Stage 73: Last try

Genbu P.O.V.

-Eres la persona más sensible, cabeza dura, inestable y difícil que he tenido el placer de tratar en esta vida. Y no me vengas que con el cuento de que era necesario. Mírame a los ojos cuando te estoy hablando y explícame ¿Por qué causas este alboroto cuando te doy la espalda? Sabiendo cómo está la situación-

- Yo solo...-

- No, estás castigado. A tu oficina-

Suzaku se pasó una mano por el cabello de manera exasperada, antes de mirarme de nuevo entre decepcionado e incrédulo. Pero atiné a sonreírle de manera leve por sus comentarios y eso solo hizo que se estrechara la mirada pensando seriamente en si me había golpeado la cabeza.

O perdido la cordura después de todo lo que había pasado.

Pero que estuviera yo del lado contrario del regaño me era... terreno desconocido ¿Debía verme culpable?

- Suzaku... No estoy de humor, en serio- había sido entretenido mientras duró pero las preocupaciones habían vuelto a mi cabeza, así como el hecho de que no sabía quiénes eran esas personas que ví en la sala cuando llegué. Me llevé una mano a la sien, no quería más problemas el día de hoy.

Miré el calendario que estaba junto al reloj de la cocina.

Diciembre, 5.

Oh demonios. Esta no era mi idea de pasar este día.

- Suzaku, quizás no fue la manera en que debías enterarte, pero mis decisiones son solo mías y esta vez no voy a ignorar lo que mi familia necesita de mi-

Suzaku tensó sus hombros y abrió la boca para protestar, pero continúe de inmediato impidiéndoselo.

- ¡No, perdí a Lelouch ya! ¡No me voy a quedar sentado esperando que algo te pase a ti o a Nunnally! La decisión es final-

- ¿Y crees que renunciando vas a resolver algo?- cuestionó mi hijo con más calma de la que yo tenía y eso solo me ponía más nervioso -¿Crees que eso le agradaría a Lelouch? ¿Crees que está metido en uno de los más grandes problemas que sólo él puede encontrar... Para que tú renuncies?- se recargó en la barra y dejó caer su cabeza hacia atrás, lo escuché contar hasta diez antes de encararme de nuevo.

Pero no tenía ni la más mínima idea de todas aquellas cosas que podían salir mal y las situaciones en las que yo ya no iba a invertir mi preocupación.

- He tomado una decisión, Suzaku- aseguré mirándolo a la cara, no era cobardía.

Habíamos enfrentado al imperio cientos de veces y en cada una de esas batallas los pronósticos iban en contra de Japón. No le tenía miedo a la idea de morir en batalla, tampoco a resultar herido... Pero eso era respecto a mi integridad.

A lo único que temía era que mi familia no volviera a estar completa jamás. Y mi afortunada posición no me estaba ayudando en lo absoluto, todo lo contrario, solo me ataba de manos.

- ¡Japón no puede quedarse sin un líder!- gritó Suzaku empuñando sus manos de manera conflictuada. -¡Si dejas el cargo, las posibilidades...!-

- ¿Qué cargo, Suzaku?- me reí de manera amarga sin poderlo evitar -¿El que tiene Lelouch?-

- ¡Sabes que él lo está haciendo por nuestro bien!- apuntó de manera desesperada, jamás había visto a mi hijo tan descompuesto. -¡Sabes lo mucho que debió costarle, la sola idea de tomar Japón!-

No...

Recuerdo perfectamente, la última vez que Suzaku trató de manera tan desesperada de defender Japón a su manera.

- Ven conmigo-

No podíamos continuar esta discusión donde cualquiera podría estar escuchando, y necesitaba dejar una cosa muy en claro esta vez.

Suzaku me siguió todavía respirando de manera fuerte por su nariz, aunque mirando de reojo su sombra veía que alzaba los brazos a su cabeza en un intento de calmarse.

Mucho estrés para un muchacho tan joven ¿Cierto Lelouch?

Abrí la puerta de mi oficina y le permití pasar primero. Lo hizo a regañadientes ya que quizás el enojo que antes hablaba y las agallas estaban desapareciendo, pero podía ver en su mirada que su decisión estaba lejos de extinguirse.

Tomó asiento sin que yo se lo pidiera y caminé hasta el otro lado de mi escritorio sin perder tiempo, para abrir uno de los cajones.

- Así como yo respeto tus decisiones... Y las de Lelouch, ambos deben respetar las mías- comencé y el objeto que buscaba no había sido difícil de encontrar.

Suzaku no estaba para nada convencido, pero tampoco se lo estaba poniendo a discusión.

Saqué una cajita de madera de mediano tamaño y la puse sobre el escritorio, entre ambos. Mi hijo se vio intrigado de inmediato, pero de todas las cosas que uno puede atesorar con el paso de los años...

- Siempre he admirado la determinación de tu mirada y la convicción que reúnes cuándo la situación lo amerita, Suzaku- quité la tapa, mostrando una daga perfectamente conservada.

El color se drenó de la cara de mi hijo pero continúe antes de que tomara esto por el camino incorrecto.

- Si, esto es un buen recordatorio de mis obligaciones en un tiempo ya pasado. El golpe de realidad que necesitaba para ser un buen gobernante, Suzaku. -

Mi hijo me miró de manera incrédula y de nuevo devolvió la vista a la daga.

- Pero eso fue hace 8 años Suzaku- me agache para tomar un segundo objeto que estaba de pie en el interior de mi escritorio y saqué una katana perfectamente enfundada con una mano temblorosa.

Suzaku retuvo el aliento y yo endurecí la mirada, poniendo la katana también en el escritorio, arrugando mi nariz por la esencia metálica que mi mente recordaba.

- Este fue mi segundo golpe de realidad, Suzaku- gire un poco buscando mi silla, las rodillas me temblaban un poco. -Donde mi vida ha cambiado tan drásticamente, que mis prioridades aunque obvias, no las volví a respetar-

Tenía frente a mi dos objetos que fueron un regalo, uno de mi padre a mí, el otro era de mi para mis hijos. Ambos eran de épocas distintas, pero las unía marcando el inicio y el fin de etapa.

Quería disfrutar a mi familia a pesar de todo, no esperar a no tenerla para lamentarlo. Quizás había sido fácil balancear ambas cosas todos estos años, sólo mientras el mundo seguía en paz. Pero ahora que Britania amenazaba con quitarme una de las dos cosas, a Japón no estaba dispuesto a entregarle la vida de mis hijos por su salvación.

