Stage 74: Nippon rebellion

Lelouch P.O.V.

Estaba... Sumamente aliviado de que las movilizaciones a lo largo de Japón fuesen hasta cierto punto inocentes.

Saqueos, robos, comprendía la desesperación de la gente.

Pero no era nada planeado de forma cuidadosa, tampoco un levantamiento terrorista o masas incitadas por el gobierno caído. Así que dentro de las catastróficas escenas que pasaron por mi mente cuando se me informó de problemas, esta era la mejor de las noticias. Porque era un suceso esperado y comprensible.

Tampoco podía culpar a alguien de los saqueos ya que la gente estaba actuando de manera rápida para volver a esconderse con "provisiones". Así que por el momento podía seguir pasando por alto el desastre que estaban causando en ciertos centros comerciales o edificios, porque no eran una amenaza para Britannia ni su emperador.

Sin embargo, eso solo resolvía algunos de mis problemas inmediatos, no creí que Britannia pudiera exigirme más.

- ¿Que sucedió realmente con Euphy y Clovis, Lelouch?-

Mi codo se resbaló de la vestidura del auto y mi frente quedó a centímetros de la ventana.

Estaba cansado de tener que fingir para mi familia, o Japón, incluso para aquellos britannian que estaban bajo mi mando en las islas.

¡Solo me faltaba fingir para Cornelia!

Me enderecé de manera digna como si lo anterior solo hubiese sido un accidente en perfecta sincronía, pero sentía la penetrante mirada de mi media hermana esperando una respuesta.

¿Qué quería saber exactamente?

- ¿Suceder?- la miré de reojo tratando de restarle importancia -¿Que esperabas que pasara cuando Clovis se metió a Japón de manera ilegal?-

Tenía un mal presentimiento por la manera en que Cornelia se expresaba, sobre todo porque podía interpretarse de varias formas, y si Clovis seguía escondido con Euphy tal cual le había dado la opción, entonces me seguiría apegando a la trágica muerte que Schneizel había orquestado.

- Lelouch, yo estaba enterada de que Clovis vendría a Japón- declaró Cornelia de manera sospechosa y se cruzó de brazos. -De hecho Clovis vino a mi cuando Schneizel se lo propuso, incluso si Schneizel le dijo que no me comentara nada para evitar mis esperanzas o...-

- Rabietas- completó Guilford cuando mi media hermana titubeó tratando de recordar la palabra exacta.

Traté de evitar reírme por semejante revelación, pero era tarde y realmente me causó algo de gracia la molestia de Cornelia y la nada culpable expresión de su Knigth.

- ¿Y eso que tiene que ver conmigo?- seguí rodeando el tema de todas formas -Para empezar ¿Quien te asegura que estuve ahí cuando todo pasó?-

A cada palabra que seguíamos intercambiando, el tema pasaba de una casual pregunta a un interrogatorio muy serio. Que podía ser a consecuencia de que Schneizel no tenía datos precisos o siquiera confirmados de la muerte de nuestros medios hermanos, y no podía darle tantos detalles a Cornelia como ella quería.

Si su consciencia no podía descansar hasta no saber que fue de Euphy, yo también tenía problemas y prioridades que resolver antes de encontrar paz.

- Lelouch tú no lastimarías a Euphy- continuó nivelando el tono de su voz. Me atreví a mirarla directamente para saber si lo decía como una pregunta o lo estaba asegurando.

Pero esta hermana, de todas las que tenía, no hablaba sin tener bases y tampoco solía recurrir a las mentiras para conseguir algo como Schneizel.

- Dime, si tu lo ordenaste- repitió casi deletreando cada palabra y con gran esperanza hasta el final.

No podía decirle algo que pusiera en peligro todo el plan. Además un poco más de sufrimiento no le haría daño.

- No supe lo que había pasado hasta horas después, pero con la tensión que había por las declaraciones de guerra que fueron televisadas, di la orden de que cualquier cosa que no se identificara, fuese destruida en el acto- una mentira incluso para mi, estaba actuando fuera de la ley entonces -Así que de alguna manera la orden que di, actuó como responsable del accidente-

Me recargue en el asiento resignado a que de todas formas no tenía buenas relaciones con Cornelia y tomar la responsabilidad por la jugarreta de Schneizel solo le quitaría responsabilidad al país entero.

Mi media hermana guardó un tenso silencio donde no quise mirarla directamente, si quería asesinarme no debía hacer contacto visual para darle otro motivo. Pero contrario al desplante que esperaba, sólo suspiró y combinó un gruñido al final.

No la sentí acercarse hasta que su mano se plantó en mi rodilla.

- ¡Cornelia!- y era mi turno de reprenderla, había bastantes maneras de asesinarme justo ahora pero un susto era cruel y bajo.

Me palmeó un par de veces más la rodilla antes de sentarse correctamente con una enigmática sonrisa en su rostro.

- ¿Realmente crees que no me enteraría de los por menores de un rescate para mi hermana?-

Intenté hablar temiendo a dónde se dirigía pero levantó la mano advirtiéndome que guardara silencio.

- Desde que Clovis dejó de confiar en el secreto intento de Schneizel y me informó de los planes, Guilford comenzó a investigar la ruta, el avión y el piloto al que nuestro medio hermano le encomendaba la vida de dos Príncipes imperiales, sin escoltas o protección.-

Parpadee confundido, Cornelia permitió algo parecido a una sonrisa instalarse en su rostro antes de continuar.

- Había ordenado a Guilford abordar ese avión como fuera posible, no era nada responsable mandar a Clovis sin protección y mucho menos dejarlo vagar solo por Japón en busca de Euphy-

Mis entrañas se revolvieron de manera incómoda. Eso sólo significaba-

- Llegamos tarde, la hora de partida se había adelantado- una sombra se instaló en los ojos de mi media hermana, yo no podía imaginarme el giro que hubiera dado todo si Guilford hubiese logrado abordar.

Era un secreto a voces que Cornelia lo apreciaba tanto como si fuese un miembro de la familia y otros tantos apostaban por una relación más allá de una princesa y un caballero.

- Pero el hangar del que partió el jet tenía claras evidencias de sabotaje-

Levanté la vista tratando de verme impresionado, algo inútil ya que Cornelia parecía saber los alcances de Schneizel y los que no imaginaba también, pero no sabía cómo reaccionar al ser atrapado en mi mentira.

- Hubo solo un testigo, quien había instalado el dispositivo explosivo, más nunca supo a quién transportarla ese jet, por lo cual lo vio como un trabajo más- cuando Cornelia terminó, aspiré de manera profunda pensando en cómo ordenar de nuevo los hechos alrededor de esta declaración que seguía teniendo la verdad a medias.

- Se que Schneizel lo arregló todo, para que Japón fuera culpado-

Pero no sabía que Euphy y Clovis no hablan logrado abordar el avión gracias a la intervención de Asahina y eso todavía podía dar un giro diferente a esto.

Cornelia me miraba con los ojos algo vidriosos, profundamente enojada aunque no conmigo, pero buscando algo cuerdo en estas relaciones de hermanos que no se suponía que debían ser así.

- Lelouch...-

¿Que debía hacer yo en todo caso?

Estaba cansado de tener que mentir y podría morir antes de conseguir la liberación de Japón o incluso FLEIJA nos arrasaría sin cuestionar, y Cornelia estaba frente a mí, segura de que yo no había hecho nada por lastimar a Euphy.

- Si sabes que Schneizel lo planeó todo... ¿Qué estás haciendo aquí, siguiendo sus órdenes?-

La mirada de mi media hermana se oscureció y apuñó sus manos sobre su pantalón. La manera en que apretaba sus dientes era dolorosa solo de mirarla, así que una respuesta no era algo que me daría de inmediato, miré a Guilford entonces esperando entender algo pero el hombre también parecía estar considerando su situación de acuerdo a los verdaderos deseos de mi hermana.

