Stage 53: Federación de...¿Naciones Unidas?

Suzaku P.O.V.

Nunca era fácil, para mí. Darme cuenta del error hasta quizás un poco tarde y ya estar lidiando con algo que no debió haber pasado desde un inicio. Pero mi mente trataba de consolarme diciendo que esto pasaría, que no debía sorprenderme, que los tres habíamos aceptado venir hasta Rusia para ser expuestos y juzgados por nuestra forma de tratar de ayudar al mundo.

Eso también lo habíamos hablado y se acordó que cuando la integridad física o emocional de cualquiera se viese amenazada, las cosas acababan ahí y Japón seguiría peleando su batalla. Nada nuevo, nada que tampoco estuviésemos dispuestos a hacer.

Así que dejando de lado la disputa que había tenido con Lelouch, mis instintos volvían a aflorar y el amor que le tenía a mi familia hablaría de una forma que todos comprenderían.

-¡Un Britannian!-

Empujé muchas personas para poder llegar al frente, sobre todo porque la curiosidad los petrificaba en sus posiciones y no podía pedirles de manera decente que se movieran. Recibí múltiples quejas y gruñidos, pero pude llegar al frente dándome cuenta de que la cumbre había terminado antes de empezar.

Podía reconocer a todas los políticos presentes ya que había visto sus fotografías y perfiles, pero si el acento no me hubiese dado un indicio, el porte y la bandera que tenía en su saco delataba por completo la procedencia de este desdichado ser.

-Aléjese de él, Presidente Alphonse- hablé con mi tono muy por encima de los susurros y las habladurías que ya se esparcían. Pero mi vista cayó por completo en Lelouch, que hasta ahora podía ver con certeza.

Al haber gritado "Britannian" lo único que podía pensar era en Lelouch.

No estaba consciente de lo que pasaba a su alrededor y eso ya era considerado para mí una ofensa. Salí de entre el grupo con paso decidido y sentí que mi padre apenas me alcanzaba. Solo que se tensó de igual manera al observar a Lelouch en el suelo y pronto llegamos a él, ignorando por completo al alemán.

-¡¿Qué significa esto?!- el hombre gritó, pero apenas me cercioré de que el pulso de Lelouch era estable, me puse de pié y tomé al político por el cuello de su saco, empujándolo un par de pasos lejos de mi padre y mi hermano. La parte de los reclamos debía ser mía y sin duda ya no consideraba la diplomacia.

-¡¿Cómo es que usted se atrevió a…?!- estaba dejando salir todo mi estrés acumulado cuando solo una palabra me detuvo.

-Suzaku-

No me giré, pero tampoco solté al hombre. Aún así sentía la mirada en mi espalda presionándome a obedecer, y no era mi padre quien había llamado.

Los murmullos comenzaron a expandirse de nuevo con mayor intensidad.

-¿Estás bien, Lelouch?- pregunté.

Silencio de nuevo. Gruñí por lo bajo debido al espectáculo, pero el alemán entonces utilizó sus brazos para golpear los míos haciendo que lo soltara, estuve a punto de golpearlo esta vez en serio, pero mi hermano se empeñaba en interrumpir.

-Suzaku- esta vez de manera más seria, empujé al hombre lejos de mi solo para evitar la tentación –No vale la pena- argumentó Lelouch, entonces me giré.

Me giré y este pequeño pedazo era el centro de atención mundial y múltiples emociones eran transparentes. Podía ver expresiones de sorpresa, porque un Britannian estaba en esta cumbre tan cuidadosamente armada. Miedo, en aquellos que temían que entonces el ejército del Imperio nos arrasara por motivos de conspiración y traición. Curiosidad, por parte de unos pocos que buscaban una explicación más coherente de la presencia de Japón junto a Britannia, y disgusto por aquellos que rechazaban totalmente la idea.

Lelouch estaba sentado en el suelo, recargado levemente en nuestro padre que tampoco tenía muchos ánimos de continuar con esto. Supongo que era nuestro momento de salida.

Me acerqué a ambos y aunque mi padre se enderezó de inmediato, yo le tendí una mano a Lelouch para ayudarlo. Sin embargo todavía no lograba pararse cuando se quejó y se llevó una mano a su costado derecho, lo tomé por los antebrazos de manera preocupada.

-¿Te hizo daño?- susurré entre ambos a lo que no supo contestar, las heridas de Narita seguían frescas y un golpe mal dado podía empezar todo de nuevo.

Lo acerqué a mí para que se apoyara al caminar, pero el círculo de políticos todavía no se deshacía. Sus miradas atentas a cada movimiento que dábamos. Mi padre se acercó a ambos y con una sola mirada, nos recalcó que esto ya no tenía sentido y éramos libres de marcharnos. Comencé a moverme despacio para que Lelouch avanzara y los políticos finalmente se quitaron.

-Primer Ministro Kururugi- me detuve cuando el Zar llamó a mi padre, no lo había visto dentro de todo este espectáculo y como era de suponerse, ni siquiera sabía lo que había pasado, solo llegó cuando ya nada tenía remedio. Miré levemente sobre mi hombro, Lelouch suspiró. –Lo que le dije sigue en pié, Rusia está con Japón en esto-

Dicho esto, Lelouch hizo esfuerzos sobre humanos por girarse para ver lo que estaba pasando, confundido por el momento que le faltaba donde nuestro padre había hablado con el zar, aún con todo este escándalo. Le permití moverse y el zar entonces nos miró a ambos, con un asentimiento en mi dirección y una sonrisa de simpatía hacia Lelouch.

