Stage 54: Buscando al hijo

Genbu P.O.V.

Seguro me miraban como a un loco. Tan apacible y confiado en lo que mis hijos hacían sin consultarme, parado de manera tranquila mientras observaba la situación a través de la ventana, escuchando cada palabra de lo que Lelouch ordenaba. Pero a medida que todo salía de acuerdo al plan de mis hijos, no había mejor prueba que esa.

Y finalmente notaba algo que jamás había presenciado en carne propia, pero de lo cual muchos me habían hablado.

Quizás yo conocía la dedicación de Lelouch de memoria y sabía sus alcances así como sus debilidades. Había visto sus etapas de pensamiento, planeación, indecisión y por sobre todas las cosas, el trazo de estrategias. Lo veía en el templo permanecer horas en un mismo punto sin emitir una palabra, rodeado de hojas de papel, un par de libros y una especie de agenda donde hacía anotaciones.

Nunca dudé de la dedicación de Lelouch a lo que sea que se proponía.

Pero ahora me daba cuenta de que jamás lo había visto de primera mano ejecutar sus planes.

Siempre era su voz en los canales de comunicación, o era un punto moviéndose en los radares de la base. Incluso podía haber alguien más dirigiendo según sus planes, por ejemplo Todou.

Sin embargo ahora que estaba a escasos dos metros de mí mientras dirigía un ataque y una defensa brillante, podía ver a mi hijo de otra forma.

-Tres rounds, tan preocupados por el Imperio-

La manera tan profunda en que se concentraba en leer a sus enemigos y conocerlos.

-Suzaku, tú te encontrarás con el Knight of Four, su estilo de batalla está basado en el ataque. El Lancelot tiene la capacidad de evadirlo con velocidad y regresar cualquier golpe-

Sus planes premeditados.

-Kallen, Knigth of Ten. El vampiro del Imperio, impide que siga destruyendo la ciudad. Los civiles están saliendo a las calles y se verán envueltos en el contrafuego-

El estar pensando no solo en su campo de batalla sino también en las consecuencias de sus actos.

-El resto de los KF deberán obedecer al pie de la letra lo siguiente, la unidad W-0…-

Todou me había hablado de esto, la manera en que Lelouch bloqueaba el resto de las personas cuando se concentraba en el campo de batalla. Sus gestos, las expresiones y la fuerza que le imprimía a sus órdenes. Como dije, esta era la primera vez que estaba parado junto a Lelouch mientras él trataba de ganar una batalla, pero no era para nada un sentimiento incómodo.

Su entusiasmo podía contagiarse.

Miré de vuelta hacia los ventanales, una explosión tras otra, el Lancelot y el Guren se enfrascaron en batallas directas con dos Rounds, algo que jamás había visto en mi existencia.

-¡¿Acaso está demente?! ¡Enfrentándose a los KF más poderosos del Imperio! ¡Eso es suicidio!-

-Solo porque usted les tenga miedo no significa que todos seamos iguales- me giré hacia el representante holandés que seguía escéptico de todo esto, aún mirando de primera mano el despliegue de Lelouch. Mi hijo desvió un poco de su atención mirándome de reojo, pero con un asentimiento yo le permitiría continuar.

-Está dejando a un muchacho de quince jugar con fuerzas militares cuando lo que deberían hacer es tratar de defendernos- continuó el hombre con un tono que bajaba de exaltado a casi resignado a morir. –Todos los KF que teníamos para sobrevivir se los dieron a un adolescente Britannian-

Me crucé de brazos bastante contrariado, pensando en cómo acabar este dilema tan tonto, pero ponerme a discutir con un idiota solo me convertiría en uno. Por fortuna todo fue interrumpido por un estruendoso choque que hizo vibrar los ventanales de la sala en la que estábamos, cuando el Guren chocó de lleno con uno de los Rounds.

Después de la sorpresa, todos volvían a enderezarse de sus posiciones fetales.

-Ese KF rojo se está jugando la batalla con un Round y equipara su poder- los comentarios volvían a hacerse presentes pero esta vez con un punto de vista diferente.

