Stage 72: Dead end
Genbu P.O.V.
No había manera fácil de decir: "¿Qué creen?… Lelouch nos traicionó y acabó con TODAS las cláusulas del tratado, que podían habernos hecho durar un poco más de tiempo contra Britannia"
No se podía enmascarar la verdad y a estas alturas tampoco serviría de mucho ocultar qué tan hundidos estábamos. En el fondo, por ejemplo. Así que tal cual habían pasado las cosas, debía comunicarlas. Para todos aquellos optimistas que esperaban que llegara con un mejor panorama del que nosotros mismos nos planteamos desde el inicio, la tragedia descendió rápidamente.
Y el pánico.
El templo se convirtió en la entrada al infierno. Una que ofrecía café, caras largas y actitudes cansadas. Suzaku estaba dormido con la cabeza en la mesa del comedor, todavía vestido en su traje de piloto y Mei estaba en una silla a su lado jugando con sus mechones de manera distraída, quizás sin notar que lo estaba haciendo.
Pero debía hacerme de valor y. . . aceptarlo.
Aceptar que Lelouch nos había tendido una trampa. Y que estaba obligado a hacerlo, que sus manos estaban atadas aunque nos estuviera matando. Quería seguir creyendo en él, creía en él. Pero no podía hacer que los demás me siguieran a la horca con el 1% de probabilidad de salir vivos.
A mí me bastaba. Pero solo a mí.
No pude evitar al inicio sentirme terriblemente decepcionado. Cuando creí que Lelouch pasaría por alto las cosas que Schneizel quizás a propósito había ignorado. Cuando con suma facilidad y aparente entretenimiento nos obligó a entregar nuestras bases.
Apenas tuve tiempo suficiente para llamarle a Rakshata y ponerla al tanto, solo para que ella me asegurara que desde antes ya había estado borrando en lo posible toda la información que contenían las bases y lo que pudiera ser peligroso en las manos equivocadas. Ella entendía la desesperación con la que había que resguardar el viejo sistema.
Pero ahora temía los alcances de mi hijo y qué tanto quería destruir de Japón. Una voz más inquieta en el fondo de mi cabeza se preguntaba por qué ¿Cuál era la necesidad de destruir los planes de contingencia? Los mismos que él había levantado. Desenmascarar el Monte Fuji con tanta facilidad.
Había una razón detrás de eso, lo sabía.
Pero no la entendía y me era difícil explicárselo al resto.
No protegí a mi país, ni a mi familia, ni saqué a mi hijo de ahí.
-Genbu…-
Mei detuvo sus caricias en Suzaku y mi hijo se enderezó de sobresalto. Pero cuando era obvio que en mi rostro no había buenas noticias, sus expresiones imitaron la mía.
Y podíamos descender todos juntos al infierno. Como la familia que éramos.
Edificio de gobierno Japonés, mandato Britannian.
-¡Le dije a Schneizel que esto pasaría!-
Kanon Maldinni ordenó de inmediato la presencia de un hombre calificado, pero era difícil adaptar a los guardias y personal de la madre patria a este nuevo país en la colección y por lo tanto, moverse con la rapidez necesaria. El asistente maravilla hizo lo que pudo, tenía una modesta capacitación en primeros auxilios para casos como este, pero dudaba mucho que su empleador estuviera muy contento si al final dejaba morir a su pequeño hermano. Aunque fuese culpa del sacro-santo emperador desde el inicio.
Lo sabía.
Desde que hojeó la información que ese tipo Sawasaki había robado, Kanon apostaba por varios contratiempos en los planes para nada sencillos de Schneizel. El más grande y más difícil de controlar seria obviamente el príncipe Lelouch, que terminó cumpliendo sus pronósticos de una manera aterradora.
Si las miradas mataran… decían por ahí.
Kanon comprobó esa teoría y cuando Genbu Kururugi les dirigió esa última mirada, solo cruzó los dedos esperando que el hombre estuviera lo suficientemente lejos cuando el caos se desatara.
La puerta se cerró y tomó a Lelouch de un brazo para intentar llegar a la habitación al menos, pero el príncipe cedió más rápido dejando a Kanon de manos llenas. Apresuró al guardia más cercano a cumplir con la primera sugerencia que había hecho e hizo lo que pudo por su cuenta.
Pero temía que no fuese suficiente y quizás Genbu Kururugi había asesinado al hijo que tanto había querido proteger.
