Primero que nada, a la reviewer que dejó la crítica del capítulo pasado, ntp. hace mucho tiempo que reviews buenos que malos, críticos o no, realmente no cambian mi manera de pensar y la manera en que YO decido seguir la historia. Si gustas seguir leyendo, adelante y si no, pues con toda la pena -o quizás no- del mundo, lo siento. Si la historia se te hizo cíclicla, predecible y estancada en el mismo punto donde martirizamos a Lelouch stage tras stage n.n sorpresa, de eso se comenzó a tratar quizás desde medio fic hacia acá, siendo de las únicas autoras que actualiza para mi pequeño grupo de lectores en fan fiction, nada me cuesta complacerlos y como eres nueva al menos en este fic, he de decir que complazco mucho a quienes quieren seguir leyendo, a veces sin ton ni son, pero qué se le va a hacer.
No se si eso hable bien o mal de mi al final, pero dejaré contentos a quienes me leen y comentan, no me enojé ni mucho menos, pero conozco mi propia historia y si así les gusta a quienes la leen, así la dejaré porque no me desagrada ni reprime algunas ideas que en su momento llegarán a una conclusión. Es un muy largo fic.
Por otro lado, me encantan los reviews que dejan loggeados y no como anónimos, siento que es más personal y directo el trato, así puedo responder por inbox y no utilizar un medio público donde puede que a nadie le interese mi respuesta a tu review.
Y en honor al comentario, "Cuestión de enfoque"
Stage 56: Cuestión de enfoque
Genbu P.O.V.
Finalmente, tenía algo de control en mis manos. Algo que podía mover a mi antojo. Sin embargo no tenía suficiente energía para hacerlo y por la cara de Mei, era muy evidente.
-Se miran encantadores- comentó una vez que nos encontramos en la cima del templo, no necesitaba medir el sarcasmo en la oración para saber a lo que se refería. El clima frío de Rusia y la falta de sol nos había hecho adquirir un tinte pálido y aunque aquí en Japón también hacía frío, no era para nada comparado con el que tuvimos que aguantar allá.
-Como siempre- suspiré con media sonrisa, estaba aliviado por estar de vuelta en casa. Lelouch y Suzaku venían un par de metros detrás de mí, en caso del primero casi dormido en la espalda del otro, o aparentándolo porque estaba jugando con los rizos de Suzaku de manera aburrida.
Mei enarcó una ceja bastante extrañada por la escena, pero yo solo me hice a un lado cuando terminaron de subir. Suzaku bajó a Lelouch de su espalda, pero el segundo todavía se recargaba de manera perezosa en Suzaku con un suspiro.
-A dormir- les ordené a ambos con un brazo apuntando hacia dentro del templo, Suzaku renegó diciendo que eran las siete de la mañana y Lelouch no objetó en lo absoluto encaminándose solo.
Harían que mis nervios explotaran.
-Gensai viene más tarde- le advertí a Lelouch, entonces escuché algo parecido a un gruñido perderse en los pasillos. Pero Suzaku seguía de pie a mi lado con una mirada conflictuada. –Hoy no haremos nada Suzaku. Relájate, toma un baño y ve a molestar a Lelouch si quieres pero nada de política o milicia por hoy- era una orden, por si tenía la duda.
Me miró con resignación y se adentró en el templo segundos después. Solo cuando también se había alejado lo suficiente de mi rango de visión, suspiré de manera cansada y frustrada por todo este dilema. Mei carraspeó recordándome que estaba en frente, pero de nada serviría ocultar algo que cualquiera notaría.
-¿Les fue mal en Rusia?- preguntó, comenzamos a caminar juntos dentro de la casa. Me deshice de los zapatos con algo de pesadez a la entrada ganando tiempo para contestar. ¿Cómo describir lo sucedido?
-Formé alianzas, otras no. Hubo dudas, acusaciones y descubrimientos, lo que podía salir mal salió bien y lo que podía salir bien, también- era una forma de decirlo a grandes rasgos sin decir nada aún, pero ya que eso era lo que esperábamos que pasara, Mei quedó con la misma duda del inicio.
-Eso ayuda mucho, gracias- se quejó levemente caminando en una dirección diferente, opté por seguirla con una pequeña disculpa pero todo murió en mi garganta al mirar el patio trasero.