- Siempre supe que de llegar a este evento... tendría que elegir- suspiré mirando la espada de Lelouch de manera cansada -Sabia que no podría salvar ambas cosas. Sabía que no debía dejar a Lelouch llegar muy lejos porque se interpondría directamente con los objetivos de Japón, que siempre han sido deshacerse de Britannia -

Suzaku se hundía más y más en su asiento con el paso de mis palabras, pero tampoco quería apagar su espíritu, lo único que pedía era que no se metiera en mis decisiones.

- Está decidido hijo, yo no creo como tú o como Lelouch en que sacrificando más cosas, el futuro valdrá la pena. Yo no voy a renunciar a ninguno de ustedes por el bien de nadie-

Tomé con pesadez la espada para devolverla a su lugar, pero al mirar de reojo en dirección de Suzaku, sus ojos reflejaban un cambio de mentalidad que ya no sabía si alegrarme por ello o temer que a pesar de mis palabras no lograra entender lo básico.

Contuve el aliento esperando que hablara.

- No puedes renunciar ahora- dejé caer mis hombros de manera derrotada por lo aferrado que seguía.

Me miró a los ojos con algo de simpatía, pero aún así no se mostraba arrepentido de lo que había dicho y el dolor que me causaba que no comprendiera.

- Justo en éste momento no- recalcó haciéndose hacia adelante en su silla -Solo espera a que termine, que recupere a Lelouch y nos deshagamos de Schneizel de una vez por todas- suplicó tomándose de la orilla de mi escritorio -Estamos tan cerca... -

Parecía tener un plan, con gran esperanza en que funcionara y estaba reuniendo personas que estaban dispuestos a escucharlo.

- No- me puse de pie y tomé la daga escondiéndola de nuevo en su cajita de madera. -La Federación causará en poco tiempo que Schneizel arrase con Japón a pesar de lo que Lelouch haga o a pesar de lo que tú planees- caminé al frente del escritorio y mi hijo agachó su cabeza de manera decepcionada. -Tengo que utilizar el poco tiempo que nos queda para ponernos a salvo, no para tratar de formar una defensa con un pueblo que no me cree, no haré más apariciones, no daré más órdenes como primer ministro, sólo como padre-

Tomé la mano de Suzaku y puse la caja en su palma, cerrando sus dedos alrededor de la superficie.

Levantó la mirada sorprendido y un tanto repulsivo por todos los recuerdos que podían surgir, pero me aferré a la posición.

- Te pido de nuevo que entiendas ésta vez que es lo mejor para nosotros-

Encogió sus dedos de manera dolorosa alrededor de la caja, así que terminé de doblarme para abrazarlo en su posición todavía sentado.

Pude sentir lo tenso que estaba, así como el leve enojo que le causaba la sola idea de abandonar todo.

- Empaca tus cosas, nos iremos al anochecer-


Lelouch P.O.V.

Esto no era la ciudad que estaba acostumbrado a ver, tampoco la mejor variable de la supuesta "cooperación pacífica" de Schneizel.

Las calles se encontraban desiertas de cualquier japonés, los negocios tenían sus puertas cerradas, los semáforos cambiaban de color de manera inútil ya que no había automóviles tratando de llegar a algún lado.

Sola está inútil caravana que desbordaba seguridad de manera absurda, cuando el espíritu de este país había sido quebrado.

- ¿Hubo algún anuncio oficial del primer ministro después de cederme el poder?- pregunté.

Sólo viajaba con Kanon ya que mi guardaespaldas estaba al mando de los KF que protegían este auto en su recorrido.

- El ex-primer ministro no expresó su deseo de hacerlo. De hecho no se ha sabido mucho del hombre desde que firmó- declaró de manera pensativa el hombre.

Mis cejas se juntaron en extrañeza. No era típico de mi padre solo dejar al azar al resto de su gente. Sabía que yo no estaba precisamente en sus gracias en este momento, pero de eso a no tratar de calmar a los japoneses, al menos decirles que estaba bien salir a la calle, era una gran falta de interés.

O desconfianza.

Yo jamás dañaría a un japonés ahora que todos estaban bajo mi protección. Exceptuando a Sawasaki.

- Si Lord Kingsley así lo desea podemos arreglar una transmisión para explicarle a los japoneses su situación actual, ya que morirán de hambre escondidos si alguien no lo hace pronto-

Enderece mi postura y dejé de mirar por la ventana. Yo no quería hacer eso, contaba con mi padre para que me no me obligaran a hacer una aparición más pública.

- Será lo mejor- declaré y Kanon comenzó a buscar algo de tiempo en la agenda para dicha actividad.

Genbu Kururugi no podía solo haberse retirado del juego.

Pero yo también tenía otras preocupaciones en mente y revisar la integridad de este lugar era una de ellas.

El auto finalmente se detuvo al resguardo de más que solo 6 Knigthmare. Las bases japonesas estaba diseñadas después de todo para que ningún enemigo tuviera fácil acceso, incluso si Britannia tuviera tomadas las instalaciones, no dejaría de ser una defensa perfecta.

Kanon bajó primero y asegurándose de que todo estaba en orden me tendió una mano para ayudarme a salir. De inmediato podía sentir el frío de la temporada en mi rostro, pero era un dolor diferente y bienvenido, recordándome por qué estaba haciendo estas estupideces.

Villeta Nu estaba de inmediato en el suelo junto a mí. Tener una sombra sería complicado.

- ¿Cual es el objetivo específico de esta visita?- pregunté, a menos de que hubiera un problema en especial, veía de más mi presencia en este lugar.

- Es necesario que las tropas apostadas a este país conozcan a la persona que deben obedecer- comentó Kanon comenzando a caminar dentro de uno de los edificios. -Además creí que estaría entusiasmado de saber que nos hemos adaptado perfectamente a estas instalaciones- agregó con una sonrisa neutra -No entendía muy bien cuál era la insistencia de tomar estos edificios cuando podíamos solo clausurarlos y crear nuevas bases de acuerdo a las necesidades, pero según el emperador Schneizel, fue la decisión correcta ya que están posicionados de manera exacta a lo largo del país y sus sistemas son fuertes, tienen información detallada del terreno y pueden sincronizarse con facilidad-

Detuve mi paso pensando en sus palabras.

