Stage 64: Stories
Cadena Nacional Japonesa…|
Diciembre 1, 2018 A.T.B.|
2:08 a.m.|
Transmisión de emergencia|
Kururugi Genbu aspiró de manera profunda una última vez y asintió.
Esa era la señal para que las alarmas en las bases a nivel nacional volvieran a activarse en menos de un día con una larga y agonizante advertencia. Junto con ellas, las sirenas de las estaciones de bomberos, ambulancias, patrullas, escuelas, hospitales… y sin que nadie lo esperara, los templos se unieron golpeando sus campanas en la misma plegaria.
La programación de la madrugada se detuvo, los canales entraron en sincronía perfecta. Radio, televisión, internet.
Apareció la bandera japonesa con una pequeña leyenda que decía "mensaje oficial" y era lo mejor que podía esperarse dadas las circunstancias.
Pasó entonces un eterno minuto para que la gente tuviera la oportunidad de despertar bien, se dieran cuenta entonces del escándalo a lo largo del país y con suerte buscaran la explicación en el medio más cercano. Acabo el tiempo de alarma, venía la verdadera advertencia y la bandera japonesa desapareció de la transmisión.
Las cámaras enfocaron simultáneamente a un solo hombre. Su rostro levantado y endurecido en decisión para encarar el problema que tenía el mundo de una vez por todas.
-Buenos días, Japón. Esto no es un simulacro-
El monte Fuji, el símbolo natural más emblemático de las islas se convertía ahora en la salvación de algunos. Lelouch pesó en ambas manos las obligaciones y los privilegios que aunque pocos, su puesto y grado militar podían tener a la hora de la desgracia. Si bien eran mayores los peligros y la desventaja en la que se encontraba en este momento, algo bueno podía salir de eso y era el acceso a un refugio perfectamente establecido.
-Las familias más influyentes de Japón pensaron en esto primero que yo- confesó mientras los guardias de lugar ayudaban con el equipaje de ambos autos –Un país no puede sobrevivir sin un líder, porque entonces no habría cadena de mando. Al menos sus familias más adineradas y respetadas debían subsistir con la esperanza de restablecer Japón y su sistema si lo peor llegase a pasar-
-¿No es acaso una selección basada solo en cuanto dinero tiene cada uno de los presentes? Se puede ser influyente sin tener una sola moneda- comentó Mei Sumeragi cruzándose de brazos, admirando el lujo aunque moderado que se mostraba solo con el recibimiento. Equipo de seguridad, hombres armados, sirvientes.
-Lo mismo creí la primera vez- aseguró Lelouch con una pequeña sonrisa –Entonces pensé ¿Qué tienen estas familias que no tenga el resto de Japón? Además de dinero, la respuesta fue "un blanco en la espalda"-
La mujer enarcó una ceja confundida ante la respuesta y Lelouch lo tomó como su invitación a seguir.
-Por su posición social. Influencia o dinero, las personas resguardadas aquí son y serán siempre un blanco del enemigo. La familia de nuestros más destacados políticos o militares; las familias que ayudan a que la economía de Japón subsista a pesar de la prohibición que Britannia tiene alrededor de las islas, todos son importantes. Como los eslabones más fuertes de la cadena-
-Aún así se ve un poco injusto- comentó Mei comprendiendo la idea pero sintiéndose un poco mal al respecto.
-Quizás. Pero esas personas no tienen un rostro reconocible, una posición de peligro por default y no sufrirán las repercusiones que todos aquí si Japón llegase a perder. Así que si este, el grupo más vulnerable por relación familiar o poder, puede utilizar un refugio mucho mejor pensado para las contingencias no me opondré. Somos los únicos arriesgando el cuello ahí afuera-
. . .
-Estamos llegando a la culminación de la ardua defensa que hemos mantenido los últimos ocho años. Nuestros radares han detectado el movimiento masivo de tropas del Imperio y se dirigen hacia acá. Su objetivo, podemos deducir no es pasar el año nuevo en las islas y tampoco firmar un nuevo tratado de paz…-
El primer ministro contuvo un suspiro y encaró las cámaras con ambos puños cerrados a los costados de su pantalón.
