Stage 71: Promesa rota

Fue un leve grito lo que sacó a Genbu de concentración, levantando la cabeza y olvidando por completo el documento en el que escribía.

Quizás había sido su imaginación, quizás solo estaba cansado ya que llevaba cinco horas seguidas en su oficina con algunas personas de su gabinete. Además ninguno de sus hombres dejó de trabajar en lo que hacían y estaban tan concentrados como antes en su deber.

De haber sido un grito real, no sería el único tratando de mirar a través de las paredes en busca de una explicación. Así que tan pronto como desechó la posibilidad, volvió de manera silenciosa a trabajar.

-¡AYUDA!-

Estrelló ambas manos en la mesa al levantarse de un brinco, su cerebro burlándose con un: Te lo dije.

Aunque no fue el único del gabinete que se levantó con el alarmante grito, se dio cuenta de quién no estaba con el resto ya que "había salido por algo de aire fresco". Casi preveía la escena que lo esperaba conforme el timbre del grito se hacía más claro y desesperado, así que hubiera preferido enfrentar la situación solo.

-¡Ayúdenme! ¡Por favor, me desangro!-

Sawasaki trataba de cerrar sus manos alrededor de su muslo, en un vano intento de cortar la considerable cantidad de sangre que fluía. Su cara estaba pálida y perlas de sudor frío adornaban su frente, pero el dolor que lo atravesaba de pierna a cabeza, no le impedía seguir gritando como si hubiera sido apuñalado en un órgano vital.

Presagiaba un espectáculo disgustante para Genbu.

-¡¿Qué te pasó Atsushi?!- y alguien debía preguntar por cortesía. Pero cuando el ministro de relaciones exteriores comenzó a hablar, Genbu de inmediato ubicó al usual ocupante de su sala, desde hacía ya casi un año, parado de manera silenciosa del otro lado de la habitación, su cara y ropa manchada de sangre, pero absurdamente tranquilo.

-¡El Britannian!- gritó levantando una de sus manos ensangrentadas y apuntando al pequeño refugiado con sus dedos temblorosos. -¡Él trató de asesinarme! ¡Se los dije!-

El primer ministro enarcó una ceja ante la acusación directa pero no dijo nada de inmediato. Solo se acercó más al hombre que manchaba sus muebles por moverse tanto e inspeccionó la herida, presionando sin compasión con su dedo índice la abertura.

-Es profunda- comentó torciendo un poco la boca –Hay que atenderla de inmediato ¿Quién de ustedes puede llevarlo al hospital del centro?- cuestionó Genbu girándose a los hombres de su gabinete. Uno se ofreció de inmediato y otro se unió para acompañarlo, levantando de inmediato al pálido ministro.

Pero había una duda todavía presente en el aire.

-Lelouch, espera en mi oficina- ordenó el hombre y al parecer eso era lo que todos querían escuchar.

El pequeño Britannian se retiró de la sala y Sawasaki sonrió por sus adentros antes de lanzarse en una nueva ronda de gritos, pero el primer ministro no tenía la menor intención de seguir aquellos asuntos que estaban tratando antes de la interrupción, mucho menos si su gabinete estaba incompleto.

-Continuaremos la próxima semana- le dijo al par de políticos que habían quedado y se retiraron sin perder más tiempo. Sabían identificar perfectamente cuando el primer ministro estaba enojado, aunque su expresión no hubiese cambiado "aparentemente".

Y el hombre estaba realmente furioso pero se esforzó en no vociferar sus pensamientos cuando captó lo grave de la situación. Claro que sabía que eventualmente, Sawasaki dejaría sus leves intentos de desprestigiar a sus pequeños huéspedes y haría algo que daría de qué hablar, poniendo duda real en los príncipes.

Así que mentalmente estaba preparado para no sorprenderse, y mostrarse infinitamente paciente cuando pasara, además de no saltar en conclusiones inmediatas, repartiendo culpas, pero no estaba acostumbrado a los dolores de cabeza y lo que tenía era una gran jaqueca.

Suspiró y recogió la daga ensangrentada que estaba en el suelo, admirándola de cerca para confirmar sus sospechas, solo entonces se dirigió a su oficina.

Había hecho esperar demasiado al pequeño Britannian y se temía que el niño hubiese escapado por la ventana o algo, pero al entrar en su oficina, tal y como había ordenado, Lelouch estaba de pie aunque temblando levemente a un lado de las sillas frente al escritorio.

