-Asahina- gruñí enderezándome de manera digna, con ayuda de Gottwald. El cuarto miembro de las cuatro espadas sostenía una arma de manera firma entre sus manos y logró detener todo esto.

Las cosas se pondrían peor antes de mejorar.


Stage 50: Premio al Idiota del año

Clovis P.O.V.

Cuando Schneizel dijo que yo tenía la responsabilidad de rescatar a Euphemia, sabía que estaba siendo utilizado y de una manera vil, si debía añadir algo de dramatismo a esto. Porque de todos los medios hermanos que habitaban Britannia, políticos, militares, incluso la misma Cornelia, Schneizel dejaba la responsabilidad en mis manos.

En su no tan brillante hermano pero no por eso menos sensible. ¿Caer en el juego? Probablemente ni siquiera lograría salir vivo de esto ya que no tenía la capacidad de defenderme o escabullirme de los problemas de una manera diplomática o violenta. Yo solo era yo, confiando en que Lelouch actuaría según las palabras de Schneizel y a estas alturas, creo que confiaba más en un hermano que había dejado de ver por siete años y ahora tenía su lealtad en otro país, a uno que se supone estaba de mi lado junto con el Imperio más poderoso del mundo.

Curioso… que yo pensara de esa manera, en serio.

Pero estábamos aquí, en medio de un país más tenso del que recuerdo la última vez y amenazados de palabra por la única persona que en el pasado estaba obligada a protegerme.

Gottwald había sido bastante claro también demostrando dónde yacía su lealtad, y mi pequeño hermano debería considerarse afortunado de tener a ese hombre cerca. Nadie jamás le haría daño mientras Gottwald lo acompañara, lo cual temía ahora en mi contra mientras el hombre se incomodaba al paso de los segundos con mi presencia y la de Euphy.

Todo el mundo se veía tenso, hasta el jefe de la familia Ashford no me recibió como esperaba.

Pero había otra cosa en la que no me atrevía a poner mi dedo hasta que Gottwald habló.

-No debí sacar al príncipe Lelouch del hospital para esto-

Entonces me sentía una persona sucia y baja por estar haciendo esto. Dejando de lado que trataba de sacar a Euphy de manera ilegal de un país ajeno. El solo hecho de que me estuviera entrometiendo en otro asunto más serio, además de quizás estar poniendo la vida de Lelouch en riesgo, me hacía ser una mala persona dentro de los límites que yo podía controlar.

Bien, era un príncipe de un Imperio armamentista. Pero aún como yo no había hecho nada para causarlo, tampoco lo hacía para detenerlo y eso me hacía un cómplice. Así que nadie era una blanca palomita en este juego y mucho menos nos liberábamos de las culpas. Esto que estaba haciendo caía en un estándar diferente de cosas que uno no debería forzar y podía ver a Lelouch sufriendo por ello.

Pero al menos no habíamos tenido incidentes, esto se terminaría rápido para que cada quien volviera a su vida. Schneizel me escucharía después de esto.

-¡Alto ahí! ¡En nombre de las autoridades de Japón!-

Creo que ya era tarde para eso.


Lelouch P.O.V.

De todas las personas que podían aparecerse en este momento, el karma tenía un macabro sentido del humor.

-Después de tantos años, Lelouch-kun. He aquí traicionando al país y apoyando a príncipes Imperiales a escapar- la sonrisa que se saboreaba Asahina no tenía precio, apuntando de manera firme su arma.

¿Qué defensa tenía en esta escena donde literalmente había solo Britannian en la zona? ¡Necesitaba de alguien que confiara en mí, no Asahina!

Además no había hecho esto de manera informada. ¿A qué primer Ministro podía dirigirme en estos momentos? ¿O qué militar me había dado su aprobación para esta táctica? Mis opciones estaban cerradas desde un inicio y eso cavaba mi tumba en este momento.

¿Pero por qué de todos… Asahina?

-Así que al igual que Sawasaki, esperabas el momento perfecto para inculparme de algo- regresé tratando de comprar tiempo y con suerte Clovis terminara de abordar el avión, si amaba su vida.

No hubo cambio alguno en la expresión de Asahina pero Gottwald si tensó su agarre en mi brazo. Ambos sabíamos que esto era una mala idea y la escena nos dejaba como traidores.

-Solo creo en lo que mis ojos ven y mi interior decía desde hace tanto tiempo- canturreó el más joven de las cuatro espadas sin dejar de apuntar. –Ahora deja de comprarles tiempo porque no se mueven y no lograrían llegar al último escalón sin una bala en la nuca-

Escuché el gemido de miedo de Euphy y Clovis tratando de callarla, pero esto no tenía que ser difícil desde un inicio.

-A ellos no los metas en esto- declaré. Curioso que ellos hubiesen sido los que me metieron en esto. –Si tu problema es conmigo, conmigo tendrás que arreglarlo-

Gottwald no era partidario de la idea, podía sentirlo. Pero la posición de Asahina no titubeó, todo lo contrario. Su arma cambió de dirección demostrando las enormes intenciones que tenía de disparar en contra de mis medios hermanos.