-El Sacro Santo Imperio de Britannia tampoco viene a convertir a Japón en un área, el país es demasiado fuerte para eso. Nos enfrentamos a la idea de completa exterminación-
. . .
-Después de todo lo que hice Lelouch ¿Por qué estoy aquí?- Mei Sumeragi esperaba cada oportunidad que tenía a solas con el britannian para poder expresar sus temores –Mi sobrina y mi hermano están aquí, lo entiendo. Ellos llevan el apellido de la familia y han logrado construir poder con él, con sus medios-
Lelouch se recargó en el costado del auto de manera tranquila.
-¿Qué le hace pensar que el apellido Sumeragi es lo que le dio un lugar aquí?- preguntó el muchacho de manera calmada con la más leve de las sonrisas jugando en su rostro.
Pero no hubo tiempo para una respuesta, un guardia del lugar se acercó para registrar a los recién llegados con un dispositivo electrónico en sus manos. Pero no hubo necesidad de otorgar nombres, todos eran reconocibles incluso para ser la primera vez que sus caminos se cruzaban. El hombre saludó a todos con una pequeña sonrisa a pesar de la amarga situación e hizo una reverencia especial a la mujer.
-Kururugi-sama, bienvenida. Si gusta seguirnos-
. . .
-Tan pronto como este anuncio termine, deberán resguardarse lo mejor posible. Asegúrense de llevar con ustedes solo lo indispensable, estar preparados para el peor de los escenarios y así asegurar en la medida de lo posible su propia seguridad.-
-Se desplegarán en las siguientes horas algunos medios para facilitar el refugio y ayudar a vaciar las zonas de hospitales y asilos. Pero para las 4:00 p.m. esas brigadas serán suspendidas y nadie deberá salir de su hogar. Por ningún motivo, las calles serán tomadas por la fuerza militar del país que se concentrará en defender la zona-
. . .
-Onii-sama…-
Lelouch suspiró juntando el valor necesario para encarar a su hermana y despedirse de una vez por todas.
-¿Si, Nunnally?-
Pero sin importar que hubiese tenido todo el tiempo del mundo para prepararse mentalmente, no había manera poner la situación de una mejor manera. No había palabras neutras que no dejaran escapar un sentimiento, un temor o un pensamiento pesimista. Si se despedían, era como dar por hecho que no se verían de nuevo, que sin importar el resultado de la batalla, había aceptación en que había una mayor probabilidad de morir que de volver a encontrarse.
Pero si no lo hacían… ¿Era una posibilidad de todas formas no? Si no se despedían uno del otro, en la conciencia de alguien podía quedar el hecho de que hubo una oportunidad y no se demostraron lo mucho que se amaban, o se necesitaban. Las gracias, o las disculpas.
-Britannia, Japón o la Luna- musitó Nunnally, Lelouch enarcó una ceja confundido pero su pequeña hermana continuó –Cuando decidiste que nos quedaríamos en el templo, hace años, Lelouch tu me dijiste que sin importar si estábamos en Britannia, Japón o la luna, nunca te ibas a separar de mi- con ambas manos tomó las de su hermano y al de ojos violáceos se le hizo un nudo en la garganta.
Asintió de manera leve, no era una de las cosas que quisiera que Nunnally recordara en medio de una situación así. De las promesas más difíciles de cumplir cuando la vida de tantos estaban en juego.
-Pero te conozco- se rió Nunnally de manera triste ante el notable predicamento de su hermano y el otro quiso contradecirla de inmediato pero las cosas tampoco funcionaban así –No, Lelouch. Tus promesas se hacen en el acto y en la medida de lo posible te apegas a ellas, pero las olvidas si se cruza una prioridad más grande en tu camino-
Lelouch sonrió levemente de manera avergonzada y se rascó la base de la cabeza tratando de liberar un poco de tensión.
-No sabía que tenías una imagen tan mala de mi, Nunnally-
La menor, espantada le propinó un golpe por encima de lo cariñoso en el hombro antes de reírse por su propia reacción.