-Creo que me golpeé fuerte la cabeza- musitó Lelouch y le di un apretón en el hombro.

Pero entonces no fue la única persona resaltable de la multitud, debía temer un poco cuando el hombre de la Federación China que había propiciado esto en pos de una alianza, dio un paso hacia el frente todavía de manera seria y de postura rígida. Su semblante parecía el mismo que la primera vez que había expresado su deseo.

-La Federación China sigue dispuesta a la Unión- aseguró en dirección a nuestro padre, quien con un asentimiento aceptaba esto también.

Finalmente el hombre de Australische salió del fondo, una expresión decidida en su rostro y la misma actitud férrea que del inicio.

-Australische está participando en esto- reforzó.

Entonces vi de reojo a Lelouch, su mirada no reflejaba en si felicidad, pero si una gran confusión respecto a este inusitado voto de confianza a pesar de las adversidades. Aunque claro que no había tiempo de explicarle todo, pero creo que se sentía más incómodo que otra cosa porque algunas personas aceptaran esto más fácil de lo que creía.

Aunque al final, no se podía desear que esto fuera una escena de perfecta camaradería y confianza donde todos terminarían aliados.

-¿Y qué? ¿Dónde quedamos los demás países?-

La atención de todos volaba ahora hacia otro hombre con la bandera Holandesa portada de manera orgullosa en su solapa pero de una actitud no tan diplomática. Mi padre se giró en su dirección con una expresión calmada, pero sabía por su manera de enarcar una ceja que lo que seguía sería entretenido.

-¿Quiere usted que les ruegue por una alianza?- se rió nuestro padre de manera un poco sarcástica -¿Por qué lo necesitaría a usted, Primer Ministro, si Japón ha sobrevivido bien por su cuenta? De manera digna y rica, contrario a Holanda y sus calles llenas de delincuencia y perdición-

El hombre de inmediato se vio herido en el orgullo dando un respingo y apretó ambas manos a los costados de su pantalón.

-¡El estado de mi territorio no era un requisito para que HOLANDA participara en esta cumbre!- alegó -¡Además no se nos iba a poner de condición aceptar la presencia de un Britannian entre nosotros!- apuntó directamente a Lelouch y mi padre caminó para interponerse en su acusación.

-El estado de su país podrá no ser un requisito, pero a mí me da una gran idea de la clase de gobernante que usted ha sido y las personas que tiene a su alrededor- continuó sin verse ofendido, aún. –Por otro lado yo no le he puesto ninguna condición a nadie, lo que me molesta realmente es la manera en que han tratado a uno de mis hijos- se giró hacia el Alemán con una mirada que pedía retribución –O las acusaciones sin fundamento que se le están haciendo- volvió su vista al hombre de Holanda.

Los murmullos comenzaron a expandirse de nuevo y personalmente creía que no había mejor manera de poner las cartas sobre la mesa. Pero Lelouch se encogía a mi lado en un acto de culpa que jamás había visto en él. No podía decirle que esto no era culpa de su raza, pero tampoco podía tomarse en serio la idea de que él era Britannia y todo lo que hacía el Imperio era su culpa.

-¡No se nos puede orillar a aceptar o no a un Britannian y quedar como los malos de esta reunión si no lo hacemos!-

-¡¿No se supone que esto era anti-Britannia?!-

-¡No caeremos en el mismo error dos veces!-

-Cobardes-

Me mordí el labio inferior sabiendo que no podía hacer nada más por esto más que hacerme a un lado, y creo que para cerrar este ciclo de la manera correcta, había que dejar que Lelouch dijera todo lo que tenía que decir en una historia que no solo se estaba desarrollando en Rusia, sino a lo largo de toda su vida fuera del Imperio.

Aquí empezaba la guerra del racismo contra el racionalismo.

Los políticos que alcanzaron a escucharlo guardaron silencio, y los que no, pronto se vieron intimidados por Lelouch separándose apenas un poco de mi lado para ser escuchado y visto.

-Están expresando todo su odio como una masa estúpida y temerosa que sigue lo que una sola persona dice- comenzó con ambos brazos cruzados sobre su pecho pero con una mano sosteniéndose la sien de manera incómoda –Pero adivinen qué, si están aquí para empezar no es porque Japón los haya reunido porque necesite la ayuda de alguno de ustedes, ya que sin tantos ánimos de ofender, lo único que la mayoría de aquí lograría es que el país se extinga por confiar en quien no debía, por tratar de hacer un favor-

Aspiré de manera profunda escuchando atentamente, mi padre en ningún momento trataba de parar a Lelouch.

-¡Yo los convoqué a esta cumbre! ¡Yo soy quien trabajó el plan de una alianza! ¡Pero no para defender a aquellos que cobardemente solo se esconden de Britannia y niegan todo lo que tenga que ver con el Imperio! ¡Era para países que estuvieran dispuestos a cooperar en un frente de batalla que no pudiese quebrarse y acabar así de una vez por todas con esta guerra!-

Lelouch tenía un don para expresar sus ideas sin cabos sueltos. Todos lo escuchaban, entre molestos, entretenidos o simplemente comprendiendo un poco su postura.