Y tres espadas con expresiones serias platicando entre ellos.
-¿Todou está aquí?- pregunté olvidando lo demás, mi tono endureciéndose levemente. Mei se detuvo y me miró de reojo evaluando la situación, antes de asentir levemente.
-Desde que ustedes se marcharon, por cuestiones de seguridad- añadió con un tono inquisitivo, pero al mirarla de frente decidió dejar el tema encogiéndose de hombros –Me quedé en el templo con tu padre, dos príncipes Imperiales y Todou, las cosas no pueden haber sido más extrañas-
Volví a suspirar para mí mismo.
Ahora le debía un favor.
Lelouch P.O.V.
Estar de vuelta en Japón me probaba en lo correcto, al menos internamente. No había lugar en el mundo que me pareciera más pacífico y seguro que las barreras que yo defendía. Así que era un gran alivio poder bajar la guardia al caminar por los pasillos, tener una habitación propia y no usar ropa de más por el clima.
La calidez de este lugar no venía de sus instalaciones.
Torcí levemente la boca, quizás…
Deseché cualquier idea de descansar por el momento, había algo que debía checar antes que cualquier otra cosa. Solo me cambié de ropa por algo más ligero y cómodo para andar dentro del templo y salí en busca de Nunnally. Habían sido tres largos días sin comunicación con nadie y aunque Suzaku se había encargado de eso, la primera persona por la que estaba metido en todo esto no la había visto desde que llegué, extrañándome su ausencia cuando se supone sabía que llegaríamos hoy.
Golpeé levemente la puerta de su habitación sin obtener respuesta. Era improbable que Nunnally estuviese dormida todavía así que debía seguir el hilo de su rutina para encontrarla.
Me dirigí al comedor probándome en lo correcto cuando pude escuchar su leve risa, pero al dar la vuelta en la esquina me había olvidado de un factor importante.
Nunnally no era la única familia de sangre que tenía cerca en este momento.
-Lelouch…- musitó Clovis sorprendido por mi llegada, Nunnally que no me había notado antes se levantó rápidamente para llegar a mí.
-¡Onii-sama!- y me abrazó con fuerza.
Correspondí el abrazo pero mi atención se vio dividida en dos. Quizás había olvidado un pequeño detalle que había dejado pendiente antes de nuestra salida a Rusia, y que era mi deber resolver justo en este momento. Por la mirada de Clovis, al menos había hablado con Euphemia de las múltiples posibilidades.
Los problemas debían resolverse cuanto antes.
-Sigue con tu desayuno, Nunnally- instruí separándome de ella con una leve sonrisa, pero ya no creía mucho en mis mentiras. Leyó mis intenciones incluso más rápido que Clovis, miró sobre su hombro y hasta entonces mi medio hermano entendió.
-Le diré a Sayoko-san que te prepare algo, Onii-sama- me advirtió cobrándose de inmediato mi pretexto de salida. Enarqué una ceja bastante contrariado ante eso, mi dulce hermana se estaba volviendo como yo.
Sonreí sinceramente esta vez y un brillo de orgullo apareció en sus ojos.
Definitivamente, esto no sería bueno.
Con un meneo de cabeza, Clovis se excusó de la mesa y dejó a Euphemia con la promesa de regresar. Aunque si a estas alturas aún con mi ausencia no había pasado nada, no entendía por qué tuviera que pasar algo conmigo en el área. Sin embargo no debía olvidar que los problemas aparecían donde menos los esperábamos así que me guardé mi comentario.
Caminé en silencio por delante de Clovis algunos metros, pero podía escuchar el nerviosismo en sus pasos titubeantes.
-No te voy a hacer nada- me quejé ante su desconfianza y eso no lo podían presumir muchos. Clovis bufó emparejándoseme rápidamente, pero con ambas manos entrelazadas tras su espalda trató de verse casual.
-No eres exactamente una persona predecible, Lelouch- me regañó levemente, pero dudaba que en estos momentos mis acciones tuvieran alguna misión oculta.
-Si, olvidaba que Schneizel era un libro abierto- permití que la ironía desbordara en mis palabras, pero Clovis guardó silencio dándome un punto ahí.