Comité Japonés
-¿Firmaste?-
-¡¿Genbu firmaste la rendición?!-
-¡Atsushi nos lo advirtió! ¡Que por ese Britannian lo perderíamos todo!-
-¡NO! ¡Lelouch no…!-
-¡El país ha sido entregado! ¡Somos un área ahora! ¿De qué sirvió esa maravillosa resistencia por tantos años?-
Genbu bajó sus brazos, dando por inútil el hecho de querer calmarlos. Porque tenían todas las razones en mano para actuar y decir todo lo que quisieran, contrario a él que solo tenía fe ciega en Lelouch y lo defendería sin importar el daño que estaba causando. Los demás le refutaban ese final con hechos, algunos más convincentes que otros, pero al parecer también habían olvidado todo lo que Lelouch había hecho esos años, incluso hacía unos meses en Narita, condenándolo solo por su última decisión.
Eso se había convertido en otro de los motivos de Genbu para no darle suficiente poder, cuando estaba en todo el derecho de hacerlo si quería. Sabía que los japoneses no apreciarían su sacrificio cuando la situación se tornara desfavorable y he aquí la prueba.
Todou estaba del otro lado de la habitación en una acalorada discusión que defendía con cada fibra de su ser que él también creía en Lelouch. Pero contrario a los políticos que Genbu sorteaba con sus inteligentes palabras y discursos, Todou caminaba en terrenos más peligroso, con hombres entrenados en el arte del enfrentamiento físico. Todou se enfrentaba a militares de su rango o equivalentes que estaban por iniciar una cacería de Britannians antes de que fuese demasiado tarde.
-Sabes, Genbu… no deberías sentirte culpable en lo absoluto-
El viejo Kirihara arribó al templo con una fachada calmada y palabras de aliento, bienvenidas entre tanta incertidumbre. Había terminado de hablar con el consejo de las siete familias que se encontraban todavía escondidas en el monte Fuji, cuya función era mediar entre las otras dos partes que componían el poderoso sistema de Japón.
Ejército, política y economía.
El templo Kururugi estaba convertido en un buzón de quejas, así que el primer ministro estaba aliviado, aunque de manera mínima, por la muestra de apoyo. Si Taizo Kirihara saludaba de esa manera, al menos tenía el apoyo de un grupo importante.
-Espero que no haya sido tan difícil calmar al resto, dada nuestra actual situación- suspiró Genbu pasándose una mano por el rostro pero sin despegar su vista de los movimientos de Todou, listo para actuar si la discusión escalaba a riña.
-Las siete familias jamás subestimaron a Lelouch, Genbu. Lo sabes muy bien- regañó el pequeño hombre mirándolo de reojo –A diferencia del ejército y los políticos, nosotros aceptamos la responsabilidad del poder y la confianza que se le brindó a Lelouch y llegamos a una conclusión general; Fue demasiado de ambos para un príncipe de Britannia-
El primer ministro se giró de inmediato, pero el viejo levantó la mano para que lo dejara continuar.
-Fue demasiado poder para un príncipe de Britannia al que sabíamos el imperio iba a buscar para usar a su beneficio, tarde que temprano- aseguró con el entrecejo fruncido -Le dimos demasiado poder a un niño que sabíamos que no se detendría hasta lograr su cometido, destruir un imperio de tres cuartas partes del globo. Nosotros pusimos demasiada responsabilidad en un muchacho que está atado de manos justo ahora para no traicionar esas promesas que hizo a nuestra conveniencia-
Genbu vaciló un poco absorbiendo esa nueva perspectiva.
-Mientras otros niegan su participación en la creación de este gran problema, nuestro problema. Las siete familias reconocen su error al dejar en manos del primer chiquillo idealista que se ofreció, el trabajo que nosotros no queríamos hacer. Chiquillo al que no le confiamos esa tarea por ser cualquiera, pero que fuimos dejando cada vez más solo hasta que lo grande de este problema lo aplastó y ahora lo culpan… de todas las desgracias de Japón-
Kirihara continuó ante el silencio de Genbu, subiendo su tono lo necesario para ser escuchado más allá de primer ministro.
-¡Es más fácil culpar a una persona que a un sistema, ¿Cierto?!-
Los militares que estaban peleando se detuvieron y sus ojos se centraron en al anciano. Todos lo reconocían, no había duda de cuál era su influencia y derecho de estar ahí, pero el regaño quizás estaba de más en opinión de unos cuantos.
Todou despejó su mente de inmediato a sabiendas que de nada serviría pelear con su propia gente que se derrumbaba, cuando había una amenaza mayor ya en casa. Pero se sentía tan bien como podía permitírselo, saborear las palabras de Kirihara en apoyo a Lelouch.
