Stage 55: El plan del plan

Genbu P.O.V.

Cuando Lelouch saltó, no sabía si respetar el nudo en la boca de mi estómago o al mismo tiempo maldecir sus acciones, que siempre se veía obligado a tomar sin pensar en las consecuencias. El aire de mis pulmones se salió, el piso se sintió aún más frío y me quedé pensando en lo que había pasado.

El Britannian también se detuvo, solo observando. Eso encendió de nuevo mi enojo y me levanté con apoyo de la pared para acabar esto. Buscar a mi hijo, pero acabar con esto.

Entonces una ráfaga de aire entró por el ventanal meciendo de manera escandalosa las cortinas y derramando nieve sobre el pasillo, tuve que cubrirme el rostro de lo helado que se sentía haciendo que mis mejillas punzaran. Pero lo más remarcable de esta extraña situación fue ver la cabeza del Lancelot emparejándose a la altura de la ventana.

Suzaku.

Al menos hasta que levantó un ENORME rifle azul a través del ventanal, la punta del arma picando el estómago del Britannian. El hombre entonces no se movió un solo centímetro pero la disconformidad en su rostro era evidente. Terminé de ponerme de pie dignamente y me hice a un lado por si Suzaku tenía verdaderas intenciones de disparar.

Hubo un sonido hidráulico con el que se cargó el arma.

Al Britannian entonces no le quedaba de otra, aunque mi interior se decidía si dejarlo ir y desaparecer era lo mejor o aprovechar que lo teníamos aquí para encerrarlo. Mi mente gritaba por una tercera opción que era buscar a Lelouch ya y mandar al demonio lo demás. Con un poco de suerte no tuve que decidir, el hombre se giró apenas para dar por terminado este encuentro y marcharse.

Solo cuando se perdió por el pasillo, le hice a Suzaku una leve seña y retiró su arma. Ahora debía dedicarme a la importante, pero de nuevo mi hijo no me dio tiempo.

Cuando el Lancelot debía alejarse de la ventana, lo único que hizo fue levantar su otro brazo. Ahí, en su palma abierta y sentado con una mirada confundida, estaba Lelouch. Aspiré profundamente ante la vista y me acerqué de inmediato, Suzaku niveló la extremidad del Lancelot en el balcón y yo extendí m brazo para jalar a Lelouch que todavía ignoraba lo que había pasado.

Solo cuando lo toqué me miró y todo volvió a la normalidad en su mirada.

-¿Padre?- pero ignoré sus palabras primero bajándolo de la palma del Lancelot. Ya en la seguridad del pasillo, rodeé sus hombros con un brazo mientras le hacía otra seña a Suzaku donde le daba cinco minutos para regresar aquí.

El Lancelot desapareció con una ráfaga de viento y entonces pude aspirar de verdadera tranquilidad. Dándole un gran y sonoro golpe a Lelouch en la cabeza con la palma abierta.

El zar parpadeó confundido, Lelouch me reclamó levemente llevándose una mano al lugar del impacto, pero después de eso lo giré tomándolo de ambos hombros para verlo de frente.

-Tú me vas a matar un día de estos- le reclamé de manera muy seria después de lo que me había hecho pasar. Pero al ver su expresión para nada culpable no pude sostener mi enojo por mucho tiempo, no si Lelouch no se veía afectado en lo más mínimo y volví a suspirar temiendo que el alma se me saliera del cuerpo después de tanto. –Sabías que Suzaku estaba esperando debajo del balcón ¿Cierto?- intenté cambiando el tema a algo que me tranquilizaría.

La expresión de Lelouch no cambió. De hecho desvió su vista hacia el suelo.

-Lelouch…-

-A mi defensa, creí que habría un montón de nieve o algo parecido- argumentó y eso solo hizo que el color se drenara de mi cara.

Apreté mis manos en sus hombros y dejé caer mi cabeza al frente en completa derrota.

-Estamos en un tercer piso- musité, pero Lelouch se rio levemente ante eso con un susurro de: No lo vi de esa forma.

Al levantar mi cabeza quería reclamarle algo, quería de hecho castigarlo con una semana sin internet, comunicación, celular, Rakshata y cualquier cosa que le diera felicidad. De hecho podría mandarlo a la Academia Ashford un mes y sería un muy buen castigo, pero esto era el único tema en el que jamás podía hacer a Lelouch cambiar de opinión.