-Siéntate- ordenó Genbu cerrando la puerta y tomándose su tiempo para actuar. Se paró entre la silla que ocupaba el ex–príncipe y su escritorio, utilizándolo para recargarse levemente. -¿Y bien?-

Sin embargo Lelouch permaneció silencio, guardándose su versión de la historia. Así que el primer ministro decidió presionar un poco.

-Sawasaki sangraba mucho- comentó, pero no obtuvo un resultado favorable. Lelouch bajó su pequeña cabeza escondiendo la mirada. –Seguro necesitará varias puntadas- agregó.

Seguía mudo, Genbu se mordió el labio inferior pensando.

-Es una muy grave acusación la que ha hecho, Lelouch- advirtió.

Pero cuando no obtuvo una respuesta positiva como un niño llorando e implorando clemencia, gritando su versión de la historia y pidiendo otra oportunidad, Genbu solo suspiró y se acuclilló poniendo ambas manos en los descansa-brazos de la silla, buscando la mirada de su pequeño huésped.

Sonrió de manera derrotada notando que los ojos del pequeño príncipe de hecho estaban brillosos por esas lágrimas que no estaba dispuesto a derramar, a no ser que valiera la pena.

-Sé que tu no hiciste nada- dijo el hombre muy seguro, quitando con un pañuelo que sacó de su bolsillo, la sangre de Sawasaki que seguía manchando su pequeño rostro –De hecho, el hombre fue lo suficientemente estúpido para aparentar un ataque con una daga que tiene el escudo de su familia-

Lelouch levantó la cabeza con alivio brillando en sus ojos, a lo que Genbu sonrió.

-Que sea la última vez que cubres sus intentos de lastimarlos, a ti o a tu hermana- trató de poner toda la seriedad posible en su tono para así evitar futuras confusiones, porque casi apostaba que seguirían pasando.

Ya muchos le habían advertido de la actitud peligrosa del hombre cuando del pequeño Britannian se trataba, pero no creía que llegaría a tanto. La pregunta del millón era en sí por qué el niño cubriría esas hostilidades, pero tenía una teoría que encajaba perfectamente con la paranoia del otro hombre.

-Creo en tu palabra, Lelouch- declaró llamando su atención por segunda vez y el pequeño britannian contuvo el aliento esperando que continuara –Si prometiste que apoyarías el país con todas tus habilidades…-

-¡Yo jamás haría algo que traicionara Japón o su confianza, Kururugi-sama!- habló de manera ferviente por primera vez el ex-príncipe y se hizo hacia adelante en su asiento. –Yo jamás traicionaría a Japón, no hay nada que me ate a Britannia-

-Lo sé- aseguró Genbu poniéndose de pie y revolviéndole un poco el cabello. –Confío en ti-

Porque Lelouch jamás traicionaría a Japón.


Lelouch abrió los ojos ante la terrible verdad que se contradecía a sí misma, tirando de su mente en sentidos opuestos, destruyendo lo que le había tardado tanto tiempo construir, en busca de un bien mayor.

Era cierto que perdería la confianza del mundo entero cuando todo acabara, pero no sería en vano.

Disfrutó lo que esa confianza le brindó por siete años y estaba dispuesto a regresar cada favor en un último acto de rebeldía. Por Nunnally, por su familia y amigos.

No importaba más si iba a salir vivo de esta guerra, con terminarla bastaría.

Haciendo una nueva promesa, que profesaba que Schneizel no alcanzaría a doblegar al mundo a su antojo antes de que el año terminara. Mucho menos Japón.


Genbu P.O.V.

Todos ellos me estaban mintiendo.

-¡ESTABA A METROS! ¡METROS DE NOSOTROS!- vociferé mientras arrojaba todo lo que adornaba el escritorio de Hatori sin consideración alguna, pero ellos no me la tenían a mí -¡¿SE QUEDARON CIEGOS ACASO!? ¡¿CÓMO DEMONIOS SE ATREVEN A DETENERME!?-

Y pateé con fuera el cesto que estaba en la esquina de la habitación, esparciendo todo su contenido en el suelo. Mi garganta dolía horrores por haber estado gritando ya por largo tiempo y mi cabeza punzaba al ritmo de mis latidos.

Pero lo había tenido tan cerca, Lelouch…

Suzaku bajó la mirada y se mordió el labio, pero la postura de Todou y Hatori no cambiaba en lo absoluto. Bloqueando la puerta y cualquier intento de salir en busca de mi hijo.

