Stage 69: Twist of fate
Lelouch P.O.V.
Tenía la aprobación del inconsciente colectivo, este era un mundo que merecía seguir el curso normal de su existencia ya que a pesar de lo malo que se tornaba a veces, había una gran cantidad de almas que se podían salvar, que podían mejorar la vida del resto con una sola oportunidad.
Aunque yo no creía en algo así como el juicio divino o el descanso después de la vida. El hacer cosas buenas y ascender en las gracias de otro tipo de sistema de control, o llevar una vida para avergonzarse y pasar la eternidad rostizándote en los dominios de un traidor del primer sistema.
¿Quiénes eran ellos para juzgar
Elegí pelear una nueva ronda con una desventaja que no esperaba, y entré en los dominios de un ser que aunque humano, carecía de humanidad.
-Solo mira el desastre que has causado, Lelouch- reprendió Schneizel con una mano masajeando su sien –Siempre fuiste un príncipe de palabra ¿Pero deshacerte de tu propio padre?-
-Mejor cuídate la espalda hermano mayor- advertí con una leve sonrisa irónica a pesar de mi desfavorable situación, no era una figura amenazante en el suelo, menos aún si sabía que no podía moverme en defensa propia y estaba tentando mi suerte. Pero confiaba en una sola cosa –Quizás convenciste a Odysseus de hacerse a un lado y la corte Imperial de todas formas no tendría mucho que decir si asciendes de manera automática al trono…-
Me detuve un momento y aspiré de manera profunda cayendo en la realización de lo que finalmente había completado.
-Pero Charles Di Britannia ha muerto, el imperio que dejó atrás se pudre por sí mismo en un sistema lleno de ambición y yo dejé preparado a un país que terminará lo que queda del ejército de Britannia; las áreas serán liberadas… El imperio acaba de esfumarse con el hombre que lo formó- suspiré de manera satisfecha.
Pero Schneizel comenzó a reírse de manera leve en cuanto terminé y al darse cuenta de que yo no me levantaría pronto, bajó hasta que solo una de sus rodillas tocaba el suelo y acercó su mano a mi rostro. Traté de demostrar con la sola mirada que si se atrevía a completar esa acción, al menos lo mordería.
-Mi pequeño Lelouch, siempre piensas en el presente y en las cosas menores-
Sacudí mi cabeza tratando de alejar su mano y entonces tomó uno de mis mechones, sus palabras no me daban buena espina y su confianza estaba quebrando mi tranquilidad de manera rápida.
-Un imperio claro que causa problemas, el mundo nunca cederá sus derechos porque una potencia así lo desea. UN mundo donde un solo país es superior al resto causará celos y guerra. Sufrimiento y hambre.-
Schneizel detuvo su mano acariciando mi cabello.
-Japoneses mueren en este momento por celos y avaricia ¿Estamos de acuerdo? La superioridad de Britannia ha causado eso, pero no más, te lo prometo-
-Dudo seriamente que tus buenas intenciones cuadren con mi ideal de una vida, Schneizel- advertí encontrando fuerza para levantar un brazo y detener su mano por la muñeca.
-Ese fue el error de nuestro padre, Lelouch- sonrió sin importarle que lo tuviera sujeto –Como dije, ser superior es una causa de competencia. Pero un mundo regido por igual no tiene por qué tratar de escalar los unos sobre los otros-
-La última vez que revisé, Britannia tenía solo ¾ partes del mundo- estreché la mirada y Schneizel se soltó de mi agarre cambiando inmediatamente la posición, tomando mi muñeca con fuerza.
-Esa fue la caída del imperio, Lelouch y yo no lo repetiré. En este momento está resurgiendo un mundo, con la misma bandera y el mismo gobernante, un mundo de verdaderos iguales-
Su convicción me hacía temer un poco, pero al menos estaba seguro de algo y eso era que aunque muriera en el intento, había alguien que estaba dispuesto a seguir peleando.
