Stage 65: Picaresque
Lelouch P.O.V.
-Enciende los sistemas- ordené. Rakshata metió en silencio su llave en la ranura del tablero.
Las luces de la habitación parpadearon un poco hasta encenderse, las pantallas comenzaron a parpadear en secuencia hasta que apareció la bandera japonesa y pedía el código de acceso. Rakshata sacó su llave y volvió a meterla en otra ranura específica, las pantallas cambiaron de nuevo dando la mitad de la entrada al sistema.
Giré la llave del Shinkiro en mis dedos, ¿Quién pensaría que algo tan simple y reemplazable activaría un sistema como éste? Procedí entonces a activar la segunda mitad del sistema y todo comenzó a sincronizarse en Japón.
-Nunca dudé de tu capacidad, Rakshata- comenté observando de manera silenciosa pero maravillada el alcance que tenía el programa –Pero el tiempo con el que contábamos no era el propicio para armar un sistema de esta magnitud-
La científica me miró con una pequeña sonrisa antes de proceder a sentarse en una de las dos sillas frente al tablero.
-Lo dices como si la idea fuese mía o yo lo hubiese sacado de la nada, niño. La cantidad de información que manejamos desde aquí es fácil de unir y procesar, pero los accesos, el grado de poder que tiene este sistema para intervenir en todo Japón, ese es tuyo- corrió un mechón de cabello detrás de su oreja y se recargó en la silla giratoria, cambiando las pantallas para revisar que todo estuviera en orden. –Es impresionante el nivel de caos que esto puede causar-
-Puedo desaparecer a Japón del mapa con meter un solo comando ¿Cierto?- me recargué con ambos brazos en el respaldo de la segunda silla –Incluso nombrarme primer ministro-
Rakshata bufó configurando los últimos detalles del programa.
-Hablando del poder, ¿Tu padre sabe de este pequeño proyecto?-
-No-
-¿Cómo conseguiste los accesos más restringidos entonces?-
-Siempre los tuve- comenté de manera casual y aburrida.
Geass.
-¿Piensas informarlo?-
-Quizás después-
-Estás muy castigado ¿Lo sabes, cierto?-
-Mejor pedir perdón que pedir permiso-
Rakshata detuvo lo que hacía y me miró de manera valorativa. Fingí seguir admirando las pantallas pero mi expresión de aburrimiento y quizás cansancio delataba mis verdaderos pensamientos.
-¿Solo se te ocurrió fusionar todos los sistemas japoneses económicos, políticos y militares, además de intervenir la capacidad de mando de cientos de personas, redirigirla a tu antojo, conveniencia, deseo, y me dices que solo vas a pedir perdón por eso? ¿Teniendo la capacidad de entregar el sistema con el que subsiste el país a Britannia y así apagar todo?- su voz al final era verdaderamente incrédula.
Creo que no entendió cuando le dije que de esto, solo sabíamos nosotros dos. Guardé un paciente silencio para que ella sacara sus propias conclusiones al respecto.
-Eres muy narcisista, Lelouch. Estás poniendo el destino del país en una sola persona, en tú persona- y podía empezar a exaltarse al darse cuenta del poder que estaba concentrado en este programa.
-¿Qué vas a hacer, apagarlo?- la miré directamente con una ceja enarcada pero molesto no estaba. Solo me sentía vacío de emociones. -¿O en serio crees que voy a entregar el país?-
Rakshata se mordió el labio inferior con nerviosismo, pero esperaba una respuesta a mi último cuestionamiento.
-No, no creo que vayas a entregar el país- aseguró aunque en un tono muy bajo que no me daba ánimos.
-Moriría antes de dejar que este país desaparezca- aseguré, pero era un comentario para mí mismo. Un poco de autoestima.
-Ese es el problema- apuntó Rakshata y suspiré antes de volver a mirarla –El poder está dividió en áreas, grupos o secciones, se jerarquiza y se reparte porque una persona no puede tener la responsabilidad de todo. Una persona no puede decidir el destino de otra y menos de un país entero o el mundo-
El dilema de los sacrificios nuevamente.