-El KF blanco parece de manufactura Britannian y pelea de este lado-

Entonces presté más atención, mientras se referían al Lancelot. Era cierto que Lelouch ni siquiera se había molestado en disfrazar esa máquina pero tenía dos grandes razones. La primera era que no le importaba, diciendo que lo que importaba en sí solo era el poder de la máquina, los detalles de imagen solo podrían ser un plus, así como el Lancelot podría confundir a los pilotos del Imperio en cuanto a su lealtad, plantando un leve conflicto que podría crecer en la mente de un piloto a mitad de la batalla.

La segunda y no por eso menos poderosa, era que el director del proyecto Lancelot se había negado rotundamente a pintar la máquina de color rojo y negro. Lanzando comentarios directos a Rakshata sobre querer sobresalir en diseño extravagante en lugar de poder. La riña que empezaron ambos científicos duró un par de horas donde Rakshata consiguió una pistola de pintura que comenzó a disparar a diestra y siniestra. El Lancelot entonces parecía haber sido secuestrado por pandilleros puristas. Lo que pasó al día siguiente con el Guren no fue mejor, ya que había sido pintado hasta las tuercas internas de color blanco y plateado.

Lelouch había puesto a ambos científicos a reparar el KF contrario suspendiendo fondos y equipo de apoyo para ambas mentes maestras. Con la amenaza de fundir ambas máquinas en el Fuji ya que no estaban dispuestos a cooperar, jamás pensé que pudiera meter a esos dos en una habitación sin que se asesinaran el uno al otro.

Comprendía la necesidad de sobresalir de ambos, pero saboteándose del mismo lado del campo de batalla no era lo mejor. Aunque me reservaba mis dudas respecto al científico Britannian.

-Era el prometido de Milly, un conde sin amor al título o al dinero. Su único amor y pasión al parecer siempre fue la mecánica pero el Imperio no lo dejó usar el Lancelot tanto como quería después de haberlo creado. Su lealtad es hacia el uso de la máquina, no hacia Britannia ni a Japón. Además no se podría llevar a Suzaku quien ha hecho que el Lancelot dé el 100% de su capacidad, es lo único que lo tiene en mi mano-

Confiaba por completo en Lelouch, pero el hombre podía ponerme los nervios de punta. Justo como Rakshata tan cómplice de Lelouch.

Mi hijo parpadeó confundido un par de segundos y debía acercarme, algo comenzaba a molestarlo.

-¿Está todo bien?- puse una mano en su hombro y se sobresaltó al no sentirme llegar. Pero de inmediato volvió su atención a lo que hacía con una expresión más controlada pero sin duda contrariado por algo. –Lelouch- y debía presionar.

-¿Cuál es el punto en que los Rounds no hayan hecho explotar este lugar desde el momento que llegaron?- me preguntó desviando su atención levemente –Incluso si no esperaban encontrar resistencia como la batalla que están teniendo, nadie los había detectado hasta que estaban sobre nosotros explotando cosas-

Mi mente de inmediato comprendía su punto.

-Una distracción- susurré.

Pero ya no había tiempo para pensarlo dos veces. Detuve todos planeas de Lelouch tomando sus manos y obligándolo a mirarme. El zar que era la persona que estaba más cerca de ambos se miró preocupado sin entender lo que pasaba.

-¿Tiene alguna sala secreta en este lugar?- cuestioné de inmediato sin importarme quién escuchara, Lelouch peleó porque lo dejara seguir con la defensa pero me aferré a mi posición.

El zar enarcó una ceja bastante confundido.

-La hay pero…-

-Seguro hay ya tropas infiltradas en este palacio- declaré sin perder tiempo y Lelouch guardó silencio por completo dándome la razón –Si vienen por nosotros, seguro los adultos podemos hacernos cargo- mi hijo iba a protestar pero lo silencié con la sola mirada –Si los más jóvenes pueden estar a salvo podremos actuar- insistí.

Aunque ninguno de nosotros hubiésemos visto algo anormal hasta ahora que diera la teoría por cierta, el Zar al menos parecía entender la idea de todo este complot de distracción y prevención de nuestra parte. Qué mejor para Britannia que ejecutar públicamente a todos los rebeldes que seguían manteniendo países libres alrededor del mapa. Podrían tomar el globo en menos de un día y desmoralizarían las tropas restantes con nuestras muertes televisadas.