¡Eso solo causaría problemas! ¡La guerra estaba declarada, mañana tendríamos problemas! ¡Y yo no tenía nada listo…!

-¡Deja de actuar como un idiota!- reclamé y Gottwald me detuvo en mi lugar. -¡Sabes tan bien como yo que esto no es una traición y que nada de esto afectará al país!- el joven hombre osó reírse de mi desesperación, respiré profundamente por un par de segundos para añadir algo que no le gustaría –También sabes que tengo más lealtad a este país en la palma de mi mano que tú en todo el cuerpo-

Su expresión confiada cambiaba ahora a una de enojo y aunque no era lo más factible dadas las circunstancias, hacía tanto que quería decir esto.

-¿Acaso crees que nunca supe quién alteró las computadoras de Rakshata la vez que perdió todos los datos del Proyecto-Guren? Gracias por atrasar la defensa del país un par de años- siseé –Sin mencionar el infantil saqueo de los archivos en el espacio que me designaron en la base- sus ojos se entrecerraban más y más –Ah, y lo más interesante. Que tú fuiste el responsable de dejar a Sawasaki Atsushi libre el día del golpe de estado-

Sus pupilas se dilataron, Gottwald susurró algo incomprensible detrás de mí pero era tan reconfortante decir todo eso en su cara.

-Conmovedoras palabras las que le dirigiste a Cornelia entonces, pero como le dije a Schneizel, sabía que ni la mitad de los japoneses creían en mí, pero eso no me importa. Estás en mi región militar y te ordeno que te retires si no quieres sufrir las consecuencias-

Con eso debía dar por ganada la contienda.

Sin embargo Asahina comenzó a reírse de manera histérica apuntando de manera inestable su arma.

-¿Tu región? Hace más de una semana que estás destituido niño Britannian. Todou-san se encargó de eso-

Un escalofrío me recorrió y de pronto el aire se cerraba a mi alrededor.

-¡Ahora aléjense ustedes del jet! ¡Y tú Lelouch, estás acusado de traición junto con todos! ¡Solo tengo que describir lo que he visto para que te encierren!-

Mi rostro se sentía caliente.

-¡Tampoco tu tienes la jerarquía suficiente para ordenarme! ¿Y adivina a quién le van a creer dada la situación?- le regresé.

De eso último ni siquiera estaba seguro pero era un carta que podía seguir jugando.

Asahina comenzó a acercarse de manera rápida sin bajar el arma y pronto Gottwald me puso detrás de él con un jalón. Lo que no esperaba era escuchar el arma siendo disparada y Gottwald cayendo de rodillas con una pierna sangrante. Giré levemente dándome cuenta de que Euphy y Clovis se habían alejado del jet por su cuenta, con esperanzas de no hacer esto más grande. Pero eso no importaba ya. pronto era enfrentado cara a cara con Asahina que me tomó del cuello de mi saco y me acercó con fuerza.

Gottwald intentó levantarse pero con un movimiento discreto de mi mano lo detuve. Apretaba los labios para no expresar dolor pero estaba atento a todo.

-¿Sigues pensando que tienes el control?- habló en mi cara ajustando levemente su dedo en el gatillo, pero el arma apuntando en dirección a mis medios hermanos. –Créeme que sería todo menos una mala persona al deshacerme de tantos Britannian en un solo día-

Entonces levanté mi mano y la posicioné sobre el cañón de su arma, halando de ella levemente hasta que apuntaba directamente en mi pecho. Gottwald se tensó, Clovis y Euphy gritaron pero esto era más que personal.

-Si tienes las agallas de hacerlo, hazlo- dije, pero era visible su nerviosismo al estarme apuntando de manera tan peligrosa y real. El miedo que sentía era bien fundamentado.

Haló del arma para no seguir obligado en la misma posición, pero lo siguiente que hizo no lo esperaba.

Disparó en mi brazo, la bala rosando mi piel de manera superficial y planeada. Pero de inmediato provocando una herida abierta que calentó mi extremidad al mismo tiempo que me recorría un escalofrío.

-No te creas tan intocable. Que podría matarte y de todas formas nadie podría hacer nada para traerte de regreso, aun cuando se me acusara de mil cosas-

Estuve a punto de responder con todo mi enojo acumulado cuando un pitido me distrajo.

No era un celular, además el sonido parecía aumentar su rapidez.

Quizás era una mala suposición y bastante fantasiosa pero sonaba a un bom-

El sonido de mis pensamientos fue cortado con un ensordecedor estruendo, la sensación de volar y una luz cegadora y ardiente que envolvió todo haciéndome viajar al infierno de manera rápida. Podía sentir todo arder, mi rostro ardía, mi piel ardía y mi cuerpo ni siquiera hacía un intento para volver a su punto de equilibrio normal.

