Stage 75: To fight for

Cadena de transmisión de emergencia

Japón, Cooperación pacífica con Britannia.

Al aire.

Gobernador, su majestad Julius Kingsley


-De todas las noticias que se les ha dado en las últimas semanas, el pueblo de Japón está enfrentando una nueva amenaza-

-La Federación Unida de Naciones ha dado un ultimátum, para venir a defender su propia causa sobre territorio Japonés-

El gobernador rió de manera fría.

-Una causa estúpida, mal dirigida y vengativa en un territorio que no les pertenece para reclamar o tratar como campo de batalla, así que he aquí mi resolución como legítimo gobernador…-

-A la población Japonesa se le aconseja tomar refugio con las provisiones necesarias. El ejército de Britannia está a la orden y defensa de las islas contra cualquier invasor y/o persona que busque el perjuicio de los habitantes del país-

-Y a los representantes de la Federación Unida de Naciones que está viendo esto, puedo decirles que será el error más grande que puedan cometer, venir a iniciar una batalla y amenazar la vida de gente inocente. No me tocaré el corazón para detener este levantamiento-

-Mi nombre es Julius Kingsley, tengan cuidado-

Fin de la transmisión.


Suzaku P.O.V.

Habían hecho enojar a Lelouch como jamás había visto.

El motivo no era para menos, de hecho yo también me sentía enfurecido por la facilidad con la que la Federación decidía establecer su guerra en nuestro territorio. Sin mayor consulta, advertencia o consideración. ¡Con un demonio!

Apenas hace unos días hacían a Japón a un lado, diciendo que entrarían en combate aunque nuestro país no se pudiera unir por la pérdida de control que habíamos sufrido.

Entendimos perfectamente, que al empezar la nueva batalla, solo debía confiar en que Lelouch nos mantuviera a salvo abogando por la inactividad bélica del país.

Hasta ahí, todo seguía relativamente bien. La aplastadora paz, la reactivación económica, Japón no iba a morir de hambre antes de que pudiera ser liberado con la delicadeza debida.

¡Pero querer usar el territorio como campo de batalla! ¡Era llegar MUY LEJOS!

Y las noticias llegaban de ambos frentes, con una velocidad escalofriante.

Cuando contesté la llamada del hijo del zar, Lelouch ya estaba en televisión nacional dando su advertencia y podía ver en su mirada, cómo esto no estaba en sus planes, menos aún, le causaba gracia alguna. Sabía que él no contaba con los planes de la Federación, pero visualizar este nuevo ataque de otro frente era desesperanzador…

-"Suzaku-kun, lo sentimos. Mi padre sigue tratando de disuadir a los países, de cambiar el lugar al menos. Pero el representante alemán ha levantado bastante revuelo por la participación de Lelouch-kun del lado de Britannia, así que tratarán de deshacerse de todas las amenazas en un solo movimiento"-

La transmisión de Lelouch terminó y los medios locales comenzaron a reaccionar con rapidez, exhortando a la población a protegerse.

-Dimitri, dile a tu padre que no se separe del grupo, necesitamos seguir informados de los por menores hasta que sea posible- pedí y nosotros debíamos empezar a hacer los preparativos que pudiéramos.

¿Con que?

-"Entendido, pero Suzaku-kun…"-

-¿Si?-

-"Los Knightmare y demás ya estaban preparados, previos a la cumbre. Se están movilizando en este momento-

-Tengo que irme entonces, gracias por todo-

Colgué el celular sin esperar una contestación. Íbamos a la guerra sin escudo ni espada.


Lelouch P.O.V.

De aquí en adelante, se cancelaban mis dos días libres y con el respeto pertinente, Cornelia no se haría cargo de los asuntos de Japón hasta que tuviera ambos pies en la tumba.

-Ni siquiera estamos seguros de que alguien se esté movilizando para la guerra y ya hemos dado una alarma- Kanon me seguía de cerca dando su patética y positiva opinión de los hechos, pero no recibir alarma alguna de que ya estaban dentro de los límites de las islas no significaba que no vinieran en camino.