-Solo escúchanos un segundo Genbu, la situación-

-¡AL DIABLO LA SITUACIÓN! ¡EL PAIS, EL MUNDO Y BRITANNIA!- avancé de nuevo saltando el cesto de basura, Hatori se pegó a la puerta y Todou avanzó con ambas manos levantadas al frente. -¡ESE ERA LELOUCH! ¡Y LO DEJARON IRSE CON SCHNEIZEL!- todos eran unos traidores.

Mi mente lo dictaba así.

-¡MUEVANSE!-

SMACK.

Sentí mi mandíbula tronar, y los dedos de la persona que me había golpeado también. Me sostuve el lugar del impacto con una mano, antes de mirar a Todou acariciando sus nudillos de manera sorprendida por lo que había hecho, mas no arrepentido. Retrocedí un poco hasta que mis piernas sintieron el escritorio y me recargué en el, poniendo en calma a mis pensamientos.

Un solo segundo.

-Déjenme ir- ordené levantando la vista.

Ellos no estaban sintiendo la esperanza esfumarse de nuevo. No de la misma manera al menos, pero estaban ahí de pié como un gran obstáculo cuando lo más obvio era ir por Lelouch.

Había sido un gran tonto por dejarlo solo la primera vez.

-Debes escucharnos, Genbu- Todou enderezó su espalda y suspiró de manera cansada, pero solo estreché la mirada molesto por su golpe, dispuesto a seguir bloqueando su absurdo razonamiento.

-¡No! ¡Ustedes solo están haciendo que pierda mi tiempo aquí, mientras Lelouch está con un psicópata! ¡Y herido!-

Hatori se pasó una mano por el cabello sin tomarle importancia al desastre en el que había convertido su oficina, pero claramente incómodo por mis palabras.

-¡No irás a ningún lado hasta que escuches!- gritó Todou interrumpiéndome de nuevo, pero Suzaku me miró por primera vez a los ojos desde que me habían metido arrastrando aquí.

-¿Herido?- cuestionó y se alineó con Todou. Sentí que debía tirar de mi cabello hasta que no quedara nada.

-¡Les dije que Lelouch…!-

-¡ESTÁ MUERTO!- gritó Todou dando un paso hacia adelante tomándome del cuello de la camisa y sacudiéndome fuertemente -¡TU NOS DIJISTE QUE LELOUCH ESTABA MUERTO!- repitió.

Veía en sus ojos una clara desesperación que no sabía cómo canalizar, pero entonces traté de que me soltara para hacerlos entender mi punto de vista.

-¡A Lelouch lo empalaron con mi regalo, frente a mi! ¡A la altura del pecho!- podía sentir mis ojos llenarse de lágrimas con solo repetir la escena en mi mente -¡Pude ver su mirada agonizante! ¡Pude ver sangre comenzar a manchar su ropa antes de desplomarse! ¡Pude ver su dolor al disculparse!-

Las manos de Todou se aflojaron y abrió su boca levemente.

Ellos no entendían.

-Después de eso…s-solo, el Guren apareció liberando el área, me arrastraron lejos junto con Mei para ponernos a salvo- era difícil hablar de ello y respirar -¡Traté de volver! ¡Y el cuerpo de mi hijo ya no estaba!-

Se los dije, que debía encontrar a Lelouch.

-Solo estaba mi saco y su katana en un enorme charco de sangre- susurré mirando mis manos aún manchadas por recoger ambos objetos en la desesperación de no encontrarlo. -¡Después de lo que vi! ¡Después de tanta sangre ahí afuera!- señalé fuera de la oficina sin dirección específica -¡Si Lelouch anda por ahí, caminando… está herido!-

Traté de pasar a Todou de nuevo, pero esta vez se aferró a mis hombros con ambas manos y bajó la cabeza en lugar de gritarme. Esperé pacientemente a que me diera un motivo para no salir, pero vi sus propios hombros comenzar a temblar de manera notoria.

-¿Kyoshiro?- Hatori se acercó con cautela, pero una de las rodillas de Todou se venció y alcancé a sostenerlo antes de que golpeara el piso completamente agotado, pero yo ya no comprendía nada.

Confié a Todou en manos de Hatori y me levanté dispuesto a seguir con mi misión, pero Suzaku me abrazó antes de avanzar, aferrándose fuertemente con ambos brazos.

-Hijo…- y a él no podía hacerlo a un lado de manera tan fácil como a Todou, no después del gran compromiso que siguió mostrando cuando yo me retiré, volviendo al Lancelot, terminando esta guerra por su hermano.