-Ni mi dios, tu dios o el de cualquiera puede decidir el destino de la humanidad. Eso lo tengo claro, así como mi teoría es que esos dioses también están muertos- continuó Rakshata con fervor.
Dejé que la curiosidad hablara.
-Son deidades imaginarias, creadas por la humanidad para tener fe en algo, aunque no exista o en su caso, estén muertos. Si no están en el plano terrenal, nadie tampoco puede aportar pruebas de que no existen al menos en la imaginación de alguien- comenté pero Rakshata ya negaba con la cabeza desde la mitad de mi oración.
-Dejando de lado de dónde surgieron, Lelouch. El concepto de un dios, además de fe, es un ser inalcanzable. Ya que su capacidad de supuestamente designar vidas o destinos, va con el costo de su propia humanidad. Una persona viva, coherente y lúcida apenas es capaz de ordenar su propia vida; entonces para ponerle un orden y atención al mundo entero, tener en sus manos el poder concentrado, debe ser una persona que no tenga sentimientos, que no pueda sentir dolor, sin ataduras, sin un propósito para sí mismo realmente-
Entendí al punto que quería llegar y no me gustaba en lo absoluto.
-¿Quieres ser el dios de Japón, Lelouch?- preguntó finalmente de manera seria.
Sonaba muy egocéntrico si lo ponía de esa manera.
-Soy un pecador de primera- sonreí como si no hubiese escuchado su teoría –Pero la única fe que deberías profesarme Rakshata, es el hecho de que ganaré esta batalla-
-Cuando terminé de ensamblar el proyecto ZERO me di cuenta de que eso ya había pasado- confesó con un suspiro e incluso sus hombros cayeron un poco. –El sistema es perfecto y diseñado para tus propósitos, todo esto será un juego de video-
-¿Y crees que voy a quebrarme dirigiendo Japón de manera absoluta?- pregunté un poco escéptico.
Rakshata negó.
-Japón ya ganó, lo dirijas tú… o no. Aseguraste la victoria del país pero ¿Al costo de qué?-
-Me están convenciendo de pelear por mi vida- confesé arreglando mi saco y el uniforme en general. Tomé la boina militar de la silla, después de todo solo venía a revisar que todo estuviera en orden –Hace 11 años, hice dos promesas en el mismo día. Aseguré el resultado de una de ellas ya, defender Japón, salvar el país, ganar su libertad-
La científica sin embargo guardó un respetuoso silencio esperando la segunda promesa, brazos cruzados sobre su pecho de manera paciente. Pero sabía que se reiría de mí. ¿Cómo es que ambas cosas, tan parecidas, podían enviarme en diferentes caminos?
-La otra era destruir Britannia- aclaré finalmente con un suspiro. Había sido un acto impetuoso basado en el odio que desató la invasión y nuestro abandono, tampoco pensé que para llevarlo a cabo era necesario poner en juego otras cosas que había adquirido con el tiempo de manera no intencional. Asegurarme de que el Imperio permaneciera en las cenizas después de lo que yo lo derribara necesitaba más que una estrategia o un ejército.
La boca de Rakshata se redondeó en una pequeña "o" entendiendo mi dilema. Al menos el personal.
-¿Cuál es la diferencia entre defender Japón y destruir Britannia entonces?- hice la pregunta que había quedado sin expresar. –Para la persona normal, las dos cosas son mismo. ¿No es el destino de todos los países aún libres o las áreas, el inminente enfrentamiento con el Imperio? ¿Destruirlo para poder hacer así lo que les plazca?-
Tan fácil.
-Para defender Japón solo tengo que estar aquí siempre y nadie podrá tocar el país- declaré dándole la espalda finalmente a Rakshata, tenía que salir de aquí y enfrentar lo inminente –Destruir Britannia implicar utilizar los medios necesarios, tecnológicos o…humanos -
Vivir con un país o morir con el otro, ¿No es eso grandioso?
-Pero Lelouch, si dices que ya aseguraste una de esas promesas la otra entonces…-
-Mantente atenta a mis llamadas-
Caminé hacia la puerta, arrastrando una pesada capa sobre mis hombros.