Un chirrido se extendió en mis oídos bloqueando mis sentidos. Todo adquirió un tinte rojo y danzante frente a mis ojos, casi de manera hipnótica. Cerré los ojos tratando de explicarme a mí mismo dónde estaba. . .

¿Por qué?

¿Narita?

Bajo tierra

Pero,

La tierra temblaba.

¡Le-lo-uch!

¡Lelouch!

Algo hizo clic.

-¡Ngh!- me levanté de un salto quedando sentado en concreto ardiente. Había una gran estructura en llamas frente a mí, otros pedazos cayendo del cielo prendidos por su cuenta y escombros por todos lados desprendiendo un olor asfixiante. El jet había explotado.

-¿¡MALDITO SCHNEIZEL A ESTO SE REFERÍA CUANDO DIJO QUE YO SERÍA UN HÉROE?!-

Clovis y Euphemia estaban bien.

Britannia…Schneizel, sus planes. Tenía que armar un contraataque, tenía que levantar las defensas. Pero ya no era un… un militar ¿Cómo levantaría defensas? ¿Por qué había que levantarlas? ¿Levantarme? ¿Estaba en el suelo? O debajo de él… ¡¿Enterrado?! Por eso no podía respirar bien, el oxígeno se acababa.

-¡Todo esto es tu culpa Vi Britannia! ¡Desde un inicio! ¡Desde hace siete años!-

Asahina.

Asahina me sostenía contra el suelo.

Yo no… no quería estar en el suelo.

-¡Aléjate de mí!- grité.

Los ojos se Asahina se suavizaron en completa obediencia y quitó su peso de encima, alejándose una distancia considerable.

Pero abrí la puerta a la conciencia de la humanidad.


-¿Así que de eso se trata? ¿Una familia? ¡¿Ese es el plus que supuestamente te hace un mejor hombre Genbu Kururugi?!-

-¡Es una responsabilidad que jamás entenderás!-

-¡Entonces si mi presencia no tiene peso en esto debí dejarte buscar a Lelouch en Narita! ¡Dejarte dividirte en dos por arte de magia y que uno de los dos muriera!-

-¡No pongas palabras en mi boca! ¡Era tu deber hacer eso y ayudarme!-

-¡Claro que no era mi deber! ¡Lo hacía porque me preocupaba tanto como tú! ¡No porque fuese una orden tuya! ¡CREEME que no tienes ni tanto poder ni control sobre el país o tu "familia" como para obligarme a algo!-

-¡Eres un subordinado del ejército de MI país y mi palabra es LEY!-

-¡ERA TU AMIGO CON UN DEMONIO!-

-¡Los amigos no se toman atribuciones que no les corresponden en la familia de otro hombre!-

-¡Entonces si crees que puedes seguir adelante todo tu solo, BIEN ¡Manda el país al diablo como siempre piensas y carga con toda la responsabilidad tu solo! ¡De TODO!-

-Eres un cobarde, Kyoshiro. Apareciendo espontáneamente, tomando decisiones en la vida de mis hijos que no te corresponden y creyendo que tienes todo el derecho como la persona que les dio su nombre, ¿Sabes qué? A mí es a quien le ha costado, de mí es de quien han hablado. No cantes victorias ajenas-

-¿Eso es todo Primer Ministro?-

-Retírate-


Me causaba nauseas, pensar en ello. Pero me causaba más dolor de cabeza tratar de separar el porciento de verdad y el porciento de enojo en esas palabras. Porque no las hubiera expresado de esa manera si no las creyera. No hubiesen llegado a mi boca si no hubiesen estado ahí desde un inicio.

O quizás habían sido expresadas en un sentido diferente al que debía.

Aunque tampoco debía importarme demasiado, no era el único que debía meditar esto y sin duda tampoco el único culpable. El problema era que no había por dónde empezar o cómo terminar. Los problemas seguían apilándose y sabía que tarde o temprano caerían, pero preocuparme por ellos solo me distraería de ciertas prioridades.

Defender el país a toda costa.

Sabía que Suzaku se estaba desesperando por lo mismo, pero para todo debía haber tiempo y podía ser que otras cosas se arreglaran solo con el paso de los días.

Algún día.

Mi celular comenzó a sonar de manera insistente sobre el escritorio. Suspiré dejando mi bolígrafo y tallándome la cara, debía ser tarde para que me estuvieran rastreando.

-¿Si? Todavía estoy en el edificio de gobierno- contesté sin mirar el identificador, pero solo había dos opciones. Mei o Suzaku.

-¡Genbu!- y la primera opción era la correcta -¿Está Lelouch contigo?-

Me pasé una mano por el puente de mi nariz por tan extraña pregunta.

-Claro que no Mei, Lelouch está con Gensai- quizás ya era hora de volver a casa.

-Gensai acaba de llamar, Lelouch parece haberse escapado del hospital de especialidad ¿No está contigo acaso?-

Me levanté de un salto detrás del escritorio, golpeándome la rodilla con la silla y maldiciendo en el acto.