-Hay algo que no cuadra- habló Suzaku de manera hipnótica en mi oído y me separé, tomándolo por los antebrazos. Me estaba mirando pero al mismo tiempo me ignoraba pensando a fondo en algo y temía que fuese a repetir lo que Todou y Hatori ya me habían dicho hasta el cansancio. –Tienes que saber todo antes de hacer una estupidez, padre- sentenció.

Pero no podían decirme nada que fuese a hacerme sufrir más.


Lelouch P.O.V.

-Se lo dije su majestad, esto no va a funcionar. Las estadísticas que tanto ama le están indicando un alarmante porcentaje de fracaso en esta apuesta y no creo que quiera tal cosa ¿Cierto?-

-¿Oh? ¿Acaso no eres tu una persona de fe y corazonadas Kanon? Deseo experimentar esa mundana sensación de "euforia" al –según tú- no estar cien por ciento seguro de que esto será un éxito-

-¡No puedes estarte arriesgando tanto, Schneizel! ¡El doctor ya lo dijo!-

-¿Dónde quedaría lo divertido entonces si no probamos un poco la fe en la humanidad? Te lo digo, la humanidad se supera de acuerdo a los retos que se preponen-

-Esta no es la humanidad, es su hermano menor majestad-

Esas dos voces discutían algo muy cierto, solo que mis párpados pesaban demasiado como para abrirse y defenderme. Todo se sentía mal, quizás esas dos personas estaban sentadas encima de mí y era por eso que no podía respirar.

-Como sea Kanon, faltan cerca de diez horas para que mi hermano menor pueda reincorporarse a su itinerario de hoy. No hay por qué presionarlo y con un poco de descanso estará como nuevo-

¿Itinerario?

Yo solo quería morir de una vez.

-¿Como nuevo? Disculpe su majestad, ¿Acaso usted ignoró por completo el hecho de que el príncipe Lelouch se desplomó tan solo la rampa del Avalon se cerró?-

-Trastabilló-

-No sé ni siquiera por qué lo intento-

-Porque como el gran amigo que eres, estás preocupado por las posibles fallas que pueda tener este plan y por lo tanto la seguridad de mi futuro. Aunque no es el momento o la compañía para discutirlas, tengo países con los cuales hablar y ya que te ves tan interesado en jugar al niñero, quédate con Lelouch y asegúrate de que despierte para cumplir con sus deberes-

-Interesante manera de ponerlo-


Genbu P.O.V.

Podía sentir mis manos temblar de manera nada leve y quizás preocupante de estar por encima de la mesa. Por eso las guardaba sobre mis piernas, entrelazadas y en busca de algo de confort que les hiciera dejar de moverse, pero todos mis métodos se probaban inútiles, al igual que las preparaciones de una vida.

De la nada, la única seguridad que había mantenido mi ya inestable mentalidad a raya, había dado un giro de ciento ochenta grados y las cartas caían de mis temblorosas manos. Lo que en un principio clasifiqué como una victoria amarga, pero victoria al fin, se convertía en una tragicomedia…

Donde no sabía si reírme de manera desesperada, irónica o nerviosa de lo que estaban vertiendo sobre la mesa. Información detallada de cómo habíamos perdido más de lo calculado.

Así que mejor guardé silencio, pensando en retrospectiva qué había salido mal, aunque no fuese a ayudar en nada con la actual situación. Evitando la mirada de todos y no abriendo la boca para concordar con ellos que esto no sería fácil y que estábamos en serios problemas.

-¿Genbu?-

A pesar de que ya tuviera cerca de media hora en la misma posición.

Podía sentir el estrés de esta reunión subir y bajar por mi garganta llena de ácido con cada trago que daba, mi estómago revuelto y calambres de notable intensidad torturar mi columna vertebral. Pero en mi cuello sentía la agonía completa de este fallo, los músculos de mis hombros petrificados y un gran palo enterrado en mi nuca para evitar levantar mi cabeza al techo quizás por esperanza.

¿Siquiera esto tenía solución¿

-No podemos esperar más, Genbu-

Todou se pasó ambas manos por la cara y con los codos sobre la mesa siguió hablando.

-Si no te sientes competente para tomar alguna decisión, deber retirarte. Pero debemos pensar en lo que vamos a hacer antes de que Schneizel vuelva a tomarnos por sorpresa-

Podía sentir lo frío de su comentario, pero con los ánimos en el piso no podía causar daño alguno. Y sabía que tenía toda la razón respecto a la necesidad de tener al menos un plan de contingencia, pero mi problema en estos momentos no era estar bloqueando todas las situaciones de riesgo que me habían expuesto.