-¡¿Por qué diablos tendrían que estar buscando la traición en algo que ni siquiera ha empezado?! ¡Son paranoicos y cobardes! ¡Viven pensando en que Britannia tiene un ojo en todos lados y se preocupan más por pelear batallas fantasma que defender sus propios países y la gente real que vive en ellos!-

Mi hermano se giró al alemán que había iniciado todo y sonrió de manera socarrona.

-Si queremos hablar entonces de traidores, yo no me atrevería a aliarme con una país que está haciendo arreglos diplomáticos para casar un heredero alemán con una de las princesas de Britannia-

Una ola de murmullos se levantó de inmediato al mismo tiempo que la cara de muchos se desconfiguraba, pero Lelouch había llegado al punto importante.

-O con un país que desvía sus fondos comprando tiempo a Britannia para no ser convertidos en un área- esta vez se giró al hombre de Holanda que dio un paso hacia atrás tomado por sorpresa.

Yo no tenía idea de cómo Lelouch tenía esos datos, pero debía suponer que no se dejaría ser acusado sin tener con qué defenderse, y vaya manera de hacerlo.

-¿Quieren tratarme como un judas cuando el único lazo que puedo tener con Britannia es mi nacimiento?- se mofó Lelouch –Adelante, pero la mayoría va a caer y no será a mi lado. Porque Japón no va a perder su batalla mientras yo esté en el país y tampoco me preocuparé por defender territorios que están perdidos aunque Britannia no los haya conquistado-

El silencio final era aplastante, pero Lelouch esperaba que alguien más hablara o se atreviera a contradecir lo que había dicho.

Una sola palabra.

Un solo gesto.

Nada.

-Veo que tienen clara ahora nuestra postura- interrumpió mi padre poniendo una mano en el hombro de Lelouch, empujándolo levemente en mi dirección.

Se encogió de hombros levemente no disculpándose por lo que había hecho, pero visiblemente un poco más relajado al haber liberado esa tensión. Pasé una mano por sus hombros y ambos nos quedamos esperando lo siguiente.

-Fue un placer venir a sermonearlos- concluyó nuestro padre acercándose rápidamente a nosotros para tomar la salida.

No creí realmente que la cumbre fuese a terminar de esta manera, sobre todo después del empeño que habíamos puesto a su organización, pero tampoco podíamos lograr algo con personas cerradas al diálogo y por parte de nosotros no había quedado en el intento.

-¿Acaso nadie va a abogar por su país?- fuimos detenidos por la voz del Zar que volvía a resaltar de entre los políticos con un tono duro y decepcionado -¿Realmente van a abandonar la diplomacia dándole la razón al muchacho? ¿En serio tienen esa clase de pensamientos medievales y racistas?-

La incomodidad de todos era palpable, pero tampoco había quien hablara a favor o en contra de lo que se había dicho.

-Primer Ministro Kururugi, si esta cumbre se ha cancelado entonces me gustaría que utilicemos este tiempo y el viaje ya hecho para tratar asuntos entre Japón y Rusia- concluyó el hombre –Los demás han de retirarse a la brevedad posible-

Con la despedida del Zar a todos los presentes, las quejas comenzaron a levantarse de nuevo.

-¡¿Quién dijo que no se continuarían las negociaciones?!-


Lo curioso al final era como después de ser maltratados públicamente, los políticos no darían a torcer su brazo de manera tan fácil como se pensaba. La presencia de Lelouch seguía siendo la controversia más grande y la mayor incomodidad para hablar con libertad, pero la cumbre seguiría adelante con nuevas condiciones.

Lelouch no debía estar presente. Algo que trataron de cubrir con el hecho de que no creían que un muchacho entendiera de política o milicia, así que debía esperar con el resto de los huéspedes del palacio Imperial que entraban en la misma categoría.

Hasta entonces Lelouch y yo nos dábamos cuenta de que hombres viejos no era lo único que había presente en esta cumbre, todos o al menos la mayoría venían acompañados de sus respectivos herederos o personas de confianza. Verdaderos príncipes extranjeros que no tenían idea de lo que hacían aquí además de ser un adorno que presumir.

Lelouch no se molestó tanto al haber sido dejado fuera ya que nuestro padre de inmediato le aseguró que todo lo que se dijera nos lo haría llegar, lo que en sí hería su orgullo era ser clasificado en el mismo rango que príncipes inútiles de 15 a 20 años.

-Qué lugar tan aburrido ¿Cuánto tardarán en esa reunión?-

Lelouch aspiró tratando de calmar sus nervios y se llevó una mano a los ojos tratando de cubrir su desesperación y la imagen de un principito alemán quejándose de todo. Cosa que me estaba resultando entretenida. Yo también había sido dejado fuera para su mayor tranquilidad, pero a mí no me afectada tanto el hecho de ser subestimado, contrario a Lelouch que necesitaba cierto grado de reconocimiento a veces para sentirse bien consigo mismo.

Ególatra, le había dicho una vez. Pero lo admitiera o no, ese grado de atención era algo con lo que había nacido. Era un Príncipe de Britannia.

-Solo ignóralo Lelouch- palmeé su rodilla un par de veces y me miró al borde del sufrimiento. Era un hecho de que estábamos encerrados en una habitación con cerca de 30 personas más que rondaban nuestra edad y todos demandaban algo de atención al mismo tiempo.

Mi palacio es más grande.

Tengo treinta guardaespaldas para mí sola.

Sé manejar un KF.

¿Por qué las cortinas no son de seda?