Típico del Imperio.

Pero también predecible.

-¡Dimitri!- llamó el Zar entre la multitud. Un joven de cabello castaño claro y una túnica larga se acercó de inmediato con una reverencia, pero el hombre tampoco perdía el tiempo –Necesito que lleves a todos nuestros invitados por el pasaje del norte del palacio- ordenó y aunque no había sido específico en a quiénes se refería, los susurros en la sala comenzaban a expandirse al escuchar esta última declaración.

-¿Qué está pasando aquí? ¿Cuál es el secreto?-

-¿Por qué debemos correr si estamos siendo protegido por tan maravillosas estrategias?- el sarcasmo incluso sobresalía.

Callé cualquier comentario de Lelouch respondiendo yo antes.

-Los más jóvenes serán movidos a un área más segura- declaré cortando más quejas de los presentes –A no ser que la integridad de sus propios hijos no sea importante, si el Imperio nos quiere a nosotros, entonces nos tendrán solo a nosotros-

La reacción era inmediata.

Desde inconformidades por la táctica de separar a los dos grupos, hasta herederos que comenzaban a llorar de angustia y desesperación por ser enfrentados a una realidad en medio de la guerra. Con una pequeña excepción a la regla viéndose molesta frente a mí.

-No me estás clasificando en ese grupo de nuevo ¿Cierto?- se quejó Lelouch, creí que mi silencio le respondería -¡No puedes estarme haciendo esto!-

El zar entonces ya había dado órdenes y su hijo comenzaba a tantear en la pared más alejada de la habitación seguro buscando el pasaje, sin embargo Lelouch no me dejaba distraerme con nada, arrancándose el comunicador de la oreja y apagando los mapas de manera muy enojada.

-Si me sigues ignorando esto no va a cambiar- reclamó solo entre nosotros entrecerrando los ojos, no debía reírme de lo lindo que me parecía que se enojara por algo tan tonto en medio de este caos. -¡Padre!- incluso se exaltaba.

Me mordí el labio inferior aguantado mi entretenimiento para evitar que Lelouch me asesinara, pero entonces lo tomé por los hombros para decir algo que seguro le dejaría en claro mi posición dadas las circunstancias.

-Hijo, me importa muy poco si tienes diecisiete, veintisiete o seas la única persona que nos mantiene vivos frente a esos Rounds- comencé bastante seguro, pero entonces suspiré –Siempre, serás mi niño pequeño de diez años que tanto trabajo me ha costado criar, mantener vivo, educar y mantener alejado de lo problemas, al cual no me arriesgaré a perder de ninguna manera que esté en mi control-

Lelouch trataba de seguir enojado de una manera no muy convincente, el rubor en sus mejillas lo delataba de manera cruel. Esto siempre me funcionaba últimamente. Pero no sería él de no seguir intentando convencerme.

Lo abracé para que no dijera nada, pero sentí que suspiró ya de manera resignada.

-Además no estás listo para tomar el control de Japón todavía, así que no moriré, no te preocupes- bromeé, pero levantó la vista mostrando que lo que le había dicho no le parecía gracioso.

La sala entonces comenzó a vaciarse y no dejaría que Lelouch permaneciera por más tiempo aquí.

-Ve, y por Kami-sama no hagas nada estúpido hijo-

Incluso si se realmente me estaba obedeciendo alejándose de esto, mi interior no estaba para nada tranquilo por separarnos en este caos. No sabía en qué terminaría este asalto en Rusia, pero más que nunca deseaba regresar al templo de un vez por todas.

En una pieza.

Juntos.


Lelouch P.O.V.

No había manera en que no hiciera nada. Seguro debía saberlo. Además lo último que dijo me dejaba actuar con un gran margen de victoria, porque yo nunca hacía nada estúpido. Todos mis movimientos estaban planeados y estos provocaban el resultado esperado, así que no era nada estúpido. Que a mi padre no le gustaran mis tácticas era un tema muy diferente.