Todo lo contrario.

Tenía presente cada señal, conversación, acción, indicio o declaración que Schneizel El Britannia había hecho en los últimos ocho meses, de manera pública o privada, bromeando o serio. De la nada empezaba a formarse un camino imaginario sobre la mesa, que unía todos esos hechos de manera conspiratoria, con un largo hilo rojo cuyo final rodeaba nuestros cuellos solo esperando para tensarse y terminarnos.

Quizás hice mal en ocultarle al resto las ocasiones en la que el segundo príncipe le declaraba algo de odio al reinado de su padre, pero la verdad era que jamás dejé de desconfiar de ese hombre, el problema era que Britannia era más grande que solo un príncipe.

-¿Qué decisiones quieres tomar, Todou?- levanté la vista y empuñé mis manos. –Asesinar al nuevo gobernante del área 11 no es una opción-

El caos se expandió en toda la mesa.


Lelouch P.O.V.

Solo debía encontrar una especie de balcón o ventana abierta y sacrificaría mi vida por el bien del resto.

-El Avalon es una fortaleza área que debido a los niveles de altura que puede alcanzar y su velocidad; está sellado y construido con el acero más fuerte que hay disponible-

Traté de incinerar con la mirada al asistente de Schneizel.

-Su rostro, Lord Kingsley, refleja claramente sus pensamientos- reprendió de manera leve, continuando su labor con una paleta de maquillaje –Aunque no debería preocuparme por eso ¿Cierto? Usted demostró ser un gran actor-

Bajé la vista recordando el rostro de Genbu Kururugi iluminarse cuando nos topamos poco antes de abordar el Avalon, y la terrible confusión que se hizo presente cuando lo ignoré para seguir mi camino.

-O quizás no fue actuación, sino un poco de código genético hablando-

Levanté la mano y me aferré a la muñeca de Kanon, deteniendo su labor y sorprendiéndolo un poco.

-Deberías abstenerte de hacer comentarios fuera de lugar- sugerí de la manera más amenazante que podía, pero solo vislumbraba la silueta del hombre. Mis párpados pesaban y el dolor en mi cabeza no ayudaba, pero debía dejar claro el punto al menos.

No podía perder tanto mi dignidad.

Pero el otro hombre solo sonrió de manera entretenida, antes de sacudir su muñeca de manera leve para que lo soltara y seguir así con el maquillaje.

-No tengo órdenes precisas de su majestad Schneizel para ser condescendiente con usted, príncipe Lelouch. De hecho me dio carta blanca para utilizar los métodos necesarios para que usted lleve a cabo una reunión convincente y benéfica para ambas partes, después de todo su majestad le ha concedido a usted sobre otros príncipes, la gubernatura de Japón-

Estreché la mirada molesto.

-Sin embargo, no considero propio amenazar o humillar a alguien que lleva sangre imperial en sus venas, mucho menos al hermano favorito de su majestad. No soy nadie para comportarme de esa manera, mientras las cosas salgan tal y como su majestad ordene-

Este hombre era peligroso.

-Ahora por favor, deje de arrugar su rostro para aplicar bien la base. Estoy seguro de que usted tampoco quiere causar controversias con un tono cadavérico-

Solo esperaba tener el tiempo suficiente para actuar.


Genbu P.O.V.

Conocía a Lelouch.

Ese sería mi mantra hasta que la confusión se despejara.

Conocía a Lelouch.

Y todo aquello que estaba dispuesto a arriesgar mientras Japón siguiera de pie, libre y luchando.

Conocía a Lelouch.

Sabía perfectamente que aunque nada cuadrara, el hecho de que Schneizel nos estuviera dando una oportunidad de sobrevivir a pesar de la derrota, no venía del fondo de su caritativo corazón. No, había una segunda persona intercediendo por el futuro de Japón de la forma que fuese, área o país, pero vivos hasta que el tiempo nos diera de nuevo fuerza para pelear.

La batalla con Charles Di Britannia había acabado y no tenía idea de cómo. Era un amargo vacío en mis objetivos, el hombre había estado jugando con mi familia demasiado tiempo como para desaparecer sin que yo actuara. Pero lo verdaderamente inquietante era saber quién había terminado con su vida si Lelouch estaba herido.