-¿Acaso no tenemos personas a las cuales resguardar?-
Lelouch P.O.V.
Podía escuchar muchas voces alrededor, aunque eso no me daba la certeza de seguir vivo.
Existía todavía una pequeña posibilidad de seguir envuelto en uno de los más grandes problemas en los que me he metido, con la única diferencia de que hoy no tenía ayuda. Ni siquiera seguía en las gracias de nadie.
Seguro estarían deseando mi muerte tanto como yo.
Creí que mi plan sería bueno al inicio, creí que era lo mejor que podía hacer dadas las circunstancias.
Me equivoqué, lo admitía.
No podía encontrarle el lado afable a esto, no con tanto sufrimiento. Schneizel tenía todas las cartas en sus manos y de la nada yo tenía la culpa de todas sus atrocidades.
Este no era el futuro que les había prometido a todos, este no era el futuro que le prometí a Nunnally.
-¿Qué le han hecho?-
-Está aquí solo para hacer su trabajo, pero si no se cree capaz podemos dejarlo morir mientras respondemos sus preguntas-
-Cuando Genbu se entere de esto...-
Las cosas estaban a punto de tornarse peor.
-Lelouch...-
Abrí los ojos con pesadez, cada vez que tenía una experiencia astral, al regresar a mi cuerpo el mundo real era un infierno peor.
-Dije explícitamente que no quería ningún doctor- siseé, ni siquiera tenía que enfocar bien para saber quien estaba a mi lado, con quien discutía y por sobre todas las cosas, por qué demonios no se podía seguir una orden aún con esta falsa identidad de gobernador.
Me llevé una mano al rostro tratando de amortiguar un poco mi dolor de cabeza, así como darle a Kanon la oportunidad de explicarse, pero solo recibí una corta risa irónica y hasta cierto punto, preocupada.
-Bueno su alteza, usted no estaba en condición de decir que no, sigue sin estarlo y es una orden directa del Emperador Schneizel de todas formas-
Abrí solo el ojo que consideraba estaba más cerca del asistente de mi hermano, dando con su figura de inmediato. El hombre carecía del porte, la calma y la pulcritud que siempre lo caracterizaba. Con unas leves bolsas colgando de sus ojos, reasumió la recolección de su cabello en una coleta baja, aunque no se veía para nada contento.
-No me pagan para hacer de niñera, Lord Kingsley, tampoco de enfermera. Así que háganos el favor de no morirse de nuevo por al menos dos días…- tomó una almohada que estaba en el sofá, su saco y zapatos, antes de mirarme nuevamente de manera crítica. –Y ya que hemos pospuesto sus deberes reales por algunos días, tendrá una agenda cargada a partir de mañana temprano-
-Mi veredicto no ha cambiado, Lelouch no puede…- sabía que Gensai estaba cerca, pero así como me asusté de su proximidad aproveché para silenciarlo poniendo mi mano sobre la suya.
-Lord Kingsley sabe cuáles son sus tareas- insistió Kanon camino a la puerta –Usted solo está aquí para mantenerlo vivo el tiempo necesario- y esa fue su despedida.
-Para alguien que insiste que debo tomar las cosas con calma… no es un buen ejemplo de autocontrol- comenté con un poco de ironía y el hombre se giró de inmediato, alivio visible en su rostro, pero solo una fracción de segundo.
Pude ver todas las dudas que pasaron por su mente de una manera muy clara, pero las enterró de acuerdo al orden de prioridad de nuestro encuentro.
-¿Qué pasaba por tu mente cuando entraste en este juego, Lelouch?- bueno, las prioridades de este hombre nunca cambiarían. Traté de sonreír un poco pero que Gensai estuviera aquí solo significaba que el hombre estaba tan atrapado como yo y que quizás no me quedaba tanto tiempo para hacer una salida para Japón.
-Esta vez no me tuve opción- admití e hice el ademán de levantarme pero Gensai puso una mano en mi hombro para detenerme.
-Lelouch, esto es serio. No estás en condición de hacer lo que esos Britannians quieren, casi te-
-No estoy en condición de decidir algo por mi cuenta- alegué de manera amarga y me llevé una mano a la sien. –Por el bien de Japón, debo continuar con esta farsa por el tiempo necesario-
-Sabes que tu padre no se tragará una sola palabra de todo este teatro ¿Cierto?- contraatacó el hombre quizás con la esperanza de disuadirme. Pero solo logró revivir una punzada que me hizo deletrear el alfabeto mentalmente y con los ojos cerrados, antes de formular una respuesta.