Pero seguiría su juego mientras fuese prudente, podía al menos asegurarme que este pequeño grupo de personas tomara refugio donde ninguna tropa los encontrara. Después de todo seguía teniendo una pequeña defensa que seguir dirigiendo.

Sin embargo los murmullos y lloriqueos leves estaban colmando mi paciencia como nunca creía posible.

-Quiero estar con mi padre-

-¿A dónde vamos?-

-Seguro nos asesinarán-

No podía esperar que el mundo entero supiera lo que en realidad era tener que sobrevivir en medio de la guerra. Pero esto era insultante por parte de los hijos de mandatarios mundiales. Nuestro padre debería considerarse afortunado.

-Ya casi llegamos- entonces el leve acento ruso callaba nuevos comentarios mientras nos deteníamos unos segundos a la espera de la apertura de otro pasadizo.

El castillo seguía en un tétrico silencio.

Era mi momento de salida.

-¿A dónde vas, Britannian?-

Si bien estaba acostumbrado a que mis planes fuesen descubiertos en veces, combinar eso con la manera despectiva en que se dirigían a mí no era lo mejor para mi aura oscura.

-A donde no te interesa- fue mi única respuesta.

¿Que si esperaba que alguno me siguiera? No.

¿Que si esperaba que fuesen de apoyo? No.

Yo iba a terminar lo que había empezado y para eso tampoco había necesitado ayuda. Solo que no estaba jugando a las escondidas en mi territorio y probablemente estaría perdido antes de lograr algo de provecho.


El palacio Imperial Ruso era enorme. No podía distinguir de pasillos principales a los alternos por una razón. Todo se veía exactamente igual y no me podía arriesgar a abrir puertas o quedarme por más de tres segundos en el mismo lugar por temor a ser descubierto. Por Britannia, por mi padre, por quien sea.

Así que después de cinco minutos sin gran avance, solo comencé a tomar una dirección concreta hasta topar con los márgenes del palacio. Una pared llena de grandes ventanales me esperaba, pero si al menos eso me podía dar un vista real de la batalla, era una buena noticia. Con ambas manos quité el pasador que aseguraba las ventanas y estas se abrieron solas por la fuerza del viento invernal. Entonces hice a un lado las cortinas acercándome a la baranda del balcón, suspirando para retomar lo que había pausado.

Colgué el comunicador en mi oreja y con un botón, los sonidos regresaban de golpe.

-¡¿LUTANACIO DÓNDE DEMONIOS TE METISTE?!- respingué por el feo nombre y el tono en que Rakshata se había expresado, pero retomé el control de inmediato admirando el cielo en busca de mis KF.

El Lancelot parecía tener el dominio sobre el Round que le encomendé y el Guren mantenía una pelea bastante equilibrada con su oponente, pero si yo no hacía algo, las cosas no se mantendrían así por más tiempo.

-Tenía que ir al baño- me excusé como mentira piadosa, sobre todo porque se suponía que estaba resguardándome. Suzaku de inmediato intervino.

-¿Qué es lo que te retrasó, Lelouch?- y podía ser más intuitivo que de costumbre. ¿Debía mentirle o continuar con lo importante?

-Nada, solo cuestiones de política-

Suzaku refunfuñó sin creerme pero dejando el tema de lado cuando al menos teníamos comunicación, demostrando que ambos seguíamos vivos. Volví mi vista al cielo pensando en el siguiente movimiento.

-¿Los rounds están presentando dificultades?- pregunté. Las explosiones en tierra se habían detenido pero no sabía a qué costo. Los KF de la Federación China atacaban desde abajo con tiros precisos y deshacían su formación para evitar se blancos fáciles. Por otro lado, la unidad W-0 seguía impresionándome con una tecnología que hasta el momento desconocía pero que de refinarse un poco más, estaría a la par del Guren y el Lancelot en cuestión de días.

Ese tipo de sorpresas me causaba un poco de malestar, pensar que había tantos países desarrollando sus propias defensas individuales, que de solo unirse podrían derrocar al Imperio de manera fácil.

-Supongo que somos masoquistas- musité más para mí mismo que para el resto, entonces saltó a mi vista los KF de Australische, duros, impenetrables, utilizando su propio cuerpo como escudo y lanzando proyectiles de gran calibre.

