Este 14 de Febrero vengo a enseñarles algo para nada romántico, cruel y despiadado. No todo es historias de amor, hay esas escenas agridulces que marcan el fin de la rebelión.
Continuen bajo su propio riesgo.
Stage 62: Moméntum
Lelouch P.O.V.
-Seguro no fue una de mis mejores ideas, pero tampoco ha sido la peor- comenté para todos y nadie en especial, sentándome despacio en el suelo. De hecho debían darme una medalla por soportar estas cosas que iban más allá de mi jurisdicción pero que parecía atraer como un imán.
Y pensar que se lo tenía que agradecer al emperador de Britannia.
El gran misterio de los poderes del brujo al descubierto y una manera de acabar con el mismo, victoria fácil. Lo verdaderamente difícil fue descubrir cuál era la fuente de su teatro.
Aunque por ahora había acabado.
-¿Cuánto tiempo más piensa estar parado detrás de ese árbol?- comenté mirando el interesante relieve de mis manos. Hubo un pequeño paso indeciso y poco después el viejo Kururugi salió de su escondite con una mirada cautelosa. Y en la mano derecha, bien sujeta a mi arma.
Dependiendo del tiempo que estuvo parado ahí, debía pensar en cómo responder sus dudas.
Cuando no me apuntó de inmediato al acercarse más, podía llegar solo a dos conclusiones. La primera era que finalmente y por un milagro divino creía en mi palabra, mis intenciones y sobre todo el lado donde yacía mi lealtad. La segunda y que yo creía más factible, era el hecho de que había estado parado ahí desde el inicio y ahora además de sospechar de mí, tenía cierto grado de precaución.
Muy pocas veces había recurrido al geass, y en todas ellas no pude evitar los testigos aunque Gottwald ya estaba acostumbrado. Sin embargo este hombre sería más difícil de convencer para mantener el silencio.
O le podía ordenar que lo olvidara… cierto.
-Interesante cualidad- comentó finalmente el viejo Kururugi. Suspiré de manera miserable dejando caer mi cabeza hacia el frente, bien entonces mi segunda suposición era la válida. -¿Qué otros secretos escondes, Vi Britannia?-
-Que hace varios días rellené el frasco de mi café con grano no descafeinado- ironicé, entonces levanté la cabeza con una pequeña sonrisa. Si ya estaba metido en este problema, al menos debía enfrentarlo con honor. –Pero no le diga a nadie, podrían sobreactuar-
Sobre el café, sobre el geass.
El anciano no estaba para nada convencido pero no me molesté en levantarme del suelo, tenía que ordenar mis ideas primero antes de ser emboscado por los políticos y militares. ¿Qué tan factible era en serio utilizar el geass en esta situación? Sin duda yo no había llegado hasta aquí manipulando el cerebro de las personas, era bajo y era poco honorable. Pero para ahorrarnos explicaciones que de todas formas no podía dar, era muy tentador.
-¿Genbu sabe de esto?-
Una simple pregunta.
La peor que me podían hacer dadas las circunstancias.
No comprendía por qué no le había contado de esto a mi padre desde la primera vez que sucedió. Sobre todo después de Kaminejima, pero Todou-san se había guardado sus comentarios al respecto y por la ignorancia de mi padre en estos asuntos paranormales, a pesar de la situación y los problemas en que nos metía, Todou-san tampoco tenía una manera de pintarlo bonito.
Gottwald comprendía, pero estaba resignado a que no podía hacer nada al respecto.
Clovis sabía que yo lo poseía, y hablamos respecto a su trabajo de campo pero el tema no llegó a mayores.
Charles Di Britannia jugaba con esto, y lo había vencido una vez en su propio juego.
¿Por qué me empeñaba en hacerlo solo? Buena pregunta.
-No lo sabe- afirmé levantando la vista, el viejo Kururugi me miró a los ojos con una expresión indescriptible y continué –No es algo sencillo de explicar y causaría preocupaciones innecesarias-
-Para alguien que cree que saber todo de su familia, está ignorando algo muy peligroso-
Me levanté molesto con sus palabras, pero al mismo tiempo no podía hacer nada para contradecirlo. ¿No era verdad? Que estaba traicionando su confianza y todo aquello que habíamos construido. El hecho de mantenerlo en las sombras de algo que había causado más problemas de los que resolvía.
