Stage 67: El mal cálculo

Genbu P.O.V.

THUD.

Ese sonido pudo haber venido de cualquier lado.

Mi corazón deteniéndose.

Un Knightmare siendo derribado.

Mis rodillas conectando con el suelo.

Mi hijo exhalando de manera dolorosa antes de desplomarse en el patio.

-Como dije…- Charles Di Britannia blandió mi regalo deshaciéndose del exceso de sangre, dejando una línea curva de salpicaduras en el suelo –Vengo por lo que es mío-

Un escalofrió congeló todo mi cuerpo y un pitido interminable cubrió por completo mi sentido de audición. Si el hombre siguió diciendo algo, no lo escuchaba. Si el mundo se estaba derrumbando a mis alrededores, no lo vería hasta recibir un golpe fuerte de realidad. Si se supone que los colores seguían pintando mi visión, todo había acabado.

Mi sentidos nublados.

Mi visión enfocada en una sola cosa.

-Lelouch…-

Quizás mi voz era la que no funcionaba.

Quizás era yo el del problema. Porque Lelouch debía levantar la cabeza de manera confundida o culpable según la actividad que estuviese realizando y yo no tendría impedimento alguno para perdonarlo. Por estarme asustando como otras veces lo había hecho, por dejar sus obligaciones de lado en el momento menos oportuno, por la amargura en mi garganta y las punzadas de mi pecho.

Por las promesas que estaba quebrando.

-Es una lástima- continuó el emperador lanzando lejos la katana y mirando hacia abajo sin ningún remordimiento, sin una gota de compasión o dolor –Su vida hubiese sido más estable en Britannia-

Algo hizo click en mi cabeza y todo retomó el hilo correcto de pensamientos, cayendo por efecto de gravedad en el lugar correcto.

-¡LELOUCH!- me levanté enfurecido del suelo.

Mi hijo había sido asesinado por un monstruo.

Pero dos pasos fue todo lo que pude avanzar, cuando un Knightmare cayó del cielo haciendo retumbar el concreto con su estructura. Empuñaba una espada casi de su mismo tamaño y se plantó frente al emperador de manera protectora.

-¡Kururugi-sama! ¡RETROCEDA!-

Hubo un nuevo zumbido en picada y aterrizó frente a mí el GUREN.

El Knightmare de Lelouch.

Lelouch. . .

Di un paso hacia adelante y las garras del Guren detuvieron mi camino, cerrándose como barrotes en una prisión.

-¡Vuelva a la base por favor!- insistió la piloto. -¡Esto es peligroso!- El otro KF todavía no hacía movimiento todavía, ¿Pero acaso nadie podía entender que había perdido? Que mi propia estrategia de ocho años… nos había fallado.

El choque de metales me hizo mirar hacia arriba, el Guren sostenía con ambas manos sobre su cabeza, la hoja de la espada de su adversario.

-¡Kururugi-sama!-

No, no eran suficientes advertencias.

Me quedaría aquí, plantado.

Tomaría mi venganza aquí, de inmediato.

Porque mi hijo-

-¡Genbu, muévete!- una mano delgada se tomó de mi antebrazo y estuve a punto de sacudirla de no ser porque las uñas de una mujer se clavaron a través de mi camisa y me hizo mirar dos veces quién estaba tan demente como yo para estar parado entre dos KF en una encarnizada lucha.

-Mei- podía escuchar mi propia voz vacía de emoción. Embotellando aún el sentimiento que no terminaba de cuadrar con mis pensamientos.

-¡Vamos!- jaló de mi brazo de manera más insistente y una mirada desesperada. Pero no podía llevarme lo suficiente lejos de la culpa y el dolor que llegaban en pequeñas porciones.

-¡Primer ministro!-

Un escuadrón a píe de hombres con uniformes negros llegó, disparando sus armas en apoyo al Guren para cubrir nuestra salida.

-¡Aseguraremos la zona!-

-¡Todos muévanse al punto de reunión!-

No había nada ya.

Había perdido una de mis posesiones más valiosas.


Hatori P.O.V.

Cuando los Rounds entraron en batalla, las cosas se hicieron verdaderamente difíciles. La ventaja que teníamos sobre las fuerzas terrestres del Imperio y otro pequeño grupo que podía volar, se vieron opacadas al instante por la destrucción que un solo Round podía hacer. Los Knightmare estrellas de Japón, el Guren y el Lancelot, solo podían pelear uno a uno en su mejor forma y los Akatsuki podía entretener a otro Knightmare de la fuerza especial, pero eso era todo.