Sin duda estaban deteniendo a los Rounds sin mi apoyo, yo solo los había unido en la batalla.

-¿Los sometemos?- la pregunta esta vez venía de Kallen, la onda expansiva de un choque entre el Guren y el Vampiro me hizo sostenerme levemente de la baranda, pero no me distraía de una decisión bastante importante.

A estas alturas de la batalla ¿Qué estaba dispuesto a hacer?

Britannia no daba segundas oportunidades.

-Termínenlos-

Yo tampoco.

-Suzaku-kun, utiliza el VARIS-

-Kallen, el cañón de radiación-

Si esto significaba el final de la batalla, aceptaba las consecuencias y mi responsabilidad según mi rango. Levanté la vista enfrentando el hecho de que acababa de ordenar la ejecución de dos grandes fuerzas del Imperio y las repercusiones que se vendrían, pero las dos explosiones de las máquinas de esos Rounds se presentaron al mismo tiempo, iluminando el cielo momentáneamente en una señal que nos daba la victoria.

Sobre todo cuando el Round restante de inmediato se retiró sintiendo el peligro que corría su vida de seguir peleando.

Yo podía lograrlo.

-¿Lo seguimos?-

Britannia nos seguiría.

Britannia no descansaría hasta que todos terminásemos muertos.

¿Por qué teníamos que ser diferentes nosotros? ¿Por qué habría yo de perdonar la vida de una persona que debería poder discernir entre lo bueno y lo malo?

Si en este momento podía desaparecer a un Round más, sería una preocupación menos para después. . .

-Príncipe Lelouch-

Salí de mis pensamientos con un pequeño salto, sorprendiéndome de haber dejado mi guardia tan baja como para ser encontrado, pero más contrariado por la persona que lo había hecho y la forma en que me había llamado. Estreché los ojos sintiéndome acorralado, pero no dejando que el encuentro tomara lo mejor de mí.

Aún así esto pintaba mal.

-Lelouch ¿Qué debemos hacer ahora?-

El hombre frente a mí permanecía en una envidiable calma.

-Deja que el Round se vaya, pueden replegarse- terminé la comunicación sin previo aviso y quité el aparato de mi oreja.

No dejé que nadie hiciera preguntas o comentarios al respecto.

Sobre todo porque no podía contestarlas y enfrentar este pequeño problema al mismo tiempo, aunque me sentí bastante desconcertado porque una de mis suposiciones estuviese mal desde el inicio.

-Bismarck Waldstein-concedí el reconocimiento, el hombre cambió su peso de pie sin tomarle mucha importancia, pero su vista estaba fija en mí. –Debo de haber hecho algo muy malo para que el Imperio mande a su Knight of One-

Sonreí de manera amplia.

-De lo cual estoy muy orgulloso-

Mi situación actual no tenía nada de favorable, así que si solo me quedaba la burla entonces sería un buen distractor al menos por algo del tiempo. Ya sea que alguien más transitara por este pasillo, o la misión de este Round se ejecutara tarde que temprano. Definitivamente no estaba aquí solo como un adorno para el palacio imperial ruso.

El hombre dejó que algo parecido a una leve sonrisa apareciera en su rostro.

-Your highness, usted tiene el mismo sentido del humor que su madre- comentó, todavía sin moverse.

Pero yo solo estreché los ojos en gran molestia mientras tomaba sus palabras como una gran ofensa a mi persona. Sobre todo al compararme con alguien a quien yo aborrecía. Aunque su comentario no parecía acabar ahí.

-Sin mencionar que tiene la dicha de portar la mirada del Emperador y el poder de los reyes corre por sus venas- entonces comenzó a acercarse en controlados pasos, donde solo el resonar de sus botas solo me puso nervioso. -¿Qué otras capacidades tan sorprendentes pueden hacerlo uno de los príncipes favoritos de su majestad?-

Retrocedí pegando mi espalda a la baranda.

-Creo que me confunde con alguien más- siseé de manera peligrosa, a juzgar por sus palabras no estaba aquí de paseo y mucho menos por los políticos como en un inicio había apostado.

