Stage 59: Inoportuno enfrentamiento
Lelouch P.O.V.
Dormir era el placer de las personas normales, sin ocupaciones, sin problemas, sin Clovis en la habitación.
-Me estás haciendo reconsiderar tu posición privilegiada, hermano- siseé molesto enterrando más mi cabeza entre las almohadas tratando de bloquear al rubio y sus ganas de madrugar. De hecho no tenía idea de por qué necesitaba molestarme a mí si quien se quería levantar temprano era él.
Y sobre todo, para qué.
Me arriesgué a abrir un ojo para evaluar la situación, pero Clovis ya no estaba en la puerta. El pie de la cama se hundió con el peso extra y suspiré lanzando una de mis almohadas contra la cara del rubio. Con suerte no lo desfiguraría con mi rudeza.
-Son las diez de la mañana, Lelouch. De todas formas ya debías estar levantado-
Estiré mi mano sobre la mesa a un lado de mi cama buscando el celular. El brillo de la pantalla solo hizo que mis ojos se cerraran más pero antes de que eso pasara alcancé a distinguir verdad en las palabras de Clovis. Por qué nadie me había levantado era todavía un segundo misterio. Aún así decidí seguir jugando con mi medio hermano, no había motivos para que yo siguiera durmiendo.
-Los domingos no trabajo, déjame en paz Clovis- me giré quedando recostado por completo sobre mi estómago, pero hacía mal dándole la espalda al enemigo.
Clovis pasó la yema de sus dedos lentamente por la planta de mi pie, de talón a punta, causándome un enorme escalofrío antes de que lo pateara.
-¡Lelouch!- se quejó tomándose de todas maneras de mi tobillo para evitar caerse, gruñí y enterré la cabeza debajo de la almohada -¡No es domingo, es martes!- me regaño de todas formas amenazando con seguir su asalto.
-Son las ventajas de ser tu propio jefe- alegué moviendo mi pie para que me soltara, pero se aferró aún más haciendo que me diera por vencido. -¡¿Qué?!- levanté la cabeza de la almohada y Clovis levantó ambas manos en señal de paz.
Pero la esperada explicación jamás llegó. De hecho lo que sea que le hubiese dado a Clovis el coraje para entrar en mi habitación y despertarme, se había esfumado cuando el momento de la verdad llegó. Tiré las sábanas de lado y me senté contra la cabecera de la cama tallándome los ojos.
-Tienes mi atención- musité regresando a mi tono normal, si mi explosión había asustado a Clovis…
-Hm- mi medio hermano se enderezó con un suspiro y entrelazó ambas manos sobre sus piernas. Si no hablaba pronto quizás sería una buena idea dormir sentado. –Q…Quería preguntarte algo-
Abrí mi ojo izquierdo, el que tenía menos sueño. Clovis volvió a reunir su coraje y empuñó sus manos.
-¿Puedo salir?-
Enarqué una ceja ante su comentario.
-Por la puerta, o la ventana. Como quieras- gruñí tomando la sábana y cubriéndome la cabeza, en serio… entrar a mi habitación para preguntarme si podía salir de ella ¿No era algo estúpido?
-¡Lelouch!- chilló Clovis segundos después de digerir mi respuesta y jalando la sábana para verme de frente de nuevo. Sin embargo y a pesar de tratar de verse indignado, había una sonrisa mal disfrazada en su rostro. Tenía que elaborar su pregunta de una mejor forma si quería una respuesta específica.
-¿Si?- cuestioné tallándome el ojo derecho con la esperanza de que se abriera. Clovis entonces suspiró, intuyendo que había hecho mal en despertarme y mi humor temprano en la mañana no era mejor desde que me conocía.
-Quería decir…salir del templo- bajó la mirada avergonzado y me encontré estudiando su pregunta con verdadera atención. –Conocer la ciudad, no estar encerrado aquí todo el tiempo-
-Está bien- musité.
-¡Lelouch vamos! ¡No puedes ser tan malo conmigo, tú mismo dijiste que me he estado portando bien! ¡Además, de todos los lugares que he visitado, Japón tiene mucha cultura que me gustaría conocer y te juro que no haré nada malo!-
-Dije que esté bien- repetí estrechando la mirada, pero mis palabras entraron en oídos sordos que trataban de convencerme de algo que ya había autorizado. Supongo que Clovis esperaba que negara su petición, y había ensayado un gran discurso que no debía interrumpir.