-Japón jamás se doblará ante ti y el país tiene la fuerza necesaria para hacerle frente a lo que planees, conmigo o sin mí para dirigirlo. Así que si tienes contemplado usarme como chantaje, esa carta tampoco te funcionará, estoy oficialmente muerto- tenía que cubrir todos los ángulos y opacar su supuesta victoria –¿Qué te hace pensar que puedes seguir reteniendo un mundo que seguirá el ejemplo de Japón en unas horas?-
Mi medio hermano ladeó su cabeza y sonrió.
Mi mente no podía seguir soportando sus mentiras. Esto había acabado con Charles Di Britannia.
-Oh Lelouch, te considero y te estimo lo suficiente para incluirte a mi lado. Darte tu pequeño país a cambio del esfuerzo que demostraste estos últimos años-
-Estás demente si crees que te entregaría Japón- sonreí de manera satisfecha, si ese era su plan…
-Claro que no, yo se que va en contra de tus principios- continuó de inmediato y se puso de pié –De hecho te dejaré proteger Japón, es tuyo, te lo has ganado-
Seguía jugando conmigo.
-¿Proteger de qué?- traté de sentarme, logrando solo sostenerme de manera digna con apoyo de ambos brazos. Schneizel finalmente sonrió como si tuviera la victoria en el bolsillo.
Mis pensamientos se conectaron finalmente con su boca. Sentí que el color se drenaba por completo de mi cara y una palabra mandaba todo al demonio.
-FLEIJA-
Genbu P.O.V.
Un padre, no debía ver morir a sus hijos. Un padre, debería estar exento del dolor de crear algo hermoso y verlo crecer, para después tenerlo que ver dar su último respiro y esfumarse para siempre.
Sin resolver todo aquello que faltaba.
Sin poder repetir una vez más lo orgulloso que me sentía.
Sin la oportunidad de hacer algo para salvarlo.
Entonces le gritaba a todo el mundo que no tuvieran un hijo, porque era lo más doloroso que la vida podía quitarte. Que no tuvieran un hijo porque sentía que mi vida también se había detenido por completo.
-Genbu…vamos. Debes levantarte ¡Suzaku está ahí afuera peleando! ¡Tienes que ayudarlo!-
No.
No lo estaba ignorando por completo, solo que mi mente no podía salir de la más terrible de sus tragedias y verle el lado positivo a todo. Si, Suzaku y Nunnally también eran mis hijos. Pero les había fallado, no había logrado proteger a uno de ellos y ahora nada sería igual.
-Genbu, Suzaku no se dará por vencido. No dejará abajo la rebelión que Lelouch empezó ¡Debes hacer lo mismo! ¡Por Lelouch!-
Pero Lelouch no comprendió nunca, que de nada servía cambiar el mundo a un lugar mejor si todos ellos no seguían presentes para disfrutarlo. Que de nada serviría hacer libres y felices a cientos de extraños si mi propia familia había se había perdido en la miseria. ¿Cómo le explicaría a Nunnally que no pude cumplir una simple tarea?
-Bien, ¡Quédate a lamentarte! ¡Creí que te importaba cumplir aquello por lo que Lelouch tanto luchó! ¡Pero ahora solo te quedas a dejar al imperio ganar!-
Lelouch siempre luchó solo por nosotros. Lelouch comprendió desde hacía tiempo que solo quería un mundo pacífico para su familia, no para tantos. No para hacerle frente a un Imperio de la magnitud de Britannia. Pero su promesa de destruir todo aquello que le había causado dolor en el pasado y la idea de crear un país libre que no debía temerle a nada, se fundieron en una visión egoísta y concreta.
Destruir a Britannia o morir en el intento.
Pero…
Debía reconocérselo. Había hecho las predicciones, había armado hasta los dientes al país, había fabricado una victoria sin que el resto de nosotros se diera cuenta.