-Sabes a lo que me refiero- volvió a ponerse seria y con ambas manos se tomó de las mejillas de su hermano. –Así que yo soy la que te va a prometer ahora dejarte hacer lo que quieras, sin presión, sin compromiso, sin juzgar. A cambio de que solo pienses en mí en el momento adecuado y decidas qué es lo mejor para ambos, como siempre lo has hecho-
Genbu P.O.V.
-Será un tiempo difícil para todos nosotros. El país sufrirá daños, las siguientes horas se volverán eternas y nuestras decisiones jamás pesarán tanto como ahora- me detuve un segundo observando de manera general al público dentro de la base, militares y científicos, volví a retomar mi discurso –Pero eso no significa que no valdrá la pena al final-
Hubo algunos asentimientos entusiasmados.
-Eso no significa que no pelearemos, ¡Aún en contra de las posibilidades!- levanté con fuerza mi puño derecho y fue retribuido con algunos gritos de guerra y energía nerviosa.
Japón estaba asustado, los soldados temblaban en medio de la incertidumbre.
-¡Quizás moriremos! ¡Eso es lo único seguro, pero la muerte no es solo para nosotros, sino también para el resto del mundo! ¡Y nadie podría alegar que fuimos vencidos sin pelear o que Japón se convirtió en un área del Imperio al final de este año!-
Hubo una multitud de vítores más fuerte que antes, el sonido seguro se filtró en la transmisión pero no hice nada para callarlos. Miré de reojo a mi derecha para saber si iba por buen camino y me recibió la imagen de Todou cruzado de brazos, con una sonrisa complacida por lo menos hasta mi última declaración.
Sin embargo los gritos se callaron de manera casi abrupta. Giré de nuevo mi atención a los soldados alrededor del templete y noté que se abrían un poco, dejando pasar a alguien hasta a línea de en frente. Suspiré casi de manera inevitable cuando divisé perfectamente a Lelouch, su rostro totalmente serio hasta que levantó la cabeza un poco y se topó con mi mirada.
Sonrió levemente de manera avergonzada antes de volver a enmascarar su mirada.
Al igual que yo.
-Pero…- la atención de todos volvió de nuevo a mis palabras –Tampoco llegamos tan lejos como para dejar que Britannia gane ¿Cierto?- vi un brillo satisfecho en los ojos de Lelouch al retomar de esta forma el discurso -¡¿Por qué morir hoy peleando si podemos vivir … mañana en un mundo sin opresión?!-
Los ánimos volvieron a encenderse con facilidad. Los japoneses elevaban sus puños vitoreando con más fuerza esa idea.
-¡¿Por qué no pelear por una vida plena para nuestros seres queridos, sin Britannia?!-
-¡HAA!-
-¡Una última vez y en definitiva! ¡Japón peleará por su supervivencia y derecho a ser libre! ¡Defenderemos lo que es nuestro! ¡Y el mundo sabrá que primero moriremos antes de subyugarnos!-
Dejé que los soldados gritaran lo que quisieran por algunos segundos, porque debía terminar la transmisión y actuar entonces de la misma manera que profesaba.
-Tenemos la fuerza necesaria- irrumpí señalando en general nuestros alrededores –Tenemos los mejores militares- los soldados vitorearon a Hatori y los generales presentes de una manera específica –Tenemos los pilotos con más fuerza de voluntad en el mundo- la Srta. Kozuki y un notable grupo ya estaba vestido en su uniforme para la batalla –La tecnología nos respalda- Rakshata asintió con una sonrisa socarrona desde su punto. –Y tenemos una estrategia-
Lelouch levantó la cabeza con una sonrisa orgullosa.
Suzaku se cruzó de brazos con una mirada decidida.
Ahora o nunca.
-¡NIPPON BANZAI!-
Lelouch P.O.V.
Al menos la alarma había sido dada y logré regresar a la base antes de que las calles se volvieran un caos. En el buen sentido, tenía cosas que hacer antes de que el mundo comenzara a preocuparse por sí mismo y con los asuntos que había por resolver, un embotellamiento sería divertidamente irónico.