-Así eran las cosas en Pendragón- susurró Lelouch tratando de distraerse, me moví un poco en el sillón en que estábamos sentados para prestarle completa atención. Jamás hablaba de esos años de manera tan libre y en su mirada había un destello de recuerdos. –El palacio Imperial era todavía más grande que este lugar, pero los herederos siempre estaban reunidos para formar alianzas, devorarse los unos a los otros por el menor fallo, presumir riquezas y bienes materiales-

Miré de manera crítica los alrededores.

Al parecer esa era la idea de amistad de todos los presentes. Si se enfrentaban diferentes nacionalidades y sus respectivos príncipes, la idea de querer sobresalir era algo latente.

-Yo nunca me he sentido de esa forma- confesé hacia Lelouch mirándolo de reojo –Ni siquiera antes de que llegaran tu y Nunnally-

-Tenías cierto grado de orgullo, Suzaku- sonrió Lelouch recordando perfectamente un punto -¿Cómo es que dos Britannian salidos de la nada iban a llegar a ordenar en tu hogar, burlándose de tu pequeño escondite?-

Me llevé una mano al rostro riéndome de manera nerviosa. Le había dado una paliza a Lelouch entonces.

-Aunque la idea de dejar que un niño japonés se le acercara a mi hermana tampoco me cuadraba, mucho menos que nos tuviera compasión y nos ayudara en algo- continuó Lelouch y era mi turno de guardar silencio y observar su reacción.

Las cosas habían cambiado en un buen sentido desde entonces.

-Así que ¿Insinúas que somos igual que ellos?- pregunté sabiendo que de todas formas no lo éramos, pero la manera en que Lelouch contestara era lo que necesitaba para reafirmarlo.

-Lo fuimos, pero nuestra realidad fue aterrizada de una manera…-

-Brusca-

-Por supuesto, Ministro de Relaciones Exteriores- se burló Lelouch.

-Es un título menos extravagante que vidente- le devolví y me codeó con fuerza.

Sin embargo nuestro momento familiar personal fue interrumpido por una presencia que Lelouch amenazaba incinerar con la sola mirada.

-Así que tu eres el Britannian- dijo. Yo suspiré dando por perdido el intento de calmar las aguas cuando todo el mundo se empeñaba en tratar de sacar lo mejor de Lelouch.

Ese viejo dicho que afirmaba que los hijos eran idénticos a sus padres podría aplicarse, después de todo los valores se enseñan y demuestran. El hijo del presidente alemán estaba parado en el sofá frente a nosotros, esperando algo de reconocimiento con los brazos cruzados sobre su pecho. Incluso se atrevió a carraspear cuando Lelouch no le dio mayor importancia y yo solo me vi interesado en la decoración.

-¿Estás esperando el nobel al descubrimiento genético?- se mofó Lelouch concediéndole la atención que tanto deseaba. Pero dicho esto, muchos otros herederos se dieron cuenta de que finalmente, el britannian se dignaba a hablar en público, además de solo estar charlando conmigo en tono bajo.

El silencio que se instaló era incómodo incluso para ser simples príncipes extranjeros.

-Qué carácter- se quejó el alemán enarcando una ceja en clara molestia, Lelouch puso una de sus mejores sonrisas que presagiaba muerte y destrucción si el otro presionaba el tema.

-Si no te gusta, nadie te tiene intentando establecer una plática- con eso podría darse por terminado el encuentro, pero el alemán era insistente.

-He lidiado con peores- declaró de inmediato cambiando su peso de pie y llevándose ambas manos a la cintura.

Pero así como yo apostaba que era una vil mentira que este intento de representante tuviera la habilidad para lidiar con alguien como Lelouch, sería entretenido verlo intentarlo. Mientras no se pasara de lo permitido.

-¿Qué es lo que quieres?- gruñó Lelouch levantando por completo la vista, carecía de paciencia últimamente y no podría culparlo, las últimas semanas habían sido sumamente estresantes.

-¿Hablar? ¿Compartir información? Dialogar como la gente civilizada ya que existimos más personas en esta habitación las cuales merecemos una mirada-

Para cuando el alemán terminó, no sabía si explotar en carcajadas o aconsejarle a Lelouch que siguiera con el perfil bajo y solo mantuviera sus pláticas conmigo. Pero no podía culpárseme de que al menos no lo hubiese intentado, cuando Lelouch finalizó todo lo que los príncipes esperaban de él con una oración bastante precisa.

-Cuando alguien aquí pueda ofrecerme un nivel de inteligencia superior al promedio o al menos dentro de los parámetros normales, con gusto. Mientras, puedes esfumarte-

Definitivamente, Lelouch carecía de paciencia.


Genbu P.O.V.

Los observaba a todos sin comentar nada con un límite personal de tiempo. Si bien una reunión de esta índole jamás se había llevado a cabo, para las personas que querían conseguir algo de esto, debía ser fácil comenzar al menos una plática, elaborar una propuesta, establecer su punto de vista.

Lo que fuese.

Pero todos parecían niños en su primer día de clases. Solo observaban de manera crítica a sus alrededores esperando que algo llamara su atención o que una persona en especial iniciara las presentaciones.

Yo no movería un solo dedo debido a la gran cantidad de ofensas ya hechas en apenas unas horas y si la situación no cambiaba, reiteraba mi palabra de retirarme. Si Japón ya había conseguido aliados los demás no me importaban, pero después de media hora de silencio y miradas extrañadas, no me quedaría aquí cinco minutos más.

Tenía cosas importantes que continuar en casa, con mi familia.