- Asumo que el ministro de defensa logró borrar todos los datos de suma importancia del sistema- declaré con precaución. Kanon asintió de manera relajada.

- No hubiésemos esperado menos ¿No es así? Por suerte tenemos una fuente fidedigna de información en caso de necesitarla- me miró con un brillo peligroso en los ojos y desvié la mirada insultado tan sólo por el pensamiento de que yo les entregaría algo más.

Pero entonces un bulto cubierto llamó mi atención en medio del patio cuando trataba de ignorar a Kanon, no se suponía que los Knightmare se la pasaran a la intemperie.

-Es una larga y rara historia- comentó el hombre siguiéndome cuando me desvié de su curso.

Sólo cuando estuve lo suficientemente cerca me di cuenta que no era el Lancelot y tampoco el Guren por el color.

-¿El Ganymade?- mi voz era apenas audible aunque no era la impresión. El asistente de mi hermano se acercó de manera pensativa pero respondió mi duda de manera indiferente.

-La emperatriz Marianne Vi Britannia falleció el día que el anterior emperador trato de conquistar Japón-

Miré en su dirección buscando mentira, pero solo había una mirada distante como recordando el evento -Tambien el Knigth of one...-

Dejé de escucharlo pensando de en lo último que recordaba de mi madre antes de terminar así, de nuevo, pero su imagen era rápidamente reemplazada por Mei Sumeragi y su apoyo.

Quitándome de encima algo que yo no quería hacer realmente, pero... comprobar que mi madre había desaparecido del mapa nuevamente y con suerte para siempre, a manos de otra mujer que no tenía la obligación de hacerlo, hacia que mi mente se aplacara un poco a pesar del caos actual.

Dándome otro empujón para continuar esto de manera indirecta.

- No creo que el imperio vaya a llorar su muerte- le di la espalda al ganymade esperando que Kanon siguiera liderando el camino, pero la declaración lo dejó en blanco un par de segundos.

Al menos hasta que su tétrico humor parecía haberse renovado.

- Lord Kingsley, usted no se toca corazón para estas cosas ¿Cierto?-

Y era el primer sujeto que trataría de asesinar una vez libre.


Suzaku P.O.V.

La idea seguía siendo más o menos simple, confiando en inexistentes factores, como tratar por una vez en mi vida de predecir a Lelouch con éxito, sobrepasarlo y basar en eso mi estrategia.

Sin presiones.

- Es un plan demasiado arriesgado- me advirtió Rakshata con real miedo en su rostro -Fleija no es algo que debamos tomar a la ligera, por eso Lelouch está en ese lugar justo ahora-

- Yo no estoy de manos atadas- alegué de inmediato y la encaré -Yo no tengo la vigilancia que él tiene, así que puedo lograrlo-

- O matarnos a todos- finalizó Rakshata llenando su pipa con una nueva carga, un leve temblor en sus manos.

- ¿Prefieren entonces quedarse esperando?- no éramos los únicos en la habitación y sabía que de todas maneras estaban escuchando mis palabras y las de la mujer.

Sabía que no había nadie cien por ciento convencido de que esto funcionara, de hecho la mitad solo había aceptado está peligrosa reunión por mórbida curiosidad, pero seguía siendo mejor que no hacer nada y esperar clemencia.

No consideraba a Schneizel El Britannia una persona de palabra, Lelouch debía saberlo mejor que yo.

- Tengo un plan, necesito voluntarios que se comprometan a participar de manera eficiente, sin apoyo militar real, fuera de la ley y sin garantía de triunfo- me crucé de brazos esperando reacciones positivas, pero había las mismas reacciones en blanco del inicio, excepto quizás por Kozuki que se mostraba algo contrariada.

- Eso no es muy alentador- me regañó de manera leve, aunque fue ella quien primero se reportó para formar una resistencia, aunque no hubiese ninguna.

El ejército y los políticos se habían disuelto como si jamás hubiesen existido.

- Las mentiras se las dejo a mi hermano, las necesita más que yo en todo caso- comenté de manera amarga y capté la atención del grupo nuevamente.

Lelouch era un tema tan controversial por el momento, que su presencia como ausencia tenía a todos a la expectativa, y quizás mis palabras confirmaban el rumor que se esparció en la base antes de la disolución.

-Esta con Schneizel- aseguré, muchos lo tomaron a mal, pude verlo en sus rostros -Y de una vez les digo, que este plan está basado en la plena confianza que le tengo a mi hermano-

Más caras de miseria.

Suspiré, no era bueno para los discursos.

-Escuchen, independientemente de lo que piensen de él, creí que estaban aquí para hacer algo- Kozuki los había juntado, ninguno de ellos tenía entrenamiento militar real, de hecho eran casos rechazados como los que Lelouch estaba tratando de integrar. -Y quizás sea la única oportunidad que tengamos-

- Te dije que no podemos hacer nada, Suzaku- volvió Rakshata al ataque -Lelouch destruyó por completo cualquier posibilidad al tomar las bases, despojarnos del Guren, la otra chatarra y el resto de la armería-

-El no quiere que intervengamos por ningún motivo- aseguré como si nada, ya que lo tenía muy claro.

La científica me miró como si me hubiera crecido una segunda cabeza así que tuve que seguir explicando mi punto de vista

-No comprendí eso hasta que cambio específicamente esos puntos del acuerdo de rendición, si cualquiera de nosotros llegara a causar algo que no le guste a Britannia o a su emperador, Lelouch se vería forzado a castigar al agresor de la manera pertinente, y eso si es algo que jamás lo haría- sólo tenía que ponerme en su lugar para entenderlo.

-¿Le quitó el poder a Japón para que no se viera tentado a pelear?- preguntó Kallen de manera incrédula.

-Es una forma de ponerlo, por lo menos hasta que él encontrara la manera de liberarnos- típico de Lelouch -Pero quizás para entonces ya sea demasiado tarde, he recibido información de que la Federación Unida de Naciones planea atacar al imperio antes de que su nuevo emperador se vuelva más fuerte- y eso no lo supe por mi padre.

Aunque explicaba perfectamente su repentina renuncia y el pesimismo que podía contagiar. Las posibilidades de triunfo eran pocas pero parece que olvidó que todavía contábamos con Lelouch.