-¡Quiero ver sus telas! ¡Los kimonos! ¡Las pinturas, los templos, sus trabajos perfeccionistas!...-
Suprimí el tic que amenazaba con hacerse presente y comencé a esponjar otra de mis almohadas con rapidez.
-¡Sin mencionar la comida! Tal vez participar en una ceremonia del té y buscar qué festividad es la más cercana en estas fechas ya que tu sirvienta me habló de varias que suenan muy interesantes! ¡Y quiero probar el sakee ¡OW!- mi almohada le atinó de lleno en el rostro.
Levanté ambos brazos en señal de victoria pero el gusto no me duró mucho cuando Clovis escaló en mi cama y alcanzó otra de mis almohadas comenzando a maltratarme con ella. Aún así en lugar de fingir que me dolía o que al menos me sentía ofendido, comencé a reírme de manera abierta y relajada, llevándome ambas manos a la boca tratando de amortiguar el sonido sin mucho éxito.
Clovis eventualmente se detuvo, pero cuando aventuré una mirada en su dirección, además de su cabello despeinado y su rostro rojo de vergüenza, había una mirada sorprendida más allá de mi conocimiento. Dejé de reírme poco a poco y al calmar un poco mi respiración, no pude evitar preguntar.
-¿Qué?- enderezándome en la cama y arreglando mi pijama, Clovis se movió nervioso de nuevo corriendo un mechón rubio tras su oreja.
-Ni siquiera antes de dejar Pendragón, te había escuchado reírte así-
Sus palabras quizás me tomaron por sorpresa. Pero no era la primera persona que hacía un comentario fuera de mi razonamiento en las últimas horas.
-Tendré que asesinarte entonces- endurecí la mirada –Ese secreto no puede salir de esta habitación-
La orilla de la boca de Clovis se curvó en una leve sonrisa.
Suspiré sin poder decir nada más en mi defensa.
Aunque no esperaba que Clovis fuese tan insistente todavía temprano en la mañana. Tomando en cuenta que le había dado mi aprobación para salir del templo y hacer lo que quisiera mientras no me envolviera en ello, insistió en los arreglos que había que hacer para que el trámite se llevara a cabo en orden.
Le sugerí sobornar a Gottwald o Sayoko-san para que lo dejaran salir del templo sin que yo les avisara, pero el entrecejo de Clovis se arrugó en irritación notando la segunda burla escondida detrás de mis palabras.
-¿No me vas a dejar olvidar que traté de sobornarte en nuestro reencuentro, cierto?- masculló con los brazos cruzados y asentí sin vergüenza alguna. Pero gracias a eso, Clovis se negó a apartarse de mi lado hasta que todo el mundo estuviera enterado que no trataba de escapar y tenía mi absoluto permiso y confianza en este viaje.
Lo que nos llevaba a que ni siquiera había salido de mi habitación para dejarme tomar un baño, empujándome a la puerta en pijama para que arreglara su salida, de inmediato.
-¡D…deja!-
-¡Sigue caminando y busca a tu papi!- declaró Clovis.
Sentí un nudo en el estómago y Clovis se puso rojo al darse cuenta de lo que había aceptado.
-¡Mira lo que me haces decir!- reclamó retomando su marcha por el pasillo empujándome por la espalda. Me reí ante su desdicha pero supongo que tampoco podía hacer mucho al respecto.
-¿Tienes que ser tan rudo?- pregunté mientras nos deteníamos en nueva puerta en busca de papi. Pero no encontrando nada, seguimos caminando alrededor del templo sin dirección precisa. -Además sigo en pijama- le recordé.
-¡Política ahora, moda luego!-
-Me siento tan orgulloso de ti, has priorizado- me limpié una inexistente lágrima.
-¡Lelouch!-
Corrí en el pasillo tratando de escapármele. Después de todo conocía este lugar mejor que él y encontrar un escondite para volver a mi habitación por la ventana sería fácil. Lo que no esperaba era un trapeador atravesándose al final del pasillo muy tarde como para brincarlo. Cerré los ojos cuando mi pié se atoró y perdí el equilibrio.
Pero el golpe no llegó.
-¡Lelouch!-
El reclamo que le siguió no fue de Clovis. Abrí los ojos topándome a pocos centímetros del rostro de un hombre que tenía algo diferente el día de hoy. Pero ignoré todo por el momento sintiéndome agradecido porque Todou-san atravesara uno de sus brazos para evitar que me golpeara.