Él no se había puesto en la punta de la espada de Britannia porque la situación de la batalla así lo demandaba. Lelouch simplemente había sido llamado por su sangre a enfrentar aquello que lo seguía atormentando. Y en lugar de estar a su lado apoyándolo incondicionalmente, lo distraje de lo importante.
-¡Lelouch!- y se giró con mi llamado.
En su mirada había visto alivio porque lo había encontrado, pero en la de Charles Di Britannia refulgió la oportunidad.
Yo le entregué a mi hijo por un desliz.
Yo vi la confusión de Lelouch tratando de identificar qué estaba mal, y finalmente el reconocimiento.
-G…men-
Una disculpa por una promesa que no podría cumplir y todos los inconvenientes causados.
Pero que él se disculpara por algo que había sido mi culpa.
-Yo te lo dije, Kururugi Genbu-
Las botas de Todou se plantaron de manera pesada frente a mí, levantando partículas de polvo a mi rostro. El presente regresaba para decirme que había más cosas en las que estaba fallando de manera directamente proporcional al tiempo que lo siguiera negando.
-Tú me lo advertiste…- susurré, una punzada atravesó mi pecho. Me llevé una mano al área tratando de detener un poco el dolor aunque fuese interno.
-Espero que te disculpes- las botas de Todou se movían de manera leve raspando el suelo, sus piernas temblaban de manera casi imperceptible pero constante. -¡Espero que te disculpes, GENBU!-
Con ambas manos me tomó del cuello de la camisa, levantándome del suelo con un solo jalón.
No opuse resistencia, merecía una paliza. Quería que me golpeara hasta que no sintiera otra cosa que mi cabeza partiéndose en dos y mi cuerpo hecho trisas. Que descargara en mi todo el coraje que sentía porque yo no podría darle más que eso. Algo en lo cual descargarse, un recipiente de todo su dolor y culpa.
Mientras mi propia miseria gritaba por ser adormecida a golpes.
-¡Discúlpate por hacerme partícipe de todo esto!- me sacudió. Podía sentir mi punzante cabeza mandar luces borrosas a mis ojos. -¡Discúlpate por darme una responsabilidad! ¡Discúlpate por hacer que me importara! ¡Dis…discúlpate por perderlo!-
Todou me sacó por completo a la peor de las realidades donde mi miseria personal podía ser equiparada por muchos otros. Como él, o como Suzaku que se había ido a terminar lo que su hermano había empezado.
Tomé con mis manos los puños de Todou, su cabeza colgaba hacia adelante en completa derrota y podía sentir la leve vibración que cada una de sus lágrimas hacía en la piel de mis zapatos. Rítmica, desesperada. Con sus hombros convulsionándose en una lenta agonía. Pero no podía ofrecerle confort.
-No voy a disculparme por incluirte en esta familia, Kyoshiro.- detuvo sus aspiraciones de aire por un par de segundos, dándome el beneficio de la duda –No voy a disculparme por compartir contigo lo feliz que me hizo Lelouch, y el gran dolor que está causando en este momento-
Sus puños se cerraron aún más en mi camisa y suspiré, esto no me hacía sentirme mejor.
-Sin embargo voy a disculparme por no darme cuenta antes, de lo mucho que mis hijos también significaban para ti. De lo mucho que Lelouch significaba para ti también-
Siempre estuvo ahí, dando todo lo que tenía por su bienestar y lo había infravalorado como lo que hacía una buena amistad. Solo eso.
Apretó el cuello de mi camisa cortando el oxígeno a mis pulmones por varios segundos pero no dije nada. Soportando, pensando en todo lo que se estaba desvaneciendo con la memoria de Lelouch.
-É…Él-
Cerré los ojos con sus palabras.
-Lelouch aprendió lo mejor de ti, Todou. Y eso fue entregarse por completo en el bienestar de la familia-
Pero Lelouch estaba muerto.
Mi hijo había asesinado.