-Eso iniciará una nueva guerra en la que Japón no se podrá defender por falta de armamento y organización- aseguré y creí que la cara de los presentes no podía verse más miserable, entendía la diversión de Lelouch ahora.

- ¿Entonces qué es esto?- reclamó uno de los hombres, tez algo morena y voz chillona -¿La junta anual de Positivos Anónimos?-

- Tamaki...- gruñó Karen intentado callarlo pero le hice una leve señal para que me dejara hacerlo a mí.

- Solo cité hombres dispuestos a hacer lo necesario- sonreí de manera socarrona en su dirección -Nunca dije que tenía un plan para liberarnos de Britannia, eso atentaría contra la seguridad de mi familia-

Quizás Karen ya no entendía mucho hasta este punto, pero quería que entendieran que había riesgo en cada uno de nuestros movimientos, igual si nos quedábamos sentados esperando una oportunidad. Además, con la FUN interviniendo, esto pasaba de una lucha de liberación por una de supervivencia.

-Primero hay que vivir para pelear, los culpables los buscaremos luego- suspiré llegando al punto importante -Eso significa que hay que sacudirnos las restricciones del Imperio-

No creo que Lelouch considerara en sus planes a la Federación.


Cadena Nacional Japonesa.

Diciembre 5, 9:00 a.m.

Transmisión informativa, mensaje del gobernador.

-Buenos días, Japón. Han sido largos días desde que se emitió un boletín informativo para toda su gente y considero necesaria esta intervención, a raíz de que sus viejas autoridades solo se han retirado.-

- Japón hace tres días está bajo la protección del Sacrosanto Imperio de Britannia, al igual que el resto del mundo. Con el fallecimiento de el anterior emperador, Charles Di Britannia, un nuevo gobernante ha sido nombrado. Su majestad Schneizel ha puesto una nueva época de paz en nuestras manos. Desapareciendo los palabras "Áreas" y "Numbers" del vocabulario del mundo, los países anteriormente conquistados han recibido de vuelta sus nombres, patrias y banderas, así como libertad para toda su gente de una opresión que fomentaba solo la supervivencia del más fuerte...-

- ...Con el fin de reactivar la economía mundial y poner un cese a la violencia, guerras y la discriminación, Britannia ahora opera con un 90% de los países existentes y sus respectivos gobierno es un contrato de "Cooperación pacífica", el cual pone un cese total a la superioridad de Britannia y su sistema será incluyente y gentil con todo el mundo por igual.-

- Las fronteras están abiertas, las instituciones de educación, economía, comercio y de salud son accesibles pata todos. Los centros recreativos pueden ser abiertos y visitados sin temor. No hay motivo alguno para temer por represalias en este nuevo gobierno mientras no se incite a la violencia o terrorismo, por el bien de todos-

- Mi nombre es Julius Kingsley, el representante de Britannia en Japón que se asegurará de que estos acuerdos se cumplan a pie de la letra-

-La guerra acabó, es tiempo de vivir en un mundo libre-

Fin de la transmisión.


Casa de seguridad en Hokkaido, propiedad de Kyoshiro Todou.

-Y creí que yo era dramático para dar discursos- Clovis rompió el tenso silencio una vez terminada la transmisión. Pero su nota de humor paso desapercibida para el resto de los ocupantes de la sala. -Casi me convenció de que toda esta situación es tan buena como parece-

Mei Sumeragi se pasó una mano de manera nerviosa por la cabeza, mientras terminaba de absorber lo que acababa de pasar. La televisión estaba encendida solo por si a Genbu se le ocurría aparecer y dar un mensaje a los japoneses después de tanto tiempo, no esperaba ver que Lelouch le ganara esa jugada. De hecho no se suponía que Lelouch expusiera su identidad directamente, los japoneses lo conocían ya bastante como para causar una indignación diferente.

- Esto es malo- aseguró tomando asiento junto a Nunnally, la menor tenía una idea de cuál era el problema, pero dejó que la mujer continuara -Lelouch acaba de dejar en evidencia la falta de interés del gobierno japonés-

- ¿Y no es cierto?- reclamó Clovis en tono bajo, arriesgándose a perder el cuello dada la tensa situación.

Mei apretó los labios sin poder refutar la acusación.

- Ya fueron bastantes días y el primer ministro no tomó responsabilidad por su pueblo. Los japoneses no pueden vivir encerrados en el sótano hasta que se pueda resolver esto, deben continuar su vida y Lelouch les dijo que era seguro salir- terminó Clovis algo exasperado -Es lo mínimo que debía hacer dada la situación-

Tarde recordaba que estaba haciendo una dura crítica al país que le estaba dando asilo a pesar de la situación, pero su mente le decía que era mejor que lo escucharan ahora y no dentro de unos años cuando la situación fuese irremediable.

No comprendía el repentino cambio del primer ministro, pero sabía que Lelouch no estaba haciendo nada de eso solo por diversión y "salir" en público solo empeoraba las cosas para él. Cuando la situación era lo suficientemente mala por si sola.

El príncipe rubio cerró los ojos esperando críticas de vuelta, incluso de la misma Nunnally si era realista, pero después de agonizantes treinta segundos de sospechoso silencio abrió los ojos y se topó con la enigmática sonrisa de la ex-esposa del ex-primer ministro.

- Haz dicho lo correcto Clovis, no tienes por qué temer a las represalias- siguió sonriendo la mujer aunque con mayor amabilidad continuó -Se que Lelouch te advirtió sobre enojar japoneses cuando estabas a merced de los mismos, pero lo que acabas de decir es políticamente correcto -

La mujer apagó la televisión con un suspiro cansado.

- Genbu está siendo extremista de nuevo, pero para eso nos tiene al resto- Mei puso una mano sobre la de Nunnally antes de continuar -Su plan es escapar lo antes posible de este desastre, la FUN acecha y la situación se podría tornar peor en unas horas o días. Genbu no está dispuesto a pelear por el país mientras la familia corre peligro, por eso había sido un buen primer ministro hasta ahora-

Clovis comenzó a evaluar la situación de nuevo con desfavorables escenarios volviéndose casi un hecho.

- Mi verdadera duda es ¿Que hacen tu y Euphemia aquí?- la mujer estaba muy bien enterada de todas las salidas que Lelouch había ideado para sus medios hermanos por si las cosas salían de la peor manera.