Caminamos sin decir más alrededor del templo hasta donde yo consideraba que no sería interrumpido por nadie, pero no tenía en mente la presencia de ciertas personas que estaba evitando desde hacía ya tiempo.
Me giré sobre mi eje y comencé a empujar a Clovis dentro del templo esperando no ser notado, pero los quejidos de mi medio hermano llamaron la atención.
-¡Ouji-chan!-
Dejé salir todo el oxígeno de mis pulmones dándome por vencido y le prometí una venganza a Clovis de paso.
Si todavía conservaba algo de orgullo me enderecé como si no hubiese tratado de escapar. Pero a pesar del primer saludo efusivo, era obvio para todos que ni las espadas ni yo, sabíamos cómo proceder.
-Espérame adentro un momento, por favor- dije y no necesité repetirlo dos veces. Clovis era fácilmente intimidado por los japoneses con armas, aunque supongo que se estaba acostumbrando un poco.
Senba tomó eso como la ocasión perfecta para acercarse y era fácil describir todo lo que quería decir pero a la vez no. Como si fuese un tema tabú para todos, aunque no era culpa de nadie. De hecho era un pleito personal entre Asahina y yo, nadie más debía preocuparse o intervenir en eso.
Urabe fue el segundo en acercarse y un poco más reticente, Chiba. Si tenían planeado decir algo en grupo, me estaban poniendo nervioso.
-Am…- fui cortado por Senba quien levantó una mano de manera seria. Tragué con dificultad.
Pero contrario a la explicación en la que esperaba que se lanzaran, hubo solo un movimiento general donde los tres se inclinaron al mismo tiempo en un ángulo de noventa grados.
Esto no era bueno.
-Escuchen-
-No, guarda silencio y escúchanos con atención una vez en tu vida Lelouch-kun.-
Parpadeé confundido ante el tono de Urabe, la persona que solía bromear más conmigo y molestarme en un sentido amistoso, serio.
-Incluso si la falta directa no fue cometida por ninguno de los presentes, hemos hablado al respecto- Chiba comenzó antes de que yo interrumpiera –Pero como miembros de un equipo conformado por cuatro personas, la victoria de uno es victoria de todos y el fallo de uno es el fallo de todos-
-Estamos sumamente apenados- intercedió Senba llegando al punto importante –Porque nuestro deber en varias ocasiones nos cegó de lo que en realidad pasaba, ignorando el peligro-
-No es que supiéramos que Asahina haría algo como…- Chiba codeó a Urabe para que recuperara la compostura.
-Debimos notar las señales que indicaban que uno de nosotros hacía algo indebido- continuó la mujer levantando un poco la vista. –No solo en contra de tu integridad, Lelouch-kun, sino también contra la seguridad de Japón y su gente-
-Fuimos taaan estúpidos- aseguró Urabe levantando la cabeza –Si pensábamos un poco en las ausencias de Asahina y extrañas coincidencias que ahora no parecen coincidencias y las mentiras blancas, las cuartadas-
Sentí un leve tic en mi ojo, ellos sabían desde un inicio que algo andaba mal.
-Pero quien debía alertarnos desde la primera cosa fuera de lugar que pasó, no lo hizo- volvió a retomar la disculpa Senba, levantando la cabeza y mirándome muy seriamente, incluso podía arriesgarme a decir que estaba decepcionado.
Los tres se enderezaron de nuevo como si estuvieran ensayados, pero esta vez me sentía yo el acusado.
-¿Cómo demonios podíamos defenderte de algo que no sabíamos, Lelouch-kun?- Senba entró en su modo serio por completo y ahora la culpa cambiaba de lugar.
-¡Debías confiar en nosotros como nosotros hemos confiado en ti todos estos años!- Urabe se llevó ambas manos a la cintura. Chiba se cruzó de brazos a su lado.
-Ahora tenemos que lidiar con otro problema en medio de un mundo de problemas y sentir culpa al respecto, ¿Qué opinas de eso Lelouch-kun?-
Me incliné de inmediato, disculpándome profundamente cuando me di cuenta de que esto se había girado en mi contra y volví sentir un tic en mi ojo derecho.