Por un hombre que seguía respirando ahí afuera. . .
-Suéltame, tengo que destruir a Britannia-
No había perdón esta vez.
Y desperdicié un tiempo que mi hijo jamás se había tomado.
-Las condiciones son simples de Lelouch, hay que repasarlas-
Schneizel caminaba a mi alrededor con una mano tras su espalda y otra en el aire, haciendo leves ademanes cada vez que hablaba. Me miró de reojo buscando la más mínima reacción pero endurecí mi rostro para no darle la satisfacción, aunque esto se mirara mal desde cualquier ángulo.
-La primer rebelión que enfrentaremos es la del ejército, que creerá que tú eres la misma persona que los lideró tanto tiempo...- Se detuvo un momento a mirar mi cuerpo de pies a cabeza. - Un anti-britannian, fuerte, noble y tenaz- se rió de manera entretenida.
Los Rounds estaban siendo acorralados con suma facilidad, pero el Avalon rondaba nuestras cabezas recordándonos un obstáculo diferente a vencer, que no sabía qué estrategia o secreto distinto podría guardar. Una probabilidad diferente de que se cambiara el rumbo de la batalla y por lo tanto un riesgo que no estaba dispuesto a correr.
-Rakshata...¿Puedes redirigir los cañones raiku a la nave insignia del enemigo?-pregunté por el canal privado con grandes esperanzas. De poder derribarla, causaríamos una enorme confusión en las líneas del imperio por el tiempo insuficiente para el check mate de Japón.
Esperé ansioso la respuesta.
-Lo siento Suzaku-kun, pero el Avalon se encuentra por encima del límite aéreo del raiku- contestó la científica de manera desanimada, a lo que yo negué con la cabeza casi de inmediato, tratando de verme positivo sin dejar otra emoción transparentarse en mi rostro.
-Sólo era una de muchas posibilidades, no hay porqué dejar caer el ánimo- agradecí la información.
Mentiras.
-Además el Avalon está equipado con un sistema de protección absoluta igual a la del Shinkiro- intervino Lloyd-san en un tono un tanto culpable, seguro por haberlo diseñado yo por lo tanto inhabilitar el plan sin querer.
-Como dije sólo era una idea, seguimos teniendo la ventaja, así que no se preocupen por eso- minimice el canal de comunicación tan rápido como pude y dejé salir un suspiro. Debía centrarme, siguiente estrategia.
-El segundo problema que enfrentaremos, será tu tan preciada familia. Que de inmediato celebrará tu resurrección y vendrá a buscarte-
Estreche la mirada asqueado por el morboso entretenimiento de Schneizel y al notar mi inconformidad decidió seguir picando la herida.
-Pero eres muy bueno con las palabras pequeño hermano, supongo que encontrarás una buena manera para desmentirlos. Y para eso también confío en que eres un buen actor-
Me sacudí de manera desesperada tratando de alejar las manos que me desvestían. Admiré horrorizado la chaqueta militar que estaba a mis pies, la corbata que se resbalaba por mi cuello y mi camisa interior que estaba empapada en fresco carmesí, adhiriéndose como una segunda piel.
No quería nada de esto.
Pero mis intentos eran inútiles.
El asistente de Schneizel era fuerte y el tiempo se acababa.
Alguien. . .
Podía escuchar el silencio en las transmisiones y no era una afirmación imposible. La falta de malas noticias entre las tropas o sus dudas, la seguridad con la que todos se desempeñaban sin necesidad de una orden más específica que resistir y ganar. Ese era el silencio seguro y comprometido de personas sin una segunda oportunidad.
La confirmación de que había personas dentro de esos Knightmare Frame venía del sonido de sus respiraciones. Luchando de manera ferviente y por sobre todas las cosas, no dándole ventaja al enemigo, concentrándose solo en lo que tenían que hacer.