Si tenía que recurrir al geass para escapar de esto. . .

-No se moleste en ordenarme nada, estoy al tanto de cómo actúa su geass y cómo evitarlo-

Bien, ahí quedaba mi única oportunidad de escape. Aunque era una hombre bastante informado de cosas que la mayoría ignoraba. Ni siquiera mi padre sabía al respecto.

-¿Qué es lo que quiere?- solo quedaba por hacer una cosa y era averiguar por completo sus intenciones. –Dudo que el plan haya sido solo venir a perder Rounds en este lugar-

El Knight of One se detuvo bastante cerca de mí, pero todavía no hacía ningún movimiento que amenazara mi integridad.

-No estaba informado de que enfrentaría a tan hábil estratega, pero los rounds caídos entonces no eran merecedores de su título si fueron derrotados por usted, príncipe Lelouch- gruñí levemente ante el título –Pero mi misión aquí es distinta a la de ellos-

-¿La cumbre?- pregunté levemente, Bismark negó.

-Usted-

De repente esto ya no era una buena idea.

-Su madre lo quiere de regreso a su lado y el Emperador precisa su presencia brindándole una segunda oportunidad a pesar de lo sucedido-

Examiné la situación con un miedo real a que este hombre lograra su cometido. Después de todo era más grande que yo y definitivamente nadie se aparecería en los pasillos por la teoría de conspiración que yo había planteado en sus mentes. Nadie realmente estaba buscando a los mandatarios mundiales, era un engaño basado en lo que se supone era la lógica de Britannia y así poder separarme.

Caí en mi propio juego.

-Ahora le ruego que no oponga resistencia o puede lastimarse-


Genbu P.O.V.

Estaba demasiado silencioso como seguir en medio de una batalla. Las explosiones se habían detenido, los KF recorrían el perímetro en busca de otros peligros además de los Rounds caídos, pero nada obvio saltaba a la vista.

Los políticos en la habitación estaban sumidos en un silencio expectante mirando cada tres segundos la puerta principal, una que no había sido tocada una sola vez y que demostraba la teoría de Lelouch y la mía incorrecta. Britannia al parecer no tenía intención de asesinarnos, o al menos se habían replegado por cuestión de poder.

Dos Rounds del Imperio, vencidos de manera tan fácil sin duda podía desalentar sus planes. Pero el nerviosismo en mi interior me decía que esto no se había terminado.

La interrogante más obvia era si ya era seguro salir, o cuánto tiempo más debíamos pasar encerrados.

-Japón se ha vuelto paranoico- mencionó alguien y no me molesté en responder o averiguar quién había sido. Ninguna medida de seguridad estaba de más cuando de mi familia se trataba.

Saqué mi celular y busqué a Rakshata en mis contactos. Si alguien podría informarme si Britannia se había alejado de los límites, era ella.

-¡Primer ministro!- saludó bastante feliz -¿En qué puedo servirle?-

Suspiré de alivio por la normalidad de este encuentro, dentro de lo que podía ser normal con esa mujer.

-Necesito saber si ya no hay rastros del enemigo en la zona, Rakshata- comenté ganándome varias miradas a la espera de la respuesta, pero solo les día la espalda centrándome en lo importante –Cualquier cosa que indique que es seguro salir del sótano- bromeé un poco respecto a nuestra ubicación pero seguro ella entendería.

Hubo segundos de silencio en lo que recopilaba información.

-Hay una pequeña nave de Britannia todavía sobrevolando la zona, aunque la podemos derribar con una sola orden. El problema es que Lelouch-kun no dijo nada al respecto y solo se desconectó sin dejarme sugerir nada-

Esa parte era mi culpa.

-Lo obligué a cortar la conexión para moverse a un lugar más seguro hace como media hora así que acepto la responsabilidad- comenté, si la decisión de derribar o no esa nave quedaba en mí, entonces-

-¿Meda hora? Kururugi-sama, hace cinco minutos Lelouch terminó de dirigir el ataque y entonces se desconectó sin más órdenes-

Parpadeé confundido.

Entonces una nueva teoría de conspiración de formaba en mi mente de manera rápida.

¿Para qué había una nave de Britannia a la espera?