Y podía ver en su rostro que era la única cosa en la que jamás me complacería.

Eso había desembocado en ese futuro latente donde Suzaku lo maldeciría a los veintisiete años.

Claro que se veía culpable por no pensar en las consecuencias de sus planes de último momento pero también había una leve sonrisa de satisfacción donde todo había salido bien a pesar de cualquiera. Incluso si no tenía planeada su integridad, que Suzaku estuviera ahí con el Lancelot solo había sido una gran fortuna y así lo consideraba.

Un golpe de suerte.

Que podía no repetirse siempre así que debía de meter algo de cordura en él de alguna forma.

-Lo que cuenta es que todo salió bien- argumentó Lelouch no ayudándose mucho, en especial cuando al mirarlo de manera directa nuevamente había algo chorreando por su frente. Solo cuando parpadeó pudo sentirlo y al llevarse la mano al punto exacto, se manchó de manera escandalosa los dedos. –Oh- se encogió ante mi mirada –Detalles- argumentó.

Enarqué una ceja bastante tenso y alterado por lo sucedido, pero busqué con una mano en mi saco uno de mis pañuelos. Lelouch al ver que lo había encontrado, trató de hacerse hacia atrás pero al no soltarlo, levantó ambas manos en defensa.

-Ese pequeño pedazo de tela es muy caro- argumentó tratando de zafarse –Sin mencionar que fue un regalo de Todou-san-

Si hasta el momento mi paciencia no se había acabado, las palabras de Lelouch estaban tomando lo mejor de mí argumentando con algo tan estúpido como un pañuelo. Gruñí bajando sus manos haciendo uso de la fuerza y presionando el pañuelo por encima de su frente.

-Si es un regalo entonces yo decido que hacer con el- le devolví sosteniéndolo firme al retorcerse tratando de alejarse nuevamente –Además…- seguía pelando -¡Con un demonio, Lelouch!- grité.

Finalmente se detuvo con un quejido miserable, pero no porque me haya impuesto.

Se recargó en mí, presumiblemente mareado, tomándose de las solapas de mi saco.

-¿Por qué tienes que hacer todo tan difícil?- pregunté levemente, aprovechando que estaba quieto levanté el pañuelo que de blanco ya no tenía mucho, pero las heridas de la cabeza siempre eran así de escandalosas. No era la primera vez que me enfrentaba a algo así y mucho menos era la primera vez que pasaba con Lelouch, pero seguía desconcertándome cada nueva ocasión que se aunaba a la lista.

-¿Qué es lo que hago difícil?- masculló Lelouch apenas audible en mi camisa. Doble el pañuelo y lo volví a presionar contra su herida haciéndolo sisear por el ardor.

-Ser un buen niño- le respondí y comenzó a argumentar cosas que ni él se entendía y que yo no me molestaba en escuchar de todas formas. Pasada la contingencia debía centrarme de nuevo en dónde estaba y con quien.

El zar se acercó de manera lenta, deteniéndose apenas para juntar el sable que me había prestado y volviéndolo a enfundar en su cintura. Pero en su rostro había más de una pregunta así como un enorme desconcierto porque la velada no fuera en ningún sentido como se había planeado. De hecho todo lo que podía salir mal, salió a la perfección.

Aunque estábamos preparados desde el inicio para eso.

-Debo preguntar primero si ya estamos seguros- habló el hombre mirando a ambos lados del pasillo pero no satisfecho con que no explotara nada o hubiese soldados de Britannia.

Era una excelente duda que yo no sabía cómo responder, pero suponiendo que Lelouch no estaría tan callado de ser lo contrario, entonces no corríamos un peligro inmediato.

Sin soltar a mi hijo comencé a buscar de nuevo mi celular, el número de Rakshata siendo el primero en mi lista reciente. Apenas timbró una vez cuando me respondieron con el mismo tono feliz de hacía rato.