Esto de prometer por el bien de los demás, atentaba con mi bienestar en la misma magnitud.
Pero el tiempo no perdonaba dudas y a estas alturas era muy difícil que mi mente se enfocara en otras cosas que no era lo que ya estaba planeado. Las consecuencias y el castigo era algo que no me importaría por el momento, por más aterradoras que las pintara el futuro.
-¡Príncipe Lelouch, aguarde!-
Saqué el arma de mi espalda y sin ver le apunté a la altura de la cabeza al científico que venía corriendo por el pasillo. Con la otra mano me tapé el rostro mostrando mi frustración en el tema y que no tenía ganas de ver cómo le volaba a cabeza por su insistencia con el título.
-Ah…uhm…ah…-
Puse mi dedo en el gatillo.
-¡Espere, espere es importante!- las palabras del hombre eran más fluidas y respetuosas cuando su vida estaba de por medio. –Lelouch-kun- tragó de manera difícil.
-¿No es tan difícil, cierto?- pregunté guardando mi arma y la asistente del hombre pudo respirar aliviada. Sin embargo mi trato con ellos se había limitado las últimas semanas al uso, mantenimiento y optimización del Lancelot.
Que los tuviera en la base en un espacio cercano a Rakshata era solo porque ella los podía mantener vigilados. Me era un poco sospechoso que el hombre renunciara como si de nada se tratara a la posición que la madre de Milly había buscado antes, un conde adinerado después de todo. Pero el amor que le tenía a la creación y ejecución de tecnología sobrepasaba cualquier interés.
Sobre todo si yo le había ofrecido un sueldo para subsistir. Ya que el Lancelot jamás regresaría a Britannia. Rakshata dijo que el hombre no era partidario de la política, pero con lo delicado de la situación que teníamos entre manos, tampoco podía darme el lujo de dejarlo andar por ahí sin supervisión.
Confiaba en mi equipo, no en este hombre. Y hasta no hacer las pruebas correspondientes de lealtad, seguiría en lo mismo. No era parte del grupo que mejoraba nuestra tecnología pero estaba aquí en Japón, en nuestras bases y apoyaría con su máquina. Además de obligarlo a negociar conmigo el cambio en el color del Lancelot, no consideraba nuestra actual posición algo necesario.
-¿Si?- cuestioné cuando el silencio se había extendido demasiado. El hombre recuperó la compostura y aspiró de manera controlada.
-Quería informar de un problema fuera de los cálculos- dijo.
Enarqué un ceja confundido por una declaración que sonaba bastante segura para una persona desconectada tanto de Britannia como de Japón.
-Le aseguro que todo está en orden, después de todo yo he armado las estrategias y defensas de…-
-Estoy al tanto muchacho, de lo que he visto desarrollarse en estas bases y la gran revolución que armaste- interrumpió pero no lo tomé como una ofensa, contrario a eso, me giré por completo para quedar de frente y dejar que prosiguiera. –Pero este asunto nos persigue desde que dejamos Britannia-
La asistente del hombre entrelazó sus manos a la altura de su pecho con angustia escrita en todo su rostro.
-¿Qué puede ser tan importante que pueda ameritar un cambio en mi estrategia?- pregunté. Aunque quizás no quería la respuesta. El científico enderezó la cabeza y cruzándose de brazos, suspiró una sola palabra.
-FLEIJA-
Genbu P.O.V.
Una vez terminado el anuncio, supongo que yo no tenía nada más que hacer. Digo, era el máximo representante del país y quizás la culpa de lo que pasara recaería completamente en mí, pero además de eso yo no tenía una posición en la cual estar plantado. Un KF que pilotar, una actividad que cubrir, una operación qué dirigir.
-¿Te estás impacientando, cierto?-
Todou se paró a mi lado con una leve sonrisa de burla, conocía perfectamente el sentimiento de inutilidad que me invadía cuando la milicia tomaba el control. Se podían salvar más vidas peleando dentro de un KF que haciendo acuerdos.