"¿Lelouch, dónde estás?"
"Parado en un semáforo, díganle a Britannia que no ataque hasta que yo llegue"
Si, me estaba desviando un poco.
Los soldados comenzaron a moverse rápidamente en todas direcciones, la multitud se había roto en una ola de gente con un objetivo en mente y me encontré absorbido por todos al mismo tiempo.
-¡Lelouch-sama, órdenes!-
-¡Lelouch necesito tu presencia en el laboratorio de YA!-
-Kururugi-kun tenemos un problema en…-
-Lelouch-
Me giré con la intención de asesinar a la siguiente persona que me pidiera algo sin dejarme responder y priorizar un solo segundo, pero me topé de cerca con la seria mirada de Todou-san. Mi molestia se esfumó de inmediato e ignoré al mundo por un momento. La mirada que había en este hombre no me era muy familiar pero tampoco me resultaba extraña.
Solo… quizás se había suavizado.
-¿Si?- pregunté. Las personas tratando de captar mi atención entendieron que no era el momento entonces y se dispersaron, Todou-san miró alrededor y no parecía muy cómodo con la que quería decir y nuestra actual posición. –Debemos ir con Rakshata- sugerí.
Pero sin dejar de hacer notar que debía acompañarme. Asintió levemente y comenzó a caminar a mi lado, esperaba que no fuera uno de esos silencios sentimentales incómodos pero tampoco quería que el hombre tuviera un tema en mente que no fuese militar.
Es decir, no quería más advertencias de las que ya tenía en mente. Milly de una manera muy cruel debía añadir, pero todos al final me dejaban pensando en mi egoísmo y en qué tanto lo había trabajado estos últimos días. Aunque sabía que no había desaparecido en lo absoluto, solo esperaba su momento estrella.
-Los Akatsuki están en perfectas condiciones- inicié la conversación al divisar los hangares y el otro pequeño grupo que esperaba, Todou-san asintió sin darle importancia –Y fueron pulidos sus sistemas para combates cualquier terreno, altura o clima- después de Narita me di cuenta de que el campo de batalla podía volverse impredecible con ayuda del clima y aunque los diseños de Rakshata se defendían bien en la superficie algunas nuevas medidas no estaban de más.
-Lelouch-
-Aunque la batería dura más que los diseños de producción masiva, la ciudad cuenta con puntos estratégicos que aparecerán en línea en los mapas solo de ser necesarios o autorizados por el equipo de Rakshata, por seguridad. Hay municiones y energy filler para las cuatro espadas-
-Lelouch…-
-Sí, también sé que no son ya las cuatro espadas y la duda de dónde terminó Asahina a veces se interpone en mi hora del café, aunque tampoco es como si fuese una prioridad en este momento yo-
Una mano gruesa se aferró mi antebrazo y detuvo mi camino, las palabras y mi pensamiento. Aquí íbamos de nuevo.
-En serio ¿Esto es necesario?- gemí levemente y Todou-san solo me jaló un poco advirtiéndome que me girara para encararlo.
-Si no soy la primera persona que te lo va a decir, entonces algo te conoce el mundo- se rió el hombre a pesar de la gravedad del asunto –Además platicaste con Genbu de algo que lo dejó algo sacudido y-
Dejé que la culpa se mostrara en mi rostro por un par de segundos.
-Y no es nada malo- aseguró Todou-san antes de rodar los ojos y suspirar, poniendo ambas manos sobre mis hombros -¿Qué te puedo decir que no te hayan dicho ya? O incluso que no te haya dicho ya en una situación parecida-
-Dejémoslo en que no hay nada que decir entonces- sugerí, pero el militar no había llegado hasta aquí por nada.
-No sé cómo Genbu conserva el cabello contigo cerca- negó con una pequeña sonrisa de entretenimiento –De hecho no sé que lo poseyó en primera instancia para adoptarte, dejarte deshacer todo en el templo, creerte sin necesidad de pruebas, permitirte andar por las bases…- ¿Era un regaño?
Todou-san suspiró y negó lentamente para sí mismo.