Y aunque actualmente se encontraban metidos en un problema no planeado, las salidas seguían vigentes. Lelouch en persona le había pedido un momento de consideración para Clovis y Euphemia de llegar un momento de necesidad.

Y ahí seguían, escondidos como japoneses a la espera.

- Genbu piensa abandonar las islas, Todou seguro nos seguirá. Los Britannian en el mundo están protegidos por Schneizel y ustedes siguen siendo realeza y sus hermanos finalmente-

Quizás estaba un poco positiva a pesar de todo, pero esperaba que Clovis hablara desde su punto de vista y expresara sus verdaderos sentimientos al respecto.

Como un príncipe que se negaba a regresar a su patria con todas las de ganar, y su rostro ya mostraba ese conflicto.

- Yo...- arrugó sus manos en el hakama que había comprado antes de todo el alboroto y se tragó los nudos en su garganta. -Lelouch me dijo, que probara lo que era vivir fuera de Pendragón y sus comodidades. Me lo dijo como un medio hermano que me aseguraba que a pesar del poder que tenía Britannia y que sigue teniendo, aseguraba que era mucho mejor vivir lejos de ese ambiente- levantó la vista para mirar directamente a la mujer y ser los más sincero posible al contestar su duda.

-Aquí nadie me dice que me calle lo que pienso, que me comporte como un príncipe, que asista a cierto evento o que hay que lucir impecable aunque me guste estar bien vestido- Clovis se sonrojó un poco y sonrió. -Puedo ver la gran diferencia de la que Lelouch hablaba, aunque alguien en su sano juicio volvería a refugiarse a las faldas del imperio más poderoso que haya existido-

Nunnally le sonrió cálidamente a su medio hermano por primera vez en días.

-Pero actualmente, creo que le temo más a Lelouch y su capacidad de girar esto, que al poder de Schneizel. Lelouch nunca me ha mentido, y creo que lo conozco lo suficiente como para saber que no se hubiese dejado enredar por nuestro hermano mayor si no tuviera una ventaja, o si creyera que es una situación perdida... No sé cómo, pero Lelouch liberará este país y al resto-

- Correr hacia Schneizel solo sería dudar de su capacidad y sacrificio-

Para cuando el príncipe rubio había terminado, Mei Sumeragi admiraba con orgullo que alguien más pensara de esa manera, optimista y tonta, pero con un futuro mejor que solo correr.

Si tan sólo Genbu los escuchara.

Tenía miedo el perder de nuevo.


Lelouch P.O.V.

- Debo admitir que fue una grata sorpresa ver tu transmisión Julius, te estás tomando las cosas en serio-

Después de tan largo día, lo último que quería ver era a Schneizel. Ni siquiera tenía la energía para hacer algo más que mostrar indignación con una mirada y tratar de pasarlo de largo hasta la hora de cenar. Pero mi medio hermano no era conocido por ser fácil y se tomó levemente de mi antebrazo para detener mi camino.

- Sé que estás ansioso por llegar a tu habitación, pero ¿Te molestaría si te robo a mi asistente por unas horas?-

Mi molestia permitió cierto alivio por eso.

- Sería un honor- contesté de inmediato y a propósito ya que Kanon estaba detrás de mí.

-En serio ¿Después de todo mi esfuerzo, Lord Kingsley?- el hombre se quejó levemente pero sabía que estaba tan aliviado como yo de esta separación. -Su Knight le acompañará el resto de la tarde- me advirtió de todas formas y evité rodar los ojos exasperado.

Schneizel entonces no puso más resistencia y soltó mi antebrazo.

Hice un camino directo hacia mi habitación, aunque sabía que la baronesa estaba cerca y no tardaría en aparecer por órdenes de Kanon.

Podíamos seguir jugando a la conquista exitosa hasta que fuese prudente.

Cerré la puerta con seguro una vez adentro, incluso si sabía que cualquiera cargaba consigo la llave.

Gensai arrojó aliviado el libro que estaba leyendo cuando me vio llegar, sobre todo sobre mi propio píe.

No perdí tiempo en buscar el sofá pero el hombre lo impidió llevándome de un brazo hasta la cama.

- Esto debe ser bueno- admití con media sonrisa por ver algo familiar y mi increíble fuerza de voluntad. -Hubo momentos en que creí que no lo lograría, pero...-

Me puse a recapitular mentalmente mi día y aunque la transmisión televisiva no estaba en la agenda, revisar las bases y su integridad me habían dado cierto grado de confianza y podía ver una mínima posibilidad de salir de este problema, solo debía plantearme los posibles problemas y soluciones.

- Lelouch, no quiero que te confíes- hablo Gensai desde algún punto a mi izquierda, había cerrado mi ojo para descansar, era demasiado agotador tratar de enfocar el mundo con uno solo. -Médicamente no hay manera de mantenerte funcionando casi normal si no tienes verdadera calma y reposo-

- Pude revisar las posibilidades del país para salir de esta situación e hice lo posible para que los japoneses continúen con sus vidas normales mientras tanto- alegué sin mucha energía pero satisfecho, podía sentir al hombre esculcando todo lo que quería pero no estaba tan feliz como yo.

- Lelouch solo es cuestión de tiempo...- me advirtió en tono preocupado y abrí mi ojo. Quizás lo sabía, pero tenía otras prioridades.

- Ya morí una vez, puedo volver a hacerlo-

- ¿Tiene que ver con esto?- sentí la mano del hombre posicionarse en medio de mi pecho, yo también había visto esa marca.

Y aunque no me explicaba muy bien todo eso de la muerte o la inmortalidad aún, tenía una vida que podía usar para el bien de mis seres queridos una vez más sin complicarme.

Esa noche pude sentir la hoja de mi espada abriéndose paso de un lado a otro, a través de mi cuerpo y no fue la sensación más agradable, pero solo duró unos segundos. Sabia del daño real que había sufrido mi cuerpo entonces, hasta despertar con Charles Di Britannia a mi lado, adolorido y confundido por la misma herida, pero ésta no sangraba y mis órganos funcionaban de manera normal.

Había una marca opaca con la forma del símbolo del geass en esa parte, que se encendió en color rojo cuando mi padre quizo tomar el código, pero después de su derrota y la desaparición de ambos dones, volvió a ser varios tonos más oscura que mi piel y en medio de eso se instaló una delgada línea pálida y rugosa del tamaño de la hoja de mi espada.