Esperaba con ansias que el Shinkiro entrara en línea y al menos pudiera encargarse de otro. Sabía que Lelouch tenía esa capacidad.

Pero el aterrizaje no previsto de un Round que no se identificaba por batallas anteriores, puso las cuentan aún en más desventaja para nosotros. Pero antes de poder externar mis dudas, apareció una llamada del equipo de tecnología y por la sincronización de ambos eventos, supuse que al menos tendrían información de relevancia.

-Asplund, ¿Qué es tan importante?- pregunté una vez que la cara del hombre apareció, pero su anormal seriedad ya era de pensarse. Eso y que esperaba ver a nuestra científica en jefe del departamento de tecnología, no al Britannian.

-La máquina que acaba de ser detectada en el patio…- apresuró el hombre sin rodeos –Es el GANYMADE, el Knigthmare Frame de la Emperatriz Vi Britannia cuando era una Round-

Las coincidencias no existían.

Yo no escuchaba desde hace varios minutos de Lelouch.

Genbu también se había perdido de la búsqueda.

-Rakshata- apresuré en un nuevo canal de comunicación, el rostro de la mujer se tensó ante el reconocimiento que habíamos adquirido –Trae un grupo armado a la base, a pié, en KF o cómo sea. Debemos neutralizar esa amenaza, y el KF no está activo en batalla lo que significa que su piloto no está dentro-

No tuve que repetir la orden. Tampoco tuve que externar mis sospechas sobre la misión de la piloto faltante. Todo Japón, o incluso el mundo sabía a estas alturas del asunto pendiente que tenía Lelouch con el Imperio y viceversa. Aunque esperaba que Genbu se hubiese reunido con Lelouch ya, la siempre latente derrota no dejaba a mi mente ser positiva en este momento.

Los números seguían inclinados levemente a nuestro favor, pero de extenderse la lucha con los Rounds eso no aseguraba nuestra supervivencia.

Los reportes de varias áreas del país eran bien recibidos con declaraciones de paz, ya que muy a pesar de la capital, la batalla solo se concentraba aquí y quizás teníamos otro gran porcentaje de fuerzas sin utilizar justo en la batalla más importante de la década, pero preferimos desde el inicio no correr ese riesgo y dejar otros puertos o bases desprotegidos en la contingencia.

Era un pequeño alivio en este infierno de proyectiles.

-¡Aseguramos al primer ministro y a una mujer!-

Enarqué una ceja ante la declaración. La voz venía de las comunicaciones con un hombre a pié en el grupo que Rakshata dejó filtrarse en la base, pero las palabras que el soldado eligió me dejaban con grandes dudas.

¿De qué mujer hablaba?

-Rakshata, ordénales entrar al hangar- sentencié de inmediato y dejé unas cuantas órdenes antes de salir del centro de mandos.

Claro que hubo protestas, pero si la mujer de la que hablaba el soldado era la madre biológica de Lelouch, quizás podíamos llegar a una especie de intercambio o rendición por parte del imperio al tener a una de sus emperatrices. No es que fuera tan optimista en que nuestros conflictos se resolverían a costa de la vida de una mujer, pero también podía ser buen material de distracción.

O al menos lo intentaríamos, dudaba que el imperio ofreciera algo por la vida de una sola persona, aún en la posición de una de tantas esposas del emperador.

Entré al obscuro hangar de Knightmare, con las explosiones del exterior sonando aún más cerca y haciendo vibrar de manera insistente las instalaciones. Pero mi mente pre-programada para mediar con la mujer en nuestra custodia, se esfumó de inmediato cuando la reconocí a pesar de la distancia y de todas las opciones posibles, jamás pasando por mi mente.

-¿Mei?- cuestioné aún así de manera incrédula, se suponía que debía estar en el refugio del monte Fuji.

Crucé el espacio que me separaba de la pareja. Sea lo que sea, al menos estaban bien.

Pero por el rostro de la ex–esposa de Genbu, no estaba muy feliz de ser rescatada.

-¡¿Alguien al menos podría ponerme atención?!- exclamó ella separándose de Genbu y apuntando hacia la salida del hangar continuó -¡Estábamos tras Lelouch y nos arrastraron aquí!-

Parpadeé confundido.

-¡Charles Di Britannia está ahí afuera!- siguió con su exclamación -¡Y Lelouch está con él…!-

No fui el único en tomar la noticia como el peor de los albures.

La cara de Mei seguía roja en desesperación, Genbu sin embargo no movía un solo dedo.