Pero aún así no podía enfrentarlo. Era una bofetada con guante blanco poseer algo de Charles Di Britannia, más que la sangre, genética, ojos… podía acostumbrarme a muchas cosas pero tener por acción propia algo más en común con ese hombre era una traición. O al menos así lo consideraba.
¿Qué diría de mí? ¿Qué pensaría Genbu Kururugi de mí?
Solo mi raza causaba suficientes problemas y ahora también era una especie de fenómeno lava-cerebros.
La posibilidad siempre pasó por mi mente. ¿Qué tal si creía entonces que yo lo había manipulado para poder quedarnos en Japón? Que había corrompido el ejército, les había vendado los ojos y ahora que me descubrían solo me darían una palmada en la espalda para mandarme lejos.
Como precaución o penitencia.
¿Qué sería de nosotros si de repente esto creaba una brecha? ¿Si el geass realmente era una falta de respeto a la humanidad? ¿Podía vivir con eso? ¿Dejar a Charles Di Britannia ganar?
-Yo no he mencionado nada porque crearía la misma desconfianza que usted experimenta- confesé y me pase ambas manos por el rostro y cabello –Quizás… por lo mismo no merezco ni puedo devolver la confianza que su hijo tiene en mí, tiene razón. Pero que no pueda retribuir no significa que lo vaya a traicionar- debía dejar en claro al menos ese punto.
El hombre enarcó una ceja considerando mis palabras.
-Hay cosas que no pude dejar atrás en Britannia y he hecho otras cuantas por mi cuenta que quizás no le agradarían al primer ministro. Ninguna que afecte al país, claro- ahora que lo pensaba sí guardaba bastantes secretos –Pero no permito que pongan en duda dónde está mi lealtad, por qué hago las cosas o por qué las trabajo solo. Porque si no soy sincero con mis acciones, no es porque sean malas-
La prueba de mi más reciente delito yacía a nuestros pies, entre ambos. Era difícil de comprender.
-He condenado lo que queda de mi alma con un demonio o dos a cambio de este país- me reía de manera amarga y aspiré de manera profunda –Y lo volvería a hacer si el resultado es lo que deseo. Por eso la confianza que a usted le molesta o Kururugi Genbu profesa tener conmigo…- tragué gordo. –No existe, no se preocupe. Prefiero que mi mundo permanezca girando y desconfiado, que todos muertos sabiendo la verdad-
Bueno, ahora tenía una respuesta para mí mismo. ¿Cuáles eran las prioridades a estas alturas?
El viejo abrió la boca para decir algo pero fue cortado por gritos de una exagerada búsqueda y pisadas acercándose. La cuadrilla de rescate emergió aliviada de entre los árboles. Suzaku maldiciendo de manera colorida, Todou-san tenso como un alambre y Kururugi Genbu con la frente llena de perlas de sudor antes de absorber la situación.
Fui tacleado por Senba-san, pero no podía quejarme.
Los métodos no importaban mientras obtuviera resultados.
Estaba feliz con la distancia que los pondría a todos a salvo.
Kondou Kururugi P.O.V.
Mi mente decía, mata al Britannian. Te ahorrarás problemas en el futuro.
Mis ojos veían un enemigo con métodos inusuales para terminar con alguien.
Mis oídos escuchaban, "No importa el método, mientras el resultado sea efectivo"
Mi mente volvía a la plática con un TE LO DIJE.
Lo que no me explicaba era cómo de un minuto a otro mi mente ganaba con la razón sobre el resto de las evidencias. Pero esto no se basaba en los más recientes sucesos.
Genbu estaba pálido mientras revisaba que el Britannian no tuviera heridas y se aseguraba que el hombre en el suelo estuviera muerto. Lo cual no estaba, pero supongo que se necesitaba de un médico para confirmar su estado. Pero no pasé desapercibido tampoco su alivio y la mirada de desconfianza que puso en mí al ver el arma en mis manos.
Entonces el tiempo continuó con su paso rápido. Estábamos de vuelta en el templo mientras el doctor de la familia daba un veredicto poco esperado.
-Este hombre no responde a ningún estímulo. Su estado va más allá de la inconsciencia, pero no puedo asegurar nada hasta correr algunos estudios-
Miré al Britannian de reojo y sonrió de manera casi imperceptible antes de hablar.