Si tenía la misma cicatriz en mi espalda era un misterio aún, pero estaba cansado de las marcas y era lo que menos me preocupaba por el momento.

- Quizás- respondí de manera vaga la duda de mi doctor y sólo suspiró.

Hubo un leve golpe en la puerta y sabía quién era, así que cuando intenté levantarme para atender, Gensai me detuvo del hombro y me ordenó quedarme quieto.

El hombre estaba desarrollando hábitos muy personales entre ambos.

Villeta Nu entró con una leve reverencia y el hombre gruñó de manera audible cuando me senté, pero debía comprender la magnitud de esto.

- Príncipe Lelouch, el emperador lo espera en dos horas para cenar- comentó de manera casual, pero no perdí de vista la reacción de Gensai.

Cuando se suponía que Kanon había seleccionado una persona joven, como para no conocer a los miembros más jóvenes de la familia imperial o su historia personal y por lo tanto no causar revuelo por mi verdadera identidad y hacer mi acto más convincente.

Esta mujer había trabajado con una persona tan dedicada, leal y hasta cierto punto obsesiva, como lo era Gottwald. Que el hombre le contó tantas cosas a su mano derecha mientras trabajó en Britannia para Clovis, y en el baile de máscaras, así como la ocasión en lo mandé en una misión a la capital... que la mujer supo disimular de manera muy convincente el encontrarse conmigo por primera vez, aunque tuviera otro nombre.

Gottwald quizás pensó todo ese tiempo que debía tener a alguien dentro de Britannia, al tanto de lo que fuese prudente por si se necesitaba. La suerte a veces era benévola, y Kanon no sabía de esos encuentros cuando la eligió.

Aunque Villeta Nu no me era directamente leal, admiraba la dedicación y lealtad de Gottwald hasta el punto en que me respetaba por coincidente y me ayudaría de la misma manera.

Gottwald arrojó varios títulos al seguirme, esta mujer tenía curiosidad en si valía la pena seguir un camino similar.

- ¿Tienes segura la llave?- pregunté y Villeta jaló una cadena alrededor de su cuello, bien escondida por el uniforme, mostrando la llave del Shinkiro.

La había guardado en mi bolsillo solo por inercia la última vez que la utilicé.

Y ahora era la única posibilidad de acabar esto.


Aunque, había algunos ajustes que hacer antes de desperdiciar una oportunidad como esa.

- Muy consiente por parte de tu doctor, mandar una lista de los alimentos permitidos y prohibidos para ti, Lelouch- caían las máscaras ahora que estábamos solos, pero Schneizel solo se regodeaba en el triunfo. -Aunque debo admitir que esa apetitosa ensalada... Debe acompañarse de un buen vino-

Kanon sirvió mi copa no muy convencido, pero obedeciendo órdenes como siempre

-Si eso es todo, me retiro a cenar- comentó el asistente maravilla valorando la mesa y que todo estuviera en orden, antes de hacer una reverencia y salir del comedor.

No había manera en que pasara un bocado, mucho menos probar el vino y por último sentirse un poco cómodo por la presencia de Cornelia entre Schneizel y yo.

La manera en que me taladraba con la mirada y el odio que desprendía su cuerpo solo me recordaba que para Britannia, Euphy y Clovis habían muerto, sin mencionar que la culpa era de Japón.

Lo que realmente me sorprendía era que Clovis no estuviera aquí ya, rindiéndose de nuevo a Britannia, el ganador del encuentro.

- Por favor Cornelia, te dije que Lelouch jamás hubiese dado una orden para lastimar a Euphy, su pérdida es una gran tragedia para todos nosotros, pero el avión que Clovis utilizó fue descubierto y no alcanzó a identificarse-

Vaya manera de torcer los hechos.

- ¿Cierto Lelouch?- y la fingida melancolía de Schneizel debía ser nominada a un premio.

- Yo jamás ordenaría algo similar- sisee y Schneizel sonrió convencido. Pero Cornelia estrelló los cubiertos en la mesa.

- Japón debió desaparecer del mapa desde el inicio- me miró con gran coraje, ahora entendía que si ella hubiese asumido mi puesto, el país estaría sumido en una cacería de brujas sin sentido. Sobre todo cuando la culpa era sólo de Schneizel.

-Le estamos dando una oportunidad a su gente de ser mejor- declaró mi hermano mayor mientras reasumía el corte de su filete. -Eso es de lo que se tratan los contratos de "cooperación pacífica"-

No podía estar más en desacuerdo.

Pero entonces un estruendo se escuchó a lo lejos y a través de las ventanas del comedor se pudo ver una luz roja incandescente, sobre el área del centro.

- Señales de vida de los japoneses- comentó Schneizel mientras seguía comiendo tranquilo. Me levanté de mi asiento y me dirigí a la ventana tratando de pensar en posibles amenazas mayores y las causas, pero no había ninguna clara en mi mente.

Quizás...

-Los primeros grupos de resistencia - la voz de Schneizel se sincronizó con mi mente y de repente me sentía cansado. -Te recuerdo Lelouch, que la insurrección se castiga de manera severa, los infractores al tratado serán ...-

- Yo soy el gobernador y actuaré de la manera concerniente- me giré para mirarlo a los ojos y que le quedara muy en claro, que además de estar aquí por la amenaza con fleija, evitaría que maltratara a los japoneses por intentar sobrevivir.

Schneizel sonrió complacido a pesar de todo y agitó levemente su mano incitándome a abandonar la habitación, para atender mis asuntos. Sospechaba de la facilidad con la que me concedía libertad, hasta que mi mano tocó el picaporte y detuvo mi paso con una sola e inocente declaración.

- Ya que Kanon merece algo de descanso después de haber estado contigo todo el día, nuestra querida Cornelia te acompañará para evitar cualquier atentado en tu contra- podía escuchar el entretenimiento en tono.

Evité gruñir con lo que implicaba la compañía de mi media hermana, aunque seguro Schneizel sabía el problema que eso causaría así que no necesitaba verme más afectado al respecto.

Y aunque esperaba que estas situaciones se presentaran tarde que temprano, la sola idea de tener que encontrar un culpable a este levantamiento me hacía pedir a quien sea que me escuchara en el universo, que mi familia no estuviera involucrada.