-Considero la opción de aprender a usar una de estas cosas para la próxima contingencia- señalé los Akatsuki de las cuatro espadas, aunque me resultaba extraño que hubiese cinco KF como si Shogo estuviese presente y listo para pelear.
-Tu hijo encontró un substituto temporal- aclaró Todou leyendo mis pensamientos –Tiene una obsesión nada sana por tener todo en orden y cubierto- suprimió un escalofrío.
Me reí por la manera en que Todou batallaba para acomodar bien el traje de piloto que Rakshata recién les había entregado. Jalando por aquí, moviendo por allá, acomodando todo en su lugar.
-Cubierto, sujeto y firme- me reí más cuando se dio la vuelta. Hacer enojar a Todou no era lo más viable en estas circunstancias pero tampoco tenía cómo entretenerme.
-Bien ustedes dos, no tengo tiempo para que me den problemas- interrumpió Lelouch llegando por detrás de ambos y parándose en medio de nuestros invisibles golpes. Todou tardó en recuperar la compostura pero se pasó ambas manos por el rostro suprimiendo su enojo y encontrando palabras civiles para expresarse.
-¿Era necesario el traje?- le preguntó a Lelouch, mi hijo levantó su vista del dispositivo que traía en sus manos y miró a Todou de arriba abajo con una expresión convencida.
-Claro, es un uniforme y se ve imponente- comentó ahogando la risa y tapándose la cara con lo que pudo, pero Todou gruñó de manera peligrosa así que opté por quitar a Lelouch del medio jalándolo por los hombros.
-¡Voy a estar dentro de un KF, LELOUCH! ¡¿Cómo es que me debo de ver imponente ahí dentro?!-
Tuve que suprimir mi risa cuando Suzaku entró al hangar probando la movilidad de su propio traje también. Una combinación de colores diferente al traje de las espadas o al de Kozuki. Negro y dorado al igual que el rediseño del Lancelot, pero la diferencia entre Todou y Suzaku era la edad.
Y la firmeza.
-Todou-san…- se quejó Lelouch utilizándome como escudo todavía -¿Acaso cree que me interesaría realmente a estas alturas en cómo se ve el equipo?- Todou asintió de inmediato.
Suzaku asintió.
Yo asentí.
-Que poca confianza me tienen- reclamó Lelouch pero retomó el problema de inmediato –Estos trajes no protegen de la muerte, pero aumentan los porcentajes de supervivencia- aclaró.
-¿Por qué no tienes puesto uno?- miré sobre mi hombro hacia atrás y Lelouch me fulminó con la mirada.
Lo cierto era que el tiempo comenzó a pasar de manera rápida según se apilaban las cosas por hacer, y de manera extremadamente lenta cuando todo había acabado. Cuando las cuatro de la tarde llegaron y las escoltas dejaron de proporcionar ayuda a los japoneses, se volvieron a posicionar en sus puestos designados.
No había soldados corriendo de una lado a otro.
No había tareas a medio terminar.
Había una paz general que mantenía a todos en sus puestos de manera permanente y la espera del primer signo directo de hostilidad. Suzaku estaba en el hangar con Todou y las espadas. El grupo especial de Lelouch que dirigía el Guren también estaba a la espera. Las bases en todo el país mantenían una comunicación abierta y sincronizada.
Era extremadamente más cansado solo estar observando en silencio los radares.
Lelouch estaba sentado con los ojos cerrados y una mano en la frente, quería suponer que repasando mentalmente la lista de todo lo que tenía que asegurar para antes de que Britannia llegara, pero cuando abría los ojos podía ver preocupación en ellos.
Y no podía culparlo, todos estábamos preocupados.
-¿Quieres algo de tomar?- pregunté acercándome y poniendo una mano en su hombro. Negó levemente mirando de nuevo los radares y yo torcí la boca levemente. –Lelouch, no desayunaste ni comiste-
-Creo que todos aquí estamos en la misma situación- intentó y yo enarqué una ceja.
-A mi no me interesa la situación de todos aquí, solo la tuya- recibí varias miradas al haber hablado demasiado alto –Con todo respeto- añadí algo avergonzado y Lelouch se rio.