-Ya no voy a obedecer órdenes que vayan en contra del bienestar de lo que queda de mi familia- declaró Cornelia finalmente con odio contenido, pero suavizando su mirada al encararme.

No escondí mi entretenimiento amargo siguiendo su línea de pensamiento.

- ¿Y no crees que es un poco tarde para eso?-

Con la mitad de la familia "muerta" o siguiendo órdenes del más listo de todos nosotros.

-Mucho tiempo pensé en que renunciar a mi título y derecho de sucesión había sido cuestión de un berrinche de un niño de diez años y que no pensaba bien las cosas al lanzar por la borda lo único que nos separaba de un mundo lleno de dolor y de miseria- continúe y eso nadie podría negarlo.

Se suponía que había adultos responsables a mi alrededor entonces.

-Tenia miedo, más por el futuro de Nunnally que por el mío. Sin techo, dinero, protección o la edad para ser productivo, me prometí hacer lo necesario para sobrevivir-

Cornelia me miraba desprendiendo culpa por cada uno de sus poros, pero no sería considerado solo por eso, debía escuchar lo que les tenía guardado desde entonces, aunque el peso de mis decisiones solo fuese mío... ¿Pero qué podría haber sabido un niño de diez años que el resto no supiera ya?

-No me tomaron tus años, hermana, para darme cuenta de que no quería esos peligros para Nunnally. Y por suerte, misericordia o pena, no me importa ya, las cosas cambiaron para bien en este lugar, mejor de lo que pudieras imaginarte-

Suspiré recordando cómo estaba pagando estos años de confianza.

- Así que perdona mi falta de tacto si quieres, pero no veo por qué seguir bajo las órdenes de Schneizel si te hizo tanto daño-

Guilford intentó salvar la situación, hablar en defensa de mi media hermana y seguro darme una explicación para cambiar de mentalidad. Pero Cornelia lo detuvo levantando una mano, su cabeza había caído hacia adelante cubriendo con su cabello sus ojos.

Su actual posición no me causaba pena o remordimiento.

- Sé, que no debí dejar que esto llegara tan lejos- comenzó y era notorio cómo se le dificultaba deshacer el nudo en su garganta -Y que Euphy no regresará sólo porque finja frente a Schneizel creer en tu culpa, y confesarte a ti que sé lo que realmente pasó. Mi cierre será cuándo Schneizel pague lo que le hizo a Euphy y a Clovis...-

Enarqué una ceja un tanto incrédulo.

- El motivo sin embargo de hacerte ver todo esto, es que yo te debía un poco de ayuda cuando todo este asunto comenzó hace años. Euphy trató de hacer lo mismo cuando supo que tú y Nunnally seguían vivos, Clovis también trató de manera inocente de recuperar a Euphy por mi...- bajó un poco la mirada reprimiendo las lágrimas -Al menos todos ellos lo intentaron, y yo no voy a ignorar de nuevo las señales de que lo que queda de mí familia está en riesgo y necesita mi ayuda-

La miré todavía de manera escéptica. Hablaba como una completa extraña, ya que sentimientos no era algo que Cornelia dejara reinar en medio de una batalla, y ahora yo era recipiente de todo su amor fraterno.

- ¿Acaso no necesitas ayuda para burlar a Schneizel y defender este país?- cuestionó con un poco de desesperación después de que la miré más de cuarenta segundos sin decir nada.

Eso me daba una idea. Aunque no sabía si Cornelia solo me estaba probando.

No creía poder yo sólo contra nuestro hermano mayor y era tan invitador tener un hombro en el cuál apoyarse, que sentía en mi garganta todo el peso de mi fachada y mentiras queriendo salir.

Era una cruel manera de presionarme en aceptar algo que necesitaba, pero que no sabía si arruinaría lo poco que llevaba planeado.

Me hundí en el asiento de manera miserable con una mano en mi frente. Sentí a Cornelia tratar de acercarse pero también vi que Guilford la detuvo con una mano en su hombro.

Necesitaba espacio, aire fresco... Un descansó de todo esto.

Y quizás podría pensar mejor en la generosa oferta de Cornelia.


No esperaba que este lugar siguiera habitado, pero confirmarlo era una gran sorpresa. En el mal sentido, ya que mi estómago se retorcía de manera incómoda con algo más que culpa. Tomaba de manera inmediata la responsabilidad de que las luces del templo permanecieran apagadas, una capa de polvo inusualmente gruesa adornando los escalones y la tonta idea que mi mente se formaba de que hasta la vegetación de los alrededores había crecido de manera salvaje.

Era absurdo pensar que la maleza había aparecido y se había desbordado por las escalinatas de manera tétrica, sobre todo si no teníamos más de una semana en esta supuesta nueva forma de gobierno. Sin contar que no existía tal maleza y mi mente solo exageraba el abandono de este lugar.

Solo algunas hojas caídas cruzándose en mi ascenso y leves nubes de polvo que levantaba mi capa al arrastrarse.

-Recuerda que solo tenemos unos minutos- dijo Cornelia siguiéndome de cerca pero sin sonar molesta o apresurada, solo cautelosa de la oscuridad que nos rodeaba y una mano lista en su arma.

Guilford había sido muy amable en obedecer a mi media hermana cuando le ordenó quedarse en el auto que se supone nos transportaba a los disturbios alrededor de la ciudad, así nadie sospecharía de una desviación en la ruta, aunque Schneizel confiara en que Cornelia no me dejaría salir de mi papel como gobernador.

Como dije, no venía aquí a encontrarme con nadie.

El templo había sido abandonado por seguridad, pero me causaba un poco de tranquilidad ver un solo paisaje familiar que no fuesen las paredes del edificio de gobierno Britannian.

Cuando llegué a la cima, sentí mis piernas temblar un poco y Cornelia de inmediato me tomó de un brazo.

- No se porqué insististe en esto si podíamos haber dado por terminada la patrulla y así regresar a descansar- su reprimenda era leve pero sonaba genuina así que recargue mi cabeza en su hombro completamente agotado.

Le concedería la victoria en el punto en que hubiese sido mejor regresar y guardar las pruebas de lealtad para otro día, pero Schneizel no me hubiera dejado tener un poco de paz tampoco.

Ver el templo, aunque despoblado, solo le daba sentido a mi mente, recordándole por qué hacía las cosas. No me sentía mejor, pero sí más decidido.

- ¿Como terminaste así?- cuestionó Cornelia después de unos minutos, observando sin mayor interés el paisaje.

-Bueno, cuando mi madre murió...- comencé y mi media hermana gruñó para detenerme, no pude evitar reírme de su desesperación.

- Sé perfectamente cómo comenzó- me reprendió, pero su voz se suavizó por completo al continuar -Pero, tú eras un niño muy sano aunque sin nada de condición física-

Me despegué de su hombro con un suspiro y eso no le gustó para nada.

- Me gusta trabajar solo y resolver mis problemas de la misma manera- argumenté recordando dónde estaba mi dignidad en todo esto.

Hubo una especie de zape fantasmal en mi cabeza por decir eso en terreno familiar, así que sonreí.

-Ha valido la pena- aseguré sin entrar en detalle, aunque Schneizel seguro le había contado algunas cosas, el problema era saber qué cantidad de sus palabras era verdad.

El sonido de una rama rompiéndose me alertó de un intruso y Cornelia de inmediato tenía un arma en sus manos. Las sombras cubrían la identidad de quién nos había seguido, pero la sensación de incomodidad en mi estómago era familiar

-Vaya, vaya-

Y mis presentimientos nunca fallaban.