-Realmente quería hacerle daño, no me dio la oportunidad y se tiró al suelo gritando antes de dejar de moverse- se encogió de hombros ante la reprimenda silenciosa de Genbu -¿Qué?-
Pero yo estuve ahí, cruzamos miradas silenciosas cuando el doctor Gensai continuó hablando de las posibles causas, entraba en la clasificación de lo aterrador.
o-o
El hombre ruso se aferró a las muñecas del Britannian y en sus ojos apareció un ave roja. Alisté mi arma para intervenir solo de ser estrictamente necesario pero al mismo tiempo quería suponer que el muchacho no se pondría en una situación desfavorable si planeaba enfrentarlo solo desde el inicio. Sobre todo si se supone que yo debía cubrir la salida por si el ruso intentaba escapar.
-Sabes demasiado príncipe, es casi una pena que tenga que eliminarte-
-Quiero ver que lo intente Sr. Brujo, pero si… sé demasiado-
Uno de los ojos de Vi Britannia se tornó rojo y la misma ave que adornaba los ojos del otro hombre apareció. Hubo una aspiración de aire violenta y el mayor soltó las muñecas del Britannian para alejarse después de la sorpresa, pero ahora era el muchacho el que se aferraba a mantener el contacto, girando sus muñecas para atraparlo.
Pude ver la mirada complacida de Vi Britannia.
Pude ver como el otro hombre temblaba de manera incontrolable como si estuviese recibiendo descargas eléctricas a través del contacto de extremidades. Era una espectáculo un poco grotesco para mis gustos y pensé en darle fin de inmediato. Entonces el sonido de voces susurrando a los alrededores me distrajo, miré sobre mi hombro rápidamente esperando encontrar la fuente, pero estábamos indudablemente solos.
Los gritos del ruso superaron pronto a los susurros invisibles, penetrantes alaridos de dolor parecían hacer eco entre los árboles, pero Vi Britannia mantenía la posición sin flaquear un solo momento.
El paisaje entonces se distorsionó en una multitud de escenarios que me eran desconocidos, pero pasaban tan rápido que apenas eran comprensibles, jugando con mi mente también. Destruyendo la realidad y volviéndola a unir de una manera nauseabunda.
¿Qué demonios era esto?
Hubo una última explosión de voces y colores.
La vegetación volvió a su lugar.
Las aves salieron volando de inmediato como precaución a una invisible onda expansiva.
Los ojos del ruso se tornaron blancos antes de desplomarse al suelo y Vi Britannia le siguió pronto apenas deteniéndose con ambas manos al frente.
-o-o
Había cosas en las que el hombre no debía intervenir, y ese geass era peligroso en las manos de cualquiera. Podía ver un potencial destructivo, una carga de responsabilidad inmensa y una penitencia de igual tamaño según el estado del hombre ruso.
-Lelouch ¿Seguro que no pasó nada más?-
Las palabras de Genbu llamaron mi atención antes de seguir su vista hacia el Britannian. Se había mantenido educadamente callado, dejando que el Zar absorbiera por cuenta propia la clase de consejero que tuvo a su lado por años y el mal que le hacía, pero además de entregar el problema en bandeja de plata y sometido, no había hecho ningún otro comentario al respecto.
O alardeado.
-¿Es tan difícil de creer que un plan tan sencillo salió bien?- sonrió levemente.
Todou gruñó a su lado con una ceja saltando de su lugar. Sin duda concordaba con la falta de "sencillez" en esto.
-Pusiste en alerta al país entero para atrapar a una persona- reclamó el militar masajeándose la sien con una mano, pero solo un por un par de segundos antes de volver a mirarlo de frente –Los hombres tomaron posición de batalla, se desplegó armamento y los KF estuvieron parados en el patio de sus bases por al menos una hora en espera del enemigo-
-Y se tardaron demasiado en tomar la iniciativa- se quejó el britannian cruzándose de brazos –Hubiésemos muerto en un ataque real, hay que mejorar esos tiempos-
Genbu se rió levemente antes de sentarse igual que todos en la sala, pero Todou seguía sin verse convencido por la parte práctica de esta captura.
Empezaron una especie de debate sobre los militares y las responsabilidades que tenían en sus zonas a la hora de una alarma real. También de la necesidad de lanzar una alarma cuando el país realmente estuviese en peligro inminente y no menos. Por último sobre contactar a las autoridades competentes para capturar, procesar o enjuiciar a alguien sospechoso de traición y no tomar justicia por cuenta propia.