-¡Primer ministro! ¡Dos llamadas en un día, debo sentirme alagada!- cierto, no era normal que yo buscara a esta mujer por celular –Pero creo saber por qué me está llamando. La nave de Britannia que seguía sobrevolando los límites se ha marchado, escoltada por el Round que quedaba. Lo que sea que estuviera haciendo aquí lo obtuvo o fracasó, pero ya no hay peligros inmediatos-

Suspiré de alivio, Lelouch se quejó porque presioné su cabeza sin notarlo.

-Entonces podemos bajar la guardia- hablé para todos en general, pero retomé la llamada con la científica india –Rakshata, acompaña a Suzaku devuelta al palacio-

Mis términos se harían respetar esta vez.


Cuando el grupo se volvió a reunir, no sabía si reírme de sus expresiones confundidas o aprovechar el momento para darle un tajante fin a todo esto. Demasiado de indecisiones, demasiado de riesgos innecesarios que desde un principio se supone que no iba a asumir. Así que senté a Lelouch en un sofá frente a mí mientras esperaba que llegara Rakshata.

No diría nada hasta tener todas las pruebas en mi mano, entonces procedería. El zar había optado también por sentarse junto a mi hijo, tomando un respiro de lo acontecido.

-Esto es demasiado lujoso para mis gustos, pero podría acostumbrarme-

La más leves de las sonrisas cruzó mi rostro, pero no perdí tiempo en girarme hacia Rakshata y Suzaku, este último con una sonrisa orgullosa como cada vez que usaba el Lancelot. Al menos hasta que dio con Lelouch y ambos se miraron de manera asesina. Bien, yo no quería participar en lo que sea que se trajeran entre manos.

-¿Para qué me necesitaba, Kururugi-sama?- Rakshata era ya una imponente figura con su acento y apariencia, la bata de laboratorio sobre todas las cosas. Pero para aquellos que estaban dentro del mundo de la tecnología y conocían los nombres que revolucionaban esta guerra, sin duda el de esta mujer era del top 5.

-Así que es cierto-

-Nadie sabía de su paradero-

-Se decía que estaba en la Federación China-

Si Lelouch carecía de paciencia ante los rumores, esta mujer parecía ser su maestra. Además de odiar ser subestimada, cuestionada y obligada a entablar conversaciones con personas que no entendieran su punto de vista, las acusaciones sin validez podían ser el acabose. Lo único que todos estos hombres podían hacer bien.

Puse una mano en su hombro deteniendo su lengua y aspiró profundamente tratando de desviar su atención.

-Bueno, dado que estamos a salvo gracias a las acciones de unos cuantos y a verdaderos KF competentes, me temo que esto se ha acabado- declaré.

La idea de traer a Rakshata la vista de todos solo era para apoyar la imagen de Lelouch una vez que todo había acabado. Porque sería muy fácil desprestigiar sus acciones como un golpe de suerte o la ayuda de las naciones que se prestaron a la pelea, pero tener un figura como la de Rakshata Shawla respaldando el poder tras las estrategias de Lelouch era fulminante, y por el rostro de la mujer comprendía exactamente ese punto.

Estiré mi mano frente a mis hijos, la mirada de Lelouch se iluminó en alivio.

-Volvamos a casa-

Las protestas que se levantaron de inmediato fueron fuertes y claras. Cosa que no podía importarme menos, porque una vez me había quedado a darles la oportunidad, pero dos ya no era una opción. Además extrañaba mi cama en el templo y la seguridad que me proporcionaba pisar las islas siempre tan protegidas gracias a mis hijos.

El zar se levantó de inmediato cuando se dio cuenta de que realmente nos íbamos, pero al poner una mano en mi hombro sabía lo que me diría, adelantándome con la respuesta.

-Sé que realmente quiere esta alianza- suspiré, girándome un poco pero dejando que mis hijos continuaran su camino con Rakshata –Solo que si no es mucha molestia, preferiría que se llevara a cabo en Japón bajo mis términos-

Estaba harto del clima y de la inseguridad que me carcomía.

El zar sonrió levemente, negando con la cabeza.

-La alianza es algo que puede dar por hecho, Kururugi-sama. Yo solo iba a decirle que con este clima es imposible volar- señaló con una mano los ventanales, nieve azotando en ellos sin piedad.

Sentí un tic en mi ojo derecho.