Mantenían viva la fe que Lelouch había tratado de infundirles desde el inicio y con eso se bastaban a pesar de mi más reciente miseria, se miraba tan fácil sólo confiar en los recuerdos.
-No Genbu, esto no es nada fácil pero ya estaba planeado- habló Hatori leyendo mis pensamientos y me miró con enorme simpatía. - Estamos siguiendo el manual de un muchacho que planeó cada salida, a cada problema, de cada área... que pudiera presentarse a cualquier altura de la batalla-
Miré detenidamente las pantallas y una pequeña leyenda en ellas demostraba la vigencia del programa zero y su modus operandi de actuar. Si un enemigo entraba en determinada área, el programa zero alertaba a sus operadores y entonces arrojaba varias opciones para la resolución del problemas.
Desde la activación de una trampa hasta la intervención de alguien del ejército, Britannia estaba siendo derrotada por un fantasma.
¿No había sido eso suficiente para que mi hijo siguiera aquí? ¡Esa cosa estaba cumpliendo la palabra de Lelouch sin necesidad de… exponerse!
-Necesito entrar a la nave insignia- declaré de manera obscura y Yamagata parpadeó sorprendido, el resto de los operadores del centro de mandos se tensaron. Pero así como cada pieza estaba cayendo en su lugar por la gravedad de sus acciones, yo tenía una deuda que todavía no se saldaba, y era en lo único que podía centrarse mi mente en este momento- No es una petición, es una orden-
Mi lugar no era liderando este país, no ahora.
-Entonces nuestro trato se reduce a una simple cláusula, Lelouch- Schneizel se sentó en la silla de trono en el puente del Avalon, su asistente recién nos había dejado para regresar a toda la gente que debía operar esta gran nave y no solo estar estacionados sobre el cielo de Tokyo.
Pero en lugar de responderle, me vi más interesado en mirar a través de los grandes cristales cómo Japón estaba resistiendo. Las explosiones que iluminaban las primeras horas de la madrugada solo eran KF de Britannia explotando. Los gigantes metálicos que estaban siendo sometidos en un fuego incesante eran los del imperio.
Las tropas que se estaban replegando y sufriendo eran Britannian. Dejé que mi cuerpo se recargara en el cristal y sonreí, con suerte esta nave sería derribada antes de que Schneizel lograra su cometido y así moriría de nuevo en paz. Porque admiraba desde las alturas una lucha a favor de las islas.
Toda su gente había comprobado al final mi teoría.
-Puedes sentirte orgulloso, Lelouch, te concedo eso- interrumpió Schneizel de nuevo y gruñí como único reconocimiento de que lo había escuchado. –Convertiste unas islas congeladas en su antiguo método samurái de pelea, en el único país que hubiera sido capaz de derrocar al imperio-
Cerré mi puño enguantado en el cristal y me giré por completo. Schneizel tenía esa estúpida sonrisa de victoria en su rostro, debía borrarla de alguna manera.
-Sabes que el país seguirá adelante, lo quieras o no- me crucé de brazos, sentí el jalón de la capa y mi fachada titubeó un poco pero recuperé la compostura de inmediato. –Armes este teatro o no- aseguré levantando la barbilla –Están encausados por el camino correcto sin importar lo que hagas-
Sin embargo mis palabras tuvieron el efecto contrario a lo que deseaba en mi hermano mayor. Se levantó del trono con una sonrisa mayor y llegó a mí en largos pasos agraciados. Sentí mi espalda conectar con el cristal por la cercanía, y odiaba la altura que Schneizel seguía dominando por sobre todos los imperiales.
-Oh… pero mi pequeño Lelouch- bajó su cabeza un poco y levantó mi rostro con una mano en mi barbilla, con la otra se estaba recargando en el cristal a mi espalda –No deberías estar tan feliz por la condición de nuestro contrato- bufó enarcando una ceja y con ambas manos me tomó por los hombros para girarme de nuevo, encarando la vista aérea de Tokyo.