-Nunca, hay que subestimar la rapidez con que las masas estúpidas se organizan- advertí mientras nos abrían camino en la base del puerto.

¿Era sano estar saltando entre recuerdos de esta misma base, llena de japoneses? Sacudí mi cabeza un poco para deshacerme de las imágenes viejas y se desenfocó todo por completo. Apareció ese conocido chillido en mis oídos, bloqueando por completo las voces de las personas más cercanas a mi, pero volví a la realidad de inmediato cuando mi rodilla golpeó el piso.

-¡…lius!- y el primer rostro siempre parecía ser el de Kanon. –My lord, usted insistió en esto- me recordó de manera seca poniéndome de pie a duras penas. Cornelia me miraba de manera preocupada pero se abstenía de interceder directamente.

Guilford por otro lado pasó uno de mis brazos por detrás de su cuello, calmando un poco culpa de mi hermana.

-Yo puedo hacerme cargo de la defensa perfectamente- argumentó Cornelia de inmediato, más para quitarme de la escena que por querer hacerlo. Entonces me separé de Guilford y me apoyé con una mano de la pared, dejando clara mi postura.

No había manera, en que no supervisara esto.

-Creo que la palabra de Lord Kingsley es ley- declaró Kanon con mórbido entretenimiento pero tomándome de un brazo para ayudarme a continuar el resto del camino.

Pude ver la infinita y transparente molestia de mi hermana, pero lo que Kanon atribuyó que era para mí y mi terquedad, prometía un glorioso encuentro entre Cornelia y él. Ella dijo que estaría conmigo y me ayudaría en todo lo que pudiese, pero el asistente de nuestro hermano estaba interviniendo en formas inhumanas.

Debía concentrarme en lo que estaba haciendo aquí y por qué la desesperación de supervisar todo tan de cerca.

Se ha detectado movimiento masivo de tropas con dirección precisa a Japón, sus intenciones más que claras- declaró uno de los hombres al cuidado de los radares, con un gesto entendió que debía alejar la imagen para ver de qué tantas tropas estábamos hablando y de qué clase.

Esperaba que el mapa se alejara tanto como para ver Rusia, o los alrededores de Europa como punto de partida. Pero era China donde estaba la concentración de problemas y eso era demasiado cerca para un contraataque no previsto.

-Cielos…- Kanon levantó su pequeña agenda hasta la mitad de su rostro –Iban en serio-

Debía admitir que tenía esperanza en que igual que en otras ocasiones, las palabras que había dicho el presidente Alemán fuesen una amenaza y solo eso. Antes no había tenido las agallas para actuar y sin duda su sistema de KF era una catástrofe que podía desarmarse sola antes de pisar territorio ajeno, pero había un enemigo en común que los había impulsado fuera del agujero, junto con una estúpida razón.

Y seguía sin ser el bienestar de Japón.

La idea, de pelear el control del tonto país que confió en el príncipe Britannian que hoy los había traicionado y posteriormente quedar como héroes de todo el conflicto mundial sonaba invitador.

De hecho sonaba tan bien que hasta yo participaría, pero-

-Kanon ¿Cuántos y cuáles Knight of Round puedo llamar a mi servicio y estarían dispuestos a obedecer mis órdenes?- cuestioné.

Iba a hacerme de todo el poder que Britannia podía cederme y eso incluía sus máquinas más poderosas. Pero si bien recordaba, había varias bajas en sus rangos gracias a nuestro último enfrentamiento.

El asistente de mi hermano lo pensó seriamente, creo que quería yo ganara, porque estaba dentro del país que era blanco.

-El Tristán y el Mordred- respondió después de unos segundos. –Si me permite, haré una llamada- el hombre se retiró de inmediato a reunir artillería pesada. Pero eso solo sumaban dos, no sabía de cantidades ni de calidad en la producción en masa del imperio.

