una ilegalidad por ti, Clovis?- pregunté mirando por la ventana pero escuchando perfectamente cómo el nerviosismo en el rubio aumentaba. El asiento rechinaba de manera incómoda.
-Euphemia no hizo nada, Lelouch. Y vine a sacarla sin tanto papeleo porque sabía que tú comprenderías o que al menos lo harías por Cornelia, sabes lo mucho que le importa Euphy-
Evité en todo momento reírme de nervios o de la ironía de la situación, prefería no mantener contacto visual que me hiciera hablar de más o transportarme mentalmente a los problemas que Euphemia había desatado con su aparición. De hecho agradecía infinitamente que ella también se estuviese tomando con la seriedad necesaria todo esto ya que no había dicho una sola palabra al punto de olvidarme de su presencia.
No dudaba que el viejo Ashford la hubiese puesto al tanto de los problemas que había causado y de otras cosas que seguro yo no sabía, el hombre no tenía miedo de infundir culpa en un príncipe imperial. . . vaga experiencia en el tema. Pero sin duda había contado como regaño para una princesa que creía que el mundo era color de rosa para todos.
-Solo acabemos con esto- hablé sin querer darle la razón a nadie, Gottwald seguía sin verse convencido.
Pero lo hecho, hecho estaba. Logré salir del hospital y Reuben Ashford me había cedido la custodia de Euphemia para desaparecerla del país, solo tenía que subirla al maldito avión.
¿Por qué tenía ganas de vomitar todo lo que comí en el día?
Finalmente arribamos a la pista clandestina. No tan lejos como me gustaría pero bastaría para no tener ojos curiosos.
Gottwald se movilizó rápidamente revisando por peligros inmediatos y al no encontrar ninguno, abrió la puerta de mi lado y me tendió una mano para salir.
-Solo es cuestión de cinco minutos- traté de convencerme a mí mismo cuando el viento helado me golpeó el rostro y el malestar aumentó. Gottwald me tomó por ambos hombros tratando de ofrecer algo de confort pero esto había sido una pésima idea, mandar en taxi a Clovis y Euphemia sonaba tan tentador ahora. –Adelante, entre más rápido mejor- argumenté señalando el jet que había traído al rubio.
Clovis se tomó de la mano de Euphemia y se adelantaron respirando de manera tranquila. Yo me aferré al brazo de Gottwald para mayor estabilidad y sentir que estaba todavía en el mundo de los vivos.
-Príncipe Lelouch… ¿Se siente bien?-
Para la evidente sorpresa de Gottwald, negué.
-Quiero sentarme- podía sentir leves rastros de lágrimas en mis ojos y el hombre seguro las vio porque se detuvo de inmediato mandando al diablo toda la misión. Euphemia y Clovis se detuvieron, escuché el titubeo en sus pasos pero no podía hacer nada. Solo cerré los ojos esperando que el malestar pasara mientras Gottwald me sostenía con ambos brazos todavía de pie.
-Solo aborden- ordenó Gottwald como si a simples civiles les hablara. Agradecía su tacto para notar que yo no podía decir ni pio.
-Pero ¿Está Lelouch bi-?...-
Clovis, un hermano amoroso.
-No debía sacar al príncipe del hospital para atender este asunto- argumentó y podía sentirlo como una disculpa en mi dirección como una aclaración dura para Clovis –Así que entre más rápido aborden, podré retirarme para que lo atiendan-
Sonaba como un plan.
Además no necesitaba alguna especie de despedida emotiva o las gracias por haber logrado sacar a Euphemia de Japón. Tampoco que la gratitud de Cornelia caería en mi como lluvia de buenos deseos y buena suerte en el futuro. Demonios, esto era una guerra.
El piloto encendió el jet.
-Ya están subiendo las escaleras- aclaró Gottwald para mí, tenía la cabeza enterrada en su chaqueta. El hombre era sorprendentemente cálido.
-Solo que despeguen- susurré.
-¡Alto ahí! ¡En nombre de las autoridades de Japón!-
Aquí estaba lo que tenía que salir mal en una misión sin planear.
-¡Príncipe Lelouch!...- estaba cansado de esto. Gottwald impidió que mis rodillas se doblaran pero sentía que el color se había drenado de mi cara ,esto dejaba de ser un acto de rebeldía divertido y fuera de la rutina.
Aún así logré en el mismo movimiento ver quién había logrado seguir nuestros pasos y osaba alargar mi miseria ahora hasta un punto indefinido. No solo podía perder el conocimiento y dejarle a Gottwald todo el problema. Supongo que era el momento de pagar nuestros enfrentamientos de años y afrontar nuestra rivalidad de una vez por todas.
-Asahina- gruñí enderezándome de manera digna, con ayuda de Gottwald. El cuarto miembro de las cuatro espadas sostenía una arma de manera firma entre sus manos y logró detener todo esto.
Las cosas se pondrían peor antes de mejorar.
Próximo capítulo, final de temporada dándole pie a los últimos 25 capítulos de Nippon Rebellion n.n esto también avanza muy rápido y cuando menos esperen, todo habrá acabado.
¿Asahina? ¿Ehhhhh?
n.n nunca fue el seguidor más leal de zero y creo que de Lelouch tampoco -al parecer- una historia muy convincente a mi parecer.
Review.
any