-¡¿No, cómo puede ser eso posible?!- reclamé -¿Además para qué necesitaría Lelouch salir?-

-¡Tu dime!-

Bien, no era momento para pelear con Mei tampoco.

-Voy para allá- estaba a punto de colgar mientras tomaba mi abrigo cuando la voz de Mei volvió a resonar a través del celular.

-¡No te necesitamos aquí! Lelouch no está aquí, Suzaku también salió a buscarlo-

-Entiendo, lo buscaré yo también- me disculpé.

Sin embargo Tokyo era bastante grande ¿Y para qué demonios había salido Lelouch?

Reprimí el primer instinto que tuve después de armar un plan y volví a guardar mi celular retrocediendo en mi lista de contactos, lejos del marcado rápido con el número uno.

Esto tenía que hacerlo solo.


Lelouch P.O.V.

De nuevo estaban hablando. Las voces se hacían presentes hablando de la humanidad, pasado, presente y futuros probables, discutían, coincidían, opinaban. Se metían en mis problemas y trataban de solucionarlos, pero no me importaban sus opiniones.

-Príncipe Lelouch-

Estaban asfixiándome.

-Príncipe Lelouch, concéntrese-

Abrí los ojos levemente, la cara de Gottwald se interponía entre mi visión y el cielo. Un cielo con tintes rojos de las llamas que estaban crujiendo cerca.

-Ngh…-

-Respire-

¿El problema se había acabado?

-¡Lelouch…oh por! ¡¿Estás bien?!- Clovis.

Con el dorso de mi mano me cubrí los ojos, yo no le había ordenado a Asahina nada pero el geass se había activado así que no quería cometer el mismo error con el resto. No fuese que mi boca causara problemas.

-¿Están…ustedes bien?- suspiré, no veía nada pero confiaba en la presencia de Gottwald.

-Perfectamente- contestó en tono bajo. Asentí lo más leve posible por la migraña que todo esto me causaba.

-Príncipe Lelouch, respiraría mejor sentado- sugirió Gottwald y solo gemí tratando de darle la contra. –No es una opción- comentó después de otro par de segundos y me resigné.

Claro que reconocía los fuertes brazos de Gottwald, pero sentí también cerca la presencia de Clovis tratando de ayudar. Era como un sentimiento de antaño, un hermano mayor que no veía desde hacía años y un poco de melancolía se filtraba entre sus delicados dedos. Pronto me vi recargado contra Gottwald, todavía sentado en el suelo así que abrí los ojos mirando hacia abajo.

-¿Schneizel?- me reí levemente sin mirar a Clovis pero el rubio se tensó resoplando bastante molesto –En serio Clovis ¿Cómo te dejaste engañar por Schneizel?-

Era un hecho de que ese hermano mayor exactamente tenía más trucos de los que pudiera darme cuenta a veces, pero el hecho de que hubiese recurrido a una táctica como esta me era repugnante. Haría todo para conseguir lo que quería al parecer, y yo debería recurrir al mismo juego si quería enfrentarlo.

-Bien, ¡Perdón por no ser tan desconfiado!- se quejó Clovis moviendo los brazos molesto y creí que estaba haciendo una especie de berrinche hasta que se quitó una mascada que tenía alrededor de su cuello. Entonces procedió a mover mi brazo sin nada de delicadeza.

-¡Hey!- me quejé, me había dejado sin aire el movimiento pero Clovis no me prestaba atención mientras amarraba la mascada alrededor del rozón de la bala así que guardé un momento de silencio.

Esto era bizarro, dejé descansar mi cabeza en el hombro de Gottwald. Solo cuando Clovis se vio satisfecho con su trabajo, me permití interrumpir sus pensamientos.

-Tu no pecas de confiado, Clovis- contraataqué aspirando levemente para organizar mi oxígeno, el ambiente era denso –No siendo un príncipe Imperial. Schneizel te atacó en el orgullo para convencerte de venir por Euphy- torció la boca de lado, dándome la razón –Lo cual explicaría por qué tanto interés-

No es que no creyera que tarde que temprano alguien reclamaría a Euphy como la princesa que era, al menos Cornelia. Pero Clovis no tenía mucho que ver en ese asunto así que temía problemas desde el primer momento. Todo se reducía a este plan.

-Si el jet estaba programado para explotar minutos después de encenderse por segunda vez, tú y Euphemia hubiesen muerto antes de salir de Japón- terminé casi sin aire, tomándome un par de minutos de silencio. Clovis siguió refunfuñando molesto, dibujando círculos con su dedo en el suelo.

-Entonces yo quedaría como un mártir de guerra, Euphy la víctima y Japón el culpable porque era la cuartada perfecta- razonó el rubio para mi sorpresa, incluso enarqué una ceja entretenido. Se ofendió un poco mirándome feo. –Lo entiendo, Lelouch- se quejó –Solo que no creí que Schneizel fuese capaz de llegar a tanto-

Entonces no lo conocía tan bien como yo.