Volví mi atención a los radares, Cornelia se emparejó conmigo lo suficiente para poder hablar sin captar la atención de los hombres que vigilaban las pantallas.

-La obsesión de Schneizel por tener estas islas vigiladas, las ha convertido en una concentración de armamento del imperio bastante decorosa- habló.

Hasta ahora solo había estado enterado de la capacidad que tenía Tokyo, pero era un dato tranquilizante de saber.

-Si el Alemán es quien tratará de liderar todo el movimiento, no será muy difícil romper la formación y acabarlos de manera rápida- aseguré. Pero había algo en mi tono que no terminaba de cuadrar ni para mí, así que no me sorprendí de que también llamara la atención de Cornelia.

Giré buscando una silla y mi hermana entendió el gesto de inmediato. Los hombres de los radares estaban tan ensimismados en su tarea que apenas y prestaron atención al alboroto detrás de ellos.

Una vez sentado podía ver más allá de las decisiones que estaba a punto de tomar y se dividían en dos posibilidades muy distintas.

-Si estás seguro de que es fácil vencer el enemigo que se acerca, déjame hacerlo a mi- pidió Cornelia tomándome de los hombros, pero eso no era lo que me molestaba.

-Por el bienestar de Japón ese ejército debe ser eliminado- ordené de forma bastante segura –Pero de la misma manera, significa que por el bienestar de Japón, me desharé del último ejército que podía hacerle frente a Schneizel llegado el momento adecuado-

Ahí.

Yacía la divergencia.

-¿Sugieres entonces dejarlos tomar Japón?- preguntó Cornelia no muy convencida, pero sorprendentemente abierta a la posibilidad.

-No- y mi boca se curvó en una leve sonrisa –Yo no hice nada para levantar su ira en mi contra y mucho menos para tratar de hacer de Japón el campo de guerra. Así que se atendrán a las consecuencias-

Retrasaría un poco la promesa que le hice al país, pero al menos el país se conservaría entero para seguir luchando por su cuenta. Quienes quisieran aprovecharse de este momento de debilidad serían castigados de la manera concerniente y quizás debía ir escribiendo un par de instrucciones para el peor de los casos.

Las manos de Cornelia se tomaron de mis mejillas y me pellizcó un poco, atrayendo mi volátil atención.

Juntó su frente con la mía de manera cómplice y sus ojos me señalaron el mapa radar.

-¿Ves el punto azul que está aislado en el mapa? El que está sobre la bahía, marcado como satélite-

Asentí levemente, Cornelia haló de mis mejillas nuevamente para obligarme a mirarla, quería terminar de manera rápida antes de que Kanon regresara.

-Es el nombre código de FLEIJA- sentenció y no pude evitar que mi mirada se volviera a desviar al mapa.

-Schneizel dijo…-

-Hasta donde hemos podido averiguar, el arma final con la que Schneizel puede destruir a gran alcance distintas ciudades del mundo sigue en construcción- aseguró bajando aún más su tono –Sin embargo, tiene distintas máquinas tipo satélite alrededor del mundo, creemos que ocho, posicionadas de manera estratégica para hacer simular el efecto de supremacía de la fortaleza que aún no termina-

Ese maldito-

-Lelouch, escúchame. Los satélites de FLEIJA no tiene una llave en general, están conectados al sistema de Britannia y con las claves correctas pueden desactivarse-

¡Todo este tiempo estuve atacando el problema de la manera equivocada!

Me abracé de Cornelia de manera tan desesperada como agradecida por esa información. Las cosas comenzaban a cobrar sentido y podía ver una luz al final del túnel muy distinta.

Quizás esta imitación de guerra llegaba en el mejor de los momentos, porque tenía un plan.

-Estás sudando frio- Cornelia se separó de mi de manera preocupada, pero no podía evitar suspirar feliz por cuestiones que ella no podría comprender aún.

-Tengo un plan- declaré.

Y con un poco de suerte, mañana todo esto sería historia.


Genbu P.O.V.

¿Que estaba haciendo?