Claro que había visto la mirada de Genbu Kururugi y su transparente reacción. Desde la esperanza que tenía en un inicio hasta la destrucción de la misma y todo gracias a mis acciones. Creí que podrían deducir por su cuenta que tarde o temprano todo cobraría sentido, y uno bueno para Japón.
Aunque todavía no tuviera idea de cómo.
-Lelouch-
Abrí los ojos de manera cansada. Gensai se miraba más preocupado que al inicio, pero no dijo nada. Solo suspiró y apretó mi mano en señal de apoyo aunque fuera en contra de su ética profesional.
Genbu P.O.V.
Y las cosas estaban por ponerse mejor.
La supuesta traición de Lelouch no era solamente un golpe bajo para Japón, venían las consecuencias claro. Había que nombrar culpables.
-¡Te lo dije!-
-¡Lo sabíamos!-
-Nunca debimos…-
Ya lo había escuchado en el templo, pero era mi hogar, las reglas allá eran diferentes. Aquí no respondía sólo para un país, aquí la culpa era nivel nacional y yo era el padre del britannian que no sólo había traicionado a su país, sino también al mundo.
…y la Federación Unida de Naciones, que se había empeñado en crear para la misma protección del mundo, quería su cabeza primero que la de Schneizel. Yo no podía convencerlos con corazonadas, con el cuento de que yo conocía a mi hijo o con una red tan complicada de planes y explicaciones absurdas que ni yo mismo me acababa de convencer.
Guarde un silencio frustrante, sólo porque sabía que no me creerían, que podría empeorar la situación antes de que me escucharan. Pero era un tipo de castigo masoquista el estar parado en esta reunión, escuchándolos hablar de mi hijo con palabras anti-sonantes, adjetivos negativos y algo más que odio.
Aún cuando nunca permitía que nadie les faltará el respeto si yo estaba presente, aún cuando me esforcé por mostrarle a todos lo que yo podía ver diario.
Lelouch que no era una mala persona, pero sus planes siempre conllevaban un sufrimiento tan grande como el que quizás quería evitar. Tenía una manera nada práctica de hacernos ver a todos que al final valía la pena... sólo que esta vez se le había pasado un poco la mano.
Comprendía la necesidad de medidas drásticas porque yo tampoco tenía contemplado a Schneizel, y quizás la situación era peor de lo que imaginaba con FLEIJA y todo, pero temía por otras cosas más importantes que Japón o el mundo.
La familia que tanto me había costado trabajo armar y conservar. Aunque tampoco podía expresar eso, sería egoísta de mi parte pensar tan solo en un pequeño grupo de personas a mí conveniencia y no en la catástrofe mundial que enfrentábamos.
¿Pero que habían hecho ellos por nosotros cuando necesitamos ayuda? Lo mismo que yo estaba haciendo, guardar silencio y observar de lejos esperando que algo me beneficiara.
–Hay que asesinarlo-
Tuve que pausar mis pensamientos de golpe, esperando que no estuvieran hablando de lo que yo creía. Pero el silencio y las expresiones que siguieron a esa declaración estaban confirmando el blanco.
-Pero el muchacho planeó la Federación…- el embajador de Australische trató de intervenir.
-Nos juntó para destruirnos a todos de un movimiento, mucho más fácil que atacar a todos los países uno por uno, es astuto lo admito...- que hablara un hombre que hasta el día de hoy no había hecho nada mas que esconderse.
La mano del zar se cerró alrededor de mi muñeca y me dio un leve apretón para impedir qué hablara y me guiño el ojo de manera discreta.
-Apoyo la idea de que esto se ha salido de nuestras manos y que el enemigo provino de donde no lo esperábamos- se separó de mí con un paso calmado y hablo frente a las pantallas que conectaban a los países principales en esta cumbre de emergencia.
-Schneizel El Britannia no estaba en los cálculos de nadie y queriéndonos enseñar con el muchacho que está utilizando de escudo es lo que el emperador quiere- alegó de manera un poco fuerte pero logró calmarme lo suficiente. No era el único que pensaba de esa manera al menos.
Sin embargo eso solo sumaba dos crédulos países contra lo que quedaba de un mundo muy estúpido.
-Según nuestras fuentes, el muchacho no se veía para nada obligado a estar ahí y tomar el control de Japón- un hombre en una pantalla al otro lado del salón habló.
-Nosotros no caeremos en el mismo error que Japón y actuaremos ante las amenazas de manera inmediata. Y actualmente la amenaza es ese britannian- la atención regresó al alemán y apuñé mis manos, si tan solo lo tuviera en esta habitación.