Aunque quizás después de caídas las fachadas, era más fácil solo conservar calor en el cuerpo que pelear con los demás. No nos importaba en lo absoluto mantener más las apariencias y el zar había facilitado las cosas. Dado que no éramos los únicos que no podíamos volver a nuestro hogar, los demás mandatarios podían permanecer en el palacio, pero en un área distinta a la que ahora teníamos acceso. Solo con un grupo reducido de personas que desde un inicio no venían a jugar.

-Esto si es tranquilidad- comentó el zar en la cabecera de la mesa, separando un bocado de su carne para poder comer. Yo asentí distraídamente sosteniéndome con una mano la cabeza.

-Solo es cuestión de un poco de modales, y tacto- remarqué para que no buscara excusar al otro grupo de políticos comiendo en un salón más público y alejado de este. Pero personalmente tampoco tenía mucha hambre, quería excusarme y dormir, pero después del gran esfuerzo que hacía el zar por hacer esto más llevadero, no podía negarme a tan buenos alimentos.

Si tan solo fuera el único pensamiento en mi mente.

-Lelouch, come- indiqué mirando de reojo a mi hijo. Suzaku no tenía problema alguno consumiendo su cena, pero Lelouch se miraba incómodo y pensativo a pesar del reducido grupo.

Pero mi hijo se encogió de hombros alejando el plato.

-Voy a dormir- se disculpó de la mesa y enarqué una ceja bastante confundido. Suzaku pronto se levantó habiendo terminado con su plato y con un leve asentimiento le encomendé la situación. Las cosas tenían semanas siendo bizarras, quizás ahora lejos de las distracciones normales de Japón, podíamos resolverlas.

-Tiene un par de hijos muy curiosos- comentó el Zar de manera casual, supongo que nuestra conversación anterior no moriría tan fácil, sobre todo después de lo que el Round había dicho.

Volví mi vista al plato.

-Eso me han dicho-

Sin embargo por más reducida que estuviera la compañía, no era momento para seguir dando explicaciones.

-Si me disculpan-


Si algo era seguro, era que Lelouch estaba teniendo un dilema mental que no lo dejaba concentrarse en lo que quería e intuía que en eso había tenido que ver el otro Britannian. Después de todo no habíamos tenido tiempo de hablar lo acontecido y poner las cartas sobre la mesa después del intento de cumbre.

Además, cualquier arreglo que había tenido que ver con Rusia había pasado por manos de mis dos hijos, dejándome muy al margen como con Todou. Sin duda ninguno de los dos nos perdonaban, pero eso no significaba que me daría por vencido.

-No creí que realmente fueras a dormir- me excusé al entrar en la habitación de mis hijos con algo de pena. Si bien Suzaku estaba manteniendo una videoconferencia con Japón gracias a la laptop de su hermano, Lelouch solo había levantado las sábanas hasta su nariz intentando conciliar el sueño.

Fallidamente.

Me senté en la cama con ambos, esto era incómodo.

-¿Seguro que estás bien?- presionó Suzaku desviando la vista de la pantalla y poniendo una mano en el hombro de Lelouch, el otro asintió contra las almohadas.

-¿Bismarck hizo o dijo algo?- argumenté por cuenta propia a lo que Suzaku enarcó una ceja confundido pero guardó silencio. Lelouch negó esta vez dándonos por el lado.

-Solo quiero dormir- se quejó girándose sobre su costado derecho y subiendo las sábanas por encima de su cabeza. Suzaku y yo suspiramos al mismo tiempo pero debíamos otorgarle el beneficio de la duda a Lelouch, después de todo no había iniciado la cumbre en buenos términos.

Suzaku terminó la llamada que hacía y cerró la laptop para cambiarse a una ropa más cómoda, yo solo me quedé como observador. Lelouch eventualmente había cumplido la parte donde argumentaba querer dormir y Suzaku se miraba gozoso con la idea de unírsele. Mi habitación aunque a escasos metros, se veía bastante amplia y sola como para querer retirarme.

Mi hijo seguro notó mi debate interno.

-Hará un escándalo monumental mañana si se entera- se rió Suzaku previendo lo que pasaría, pero negué lentamente con la cabeza pensando en otras posibilidades.