Esa era otra cosa que no podrían quitarme de la cabeza. Mi hijo había sido herido de manera grave, mi hijo había sido atravesado con una katana frente a mis ojos. No era posible que solo apareciera caminando en otro atuendo y con otra personalidad como si lo anterior jamás hubiese pasado.

Pero yo conocía a Lelouch.

Y su convicción.

Las veces que a pesar de estar enfermo o supuestamente incapacitado para llevar a cabo sus actividades cotidianas, mandaba al diablo las recomendaciones y se ponía de pie, demostrando su terquedad y fuerza. Aunque para mi, esta ocasión rompería los records de agallas para andar por ahí como si nada, con semejante herida.

Entraba entonces la diversión de Schneizel.

Sabía perfectamente que no apuntaríamos nuestras armas a Lelouch o trataríamos de herirlo a pesar de las circunstancias. Era el perfecto escudo, una autoridad que no podíamos quebrar para ser libres. Pero lo estaba poniendo en la mira de mundo entero para salir bien librado y mi hijo solo lo estaba soportando por el bien de Japón.

La situación no podía ser peor.

Y si conocía a Lelouch esa era exactamente a situación actual.

Aunque cupiera la remota posibilidad de que mi hijo realmente hubiese muerto y la persona que estaba a punto de tomar el control de Japón quisiera destruirnos.


Lelouch P.O.V.

Había un espectro de manos esqueléticas y guadaña parado a mi lado. Le hice una seña con mi mano enguantada para que volviera en un par de semanas y se retiró.

-Lord Kingsley, debe leer cuidadosamente las cláusulas antes de que la diplomacia llegue-

Kanon había pasado de nuevo de las sutiles amenazas al modo asistente. Me entregó un carpeta de piel, que contenía dentro el contrato de cesión de poderes y la orden ya firmada por Schneizel declarándome gobernador.

-¿Dónde está el gran emperador Schneizel?- me mofé mientras repasaba las hojas –Uno creería que estaría observando con gran deleite este encuentro-

Kanon había tomado asiento a mi lado pero no levantó la vista de su agenda electrónica para responder.

-El Emperador tiene mejores cosas por hacer, que estar cuidando que un príncipe revoltoso se comporte. Además si Lord Kingsley tiene bien presente la situación con FLEIJA, no hay nada de qué preocuparse. Yo estoy aquí para cualquier otra eventualidad, su seguridad y salud, my lord-

Tskeé volviendo mi vista al documento, pero las letras perdieron enfoque de golpe y sentí un gran escalofrío recorrer mi cuerpo. Solté la carpeta para tomarme la cabeza con ambas manos, pero en la confusión sentí una mano más grande rodear mi antebrazo, dándome un poco de estabilidad.

-Debe respirar profundamente-

Había presión alrededor de mis ojos.

-Debe componerse, Lord Kingsley. En menos de diez minutos es la reunión y trataremos de hacerla lo más breve posible, pero no puede permitirse caer delante del comité japonés o faltar, el emperador no estaría nada contento-

El espectro volvió a aparecerse, mirando su reloj.

Negué para mí mismo y me recargué de manera digna contra el respaldo de la silla, levantando la cabeza para aspirar de manera profunda o lo más parecido.

-Lord Kingsley, ¿Usted tiene un médico de cabecera, cierto?-

Mis ojos se abrieron con temor a lo que podía envolver esa pregunta y mi mirada se conectó con la Kanon, esperando que prosiguiera.

-Puedo encargarme de que lo traigan, pero una vez dentro no volverá a salir. Su identidad debe permanecer en duda aunque parezca obvia y no debemos arriesgarnos a una fuga de-

-No- declaré de manera rotunda y con una mirada esperaba que fuese lo suficientemente claro. El asistente de Schneizel parpadeó confundido por la negativa pero no agregó comentario de inmediato.

No quería arrastrar a nadie en esto y Gensai hacía un bien mayor a las personas de Japón acompañándolos en los obscuros días que se avecinaban.

Por fortuna o no tanto, cualquier otra sugerencia fue cortada por el timbre un celular.

-¿Ya están aquí? Perfecto, escóltenlos hacia acá-

El espectro se cruzó de brazos, parándose en la esquina de la habitación y mirando de manera paciente en mi dirección.


Genbu P.O.V.

Caminamos en la trampa a pesar de las claras advertencias, las negativas, las desventajas y el orden del mundo como lo conocíamos. Sabíamos desde antes de tomar la decisión, que no había algo que pudiéramos hacer para cambiar la situación. Llegamos a la conclusión, de que si el enemigo nos quería aquí y ahora, debíamos bajar la cabeza para salvaguardar nuestras vidas.