-Lo mismo que me poseyó, supongo-
Podía sentir mis mejillas arder en vergüenza al mismo tiempo que una de mis cejas saltaba de su lugar por indignación.
-¿Cómo te dejé contratar una científica India? Por qué le confié tu vigilancia a las espadas, por qué te dejé cambiar mi método de batalla, por qué me estoy tomando un tiempo que no tenemos para tratar de hacerte entender una cosa-
Dejé que mi cabeza se ladeara un poco tratando de verle el lado positivo al asunto, pero no lo había. No por el momento al menos.
-No estás solo en esto, lo sabes ¿Cierto? Y sabes también que esta guerra no inició por tu causa, así como tampoco es necesario que te pongas en frente de las armas para probar algo, demonios, ni siquiera se supone que un muchacho de 17 tenga que…- el hombre hizo una pausa de pensamiento profundo –Un muchacho de 18 tenga que tener participación en un evento así-
-¿Le decimos a Britannia entonces que vuelva en unos diez años?- pregunté tratando de seguir desviando el tema pero Todou-san no cedía. De hecho estaba muy decidido a exponer su punto y continuó como si yo jamás hubiese hablado.
-Lelouch, así como reuniste un grupo importante de gente para nosotros, como amigos o familia, y los llevaste al refugio del monte Fuji para alejarlos de la batalla, no te creas una pieza reemplazable en las filas del ejército- declaró muy seguro y me obligó a mirarlo de frente –Quizás está mal que lo diga, pero no me importa cuántos soldados mueran al final de esto, o cuántos resulten heridos, incluso si perdemos. No me interesa en lo absoluto, porque tu padre me dio una responsabilidad con un título que quizás no quise tener NUNCA debido a las responsabilidades que acarreaba…-
Dejé caer mis hombros levemente y el hombre apretó su agarre.
-Pero Nunnally es la princesa del templo, Suzaku es el sobrino que nunca tuve, hijo de mi mejor amigo… y tú eres el hijo que creí que tendría si alguna vez llegase a formar una familia. Eres la viva imagen de todo lo que creí que sería un digno descendiente de mi apellido excepto quizás por la condición física y aunque tampoco eres el mejor ejemplo de conservación, eres fuerte, luchas por lo que quieres, tienes una mente brillante y un espíritu digno de tu primer derecho de nacimiento-
Hacía calor. Sentía los alrededores arder. ¿Por qué la madrugada estaba tan sofocada?
-Todou-san…-
El hombre me abrazó de manera fuerte pero tan rápido como lo que duraba un saludo.
-No te puedo prohibir salir a pelear después de todo, pero no me hagas odiarme por no seguir mis instintos. Demuéstrame que al final de todo esto, no te darás por vencido-
Nunnally, Todou-san, el mundo.
Sin duda estaba teniendo muchos problemas ganando esta parte de la batalla y quería pasar ya a la fase práctica. Pero había tantas cosas por hacer aún.
-Respecto a las espadas- desvié mi vista levemente hacia el laboratorio de Rakshata. Todou-san suspiró sabiendo que al menos había cumplido con advertirme, pero la realidad era que estaba tan nervioso como todos, expresándose de esa manera a pesar de lo difícil que resultaba. –Esperaba entonces que me concediera un nuevo atrevimiento-
Pensé en decirle: un último atrevimiento. Pero solo de escuchar mis propios pensamientos sabría que el hombre empezaría con un nuevo sermón temiéndose lo peor solo porque me equivoqué de palabra.
Aunque no estuviese descartada la idea.
-No puedo acostumbrarme a decir, las tres espadas sagradas- admití y Todou-san enarcó una ceja algo contrariado. –Así que, o tiene que cambiar el nombre o volver a hacerlas cuatro- el hombre abrió la boca para contestar, pero retomé de inmediato mi nuevo atrevimiento. –Encontré un cuarto integrante- declaré.
Eso logró cerrar la boca de Todou-san de manera efectiva, pero de la misma manera se mostró incómodo por la idea.