Esperaba que fuera el primero en la puerta del hangar, tratando de regresar al campo de batalla, organizando una misión de rescate... preocupado realmente por Lelouch. Sin embargo había algo en su rostro que me hacía temer lo peor y no quería poner mi dedo en eso pero era inevitable creer que realmente lo peor había pasado y ni siquiera sabíamos cómo.

No quería pensar que la inexpresividad de Genbu se debía a la primera baja de la noche.

-¿Dónde está Lelouch...Genbu?-

Ignoré por completo las acusaciones de Mei respecto a que habíamos interrumpido la búsqueda y por lo mismo todos me miraron con expresión incrédula, cuando supuestamente ya tenía la información que pedía en mis manos

¿Por qué pedir una segunda opinión?

Pero nadie lo había notado hasta ahora, que Genbu debería ser el más preocupado, el más ansioso. El hombre menos miserable en este momento. Genbu no se daría por vencido tan fácil si había algo todavía por lo cual luchar y su cabeza colgaba sin vitalidad hacia adelante, obscurecida por las sombras del relieve de su frente.

Mei detuvo sus gritos y los miembros del ejército guardaron completo silencio, comenzaban a entender.

Las explosiones nos recordaban lo peligroso que era estar parados como idiotas en medio de una zona de guerra pero todos queríamos respuestas que no fueran solo suposiciones.

Genbu apretó los puños y sus manos comenzaron a temblar llenas de rabia e impotencia, incluso se mordió el labio inferior en un intento de mantener el control.

Ahora comprobaba que una imagen decía más que mil palabras, pero las acciones que le acompañaban gritaban a viva voz la condición del nervio expuesto.

Con la sola mirada ordené a los soldados que salieran y se retiraron de inmediato entendiendo la pena que teníamos entre manos. Se retiraron con el espíritu bajo y destrozado, se retiraron creyendo por primera vez en 7 años que habíamos perdido contra Britannia. No por más tiempo seguros de que podíamos ganarle a un imperio... que había sido un lindo sueño mientras duró. Pero tampoco podía infundirles valor si todas las esperanzas se habían esfumado en el momento menos oportuno.

No sabía a dónde dirigir mi mirada cuando Mei comprendió.

No sabía dónde meterme cuando el color drenó su cara por completo como si la hubieran apuñalado.

Pero sobre todo, no sabía cómo cerrar mis oídos ante el largo grito de dolor y agonía que ya no era tan extraño en un hombre. Desgarrando las cuerdas de la garganta de la persona que había perdido parte de su vida, que jamás volvería a estar completo. Que la venganza no podía traer de vuelta.

Conocía perfectamente ese dolor. Lo había experimentado, no se lo deseaba a nadie.

Y en estos momentos habíamos extraviado a Genbu en la miseria de la pérdida.

Una que dejaba el país en mis manos.

El peso de un sacrificio que debía hacer valer.

Porque Lelouch jamás se hubiese perdonado perder esta batalla.

Genbu se tiró de rodillas en el suelo, tallándose el rostro con las uñas, halando de su cabello de manera desesperada… tratando de encontrarle sentido a la vida. Mei me miró todavía en shock como para hacer algo, al menos algo más que lo que su instinto decía que era abrazar a Genbu de manera silenciosa mientras el hombre se desahogaba, su rostro rojo falto de oxigenación.

Yo no podía quedarme, realmente tenía que sacar adelante un país.

Pero… había un par de personas que debían estar presentes.


Suzaku P.O.V.

O esto era muy fácil o habíamos subestimado nuestro poder desde el inicio.

Las tropas de Britania retrocedían con suma facilidad, haciendo creer a cualquiera que nos encaminaban en una emboscada. Aunque pensar de esa manera sería dudar de la capacidad de Lelouch, estaba sorprendido por la poca fuerza de respuesta que el Imperio estaba enviando contra un pequeño país como Japón.

Incluso cuando nuestros aliados no podían estar presentes.

Quizás tenía mucho que ver la previa preparación a este desenlace. No en vano habían sido casi 8 años de pruebas y errores, entrenamiento, fortalecimiento de las defensas y algunos fallos. Pero lo que sí era cierto era que Japón había crecido en espíritu y armamento, la gloria de este logro sólo para unos pocos.

-De haber sabido que Britannia se rendiría tan fácil, hubiéramos hecho esto hace más de un par de años- Kozuki Kallen era un verdadero peligro en Knightmare, pero me veía en la necesidad de negar la facilidad con la que se expresaba de esto.

-Contrario a lo que muchos piensan ahora, si esperamos hasta este momento para actuar fue porque nosotros decidimos que ya estábamos listos- informé para todos por la radio ya que se encontraban interesados en el tema.