No quería destruir por completo nuestra relación, si todavía tenía remedio…


Como esperaba, Gensai estaba en completo desacuerdo con esta nueva salida. De hecho su negativa era tan fuerte que Cornelia tuvo que irrumpir en mi habitación para ver qué me tomaba tanto tiempo, Guilford siguiéndola de cerca. Pero al enfrentarse a la furia de un doctor que no temía gritarle a un príncipe imperial, o cualquier autoridad para ser sincero, Cornelia sólo arrugó su entrecejo en una extraña mueca, sin verse ofendida o retada, antes de volver al pasillo y decirme que solo esperaría dos minutos más.

Durante el tenso camino me encontré pensando de manera profunda en la manera de actuar de Cornelia y el cambio de su actitud en el comedor, a cuando nos habíamos encontrado en mi habitación. Sin duda Schneizel había manejado la "muerte" de Euphy y Clovis a su conveniencia, tener a Cornelia de enemigo le habría resultado un tanto molesto.

Pero de lo que me jactaba en secreto era que Schneizel solo se confío del resultado sin verificar, y yo no hice nada para desmentirlo. De hecho él estaba seguro de que no podría defenderme de esa acusación y nadie me creería que el avión había explotado solo incluso si intentaba culparlo a él.

Decirle a Cornelia no arreglaría las cosas, tampoco me sacaría de las garras de Schneizel y que ella se suavizara conmigo solo levantaría sospecha. Así que... la cara que puso cuando Gensai la amenazó, me era incómoda.

"No se cómo se pueden llamar a si mismos familia imperial, si le hacen esto a su propia sangre"

Yo no esperaba que Gensai hiciera un comentario de esa índole, por lo cual no estaba preparado para ponerle un alto.

El hombre tampoco sabía lo amargo de sus palabras, sobre todo para Cornelia que había "perdido" a Euphy en este país. Así que dentro de lo bizarro del momento, mi media hermana solo se tragó sus palabras con una mirada estrecha y por coincidente sabía que tampoco confiaba tanto en Schneizel como quisiera admitir.

Y seguía sin ser suficiente para mi.

El auto se estaba deteniendo al llegar a la barrera policiaca de Britannia y noté con preocupación que había demasiada gente, de hecho le habían hecho paso a un camión de bomberos. Aspiré de manera profunda antes de poner un pie afuera y le tendí mi mano a Cornelia como parte del protocolo.

Nuestra llegada no pasó desapercibida.

Sentí el escrutinio de algunos japoneses que se aglomeraban con miedo en las aceras, observando los daños, tentando su suerte respecto al plan de cooperación pacífica.

Otros tantos siendo interrogados de manera civilizada por los policías, pero ningún culpable a la vista.

Cornelia me seguía de cerca cuando empecé a moverme buscando respuestas.

- ¿Que pasó aquí?- demandé a la primer alma que decidió reportarse directamente y el joven oficial tembló de manera leve antes de volver a reunir sus agallas.

- Recibimos un reporte de saqueos, Lord Kingsley- comentó el oficial de manera controlada -Sin embargo, cuando llegamos los responsables ya se habían retirado, y los vecinos trataban de apagar el fuego por su cuenta-

Traté de no externar mi sonrisa de alivio al no tener que ejercer un castigo de inmediato, pero mi mente entonces volvió a preocuparse por la sola idea de terrorismo interno y no hacía la opresión de Britannia.

- ¿Nada que ocupe nuestra presencia entonces?- declaró Cornelia de manera aburrida a mis espaldas. El oficial volvió a temblar, no había notado a mi media hermana.

- Nosotros podemos encargarnos, your highness- aseguró.

Entonces procedíamos a retirarnos, cuando un nuevo estruendo a lo lejos captó la atención de todo el mundo. Hubo segundos de silencio esperando mas desastre o una explicación, pero sólo comenzaron a sincronizarse las patrullas de Britannia por medio de la radio.

- ¿Otro saqueo?- la duda del oficial que había estado hablando conmigo se escuchó perfectamente y Cornelia sólo gruñó sabiendo que debía acompañarme.

Pero... Mi estómago estaba hecho un nudo tenso que no tenía un buen presentimiento de la situación.

El país no debía destruirse a si mismo, no sabía que tanto tiempo me llevaría liberarlo y quizás para entonces podría ser demasiado tarde.


Genbu P.O.V.

- ¿Donde está Suzaku?-

La única orden que había dado en días y había sido desobedecida por todos de manera voluntaria.

- Por ahí- contestó Mei poniendo un par de platos en la mesa de forma muy tranquila.

- Estamos en peligro- apunté como si no fuese obvio y miré alrededor en busca de las maletas que les pedí que hicieran.

Nunnally entró y puso los cubiertos con una sonrisa, pero se retiró con la misma rapidez a traer más cosas. Mei me miraba de soslayo esperando que continuara, pero mi mente trataba de encontrarle sentido a esta escena.

- ¿Y sus maletas?- tenía que preguntar. Recibí una mirada escéptica de mi ex-esposa -Les dije que nos iríamos está noche-

- Nunnally no quiere marcharse, Suzaku se fue antes de llegaras, con su maleta así que creo que no piensa volver en algunos días y yo estoy poniendo la mesa- contestó de manera calmada y se atrevió a invitarme a tomar asiento.

Las espadas tenían montado el perfecto operativo para esta salida...

Clovis entró al comedor con varios platos de comida, seguido de cerca por Euphemia y me saludó con un asentimiento rápido y respetuoso.

Yo había ordenado que se fueran con Reuben a esconderse mientras fuese prudente, si no querían darse por vivos a la sociedad.

Pero nadie había puesto atención al parecer y mis nervios no estaban para ser probados justo ahora.

- Tenemos que hablar- siseé en dirección de Mei, ella solo rodó los ojos de manera exasperada, antes de ignorar por completo mis palabras y seguir poniendo la mesa.

- ¿En serio necesitas una explicación para esto?- preguntó -¿El porqué no estamos listos para salir del país? Creí que tenías más confianza en tus hijos-

Aspiré tan profundamente como me era posible ya que no quería discutir, pero esta clara insurrección no era de mi agrado, mucho menos lo que implicaba.

-Ya lo hablamos- advertí y Mei sonrió a pesar de todo.