-Sé que es un proceso milenario de selección basada en aptitudes y valores, así como también una inquebrantable lealtad y duro entrenamiento- recité quizás de una manera un poco irrespetuosa porque en lugar de convencer a Todou-san estaba logrando lo contrario.
-Lelouch…- me advirtió y levanté una mano pidiendo que me dejara terminar de explicarme.
-No es una imposición, mucho menos espero que se vuelva un nombramiento y que así logre llenar el vacío que dejó Asahina por nuestras pequeñas diferencias- Todou-san se cruzó de brazos –Solo que con la fuerza en KF tan limitada que tenemos, los Akatsuki son importantes y se me hace una falta de respeto dejar a uno guardado en la bodega porque su piloto no se supo comportar-
Esperaba al menos que algún día me dijeran dónde había terminado ese hombre.
Todou-san miró a los alrededores desesperándose un poco por el alargamiento de nuestra charla y se pasó una mano por el cabello de manera nerviosa, ambos teníamos mejores cosas que hacer.
-Tu designas los pilotos en los KF, Lelouch. Para eso se creó el programa de entrenamiento con Rakshata-
-No- la plática había tomado un sentido erróneo –Los Akatsuki son KF excepcionales diseñados para un grupo de gente específica- recité tal y como lo haría su creadora –En el momento que cedí los cinco Knightmare, mi trabajo se limitó a mantenerlos actualizados y en forma. Las decisiones sobre quien los pilotea ya no me conciernen-
-Y aún así estás aquí, diciendo que tienes una atrevida propuesta- Todou-san comentó de manera burlona y se cruzó de brazos. El hombre me estaba exasperando. –Manda tu piloto, Kururugi. No puedo desaprovechar manos extras a la causa ¿Estamos de acuerdo?-
Me miró una vez más de pies a cabeza y apretó mi hombro como despedida, por el momento. Para dirigirse a cumplir con sus verdaderas obligaciones.
Pero… Kururugi.
¿Por qué se empeñaban en marcar una diferencia a estas alturas?
Suspiré llevándome una mano al audífono en mi oreja.
-¿Rakshata? Si, Manda a Naoto Kozuki a reunirse con las espadas y alista el cuarto Akatsuki-
Esperaba no equivocarme.
Suzaku P.O.V.
Bien, era el momento de probarnos como país.
Como individuos.
Como familia.
-¿Lelouch?-
Creí que sería más difícil encontrarlo o siquiera saber de su paradero en medio de esto pero los ojos de todo Japón seguían sus pasos y la primera persona a la que le pregunté me indicó la última vez donde lo había visto. No creí que permaneciera quieto por tanto tiempo.
-Hey, Suzaku- se despegó de la ventana y se cruzó de brazos de manera cansada. -¿Cómo va la política?- sonrió.
Estaba pensando bastante, estaba sumergido en planes a corto y largo plazo, tenía plan A,B…Z. Salidas de emergencia, líneas invisibles sobre el aire para elegir la mejor opción.
-Un asco- respondí dejando mi saco sobre la silla frente al escritorio, Lelouch enarcó una ceja entretenido por mi elección de palabras pero no hizo un comentario inmediato –Como pensábamos, Japón peleará solo esta batalla. Rusia está muy lejos para mandar sus tropas terrestres, Australische igual. China tiene conflictos internos que dificultan la toma de una decisión tan drástica como esta y el grupo W-O espera que tú te pongas en contacto con ellos-
Lelouch absorbió la información con un leve asentimiento de cabeza y se recargó de nuevo junto a la ventana, observando desde las sombras el movimiento en el patio. Era muy extraño en él estar tan pacífico con la cantidad de enemigos que teníamos acercándose a cada minuto, pero tampoco es como si fuera una persona de acciones violentas o desesperadas durante la batalla.
Su pasividad de este momento podía confundirse con derrota antes de empezar y eso no era posible tampoco.
-¿Crees que me estoy escondiendo?- preguntó mirándome un segundo por el rabillo del ojo. Aspiré profundamente pensando en cómo responder sin darle otra pregunta pero solo podía ofrecerle suposiciones.