- Le advertí al emperador Schneizel que no eras de fiar y aquí está la prueba-

Sawasaki salió de la vegetación del templo con una sonrisa socarrona y una valentía un tanto estúpida. Sobre todo por su declaración.

- A todo el mundo le advirtió que yo no era de fiar, Sawasaki-san...- ladee mi cabeza un poco de manera inocente antes de continuar -Así cualquiera con un poco de cerebro podría ir descartando hasta dar con la traición indicada-

La sonrisa del hombre pez se volvió una línea tensa demasiado rápido. La lógica de mis palabras era amarga, pero eso no evitó que reclamara aunque sea un triunfo.

-Nadie volverá a creer en tí, muchacho. Japón o Britannia, no perteneces a ningún lado-

Cornelia se conservó inmóvil de una manera tensa, definitivamente no necesitábamos que Schneizel supiera de este pequeño escape aunque no tuviera una misión específica, sólo era un poco de aire fresco. Pero también había una parte lúcida en mí que me decía que no debía caer en las provocaciones de este hombre, que podría torcer sus palabras hasta que Schneizel eventualmente creyera en mi solo porque no le quedaba otra opción.

-Y es cuestión de tiempo para que todos sean aniquilados bajo tu protección-

Levanté una mano y Cornelia entendió el gesto a la perfección. Disparó con precisión en la mano de Sawasaki haciendo al hombre soltar un aullido de dolor, tenebroso pero tan satisfactorio.

Pensándolo bien, no tuve tiempo de especificar si quería a este hombre vivo o muerto. Agradecía la mente fría de mi hermana para diferenciar de querer un silencio normal, a un silencio absoluto.

Me acuclillé frente a la forma herida de Sawasaki sin mucha satisfacción, las preocupaciones mayores me lo impedían.

-¿Crees que realmente le interesa a mi hermano mayor lo que sea de usted, Sawasaki-san?- me mofé buscando que su mirada se conectara con la mía, ya que esto no quedaría en una simple herida no mortal. –Un hombre que le entregó todo lo que pudo de su país al enemigo, y que a cambio no recibió nada-

Chasqueé la lengua inspeccionando de cerca el agujero de bala en su palma.

-Schneizel no le presta atención porque no necesita absolutamente nada de usted, ni le es útil- me enderecé con algo de esfuerzo mirando los alrededores –Y usted fue lo suficientemente estúpido como para venir solo, a echarme en cara algo completamente ridículo ¿En serio?-

Cornelia ajustó sus dedos en el gatillo y eso llamó la atención del hombre. Lo tomé como la oportunidad perfecta para patearlo en la cara, esa me la debía desde hacía tiempo, y la dura suela de las botas ayudaba a que el impacto fuese mayor que mi fuerza.

El cuerpo de Sawasaki se desplomó en el suelo sin más escándalo, sabía que Schneizel no extrañaría su presencia. Pero tampoco me apetecía causarle una muerte lenta y dolorosa si no podía disfrutarla. Sin mencionar que había una larga fila de personas esperando tener un cierre con este hombre.

-¿Podemos solo atarlo a algún árbol?- cuestioné y Cornelia sonrió entretenida.

No había animales salvajes que se lo pudieran comer de aquí a que resolviera esto y con suerte alguien lo encontraría y lo pondría en custodia. Schneizel no sería una de esas personas ya que no le interesaba en absoluto este lugar como para hacer una excursión, de hecho su atención estaba centrada en cosas más grandes que las islas, ya que dejaba el control en mis manos sin mucho preámbulo.

-Listo-

Miré sobre mi hombro en dirección de Cornelia, solo me había sentado en los escalones a esperar que ella pudiera lograr algo que yo no. Me distraje por el tiempo suficiente como para darme cuenta de que había hecho un trabajo perfecto y con los recursos disponibles. Sin duda la corbata de Sawasaki sería difícil de deshacer de acuerdo a los nudos que alcanzaba a ver la manera dolorosa en que sus muñecas estaban sujetas al tronco de un árbol cercano.

De haber sabido que el hombre se veía tan bien amarrado a la espera de una muerte dolorosa, lo hubiese hecho desde antes.

-Gracias- musité cuando Cornelia se paró a mi lado, tuve que levantar la cabeza un poco ya que no se sentó, pero en su mirada habían cambiado varias cosas.

La primera era que se veía satisfecha por hacer algo fuera de la políticas de Schneizel. Me quedaba claro entonces que a pesar de siempre seguir las ordenes de un imperio armamentista y ser excelente en ejecutar el control en el territorio, lo hacía por Euphy y todas las protecciones que le podía otorgar gracias a eso.

Concordaba con que no era lo mismo ser una princesa y seguir la corriente de la cabeza de la familia para vivir con comodidades el resto de la vida; que ser un niño exiliado sin siquiera la mayoría de edad, una hermana más pequeña y sin hogar, en un país que estaba a punto de caer en la guerra.

Muy diferentes perspectivas.

Pero ahora que actuaba sin pensar en Euphy…

¿Debía de quitarle un peso a su cabeza¿

Aunque pereciera, serían reunidas al final de esto. Me maldeciría por ocultárselo claro está, pero de acuerdo a lo peligroso de la situación necesitaba extremar precauciones y supongo que Nunnally ahora estaba intercediendo por nuestros medios hermanos.

-Vamos Lelouch, debemos regresar- su mano se tomó de manera firme de mi antebrazo y me obligué a levantarme a pesar de querer quedarme un rato más.

Empecé a sacudir mi ropa para no dejar huellas de haber estado fuera de un auto mucho tiempo, pero sentí el cuerpo de mi media hermana muy cerca y para cuando levanté la cabeza, sus brazos estaban alrededor de mil con gran cuidado, envolviéndome en un abrazo.

-Te regresaré a donde debes estar- prometió Cornelia de manera incómoda, pero con todo el fervor que podía imprimir en sus palabras a pesar de nuestra extraña posición.

Decidí creerle a falta de mejor alternativa, era lo único que tenía de todas formas.


Genbu P.O.V.

Perdí el control de toda mi vida en un parpadeo.

Mi puesto, mis hijos, mi hogar, un sueldo y modestos ahorros en una cuenta bancaria. No había favores por cobrar, no podía contar con personal al que no podía pagarle, no podía conseguir una salida del país tan fácil como había pensado al inicio.

Y de todas formas nadie me estaba escuchando. Ni me apoyaba.

-...Los incidentes no tienen conexión, parecen saqueos inofensivos, pero la cantidad podría ser un alarmante indicador de que el país no se quedará pacífico por más tiempo-

Gruñi de manera audible y Todou detuvo sus palabras para mirarme de manera desaprobatoria.

- ¿Que?- y ahora las espadas me miraban también -Se supone que deberías estar fuera del país, no interrumpiendo asuntos nacionales. ¿O acaso no llegó tu paquete de Open English, El mundo del ruso de Disney, o Mandarín sin barreras? –

Sentía mi rostro caliente en vergüenza para cuando terminó de hablar y Urabe no pudo callar su estrepitosa risa, aunque no creo que estuviera tratando de hacerlo.

Yo era una autoridad.

- ¿Que dijiste?- pregunté entre incrédulo y retándolo a que lo repitiera. El entretenimiento del resto se vio fulminado con la misma rapidez con la que empezó, pero Todou solo afiló la mirada, su decisión sin menguar un solo segundo.

Sabía que venía un gran argumento y era lo único que faltaba para colmar mi semana, de nuevo.

- Me escuchaste perfectamente- aseguró sin encender su temperamento, me miró de arriba abajo escaneando en mi ropa algo, pero se dio por satisfecho con tan poco escrutinio y rápidamente volvió a sus asuntos.