-...La reactivación económica que se está impulsando, busca comprobar...-

Lelouch hacia pequeñas pausas entre enunciados.

-...para que los japoneses retomen sus actividades...-

Giraba de manera lenta su cabeza hacia las preguntas.

-...fondos para la cooperación pacífica...-

Y recorrió un mechón de cabello varias veces detrás de su oreja.

¿Qué estaba haciendo yo, observando de manera tan tranquila las atrocidades a las que era sometida mi familia? Todou tenía la razón y eso hacía que mi interior se enfermara de puro coraje.

Pero como siempre, me daba cuenta ya tarde. Cuando quería resolver un problema que llevaba posponiendo varios días, había nuevos apilándose, cada uno con la misma urgencia que el anterior. Aunque este último, se salía de los estándares por mucho.

-¿Qué se supone que significa que van a vengarnos?- podía escuchar el celular tronar entre mis dedos por la presión que ejercía, pero así como comprendía que el Zar no era el responsable de este movimiento, era la única persona que me daba la cara después de el aviso de Lelouch y todavía no terminaba de digerirlo.

-Creí que estando cerca de las reuniones nada se me pasaría por alto y podría advertirle con tiempo, Primer Ministro, pero el Alemán y sus aliados saben bien quiénes estuvimos en Japón previo al ataque de Britannia y se tomaron la molestia de evadirnos en las subsecuentes reuniones hasta llegar a esta declaración de guerra…-

-¡Comprendo ese punto!- grité y Todou me dio una palmada en la espalda advirtiéndome que me calmara, antes de seguir con la carga de equipaje y víveres.

Me tallé el rostro tratando de encontrar el momento en el que la situación había pasado de casi perdida a irremediable, y cuáles habían sido mis aportaciones.

-Las fuerzas de la FUN partieron de la Federación China- siseé. Casi podía visualizar al Zar temblando, pero eso había sido un movimiento demasiado rápido como para que al ministro XingKe se le pasara por alto, así que era válido el pensamiento de la traición dentro de un supuesto círculo más seguro.

-Sé lo que piensa, Genbu. Pero hemos perdido contacto con el representante XingKe desde que regresó a la Federación, su preocupación había sido que los jefes Eunucos pasaran nuevamente por encima de la autoridad de la Tianzi, así que me temo que debieron quitarlo del camino-

Esto no iba nada bien, nada.

Todou entró anunciando que estaba todo listo para partir, pero yo no había resuelto nada. No tenía los medios para detener esta amenaza, tampoco podía demandar que se detuvieran si estaban bloqueando mi contacto con la FUN y la organización de las protecciones de país ya se estaban llevando a cabo.

-Genbu, hay que irnos- y Todou solo podía ver por nuestra seguridad.

-Lo siento, Primer Ministro. Nos uniremos a las fuerzas que se están desplazando en caso de que la situación requiera de nuestra participación, pero lo he hablado con mis consejeros…-

Todou esperaba de manera impaciente mirando su reloj, contuve el aliento esperando otra mala noticia pero el Zar lo notó y soltó un suspiro entretenido.

-Sigue sin ser lo más cuerdo, atacar algo que Lelouch-kun ha declarado proteger-

Sonreí ligera y amargamente.

No, ir contra Lelouch no era lo más...

-Le llamo después si no he muerto- colgué el celular con una nueva perspectiva.

Sin embargo, Todou se cruzó de brazos de manera desaprobatoria, con un visible dolor de cabeza descomponiendo sus facciones.

-Me encanta tu positivismo- argumentó de manera sarcástica -Si finalmente te diste cuenta de la situación en la que estamos, hay que irnos- y era la última vez que me lo ordenaba.

Pero aunque estaba consciente de que no perdonaría tan fácil mi actitud de los últimos días, tampoco había tiempo para la merecida disculpa, yendo así directo al grano.

-Todou, hay una manera- me aferré a mi posición y el militar se giró de manera cansada y una mirada que me retaba a decirlo de nuevo.