-Necesitaría poder conciliar el sueño para poder dormir aquí con ustedes- me puse de pie haciendo espacio suficiente para que Suzaku entrara cómodamente.

-¿A dónde irás?-

-Creo que el zar está deseoso de continuar con nuestra plática-

Si me daba tiempo para pensar y reafirmar por qué todo esto era una buena idea.


Lelouch P.O.V.

Podía llamársele paranoia pero las cosas estaban tomando un camino diferente al esperado y me temía que no estaba preparado para una guerra como la quería tener el Emperador.

Geass.

Segundos planes.

Poderes incomprensibles.

Para poder jugar el mismo juego, debía explorar mis posibilidades y la idea no me gustaba en lo absoluto porque para eso debía hacer las cosas yo solo. Dejando fuera todo el plan que había ideado con los años. Porque de nada me serviría el mejor KF del mundo enfrentado a una cosa sobrenatural como lo era el geass, y con la poca comprensión que yo tenía al respecto, solo me asustaba de las posibilidades del poder en las manos equivocadas.

Lo que me hacía temer aún más que Charles Di Britannia también poseía este secreto.

Entonces las cosas cobraban sentido en un punto no tan alejado en el pasado.

Con ese sujeto que había llegado a la Academia Ashford revelando secretos incómodos y fulminantes. Sus ojos brillaban en una tonalidad que había visto solo una vez y por reflejo en el espejo, simple curiosidad.

Después vino esa aparición en el templo Kururugi con épocas mezcladas en la misma línea del tiempo y un Suzaku que parecía conocer mi secreto. La pregunta del millón era cómo y cuándo, pero sobre todo por qué tenía tan aborrecida la palabra como la había expresado.

Entonces mis teorías sobre el poder de geass volvían a fragmentarse en cientos de suposiciones.

El geass era cambiante.

El geass era poderoso.

Nadie podía oponerse a la voluntad del geass.

El problema en sí era la extensión y la forma en que actuara, porque temía que hasta le más fiel de los soldados de Japón se volviera el principal defensor de Britannia solo por una orden. Tal y como yo había hecho a Clovis decir la verdad, las cosas podían ser giradas en contra nuestra. Pero para eso debía haber dos adversarios en el juego y el verdadero problema sería hacerle entender a los demás esta amenaza.

O enfrentarla solo.

Sin duda Todou-san sabía que yo tenía algo extraño pero no había comentado nada hasta donde sabía o mi padre estaría encima de mí tratando de realizar un exorcismo. Tampoco es como si le hubiese dado la oportunidad al militar de tener un acercamiento, las cosas eran ya complicadas sin magia por lo cual no era un tema a discusión.

Esto me explotaría la cabeza.

Y pensar que podía formular teorías dormido.

-¿Lelouch?-

Eso explicaba por qué al abrir los ojos por la mañana, mi mente no había concluido en descanso o en un respuesta a mis dilemas, siendo solo cuestión de minutos los que cerré los ojos para darme cuenta de que era un nuevo día y Suzaku estaba tratando de despertarme.

Parpadeé confundido.

-Buenos días- musité contra la almohada, Suzaku sonrió levemente.

-Pensé que no te levantarías hasta dentro de dos días- comentó y me enderecé haciendo todo mi cuerpo protestar. –No te moviste en toda la noche, me sentí abandonado cuando no te acercaste a mí como de costumbre- dramatizó Suzaku con una falsa mirada triste.

Era mi turno de enarcar un ceja contrariado, pero no salió ninguna respuesta sarcástica de mi boca, por lo cual Suzaku dejó de inmediato su drama y yo me centré en las cobijas.

-Te ves raro- comentó Suzaku acercándose al sentarse en la orilla de la cama y poniendo una mano en mi frente -¿Y tienes un poco de fiebre?-

-Me acabo de levantar, Suzaku y sigo algo dormido- espeté quitando su mano dispuesto a cambiarme, pero primero debía mirar por la ventana para confirmar que hoy podríamos volver a Japón. La nevada sin duda se había detenido, pero había enormes bancos de nieve por todos lados.

¿Debíamos desenterrar el jet primero?

-Lelouch, ¿A dónde vas? No tenemos planes para hoy y sin duda podrías utilizar ese tiempo en dormir un poco más- Suzaku llegó por detrás de mí, mirando algo que seguramente ya había notado, cuatro metros de nieve sobre el jet siendo precisos.