-Debes agradecerle a ese idiota su intervención, entonces- musité mirando en dirección de Asahina que no entendía el conflicto de su mente. Queriendo dar un paso hacia adelante y topándose con una barrera mental que lo hacía retroceder y entonces comenzaba a gritar obscenidades.

Aunque ya estaba aquí, no me movería por mi cuenta, quizás se habían dado cuenta que escapé y la explosión les diría dónde estaba, aprovecharía el tiempo al máximo antes de volver a ser recluido. Si me dejaba, aunque no tenía ánimos para razonar más allá de lo siguiente.

-¿Gottwald, averiguaste algo del geass?-

Clovis se tensó a mi lado fingiendo demencia al respecto y con solo una mirada supo que no tendría escapatoria. Euphemia estaba entretenida pasando un dedo por los pliegues sucios de su larga falda, así que no sería un problema. Sin embargo, Gottwald se rió desde el fondo de su pecho haciéndome sentir las vibraciones por mi actual posición.

-Creo que no es el momento indicado, príncipe Lelouch- defendió.

-Omitiré el hecho de que tienes varias horas usando ese título conmigo aún sabiendo que lo odio y te perdonaré la vida si me dices lo que averiguaste- contraataqué y esperaba que entendiera que no me callaría hasta convencerlo y cada vez me costaba más trabajo armar oraciones largas.

Entre el humo, la adrenalina y un sentimiento de opresión en mi pecho, esto no acabaría bien y ya imaginaba el regaño de Gensai. Así que las opciones eran cortas.

-Lelouch-sama, insisto en que no es el momento- Gottwald parecía tener claras sus prioridades, pero yo opinaba que no había tiempo para seguir dudando.

-Tenemos una guerra encima, me enteré de que Sawasaki está en Britannia, me sacaron del ejército y también tengo que encontrar la manera de resolver un pleito familiar que no me incumbe del todo pero si no ejerzo presión nadie lo hará. Ilumíname Gottwald, pero dime ¿Cuándo tendré tiempo para que ambos platiquemos?- para el final de la oración era más que obvio que estaba agitado y eso no le gustaba al hombre, pero debía concederme eso.

-Creo que usted ya tiene las respuestas que necesitaba- comentó con un suspiro cediendo finalmente a mi petición –Me puse al tanto de algunas cosas con su padre y sinceramente creo que logró averiguar más usted en mi ausencia que yo en Britannia-

Clovis miraba en otra dirección simulando no estar escuchando nada.

Asentí ligeramente por el reporte de Gottwald, ahora cambiaba mi blanco.

-¿Tienes algo que añadir, Clovis?- le acababa de salvar la vida, seguro y podría darme algo a cambio.

Se mordía el labio inferior debatiendo mentalmente en algo y esperé pacientemente mientras tanto. Gottwald me enderezó un poco más y lo miré feo por su rudeza, pero no se disculpó sinceramente. Los ojos comenzaban a pesarme.

Finalmente el rubio se giró con ambas manos apretadas sobre su pantalón y en sus ojos había un fantasma de traición debido a lo que Schneizel había hecho, así que eso apoyaría el hecho de que me diera información que podría usar a mi favor. Pero contrario a empezar a revelar lo poco que sabía, metió una de sus manos al pantalón buscando algo.

Sacó un pequeño aparato blanco del tamaño de una memoria USB con un solo botón color oro. Gottwald se tensó pero yo solo me llenaba de dudas pensando en lo que era.

-Geass canceller- recitó Clovis depositando en mi mano el aparato sin nada de remordimiento. Enarqué una ceja bastante confundido mientras pasaba mi pulgar sobre la superficie lisa. –Anula los efectos del geass en una persona que se encuentre en un radio cercano- proporcionó al final con algo de aburrimiento –En vista de que te debía algo valioso y esa bruja de cabello verde te proporcionó su secreto, creo que te servirá. Bartley y el equipo de investigación lo desarrolló bajo mi mando y lo probamos a manera de defensa, funciona y es el único que existe-

Parpadeé confundido. No me refería a esto cuando quería información aún cuando suponía que Clovis seguía tan desconectado de la política y milicia como siempre.

Sonreí levemente.

-¿Venías preparado para defenderte de mí?- piqué, el rostro de mi medio hermano se tornó rojo en vergüenza. Así que mi suposición era correcta.

-Uno nunca sabe- alegó. Tenía toda la razón.

Entonces quizás esto podría serme de utilidad en ocasiones erróneas como la que estaba parada a treinta metros de distancia. Yo no era una persona que guardaría rencor por algo estúpido y sin sentido, de hecho las acciones de Asahina jamás me importaron aún cuando se metía en mis planes y causaba problemas. Pero hoy me había dado cuenta de que esto no llegaría a ningún lado y de haber necesitado su ayuda en algún momento importante de estos conflictos mundiales, podría haberme asesinado o puesto en riesgo mis planes por un tonto rencor.

No caería en el mismo error dos veces.