-¿No eres tú el que hace menos de doce horas lloraba lo contrario?- y me lo restregaría en la cara sin compasión alguna.

Casi me sentía mal por él y la enorme paciencia que me había tenido.

Casi, porque había cosas que hacer.

-Es mi turno de preguntar ¿Con qué medios piensas participar en la defensa, Genbu? Antes del anuncio de Lelouch era difícil pero posible, ahora es difícil e imposible, ¡Sin mencionar suicida!- Me encogí un poco ante su tono, de hecho había llamado la atención de quienes esperaban listos para irnos.

Mei y Senba, las voces de la conciencia siempre presentes.

-Lo dijiste antes, Todou. Lo sabías incluso antes de que esto pasara, y es la solución más clara que he tenido en toda mi vida-

Aceptaba mi responsabilidad finalmente, porque no podía hacer nada por el pasado aunque lo intentara, en cambio ahora mismo podía enderezar mis errores. Se lo debía a toda mi familia.

-¿Lelouch?- y ahora Todou sonaba escéptico de su propia idea. –Genbu, es demasiado. Justo ahora él…-

-Está preparando un ejército ajeno para destruir a la FUN antes de que logren daños en el territorio, lo declaró en televisión- y su decisión era de temerse –Sin importar cómo o con qué, sabes que Lelouch los va a frenar, y a diferencia de nosotros, él actualmente cuenta con el apoyo de Britannia-

Todou me miraba de manera escéptica aún.

-¿Ese es tu plan, aplaudirle a Lelouch?- y lo preguntaba de manera tan seria que seguro sospechaba que me había vuelto loco.

-Lelouch defenderá el territorio, pero nosotros lo recuperaremos-

Y si fracasábamos, dudaba que tuviéramos otra oportunidad como esta. Además, mi hijo terminaría exterminando a la FUN completa si no les dábamos un motivo para detenerse, a ambos.


Suzaku P.O.V.

-¿No estaban aquí para eso?- pregunté, todavía controlando mi enojo gracias a la incredulidad de mi cerebro. –Para pelear por Japón- completé, si acaso les sonaba familiar.

Varios pares de ojos me miraban de manera atenta, pero otros simplemente se rehusaban a enfrentar el dilema en que estaban parados y pronto solo se retirarían.

-Muchacho, tú quieres que vayamos en contra de la FUN- dijo alguien y varios apoyaron esa inconformidad con gritos de desaprobación –La misma Federación que viene a liberarnos-

-¡La FUN solo viene a exterminarnos!- grité y eso se los había dicho desde antes –La primera vez que peleamos se hicieron los indiferentes y ahora quieren tener una batalla sobre nuestro país, ¿Acaso no ven que no tenemos manera de cubrirnos, o defendernos?-

-Ellos van a ayudarnos- comentó una persona diferente.

-¡Ellos van a bombardearnos! ¡No les importa el territorio o la gente en él, vienen sobre la cabeza de Britannia!-

-¿Y eso no es benéfico para nosotros?- las preguntas estúpidas se esparcían con rapidez -¿Qué no estábamos peleando por eso, deshacernos de Britannia, no caer en el conformismo?-

-No de la manera en que ellos tratan de hacerlo y definitivamente NO comprometiendo a toda la gente inocente de las islas. De ser así solo hubiésemos seguido peleando antes de los tratados de cooperación pacífica- alegué, y el auditorio seguía divido en dos partes iguales.

-Que se maten entre ellos entonces- alegó una nueva voz chillona y había aprendido a identificara con gran rapidez, Tamaki se cruzó de brazos como si acabara de proponer la solución ideal.

Toleraba su presencia porque no éramos tantos como quisiera.

-Te equivocas- y no era tan difícil aplastar sus infantiles ideas –No se van a matar entre ellos, porque no hay manera en que venzan sobre Lelouch- y eso elevaba el debate a otro nivel.

Para un grupo que no era experto en milicia y no conocía de tácticas, así como desconocían los alcances de mi hermano, eran tantas ideas encontradas que discernir los beneficios o perjuicios de este movimiento era extremadamente difícil.