Al final, Todou no quedó satisfecho con las respuestas ni la nada culpable actitud de Vi Britannia. Supuse que era algo rutinario el enfrentamiento y las drásticas medidas del muchacho.
Fue entonces el turno de Genbu de quedarse callado y observar todo. Noté así uno de los primeros rasgos que aprendí de mi hijo hace años: El brillo en sus ojos, el ángulo de su cabeza, la ceja levemente arqueada, conocía esa mirada a la perfección.
…
-Genbu, tu gatito se fue a perseguir ratones al bosque. No debes preocuparte por él, volverá en cuanto coma-
-Hai Kaa-san-
-Genbu, ¿Puedes ver esa rama que se mueve en aquél árbol grande y bonito? Es GORO, está cazando. Seguro ahorita baja-
-Hai, Kaa-san-
-Genbu, GORO se acaba de ir ¿Ves el agujero que dejó en el shoji?-
-Hai, Tou-san-
-Genbu, GORO es un animal muy vago-
-Hai-
…
Si.
Si, la mirada de "No te creo pero sé que lo haces por mi bien"
"Sé que estás mintiendo desde el inicio pero seguiré fingiendo que lo ignoro"
"¿No tienes otra cosa más creíble?"
Genbu tenía justamente esa mirada mientras escuchaba hablar al Britannian. Creí al principio que verlo asentir y concordar con el muchacho me daba toda la razón en la gran venda que tenía en los ojos sobre su hijo adoptado. Sobre lo iluso que era al confiar en algo como la palabra humana.
Pero mezclado con la incredulidad, había resignación, comprensión y debo añadir, preocupación. No quizás por saber que no estaba escuchando la verdad, pero si por las consecuencias escondidas del acto que armaba el muchacho.
Entonces me temía que la estupidez de Genbu iba más allá de confiar en la palabra de un Britannian.
Genbu confiaba en un príncipe de Britannia aún sabiendo cuando decía una mentira.
El mundo estaba retorcido.
Y era interesante.
¿Quién haría el peor movimiento de la historia con tal de salvaguardar sus intereses?
Consejo de Guerra, Pendragón.
Quizás era culpa de la época del año y las noticias que viajaban lo hacían de manera lenta. Congeladas, a través de un aire frío y fantasmal que rodeaba la habitación esperando que alguien respondiera.
Si acaso debían responder. Si alguno había procesado la simple y apresurada orden de su majestad, El Emperador.
¿Debían abogar? ¿Debían pedir tiempo? ¿O direcciones más precisas?
¿Por qué el repentino interés?
-Ahora, eso es todo. ¿Por qué no se están moviendo?-
Los rounds se dispersaron de inmediato con una reverencia para revisar sus máquinas. Los príncipes de mayor rango asintieron de manera confundida acatando la ¿Orden? No, solo era una advertencia del nuevo país que el Imperio tendría en su colección, lo cual no era secreto para nadie en los últimos años, pero avisados no les tomaría por sorpresa el despliegue de tropas temprano en la mañana.
-Pueden hacerse cargo- el emperador se giró a los dos príncipes restantes en la mesa, más que una suposición lo dijo como un hecho. Algo que delegaba de inmediato responsabilidad, reconocimiento al triunfar o una severa penitencia al fallar.
Schneizel asintió con una leve sonrisa y procedió a retirarse como el resto para iniciar los preparativos. Cornelia le siguió de una manera un poco más lenta por la súbita decisión, pero en dirección al hangar donde los Glaston Knight y Guilford tenían que prepararse.
-¿No estás siendo impulsivo, querido?-
Marianne Vi Britannia rodeó el asiento en la cabeza de la mesa y puso ambas manos en el respaldo de la silla del emperador, recargándose levemente hacia adelante. Una mirada aburrida para alguien que presenció una declaración de guerra un par de minutos atrás.
-¿Quieres esperar, mujer?-
La emperatriz chasqueó la lengua y se enderezó con un gesto pensativo, desechando de inmediato esa opción.