- Todou- mi tono rosaba la advertencia, necesitaba más que solo una mirada corta y que el resto del día todos me ignoraran como un fantasma.

Nadie seguía mis órdenes, aunque no tuviera mi puesto oficial en esta jerarquía, había esperado que los más cercanos me respetaran como persona para empezar.

- ¿Cual es el motivo de esta insurrección?- cuestioné nivelando mi enojo creciente, pero cuando Todou no levantó la vista de los papeles que tenía esparcidos en la mesa, estrellé mi palma abierta en la superficie sin dañar nada, pero causando una verdadera reacción en las espadas. Sólo en las espadas.

-Seria insurrección si hubieses dado una orden como primer ministro respecto a la seguridad del país y yo no estuviera haciendo nada- aseguró Todou sin levantar la vista de la mesa, aunque estaba seguro que no podía seguir leyendo. -Pero dado que las únicas veces que pude sacar una idea de ti era para abandonar el país, no entra en mis funciones ayudarte-

- ¿Que funciones?- siseé -¿Acaso no te das cuenta de que no queda nada que dirigir?-

Todos eran unos tontos por aferrarse a un sistema que había sido aplastado. Creyendo que todavía había probabilidades de vencer a un imperio que tenía incluso más poder que antes. ¡¿Donde estaba la fe en todo eso?!

Todou aspiró profundamente, atizando mi frustración con su tranquilidad.

- No voy a tratar de explicarte nada, Genbu- levantó la cabeza y me miró a los ojos con cansancio. -De todas formas nada entrará en tu cabeza si te niegas a ver por ti mismo lo que está aconteciendo, y esa casi nula probabilidad de terminar esto a favor de nosotros, de una vez por todas-

Me separé de la mesa en dos grandes pasos, justo a tiempo para no golpear a Todou en la cara, enseñándole que la esperanza era para los crédulos. Los milagros no existían. La realidad nos enseñaba el resultado de las acciones que tomamos en alguna parte del camino.

- ¿Por qué...- mi garganta raspaba a cada letra y me obligué a pasar un poco de saliva -...crees que esta situación tiene remedio? ¿Por qué debería creer como tú en que sin ejército, knigthmares, o bases, puedes rescatar el país de Britannia?-

Estaba de espalda a todos, pero sentía la tensión de la habitación. Incluso seguro se miraban en busca de una respuesta que pudiera convencerme.

Un hada madrina, una máquina del tiempo...

Finalmente Todou suspiró, y sabía entonces que no podía darme un motivo.

- Te equivocas- dijo, y me giré si acaso eso había sido una respuesta a mis pensamientos. -Porque Britannia no tiene este país, lo tiene Lelouch-


Mei P.O.V.

Las cosas seguían su curso, era lo que al menos debía preocuparnos.

Los días seguían pasando en extremo silencio, la noche llegaba con la rotación natural de la tierra, el frío se hacía presente con el final de la primera mitad del mes decembrino ...

Quería ser un poco optimista y pensar que el próximo año esto sería una anécdota en los libros de historia, una agradable de contar, con recuerdos y risas.

Pero Genbu se la pasaba sentado en la sala, esperando el timbre del teléfono para exigirle a Suzaku que regresara. O mirando por la ventana, esperando una luz rosada en el horizonte que nos advirtiera que FLEIJA estaba a segundos de asesinarnos. Su actitud taciturna ponía a todos de nervios, pero además de eso no hacía más.

El periódico de todos los días no reflejaba la situación tensa de Japón, todo lo contrario, invitaba a los japoneses a salir sin miedo a las calles y retomar sus vidas, con la garantía de seguridad del nuevo gobernador. Incluso se había hecho una "invitación-obligatoria" a que todos los negocios locales y escuelas reabrieran sus puertas antes de llegar el día 15, recibiendo así un poco de impulso económico del nuevo gobierno por los días no trabajados.

Era tentador, lo admito.

Y era la única solución para que el país no pereciera antes de ser liberado, así que ver la actividad de Tokyo regresar a casi la total normalidad, era un cambio positivo que podía aligerar el ambiente. Y de la misma forma, hacía crecer la amenaza de Britannia.

Enseñándole a los japoneses que bajo el cuidado del imperio estarían bien. Que no necesitaban su vieja forma de gobierno para subsistir y que confiar en Schneizel estaba bien. No... confiar en Lelouch estaba bien, confiar en Schneizel sería algo más devastador que Fleija. ¿Pero cómo enseñarles a distinguir eso?

- ¿Sayoko-san?- me giré dejando de lado por un momento el periódico, la otra mujer hizo una leve reverencia con la cabeza indicando que me escuchaba. -¿Estaba a punto de salir a hacer las compras cierto?- Aprovechando que los mercados estaban abiertos, algo de comer fresco no nos haría daño.

Ella asintió, pero en su mirada veía el temor por mi inocente cuestionamiento.

- Iré con usted- declaré

- Yo también- Me giré de manera lenta, no se suponía que Nunnally se involucrara en esto, no sin más estabilidad en las calles y la pertinente seguridad. Pero de negarme, sabía que haría lo que Suzaku o Lelouch, aunque no hubiese visto esa vena de rebeldía en ella no significaba que no corriera en su sangre.

- Sumeragi-sama...-

- Un poco de aire fresco no nos haría mal- declaré, además Todou no estaba para impedirlo y Genbu admiraba el teléfono de la sala.


Omotesanto era la primer plaza que volvió a la vida en su totalidad. Aunque la gente parecía correr de tienda en tienda para conseguir lo que quería y volver a esconderse, admiraba la valentía de aquellos que atendían a la gente con una leve sonrisa a pesar de todo.

El lugar parecía funcionar con plena normalidad, la única diferencia venía de lo guardias apostados en las entradas y distribuidos estratégicamente a lo largo del área. Todos ellos con uniforme de Britannia, pero sin hacer una mueca o comentario a los japoneses que andaban con cautela.

Sólo para evitar disturbios, inteligente de Lelouch.

- Creo que tenemos todo- anunció Sayoko con positivismo, creo que estaba bastante nerviosa por esta salida. Manos llenas y dos personas a su cuidado no era la descripción de tarea fácil, pero si todo iba bien hasta ahora, no tenía porqué complicarse.

- A un lado ¡Abran paso!-

Hablé demasiado rápido. La gente cumplía la orden tal cual, pero en lugar de una emergencia solo era una multitud de cámaras y reporteros que seguían a una persona. De cuyo camino no nos apartamos a tiempo.

- ¡Gobernador, por aquí!-

- ¡Gobernador, su opinión!-

- ¿Que lo impulsó a tomar esta decisión?-

Sentí a Nunnally siendo jalada por Sayoko fuera del camino, debí cubrir eso como un movimiento casual y no correr yo también. Pero aunque hubiese querido hacerlo, ahora comprendía los dilemas mentales de Genbu un poco más.

Y el shock instantáneo que producía.

- ¡Gober...!-

Las cámaras y los flashes de detuvieron un segundo, el paso de Lelouch también y una mujer de cabello platinado saltó hacia el frente.

- Ni un movimiento, Villeta- advirtió de manera rápida, y la mujer hizo una reverencia de manera confundida antes de apartarse del camino. Mi presencia había llamado la atención de todos, no podía solo apartarme del camino como el casual encuentro que era y podía ver por el rabillo de mi ojo que Sayoko se había alejado lo suficiente

- Como decía- Lelouch interrumpió el silencio devolviendo la atención a su persona -Es bueno saber que los japoneses nos tienen la confianza necesaria como para retomar sus vidas con seguridad- Evitaba mirarme y su tensión era palpable, sabía que me había reconocido en el instante en que detuvo a la mujer que lo acompañaba.