¿Yo estaba disculpándome?
Sentí una enorme mano posarse en mi cabeza, así que levanté la vista contrariado. Senba tenía una sonrisa leve en su rostro aunque al mismo tiempo no hacía las paces consigo mismo.
-No sabes cuánto hemos estado hablando de esto y la manera en que podíamos redimirnos contigo, Ouji-chan-
-Así que no lo vuelvas a hacer- reclamó Urabe moviendo un dedo de lado a lado.
Esto no iba de ningún modo con mis planes. Asentí como si realmente los disculpara por algo que ellos no causaron, ya que si nos adentrábamos n el tema y discutíamos la lógica del asunto, no podría convencerlos de lo contrario de todas formas. Supongo que se perdonarían a sí mismo más rápido, como equipo, si los dejaba tomar algo de culpa.
Sin una razón válida.
-Bien, tenemos que seguir vigilando el perímetro- concluyó Senba evitando silencios incómodos, asentí de inmediato.
Cuando los vi alejarse, suponía que las cosas volverían a la normalidad en cuestión de días. Al menos con esos soldados, porque había otros asuntos más complicados y fuera de cualquier disculpa que pudieran darme.
-Clovis- suspiré en voz alta, sabía que estaba lo suficientemente cerca para escucharme. Un grito de sorpresa por haber sido descubierto lo terminó de delatar.
Uno menos, diez más.
Después de todo no era tan malo darle fin a los asuntos pendientes.
-¿Qué opinas? Supongo que tuviste bastante tiempo para pensar en pros y contras de tu actual situación, Clovis- por fin podía usar el patio como un lugar en el que nadie llegaría a tomarme por sorpresa mientras trataba un asunto tan delicado como este, pero mi medio hermano tenía su atención dividida en el presente y mi asunto de antes.
Algo que no le incumbía.
-No es como si hubiese tenido muchas opciones, Lelouch- contestó con un suspiro, pero yo no estaba dispuesto a quedar como el malo de la historia después de lo que había pasado a raíz de ese pequeño detalle.
-No se qué más ayuda quieres que te preste, Clovis. En serio, a menos de que quieras que resuelva tu vida y entonces deberías darte cuenta de que ni siquiera puedo hacer eso con la mía- me quejé cruzándome de brazos.
El rubio miró sobre su hombro de manera incómoda, sabía que estaba en lo correcto pero los dilemas del mundo real seguían siendo demasiado grandes para su comprensión.
-¿A esto te has tenido que enfrentar por siete años, Lelouch?-
Enarqué un ceja confundido por le comentario, pero al ver de reojo a Clovis supuse que no terminaba de hablar.
-Cuando me dijiste que el mundo podría sorprenderme, más allá de Britannia y todo tu palabrerío sobre que la vida de un príncipe Imperial no es nada comparado con los problemas del resto del mundo-
Permití una sonrisa burlona plantarse en mi rostro.
-No estaba esperando tu aprobación para declarar eso una verdad- alegué y Clovis se vio ofendido por un segundo, pero de inmediato volvió a retomar su pensamiento profundo.
En serio estaba dándole buen uso a ese cerebro sensible por las artes que había desarrollado.
-Ni Euphemia ni yo hemos sido tratados mal- declaró mirándome de nuevo –Supongo que gracias a ti, no tanto por lo que somos-
-Ahí podrías sorprenderte un poco- lo interrumpí antes de que llevara la plática por el camino incorrecto –Yo, en mi basta magnificencia y poder sobre el área 11, no tengo autoridad o derecho de pedir que se perdone tu vida, o la de Euphemia. Ni siquiera podría alegar por un trato digno para ambos-
La mandíbula de Clovis cayó un poco un había un tic en su ojo izquierdo, sonreí levemente ante su expresión.
-¡Tú me prometiste seguridad antes!- reclamó cruzándose de brazos -¿Qué quieres decir con qué?-
Levanté una mano deteniendo su berrinche.
-Hay que predicar con el ejemplo, Clovis. Si yo no busco hacerle daño a Japón y a su gente, ellos tampoco tienen por qué tratar de hacérmelo a mí. Eso me llevó años entenderlo y aplicarlo, además de confiar en que funcionaría. Si, los japoneses quizás tienen la cabeza dura y pueden ser bastante necios cuando se lo proponen, pero esto no se trata de razas, países o títulos; es respeto por la vida humana-
Y no había cosa más complicada que esa para meter en la cabeza de un príncipe Imperial, experiencia propia.