Pero el reflejo de sus prendas blancas borraba mi vista de la ciudad y en cambio podía seguir viendo su rostro, virtualmente devorando Japón con su falsa sonrisa.
-Si este país se insurrecciona a mi ideal, FLEIJA terminará con todos antes de que puedan alcanzar un Knightmare.- acercó su rostro a mi cuello como un depredador –Ese es tu papel aquí, Lelouch. No conozco mejor persona para el cargo, no conozco a nadie mejor que pueda limitar a Japón y apagar sus intentos de rebelión antes de que empiecen-
Sentí algo frío escalar hasta mis mejillas y al mismo tiempo helar mis manos.
¿Traicionar Japón?
-Sabes mejor que nadie cómo desarmar el sistema que creaste, por su bien Lelouch. Lo estás haciendo por su bien-
Se escucharon varias personas entrando al puente. Schneizel se separó lentamente de mi y recibió al capitán de la nave empezando a ordenar diferentes cosas que ya no entraban en mi cabeza.
Él estaba… ¡Demente!
Había un nuevo chillido en mis oídos y esta maldita ropa estaba ajustada. De la nada era sensible al vibrar de este enorme armatoste y un nudo en la garganta me impedía absorber el cambio en la situación.
Pegué mi frente al cristal y me dejé caer de rodillas. Hubo un leve grito sorprendido y reconocí las manos del asistente de Schneizel tratando de enderezarme pero era inútil.
-Su alteza…-
-No hay tiempo para juegos, Lelouch- escuché a mi medio hermano más lejos cada vez pero ignorando por completo la llamada de sus asistente –Si te atreves a morir aquí, detonaré FLEIJA, así que busca un poco de autocontrol y ordena tus nuevas prioridades- advirtió.
Ese bastardo.
-Tenemos que anunciarle al mundo que la guerra ha acabado- exclamó de manera contenta y dejé que mi frente llegara a tocar el suelo a modo de disculpa, para todo Japón.
Solo mientras encontraba una salida.
Suzaku P.O.V.
Podía ver la esperanza al final de la batalla, abriéndose paso a cada KF derribado y señal de un área limpia. Pero había una sensación en mi estómago molesta, tirando de todos los nervios de mi cuerpo de manera inclemente. Advirtiéndome de algo que no estaba tomando en cuenta.
Lelouch… ¿Acaso encontraste una manera sobrenatural para molestarme?
Sonreí como estúpido dentro del Lancelot.
Claro que lo harías, demonio engreído.
Aterricé en el techo del edificio de gobierno para valorar de manera crítica la situación. Sin duda el solo hecho de poder despegarme de la batalla ya era de admirarse. Nuestras fuerzas se daban abasto con Rounds en mal estado en el suelo, aunque debía contabilizarlos y hacer notar que no eran todos los que el imperio poseía, algunos seguramente debieron quedarse atrás para la protección de los Britannian.
Suspiré bajando del Knightmare, tronando mis nudillos por algo de confort. Pero casi de inmediato el comunicador en mi oreja comenzó a sonar.
-Solo tomo un respiro, Rakshata- alegué sin saber siquiera quién llamaba, el gruñido de la mujer terminó de confirmarlo.
-Sonaste idéntico a…- y detuvo su lengua justo a tiempo, pero era bastante obvio para ambos.
Lelouch.
-¿Algún problema? Solo me estaba tomando un momento para meditar la situación- interrumpí para evitar la incomodidad. El Guren se deshacía de otro grupo de KF y se quedó suspendido en el cielo. Seguro buscando el Lancelot.
-En realidad… no- titubeó la científica india y me tomé la libertad de sentarme a los pies del Lancelot, esto se había hecho demasiado largo –La ventaja está más que definida. Yamagata-san me pidió que te informara las siguientes acciones-
Me abracé a mí mismo, Lelouch no había contemplado el material tan delgado de este atuendo para los inicios de diciembre.