-Después de lo que has esperado esto, lo dudo- hablé finalmente poniendo mis manos sobre el respaldo de la silla –Solo te estás tomando algo de tiempo para ordenar tus prioridades-
Lelouch se rió levemente sin encararme.
-¿Lees mentes o solo estás apostando?- me regresó.
Me encogí de hombros aunque no me estuviera viendo de frente y contesté.
-No lo negaste, solo te molestaste porque tuve razón en eso. Pero me ofende la idea de que creas que tengo que recurrir a métodos no comprobables para saber lo que estás pensando después de todo este tiempo-
-Tsk- Lelouch me prestó verdadera atención y rodó ambos ojos molesto. Se sentó de su lado del escritorio de manera muy controlada y yo me quedé parado analizando el problema. Lo que lo desconcentrara en medio de esto debía ser muy serio y para Lelouch las cosas serias eran las más simples para el resto.
Su dilema yacía en los sacrificios de guerra.
-¿Debo unirme al complot que intenta lavarte el cerebro?- sonreí ante la creciente molestia de mi hermano. Trató de fulminarme con la mirada pero la vida no se arreglaría tan fácil. –Eres predecible, Lelouch. Y si todos concordamos en una cosa de manera individual, es que teníamos que recordarte que no estás haciendo esto solo, o que tienes a quién responder por tus acciones-
-¿Qué acciones?- se quejó tomándose la cabeza con algo de desesperación.
-La que todavía no puedes tomar- avancé y me senté en el escritorio junto a su brazo. –La responsabilidad que tienes con tu familia por sobre todas las cosas-
-Mi responsabilidad es mantener a la familia a salvo- declaró.
-La responsabilidad de nuestro padre es mantener a la familia a salvo. Tú responsabilidad es dar la mejor batalla que pueda dar esa gran mente tuya, no ser carne de cañón o carnada-
Lelouch gruñó dejando caer su cabeza sobre la superficie del escritorio.
-Por algo eres jefe- puse una mano sobre su cabeza –El jefe manda de lejos-
-Si el rey no se mueve ¿Cómo puede esperar que sus súbditos lo sigan?-
-La última vez que revisé, eras un príncipe. Y eso fue hace 11 años- alegué jalando uno de sus mechones para que me hiciera caso pero solo giró su cabeza hacia el otro lado. –Lelouch…-
-¿No puedo salir a pelear como el resto?- comenzó en un tono bajo y detuve mi mano -¿Demostrar que estuve trabajando cada célula de mi cuerpo para este enfrentamiento?-
-Estoy seguro de que puedes ganar esta batalla sin necesidad de ir tan lejos- comenté y podía apostar mi vida en ello. –Eso hace que duerma tranquilo desde hace once años- recalqué.
Lelouch se enderezó mirando todavía el escritorio, estaba penetrando en su dura cabezota.
-De hecho siento que es un pensamiento con el cual muchos concordarían. No solo con el hecho de que tu palabra sea ley. Sino también con tus acciones, las peleas, las victorias y tu honestidad en el tema. Duermo tranquilo en las noches porque estás aquí, defendiendo a Japón de un enorme imperio con cualquier roca que te encuentres tirada dentro del país-
Lelouch ahogó una risilla entre sus brazos y me permití a mi mismo una pequeña sonrisa. Pero…
-Pero duermo tranquilo en las noches porque tú estás aquí. Porque mi hermano está aquí, sin importar si es discutiendo por alguna tontería, o teniendo un nuevo enfrentamiento con Britannia; podríamos tener cientos de batallas más pero duermo tranquilo porque sé que te estás aquí y al día siguiente despertarás para seguir dando algo de qué hablar-
Lelouch apoyó su barbilla por encima de sus brazos cruzados sobre el escritorio.
-¿No se te hace una manera un poco cansada de vivir?-
-Es más cansado vivir incompleto, con arrepentimientos o infeliz- respondí de inmediato. Lelouch suspiró de nuevo.
No era la primera persona que le había planteado este problema, pero añadiéndole culpa no lo ayudaría en nada. Lo conocía en sus límites más destructivos y dolorosos, así como en sus mejores momentos, estábamos parados justo en medio de una gran decisión.