Pero se dirigía a la cámara que tenía más cerca dando por menores de esta activación económica, creando el tiempo suficiente para que una persona cuerda desapareciera del escrutinio de la prensa.

Sin embargo esta oportunidad valía oro.

- Gracias, Kingsley-sama...- hablé fuerte y claro antes de agachar la cabeza evitando el reconocimiento directo.

Las palabras de Lelouch se detuvieron de manera abrupta y vi su puño izquierdo cerrarse de manera fuerte pero discreta. Aún así conservé mi inclinación un poco más de tiempo.

- Los japoneses estamos profundamente agradecidos por la seguridad que nos brinda, la oportunidad de retomar nuestras vidas y la amabilidad de su gobierno- Los reporteros cayeron en un expectante silencio, sin poder digerir lo acontecido.

Sólo un par de segundos antes de explotar en declaraciones de exclusiva y noticia del día. Aproveché el momento de efusividad para levantar la vista, buscando la reacción de Lelouch. Lo obvio sería que no estuviera nada contento con mi declaración en frente de personas que morían por escuchar eso de la boca de un japonés, no pagado. Pero por lo extraño de su mirada y la creciente incomodidad por mi presencia, esperaba que no lo hubiese tomado de manera literal o sarcástica.

Quería que supiera que estaba agradecida por aquello que trataba de hacer por los japoneses, del lado que fuese y los riesgos que estaba asumiendo ahora que Genbu solo había soltado por completo al país. No necesitaba ser un genio para saber que no era nada fácil el traicionar sus ideales, desconocer a la familia y seguir las órdenes de la peor persona del mundo, sin mencionar las acusaciones que llegaban de todos lados.

Así que si podía decirle a Lelouch... De esta manera, pública, humillante y estúpida, que todo estaba BIEN, que comprendíamos la desesperación con la que trataba de salvar la situación y todo el esfuerzo que estaba poniendo en buscar una oportunidad más, lo volvería a hacer.

A pesar de la mirada aterrada de Sayoko. O que mi imagen se repitiera en televisión el resto de la semana. Lelouch debía saber que nadie le estaba creyendo el acto de muerto y resucitado a las dos horas, sin mencionar la sed de poder.

Nadie que lo conociera o con un poco de cerebro lo haría, de hecho. Pero Genbu no había hecho la mejor de las impresiones, Hatori me lo confesó. Cuando se encontraron con Lelouch, la cabeza de mi ex -esposo no estaba tan despejada como para mandar señales de entendimiento o de confianza, algo que sólo él y Lelouch pudieran ver.

Sólo se aterró por el control que estaba perdiendo y que fuese Lelouch de todas las personas quien se lo quitara. Eso no me tenía tranquila desde entonces y por la reacción de Lelouch... nadie le había dicho que estaba bien, que entendíamos.

Y quizás no fue el mejor momento para hacerlo.

Dio medio paso hacia atrás de manera discreta pero totalmente pálido, la mujer que lo acompañaba se acercó a decir algo en su oído y Lelouch asintió.

- ¡Si nos acompañan por favor!- comenzó ella llamando la atención de todos los reporteros de nuevo. -Su alteza, la princesa Cornelia les hablará de la seguridad...-

De esa manera, los medios eran fácilmente calmados y dirigidos a la conveniencia de Britannia, incluso los reporteros de Japón que recién volvían al aire de manera normal. Así que comenzaron a correr en la dirección que la mujer recién había señalado, olvidando la noticia anterior.

Eso me permitió un par de segundos más con Lelouch. Sin embargo me mordí la lengua para no decir más, no sin saber que tan vigilado estaba o si pondría en peligro algo.

Solo busqué su mirada nuevamente, pero me evitaba de manera profesional tratando de poner su atención solo en la mujer que lo acompañaba y sabía que no debía presionar un enfrentamiento directo.

Al menos le había hecho saber lo que pensaba.

Lelouch se empezó a alejar sin ninguna señal u otra forma de decir adiós, así que solo suspiré mientras recapitulaba en lo que había hecho. Quizás había sido muy arriesgado y definitivamente me podrían haber descubierto con un poco más de estudio, sin embargo sabía que la prensa le estaba poniendo más atención a la nueva política por el momento y no lo que había sido del viejo gobierno.

Lelouch también hizo su parte permitiendo el cambio de tema tan rápido como llegó, la mujer que lo seguía de cerca parecía tener su confianza. Pero al alejarse sin poder siquiera hacer un gesto o decir una palabra, era una prueba de lo difícil que esto estaba siendo. Y que Lelouch no nos estaba traicionando como otros alegaban.

Yo jamás lo dudé, pero ver a Genbu dudar tanto podía ser contagioso.

- Sumeragi-sama...- Sayoko se acercó con un suspiro aliviado y asentí de manera culpable antes de que siquiera lo externara.

- Fue lo correcto- aseguré y busqué a Nunnally con la mirada, ella venía saliendo de otra tienda diferente, ya que hubiese llamado más la atención una chica Britannian con una sirvienta japonesa. -Además no es como si alguien me hubiese reconocido-

Mi celular comenzó a vibrar... Aunque de hecho era el celular de Suzaku ya que mi hijo se había llevado el de Lelouch cuando limpiaron las bases y me entregó el suyo en caso de necesitarlo.

Todou.

Apenas levanté el celular a mi oreja, Todou ya tenía más de treinta segundos hablando.

- ... tro comercial! ¡De todas las cosas Mei! Suficiente tengo con tu hijo, Genbu y Lelouch para que tú también...!-

- Todou, deberías calmarte- rodé los ojos exasperada y Sayoko sonrió de manera cómplice -Te juro que cuando salimos, no era esto lo que estábamos buscando. Pero vi mi oportunidad y la tomé, además-

- ¿Salimos?... Sayoko ¿Cierto?- cuestionó con cautela -Te refieres a que Sayoko está contigo-

Si ya lo sospechaba, no se para qué se trataba de convencer de lo contrario. Retiré el celular de mi oreja y Nunnally entendió perfectamente.

- Buen día, Todou-san...- Entonces el celular comenzó a chillar de nuevo entre las tres, con cosas que el hombre seguía reclamando y que inútilmente creía que lo escuchaba. Sólo cuando consideré que se había quedado sin oxígeno volví a acercarlo a mi oreja.

- ... portan mejor Clovis y Euphemia- fue lo último de su regaño.

- Tenemos que hablar seriamente- declaré mirando por donde había desaparecido Lelouch, no había seña del gran alboroto de hacía unos minutos pero seguro Todou había visto la transmisión en vivo.

Suertudo.

-¿Lelouch te dijo algo? ¿Te entregó algo? ¿Hizo algún comentario?- Todos estábamos desesperados por un cambio, pero en esta ocasión no había manera de cruzar más que una mirada.

-Nada- sentencie y casi podía ver las esperanzas de Todou derrumbarse. -Pero esto no puede seguir así- Tomé la mano de Nunnally para retirarnos y me despedí de Todou de manera corta, asegurando que ya estábamos en camino de regreso.

Pero entonces un niño se nos atravesó en el camino, de unos ocho años y mejillas rojas de tanto correr, japonés.

-Usted es la única señora de ojos verdes y bonita que veo- aseguró el niño -Además también tiene una sirvienta- razonó convenciéndose a si mismo y musitando otras cosas antes de darme un tríptico del centro comercial de "Omotesanto, cooperando con Britannia y las familias japonesas".

Lo miré extrañada, el niño se inclinó antes de retirarse, pero volví a escuchar: Espero no haberme equivocado.

¿Yo para qué quería un panfleto?

Lo miré por ambos lados, no tenía nada de especial, hasta que lo abrí.