-Gottwald, quiero que vayas por Asahina y lo sujetes- ordené –Borraré mi orden accidental, así que quiero que lo traigas-

Clovis se rio disfrutando del uso que le empezaría a dar a su regalo, pero pronto fue silenciado por el movimiento de Gottwald que se quitó de mi espalda pero me recargó en él y no se quejó en ningún momento. Esperé que estuviera lo suficientemente lejos para presionar el botón, viendo como la mente de Asahina se reiniciaba de manera lenta como para darse cuenta de que ya había sido capturado.

-Cornelia me dijo lo que pasó en la montaña- susurró Clovis aprovechando la lejanía del otro hombre, suspiré de solo pensar en ello -¿Por eso estabas en el hospital?-

¿De qué serviría mentir?

-Demasiados factores- fue mi respuesta y el rubio no se vio muy convencido, pero Gottwald ya arrastraba al joven miembro de las cuatro espadas en nuestra dirección así que guardó silencio.

En el instante en que Asahina se dio cuenta de que estaba tan cerca como para asesinarme, lo intentó de nuevo pero Gottwald le propinó un golpe detrás de las rodillas, obligándolo a acuclillarse.

No le daría oportunidad de nada, permití el geass activarse.

-Yo no voy a castigarte ni tomar venganza de ninguna infantil manera, Shogo. Pero tú le dirás a Todou-san en frente del resto de las esapadas todo aquello que maquilaste y llevaste a cabo a lo largo de los últimos años, todo aquello de lo cual eres culpable…- de nuevo me estaba ahogando –Pero en tu conciencia quedará lo que debes hacer para redimirte con ellos-

El geass se desactivó. En los ojos de Asahina hubo entendimiento antes de que Gottwald lo noqueara para evitar problemas.

En la lejanía ya podía escuchar sirenas de bomberos y patrullas.

Round 2.

En cualquier momento nos encontrarían.

-Clovis…- y tenía algo importante que aclarar antes –Japón ya es culpable de lo que pasó con el jet debido a la trampa de Schneizel y si eso quería el Emperador, la guerra la empezamos nosotros. Si regresas, serás un superviviente y un héroe para Cornelia, pero aunque digas que todo fue culpa de Schneizel, nadie te va a creer. Eso no quita que eres un príncipe imperial y que regresarás a la vida que conoces-

Aspiré lo más profundo que podía.

-Por otro lado, puedo ofrecerte a ti y a Euphemia lo mismo que hice con Nunnally y conmigo, declararlos muertos. Porque sinceramente no te conviene estar del lado del Imperio que yo planeo destruir, al menos por un tiempo-

-¿Sigues aferrado a eso?- me preguntó de manera seria a lo cual asentí. –¿Por qué habría de…?-

-Te sorprenderías de lo interesante que es la vida fuera de Britannia- sonreí levemente, las orillas de mi visión se oscurecían.

Las sirenas estaban más cerca.

-No tienes que decidir de inmediato, Gottwald puede hacerse cargo de lo que decidas y también puedo mandarlos sin obstáculos de vuelta a Pendragón-

Reconocía ese auto negro que comenzaba desviarse en la carretera hasta esta pista clandestina. Al menos nos habían encontrado.

-Piénsalo- suficiente adrenalina por unas horas.

-¡LELOUCH!-


Genbu P.O.V.

Sabía que de inmediato sabría dónde estaba Lelouch solo siguiendo los problemas de Tokyo.

-"Se reporta una explosión a las afueras de la ciudad en el KM 15 de la carretera hacia el norte…"-

Lo cual me preocupaba dependiendo del reporte.

Cuando me enfilé siguiendo las patrullas y sirenas fuera de la ciudad, hubo un auto color negro que pasó a una velocidad no permitida por el carril izquierdo rebasándonos a todos. No tenía que confirmarlo para saber que era Suzaku y que había pensado lo mismo que yo. Así que solo mantuve la calma y esperé que la caravana llegara junta su destino, uno no muy claro.

Apenas cerré la puerta del auto me vi enfrentado a lo que quedaba de un jet en llamas. Y creí por un momento que quizás nos habíamos equivocado siguiendo pistas que obligatoriamente no decían que Lelouch estaba aquí. Pero el auto de Suzaku estaba estacionado un poco más adelante y mi hijo estaba hablando acuclillado en el suelo, hacíendo preguntas rápidas a una persona que estaba de pie a su lado.

Gottwald.

Habíamos seguido la pista correcta.

Entonces me disponía a acercarme cuando un vehículo todo terreno derrapó a mi lado, cuatro puertas siendo abiertas al mismo tiempo. Tres miembros de la fuerza élite japonesa bajándose sin notarme pero el copiloto topándose con mi mirada de una manera muy incómoda. Detuve mis pasos y Todou los suyos.

-¡Shogo!- el grito de Senba me sacó de mis pensamientos y me acerqué. El otro hombre me imitó al mismo paso, sea lo que sea que hubiese pasado, yo tenía otro motivo de estar aquí.