-El Avalon puede ser derribado con un solo ataque conjunto del Lancelot y el Guren solo elevándose por encima de la altura de la nave. El blaze luminus lo cubre solo de ataques desde el suelo.-
Victoria.
-Tomando en cuenta el desenlace que estamos alcanzando, Yamagata-san hará un llamado por canal privado al capitán de la nave. Tendrán la opción de aterrizar y entregarse o…-
-Perecer- completé sin mucho ánimo. Esto no sabía a victoria, era solo un evento más.
-Así es-
Se suponía que el primer ministro debía hacer las negociaciones. Se suponía que el primer ministro debía hablar por su pueblo y cerrar este ciclo para el mundo.
-Rakshata, ¿Dónde está mi padre?-
Sí quería saber, pero la respuesta quizás no me gustaría tanto. Hubo unos segundos de duda y me temí lo peor, pero tras un suspiro la mujer contestó.
-Demandaba subir al Avalon a cobrar…venganza. Pero tu madre lo convenció de lo contrario. Ambos se fueron con un equipo por el cuerpo de Lelouch-
Sentí un escalofrío monumental recorrerme.
-¿Todou-san?-
-Hace unos minutos sometió al Knight of One cuando aterrizó en el patio. Después de eso se unió a las espadas de nuevo al sur de la ciudad-
Esto no era una victoria.
-Deberías abordar el Lancelot, Suzaku-kun. El Ministro de Defensa está estableciendo comunicación en este momento. Tendrán órdenes en un par de minutos y esto habrá acabado-
Miré el reloj de mi celular.
Diciembre 2
1:12 a.m.
-Así terminaba en mis peores pesadillas-
Lelouch P.O.V.
Piensa, piensa, PIENSA. Buscar la manera de derribar esta nave desde dentro no me aseguraba la seguridad de Tokyo, o de cualquiera. Si las palabras de Schneizel eran ciertas, la inestabilidad de esta arma era tan grande como su devastación y sin duda, mi medio hermano estaba tan demente como para utilizarla a la más mínima amenaza.
Demonios, mi cabeza iba a estallar.
-Lelouch ya basta. Mi plan es perfecto, perderte en la infinidad de tu mente no te dará una salida milagrosa y ya te advertí en qué debes centrarte si quieres hacerte de utilidad-
Traté de bloquear la voz de Schneizel pero sentí su mirada clavada en mi espalda.
-Para mí es más fácil eliminar Japón y lo sabes. Te estoy dando la oportunidad de salvar a tu gente para que vivan tranquilos, sin más miedo a la invasión o la discriminación racial ¿No te parece suficiente?-
Podía dejar que siguiera hablando solo o fingir una sonrisa de satisfacción, incluso podía tratar de enredar su lógica de tal manera que se diera cuenta de lo podrido que estaba su concepto de libertad. Pero las prioridades de mi mente se ordenaban por si mismas mientras miraba de manera ansiosa la ciudad.
Había decidido no dejar mi lugar junto a los cristales, por indigno que considerara mi posición Schneizel.
-Lelouch…- advirtió.
No le presté atención.
-Me haces considerar mi benevolencia- dijo de manera pensativa y mis hombros se tensaron –De hecho, creo que deberías pedirme de una linda manera que no desaparezca Japón…-
-Su majestad- suspiré aliviado cuando Kanon Maldini habló. –Hemos recibido una llamada oficial japonesa por canal privado- me levanté de inmediato apoyándome del cristal y Schneizel sonrió, su asistente dudó un poco en continuar pero eventualmente lo hizo -¿Desea recibirla aquí en el puente?-
Cuando la mirada de mi hermano se conectó con la mía, su entretenimiento se profundizó.
-Por supuesto-
Kanon comenzó a establecer la conexión mientras Schneizel se pasaba una mano entre sus cabellos, preparándose. Pero sin mirarme directamente, continuó con nuestra charla anterior.