-Vas a salir, y vas a presentar la batalla que el Imperio debió esperar desde que fuiste desterrado junto a Nunnally. Se van a arrepentir cada uno de ellos por lo que hicieron, vas a utilizar la confianza de cada japonés del país y la tecnología que creaste junto a Rakshata, de eso no tengo duda-
…
-Mereces y necesitas ese enfrentamiento como nadie más en este miserable mundo. Necesitas romper con lo que te sigue atando al Imperio y te llama a regresar. Eso tampoco te lo podría negar nadie-
Estiré mi mano y la puse en su hombro con un leve apretón.
-Pero el enfrentamiento no significa el final de la batalla, tampoco necesita de una victoria para acabar con los problemas y el deber contigo mismo, no tiene nada que ver con Japón. No confundas tus objetivos como ser humano, con los objetivos del mundo. No confundas el cierre de tu ciclo, con una victoria sobre el Imperio-
Abrió la boca para protestar pero levanté una mano de inmediato.
-Sé perfectamente que ganarás, eso me hizo dormir tranquilo anoche. Pero la incertidumbre de qué hagas con tu vida, hermano… nos tiene a todos con el alma en un hilo, nerviosos, pendientes y aterrorizados. Ninguno de esos sentimientos son por la guerra, SON porque te vas a ir a enfrentar tu propio pasado y en eso no podemos ayudarte-
-Suzaku yo…-
-No, no eres mi idea del hermano perfecto. Tampoco me planteé la idea antes, de haber tenido un hermanito o amigo cuando era pequeño. Eres muy egoísta, mandón, no haces caso, peleamos demasiado, te metes en muchos problemas y me desesperas ¿Quién en su sano juicio quiere lidiar con eso durante toda una vida?-
Lelouch se mordió el labio de manera nerviosa y me reí de su expresión a carcajadas.
-Eres justo lo que necesitaba, no lo que quería-
Se levantó de su asiento bastante exaltado por mi burla y esperaba empezar la típica pelea donde yo lo terminaría sometiendo hasta que implorara piedad, pero en lugar de eso me abrazó. Me quedé con ambas manos arriba preparado para el confrontamiento, pero Lelouch estaba pegado a mí, de manera silenciosa y con todo su ridículo nivel de fuerza.
-Hey, este es el hermano que quería- comenté levemente devolviendo el abrazo. Sentí que Lelouch suspiró antes de recuperar el correcto hilo de sus pensamientos.
-Pero ahora necesitas uno que tenga poder de mando y pelee demasiado, la vida es cruel ¿Cierto?- se mofó separándose de mí. Me quedé con mis manos en sus hombros y una leve sonrisa.
-¿Qué hacemos ahora?- pregunté.
Lelouch miró hacia abajo ordenando lo necesario de acuerdo a sus conclusiones mentales.
-Ya que eres un asco en la política- comenzó de manera altanera. Estreché la mirada –Tengo un Knightmare que necesita un piloto-
-En serio Lelouch ¿Piensas mandar un KF de Britannia contra Britannia? Pondrás a tu pobre hermano en el blanco de todos en el campo de batalla-
Su sonrisa enigmática cortó mis palabras. Podía temer entonces que le había dado solución al problema de identidad del pobre Lancelot y su creador.
-¿Qué hiciste?- pregunté.
-Solo digamos que Rakshata me dio la idea cuando pintó el Lancelot de rojo-
Podía imaginarme al conde llorando sobre el golpe que recibió su máquina por el cambio tan drástico. Pero no me imaginaba peleando en algo tan colorido y llamativo.
-Prefiero el negro- aclaró Lelouch al ver mi momento de duda -Kuro no Kishi LANCELOT-
Si escucharon el soundtrack "Stories" para el Stage, felicidades tengan una caja de pañuelos. El próximo stage seguro llevará el nombre de otro soundtrack así que preparen you-tube para la próxima :) Deberá ser PICARESQUE o MADDER SKY.
¡Recta final!
Lancelot el caballero negro, no lo pude resistir.
anySuzuki