-La amenaza verdadera es un nuevo emperador, con sus falsas promesas de cooperación pacífica para todos los países, es otra manera de decirles áreas- alegó el Zar de nuevo sin titubear pero al parecer todas las respuestas ya habían sido ensayadas previo a esta reunión.
-Como sea, estamos de acuerdo en que el Imperio sigue siendo una amenaza y no nos detendremos o tocaremos el corazón para actuar si el Britanian cometió la gran traición de regresar a su patria. Tiene Demasiada información de todos nosotros y nos puede destruir con la misma facilidad-
-Darle tiempo solo reduciría nuestras posibilidades de contraatacar, así que la FUN opta por el contraataque inmediato-
Y esa gota colmaba mi vaso.
-¡Japón no puede entrar en combate!- ya me había cansado de escucharlos -¡Japón trato de hacer hace un par de días lo que ninguno de ustedes se planteó hasta ahora! Nuestros recursos están agotados, nuestros Knightmare están confiscados, el sistema está roto, junto con un ejército disuelto a lo largo de las Islas... si deciden contraatacar ahora sólo nos asesinarían!-
El zar se miro verdaderamente preocupado por un segundo, esa opción tampoco la tenía en mente, no había nada claro para ser precisos. Pero tenía que defender mi punto a como fuese posible.
-Japón trato de luchar por todos ustedes, se enfrentó a un imperio y ganó. Vencimos a Charles Di Britannia... Schneizel escaló más rápido de lo que hubiéramos esperado. Pero vencimos, mis hijos lo lograron, y no permitiré que pongan en riesgo lo que queda de mi país para actuar de héroes ahora que les conviene.- no cuando habíamos estado tan cerca y ahora además de la aparente derrota también nos debíamos preocupar por la extinción por causa de los supuestos aliados.
-El asunto es, Primer Ministro, que el sacrificio de unos pocos bien vale la pena por el bien mayor, la liberación del mundo en este caso-
La traición volvía a florecer con un peor escenario.
-La Federación discutirá la suma de esfuerzos para derrocar al actual emperador antes de que tome posesión en todo el mundo. Cada país tendrá que hacerse cargo de su propia seguridad y lamentamos que Japón ya no cuente con la protección necesaria. pero es por el bien mayor-
Sentí mis manos helarse a la luz de esta nueva revelación y mi garganta se quedó seca como para formular una respuesta. No había contado con ellos desde el inicio y no esperaba empezar a contar con ellos ahora, pero debí repetirme lo mismo que le decía a Lelouch cuando quería proteger a todo el mundo.
Nadie va a apreciar el sacrificio que haces por otros.
Y estaban dejando Japón a su suerte.
El Zar no sabía cómo iniciar una conversación ya que íbamos a de vuelta al templo. Y sinceramente no quería escuchar palabras de aliento cuando conocía la aterradora posición de mi país.
Además ya se había disculpado lo suficiente cuando llegó tarde a lo que casi se convierte en una gran victoria.
Lo entendía perfectamente, Rusia estaba lejos, no había manera de que nos hubiesen ayudado en tiempo y para nada estaba enojado con eso. Sabía que la pelea de Japón siempre fue la pelea de Japón y sólo eso. Mi hijo lo sabía cuándo diseñó un sistema que nos prestara todo ese apoyo cuando llegó el momento, pero ahora…
-Una nueva disculpa no es necesaria- suspiré de manera cansada, no recordaba la última vez que había dormido más de 2 horas seguidas.
El zar continuó moviéndose de manera incómoda en su asiento
-Una disculpa ya no le hace justicia a la situación en la que Japón está metido, por la indecisión del resto del mundo. Sin mencionar que no cambiaría los problemas que se avecinan sí la federación decide continuar- habló en tono bajo.
-Estoy seguro de que la federación continuará- declaré con una risa amarga -Y sé todo lo que está en riesgo si Britannia toma cartas en el asunto de manera pareja. Pero estoy preocupado por asuntos un tanto más pequeños-
-Lelouch...- suspiró el Zar.
-Estoy completamente seguro de que es él, estoy completamente seguro de que está actuando por un beneficio que todavía no alcanzo a comprender y no lo dejaré sólo a pesar de lo que diga la Federación, o mi propio país. Todos estuvieron maravillados por largo tiempo con sus ideas, sobre todo porque representaban un beneficio real en tiempos tan oscuros. Pero nada de eso valió la pena si sigue pesando más su raza que su manera de pensar- quizás mis palabras eran algo duras, pero estaba dándole a cada aspecto de mi vida la importancia que se merecía, tarde quizás, pero necesario.