-Estaremos bien- me aseguró un poco menos serio pero seguía sin enfocarse en lo primordial.
-Gensai llamó- confesé y eso le llamó la atención por completo al mismo tiempo que su rostro se transformaba en lo más parecido que había visto a un puchero –Si, está preocupado. De hecho dice que te estará esperando en punto, al final de esto-
Lelouch se enderezó en su silla.
-¿No prohibió nada?- preguntó de manera sorprendida y yo negué -¿Ni hizo recomendaciones?- volví a negar -¿No amenazó con nada o hizo algún tipo de comentario respecto a…?-
-Lelouch- le interrumpí con una leve sonrisa –Lo único que me pidió que te advirtiera era que en el grado en el que tu metieras la pata en este evento, sería el grado de tu castigo después. Pero que eras libre de hacer y deshacer lo que quisieras si así lo sentías. Además que si además de ponerte en peligro, no ganabas, tu castigo se duplicaría-
Lelouch parpadeó confundido procesando lo que le había dicho. Lo tomé como la oportunidad perfecta para deslizar entre sus manos una taza de té recién hecha.
-Lo manda Senba- dije y me enderecé. –Ahora, descansa un poco. Iré a visitar los hangares-
Estar quieto en un solo lugar me estaba destruyendo los nervios, aunque sirviera en el hecho de que podía vigilar a Lelouch y mantener un ojo en él antes de que esto empezara, el silencio del centro de mandos además del pitido del radar era aplastante. Lelouch se lo estaba tomando con calma porque estaba acostumbrado, pero yo me temía todo aquello que podía perder.
-Te tomaste tu tiempo en regresar- dijo Todou cuando me acerqué a su grupo, las espadas me saludaron con un leve asentimiento. -¿Lelouch te estaba causando problemas?-
Negué sentándome a un lado de Todou.
-Todo lo contrario, envidio esa calma con la que se está tomando todo esto, como si…-
-Como si ya tuviera todo resuelto- completó el militar concordando conmigo. –Justo de eso hablábamos- las espadas tomaron eso como la inclusión en nuestra plática.
-Lelouch-kun tiene años preparándose para una sola y decisiva batalla con el imperio- argumentó Senba cruzándose de brazos –Considero un poco normal que esté confiado en sus habilidades-
-Pero sería muy tonto subestimar a Britannia ¿No? Por más que se prepare debe estar consciente de que enfrentaremos a una potencia de ¾ partes del mundo, con un solo país- intervino Chiba.
-Aunque el muchacho nunca haría algo de lo cual no está seguro- continuó Urabe y se encogió de hombros mirando en mi dirección -¿Cierto, Kururugi-sama?-
Yo no sabía que responder a ciencia cierta. Conocía a mis hijo y sus habilidades, pero me era difícil creer en su fachada tan confiada como si no debiésemos temer. Era contagiosa su calma, pero algo me molestaba en el fondo.
-Lelouch esconde algo- aseguró Todou y de inmediato lo miré. Entrelazó sus dedos dejándolos colgar entre sus piernas, pero levantó la mirada para defender su teoría. –Hemos visto el Guren MK-2, hemos visto los Akatsuki y sin duda también hemos visto cómo actúa el Shinkiro-
Miré el hangar en busca del infame KF del milagro de Narita, pero me negaba a que fuese usado por mi hijo aunque estuviese listo y disponible para su piloto en caso de necesitarlo.
-Pero tres versiones de KF no bastan para ganarle a un imperio, estamos de acuerdo- continuó Todou y crucé miradas con él –Ocho años Lelouch estuvo metido aquí repasando las debilidades y fortalezas de Japón. Ochos largos años donde no dijo una sola palabra, solo nos aseguraba cada vez que Japón estaría listo para su batalla final. No sé ustedes, pero yo creo que la calma de Lelouch se basa en planes de contingencia que planeó ocho largos años-
Las espadas asintieron.
Yo sabía en el fondo de mi ser que era cierto, aunque no conociera un solo plan de Lelouch. Pero me temía que las estrategias solo se aplicaban al país y no a las batallas personales de mi hijo.