Lo que ninguno de los dos esperaba era Clovis llegando por mi espalda, tacleándome contra el suelo sin piedad alguna.
-¡Te tengo!- gritó.
Gruñí y me giré tumbándolo de mi espalda. Todou-san se rascó la cabeza a un par de metros de nosotros, pero no sabía si seguir contradiciendo a Clovis o reparar como era debido en la vestimenta de Todou-san.
Es decir, un gi blanco recogido por las mangas con una tira que se ataba a su espalda. Un pantalón suelto color negro y un paño azul marino en su cabeza. sin mencionar que el trapeador que me hizo tropezar en un inicio estaba en su mano.
Quizás seguía dormido.
Clovis me pellizcó las mejillas.
-¡Argh!- lo tumbé y me senté en su estómago haciendo que se detuviera. -¡Ya te dije que sí podías salir!- reclamé -¡¿Qué más quieres de mí?!-
Clovis sonrió de manera inocente.
-¿Euphy puede venir también?- susurró.
Estreché la mirada.
-Si-
-Lelouch…- Todou-san trató de intervenir pero era muy temprano en la mañana y mi mente solo tenía cupo para una irrealidad a la vez.
-¡Genial!- y esa voz no era de mi padrino, o de Clovis. Euphemia venía ya lista en ropa casual junto con Nunnally por el pasillo, pero al parecer había escuchado lo último de nuestra plática.
-Onii-sama ¿Qué haces?- Nunnally me extendió una mano y yo solo fulminé a Clovis con una mirada que prometía venganza cuando pusiera en orden mis ideas, aunque me levanté del suelo.
-Ejem…-
Bloqueé sonidos tratando de dar fin al tema.
-Nunnally, acompaña a Clovis para hablar con Gottwald para que los acompañe a él y a Euphemia por el día de hoy al centro de Tokyo o a donde quieran ir, que le pidan a Sayoko o a Sumeragi-sama direcciones de algún lugar interesante- me pasé una mano por el cabello con un suspiro.
-Ejem-
Levanté una mano bloqueando la interrupción porque no había terminado todavía con mi orden.
-Si hace algo sospechoso yo lo desollaré vivo así que no quiero problemas o sorpresas- advertí en dirección de Clovis todavía en el suelo quien levantó la mano prometiendo esto último. –Y por favor usen algo casual, nada extravagante y que cubra por completo su ascendencia-
-¿Problemas con la madre patria, Lelouch?-
-Bastantes- siseé aunque sabía que Clovis solo estaba bromeando.
-¡Ejem!-
-¡¿Qué?!- me giré ante la insistente interrupción cerrando la boca por cualquier futuro comentario. Todou-san se tensó a mi lado pero yo palidecí confirmando que esta no era mi mañana.
Tenía que haberlo predicho cuando el día empezó así. Pero esto no estaba en mi agenda del día de hoy.
Suzaku era el menor de mis problemas, pero por la manera en que tenía una mano cubriéndose los ojos musitando algo como una leve disculpa, mi única defensa era que yo recién me había levantado y el mundo estaba en mi contra. Además no esperaba visitas. Y no sabía qué tanto llevaban ahí parados como para saber qué había sido lo más impresionante.
O quizás era la escena en sí.
Nunnally se acercó y se tomó de mi brazo como precaución, pero estos hombres no eran una amenaza.
-Su majestad- musité con una leve reverencia en dirección del zar. Nunnally me imitó de inmediato –Ministro Lawrence, Ministro Xingke- y un cuarto desconocido que no tenía nombre en mi mente pero que no hubiese pasado las medidas de seguridad de Suzaku de ser un problema.
¿Cómo proceder a arreglar este problema?
-Lelouch-kun…- concedió el hombre con una sonrisa nerviosa. Todou-san no encontraba la salida de la habitación y se formó un incómodo silencio.
Pero quizás no teníamos que deshacerlo nosotros.
-Nunnally los hot-cake ya están listos, el chocolate en la mesa y un tazón de fresas. Lelouch ¿Ya estás despierto? Genial, comerás avena y fruta, no te acerques a mí café. Tengo que ir a comprar más cosas para la hora de comida…- quise detenerlo.
En verdad quise detenerlo.
Sin embargo la llegada del primer ministro con un delantal amarillo claro y su camisa usual enrollada hasta los codos borró todo mi vocabulario. Ni siquiera sabía dónde estaba y por qué todo era tan extraño.