En medio de la pista con restos de jet, estaba un miembro de las cuatro espadas plenamente inconsciente y tratando de ser despertado por su compañeros. Pero más allá de ellos, estaba Suzaku arrancando a Lelouch del agarre de… ¿Clovis? Una cabellera rosa de movió de manera incómoda.

Euphemia.

¿Qué demonios era esto?

Suzaku se puso de pie con Lelouch firmemente en sus brazos y comenzó a caminar en mi dirección, dejando atrás a los demás. Me acerqué temiendo los peores escenarios, pero estando lo suficientemente cerca podía ver a mi hijo respirar, su rostro lleno de tizne y algo apaleado, pero nada aparentemente grave. Suspiré profundamente de alivio, y cuando creí que Suzaku se acercaría por completo a mí, se desvió olímpicamente a la izquierda. Solo que su paso fue detenido por otra persona que tampoco había visto.

Todou.

Aparentemente hizo lo mismo que yo, inspeccionar de manera visual sin decir una palabra.

Pero Suzaku no parecía importarle nada de eso, sacándole la vuelta al otro hombre al igual que a mí, dirigiéndose a su auto sin decir nada.

-¡Suzaku!- llamé. Ni siquiera sabía qué estaba pasando.

Mi hijo se detuvo de manera tensa y vi sus hombros bajar un poco, meditando lo siguiente que diría. Así que cuando se giró, su rostro tenía una gélida expresión a la que antes no había sido enfrentado.

-No necesito nada de ustedes- declaró.

El problema era que… habló en plural.

Miré de reojo al militar a mi lado.

Solo escuché el cerrar de las puertas y Suzaku había desaparecido con Lelouch sin dar más explicaciones.

Volví a mirar a Todou.

Seguía sin ser el momento para esto.


Lelouch P.O.V.

Uno no podía cerrar los ojos por un momento porque al abrirlos, podía despertar en medio de un secuestro. Uno con clase.

Seguía sintiendo opresión en mi pecho desesperándome un poco, pero había otra sensación tranquilizante que partía de mi mano. Un pulgar moviéndose en círculos de manera hipnótica, y nerviosa.

-¿Suzaku?- cierto, lo último que había visto era su auto acercándose a toda velocidad. Pero habría apostado que no venía solo, así que por qué-

-Lelouch ¿Cuántas veces tengo que decirte que me llames cuando vayas a hacer un caos de este tipo?- y lo primero que tenía que decirme era un regaño. Demonios.

Giré mi cabeza hacia la ventana sin ánimos de responder. Estábamos dentro de la ciudad.

-Lelouch…- tampoco me encantaba la idea de que nadie estuviera prestándome un poco de atención al menos. Bajé un poco la ventana al necesitar aire fresco. –Lelouch no me ignores-

Gruñí internamente.

-¿Sabes qué? Mejor consigo un taxi-

Aproveché el alto en el semáforo y abrí la puerta del copiloto, solo que debí quitarme el cinturón de seguridad antes. Suzaku reaccionó de inmediato pasando por encima de mí y jalando la puerta entre maldiciones para cerrarla. Permanecí inmóvil con una sonrisa de satisfacción en mi rostro.

Cuando ambos estábamos sentados de manera correcta de nuevo, me miró con incredulidad y un reclamo a punto de salir de su boca.

-¡Claro que no!- lo detuve levantando una mano a manera de advertencia -¡Tengo suficientes problemas atrasados, en el templo, en el país, con Britannia y con el mundo entero para que tú también te conviertas en uno, Suzaku!- parpadeó confundido ante mi súbita explosión pero no lo dejaría reaccionar -¡Además no me importa realmente lo que todos opinen al respecto, estoy harto de estar dejándolos hacer lo que quieren con mi vida sin importar lo que yo opino! ¿Y sabes qué? ¡Por eso salí hoy sin decirle nada a nadie! ¡Porque me orillan a no tener comunicación con nadie, luego se pelean, ponen en riesgo lo único estable que teníamos y se atreven a decirme en la cara que NO me preocupe! ¡No existe adulto responsable que tome las riendas de las situación!-

Sentía mi rostro rojo y respiraba de manera rápida.

Suzaku seguía inmóvil, parpadeando ante mis palabras.

Entonces procesé todo lo que dije, y mis mejillas ardieron.

-Digo…- ¿Cómo corregir eso?

Suzaku se abalanzó sobre mí y me encogí de manera cobarde. Me abrazó y comenzó a reírse sobre todo lo que había dicho al mismo tiempo que me revolvía el cabello y suspiraba de manera tranquila. No importaba que el semáforo estuviera en verde, era tarde en la madrugada y no había muchos autos circulando.

Solté el aire que retenía de manera derrotada y Suzaku apretó sus brazos aún más.

-Vamos al templo entonces-


Suzaku P.O.V.

Se los había advertido, a pesar de todo lo que había pasado, el ser de Lelouch no podía cambiar tanto como para no notar lo que pasaba a diario en el mundo y sobre las personas que lo rodeaban. Tenía ese extraño don para saber dónde había problemas y al menos proponer una solución para resolverlos.