No había soldados que nos quisieran asesinar.

¿Cómo es que Lelouch había terminado la batalla y después dejaba colgado todo?

La distracción no era por nosotros…

-Oh demonios- musité soltando el teléfono y destrancando la puerta de entrada. Aunque seguía sin comprender el por qué de las acciones del Imperio.

Escuché claros gritos de inconformidad ante mis decisión de quitar la barrera que nos protegía de los supuestos asesinos de Britannia, pero al abrirse las puertas fue más que claro que no había nadie. Incluso si muchos gritaron en rendición de manera automática y estúpida. Pero si mi suposición era correcta había un segundo plan llevándose a cabo.

Uno que no me gustaba para nada.

-¡Primer ministro!-

Tampoco tenía tiempo para detenerme.

Miré a ambos lados del pasillo tratando de decidir en qué dirección cuando un segundo hombre se emparejó. El zar se veía falto de aire pero contento por alcanzarme.

-¿Pasa algo?- preguntó doblándose un poco y apoyándose de las rodillas.

-¿A dónde mandó a los muchachos?- pregunté con premura empezando a caminar sin dirección precisa, pero caminando al fin. El zar de inmediato retomó el paso a mi lado sin comprender, pero al parecer no era un hombre que necesitara de muchas explicaciones.

Me tomó del brazo y me jaló en la dirección contraria a la que quería ir.

-Por allá no- declaró levemente.

Entonces comenzó a liderar el camino con la misma velocidad que yo había salido de la habitación. Mi mente entonces se concentró en otras cosas que me preocupaban mientras mi cuerpo lo seguía de manera automática. Como el hecho de que Lelouch me había desobedecido y probablemente estaba en problemas.

Dimos vuelta en infinidad de pasillos que se veían iguales cuando mi vista captó algo antes de dar vuelta de nuevo. La punta de una capa blanca y ondeante desaparecer.

Eso no estaba en el programa.

Me detuve sin previo aviso y cambié de dirección. Si el zar se dio cuenta de que no lo seguía, no sé. Pero mi interior gritaba por problemas y los alcancé justo antes de que se perdieran de vista.

Britannia.

-Alto ahí-

El alto hombre se detuvo de manera calmada, aproveché esos segundos para controlar mi respiración. Pero había un zumbido en mis orejas que me advertía de un peligro que no estaba tomando en cuenta. Aunque ya era bastante raro que un Britannian anduviera solo y de manera tan aparentemente tranquila dadas las circunstancias.

¿Era un round?

No se movió en lo absoluto.

-Le aconsejo que no intervenga a menos de que quiera resultar lastimado- declaró el hombre todavía dándome la espalda y eso no me gustaba para nada, además de ser una falta de respeto entre adversarios, no poder verlo de frente me ponía nervioso.

-Correré el riesgo- declaré adquiriendo una pose preparada para cualquier cosa, pero el hombre solo miró sobre su hombro con un suspiro exasperado, finalmente concediendo el reconocimiento.

Solo que cuando se giró, todas mis defensas se desmoronaron.

-¡Lelouch!- y ese era el único reconocimiento que me importaba. El gran hombre tenía a mi hijo en sus brazos, plenamente inconsciente y de no haberse girado jamás lo hubiese notado. -¡Suelte a mi hijo!- le daba solo una oportunidad junto con mi ultimátum.

Pero con una ceja enarcada, el hombre se rió levemente.

-¿Su hijo?- acomodó a Lelouch mejor en sus brazos. –Lelouch Vi Britannia, onceavo príncipe, diecisiete heredero al trono. Hijo de la Emperatriz Marianne y Su majestad el Emperador Charles Di Britannia…- eso solo me hacía enojar –No tiene en su sangre una sola gota japonesa, Primer Ministro Kururugi-

-¡Él no tiene que ver ya nada con Britannia!- me aferré a mi posición e incluso avancé dos pasos que el Knight retrocedió -¡¿Qué es lo que quiere de él?!-

El hombre subió a Lelouch su hombro de un movimiento y con la mano que le quedó libre, alcanzó la espada en su cintura desenvainándola con un escalofriante sonido.