-V.V. retrasó todo escondiendo el hecho de que ya no poseía su código- gruñó Marianne levemente –Y es obvio que solo tener el de C.C. jamás fue suficiente para que el mundo de C no se opusiera a su destrucción-
-¿Y vamos a esperar un lunes para que creas que es una buena idea ir tras el código faltante?- ironizó Charles levantándose de su silla y encarando a su cómplice restante. –En Rusia no se dejó ver, Bismark tampoco tuvo suerte y ahora que el muy iluso se mostró en Japón no pienso perderlo de vista nuevamente-
-Tienes un hijo que se opondrá fervientemente a cada paso que des, y lo sabes- advirtió la mujer con ambas manos en la cadera -¿Por qué de todos los países, tenías que enviarlo a Japón?-
El emperador levantó la barbilla exasperado por las barricadas de su esposa, sobre todo en decisiones tan lejanas que a estas alturas era imposible enmendar, pero aún así, debía darle respuesta a sus inquietudes para que ella también se centrara en lo que debían hacer.
-Lelouch y Schneizel pueden entretenerse mutuamente. Tiene la capacidad de no dejar que el otro gane de manera fácil y rápida. Nosotros vamos por el código y finamente el mundo será otro antes de que la batalla llegue a un desenlace.-
Al menos ese era el plan.
-Entonces iniciarás la conexión del Ragnarok en Japón- comentó Marianne con media sonrisa –God Charles, ¿No puedes esperar un solo día más?-
-¿Otros siete años? Mujer, mi paciencia ha llegado a su límite-
-Y yo que esperaba ansiosa mañana, nuestra noche mensual pasional-
Charles gruñó dando por finalizada la conversación, pero la emperatriz no pudo evitar añadir con burla.
-Acéptalo querido, no son tus años dorados ya-
Genbu P.O.V.
Lelouch podía ser despiadado cuando se lo proponía, solo que no esperaba estar en lado receptor cuando eso pasaba. Además seguro podría estar pasándola peor si no tuviera testigos para protegerme, pero a Lelouch lo conocía perfectamente bien como para darme cuenta de que estaba luchando a duras penas con sus ganas de decir algo.
Y aunque estábamos bastante acompañados, Gensai fue muy estricto con la parte de la apertura y no embotellar emociones. Sin mencionar que Todou ya tenía adolorida mi pierna por debajo de la mesa con los puntapié que me proporcionaba.
Mejor iniciaba yo la conversación. Aunque desearía poder haber esperado a tener un poco más de privacidad. Carraspeé levemente llamando la atención de todos, era un momento incómodo y la mesa estaba llena. Lelouch me ignoró profesionalmente jugando con la comida en su plato y eso me ponía más nervioso. Nunnally le dio una puntapié por debajo de la mesa, no muy discreto, antes de obligarlo a poner atención.
Bien, ahora o nunca.
-Quiero disculparme…- comencé sin saber realmente qué decir, varios pares de ojos me miraban de manera expectante y la mitad no eran japoneses –Por lo sucedido- finalicé, tragando gordo. Todou dejó caer su cabeza hacia adelante antes de lanzarme una mirada de "patético" pero era mi turno de patearlo para que dejara de presionarme.
Tampoco fui muy sutil y toda la mesa lo notó, Nunnally apenas escondiendo su sonrisa.
-Por la falsa alarma- continué alejando mis piernas del alcance de Todou y levantando la vista hacia el frente, aunque lo de la alarma no había sido realmente mi culpa. Lelouch estrechó la mirada molesto –Por la falta de filtros de seguridad más fuertes- eso tampoco era mi culpa, digo…el Zar había traído a alguien que no era de fiar. NO YO –Por el calentamiento global- musité finalmente de manera un poco amarga.
Me gané la sonrisa de varios pero Lelouch solo suspiró volviendo la vista a su plato.
-No más golpes Todou- advertí antes de que el militar siguiera pero entonces debía cumplir con mi deber –Por las cámaras que hay en el templo de las cuales jamás le comenté nada a nadie, más a que Todou- repartí la culpa con media sonrisa, Lelouch enarcó una ceja en dirección al militar dejando claro entonces que también se sentía traicionado por su parte. –Pero cabe apuntar que no están encendidas siempre, solo cuando yo las necesito-
Esperaba que Lelouch comprendiera eso, mi necesidad de tener un ojo en ellos cuando estaba ocupado. Al menos como protección.
-No las encendía desde…- miré en dirección de Mei un par de segundos y se incomodó de inmediato, eso fue un pequeño incidente de ambos que nadie tenía por qué enterarse, devolví mi atención a mis hijos –Desde la última vez que Sawasaki estuvo aquí, el día del golpe de estado- mentí levemente.
Aunque de haberme acordado de ellas, me hubiese dado cuenta del momento en que Lelouch salió del templo sin decirnos nada.