Había mucha agonía detrás de esa decisión y la historia jamás se enteraría de que cinco segundos antes de que Britannia lanzara su ultimátum, Japón decidió atacar.

Continué en todo serio:

-Hace un par de años, sin tratar de sonar pesimista, no juntábamos el porcentaje de probabilidades de éxito para enfrentar al imperio-

De repente las comunicaciones se habían quedado en silencio, mis palabras quizás eran un poco duras para gente que estaba tan animada saboreando la victoria cercana. Pero tampoco quería que menospreciaran los cálculos y sacrificios que se habían llevado a cabo para asegurar una única y fulminante batalla a favor de Japón.

Ellos no habían sido parte de cada fase de la organización, sus desvelos no tenían que ver con una junta diplomática con Britannia al día siguiente, sus familias nos pendían de un hilo por la raza de sus integrantes.

No...no era un regaño, pero sugerir que sólo teníamos que esperar cierto tiempo para vencer a Britannia, era menospreciar las habilidades

estratégicas de Lelouch y su odioso empeño perfeccionista. Después de todo le debíamos la seguridad con la que estábamos parados en el campo de batalla, no menos.

-Además Kozuki, el exceso de confianza en la batalla…- activé los slash harken del Lancelot deshaciéndome de un pedazo de chatarra -Causará que ni el vasto poder de Japón te puede salvar la vida contra la máquina más débil del enemigo-

Hubo un poco de estática o Kallen gruñó en las comunicaciones, quizás a eso se refería Lelouch con la inmadurez. Porque esta mujer podía enfrascarse en una lucha con el Knight of One y salir completa de ella. Pero se le subía demasiado rápido a la cabeza y el menor error podía llevar a una muerte estúpida.

Mire valorativamente el radar por unos segundos, era extraño que el Shinkiro no estuviese activo. Aunque si mal no recuerdo, había muchos votos a favor de que se conservara fuera de la batalla.

Y las indicaciones de Lelouch habían desaparecido de las líneas.

No me podría quedar con la duda durante mucho tiempo, así que comencé a buscar el enlace con el centro de mandos. Pero antes de que pudiera mandar una llamada, parecía haber invocado le necesidad de información mentalmente.

-Justo a tiempo Yamagata-san- suspiré y podía permitirme un momento de distracción. Sin embargo antes de poder preguntar por el paradero de mi hermano, el hombre me interrumpió con una petición propia.

Necesito que vuelvas el hangar, Suzaku- parpadee confundido.

¿Retirar de combate uno de los pocos Knightmare que nos daba la ventaja?

De inmediato comencé a pensar en los peores escenarios, porque sólo algo muy bueno o muy malo podía ameritar está perdida en la defensa. Y estábamos en medio de una guerra que todavía no acababa... Oh por-

-Tu padre te necesita-

Apenas escuché el quejido de Kozuki cuando me retiré de la línea de defensa sin preguntar los pormenores.

Pero como dije... la decisión de enfrentarnos hasta ahora con el Imperio había sido premeditada, . Pero nosotros podíamos perder más que el país.

Lancé el Lancelot en picada.

La familia nos necesitaba.


Todou P.O.V.

Tanto silencio no era bueno, tanta ventaja era una ilusión para un plan tras bambalinas.

Pero sabía que si alguien podía ser capaz de identificar ese plan era Lelouch y si no había dado ningún tipo de alarma o armado un plan incomprensible, entonces seguíamos bien dentro de lo que podría considerarse una zona de guerra.

Ponía mi fe en que ese muchacho demostrara todo aquello que lo que era capaz y-

-Todou, necesito tu presencia en el hangar- fruncí el entrecejo al mirar el identificador de la línea. Yamagata tenía una manera un poco lúgubre de comunicarse.

Pero antes de preguntar cuál era la urgencia, vi el Lancelot descender en la dirección que recién se me había ordenado. Si no era entonces la única persona necesaria ¿Qué ameritaba suma discreción incluso en el canal privado? Seguro las espadas podrían cubrirme por el tiempo suficiente, pero-

-Mantendremos firme nuestra línea- Senba habló por todos como leyendo mis pensamientos, pero suponía que Yamagata les había informado de mi retiro antes de siquiera consultarlo conmigo. –Ningún Knightmare enemigo pasará de aquí- finalizó y como si lo tuvieran ensayado, rompieron la formación para abarcar un mayor espacio y sacarme del combate.