-Yo no quiero nada de él- declaró el hombre levantando la espada en mi dirección –Lo que haga su majestad el Emperador, es algo que solo le importa a él-

¡Yo no podía dejar que se llevara a Lelouch y lo pusiera de nuevo en manos de ese hombre!

Levanté ambos puños, si bien no tenía armas tampoco me quedaría de brazos cruzados. Aunque ya era bastante estúpido enfrentarme a un hombre tan grande desarmado pero no había manera en que dejara que se llevara a mi hijo.

Un leve carraspeo me sacó de balance y con un gran nudo en la garganta, recordé que no había recorrido este palacio solo. Giré mi cabeza en lo más mínimo captando la mirada confundida del zar.

Y el segundo problema que tenía entre manos.

-¿Es cierto lo que dice ese hombre? ¿Ese muchacho es un Príncipe Imperial?- preguntó sin importar la delicada situación en la que estábamos. Yo no podía seguir dividiendo mi atención y tratar de explicar nuestro lazo familiar en quince segundos.

Mi cerebro haría corto circuito antes de separar ambas realidades que se presentaban juntas, así que apreté los dientes en una respuesta que debía despejar las dudas de cualquiera a quien le importara.

-Lelouch ERA un príncipe Imperial- rugí levantando de nuevo mi posición de ataque –Y por ningún motivo desea volver a Britannia-

El zar se movió incómodo a mi lado captando mi atención de nuevo, pero contrario a la confusión que había reinado en su mente por el segundo descubrimiento, podía ver en su rostro que había regresado a su anterior y confiado ser con una leve sonrisa.

Y un sable que desenvainaba de su cinturón, ofreciéndomelo como una nueva oportunidad.

Me giré hacía el gran hombre levantando mi arma.

-Suelte, a MI HIJO- advertí por última vez.

Solo que no esperaba la respuesta que recibí.

-Bien dicho, padre-

El Britannian entrecerró los ojos confundido por el hecho de que Lelouch hubiese hablado cuando supuestamente esta inconsciente, pero yo suspiré tranquilo, al menos por un segundo. Hubo un grito de dolor expresado por el gran hombre ante algo que yo desconocía y solo cuando se giró todavía con mi hijo en su hombro tratando de detener el dolor, podía ver una pequeña daga clavada en la espalda del hombre a la altura de su hombro.

Tiró a Lelouch como primera reacción, mi hijo sacudió su cabeza tratando de centrarse pero el Britannian comenzó a caminar de manera errática tratando de quitar la daga de su espalda.

Estiré un mano para llamar a Lelouch sin decir una sola palabra, pero no me veía. En cambio el dolor del Britannian parecía haberse desvanecido ya que dejó de intentar sacar la daga de su espalda y se giró buscando a Lelouch.

-¡Eso no!- lo embestí con mi cuerpo alejándolo de mi hijo al menos por unos metros, pero el hombre era insistente tratando de rodearme para cumplir su objetivo. -¡Lelouch, corre!- y podía ser mi única advertencia.

Aunque tan contrario como solo Lelouch podía hacerlo, se puso de pié más no huyó, acrecentando el deseo del Britannian por terminar su misión. No ayudaba mucho el hecho de que era más grande que yo y aún herido parecía tener más fuerza. Con sus brazos me tomó del cuello del saco y con una fuerza inhumana me lanzó contra la pared del pasillo, nublando mi vista por un par de segundos.

No podía dejar que me sacara de juego por tanto tiempo, sacudí mi cabeza tratando de incorporarme pero los sonidos parecían bloqueados. Las imágenes pasaban en cámara lenta.

El Britannian trataba de someter a Lelouch de nuevo

Lelouch logró escabullírsele.

Pero empezó a correr a donde no había salida.

-¡Lelouch!-

Saltando por un balcón con sus ventanales abiertos.

Lo último que vi fue la cola de su saco desaparecer en la caída en medio de una gran nevada.

Lelouch...


Necesitaba insertar algo de emoción aunque esto ni empieza ni acaba aquí...

¿Qué quiere el Imperio de su príncipe negro?

¿Y qué intentaba Lelouch con su torpe huída?

anySuzuki