La cumbre se había forzado en medio como el pretexto perfecto para no resolver nada.


Sawasaki era un tema desconcertante. Pero entonces llegaba Lelouch con una decisión que tomó sin consultar a nadie y al mismo tiempo no tenía el valor para negarme. Quise creer que lo hacía porque mi hijo estaba creciendo, tenía responsabilidades y obligaciones, así como una capacidad de decisión bastante madura.

Pero la realidad en todo esto era que se lo debía por todo el tiempo que estuve esquivándolo y así decidiera que el centro de la bandera japonesa se convirtiera en un círculo amarillo, yo seguiría diciendo que sí. Y Todou apoyaría la idea por la misma culpa que me embargaba a mí.

Jamás terminábamos de conocer a Lelouch.

No tenía idea de la extensión de sus secretos y los peligros que estos conllevaban.

Así como también me decepcionaba la sola idea de que no me tuviera la confianza de vaciar sus preocupaciones y problemas al menos un poco. Eso nos había traído a su actual condición de salud.

Pero a medida que el hilo negro se descubría, me temía que el final sería lo más desagradable que podría escuchar en mi vida. El mayor secreto de Lelouch.

Senba golpeó a Asahina atrás de las rodillas para que se acuclillara en el suelo. Chiba y Urabe permanecían en los costados de la habitación con expresiones heridas y traicionadas, pero hasta este momento no tenía idea de por qué. Todou afiló la mirada presionando al miembro más joven de las cuatro espadas para que hablara, pero-

-Vi mi oportunidad y traté de deshacerme del Britannian- musitó mientras apretaba los dientes de tal forma que hasta a mí me dolía. Pero si no comprendía hasta este momento por qué Todou me hablaba de la nada diciendo que tenía algo urgente que mostrarme, a pesar de haberme negado toda comunicación por unas semanas, mi furia anterior se descomponía en una nueva.

-¿Qué?- y la palabra dejó mi boca antes de que lo pensara. Asahina levantó la vista, inundada en pura molestia.

-¡¿Por qué tenían que meter un Britannian a Japón?! ¿Por qué? ¡Yo podía haberles dado lo que él y nadie dudaría de mi genética!-

Todavía no resolvía mi primera duda cuando otras saltaban al mismo tiempo. ¿De qué demonios estaba hablando?...

-¡Por más que traté de demostrarles una y otra vez sus fallos! ¡Por más que lo hacía fracasar o lo ponía en la mira de cualquier enemigo, nunca lo dejaron! ¡Nunca dudaron de él!- reclamó, las venas de su cuello marcándose con fuerza.

Entonces mi adolorida cabeza comenzaba a unir cabos, pero debía haber un motivo más allá del racismo para esto. Porque Asahina jamás había mostrado una faceta de ese tipo. Me giré levemente hacia Todou y creo que su expresión me lo decía todo, o al menos comprendía lo que había desatado este caos.

Porque desde hacía tiempo, ya no era secreto para nadie la preferencia de Todou sobre Lelouch como si de un hijo se tratase. Cuando durante un pequeño lapso de tiempo, Shogo Asahina había gozado ese título como la persona en la que Todou podría delegar el liderazgo del grupo élite japonés de llegar a faltar. Su segundo al mando, su mano derecha.

Un inteligente muchacho de corta edad y planes ambiciosos.

Supongo que eso fue reemplazado rápidamente por otro niño.

Y gracias a ello podía ver en el rostro de Todou una culpa con la que antes no había cargado. La miseria de estar dividido entre dos cosas que podían importarle o una quizás no tanto, pero que de igual manera era importante. Y la sola idea de haber fallado en ambos campos de una manera estrepitosa.

-¡Destruí todos los archivos del proyecto del Guren! ¡Y Vi Britannia reinició todo el proyecto! ¡Volvió a empezar de cero!- nos gritó como si de sus logros se tratase -¡Incluso tuvimos varios encuentros personales en los que jamás lloró o confesó nada! ¡Tampoco se retiró del juego!-

Todou gruñó de manera peligrosa. Volví mi atención al culpable.

-¡Lo saboteé! ¡Dejé que lo emboscaran! ¡Lo amenacé! ¡Lo golpeé! ¡Liberé a Sawasaki para que lo asesinara! ¡Y nada de eso funcionó! ¡Nadie de ustedes dudó de él! ¡Nadie puso un maldito gramo de culpa en ese britannian! ¡Japón está podrido como Britannia! ¡Japón ya es de Britannia!-

Sus palabras solo causaban que mi estómago se encogiera con repugnancia y culpa, pero nada con lo que no hubiera lidiado antes aunque nunca pensé que Lelouch tuviera que tener sus defensas tan altas. Por otro lado, Todou siempre se había vanagloriado de la gran protección que podía darle a Lelouch de proponérselo, una FUERZA ÉLITE cuidando su espalda.

Quizás una maldición al final de todo esto.

Todou se movió de su lugar y yo solo me crucé de brazos sin saber qué hacer o qué decir. Si bien esto me concernía, a la vez no era mi decisión dictar un castigo en contra de un crimen que solo estaba cansando mi ya agotado cerebro. Pero entonces vino un gran estruendo que hizo eco por toda la habitación, producto de una bofetada de Todou a Asahina.

El resto de las espadas se tensó, más no pusieron objeción alguna.

Los ojos de Asahina estaban abiertos como platos inyectado en sangre y sin poder emitir palabra alguna.