- Oh por Dios...- y me llevé una mano a la boca.

Sobre-escrito en lo que estaba impreso con un plumón negro, de manera rápida y de esquina a esquina, estaba aquello por lo que el mundo tenía todavía una esperanza.

"Gracias, yo no los abandonaría tan fácil ...

KL"

Nunnally quien leía sobre mi hombro ahogó un grito de alivio en su garganta, pero no pudo contener las lágrimas mientras releía el papel, asegurándose de haber leído bien, reconocer la letra y las siglas al final.

Esto era por lo que Genbu vivía esperando, lo que movió a Suzaku desde el inicio, la confianza de Todou y el porqué decidimos aferrarnos a Japón a pesar de las circunstancias.

Miré hacia atrás, no había nadie en las cercanías. Así que doblé el papel y lo guardé en mi bolsa, esto sin duda cambiaría mucho.

- Tenemos que regresar antes de que Todou monte un operativo- sonreí.


Lelouch P.O.V.

Tenía... Cientos de cosas por las cuales preocuparme, toparme con la madre de Suzaku, Sayoko y si no estaba alucinando, Nunnally, era la gota que amenazaba con hacer mi cerebro entrar en una especie de hibernación hasta que todo se calmara por su cuenta y mágicamente los problemas desaparecieran.

Sabía la gran decepción que había sido para el primer ministro la forma en que arranqué el país de sus manos.

Temía que su falta de interés en el país y su desaparición de los reflectores fuera mi culpa directamente.

Yo lo había traicionado, aunque me empeñara en negarlo. Pero entonces aparece la madre de Suzaku, a cubrir sus verdaderas intenciones con agradecimiento de los japoneses y su... confianza en que todo estaría bien a pesar de las circunstancias.

Entendí perfectamente lo que quería que escuchara.

Entendí perfectamente que seguían esperando mi movimiento.

Y debía perdonarme el no responder de frente su acto tan valiente, pero... debía seguir si quería corresponder con acciones esa confianza.

-El pueblo de Japón se acostumbrará más fácil a este modo de vida de lo que esperaba- Kanon cambiaba de canales viendo las reacciones de los medios locales a tan "extraño" acto de gratitud que fue televisado temprano, así como la repetición del mismo y los comentarios al respecto.

Con alivio me di cuenta de que nadie había identificado a Mei Sumeragi como tal, de hecho su rostro jamás fue visible y gracias al apoyo de Villeta la atención se desvió de inmediato. Y Kanon tampoco estaba haciendo comentarios mayores, solo agradecía la buena publicidad, mientras hacía anotaciones para el resto de la semana.

-Si eso es todo, me retiro- y no tenía porque dar más explicaciones, Cornelia había cumplido con su parte de odio y rencor así que cuando llegamos había ido a reportarse, abandonándome como si mi sola presencia le quemara.

Ahora tenía que actuar dentro de esta actuación, genial.

- El Príncipe Schneizel mandó un mensaje para usted- habló Kanon antes de que pudiera tocar el pomo de la puerta -Y en vista de que las cosas con Japón continúan de manera favorable a pesar de la rapiña que debe disminuir con este incentivo económico, dijo que puede tomarse un par de días libres, ya que la princesa Cornelia puede hacerse cargo y el maquillaje no puede esconder su tono de voz agotado de las últimas entrevistas-

Traté de incinerar al hombre con un solo ojo pero eso solo ocasionó que mi cabeza punzara.

Al menos tendría algo de tiempo y eso pondría feliz a Gensai.

-Es en serio Doc, necesita algo de sol- comenté al entrar y deshacerme de mi capa, el hombre se acercó de inmediato para escanearme de manera rápida pero decidí ir en contra de su recomendación y sentarme en el sofá.

- Lelouch...-

- Tengo un par de días libres- celebré y eso solo lo enfureció comenzando a ayudarme con las botas.

- No te pedí un par de días, quiero semanas, meses de ser preciso-

Permití una risa burlesca y Gensai solo me dio un golpe en la cabeza.

- Vamos Lelouch, hay que aprovechar cada segundo- me levantó del sillón de un tirón y solo atiné a irme deshaciendo de mi ropa a medida que caminaba.

- Me encontré con la madre de Suzaku- comenté, Gensai maldijo por lo bajo pero no se desvió de su labor.

- Esperaba haberme equivocado cuando vi la televisión- comentó -Supongo que nada de eso fue planeado por ti-

- Una gran coincidencia esta vez- alegué, pero solo de recordar el gran susto que me había dado y el hecho de que no podía ni por equivocación mencionar su nombre, me erizaba la piel de manera dolorosa. -No sé qué hacían ahí, pero por fortuna Kanon no iba con nosotros-

Gensai asintió de manera distraída, sabía que me estaba escuchando a medias así que también permití que mis pensamientos de desviaran a la prioridad del momento.

Respirar.

- Lelouch...–

Pero debía actuar antes de que los japoneses se sintieran cómodos con este modo de vida.

-Lelouch, el mundo no va a desaparecer si cierras los ojos un momento-

Quizás.

- Pero he tenido malas experiencias al despertar- aseguré y Gensai me miró de manera pensativa.

-No te puedo asegurar que el mundo será un lugar mejor cuando despiertes, pero al menos podrás despertar para intentar mejorar el mundo-

Tenía que sonreír porque Gensai lo estaba intentando. Pero aunque no fuese el tipo de persona que confiaba en corazonadas, tenía una especialmente mala que no me dejaría descansar.


Todou P.O.V.

Le estaba pasando por alto muchas cosas a Genbu, pero vivir en mi casa y pasar por alto la riesgosa salida de Mei y Nunnally, no era digno de cualquier hombre.

- ¿Ni siquiera puedes hacer eso bien?- reclamé, estaba sentado en mi sala admirando el vacío, la televisión apagada, las luces de la habitación encendidas de manera tenue.

- ¿Hacer qué?- y no me miraría para enfrentarlo, pero sus palabras tenían un extraño tinte lento y torpe. Caminé un poco más dentro de la sala, pero mi nariz confirmaba primero las sospechas de mi mente.

Había una botella de whisky destapada en la mesita del café y un vaso con hielos en la mano de Genbu.

- ¿Sabes dónde están Mei y Nunnally?- pregunté controlando mi creciente enojo de manera milagrosa. Genbu levantó la vista pero se encogió de hombros de manera leve.

- Aquí todos se mandan por su cuenta, soy un cojín...de tu sillón- he hizo ademanes con las manos, formando un cuadrado.

Agradecía mi previa preparación, haciendo que las espadas se quedaran afuera esperando a las mujeres. De esa forma podía mandar al diablo los modales y las ataduras con Genbu para darle de una buena vez la paliza que se merecía. Sin la intervención de nadie.

Y al levantarlo del cuello de la camisa, solo me miró con los ojos vidriosos, esperando esos golpes con gran fervor. Como si el dolor físico fuese a regresarle la cordura que estaba perdiendo. Como si pudiera ordenar sus prioridades con una gran sacudida.

-¿Qué demonios te pasa?- susurré apretando más mi mano. -¡¿A quién estás ayudando de esta forma?!-

- Nadie nece.. necesita mi ayuda- argumentó de regreso, ebrio quizás pero convencido de lo que estaba diciendo. -Todos, tienen...Su vida resuelta-

Lo arrojé en el sofá evitándome la tentación de golpearlo, aunque tuviera todo el derecho. Sabía que no podría hacerle entrar nada en la cabeza en ese estado, y tampoco sobrio. Pero el problema era que tampoco lo quería cerca para ser el desmotivador número uno de este país.

- Ve y consigue una habitación para decir todas las estupideces que quieras- ordené y tapé la botella para retirarla de su alcance.