Justo como lo estaba haciendo Lelouch.

Schneizel debía creernos muy estúpidos para tragarnos el cuento de que de la nada aparecía una persona idéntica a mi hijo, cuando nunca encontré su cuerpo, y por sobre todas las cosas con ansias de tomar Japón. De todas las cosas estúpidas que habían pasado los últimos meses, esta se llevaba el premio.

Aunque debía concederle algo.

De un solo movimiento había logrado atar de manos al gobierno, al ejército y la única persona que hubiese podido sacarnos de este gran problema.

Al entrar aquí, estaba renunciando por completo al control de país. Los términos de Schneizel eran claros y su sucia artimaña me obligaba a acceder por el bien de Japón a sus demandas. Con la amenaza de desaparecer las islas con un arma atómica. Con la incertidumbre de que la permanencia de Lelouch cerca y visible, estuviera sujeta a la rendición del país.

Estaba usando a mi hijo como el perfecto escudo. Porque no nos atreveríamos a dañarlo.

El ejército seguía de cerca la rendición del gobierno. Con Hatori a mi lado, de postura tan recta como nunca antes. Las manos apuñadas en frustración, ya que ni Rakshata ni nadie habían podido proponernos un plan. Una salida alternativa en cuestión de días, un poco de esperanza para no sentirnos tan mal haciendo esto.

Habíamos leído el contrato a pie de letra, pero desde antes sabíamos que el ejército debía esfumarse. Entrar en modo de inactividad. Y tratar de reunir después a esa cantidad de gente sería casi imposible, no desde las sombras, no con Lelouch vigilándonos de cerca.

Y él era la única persona que yo sabía podía sacarnos de esta situación.

Por eso Schneizel lo tomó. Por eso Schneizel estaba exhibiéndolo para crear conflicto, un cese al fuego, mi rendición como un padre que no le haría daño a su hijo, y la victoria asegurada por un estratega que debía de estar a nuestro lado.

Le concedía eso… el MARAVILLOSO plan con el que nos había acorralado.

No era culpa de Lelouch, sino mía por haberlo perdido de vista por más de un minuto.

-Pueden pasar, el gobernador espera-

Pero reconocer cuánto había metido la pata en esto no remediaba nada. Mi hijo levantó la vista del documento que leía para recibirnos, con una muy controlada calma que rosaba el aburrimiento. No pude evitar comenzar a escanear por todas aquellas cosas que me aseguraban que ese era Lelouch y que no estaba entregando el país en vano.

Aunque-

No sabía si estaba cubriendo cualquier pista de una manera tan controlada como dolorosa, o actuar de manera imperial era algo que corría por sus venas, mostrándome una cara que jamás había visto. Gestos rígidos, movimientos cortantes y solo los necesarios, un aura de superioridad que se podía sentir a pesar de la distancia y…

-Tomen asiento, esto será breve-

Bingo.

Un brillo que duró una fracción de segundos en su mirada. Esperanza, en medio de todo este desastre.

Lelouch era una persona de planes y debía estar maquilando algo para beneficiarnos. Una apertura, una señal para acabar con este circo y enfrentar esta tal FLEIJA o morir juntos en el intento.

Hatori siguió la invitación sin ocultar su desdén por esto. Pero debía confiar a igual que Todou, que de haber una segunda opción o al menos una salida riesgosa, la hubiésemos tomado. Pero todas las consecuencias de las decisiones tomadas en los últimos meses se resumían a esto.

Nos rendíamos.

Por el bien de Japón aunque su gente no fuera a tomarlo así.

-Debo entender que están aquí porque han leído y aceptado la copia del tratado de cooperación pacífica- mi hijo arqueó una ceja en nuestra dirección en general y extendió ambas manos sobre la mesa.

No pude evitar bajar la mirada en busca de las cicatrices de Narita, pero el espectáculo estaba muy bien cuidado. Largos guantes negros que iban con el atuendo, ocultaban la evidencia que ayudaría a mi interior sentirse completamente seguro.

Hubo un leve carraspeo y volví mi vista a Lelouch, se veía molesto por cuestiones que no comprendía.

-Ex–primer ministro Kururugi, le agradecería su concentración en el actual tema- su tono era demasiado despectivo y me hacía sentirme incómodo. –Necesita escuchar los anexos a este acuerdo… aunque terminará firmando de todas formas, trato de ser políticamente correcto-

Parpadeé confundido y salí por completo de mi estupor anterior. Pero lo que me pareció peor de inquietante fue la reacción igual de confundida del asistente de Schneizel.