La mano de Todou seguía congelada en el aire mientras miraba desde su posición superior al destituido miembro de las cuatro espadas.

-Tuviste razón en solo una cosa que pensaste, Shogo- comenzó Todou de manera grave, suspiré de manera leve ante la escena que seguro se vendría –Por supuesto que Lelouch captaría mi atención con la mente que un niño de su edad poseía, pero jamás podría compensar con su inteligencia aquello que no podía hacer por su edad. En ese momento tú te retiraste a establecer una pelea inmadura con un niño siete años menor que tú, contrario a Lelouch que se dedicó a ser lo que alguien de su edad podía hacer-

-¿Quién fue más maduro en ese caso? Lo único tonto que Lelouch hizo fue no decirme lo que tu hacías, pero en vista de que siempre enfrentó sus problemas solo y lo sigue haciendo, sigue teniendo la admiración que se merece y el puesto que se ha ganado-

Creí que había terminado vertiendo limón en una herida abierta, pero su cambio de pose con ambas manos en la cintura me decía que estaba lejos de terminar.

-Por otro lado, te atreviste a dañar a una persona que SABÍAS MUY BIEN, tiene mi atención y CARIÑO como si de un hijo se tratase…-

Mi interior se removía incómodo.

-Esté, o no esté con él la mayor parte del día. Tenga o no tenga, el derecho de hacerlo. Y sabes también, qué pasó con el grupo de personas que se atrevieron a dañarlo en el pasado-

Las espadas se movieron de nuevo previendo algo malo, yo no tenía idea de a lo que Todou se refería. Pero al parecer tampoco me enteraría en este momento. Todou no podía contener por mucho más tiempo su propio enojo y le ordenó al resto de las espadas someter de nuevo a Asahina. Entre forcejeos lograron levantarlo y procedieron a retirarse de la habitación con un rumbo que yo desconocía, pero seguro en ellos ya había un orden.

Quise preguntar cómo es que esto había sido descubierto.

O qué había pasado.

Quise disculparme también por mi actitud de hacía unas semanas cuando Todou hacía su mejor esfuerzo al igual que yo, pero tampoco sabía como iniciarlo.


Quien terminó disculpándose fue él. Por haber dejado que pasara todo ese incidente con Asahina sin notarlo y sobre todo por tanto tiempo. Aunque yo no lo consideraba su culpa y después de eso, había salido rápidamente de la habitación. La cumbre se nos vino encima y el tema era algo latente pero muy en fondo de nuestras mentes.

Eso es lo que quería arreglar de vuelta en casa. Que las cosas volvieran a la normalidad, contar con Todou como siempre y semi-regañar a Lelouch por otra cosa que había ocultado.

Pero estaba atascado en esta cumbre mundial de silencio donde las personas susurraban en pequeños grupos en lugar de tomar la palabra y comenzar una verdadera reunión. Si algo interesante no pasaba en los siguientes treinta segundos, haría que Lelouch fingiera sentirse mal para marcharnos, y no es como si tuviera que fingir demasiado a estas alturas.

"¿Todo en orden?" deslicé mi dedo sobre la pantalla mandando el mensaje con el celular apenas escondido detrás de mi mesa. En vista de que no necesitaban mi atención.

El aparato vibró levemente recibiendo una respuesta inmediata.

"Todo perfecto ¿No se supone que deberías estar prestando atención a la cumbre?" Que Suzaku me regañara por esto era divertido, sonreí levemente mandando la respuesta.

"Tú no te preocupes por eso ¿Cómo está tu hermano?"

Levanté levemente la mirada cuando la voz del presidente alemán subía un poco de tono, pero solo era para llamar levemente la atención y no necesariamente para comunicar algo. Cuando sentí la vibración volví a disimular la vista hacia abajo.

"Ya se está enfadando de todo esto. Supongo que está cansado ¿Crees que les falte mucho?"

Tecleaba que esto no valía la pena aunque trataran de hacerlo funcionar cuando una luz explotó tras los cristales de esta gran sala y de inmediato fue seguida por un estruendo que sacudió los escritorios y demás. Los políticos comenzaron a levantarse exaltados y mi mensaje de inmediato había cambiado.

"No se separen"

Quería que algo interesante pasara, pero no precisamente esto.


Escuché gritos sobre planes de emergencia, salidas secretas, correr antes de que nos asesinaran, pero la verdad era que ni siquiera sabíamos lo que estaba pasando. Solo era una masa de políticos embargados en miedo que corrían de un lado a otro temiendo lo peor, y aunque se comprobara que lo que estaba pasando era Britannia dando con nuestra reunión, eso no me importaba tanto como alcanzar a mis hijos y una vez juntos, actuar según lo decidiéramos.

Empujé de par en par las puertas de la habitación donde se había juntado a todos los hijos de los mandatarios mundiales, pero el caos de herederos que me recibió me hizo tratar de bloquear el sonido entre gritos y lloriqueos tanto de mujeres como hombres. Incluso me encogí en pena ajena ante semejante acto de estúpida desesperación y falta de temple, pero lo que me importaba estaba junto tal cual yo había ordenado.

Con una calma que los demás debían envidiar.

Suzaku seguía prestando atención a su celular mientras Lelouch tenía la cabeza en sus piernas y con una mano tapaba sus ojos. Me acerqué respirando aliviado de que al menos se estuviesen tomando esto de manera calmada, pero esto no duraría mucho. Con mi mano retiré la de Lelouch para que se centrara en el caos presente.