Entonces fue el rotundo silencio lo que le dijo a mi padre que algo estaba mal. Que había llegado en el momento menos adecuado, y solo cuando se giró en dirección a Suzaku quien vestía un traje de oficina, tragó gordo concediendo un poco de reconocimiento a la situación.
El zar agitó levemente la mano como saludo, reparando en todo el cuadro que le había recibido en el templo Kururugi.
Se llevó ambas manos a la cadera y con un brillo divertido en los ojos silbó de manera sorprendida.
-Vaya…Kururugi-sama. Usted piensa conquistar Britannia adoptando a todos su príncipes ¿Eh?- ahogué la sorpresa en mi rostro escondiendo mi cara en el cabello de Nunnally -¡Buena estrategia!-
Nunnally me palmeó la espalda un par de veces.
Necesitaba café para afrontar esta vida.
Genbu P.O.V.
-Por primera vez en mucho tiempo… yo no tuve nada que ver en esto- se excusó Lelouch levantando ambas manos y yo solo lo fulminé con la mirada. Aunque realmente no tenía la culpa, era costumbre hacerlo de todas formas.
Suzaku se movió nervioso todavía de pie tras el sofá y se pasó una mano por el cabello de manera nerviosa.
-El zar ya estaba aquí cuando se puso en contacto con el edificio de relaciones exteriores, ¿Querían que lo regresara?- respondió a la primer duda sin que nadie se lo preguntara, supongo que también estaba en lo correcto.
Sin embargo el hecho de no poder deshacer el nudo del delantal de Sayoko me desesperaba más que tener visitas inesperadas en medio de este castigo.
-¿Por qué el delant…?- silencié a Lelouch con la sola mirada antes de que terminara la frase, pero Nunnally se rio sabiendo la respuesta y enteró a sus hermanos de mi condición actual.
-Sumeragi-san…- fue todo lo que dijo. Lelouch y Suzaku cerraron su boca después de eso. Supongo que sabían muy bien a lo que se atenían si hacían menor burla sobre esto. –Por eso Todou-san también está a cargo de los quehaceres del templo- terminó Nunnally con una sonrisa, disfrutando la situación y yo solo suspiré sacándome el delantal por encima de la cabeza.
-Esto es complicado- musitó Suzaku con una mano en la barbilla.
-Es divertido- corrigió Lelouch con un brillo malvado en los ojos. Pero a pesar de verme tranquilo por su energía y su despliegue de normalidad, que su entretenimiento corriera por mi desgracia no me ayudaba en lo absoluto. –Con suerte me desharé de Clovis por el resto del día, eso nos dará tiempo-
-¿Tiempo para qué?- alegué sentándome aunque sea un momento junto a mis hijos –Tu madre me tendrá que perdonar, Suzaku pero este tema no puede esperar y cruzarse con su castigo no es lo más viable-
Lelouch ahogó una risa de manera nada disimulada.
-Como sea, debí suponer que el zar no podía esperar mucho más para terminar sentar las bases de la alianza- comenté y Suzaku asintió masajeándose la sien. –Sin embargo y como esto es problema mío por el momento, pueden continuar lo que sea que tuvieran planeado para el resto del día- me levanté del sofá con un suspiro –Yo me haré cargo de nuestros invitados-
Suzaku entonces comenzó a balbucear sobre que también era responsabilidad de él estar presente y ayudarme al menos con todo lo legal o los documentos que mostraban el compromiso de los distintos países en esto. Claro que eran preocupaciones válidas y su derecho el estar presente, pero no por eso pasé desapercibida la sonrisa de Lelouch cuando se excusó de la sala con Nunnally.
Algo se traía entre manos.
Y yo lo había dejado fuera de mi rango de visión en las siguientes 24 horas.
-Habló con Yamagata-san- cortó Suzaku mi hilo de pensamientos cuando se dio cuenta de que no tenía sentido tratar de convencerme en algo que ya estaba decidido. Me giré para quedar frente a él con una preocupación evidente por su declaración. –Hablaron todo aquello que tenían atrasado, supongo que se arreglaron sin mayores incidentes-
Exhalé de manera audible un pendiente que no era para nada nuevo pero que al parecer me había estado matando entre los hombros desde hacía meses.
Las cosas se estaban resolviendo de manera lenta pero segura ¿Era nuestra señal para llevar a cabo la última batalla de nuestro tiempo, épica y victoriosa?