-Si mi propio país tiene conflictos con mi hijo, no esperaba que la Federación fuese diferente. Pero ahora puedo ver que la federación tiene conflictos con todo Japón si están dispuestos a sacrificarnos por su propia libertad- me reí recargando mi cabeza en el asiento y me pasé una mano por el rostro.
-El punto de vista estratégico está perfecto, derrocar al emperador antes de que se haga más fuerte, lo entiendo y lo apoyo. Es lo que cualquiera con un poco de cerebro haría... con lo que no concuerdo es la nada privilegiada posición en la que dejan a mi país y no porque yo les deba algo, ya que muchos me han decepcionado en las últimas horas. Sino porque Lelouch se empeñó tanto en esto desde que lo conozco y lo sigue haciendo de una manera estúpida y desesperada, que proteger a Japón es lo primordial aunque el país no lo merezca-
Este era el tipo de decisión que me metió en problemas cuando el primer intento de invasión. Cuando Britannia atacó y todo el mundo veía solo por lo que más le importaba. Hasta mi pequeño Suzaku lo había hecho, había elegido lo que más esperanza le daba a pesar de lo incierto de ese evento.
Pensar ahora que lo sacaba de mi.
-Yo estaría contento con un pequeño grupo de personas, el resto no lo merece-
Seguro el Zar no esperaba que yo dijera algo como eso. Yo no me había dado cuenta de lo que dije en voz alta hasta que había acabado.
Pero que no estuviera consciente de lo que decía, no significaba que no fuera verdad. Qué motivo tenía yo para seguir y apoyar la causa si todos ellos me estaban dando la espalda a mí cuando más lo necesitaba.
Quizás era hora de retirarme de la política.
Quizás debí hacerlo hace 7 años.
Suzaku P.O.V.
-¿Crees que Lelouch haría algo como eso?-
Mi madre abrió los ojos espantada, dándose cuenta de que la pregunta realmente era para ella.
-Le preguntas a la persona que tiene más poco de convivir con todos ustedes, hijo- respondió a modo de disculpa. Pero estaba tan desesperado porque alguien pensara igual que yo, además de mi padre o Nunnally, que ella, la persona que había desaprobado todo en un inició, pudiera ofrecerme una perspectiva que no estuviera nublada por sentimientos.
-Aunque...- corrió un mechón de cabello tras su oreja y levantó la vista -Si, pienso que Lelouch es capaz de hacer una estupidez como esa y más grandes también. Sólo necesitas pensar un poco en retrospectiva- sonreí levemente.
Una persona menos que convencer... millones más a la espera.
Todo era un desastre, no había políticos, no había ejército. Pero si un pueblo que se impacientaba por la falta de noticias claras.
-Lelouch confiaba en que Japón sabría distinguir que un enemigo era común a pesar de las diferencias individuales-comencé y mi madre no pudo evitar resoplar de manera incrédula ante mis palabras, pero era un hecho que yo tampoco compartía la visión de Lelouch, así que no hice comentario al respecto.
-Pero si lo conocía tan bien como creo, no lo dijo sin basarse en nada. Estamos hablando de la persona que no mueve un dedo sin tener un motivo- quería creer que había visto algo en Japón que nosotros no.
-¿Y crees que eso convertirá a los japoneses mágicamente en un pueblo unido, valiente y aferrado, a pesar que no lleva las de ganar?- preguntó mi madre abrazándose a sí misma, la desesperanza era contagiosa.
Pero la mentalidad de Lelouch estaba más presente que nunca y me obligaba a analizar todo lo que una vez me dijo, con la esperanza de poder poner en práctica algo. O averiguar cómo sobrevivir a su etapa Imperial.
-Japón es un pueblo orgulloso, la sola idea de perder no está en la mentalidad de nadie. Quizás ganar no sea lo que podemos lograr en esta circunstancia, pero sentarse a ver cómo nos gobierna otro no será el futuro de este país. Antes muertos que una área- profundicé en las palabras de Lelouch en voz alta, quizás su idea no era tan descabellada vista desde ese ángulo.
-Eso es algo extremista, hijo- comentó mi madre con media sonrisa, sabiendo por qué lo expresaba así, no tan serio en la parte de que todos cometerían sepukku para evitar que Lelouch nos ordenara.
Pero algo comenzaba a tomar forma en mi cabeza, tomando este gran embrollo por un ángulo distinto y vislumbrando por primera vez en días una pequeña solución.
Y venía gracias a las palabras de Lelouch, sobre todas las personas.