-Lo vamos a averiguar muy pronto- declaré de manera calmada pero aún así reafirmé mi mirada en Todou –Aunque eso no significa que nosotros no hemos tenido los mismos ocho años para prepararnos para esto ¿Cierto?- la responsabilidad de estaba batalla no estaba en Lelouch después de todo.
¡BEEP!
Se silenciaron todas las voces.
-"A todos los pilotos de KF y fuerzas militares en función. Se les exhorta a adquirir posición de batalla, repito. A todas las fuerzas militares, adquieran posición de combate inmediata. Esto no es un simulacro"-
Lelouch P.O.V.
Y las cosas se resumían a esto.
-Los radares detectaron ya la entrada de la armada del Imperio a los límites marinos del país- declaró Yamagata-san y ordenó la alerta inmediata para que todos adquirieran sus posiciones de batalla.
Me levanté de mi silla y me acerqué un poco a las pantallas para ver mejor pero sin estorbar el paso de nadie. Aquellos sujetos que estaban en las sillas del centro de mando comenzaron a correr la alarma a todas las bases de Japón.
El mapa del país comenzó a marcar de una por una las prefecturas que estaban al tanto y listas para el combate. Fue cuestión de un par de minutos para que todo estuviera iluminado y se procediera a la segunda parte del plan. Se marcó entonces en el mapa principal la fuerza de Japón con puntos rojos y flechas en los lugares con mayor concentración como Tokyo.
-Ordenen a los pilotos a sacar los KF de los hangares y alistarse en los patios- continuó Yamagata-san y sus palabras eran seguidas al pie de la letra.
Jamás había visto al hombre tomar el control de esta manera, supongo que era porque no había habido una batalla así desde hace años.
Me hice hacia atrás contento de que el hombre tuviera cubierto los puntos básicos y encendí el comunicador en mi oreja. Pero para eso tenía que salir al pasillo, solo que al abrir la puerta del centro de mandos, me topé de frente con mi padre.
Su rostro reflejó de inmediato la sorpresa al ver que trataba de salir.
-Solo tengo que ponerme de acuerdo con Rakshata- aseguré. Asintió no muy convencido terminando de entrar y yo terminando de salir.
Una vez en la tranquilidad del pasillo iluminado por los códigos rojos girando sobre sí mismos, aspiré de manera profunda para comenzar mi parte.
-¿Lista?- pregunté.
-Temía que nos dejaran atrás Lelouch ¿Qué pasa con tu primicia militar?-
Me reí levemente y me recargué en la pared, levantando la cabeza y pidiendo un poco de confianza esta vez de un país entero.
-Despliega el Guren- ordené y saqué el dispositivo de tamaño de un celular que Rakshata diseñó especialmente para el programa Zero, inserté mi clave y lo sincronicé con la ubicación de Rakshata.
La información y el control comenzó a reunirse en la palma de mi mano. Cambié la llamada con un botón.
-Lloyd-san, que salga el Lancelot- ordené. Me sostuve la cabeza con el chillido emocionado del científico que… comprobaba completamente que no le importaba ir en contra de Britannia con tal de ver a su máquina en acción.
El rechinar de los deslizadores de los KF se podía escuchar hasta acá.
-Rakshata, tengo total acceso ya ¿Cierto?- pregunté todavía dudoso de que algo del tamaño de un celular pudiera ejecutar mis planes.
-Por supuesto niño, puedes proceder con los comandos básicos de inmediato. Para cosas específicas estoy aquí en la central ZERO y no me moveré hasta que esto acabe-
Me pasé una mano por el cabello de manera nerviosa.
-Empieza el juego-
Me enderecé y miré las puertas del centro de mandos como una prueba más. La confirmación de que todo lo que había hecho, sufrido, planeado, pensado y pulido en mi vida daría frutos. Y con suerte mañana ya no habría de qué preocuparse. No importaba lo que pasara hoy, todo acabaría de una manera o de otra y las obligaciones morirían de la misma manera.