Pero antes de poner un pie fuera de la sala, continuó hablando.

- Sabes tan bien como yo, que no son mentiras-

Debí debatirme en si quería quedarme para escuchar sus delirios alcoholizados y tratar de resolver sus dilemas personales, o irme y hacer mejor uso de mi tiempo por el bienestar del país. La segunda ganaba por obviedad, pero la actitud que Genbu había adquirido los últimos días afectaba el estado anímico de todos, y no lo permitiría más.

- Mei salió al centro comercial, se llevó a Nunnally con ella y se toparon con Lelouch- declaré, Genbu giró la cabeza en genuino interés pero igual de rápido se instaló una sombra obscura en sus ojos. - Te lo dije una vez y se cumplió- me giré por completo yo también y puse la botella en una mesa a mi costado.

-Te dije que ibas a perder a uno de tus hijos e ibas a terminar llorando conmigo, maldiciendo, lamentando algo que pudiste haber previsto- No es como si eso no me hubiera conmovido también, pero debía decirlo de tal forma que atravesara el estupor de su mente. -Fue un error, al final, solo fue una equivocación o milagro, depende del punto de vista. Lelouch está vivo, Suzaku también aunque su paradero es desconocido y Nunnally está mostrando una fortaleza que jamás creí que tuviera-

Los labios de Genbu se juntaron en una línea apretada.

- ¡Pero estas actuando como si los tres se hubiesen desvanecido!- golpee el marco de la puerta con frustración -¿Acaso no te das cuenta de lo afortunado que eres?- siseé, debía calmarme a mí mismo antes de hacer algo estúpido, pero era extremadamente cansado hacer esto sin su ayuda.

Ya antes habíamos entrado en una etapa similar, las cosas no salieron para nada bien.

Ya antes habíamos tratado de dividir culpas, pero había resultado en que ambos debíamos trabajar juntos por el bien común, nos gustara o no. Y ahora que los muchachos más nos necesitaban, Genbu se había retraído de una manera que jamás había visto.

-¿Es que quieres que la solución te caiga del cielo- pregunté de manera incrédula pero logrando templar mi enojo lo suficiente.

Genbu se enderezó de manera digna contra el respaldo de sofá.

-Quiero que me obedezcan, que entiendan que-

-Quieres que Nunally y Suzaku huyan de país sin Lelouch- declaré y Genbu guardó silencio de manera amarga y obvia -¿Es eso lo que esperas de los hijos a los que criaste para que nada ni nadie los pisoteara? ¿En serio esperas que huyan, abandonen todo y le den la razón a las personas que los acusaron por años?-

-Esas personas no nos están apoyando en este momento ni nos mantendrán con vida, o nos darán de comer, así que ¿Qué importan? Deberían obedecerme, y respetarme. Punto-

Me tallé el rostro con desesperación. Genbu estaba diciendo de manera explícita lo que le molestaba, pero no significaba que me escucharía con la misma facilidad.

-Por respetarte, Suzaku huyó con un grupo de rebeldes- aticé el tema y Genbu gruñó de manera peligrosa advirtiendo que no estaba de humor –Al menos por respetar la manera en que le enseñaste a no rendirse, buscar una solución y ver el país entero como la extensión de su hogar. No solo como la responsabilidad que se aunaba al cargo-

Suspiré.

-Por respetarte, Nunnally no dijo lo contrariada que estaba por la idea de huir, ni lo asustada que se siente de que no estés al frente de país, peleando por el control de regreso, peleando por encontrar la forma de traer de vuelta Lelouch- la mirada de Genbu comenzó a inundarse en vergüenza. –Y si ella era la única dispuesta a seguirte hasta Rusia, era porque sabía que te sentirías mal cuando el resto rechazara la idea ¿No te da pena jugar con los sentimientos de una niña de esa manera?-

No me había interrumpido, lo cual significaba que le estaba encontrando el ángulo correcto a la situación.

-¿Debo siquiera mencionar el respeto que Lelouch… te profesa?-

Protegiendo el país de la única manera que podía. Logrando mantener intacto el territorio, a pesar de la presencia de Britannia.

-Y si piensas siquiera culparlo por tener que ceder el poder a Schneizel, debo recordarte quién le metió en la cabeza la idea de hacerse de utilidad, cuando el tiempo llegara-

Sabía que ese era el golpe más bajo que podía recibir dadas las circunstancias, pero debía aprender a afrontar la culpa y no evitarla. Buscar una solución a sus errores. Incluso yo también aceptaba, que jamás pasó por nuestras mentes que Lelouch se tomaría tan a pecho esa sugerencia y ambos éramos responsables por esa parte.

Que actualmente nos destrozaba los nervios.

-Lelouch no puede continuar solo y Suzaku está haciendo su mejor esfuerzo, pero sigue sin ser suficiente- alcancé el control de la televisión y la encendí.

Ni siquiera tenía que cambiar de canal para que la noticia del día apareciera de inmediato. Una mujer japonesa dándole las gracias al gobernador en turno.

Mei solo había buscado entregar un mensaje a Lelouch, el que Genbu le había negado. Y agradecía la mente fría y compasiva que esa mujer había desarrollado en una situación tan difícil. Pero eso solo era una pequeña parte de los males que nos aquejaban.

Quería creer que era una exageración que mi mente viera monotonía y cansancio en los movimientos televisados de Lelouch. Que era un error de audio la manera en que su tono era forzado a leer libretos y a contestar preguntas de los medios.

Pero Senba había hecho el comentario, no yo.

-Lelouch-kun se ve peor a cada anuncio-

Teníamos los días contados si no queríamos perder algo más que el país.

-Lo dejo a tu consideración, pero no te lamentes en cosas que no has perdido, aún-

La rueda de prensa sobre el refuerzo económico comenzó a reproducirse de nuevo y Genbu se giró para prestarle completa atención. Si eso no lograba encender verdaderas alarmas en su cabeza, ya nada lo haría.


Lelouch P.O.V.

-Esto no va bien-

Miré de reojo a Gensai marchar por toda la habitación, pensando a marchas forzadas y con una mano en la parte trasera de su cuello. La idea de que el hombre se desesperara, me comenzaba a preocupar a mí también con la misma rapidez, aunque no sabía ni por qué.

-¿Podría ser más claro?- pedí y eso detuvo su paseo de manera efectiva. Se había confiado en que no lo estaba escuchando porque se suponía que estaba dormido, pero de la nada había sido despertado por un incómodo sentimiento en mi estómago.

Me senté contra las almohadas, Gensai no hizo ningún comentario inmediato. Solo me miraba tratando de entender…

-Necesitas verdadera atención médica- argumentó, pero parecía más una súplica al vacío.

Debía aligerar el ambiente de alguna manera, definitivamente no necesitaba que este hombre perdiera la cabeza antes de tener un plan.

-Gensai, ¿Acaso me ha mentido usted todo este tiempo?- forcé mi tono dolido y eso detuvo al hombre de inmediato, mirándome confundido -¿No tiene una cédula profesional? ¿No es un doctor de verdad?- cuando su cara pasó de confusión a "te voy a estrangular" me reí.

Sabía lo que el hombre quería decir con verdadera atención médica. Sabía lo que implicaba para él, solo estar viendo de cerca el paso de los días sin poder hacer nada más trascendental que lo que había podido cargar en su maletín y las cosas que podía ordenar.

No estaba aquí para tratar con una pierna rota, o una gripe. Y estaba comenzando a caer en el mismo miedo que pude sentir temprano. El tiempo se estaba agotando.

El hombre tomó posición en su silla preferida y la acercó más a la cama. Después de eso solo entrelazó sus manos de manera nerviosa, antes de mirarme.