- Nosotros también, bueno, Suzaku me platicó lo que tenía en mente y Nunnally se niega a dejar el país sin Lelouch-

Me recargue en la pared más cercana y me llevé una mano al puente de la nariz.

- La salida del país no estaba a discusión-

- Pero tus hijos están dispuestos a dejarte ir solo si quieres irte- contraatacó de inmediato Mei -Hasta ahora solo has logrado que Suzaku se esconda ¿Podrías detenerte un minuto a pensar en lo que...?-

- ¡Tengo días pensando en una salida a esto!- grité y era tan sincero como mi desesperación al respecto -¡Tengo días sin obtener una respuesta! ¡Sin estar seguro de que no me quitarán otra parte de la familia si me quedo! ¡Tratando de no dudar de Lelouch aunque parezca que debería!-

Era un leve peso levantado de mis hombros al admitirlo en voz alta, pero decirlo también lo hacía más real y agotador.

- Vi el anuncio de Lelouch...- bajé la cabeza y mi tono. -El país entero lo vio, él es la máxima autoridad de Japón ya-

Y no se veía en lo más mínimo afectado u obligado. Aunque yo sabía lo bueno que era para mentir, los demás caerían fácil en la trampa con sus bellas promesas, después culpándolo por cualquier horror que se le ocurriera a Schneizel.

- ¿Por eso piensas abandonarlo?- cuestionó Mei y levanté la cabeza ofendido por la acusación, tenía los brazos cruzados a la altura de su pecho de manera tensa. -¿Después del sacrificio que está haciendo?-

- El plan es volver por Lelouch cuando ustedes estén...- no me dejó terminar cuando dejó caer ambas manos sobre la mesa.

- ¡No hay tal cosa como el plan, Genbu! Lelouch no puede planear una salida con fleija en nuestras cabezas ¡Lelouch no abandonará el pais porque nosotros estemos a salvo! Todo se definirá en la oportunidad que se presente y cómo la aprovechemos, Lelouch y Suzaku están buscando esa oportunidad-

Nunnally se detuvo en el marco de la puerta con una expresión seria, había escuchado todo desde el inicio pero no se veía escandalizada o en desacuerdo. Contrario a eso apoyaba la idea de quedarse y esperar.

Lo bueno.

Lo malo.

-Y si vamos a morir todos, así será. Pero no porque no se haya intentado-

Sentí un enorme escalofrío recorrerme de pies a cabeza, mi opción no era morir en Japón. La opción no era seguir velando por un país que no nos apoyaba...

No si yo salía perdiendo.

Mi familia prefería morir-

Esa idea no la concebía mi mente.


Suzaku P.O.V.

Observar no era uno de mis fuertes. O al menos así lo creí toda mi vida cuando obviamente, Lelouch tenía una capacidad especial en notar detalles o llevar a cabo planes que otras personas ni siquiera soñaban.

Pero dadas las circunstancias, llegaba a una nueva conclusión al respecto.

Estar tan cerca de Lelouch nunca me obligó a desarrollar ninguna de esas cualidades, y no porque no las tuviera. Solamente confiaba de manera tan ciega en su capacidad que no le prestaba atención a mis instintos naturales y el alcance que tenía.

Muy útil en estos momentos.

-No se todavía cómo esperas que la desobediencia civil nos libere- comentó Kallen por el radio, sonreí levemente al ver que Lelouch había reaccionado tal cual traté de predecir.

El primero en llegar a la escena para evitar un abuso de autoridad. Sin importar la hora, o lugar. Trataba de vigilar en persona cualquier problema que se pudiera presentar para así evitar un caos mayor y el pánico japonés.

Predecible solo si seguía siendo Lelouch Kururugi y no lo que trató de meternos en la cabeza.

-Quizás es hora de que los ilumine a todos- respondí alejándome de la ventana cuando los policías de Britannia comenzaron a movilizarse por la nueva explosión.

Estaba en el tercer piso de un edificio junto al que había sido saqueado, solo para admirar de cerca las acciones de Lelouch cuando se suponía que la familia no lo estaba observando.

Me había engañado algunos minutos la vez que lo vi con esa ropa en la base, la primera impresión sin duda era poderosa. Pero ahora estaba más que seguro que... lo que sea de lo que Lelouch nos estuviese protegiendo, a base de esta toma de poder, era un gran problema.

Lo decía FLEIJA, lo decía su alivio al notar que no había ningún detenido por el saqueo y la manera cansada en que su cabeza se ladeaba levemente al estar escuchando los por menores.

Dudaba que Lelouch tuviera un plan, aún. Y yo tenía la mitad de un plan... Sólo para tratar de sobrevivir, aprovechando la distracción de la FUN, pero tampoco sabía cuándo actuarían así que era una apuesta riesgosa.

- Debemos cansar la vigilancia de Britannia- dije para todos los que sintonizaban este canal -Que no atrapen a nadie, que no sea un atentado terrorista contra Britannia, pero que parezca un levantamiento civil en contra de nuestra misma gente-

Mi padre me mataría después por tanto desastre que estas acciones provocarían, pero leí perfectamente el contrato de cooperación y las repercusiones solo se presentarían si los japoneses se levantaban en contra del poder de Britannia. Desconociendo al gobernante o las órdenes del emperador en cuestión.

Jamás se habló sobre el país cayendo en una "psicosis colectiva" y atacándose a si mismo por el cambio de poder. Buscando de manera desesperada recursos para sobrevivir.

-Podemos dirigir la atención de las autoridades de esta forma- aseguré -Mientras podemos reagruparnos o conseguir armamento. La Federación no esperará mucho antes de actuar, así que podemos usar su iniciativa como distracción para recuperar el país y unirnos al frente mundial. Pero para eso debemos mantenernos muy atentos, comunicados y dispuestos a hacer lo que sea necesario. El sistema militar se disolvió por completo y huyó, así que para cuando las autoridades competentes reaccionen, la oportunidad podría haber pasado...-

Todo el plan se basaba en suposiciones sin pruebas, esperanza en la gente de Japón y confianza en extraños.

Tres cualidades descartadas en cualquier plan cuerdo, pero era todo lo que teníamos.

Y si no funcionaba, no era porque no lo hubiésemos intentado.

- Que siga la rebelión de Japón- ordené.

Y pensar que Lelouch siempre confió en este último recurso.


Estoy emocionada... esto se está acabando :D

anySuzuki