Mas apoyo no podía tener.
Las alianzas tocaban a mi puerta.
-Hagamos nuestra parte entonces, Suzaku-
Mi hijo sonrió y se enderezó con una confianza renovada.
Esto estaba a punto de terminarse.
Lelouch P.O.V.
Con todos ocupados, esto podía ser más fácil.
Sin embargo la idea en sí era complicada y necesitaba la ayuda de una persona que gustosa me seguiría, siempre y cuando le diera indicaciones precisas de los límites a esta creación. Para eso había que darle forma al proyecto Zero. Sin duda Rakshata ya le había tomado amor a esa palaba y no pensaba en alterarla además de pedirle que me tuviera listo esto en cuestión de días.
-Luluch… me siento halagada de que me llames a tan solo un par de días de dejarnos de ver y todo, sobre todo sin que te estés muriendo y tenga que enterarme por otros medios- gruñí -¡¿Pero crees que tus peticiones es a lo único que me dedico en esta vida?!-
Despegué el celular de mi oreja como precaución, estaba acostumbrado a las explosiones de Rakshata y sabía que esto merecería una, pero no por eso me había tocado el corazón para demandar algo de ayuda de todas formas.
-Según tu religión, Rakshata, vas a reencarnar. Y tienes todas esas vidas para seguirme ayudando así que deja de renegar- puntualicé observando el desastre en mi habitación. Folders y papeles por todos lados. –Además, creí que estarías gustosa de volver a trabajar bajo presión ya que no tenemos ningún otro proyecto en puerta. Suponiendo que el Shinkiro esté rehabilitado y listo para la contingencia-
Hubo un momento de tenso silencio en el que sabía que la mujer se debatía si contestarme como quería o no, pero eso jamás había sido algo que causara problemas entre nosotros y tampoco era el mejor momento para comenzar.
-Sabes que el Knightmare no es un problema. Lo que me preocupa es su piloto-
-Eso tampoco es un problema- contesté pero con un tono que daba por terminado ese tema –Respecto a la base de datos en la que quiero que me ayudes…-
-No hay problema pero quisiera saber cuál es la prisa-
Era de hecho una buena pregunta. Moví mi pie para ver mejor los documentos esparcidos a lo largo de las sábanas.
-Estamos retrasados en cuestiones de defensa. Ignoré por demasiado tiempo la ausencia de Sawasaki y todo aquello que se llevó a Pendragón en su huida. Al tener la información detallada de lo que Schneizel o todo el imperio sabe a estas alturas, nos podían haber eliminado desde hace mucho tiempo y ni siquiera yo hubiese podido lograr algo contra eso- admití de manera amarga catalogando los mapas de Japón en otra montaña de papeles.
-Que lo digas de esa forma me hace agradecer a todo Kami existente que lo que sea que los haya retrasado, nos haya dado tiempo a nosotros-
-Mhm…- concordé de manera distraída –Pero tampoco es como si pudiera cambiar la ubicación de las bases y sus instalaciones en todo el país. Por eso planeo usar su robo a mi favor-
-¿No es algo obvio incluso de esa manera, niño?-
-Quizás, pero entonces dejo solo dos opciones a nuestro enemigo. Si creen que no voy a hacer nada para reforzar esos puntos, caerán en una trampa directa. Sin embargo y por otro lado, como son puntos estratégicos para cualquier estrategia, deben atacarlos si quieren asegurar la victoria y de todas formas caerán en una trampa-
Otras personas quizás se desmoronarían pensando en la perdición de Japón, pero yo-
-Robándome solo me dijeron dónde van a atacarme y dónde debo protegerme más- sonreí aunque Rakshata no pudiera verme, pero bufó de manera complacida ante mi despliegue de altanería.
-Y eso es lo que más me entretiene a la hora de trabajar contigo, Luluch… Está bien, te ayudaré ¿Nivel de secreto?-
-Solo tú y yo-
-Me haces sonrojar ¿Jurisdicción?-
-Mi área de proyectos especiales solamente-
-¿Para cuándo lo quieres?-
-Para ayer-
-Tengo un jefe que me trata como su esclava, y que además de eso no me da bono navideño-
-Y te quedarás sin vacaciones de verano si nos matan a todos- comenté ya un poco más relajado sabiendo que al menos este proyecto se empezaría de inmediato. –Cuento contigo para hacer el esqueleto del sistema, los datos de urgencia que hay que capturar para la defensa te los mandaré en la siguiente hora. Me dedicaré a buscar el resto de la información que quiero tener y nos pondremos de acuerdo sobre los detalles-
-¡Yes, your highnnes!-
-Lindo día, Rakshata- siseé.