-No convenceremos a nadie de que mi hermano no es el enemigo y que no está apoyando a Britannia. Pero si podemos convencerlos de no agachar la cabeza y quedarse esperando un milagro que todavía no podemos hacer-
Me levanté del sofá con una nueva idea en mente.
Arreglar la reputación de Lelouch sería un menor inconveniente para después.
Lelouch P.O.V.
-¿Por qué hay Knightmare Frame patrullando las calles de Japón sin mí autorización?-
Si iba estar en este puesto de manera obligada, al menos ejercería los derechos que pudieran proteger al país a mi conveniencia.
Kanon enarco una ceja ante mí súbita entrada, pero no hizo comentario inmediato a mi cuestionamiento. Primero hizo una inspección visual de mi vestimenta y rostro, sólo al quedar satisfecho recordó qué le había hecho una pregunta.
-Alguien tenía que dirigir al país mientras usted, Lord Kingsley, estaba de licencia- terminé de entrar en la que había sido la oficina de mi padre, para poder mirar a través el gran ventanal que mostraba una gran porción de Tokio.
La ciudad seguía entera tal como la había visto desde el Avalon, lo de los Knightmare lo supe por Gensai, antes de que fuese arrastrado a esto.
-Retíralos de inmediato- ordené y Kanon siguió inmóvil en lo que debería ser mi silla para empezar.
- ¿Eso significa que va a retomar sus funciones tan temprano este día?- comentó con falsa esperanza y un brillo complacido en sus ojos, casi podía ver a mi hermano hablar a través de este sujeto.
Eran las seis de la mañana realmente, pero Gensai no había dejado de expresar su desaprobación sobre todo este espectáculo por horas y finalmente concedió su ayuda con una última declaración incómoda de mi parte. Tuve que advertirle que seguiría adelante con su ayuda o sin ella, pero que necesitaba el tiempo necesario para poder actuar.
Claro que no le pareció mucho la idea de...dejarme ir, cuando en su opinión profesional no debería estar jugando al gobernador, pero le expliqué de manera leve el panorama que le esperaba a Japón de no hacerlo, y no lo convencí.
De hecho me pidió que por al menos una vez en la vida pensara sólo en mi, que fuera egoísta y que dejara al resto vivir sus vidas de acuerdo a su propio esfuerzo y no el mío.
Era grato que alguien pudiera ver a través de toda la farsa... reprendiéndome por algo que no debería estar haciendo, pero eso solo reforzó mi idea de que todo valdría la pena si lograba terminar lo que empecé.
-Bien, los Knightmare serán retirados pero entonces necesito verdaderas órdenes y su presencia en ciertas áreas.- Kanon cerró la agenda que leía y comenzó a marcar por su celular a pesar de la hora.
Me recargue en el escritorio a la espera de "órdenes", pero mi mente ya estaba centrada en la búsqueda de una salida ahora que había tomado el control pertinente sobre Japón.
-Si, el príncipe Lelouch se levantó de humor imperial el día de hoy y creo que podremos cubrir las actividades atrasadas...-
Debía aprender a ignorar los comentarios de este hombre, pero no podía pasar por alto los detalles. Seguro le reportaba todo a Schneizel.
-¿Ajedrez? No emperador, tendremos un día ocupado- y Schneizel se regodeaba en el control que siempre deseó tener, así como un mundo que trataba de adaptar a su medida. Me pasé una mano por el cabello, tenía varias cosas que planear aunque no sabía por dónde empezar.
Kanon colgó después de una despedida muy neutra y se giró hacia mi con una plácida sonrisa en su rostro.
-El emperador Schneizel manda sus saludos y felicitaciones por tan rápida recuperación-
Gruñí de manera profunda, pero sentí de inmediato que el aire se cerraba a mi alrededor. Negué con la cabeza tratando de despejar esos pensamientos, estaba tentando mi suerte si me ponía emocional sobre cualquier cosa. Pero cuando levanté la cabeza, Kanon estaba admirando de manera algo entretenida mi intento de mantener mis emociones a raya. Bastardo.
Ngh… esto dolía, pero valía la pena maldecirlo un poco.
-El emperador Schneizel lo verá en la cena entonces- me advirtió, contento con el resultado -Partiremos en una hora, hay que hacer una revisión de las bases que usted Lord Kingsley, insistió en tomar-
Aunque no todo salía de acuerdo a lo planeado. Y eso que no tenía planeado nada.
-Lord Kingsley, esta es la persona que estará a cargo de su seguridad. La baronesa Villeta Nu-
Enarque una ceja completamente confundido.