Todos optaron por cuidarlo, lo cual no era para nada una mala idea. Pero con Lelouch había que hacer las cosas de manera distinta.

-¿Estás ya más tranquilo?- pregunté levemente poniendo una mano sobre su hombro. Se talló el rostro de manera cansada y se encogió de hombros controlando en lo posible su respiración.

No podría acostumbrarme a esto, jamás había tenido que temer por las explosiones de Lelouch. Porque solo eran eso, berrinches, epifanías, crudas realidades.

-De todas maneras ya la mandé un mensaje a Gensai y dijo que vendría en cuanto fuese posible- proporcioné. Lelouch se veía desconcertado por tener que depender también de la palabra de otra persona. Pero no estábamos haciendo un buen trabajo enfrentando este problema, seguía siendo difícil no irse a los extremos.

-Supongo que ya me extraña- dijo Lelouch con sarcasmo y sonreí.

Caía en mi la responsabilidad de hacer que esto funcionara.

Entrábamos ya en la vegetación del templo cuando noté que algo estaba fuera de lugar, y Lelouch seguía distraído porque no había hecho un comentario al respecto. Pero había dos autos que no reconocía en lo absoluto bloqueando la subida por las escaleras, así que estiré mi mano hacia la guantera del auto en busca de-

-Mi arma- se quejó Lelouch, pero pasando a segundo término el hecho de que le había mostrado dónde tenía escondida esa cosa, viendo el problema que podía haber enfrente.

Me detuve, tensión acumulándose en mis nudillos. Pero si estas personas estaban esperando a alguien, no sabía si sus intenciones eran buenas o malas.

Aunque divisé a Sayoko parada a la mitad de los escalones con una pose bastante tranquila. O era la confianza que tenía en sus propias habilidades de defensa.

-Espera un momento, Lelouch- comandé. No le gustó en lo absoluto pero se quedó callado.

Al salir del auto, dos personas se acercaron de manera lenta. La oscuridad de la noche no me dejaba verlos tan bien como quisiera, pero había dejado las luces del auto encendidas con ese propósito.

Un hombre de raza oriental fue el primero en acercarse lo suficiente, extendiendo una mano para un saludo formal.

-Li Xingke- dijo, acepté con cautela el saludo –Vengo en nombre de la Tianzi, máxima gobernante de la Federación China-

Sentí un leve tic en mi ojo derecho, no en frente de Lelouch… no en frente de Lelouch.

Entonces se acercó el otro hombre que estaba esperando la presentación del primero, un poco más viejo pero grande y fornido.

-Lawrence Jhonson- estreché manos de manera nerviosa –El área 5B o Australische, quiere participar-

-¿Suzaku?-

Me congelé y tragué gordo, Lelouch ya había abierto la puerta del auto y tenía un pie afuera. Con una leve disculpa dejé a los dos hombres que asintieron de manera confundida. Entonces caminé de manera rápida a la puerta del copiloto luchando contra lo imposible.

-¿Hay algún problema?- pregunto Lelouch de manera seria. Yo negué, o quizás hubiese sido mejor decirle que sí había.

Aunque esto era inevitable.

-Sayoko-san- llamé levantando la cabeza, la sirvienta de inmediato comenzó a caminar hacia nosotros pasando con cautela a los otros dos hombres.

Solo cuando estuvo lo suficientemente cerca, le tendí una mano a Lelouch para poder salir del auto. La inestabilidad de toda la situación lo traicionaba así que tuve que sostenerlo por ambos hombros.

-Despacio…- instruí. Sayoko estaba a mi lado y tomó uno de los brazos de Lelouch, yo hice lo mismo con el otro.

Tenía que poner primero la integridad de Lelouch sobre todas las cosas así que caminamos despacio hacia las escaleras. El problema era que estábamos siendo víctimas del escrutinio de los otros dos hombres que se veían plenamente confundidos, sobre todo mirando el estado de Lelouch.

-Regresaré en un momento- volví a disculparme y debían entenderlo, yo no los había citado.

-¿Ese es el vidente japonés?- el hombre que venía de la federación China preguntó. Lelouch enarcó una ceja confundido y yo me tensé.

-¿Disculpe?- y Lelouch tenía que defenderse.

-Es un Britannian realmente- el hombre del área 5 completó.

Podía sentir el cuerpo de Lelouch tensarse listo para la pelea, así que lo recogí en mis brazos y empecé a correr escaleras arriba.

-¡Suzaku qué demo… Suzaku! ¡Bájame! ¡¿De qué estaban hablando?! ¡BAJAME!-

Karma.

No había manera de que Lelouch se quedara fuera de esto.


Mmm ¿Fin? Bueno ... algo es algo, si esperaban que terminara como la temporada pasada, no n.n hay que hacer las cosas diferentes.

En cambio, el inicio de la siguiente temporada les moverá el tapete por completo y espero que estén preparados para el final de Nippon Rebellion porque cada capítulo los hará llorar.

Sin más ni más, que comience el caos

any