Suspiró de manera cansada solo con verme y Suzaku dejó de jugar en el celular.

-Supongo que no llegaron a la parte de la alianza- musitó Suzaku con media sonrisa después de estarse mensajeando conmigo en medio de la reunión. Lelouch miraba de manera curiosa todavía desde su posición. Negué dándole la razón a ambos.

-Tenemos una pequeña interrupción- declaré.

Pero Lelouch seguía sin verse agraviado por el escándalo alrededor y Suzaku le seguía el juego. Podía decir que el más preocupado era mi segundo hijo ya que a pesar de aparentar la calma de Lelouch, miraba cada tanto tiempo en dirección a la puerta o las explosiones esperando hacer algo. De hecho yo también esperaba que al menos actuáramos en defensa propia.

Entonces la sala se vio abarrotada de políticos que apenas recordaban que tenían hijos por los cuales velar y el lloriqueo de los adolescentes se calmó un poco así como otros se desesperaron aún más corriendo a sus respectivos padres. Pero nada de la situación cambiaría con que estuvieran reunidos, no al menos para ellos.

Volví a tomar la mano de Lelouch pero esta vez lo levanté de un jalón, sacándole una queja de sorpresa al detenerlo contra mí, al menos en lo que Suzaku se levantaba.

-Tenemos que irnos- y esa era una orden.

Suzaku se separó de nosotros caminando hacia los ventanales que daban al patio, esperando ver algo más que simples explosiones. Era un hecho que todos habíamos optado por un ataque sorpresa, pero el ejecutor nos era desconocido. Entonces Lelouch también me dejó junto al sofá y se acercó a su hermano valorando la situación.

Se rió de manera amarga dando en el clavo.

-Knigths of Rounds- declaró, la sala entera cayó en un pesado silencio aunque las palabras de mi hijo fuesen apenas una leve declaración. Por mi parte mi mente pasaba de una salida rápida a una salida de emergencia y supervivencia. Creyendo que quizás teníamos simples KF de Britannia causando un alboroto.

Sin embargo estos eran el top del Imperio. Sus máquinas especiales.

El resto de los ocupantes de la sala abrió los ojos como platos, disminuyendo sus posibilidades de supervivencia a cero. Comenzando a entrar en pánico como los adolescentes. Tomé a Lelouch y a Suzaku por el antebrazo y los obligué a caminar.

-¡¿Están huyendo?!- alguien gritó, no me giré a ver quién pero no me importaba. Tenía suficiente de peleas con Britannia y seguro no había venido a demostrar nada más. -¡Está bien! ¡Alemania demostrará su poderío armamentista!-

Lelouch se rio descaradamente a mi lado y al mirarlo ofreció una falsa disculpa así como una sonrisa de inocencia. Por supuesto que no me lo creí pero a pesar de las explosiones, nos giramos al espectáculo.

El presidente alemán sacó su celular y con una pose de héroe, comenzó a hablar:

-Manden todo lo que traemos- ordenó.

Lelouch levantó un dedo comenzando a contar el primer error, que yo también podía verlo. Salir con todo desde el inicio no era una buena estrategia.

Entonces todos dirigimos nuestras miradas a los ventanales para observar nuestra salvación actuar.

Una docena de KF que comenzaron a salir de camiones en las calles de San Petersburgo.

Sin despegar.

Sin volar.

Lelouch levantó un segundo dedo,

Combate en terreno bajo contra KF aéreos no era una buena estrategia, sobre todo en una zona poblada.

Con un tercer dedo, los misiles de los KF alemanes comenzaron a devolverse cuando la altura era demasiada para su poder de alcance y comenzaban a explotar en tierra.

-¡Mi ciudad!- se quejó el Zar detrás del presidente alemán que comenzó a sudar a gota gorda. -¿Es acaso usted un imbécil?- pero tampoco le prestó mucha más atención.

El zar comenzó a desplegar sus propias fuerzas terrestres de policías para salvaguardar a los ciudadanos, de Britannia o de los alemanes, quien presentara mayor peligro. Así como también ordenó que las armas del palacio Imperial fueran desplegadas y se abriera fuego a discreción. Esta vez Lelouch no levantó ningún dedo, pero todos veíamos como con simples explosiones, comenzaron a explotar uno a uno los KF alemanes.

-Ernest, tu turno- el presidente alemán le pasó el celular a lo que yo creía era su hijo, me giré a ver a Lelouch quien levantó todos los dedos restantes en ambas manos y con una seña me indicó que solo porque no tenía más dedos, no seguía señalando el gran error que se cometía.

Entonces el rubio heredero comenzó a dar claves en números y letras para que los KF se movieran o algo. Giramos hacia la ventana de nuevo esperando algo que nunca llegó, solo había soldados tratando de refugiarse de la lluvia de proyectiles.

-¡Son muy fuertes!- se quejó el adolescente tratando de redimirse con su padre que solo puso una mano en su hombro dando por terminada la contienda.

Pero la sala de nuevo caía en un silencio expectante que yo no sabía cómo interpretar. Todos esperaban algo, seguro la salvación que tenía que caer del cielo o que Britannia nos perdonara si pedíamos clemencia. Pero yo no arriesgaría la integridad de mis hijos por nadie.