-Yo confié en que si tú no te portabas mal en mi ausencia, y tampoco Euphemia entonces no tenía por qué pasar nada malo y el Primer Ministro no se vería obligado a tomar medidas drásticas- pensé en voz alta, la mentira implícita era que ni siquiera lo pensé, solo lo daba por hecho. –Se supone que el mundo se rige por causa y consecuencia.-
Se supone.
-Aunque hay sus excepciones- concluí.
Para entonces, Clovis estaba blanco seguro pensando en la posibilidad de que podría haber sido asesinado o maltratado cuando yo dejé el templo. Había dado por hecho de que supuestamente yo tenía un tipo de autoridad sobre todo Japón para darle inmunidad diplomática, cuando solo lo dejé a su suerte confiando en el hecho de que no se haría acreedor a ningún castigo mientras no lo buscara.
Los japoneses podían dar un segunda oportunidad después de todos estos años.
Pero sí, también me temía que hiciera algo estúpido en mi ausencia y tuviera que abogar por su bajo IQ para sacarlo de cualquier aprieto.
-Eres muy malvado- musitó Clovis mirándome con cautela, a lo que me reí abiertamente.
-Soy objetivo- le corregí, pero negó de inmediato.
-Has crecido de una manera bastante extraña, Lelouch. Pero te otorgaré el beneficio de la duda y probaré todo esta teoría por un tiempo-
-¿Me vas a dar el beneficio de la duda, a mí?- me bufé, supongo que no entendió muy bien lo que había dicho, pero era un gran avance que no entrara en pánico y huyera a Pendragón en el primer vuelo. –Se quedarán en una de las casas de Reuben Ashford- le informé.
Y eso no lo había discutido con absolutamente nadie, de hecho sería una especie de sorpresa. Pero no quería más sentimientos cruzados en este lugar con dos presencias que no tenían que ver mucho en la guerra. De hecho podía meterlos en el mismo lugar que estaba usando el conde Asplund y su asistente para vivir aquí en Japón, no es que se la llevaran mucho en casa, pero sería una vida bastante simple para empezar.
Al menos hasta que las cosas llegaran a un desenlace favoreciendo cualquier lado de la balanza.
Suzaku P.O.V.
Pensar que estaba lo suficientemente distraído como para no notar que yo estaba viendo todo. Lelouch tenía su atención dispersa en distintos problemas que si bien estaba resolviendo de manera tranquila por su cuenta, me sorprendía el enfoque y la atención que le estaba dando a cada paso.
Olvidó que todas las habitaciones y la oficina de nuestro padre tenían una vista perfecta del patio trasero, así que seguro no era el único parado junto a la ventana, observando que todo fuera en orden. Solo que no sabía que Lelouch fuese a comenzar con sus movimientos tan temprano, cuando era el primero que había salido disparado a su habitación.
Solo cuando salí de bañarme, noté a las espadas y una mirada que no tenía precio en Lelouch.
Lo había hablado con mi padre y prometí no tomar acciones personales en ese asunto, solo porque Lelouch tenía siete años encubriéndolo. Sabía en parte por qué lo había hecho, desde el punto en que siempre tuvo dudas de su sentido de pertenencia en Japón y Asahina se había encargado de excavar más en ese hecho hasta el punto de dejar un hueco bien marcado de inseguridad.
Pero si Lelouch había podido superar eso gracias a Britannia, de la misma forma pudo delatar a Shogo cuando la situación se presentó.
Así que confiaba en las decisiones de Lelouch como siempre, pero eso ya todos lo sabían. Mi problema con Lelouch eran las cosas que debían acontecer antes de llegar al final que buscaba. Un tema que debía tratar con él al ver cómo se habían desarrollado las cosas con Rusia.
Recargué la frente en el cristal, al parecer tampoco había tenido problemas con Clovis y yo ya daba por terminado mi tiempo de espía.
Pero hubo un tercer encuentro que no creí que se fuese a dar hoy.