Puse el celular sobre la mesita de a un lado de la cama.
Tenía que hacerle frente a información clasificada y al mismo tiempo clasificarla más. Creando varias defensas y trazando rutas que amortiguaran el desnudo en sus sistemas. Como bien lo mencionó Rakshata, guiaría al enemigo por el camino que yo quisiera y eso quizás sería demasiado obvio.
Pero no estaba tratando con un contrincante que desecharía toda la oportunidad de corromper la defensa y el hecho de que Schneizel no hubiese actuado a estas alturas, solo significaba que la última palabra la seguía teniendo el emperador de Britannia.
Y la mente de dicho emperador tenía un objetivo más grande que la conquista de Japón.
El geass era un problema completamente distinto.
Solo que… estaba solo en esto.
Volví a tomar el celular de la mesita y salí de mi habitación.
Prioridades.
-Senba-san… ¿Qué hacen en Sapporo? Comprendo pero- ¿Capacitación? ¿Qué, acaso los hombres no saben distinguir un Britannian de un japonés?-
Me pasé una mano por el cabello tratando de comprender las palabras del hombre a pesar de la gran cantidad de ruido que se escuchaba del otro lado.
-Necesitaba un poco de…- me mordí el labio inferior, eso solo les causaría problemas estando tan lejos de Tokyo –No, lo que sea puede esperar a que estén de regreso dentro de dos días- suspiré. –En serio, no era nada de urgencia. Gracias-
Tomé el celular entre mis manos pensando en las opciones que me quedaban para obtener información clasificada de las bases sin ninguna identificación oficial que me respaldara más. Maldije a Todou-san por al menos un par de minutos por su nada grato sentido de protección.
¿No podían regresarme mi puesto ahora que realmente ameritábamos acciones legales? Antes solo había jugado con el título, hoy necesitaba el poder para reformar ciertas cosas.
La ironía abundaba en este lugar-
-¿Itako Lelouch?-
Levanté la cabeza deteniendo abruptamente mis pensamientos. Primero por la interrupción no bienvenida en el jardín y segundo por el apodo que demeritaba mis estrategias. Sin embargo debía actuar como un buen anfitrión y borrar todo rastro de molestia para recibir a una persona que jamás hizo su aparición en Rusia y ahora parecía ser importante.
-Un placer…- musité guardando el celular y estrechando la mano con este hombre.
-Perdón por no haberme presentado. Mi nombre es Vlad y soy el consejero de su alteza el Zar Nicholas-
Tan pocas palabras podían levantar miles de sospechas en mi mente, concordando con la primer incoherencia en el hecho de que un hombre con semejante puesto de fundamental confianza para un gobernante, hubiese estado ausente durante tiempos de tratados y alianzas. ¿No se suponía que el papel del consejero era aconsejar?
Sin mencionar su extraña vestimenta. Pantalón negro de piel, botas largas, una capa larga y pesada que arrastraba por el suelo y una capucha que obscurecía la mitad de su rostro. Sin mencionar el gran medallón redondo con piedras precisas incrustadas en el perímetro que colgaba de su cuello. Atuendo muy raro para un consejero en mi opinión.
Aún así era claro que no era un hombre tan viejo como el zar pero tampoco encajaba en mi definición de juventud, como Gottwald. Su rostro me causaba una gran desconfianza por la manera en que sus ojos grises parecían iluminarse sin decir una sola palabra, reparando en los alrededores y llegando a invisibles conclusiones.
-Eres un muchacho desconfiado ¿No es así?- comentó el hombre apretando un poco más el agarre en nuestro saludo y girando mi mano para que la palma quedara boca arriba. Entonces rompió la conexión visual y clavó sus ojos en mi extremidad aspirando de manera profunda.
Su dedo índice se movió por las líneas de mi mano de manera lenta. Como si buscara algo.