-Me disculpo por haber guardado el secreto, no por ponerlas- continué aunque quizás no era lo mejor que podía decir nada las circunstancias. Nunnally no parecía molesta, a Suzaku le resultaba indiferente pero siempre supe que Lelouch sería el más difícil de convencer, después de todo era una traición a su confianza.
La mesa cayó en un pesado silencio donde todos nos mirábamos de manera insegura, los que no tenían nada que ver en el asunto bastante nerviosos por el momento de tensión y aquellos que podían reclamar algo solo se callaban para no hacer más grande esto, pero sin llegar a un cierre real.
-¡Qué padre tan sobreprotector, primer ministro!- se rió el zar estrellando ambas manos en la mesa fuera del protocolo normal. Era la primer cosa que decía desde que había llegado desde la base con Hatori. No interponiéndose antes a mi decisión de alejar a su consejero de nuestras narices y mantener estricta vigilancia si despertaba, para entonces proceder a un castigo. Temí que hubiese estado esperando el momento para partir y dejar nuestra pequeña reunión, pero en vez de eso nos siguió a la mesa del comedor. –No esperaría menos- finalizó con una sonrisa y un leve guiño.
Agradecí levemente con una inclinación de mi cabeza, sabía lo que trataba de hacer. El zar presionó con los ojos al representante Lawrence que tosió de manera incómoda antes de unirse.
-Uno hace esa clase de cosas ¿No?- comentó –Si la familia lo amerita-
-Buena idea, sutil pero efectiva- concedió Xingke de inmediato.
Lelouch enarcó una ceja contrariado por las reacciones de los políticos pero no dijo nada al respecto. Entonces hubo una participación con un enfoque totalmente distinto.
-Cornelia Onee-sama siempre tenía a alguien siguiéndome a todos lados- comentó Euphemia con un dedo en su barbilla –Era sumamente molesto y creí que no confiaba en mí, hasta que un día dijo: "Euphy, no sé qué sería de mí si algo te pasara. Ahora calla y obedece"- terminó con una sonrisa, Nunnally concordó con un leve asentimiento y extendió su mano sobre la de Lelouch.
No estaba esperando realmente ayuda, no quería que otras personas hablaran en mi defensa y convencieran al más testarudo de mis tres hijos que no era por falta de confianza en él, sino en mi capacidad para mantenerlos a salvo. Pero todos los que estaban presentes sabían lo difícil que era vivir en este mundo peligroso y en guerra, que cualquier medida que pudiésemos tomar para resguardar a los nuestros no estaba de más.
Lelouch me miró de reojo de manera más calmada, pero sabía entonces que el tema se podía dar por cerrado.
Estaba bien así.
Todos volvieron a ingerir sus alimentos.
Yo había cambiado de nuevo el frasco de café que Lelouch había cambiado hace quince días.
Estábamos a mano.
Entonces las cosas podían continuar su curso ¿No?
-Agradezco la intervención precisa y agresiva, Lelouch-kun- comentó el Zar una vez que estábamos solos. Yo le ayudaba a Sayoko a llevar unos cuantos bocadillos a la sala cuando capté parte de la plática. Me detuve un instante a profundizar en el tema.
¿Cómo es que Lelouch había descubierto algo de semejante magnitud?
-Agresiva- comentó mi hijo con una ceja enarcada, supongo que era una forma de describirlo. -¿No hay por qué?-
Quizás era tiempo de dejar ese otro pequeño detalle en claro.
-¿Por qué no mencionaste tus sospechas antes, Lelouch?- pregunté sentándome entre él y Suzaku, ambos se movieron para darme espacio pero no me respondió de inmediato –Podríamos haber evitado la parte de la alarma nacional-
Suzaku se rió a mi derecha pero se disculpó después de su entretenimiento inicial. Todou reclamó respecto el desorden que se armó en las calles antes de que Hatori hiciera un anuncio oficial, diciendo que solo había sido parte de un simulacro sorpresa en tiempo real. Los japoneses en general estaban tan paranoicos como uno.
-Necesitaba probar un nuevo proyecto- se excusó Lelouch encogiéndose de hombros –Vi la oportunidad y la tomé- eso no contestaba mi primera pregunta –Además no tenía las pruebas para mis acusaciones- finalizó mirándome especialmente.
Bien, pero eso no explicaba la alarma.
-Realmente puedes ver leer las intenciones de una persona con tratarla ¿Cierto?- preguntó el ministro de Australische con media sonrisa en dirección a mi hijo, pero yo tenía otra opinión al respecto.