Por la cara de Lelouch, él tampoco buscaba una resolución a eso todavía.
Sin embargo este era un asunto un tanto personal, donde mi vigilancia no era necesaria y al mismo tiempo me ocuparía en cruzar los dedos para que todo ese embrollo se resolviera de una buena vez.
Solo esperaba que no se asesinaran el uno al otro.
Todou P.O.V.
No podía evitarlo más tiempo.
-Lelouch-
Había visto a mis espadas montar una gran disculpa por algo de lo que yo no los culpaba, no al menos a ellos tres. Y después de eso volvían a sus maneras de ser normales y positivas. Lo hacían ver simple, sencillo y bastante revitalizador, algo atractivo después de tantas noches sin descanso y momentos de tensión por la falta de comunicación que había entre Genbu y yo, sin mencionar entre Lelouch y yo.
Pero suponiendo que podía hablar con Lelouch de manera civilizada y dejar a su consideración cómo redimir mis errores, después lo intentaría con Genbu si podíamos soportarnos en la misma habitación.
Por el momento. . .
-Ven conmigo- y mi demanda podía sonar fuera de lugar, sobre todo por la manera en que Lelouch enarcó una ceja contrariado por mi repentina aparición y la petición que le hacía, pero había pensado toda la semana en cómo resolver el conflicto y la idea de un enfrentamiento directo llegó a mi mente.
Literalmente.
Caminamos hasta el dojo en un pesado silencio y casi podía leer la mente de Lelouch respecto a esto. ¿Tener una plática sin interrupciones en la habitación menos visitada del templo? Mi enfoque era distinto.
Dejé que entrara y cerré la puerta detrás de ambos. El lugar estaba un poco obscuro y la humedad podía olerse, pero eso no afectaría mis planes.
-Ahora que me puede asesinar tranquilamente, adelante- declaró Lelouch de manera sarcástica cruzándose de brazos y encarándome, suponía que no estaba muy feliz después de todo lo acontecido, pero que él empezara el ataque me hacía sentir pésimo.
Pero eso nunca lo sabría.
Tomé dos shinai de la pared y le extendí una sin cambiar mi expresión.
-Si tienes algo más filoso que la lengua, muchacho, demuéstralo-
Estaba picando el punto correcto sin piedad, los ojos de Lelouch se estrecharon en la más pura molestia, pero no la suficiente para provocar una reacción física.
-¿O esperas que Genbu aparezca para ayudarte?-
La reacción fue inmediata.
Lelouch no estaba vestido para esto, ni yo. Apenas me había enterado que habían llegado, dejé la base y llegué al templo en tiempo record. Porque sabía que Lelouch estaría tenso después de un viaje tan incómodo como el que habían hecho y así no me tomaría mucho explotar sus pensamientos superficiales sin quebrar su mente.
Me atacó con una velocidad que no esperaba de una persona como él, produciendo un gran estruendo cuando lo bloqueé con mi shinai. Entonces era obvio que su primer reacción era silenciarme y si la espada fuese de verdad, asesinarme. Porque había atacado tan rápido gracias a la furia que dejó salir sin pensar, pero retomó el control apartándose un par de pasos y controlando su respiración.
Había descubierto mi juego, siempre inteligente de Lelouch.
Se agachó levemente poniendo la shinai en el suelo, pero no dejé que sus dedos dejaran de tener contacto con la espada cuando utilicé la punta de mi arma para propinarle un golpe en el dorso de la mano. Doloroso de escucharse, pero le quedaría una gran marca roja sin mayores daños. Cerró la mano sobre la shinai y ahogó el grito de sorpresa, pero cuando levantó la vista de nuevo había encendido su molestia profunda.
Más no lo suficiente para que se saliera de su control.
-No tienes permitido soltar la espada- declaré y como todavía no se enderezaba, lo empujé por el hombro con la punta de mi shinai, haciendo que perdiera el balance y se sentara en el suelo. –De pie-
Su enojo creció, pero todavía estaba dentro de su rango de control y no debía dejar que se sobrepusiera tan rápido. Le di un nuevo y estruendoso golpe en la cabeza.
-DE PIE- recalqué.