-Tienes todo los motivos del mundo para no creer en nadie y aún así te aferras a la más mínima esperanza de bondad en las personas. Claro, siempre y cuando logren pasar de tus pruebas de confianza, pero después de eso entran en tu círculo de protección en el que jamás dejarás que algo les pase. Tan tierno-
-Nada impresionante para un simple consejero y sus palabras están yendo más allá de una presentación- halé de mi mano para que me soltara pero logró aferrarse a la punta de mis dedos y me miró por apenas un par de segundos directamente a los ojos, antes de lanzarse en una nueva explicación.
-Es más fácil mostrar una actitud de hierro que el miedo a lo desconocido, Lelouch Vi Britannia. Porque en lugar de preguntarme lo que quieres saber como de dónde salí y por qué no estuve presente en la reunión de la federación, estás rechazando mi existencia como si de una casualidad se tratara.-
Estreché la mirada como única advertencia y el sujeto lo tomó como un reto, aprisionando mi mano en ambas suyas para acercarse.
-Soy el brujo personal del Zar, discierno entre compañías buenas y malas, conozco las intenciones de las personas que se acercan a mi empleador y no me molesta para nada decirle lo que opino respecto a ellas. Que el zar tome la decisión pertinente sobre si seguir con una relación de negocios o no, es totalmente su responsabilidad.-
Sus dedos largos aprisionaban mi mano y sentía mi extremidad volver fría aunque mi cabeza estallara en desagrado y molestia por esta persona. Tales idioteces…
-Todavía no sé si es bueno confiar en un príncipe de Britannia que lo perdió todo y logró rehacer su vida fuera del Imperio. Porque ese mismo príncipe tiene las puertas abiertas para volver en cualquier momento, entregando a todos en el acto. Por otro lado tu deseo de justicia puede arrasar con tus mismos aliados si tu preciada familia está en peligro y eso es un arma de doble filo. Puedes traicionar a toda la federación por el bien de cuatro personas-
Jalé mi mano con más fuerza como si su toque quemara y logré que me soltara, pero antes de poder responder como debía, un carraspeo interrumpió todo. El brujo del zar se congeló en su lugar si girarse. Yo levanté la vista arriesgándome un poco a desviar mi atención de este tema, que de repente hacía que todo se viera mal, pero Yamagata-san decidió entrar al jardín a pesar de solo haber anunciado su presencia.
Parpadeé confundido, retomando control de lo que recién había acontecido.
-¿Todo en orden?-
Exhalé por la molestia que me había causado el otro y aún así asentí levemente. El brujo solo sonrió en mi dirección y con una leve reverencia se excusó del lugar. Traté de incinerarlo con la sola mirada en cuanto se dio la vuelta y quizás no debí demostrarlo frente a Yamagata-san.
-¿Lelouch?-
Su presencia ya era una contradicción en mi mente. Su presencia estaba creando una gran nube negra sobre mi cabeza y no podía permitirme esas distracciones ahora que la cosas iban por el rumbo adecuado. Digo, la gente siempre podía decir y hacer lo que quisiera con sus vidas, incluso había llegado a desarrollar un amplio margen de paciencia para los que dudaban de mí y lo expresaban abiertamente.
Pero este hombre, este hombre no estaba expresando su opinión. No, hablaba como si me conociera y vociferara mis pensamientos. Ponía un empeño ridículo en sonar creíble y como si lo que decía fuese una ley que debía ser respetada como una verdad absoluta.
¡Nadie hacía suposiciones sobre mi persona y al mismo tiempo ponía en duda mi lealtad!
Eso ni siquiera era posi-
-Lelouch- un chasquido de dedos me trajo a la realidad, Yamagata-san estaba parado frente a mí con un semblante preocupado y con cara de haberme estado llamando ya por cierto tiempo.
Suspiré y me senté en el sofá con ambos brazos cruzados sobre el pecho, pero entonces recordé que mi enojo no tenía que ver en absoluto con este hombre y deshice mi posición con otro suspiro. Yamagata-san enarcó una ceja bastante confundido por mi actitud pero no era algo que pudiera explicar por el momento.
-¿Decía?- pregunté, ni siquiera estaba seguro de que hubiese dicho algo o que tuviéramos una conversación antes de desviar mis pensamientos. El hombre sonrió levemente sentándose en el sofá frente a mí, pero seguía sin comprender el por qué de la visita.
-Lelouch, ¿En serio no te imaginas por qué estoy aquí?- aventuró el hombre. Hice un recorrido mental en todo lo que hubiese hecho recientemente que tuviera que ver con este hombre y bingo. ¿Cómo se me había olvidado tan rápido?