-Trataré de resolver el asunto lo más pronto posible- me disculpé. Quizás era un nuevo plan, información de vital importancia, una desventaja, o incluso una buena noticia. Pero perder tiempo cuando las cosas estaban tan tensas…

No quería meditar más posibilidades. Las defensas iban bien, los Rounds aunque algo duros estaban siendo contenidos todavía por la ventaja numérica.

Aunque la batalla carecía de estrategias enemigas.

Sacudí mi cabeza levemente. Lo que fuese, debía ser rápido.

El patio del hangar se conservaba intacto gracias a los altos escudos, que nunca supe que Lelouch se tomó la libertad de instalar. Pero gracias a eso la base más cercana a la batalla no era preocupación de los KF que peleaban a favor de japón y los enemigos no la habían podido traspasar, dándonos un respiro bien merecido.

Entré al hangar y apagué el Akatsuki, Suzaku ya bajaba por la liana del Lancelot. Solo que al abrir la cabina y escuchar las botas del joven tocar el suelo con cansancio, ambos nos detuvimos por un extraño sentimiento.

Si, el hombre que nos había reunido aquí, estaba justo frente a nuestros Knightmare. Pero su mirada estaba tan controlada que era inevitable pensar…

Genbu estaba más adentro en el hangar. Arrodillado en el suelo, dándonos la espalda.

Que algo no iba del todo-

Mei estaba en el suelo frente a Genbu, ambos brazos alrededor de la cabeza del hombre.

Que algo no iba del todo…

-¿Dónde está Lelouch?- demandé.

Nada de lianas para bajar, nada de ceremoniosos saludos. Nada de rodeos.

Hatori endureció aún más su mirada. Suzaku retuvo el aliento de manera audible, mis manos se helaron en un par de segundos.

Y…y no hubo necesidad de palabras. Era… yo era un militar que estaba entrenado pa-para entender.

Cuando Hatori bajó la mirada llena de pena, o cuando Mei levantó la vista al escuchar mi pregunta y sus ojos reflejaban un dolor ajeno.

Cuando Suzaku comenzó a acercarse a su padre de manera lenta, temiendo romper algo con el sonido de sus botas. Y cuando finalmente estaba lo suficientemente cerca para poner una mano en su hombro-

No… yo no estaba entrenado para entender.

Yo no estaba entrenado para entender las palabras de Hatori cuando puso sus manos en mis hombros y solo pude leer sus labios porque la exclamación de Suzaku fue más fuerte.

-¡LELOUCH!-

-Lelouch murió-

Yo no estaba participando en esa batalla. En esa donde la victoria había perdido su sentido. No… yo no estaba-

-Todou- firmes manos se aferraron a mis hombros con preocupación. Pero no podía ver a Yamagata a la cara, no con esa expresión de compasión y empatía. –Lelouch fue…-

No cuando Suzaku se acuclilló detrás de Genbu, ambas manos en el piso, los puños cerrados de un coraje mal dirigido y comenzó a golpear las lozas de concreto; solo hasta que Mei consideraba que había sido suficiente. Solo hasta que Genbu se giró en su punto en el piso y abrazó a Suzaku deteniendo las lesiones.

Enterrando la cabeza del menor en su hombro.

Pero… Lelouch debía-

-Todou por favor- el ministro de defensa se aferró a mis hombros con nueva decisión y una mirada suplicante –Genbu necesita…-

-No- levanté mi mano de manera rotunda, pasando a medias el nudo en mi garganta. Ni siquiera quería que lo dijera, ni siquiera debía dejar que lo insinuara. –Yo- levanté mi brazo para limpiar una sola gota de coraje con el puño de mi uniforme –Yo se lo dije- asentí con fuerza, convencido de mis propias palabras. De mi razonamiento.

-Yo le dije, yo le dije a Genbu que lo dejara fuera de esto- siseé y levanté mi otro brazo para limpiar una mejilla diferente –Yo firmé los papeles- me pasé una mano por los ojos –Yo saqué a Lelouch del ejército- apreté los dientes de manera dolorosa.

Hatori dejó caer por completo su cabeza hacia adelante con un gran suspiro.

-¡Yo se lo advertí!- exclamé y apunté en su dirección con la mano abierta -¡YO TE LO ADVERTÍ, GENBU KURURUGI!-

Que no vinieras a mí llorando después porque tu hijo había muerto en batalla.

-Yo te lo advertí- susurré.

Que era por esto que no quería tener hijos.

Que era por esto que no me quería involucrar en tu familia.

Que era por esto que no quería ser el padrino de nadie.

Que era porque faltaría cuando más me necesitaron.

-Demonios, hijo…-


Les juro que si no lloraron... hay algo malo con ustedes.

anysuzuki