-Se buen niño Lelouch y no digas palabra alguna. Después tendrás tu premio-
Estreché la mirada y sonrió.
Pero entonces la conexión fue establecida y me hice a un lado, no quería que…
-¿Quién lo diría? El capitán de la nave es nada más y nada menos que el primer ministro, Schneizel El Britannia- el rostro de Yamagata-san se hizo presente y me encogí de manera miserable.
Estaba seguro de que Schneizel estaba al pendiente de mis acciones.
-Una extraña manera de etiqueta, Ministro de Defensa. Pero comprendo las circunstancias- sonrió mi medio hermano -¿A qué debo el honor de esta llamada?-
En el rostro de Yamagata-san había pura molestia y nada de paciencia, pero las agallas con las que se expresaba me hacía pensar en un solo motivo.
-Las tropas del imperio han sido sometidas y esta solo es una llamada de advertencia para que el Avalon aterrice en la base en los siguientes minutos o será derribado-
Suspiré de manera aliviada, Japón SI había ganado.
Schneizel cruzó una pierna sobre la otra y me miró con satisfacción.
-Supongo que no tenemos opción si queremos conservar la vida- por mí que lo derribaran –Pero debo requerir la presencia del primer ministro, Genbu Kururugi para la formulación de acuerdos acabada esta pelea-
Las cejas de Yamagata-san se juntaron en molestia y sospecha.
-Quien está facultado para esos acuerdos…-
-Era el emperador anterior y ha fallecido- completó Schneizel de manera rápida y sorpresiva. Al menos la fachada tranquila de Yamagata-san flaqueó un momento y no quería pensar en cuántas personas estaban viendo o escuchando esto.
Schneizel continuó de manera seria.
-Por eso he de abogar por Britannia, su gente y los nuevos acuerdos a los que podamos llegar-
Mentira, el sólo quería…
-Se desarmarán todos los ocupantes de la nave y el representante de Britannia deberá acceder a la sala de reuniones que tendremos preparada dentro de la base-
Yo no-
-Entendido ¿Cuántas personas pueden acompañarme?-
Nadie, nadie…
-Las que el representante de Britannia considere necesarias. Entrarán desarmados a un área segura, puedo prometerlo. Pero el Avalon debe aterrizar ya-
-Perfecto-
La comunicación se cortó.
Dejé salir tanto aire de mis pulmones como no imaginaba, mis piernas temblaron y Kanon se acercó de inmediato tomándome por los hombros. El capitán de la nave ya tenía órdenes.
-Su majestad, dudo que el príncipe Lelouch pueda acompañarlo en esta condición- comenzó el hombre y por un momento creí que estaba de mi lado –Será bastante obvio para todos si colapsa en medio de la reunión- gruñí ante su preocupación e hice que me soltara.
Schneizel se ponía de pié seguro para ir a la rampa de acceso, pero no le tomó importancia a las palabras de su asistente.
-El príncipe Lelouch tiene una gran fuerza de voluntad y prioridades claras en su mente que le permitirán acompañarme a la reunión sin problema alguno- miró en mi dirección con una ceja enarcada. –Después de eso podrá descansar todo lo que quiera, así que decide de una vez Lelouch ¿Una taza de café o una droga que te active?-
Estreché la mirada al borde de la incineración.
-Esa energía es la que quiero ver, ahora si me acompaña Lord Kingsley-
El alma se me salía del cuerpo.
-Tenemos un mundo que reclamar-
Se habían acabado las opciones.
El tiempo.
Y la esperanza.
Larga espera quizás pero taaaaan sabrosa. Aqui tienen un pedazo de infierno... las respuestas se irán contestando poco a poco. Pero me encantan sus suposiciones, sobre todo a los que pedían la aparición del GAWAIN *.* lo siento tenía mejores planes.
¿Schneizel puede ser más bastardo? Creo que si.
¡Averíguenlo en el siguiente episodio!
anySuzuki