Al menos el dolor lo estaba haciendo reaccionar, se levantó esta vez con la espada empuñada y una mirada que no presagiaba nada bueno, pero las miradas no mataban ni resolvían conflictos.
-Puedes prolongar esto a tu antojo, pero Suzaku tampoco logrará entrar porque la puerta del dojo está cerrada- declaré y Lelouch comenzó perder un poco más el control, apretando su boca en una delgada línea, mirando de manera furtiva los alrededores. Tomé eso como mi oportunidad para atacar de nuevo y esta vez le di en el estómago, no tan fuerte pero lo suficiente para que se quejara por su proceso de costillas en sanación.
Se acuclilló en el suelo sosteniendo con una mano su estómago.
-¡¿Qué demonios…?!- iba a empezar seguro con algo de su lógica y eso tampoco lo quería escuchar así que levanté su barbilla con la punta de mi espada, cortando sus palabras de golpe.
-Deja de actuar como un príncipe, Lelouch- recalqué. A mano limpia empujó mi espada liberando su barbilla, pero aprovechó el mismo momento de tensión para tratar de golpearme un costado con su shinai, un golpe que veía venir desde el inicio. Lo detuve con la palma abierta –Mediocre intento- declaré y empujé su espada hacia él mismo haciéndolo caer sobre su espalda.
Esta vez se puso de pie furioso y me atacó sin pensarlo dos veces.
Esas eran las reacciones que quería obtener. Interpuse mi shinai entre ambos bloqueándolo sin mucho esfuerzo y lo rodeé dándole un golpe entre los hombros.
-Argh…- esta vez no pudo reprimir la expresión de dolor y eso lo dejaba más en ridículo a su propio parecer. Se giró de nuevo con la guardia en alto, en sus ojos un brillo de dolor diferente al físico.
-No puedes defenderte a ti mismo- continué con mi sabotaje emocional esquivando un golpe directo mucho más rápido que los anteriores, haría lo que fuera para que yo me callara, era un hecho. –Y tienes tantas dudas sin resolver que no le prestas atención a lo realmente importante-
Esta vez lo golpeé yo en el hombro logrando algo más que una expresión de dolor y era sacar esa voz en su cabeza que concordaba un poco con mis palabras, pero al mismo tiempo se negaba a darme la razón a mí.
Eso era lo que quería, que me enfrentara con la verdad así terminásemos a media noche. Era difícil sacar de Lelouch una palabra sincera y debido a la cantidad de problemas que se habían juntado, mis opciones eran cortas y no era el joven más accesible del mundo. Así que opté por explotar todo de una buena vez.
-Es por eso que ya no eres parte del ejército- recité.
Lelouch entonces se puso de pié, olvidando cualquier tipo de dolor emocional o físico y se lanzó hacia mí con toda la fuerza que podía imprimir. Levanté mi espada resistiendo el primer ataque, pero no esperaba que me rodeara y me propinara un segundo golpe a mano limpia. Pude sentir su puño conectar en mi mejilla, dejando un rastro de ardor al principio, pero luego un entumecimiento una gota rodando libre hacia mi barbilla.
Comenzó a respirar de manera entrecortada por la rapidez con la que había reaccionado, pero no satisfecho con darme solo un golpe continuó blandiendo su shinai de manera inexperta pero toda su fuerza centrada en dañarme.
Ahora tenía que dirigir su enojo.
-Te estás metiendo en muchos problemas al decidir por tu cuenta la vida de otros dos príncipes imperiales, Lelouch ¿Acaso te crees Kami? ¿Puede resolver los problemas del mundo?-
Smack.
-Ni siquiera puedes ver por tu propia vida-
Smack.
-Mucho menos podrías proteger a Nunnally así-
¡Smack!
-Sin mencionar que aquello que los japoneses ven en ti no existe-
¡Smack, Smack!
-Estás viendo todo como un estúpido juego ¿Cierto?-
SMACK.
Thump.
Bajé mi shinai, Lelouch estaba de rodillas frente a mí, ambas manos sobre el extremo de su espada, tratando de ponerse de pie en múltiples intentos fallidos. Finalmente se resignó a solo sostenerse con la cabeza abajo, ambas manos todavía sobre el mango de la shinai, pero temblando de rabia sin expresar y la falta de poder para hacerlo.