Aunque las palabras del creador del Lancelot revoloteaban en mi cabeza de manera molesta.
…
-"¿Es un hecho? ¿Se logró terminar esa tecnología de la que hablan?- pregunté.
-"La idea que tenía esa niña era muy ambiciosa pero no había podido darle forma o probarla por el alto grado de riesgo que existía en la utilización del sakuradite. Suponemos que debería tardar meses pulir FLEIJA y dejarlo como el arma de destrucción masiva que se planea pero…"-
-"Si usted considera que se necesitaba todo ese tiempo para poder fabricarla, entonces no hay por qué preocuparse por su aparición en esta batalla ¿Estamos de acuerdo? Después de eso nos concentraremos en buscar e inhibir esas investigaciones y pruebas"-
-"Conoces el príncipe Schneizel, Lelouch-kun. Si ha puesto su ojo en algo que le interesa, tiene todas las condiciones para lograr fabricar una idea y esa estudiante le vendió algo muy peligroso"-
-"Y por lo mismo le pregunto a usted si existió el tiempo para terminar esa arma. La guerra sola la puede declarar el emperador de Britannia y si algo movió a ese hombre para venir a Japón de una vez por todas, no importa lo que Schneizel quiera, el imperio habrá acabado antes de que termine esa supuesta FLEIJA"-
…
Era optimista, porque sabía que Schneizel era capaz de fabricar algo tan peligroso para lograr sus ambiciones. Pero lo que lo detenía era la cadena de mando a la que estaba sujeto y si el emperador se adelantaba a su planes por un capricho personal, entonces no importaba que armas tuviera planeadas Schneizel a futuro, nada de eso serviría si yo podía acabar con el imperio ahora.
Entré al centro de mandos donde ya se estaban dando órdenes más específicas. Mi padre me miró aliviado, se estaba volviendo algo paranoico.
-Lelouch-kun, estoy haciendo lo que yo considero prudente y necesario con nuestras fuerzas militares. Pero siéntete libre de ejecutar cualquier método que tengas planeado antes, durante o después de mis órdenes- habló Yamagata-san sin quitar su vista de las pantallas.
Me sentía halagado por ese grado de confianza, pero Genbu Kururugi estaba teniendo un tiempo difícil para digerir entonces la capacidad que yo tenía de ejercer mis planes en todo esto.
Y no sabían ni siquiera la mitad.
-Haré mi mejor esfuerzo- sonreí.
En serio.
Conecté de nuevo mi audífono con Rakshata, y me basé en lo que podía ver en las pantallas de este lugar para comenzar a ordenar ciertas cosas.
-Puedes desplegar el grupo BK entonces, Rakshata- ordené. –Y sincroniza eso con las pantallas del centro de mandos para que aparezcan sus señales como amigas-
Me habían dado poder de contratar personal, estaba en mi zona de jurisdicción, el ejército carecía de miembros con los filtros de lealtad que se habían aplicado.
Apareció un punto gris. Revisé el dispositivo en mi mano y el nombre del piloto apareció de inmediato: Ohgi.
Aparecieron dos puntos más: Tamaki, Yoshida.
Inoue, Sugiyama, Minami…
Bueno, cerca de 35 puntos más aparecieron en los mapas de Yamagata-san que se giró a mí con una ceja enarcada.
-¿Qué?- me encogí de hombros. Además, señales amigas solo significaba que esos miembros estaban haciendo uso de un KF, tenía otros a pie que estaban distribuidos estratégicamente para seguir órdenes por radio. –Me tomo muy en serio la falta de personal- alegué.
No debían ponerme a la mano nada que no quisieran que tomara.
Como el control de Japón.
Genbu P.O.V.
Supongo que debía admirar aquello que había florecido bajo mi techo.
Supongo que debía maravillarme por la habilidad que había fomentado bajo mi cuidado.
Pero no, la decisión en Lelouch había nacido con él y solo la había fortalecido por las vivencias en su corta vida hasta que paró en mi tutela. Yo terminé de darle libertad para que no se frustrara y se tuviera que esconder para hacer eso que realmente quería lograr. Un enfrentamiento directo para demostrarle al mundo lo que valía.