-O el hombre te provocó- Xingke vociferó mis pensamientos, miré a Lelouch detenidamente y una evidente molestia pasó por sus ojos dándome la razón.
-Necesitan bastante más para causar una reacción en Lelouch- intervine y mi hijo miró hacia todos lados menos en mi dirección -¿A quien amenazó?- pregunté.
La mirada de Suzaku se oscureció con mi comentario pero no agregó nada, esperando la respuesta de Lelouch.
-Era una amenaza para todos- respondió restándole importancia –No se podía confiar en un hombre así y ya sabía demasiado. No podía solo acusarlo y arriesgarme a que escapara-
Los mandatarios asintieron levemente pero yo sabía que había más para un tema un tanto privado. Ese supuesto geass. Estaba cansado de esas demostraciones de magia ¿Pero cuándo Lelouch había descubierto más que nosotros en el tema? Era un campo bastante peligroso para que anduviese solo y la compañía de mi padre no era de fiar, todavía.
-Bueno, esto no podemos alargarlo o posponerlo más- comenté volviendo al tema principal desde hacía días. Tres pares de ojos se centraron en mí y pude sentir que Lelouch se relajaba un poco al cambiar el tema. Definitivamente escondía algo más. –Y el enemigo no esperará a que nos pongamos de acuerdo ¿Cierto?-
Estábamos quizás en un lugar demasiado informal, donde mis palabras podrían tomarse a juego pero de igual manera, en un ambiente excluido y profesional no habíamos llegado a ninguna solución, estresándonos más de lo necesario. Es por esto que no había buscado tener una alianza antes. Pero la guerra también estresaba y optaba entonces por un estrés que tuviera solución.
-No quiero sonar egoísta o autoritario- comencé, sentí la mirada de Suzaku y la duda en Lelouch por cómo había empezado mi oración, así que extendí los brazos pasándolos por detrás de los hombros de ambos, jalándolos un poco hacia mí –Pero creo que concordamos en algo después de todo. No tenemos los recursos necesarios para sobrevivir un ataque de Britannia por más buena estrategia…- me incliné hacia Lelouch –O más tratados y diplomacia que podamos reunir después de esta plática- me incliné hacia Suzaku.
Los representantes asintieron levemente.
-La respuesta entonces es simple- concedí –Nosotros tenemos que atacar a Britannia-
Suzaku abrió los ojos como platos y Lelouch bufó de manera sarcástica ante mi propuesta. Claro que viniendo de alguien cuyos planes siempre eran así de extremistas, me sentía un poco ofendido. Sin embargo la respuesta de los políticos aunque igual de sorprendida que mis hijos, recuperaron la compostura de inmediato.
Probando mi propuesta con validez.
-¿En serio lo están pensando?- Lelouch preguntó muy inseguro y conflictuado para alguien como él. Realmente creí que sería el primero que saltaría de la emoción, aprobando y lanzando propuestas a diestra y siniestra, pero finalmente no era así. O quizás lo tomé por sorpresa.
-Después de lo que pasó en San Petersburgo, creo firmemente que si no acabamos con esto lo más pronto posible, no tendremos segunda oportunidad- continué pero mi vista no estaba en los políticos frente a mi sino en mis hijos –No lo pondría de esta manera si no fuese necesario y si no estuviese dispuesto a pelear de una vez por todas por lo que creo que merecemos, todos- apreté el hombro de Lelouch. –Quizás fue precipitado ponerlo así- levanté la vista de nuevo –Pero no sabemos si el día de mañana se atraviesa un nuevo problema y cualquiera de nosotros ya no está presente, o uno de nuestros países es arrasado. Tenemos la iniciativa en este instante y hay que utilizar el moméntum a nuestro favor-
Podíamos unirnos con todos aquellos que estaban dispuestos a pelear una última batalla, sin esperas, sin aplazar, sin planear demasiado más que la caída de un Imperio.
A favor de Britannia estaba ese gran poder armamentista que poseía y la confianza de tener a ¾ partes del mundo subyugado.
A nuestro favor y con mucha modestia estaba un gran estratega que sacaría una victoria imposible de la desventaja. La ira de muchos países aplastados, la esperanza de todos aquellos que mañana ya no querían preocupaciones y la promesa de que si no ganábamos, moriríamos todos juntos intentando.