No había punto en seguir presionándolo, de todas maneras yo había dado todos los golpes.
Escaneé con mi vista la forma de Lelouch y era obvio que no lo había vencido por dejarlo malherido. Solo había dado en puntos estratégicos y todavía sensibles en su cuerpo lo que lo inmovilizaban y me ayudarían a resolver todo aunque él no quisiera.
Me acuclillé frente a él, desenterrando sus uñas de la espada.
Quizás fui demasiado confiado y subestimé como siempre la cero fuerza de Lelouch, porque el momento en el que le quité su suporte, apenas pudo meter las manos al frente para no golpearse con el piso y aún así, sus codos se doblaron obligándome a interponer el brazo. Pude sentir entonces su respiración entrecortada y las perlas de sudor que corrían por su rostro, todo sin que levantara la vista.
-¿Fue todo?-
La voz de Lelouch apenas era más fuerte que un susurro, pero enarqué una ceja confundido al respecto, al menos hasta que me di cuenta de que Lelouch había llegado a una nueva conclusión.
-¿Fue suficiente para ti?-
Movió la cabeza levemente en algo parecido a un asentimiento y yo suspiré de manera profunda. Con ambas manos lo tomé por los hombros para enderezarlo, pero su vista seguía clavada en el suelo.
-Sabías que tenía que hablar contigo- declaré pero era más una afirmación y cuando asintió me permití seguir –Tenía que provocarte al menos para que reaccionaras-
Lelouch levantó la vista de manera molesta aunque visiblemente cansado, la primera vez que lo veía de frente en semanas.
-¿Soy una piedra o qué?- se quejó ante mi comentario y suspiré de nuevo.
-Claro que no, las piedras son más expresivas-
Se enojó aún más.
-Creí que habíamos terminado la parte donde era maltratado- desvió la mirada y yo solo rodé los ojos exasperado por su actitud.
-Quizás no te hayas dado cuenta, pero no eres tú mismo- comenté y por su cara, claro que se había dado cuenta. Sus mejillas se pusieron rojas sin piedad –Pero como veo que lo sabes, ahora me pregunto si realmente este eres tú mismo y lo anterior era una fachada, o si ni siquiera sabes qué hacer con tu vida ya-
Solté sus hombros probando su estabilidad pero Lelouch solo se tiró en el piso no queriendo averiguar si podía quedarse sentado de manera digna. Después de eso se llevó una mano al rostro, tapando sus ojos.
-Sé lo que quiero- afirmó todavía de manera muy seria y me relajé en mi punto, esperando a que continuara –Pastillas para el dolor- concluyó.
Gruñí de manera audible, esperaba que se lanzara en su discurso anti-Britannia, pero seguía esquivando el tema de manera…
-Solo no me pregunten lo que quiero hacer. No lo sé hoy, no lo sabré mañana y si no lo dejo de hacer tampoco lo sabré nunca. Déjenme en paz, no se metan en mi vida y no tomen decisiones por mi- reclamó. –La única persona a la que le van a doler mis decisiones será a mí, como siempre ha sido. Así que no se preocupen si aprendí que uno de los caminos que aplicaba ya no es el correcto, y por ello cambio mi manera de pensar o de actuar-
Parpadeé confundido.
-Por otro lado, ¡Dejen de meterme en sus asuntos de matrimonio homosexual de cuarenta años!- gritó Lelouch poniéndose de pie de un brinco y cojeando hasta la entrada.
Hasta que recordó que la puerta estaba cerrada.
Me levanté lentamente controlando todo mi ser como nunca antes.
-Lelouch…- llamé de manera calmada. -Acerca de tu extraña manera de estar actuando...-
Lelouch P.O.V.
Había maneras de meterse en problemas, y la mía.
-Todou-san…-
-Callado-
-P-pero Todou-san-
-Vamos a ver a tu papi, ¿Te parece?-
-Todou-san…-
-No te voy a bajar-
Y la mía.
Ta dá! Lelouch, tu boquita te metió en un lío que puede arreglar el matrimonio de mami y papi, pero no creo que eso te exente de un castigo o gensai.
¿Reviews dependiendo del enfoque?
any