-Oh…- musité bajando levemente la cabeza, pequeño detalle. Yamagata-san sonrió aún más jugando de manera nerviosa con sus manos, y personalmente no creía que hubiese algo que hablar además de lo que había pasado ya. Digo, si ya era bastante incómodo para ambos ¿Para qué alargar la tortura?
Estábamos a mano, eso era lo importante. Aunque no sabía cómo había llegado a esa conclusión después de tantas cosas.
-Quizás ni siquiera debería tener la cara para venir hasta aquí y… fingir que no pasó nada después de todo- comenzó Yamagata-san y gruñí temiendo un momento incómodo entre ambos lo que causó más su entretenimiento, al menos ahora sonreía –Pero como fueron bastantes los desaciertos de mi parte, sin mencionar que hiciste más progreso tú arreglando todo eso que yo penando y cobrando como Ministro de Defensa de todas formas…-
-Entiendo ¡Entiendo!- levanté mis manos en espera de poder detener un diálogo vergonzoso, pero supongo que este hombre, con todo el pensamiento que le puso a sus acciones en los últimos meses, no podía ignorar sus palabras. Solo que era bastante incómodo y yo no era un santo para empezar.
-Está bien, Lelouch- finalizó el hombre olvidando a propósito su discurso y suspiré infinitamente agradecido –Pero ya que no me dejarás decirte lo maravillado y agradecido que estoy contigo, por llevar a cabo un milagro diferente fuera del campo de batalla, regresándome algo que no te podré pagar nunca…-
Estreché la mirada, lo había dicho de todas formas.
-Supongo que esto te servirá- comentó extendiendo su brazo por encima de la mesita que nos separaba. De inmediato reconocí los colores y el tamaño de mi vieja credencial como teniente coronel y al tomarla en mis manos lo confirmé con una ola de alivio expandiéndose por todo mi cuerpo.
A esto era a lo que me refería con poder legal.
Pero, había algo diferente en la credencial.
-A estas alturas de mi vida, si ningún remordimiento o pena admito que podrías hacer un mejor papel tú como Ministro de Defensa en dos meses que lo que yo he hecho en toda mi vida.- levanté la vista espantado tratando de encontrar un poco de broma en sus palabras pero no había nada de eso, solo un profundo agradecimiento –Pero el puesto debe ser aprobado por el Primer Ministro y Genbu no estaría muy de acuerdo en darte una responsabilidad de esta magnitud, aún. Sin mencionar que Todou se enojaría un poco, eso no quita que tu trabajo merezca un mérito mayor que la última vez-
Suspiré semi-aliviado.
-Felicidades, Coronel Kururugi-
Paseé la credencial entre mis manos con algo de nerviosismo y agradecí el gesto de manera leve. Yamagata-san sin duda había encontrado la manera de redimirse como si leyera mis pensamientos, pero al regresar al tema de los pensamientos y la lectura de los mismos, un quejido miserable se escapó entre mis labios reviviendo el problema anterior como si de una prioridad se tratase.
-Lelouch ¿Estás bien?- el hombre se levantó de su lugar y yo levanté la cabeza de inmediato para mostrarle que no había nada por lo cual preocuparse pero ni siquiera yo estaba convencido -¿Quién era el hombre del jardín?- cuestionó endureciendo su mirada.
Sin duda sus sentidos se habían afilado de nuevo en la dirección correcta, listos para el peligro.
Y no era la única persona que al parecer no gustaba de la presencia del otro.
-¿Regresará a la base?- pregunté poniéndome de pié más dispuesto a seguirlo, el hombre asintió con sospecha –Solo buscaré un saco- me excusé de la sala esperando que no me dejara atrás.
Pero necesitaba despejar esa incomodidad que me causaba un supuesto brujo, trabajar con Rakshata el proyecto Zero y conseguir información de urgencia con mi nuevo poder militar. Además, Nunnally se había ido con Gottwald, Clovis y Euphemia, Suzaku estaba dentro de la reunión.
Debía llegar al final de esto rápido.
Una llamada de alerta jamás la había ignorado.
Y esto prometía ser más peligroso que un enemigo en disfraz.
¿Quién lo diría? Todavía queda más trama para esto y no será lo más bonito del mundo para nadie. ¡Hay una guerra a la vuelta de la esquina?
¿Pero cuál es el problema esta vez? Ya verán :)
Next Stage: Vidente vs Brujo
Una guerra de deidades ¿Eh?
anysuzuki