Lo admitiera o no, Lelouch tenía una necesidad muy grande de darse un valor a sí mismo. De ser útil, tener una participación o una valía como persona. Eso lo tenía parado en medio de este conflicto y no es algo que yo alentara. Para mí era importante solo como la persona que era su manera un tanto complicada de ver las cosas.
-Si Rakshata, las señales se muestran claramente en los radares. Enlaza ahora a los que están como civiles…-
Lelouch podía manejar esto porque era lo que quería, no porque yo lo hubiese enseñado o lo estuviese usando.
Hatori me miró más de una vez pidiendo una explicación para el nada pequeño despliegue que Lelouch estaba llevando a cabo muy independientemente de lo que la autoridad máxima militar estaba haciendo. Pero me encogí de hombros observando, mi hijo parecía tener todo muy bien planeado sin interferir en el camino de nadie como si por su cuenta pudiese ganar esta batalla, aunque sabía que tarde o temprano solo nos pediría prestado el ejército para fusionar todo en un movimiento más grande.
El ministro de defensa no se lo negaría, le había dado paso libre a Lelouch y no se negaría para nada a su ayuda.
-Yamagata-sama, Kururugi-sama- llamó uno de los hombres en los controles, Lelouch dejó de dar órdenes por su comunicador y guardó silencio esperando que el hombre continuara –Hay una video-llamada entrante por el canal abierto, su señal es de Britannia-
Hatori me miró con algo de incertidumbre aunque ambos sabíamos que algo como esto se daría en algún momento. Lelouch se hizo a un lado, pero estaba atento a nuestros movimientos. Con un leve asentimiento, permití al hombre abrir el canal de comunicación, apareciendo inmediatamente el motivo de esta guerra.
-Linda tarde ¿No es así? Primer Ministro Kururugi-
-Tendré mejores- contesté sin verme afectado en lo más mínimo. Mis peores miedos no tenían que ver con la inminente guerra, eso estaba comprobado.
-Usted pudo haber evitado esto, recuérdelo muy bien el día de mañana- continuó el emperador con una sonrisa de autosuficiencia. –Pero ahora pasaré a reclamar todo lo que considero mío-
Noté que Lelouch se movió levemente por el rabillo de mi ojo pero no me giré, tenía que terminar esto primero.
-No hay nada que le pertenezca en el territorio japonés, material o humano- recalqué con mi voz descendiendo varios grados –Así que para terminar las agresiones iniciadas desde hace años, gracias por ahorrarnos el viaje hasta Pendragón-
El emperador enarcó una ceja entretenido por mi elección de palabras, pero osó reírse una vez más para terminar el intercambio de cumplidos.
-Tengo interés en añadir estas islas a mi colección, si. Pero tengo otras cosas marcadas como mis pertenencias perdidas, y si yo no las tengo, nadie más las tendrá. Destruiré cada cosa o persona que se interponga en mi camino hasta encontrar lo que busco, deberían hacerme esto más fácil y solo pasaremos a la coloniza-
Con un movimiento de mi mano ordené el cierre de transmisión.
Me giré con un suspiro hacia Lelouch.
-¿Hijo?-
Ya no estaba donde hacía un segundo había estado parado.
-¡Demonios!- me giré para salir del centro de mandos -¡Impidan que el Shinkiro salga del hangar!- le ordené a Hatori ya en la puerta pero quizás mi orden entró en oídos sordos.
-¡Britannia lanzó el ataque directo ya!-
-¡Todos a sus posiciones!-
Odiaba correr detrás de Lelouch.
-"A todos los Knightmare Frame, estamos bajo ataque. A todas las fuerzas a pié, prepárense para la batalla"-
Fue a propósito.
¿Qué podía querer ese hombre de Lelouch?
Y... bueno si, deberían prepararse para el próximo Stage: Deeply Fast o Madder Sky sin duda alguna, quizás una combinación de ambos.
¿Qué queda entonces si el ganador está asegurado?
¿O no lo estaba del todo?
Me encanta escuchar sus lamentos
anySuzuki