Suspiré de manera audible pegando mi frente al cristal.

-Vamos- sentí las manos de Suzaku sobre mis hombros y lo dejé ser al menos hasta que me di cuenta de que regresábamos a la cama.

-Suzaku no puedo volver a dormir, ya es tarde y debemos hacer acto de presencia- argumenté zafándome de su camino con un paso de costado. Pero mi hermano solo sonrió de manera inocente con algo que yo ignoraba. Le di tres segundos de cortesía para que hablara.

-Nuestro padre tiene ya cerca de tres horas reunido con el Zar, unos cuantos hombres más y por lo que sé, han llegado a muchos acuerdos en ese tiempo ¿Dónde quieres hacer acto de presencia y para qué?-

Me sentí hecho a un lado con suma facilidad, pero mi cerebro no procesaba el enojo que debía profesar. Así que solo terminé aceptando lo que Suzaku dijo y seguí con la idea de cambiarme de ropa para salir de la habitación.

Había otras cosas que hacer.

-Lelouch-


Suzaku P.O.V.

Siento que habíamos traído una especie de zombie a Rusia. Todo lo que Lelouch hacía era en modo automático, ordenado y planeado. No es que no estuviera interesado en que todo saliera bien y que la cumbre resultara un éxito a pesar de los tropiezos, porque sus planes siempre tenían el éxito deseado solo porque él los ideara.

Y quizás ese era el problema.

Al ejecutar sus ideas, Lelouch solía imprimirles una energía y emoción que hacían a las demás personas sentir su punto de vista y vislumbrar victorias por su cuenta. Creerle con más facilidad, seguirlo en cuestión de segundos.

Ahora era como estar viendo una máquina imprimir ideas y ejecutarlas en automático. Sin brillo conspirador, sin la siempre latente derrota. Al menos el porcentaje que hay en cada plan.

Estaba cumpliendo con una meta que él mismo se había propuesto, pero temía que no era lo que quería.

Cosa que nadie le había vuelto a preguntar debido a los problemas que desencadenó Narita.

Su pasividad no venía de la seguridad, sino de la indiferencia.

-Lelouch, ¿Podemos hablar un momento?- y yo debía ser el diplomático, la persona que le sacara una respuesta definitiva en esta guerra. Porque sentía que lo estaba empujando por el camino en el que diez años más me arrepentiría y no había por qué esperar a que eso pasara. Me odiaría aún más por haber tenido una advertencia y no seguirla.

-¿Tiene que ser ahora?-

Lelouch rodeaba el Lancelot observando los daños de la batalla, ninguno realmente, pero asegurándose de que la máquina estuviese funcional por otro imprevisto. El GUREN también había pasado por la misma revisión pero contrario a lo que esperaba, Rakshata tampoco hizo comentario alguno sobre la actitud de Lelouch, que parecía solo estar llenando tiempo con cosas innecesarias.

Éramos ya dos que pensábamos lo mismo entonces.

-Si- respondí un poco más tajante de lo que quería, Lelouch bajó lentamente la mirada de estar observando la cabeza del KF hasta mi altura. Un brillo de precaución instalándose en sus ojos.

Para esto no sabía si era mejor regresar a los interiores del palacio o seguir andando en la nieve, por fortuna no tuve que decidir cuando Lelouch se dio cuenta de que realmente hacía mucho frío comparado con Japón y no era tan fácil estar fuera por mucho tiempo. Sacudí mi saco apenas pisamos la entrada y previendo que no había nadie, no le daría tiempo de prepararse.

-¿Qué es lo que estás haciendo, Lelouch?- pregunté, y quizás esquivaría la pregunta con un inteligente comentario que la dirigiría hacia otro rumbo, pero no por nada lo conocía tan bien -¿Qué estás planeando en tu mente? Porque la cumbre es la última de tus preocupaciones-

Si con el principio ya se estaba riendo, cuando terminé solo me miró de reojo pesando la posibilidad de contestar lo que yo quería escuchar o la verdad, y dejé saberle con mi sola expresión que no dejaría este tema tan fácil hasta obtener lo que quería.