-Tienes que hablar con Schneizel- declaró, aunque sabía mi respuesta sin necesidad de hacer un gesto –O convencerlo de que hable conmigo, tenemos que…-

-Entre más alejado esté mi medio hermano de Japón, mejor- interrumpí y al hombre no le agradó en absoluto –Ordenará algo estúpido o hará algo horrendo para forzarme a regresar y las cosas serán peores, no lo quiero cerca de aquí a menos que me convenga-

Gensai tomó mis manos entre las suyas y las apretó de manera desesperada.

-No puedes esperar que te deje morir aquí- declaró de manera ferviente.

Este hombre no merecía los tratos de Schneizel o Kanon y sin duda había hecho su mejor esfuerzo. Pero de ahora en adelante solo sería cuestión de suerte.

-Hablaré con Schneizel- sonreí levemente y eso le permitió respirar de manera calmada.

Me podría hacer un solo favor al menos.


Pero, conocía perfectamente a mi hermano y reiteraba mi necesidad de mantenerlo lejos del territorio mientras fuese prudente. Además, Kanon era la digna representación del pensamiento y modo de actuar de Schneizel, así que sería la primer persona a consultar.

Solo por eso, Gensai me había dejado salir de la habitación.

-Es una rara petición, a la cual no le veo inconveniente pero aún así debo consultarlo con el emperador- me dijo y salió de la oficina para tener una charla privada con el mencionado.

Mi cabeza gritaba en muchos sentidos que era una mala idea, pero en el fondo sabía que era lo mejor. Cornelia me miraba de manera confundida ya que no podía expresar sus dudas de manera abierta por la cercanía de Kanon, pero no parecía gustosa de la idea.

Y debía aguantárselo.

Para cuando Kanon regresó, el silencio entre nosotros era sepulcral pero había una expresión neutra en su rostro que escaneaba todas las cuestiones por las que mi petición debería ser considerada una amenaza. Aunque no la hubiera.

-¿Desea proceder entonces?- preguntó y asentí de manera leve.

Después de eso, la dicha que podía ver en el rostro de Gensai era un alivio, como realizar un acto de caridad dentro de tanta miseria. Pero eso no debía de saberlo aún.

El hombre comenzaba a pensar en voz alta todas las cosas que haría, una lista sin fin de evaluaciones y exámenes que estaban poniendo nervioso a Kanon, pensando en la posibilidad de que eran realmente necesarios. Pero yo esperaba tranquilo, sentado en el sofá mientras el hombre recogía todas sus cosas.

La mano del asistente maravilla se posó en mi hombro. Era tiempo.

Comenzó a quitar los seguros del parche con una llave del grosor de un alfiler. Debía admitir que volver a ver con los dos ojos era tranquilizante, comenzaba a creer que ya no tenía uno.

-¿Gensai?-

Kanon se alejó apenas un par de pasos, el doctor se acercó de inmediato al llamarle la atención que había sido liberado del parche.

-Creí que había algo malo con tu ojo- susurró acuclillándose y pasando un pulgar por el área de manera curiosa, sonreí de manera triste.

-Definitivamente tiene algo muy malo…- aseguré.

Si conservaba la duda de que el geass hubiese desaparecido con los códigos de inmortalidad, por única vez agradecía que estuviera ahí.

Si tan solo Schneizel jamás se hubiese enterado.


-Deshacerse así de la única persona que se preocupaba por usted, Lord Kingsley- me reprendió Kanon y volvimos a las amenazas con un ojo.

No estaba de humor para soportar los comentarios del hombre, pero dado que no tenía mejores cosas que hacer, estaba al pendiente de la cumbre televisiva que Schneizel estaba llevando a cabo con varios países de la FUN.

¿Podía pedir un poco más de sufrimiento para el presidente alemán?

- ... Japón es un gran ejemplo de lo benéfica y amable que puede ser la cooperación pacífica para todos los países. Sobre todo después de los años de guerra que se han tenido con Britannia-

Quería borrar la sonrisa de Schneizel con una lija.

- Nadie aquí aceptará el rendirse hacia Britannia como un triunfo, emperador. Así que lo invitamos a reconsiderar sus palabras y contrario a su petición, exigimos la devolución de todos los países que no formaban parte del territorio original de Britannia o nos veremos en la necesidad de reclamarlos por nuestra cuenta-

Me enderecé en mi asiento, la FUN jamás había mostrado tanto interés en un una guerra, ni siquiera hace unas semanas cuando de tuvo la oportunidad perfecta y por su gracia, ahora estaba metido en esto.

- Lamento escuchar eso...- la sonrisa de Schneizel se transformó en falsa tristeza.

Si conocía las amenazas de mi medio hermano, solo arrojaría FLEIJA contra todos y eso sería una masacre antes de siquiera ordenar una formación. La federación estaba actuando de manera estúpida como siempre, anunciando cada paso que darían.

- Pelearemos, sin importar el costo- aseguró el alemán, suerte que no tenía lazos con ese país para lamentar algo, aunque su gente no tenía la culpa.

Las decisiones de un solo líder arrastraban a todos.

- Este acto de rebeldía va en contra de los ideales de todos aquellos países funcionando bajo el pacto de cooperación pacífica y el imperio responderá con la aniquilación de las tropas que decidan actuar- declaró Schneizel de manera seria pero sin verse agraviado.

El alemán sonrió.

Oh... ¿Qué estúpida idea podía haber pasado por su mente?

- No seremos intimidados, y recuperaremos a nuestro primer aliado caído-

Ese mal presentimiento volvió.

- ¡Vengaremos al pueblo de Japón!-

. . .

-¡Llama a Schneizel!- exclamé levantándome de mi asiento y apuntándole a Kanon por si tenía la más mínima duda de que me dirigía a él. El hombre soltó la agenda que tenía entre sus manos del susto, pero se compuso rápidamente y me pisaba los talones mientras salíamos del edificio.

Villeta por fortuna siempre estaba cerca y Cornelia había estado en la misma habitación desde el inicio, así que quizás comprendía por qué había reaccionado de esta manera. Los cuatro terminamos parados en la entrada del edificio, esperando un medio de transporte.

Pero Kanon siendo la maravilla de asistencia que era, ya tenía en la línea a mi querido hermano mayor.

-Lelouch… es un gusto escuchar de ti- fue el saludo, pero sabía perfectamente por qué le hablaba. -¿Estabas viendo la transmisión privada? Es muy lindo de tu parte mostrar interés en los asuntos de la madre patria. Es triste que otros no compartan ese sentimiento ¿Cierto?-

-Lo vi y sabes tan bien como yo que Japón no está involucrado en eso- no sabía si debía suplicar, amenazarlo o arrodillarme para que entendiera mi punto. –La FUN cortó lazos con el país desde el primer ataque de Britannia, por eso Japón peleó por su cuenta antes y no hay modo en que el país…-

-Calma querido Lelouch, debes respirar-

Quizás si necesitaba un poco de oxígeno, pero eso no era lo importante.

-Schneizel-

-Respeto el acuerdo que tengo contigo- cortó mis palabras de manera contundente –Eres la máxima autoridad del país, tienes a tu alcance y disposición las tropas que están apostadas en el territorio, así como su lealtad obligada. Eres libre de hacer uso de ellas como te plazca para defender a tu país protegido ¿O no es acaso la obligación del gobernador?-

Yo podía-

-Van a traer el campo de batalla a Japón- apreté la mandíbula maldiciendo a toda la federación en general.

-Y eso es algo que ni tu, ni yo planeamos, estamos de acuerdo. Acaba con la Federación, Lelouch-

-Gana por Britannia-


Muaa...ja-ja-ja-ja. Felices vacaciones a todos.

El que deja review, quiere stage 75

any