Pero al iniciar la rebelión no se podría detener. Era un plan de acción inmediata y kamikaze lo que había que llevar a cabo, o Britannia tendría la manera de enterarse y prepararse, reduciendo nuestras ya frágiles posibilidades a casi nulas.Y si no atacábamos con todo lo que teníamos, tampoco habría una disculpa o plan de contingencia.
-Ahora o nunca- musité.
Y la más mínima esperanza de que el plan funcionara a pesar de todo, era como ver el final del arcoíris. Un futuro muy bello y tranquilo. Una época que el mundo ansiaba desde hacía tiempo. Donde al fin todos los sacrificios valían la pena.
Realmente quería eso para mi familia, a pesar del costo.
-No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy ¿No?- musitó el zar con un suspiro pero… aprobando la propuesta.
-Dejamos que Britannia llegara hasta donde quisimos- Xingke enderezó su espalda contra el sofá mirando los alrededores sin observarlos al mismo tiempo. Pensando, a futuro.
-Está decidido entonces- el ministro de Australische se pasó un mano por el cabello antes de adquirir una pose seria comenzando a considerar esta muy en serio declaración de guerra.
-Dos días- sentencié.
Los tres hombres asintieron antes de retirarse, el tiempo iba contra reloj ahora.
Suzaku se talló la cara con ambas manos para absorber la idea pero Lelouch permaneció inmóvil, su vista fija en la nada. Quizás había cometido el mayor error de mi vida al involucrarlo en esto. Preguntándole a un niño de 10 años si apoyaría a Japón cuando el momento llegara.
-Lelouch…- mas no era tarde para enmendarme.
-Está bien- me interrumpió de manera apenas audible y me preocupé horrores de inmediato. –Solo fue, espontáneo- aclaró encogiéndose levemente de hombros.
No fue una de sus mejores reacciones, pero no estaba convencido con el hecho de que lo tomé por sorpresa.
-No estás seguro ¿Cierto?- pregunté y Suzaku enarcó una ceja confundido –De que sea el mejor momento para hacer esto- aclaré para ambos.
-Concuerdo en que entre más esperemos, Britannia se hará más fuerte- asintió. Pero yo esperaba que siguiera hablando sobre lo que le molestaba, cosa que no hizo.
-Es normal tener miedo- aseguré, y eso iba para ambos. En los ojos de Suzaku se reflejaba claramente la incertidumbre y el temor a perder algo a pesar de ganar, pero en Lelouch el miedo se expresaba en forma de inactividad, una posición congelada en solo los contra de los posibles finales.
Los dos eran muy jóvenes, y por lo mismo quería darles esa libertad de una vez por todas.
-Tampoco es necesario que participen en la defen-
-¡¿Estás loco?!-
-Como si cupiera la posibilidad-
Incredulidad y sarcasmo.
Sonreí para mí mismo y los abracé. Pero Lelouch de inmediato se puso de pie con una mirada que anotaba en su mente una de cosas por cumplir en tan poco tiempo.
-No, a la cama- ordené.
Pero antes de que Lelouch hiciera un comentario inteligente seguro sobre crear guerra y echarse a dormir, las escandalosas alarmas de la base del centro comenzaron a escucharse.
Suzaku rodó los ojos y yo miré a Lelouch pidiendo una explicación para una segunda alarma en el mismo día, los medios me comerían vivo. Pero al girarse él se miraba tan confundido como nosotros, plantando un incómodo sentimiento en la boca de mi estómago.
-Yo no…- se trabó un poco pensando a marchas forzadas. Levanté una mano y detuve su explicación mientras con la otra le marcaba a Todou por una explicación más cercana a los hechos.
El tono de llamada se me hizo eterno.
-Genbu-
-Espero una muy buena explicación- comenté no muy paciente. Suzaku y Lelouch esperaban en absoluto silencio mientras las sirenas seguían sonando.
-Rakshata detectó movimiento del Imperio- aseguró Todou con una seriedad mortal, guardé silencio procesando la información y lo tomó como una invitación a proseguir –Es tiempo Genbu- miré a mis hijos y aspiré de manera profunda -No es solo un Knightmare. Son todos-
Moméntum.
Hace siete años empezó esto.
Era hora de acabarlo.
Bittersweet baby, ¿Cuántos corazones rotos o emocionados?
No lo vieron venir ¿Cierto?
Amor&sufrimiento para todos!
anySuzuki