-¿Lord Kingsley?- y se veía genuinamente preocupado por lo siguiente que fuera a salir de la boca de mi hijo.

Este era el momento que esperaba, la ventaja para Japón, la confirmación de bienestar de su gente y un agujero en el sistema por el cual pelear después.

Lelouch levantó una mano enguantada deteniendo las palabras de Kanon, quien solo estrechó la mirada de manera incómoda pero siguió con el juego de momento.

-Debo admitir que yo no estaba presente en la creación de este convenio, que hubiera funcionado perfectamente si me hubieran asignado a la Federación China como se me había prometido- reclamó Lelouch en dirección a Kanon, pero de la nada tenía un mal presentimiento.

Hatori se acomodó en su silla, mirándome a los ojos por un segundo. Un cambio no estaba en los planes, no se había discutido en el consejo.

-La disolución del ejército japonés, cediendo por completo la autoridad militar a Britannia no es suficiente- Lelouch apoyó los codos sobre la mesa y recargó su barbilla sobre sus manos entrelazadas. –Se restringirá por completo el acceso japonés a las instalaciones militares ya que el ejército imperial las tomará como sus bases de inmediato-

Hatori se levantó de su asiento y yo comencé a sudar frio, pero mi hijo no se inmutó.

-La seguridad expuesta en la primera copia es mínima y fui testigo como este país enfrentó dificultades por años, evadiendo las grandes tácticas incluso de su majestad Schneizel. La oportuna muerte del príncipe desterrado no minimiza de manera significativa la amenaza que representa Japón aún, por lo cual el ejército imperial operará las bases japonesas como propias por seguridad-

Eso no estaba contemplado ¡Las bases tenían demasiada información aún!

-Sin mencionar la puesta en custodia de los KF Lancelot y Guren, para su servicio e integración a las fuerzas imperiales o su destrucción total-

-¡No puedes hacer eso!-

Hatori se estaba dejando llevar, pero…

Lelouch estaba destruyendo los huecos en el primer tratado.

Kanon asintió de manera pensativa.

-Además tengo información de un tal Sawasaki Atsushi sobre edificios y casas de seguridad a lo largo de las islas, que deben ser desmantelados de inmediato, como el poderoso refugio del monte Fuji-

Sentí una gota de sudor rodar por mi sien.

Se supone que Mei y Nunnally permanecerían a salvo y escondidas ahí hasta que pudiera… tomar las riendas.

-No me crean tan estúpido por ser tan joven- sonrió Lelouch ante nuestras caras. –Se que este país no se rendiría sin luchar, pero a menos de que lo hagan al estilo samurái, no pienso correr riesgos. Ahora si son tan amables de esperar un par de minutos la redacción del nuevo tratado, de todas formas están aquí para firmar-

Este era Lelouch ¿Cierto?


Lelouch P.O.V.

Destruidas sus esperanzas, solo yo podría actuar y no forzarían mi mano para detenerlos. Sabía que lucharían, por ayudarme si todavía creían en mí, por defender al país de Schneizel y actuar de manera clandestina si así lo creían necesario. Pero si supuestamente yo debía identificar esas amenazas y eliminarlas como gobernador, no podría ponerles un dedo encima como familia y por coincidente el país desaparecería por la ferocidad de FLEIJA.

Por una resistencia en el momento inoportuno.

Con la firma de mi padre en ese documento, eliminaba todas sus alternativas para conservar poder.

Tenía la esperanza de que de la misma forma, controlar Japón de manera total me daría la oportunidad de crear un hueco tarde que temprano y liberarlos a todos.

Aunque les arrebatara el poder y la posibilidad de pelear por su cuenta. El error había sido mío desde el principio y yo debía remediarlo.

Levanté la mirada de manera satisfecha cuando mi padre terminó de firmar, era una promesa.

-Yo jamás jaría algo que traicionara la confianza de Japón-

Genbu Kururugi me miró desconcertado, algo de miedo en sus ojos y desconociéndome por completo alejándose apenas terminó de entregar al país.

Algo pesado cayó en mi estómago.

El espectro de manos huesudas cerró la puerta por donde salió mi padre y negó a modo de decepción.

¿Qué había hecho?


Y así, esto se pone cada vez más doloroso.

4 Stages más para el final.

anySuzuki