-La Federación China posee diez KF- anunció el representante Xingke saliendo de la multitud. Cuando la mirada de todos se iluminó en salvación él negó de inmediato –Incluso con mis estrategias, estamos enfrentando tres Rounds, no es suficiente y no perderé a mis hombres en vano-

-Yo cuento con una unidad de cuatro hombres- ofreció otro hombre que hasta el momento no había notado sobresalir en ningún sentido, una joven de largo cabello rubio y uniforme militar azul con rojo se le emparejó. –Bradow Bon Briesgau- se presentó. Entonces los murmullos se alzaron de nuevo en una ola de desprecio.

-Otro Britannian-

-¿No fue el que murió en un bombardeo terrorista?-

-Pues muerto no está-

Este era el tipo de cosas que hacía que esto dejara de funcionar como una alianza.

-Australische tiene otros dos KF a disposición-

La fuerza continuaba en aumento pero nadie daba su brazo a torcer. Sobre todo una persona que jugaba al perfil bajo mientras San Petersburgo era destruida.

-¿Qué piensas?- musité solo entre nosotros, Lelouch suspiró levemente tratando de encontrar un solo motivo en todo esto. –Tú fuiste quien trajo el Guren y el Lancelot a Rusia-

Proyectos de Lelouch, al menos el primero y el otro ya era de su dominio. No era algo que haría normalmente pero el mundo se sumiría en un caos si los representantes mundiales eran eliminados en este palacio.

-¿No es suficiente contra los Rounds?- pregunté con verdadera preocupación para buscar otra forma de escape, Lelouch me miró ofendido un par de segundos antes de retomar su inexpresividad.

-Es más que suficiente- aseguró. –Solo que no lo vale-

Tampoco podía obligar a Lelouch a defender algo que no le ayudaba en nada.

-Entonces vámonos- sugerí poniendo mis manos sobre sus hombros. Suzaku me miró de reojo confirmando esto último y nos giramos.

El zar estaba más que desesperado por no poder defender su cuidad, mirando por los ventanales como las explosiones destruían edificios y el patio de su palacio Imperial. Gente corría en las calles, gritando por ayuda. Que no nacería de una alianza como esta. Sentí una punzada en el fondo de mi estómago.

Y también escuché a Lelouch gruñir.

-Me arrepentiré de esto- declaró. Sonreí levemente palmeando su hombro.

Con una seña, Suzaku salió corriendo del salón, seguro en dirección al Lancelot. Pero nadie entendía nada.

Lelouch entonces sacó un aparato comunicador de diseño especial que colgó en su oreja y tras picar un botón comenzó a hablar.

-Lo sé… lo sé, si me tardé pero… Rak… no, NO. Rakshata ya, carga el Guren-

Esto eran mis hijos.

Lelouch miró levemente en mi dirección, con un asentimiento aprobé todo lo siguiente que haría.

En algo que no había visto antes, sacó otros dos pequeños aparatos del tamaño y la forma de una bola de billar que Lelouch hizo rodar por el suelo hasta que se detuvieron conectándose con una línea delgada. Entonces la línea comenzó a expandirse hacia arriba creando una cortina de luz que asemejó una gran pantalla.

Lo primero en aparecer fue la bandera japonesa. Entonces una confirmación por clave que Lelouch tecleó sobre el aire de manera rápida.

Lo siguiente era la gran frente de Rakshata con un par de ojos molestos.

-¡Lucrecio! ¡TE TARDASTE!-

-Ya lo discutimos Rakshata, ¿Está Suzaku contigo?-

Mi otro hijo apareció en la pantalla con una seña de que todo estaba bien antes de desaparecer también seguro para pilotar el Lancelot.

La gente entonces comenzaba a hablar de manera más fuerte sobre lo que pasaba ante sus ojos.

-Kururugi ¿Cuántos KF tienes?- el hombre de China se acercó, Lelouch lo miró sobre su hombro solo levantando dos dedos. –Utiliza los Gun-Ru-

Lelouch se giró a la pantalla.

-Rakshata, carga los mapas de la zona. El radar, enlázate a las cámaras de las calles y sube estos nuevos datos-

Silencio total.

-Diez, cuatro y dos KF con señal desconocida NO-BRITANNIAN que necesito que enlaces de inmediato-

-¿Y tu café con cuantas de azúcar?-

-Dos- gruño Lelouch antes de recordar algo importante y girarse –Señores, estoy tomando sus KF prestados, se los devolveré ilesos si sus pilotos son competentes- aseguró con media sonrisa que no veía en él desde hace tiempo.

Rakshata levantó un pulgar en la pantalla, pero entonces fue movida por otro científico que interrumpió la comunicación sin nada de seriedad.

-¿¡Mi Lancelot participará!? ¡Di que si! ¡Di que si!-

Lelouch se llevó una mano a la sien.

-Voy a contarles hasta tres para que compartan pantalla o ninguno de sus KF saldrá- les advirtió aunque Suzaku se quejó de fondo y hasta ahora también podía escuchar a Kallen.

-Muchacho, salva mi ciudad- se acercó el Zar con gran preocupación. Lelouch aspiró profundamente viendo cómo las señales amigas aparecían, así como el resto de sus peticiones.

-No venía a ser diplomático de todas formas- suspiró. –Desplieguen GUREN MK-II y Lancelot-

Esto era ser un líder de verdad.

Y siempre estaría orgulloso de mis hijos.


Vualá, que el terror comience y póstrense ante los pies de LORD LELOUCH BADASS! No solo profeta en su tierra sino también en Rusia.

¿Le darán la espalda aún así?

Está por verse.

anySuzuki