-¿Por qué tan seguro de que no es la cumbre?- me regresó Lelouch terminando de sacudir su propio saco, cambié mi peso de pie de manera incómoda.

-No me estás mirando-

Una de sus cejas saltó en leve irritación, había tocado la mentira.

-Lelouch ¿Qué haces aquí en Rusia?- debía aprovechar la oportunidad de que quizás sabía lo que pensaba. Se giró para quedar de frente y preveía su respuesta sarcástica. –No, no soy anti-britannian y lo sabes-

Solo debía poner un poco de empeño para leerlo y él no estaba ocultando mucho, además si trataba de aparentar las cosas en este momento, sabía de antemano que no eran verdad.

-Trato de levantar un alianza sólida que beneficie a las islas- contestó de la manera más controlada posible, pero que estuviera picando sus nervios podía sacarlo un poco de quicio -¿No leíste el objetivo general de esto?-

-Me lo sé de memoria- aseguré y di un par de pasos hacia adelante, Lelouch desvió la mirada.

Con ese movimiento encontré el problema.

El no tan enorme problema, pero que podía hacer que Lelouch dejara de ser Lelouch con justa razón.

Lo tomé del antebrazo y comencé a guiarlo de nuevo a la que era nuestra habitación como huéspedes del palacio. Solo resopló molesto por mi actitud al inicio pero después solo suspiraba intentando zafarse.

-Suzaku, por favor no exageres-

Cerré la puerta de la habitación de manera leve y me giré con voz decidida.

-Lelouch, deja ya todo esto y deja la conspiración- directo y al punto, se cruzó de brazos entretenido por mi elección de palabras pero jamás cruzó un brillo de ofensa en su mirada.

-Estás empezando a sonar como Todou-san- me advirtió adquiriendo un poco de seriedad, a lo que yo respondí de inmediato.

-Será por qué fue la primer persona en notar tu división mental- alegué todavía si tratar de sonar desagradecido o enojado por si actitud, todo lo contrario. Sería más fácil que estuviera fuera de todo esto con el enorme blanco que tenía en la espalda.

-¿Entonces dime que más hacer, Suzaku? ¡Porque no encuentro el maldito siguiente paso!-

Esas palabras no las tenía consideradas y me detuvo un poco al digerirlas.

-Lelouch, no es tu responsabilidad- levanté ambas manos en señal de paz pero se miraba frustrado –No puedes hacer nada más, no puedes hacer que Britannia venga, toque la puerta y los aplastes con un KF-

Me miró a punto de decir algo sarcástico pero no terminó de formular algo coherente en su mente, una sencilla respuesta.

-¿Entonces qué vamos a esperar? ¿Cuánto tiempo más vamos a esperar?-

Sus preguntas aunque normales, no las consideraba una preocupación en su persona. Jamás se había visto alterado por eso, incluso se veía ansioso.

Tenso.

Al borde del. . .

-Lelouch, calma- ordené y me miró como si estuviera demente.

Esto era inusual en él pero solo porque jamás había sido víctima de la ansiedad. Incluso cuando se mantenía callado y quieto era porque su mente estaba pensando en cientos de cosas más las cuales no podía externar al mismo tiempo.

-Lelouch- y se lo advertí de nuevo.

Gensai lo había advertido como siempre.

La calma que precedía la tormenta había acabado y el auto-lamento había quedado atrás. Esto era la desesperación de Narita hablando.

Un tema donde ni mi padre ni yo podíamos intervenir.

La única persona que podía hablar de todo ello con seguridad estaba en Japón.

Y ahora debía ayudarnos.

Tragué gordo previendo las dificultades y Lelouch me miró de manera cansada. No podíamos evitar a Todou-san por más tiempo.

-Confía en mí, siéntate y relájate- ordené.

Teníamos que salir de aquí ya.


Y aquí tenemos un poco de transición cuando después no pararán de llorar, necesitamos volver a japón y dar toda la política por terminada. Siempre se me hizo muy fácil que Zero uniera a todos los cobardes bajo la protección de la FUN, bueno... Lelouch no tiene la misma ida y Genbu tampoco.

Prox. capítulo en Japón y con Todou n.n quizás un poco de abuelo Kururugi.

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any:D