-¿Mi qué?- La mujer se vio incómoda ante mi reacción, pero consideraba esto ir más allá de lo necesario.
Genbu Kururugi nunca insistió en este grado de seguridad y lo más parecido que tuve fue Gottwald o un miembro de las cuatro espadas. Y ahora de la nada, Schneizel estaba más preocupado que nadie por mi seguridad...en Japón.
-Puede que los japoneses no se estén tomando muy bien la cooperación pacífica que recién se ha firmado- comentó Kanon ante mi rostro.
Me reí de manera amarga, vaya sorpresa.
-La señorita Villeta Nu, es una piloto de Knightmare excepcional, una mujer diestra en las artes de pelea mano a mano y excelente tiradora- enlistó Kanon de manera distraída mientras seguía ocupado con el control del mundo mediante una agenda electrónica.
Me crucé de brazos molesto, aunque sólo por un par de segundos hasta que la voz de Gensai volvió como un recordatorio automático a mi mente.
-"Respira y concede"-
- Mucho gusto- comenté sin nada de emoción y la mujer se enderezó de manera dolorosa, con un leve rubor en sus mejillas. Kanon volvió a mirarme con extrañeza.
-Que cooperativo amaneció el día de hoy- comentó está vez con media sonrisa -Pero bueno, el auto casi está listo para partir. Revisaré un par de cosas antes de irnos si me permite Lord Kingsley-
Agité mi mano para que desapareciera de mi vista, esperaba que entendiera el mensaje oculto "Si puedes morir en el camino estaría más que feliz" La manera en que sonrió me indicaba que sí.
En cuanto había salido, busqué el sofá más cercano y me senté. Quién sabe qué demonios tenía que hacer en todo el día y tan sólo levantarme de la cama había sido un reto. Me tallé la cara de manera cansada, si tan solo Schneizel nunca se hubiera enterado del geass esto hubiese acabado antes de empezar
-¿Príncipe Lelouch?- levanté la cabeza completamente sorprendido. La mujer había preguntado de manera leve y arriesgando su suerte, pero esperó a que Kanon saliera de la habitación, lo que me indicaba que le habían vendido mi imagen con otro nombre, pero ella sabía quién era realmente yo.
Quizás podía… quizás podía ayudarme.
Genbu P.O.V.
Tenía una nueva resolución política, era simple y se resumía solo en una acción que venía rondando mi cabeza cada vez que las cosas se ponían difíciles, pero no era para nada cobarde.
No, era una decisión legítima y tomada en mis cinco sentidos.
-¡Pero primer ministro…!- el zar me pisaba los talones mientras subía las escaleras de templo. –Quizás necesita detenerse…a pensar un poco en lo que acaba de decidir- intentó.
-¿Se está arrepintiendo de ofrecerme asilo?- cuestioné sin detener mi ascenso, pero el zar se puso más nervioso que cuando le comuniqué mi retiro.
-¡No, claro que no!- se tomó de mi brazo intentando detenerme, de manera muy leve. –Pero solo… renunciar, así tan fácil, como está la situación-
-Merezco vacaciones desde hacía un largo tiempo- puntualicé llegando a la cima con un suspiro. Debía pedirle a Sayoko que me ayudara y de ser posible también viniera con nosotros. Todou también podía abandonar el país con nosotros, el zar había sido generoso con su manera de ayudarme.
Sacar a Nunnally y Mei debía ser lo primordial, después de manera kamikaze podía volver con Todou a sacar a Lelouch del edificio de gobierno, con la mente centrada solo en ese objetivo. También debía advertirle a Reuben que volviera a Pendragón por si las cosas se tornaban más difíciles.
Tenía resuelta mi vida de ese modo.
-Genbu, insisto que está tomando una decisión bajo presión de la cual puede arrepentirse después…-
Empujé la puerta de entrada buscando a Sayoko con la mirada, era extraño que nadie saliera a recibirme. Pero empacaría las maletas yo solo de ser necesario, debíamos salir de Japón a más tardar esta noche.
-¡Suzaku!- llamé caminando ya dentro de los pasillos. El zar seguía cantando pros y contras en mi espalda pero ya no lo escuchaba. –¡Suzaku ¿Dónde…?!- giré en la sala.
Una sala llena de personas que guardaron silencio ante mi aparición, entre ellas mi hijo. El zar chocó con mi espada todavía llorando:
-¡No puede renunciar ahora! ¡Es el único amigo político que tengo!-
-¿Qué?-
Suzaku abrió los ojos sorprendido.
Demonios.
Feliz navidad y próspero año nuevo
anySuzuki