Pero ya no había tiempo de explicárselos.

-Quizás no tenemos armas, ni Knightmares. De hecho tampoco hay un plan, en sí- Rakshata me miraba con la misma Fe que en mi discurso anterior-Pero si Britannia se concentra en la Federación, nosotros podemos concentrarnos en recuperar el control del país-

Hubo un silencio expectante, donde los ojos de todos se abrieron a sobremanera, como si la versión que yo les proponía fuese tan difícil de creer. Eso o un proyectil se dirigía hacia acá.

-Bien dicho, hijo-

Ah… eso.


Lelouch P.O.V.

El panorama se veía prometedor. Hace medio día no tenía un plan, pero ahora tenía una salida.

Hace media hora dudaba de la competencia del presidente Alemán, ahora comprobaba su inestabilidad mental y el peligro que representaba para el territorio.

-¡Estamos aquí, Japón! ¡Para liberarlos!-

Y sin duda, las masas eran volubles. Aunque quería creer que los países de la Federación tenían mente propia, sobre todo después de ver las máquinas rusas y chinas entre la multitud. Sabía que algunos seguían lo que creían el bien común, atacar a Schneizel antes de que se posicionara por completo, reunir todas las máquinas disponibles y finalmente ponerse de acuerdo en algo.

Era un gran plan.

-Desplieguen una llamada por canal privado- ordené

Solo que no hoy y no sobre Japón.

Kanon estaba tan cerca como él mismo se lo permitía, convencido de que utilizaría los medios necesarios para defender Japón, pero precavido de que esto se descontrolara. Schneizel no solía estar tan cerca de las batallas, de preferencia ni el mismo país.

-El Britannian traidor por fin da la cara ¿Cómo te funciona tu nuevo puesto, muchacho?-

Debía recordar que era un muy bien educado Lord. Confiado en su supremacía bélica, aunque ajena, que podía disolver este levantamiento sin sentido.

-Lo siento, número equivocado. Necesito hablar con la mente maestra de este astuto movimiento- pedí.

Debía recordar, que podía disfrutar sin pretensiones la humillación pública de este hombre. A los soldados en el centro de mandos parecía agradarles la idea.

¿No era eso sobre lo que se regodeaba el imperio? Humillación, supremacía.

-Le advertiría, Sr. Alphonse que está a punto de violar estatutos nacionales sobre el uso de armas bélicas y actitud de facineroso en un país protegido del Imperio, pero mientras hablábamos cruzó la línea y eso lo vuelve ahora mi problema-

Con un gesto, Cornelia ordenó el despliegue de los Knightmare que se encontraban en la costa. Docenas de los modelos en masa del imperio comenzaron a sincronizarse en los radares, formando así una perfecta barrera en el área.

No confiaba en la capacidad de los Sutherland, pero mi media hermana había demostrado hacer maravillas cuando estaba dentro de uno así que…

-Podemos hacerlo de la manera difícil o la mía- advertí, sin duda el hombre no esperaba una respuesta tan rápida del país. Sobre todo si se suponía que estaba recién tomado por Britannia, pero las exageraciones del Schneizel eran bienvenidas.

-Diez minutos para el aterrizaje de los Round- me informó Kanon con toda la intención de que se escuchara por el canal de comunicación.

-Pasará, lo que tenga que pasar- fue la última palabra del alemán antes de cerrar la llamada desde su lado.

Puse mis manos en el tablero frente a mí por algo de estabilidad, el hombre no se echaría para atrás a pesar de haber sido intimidado. Pero ahora temía el descuido de sus estrategias y lo desesperadas que serían.

Destructivas y sacrificando tropas.

-¿Es cierto lo de los round?- cuestioné solo para cerciorarme, Kanon se acercó lo suficiente para verlo asentir.

-Seguirán sus órdenes, my lord. Han sido puestos al tanto de la situación que amenaza a Japón y de sus grandes habilidades en batalla, comparadas con las de su majestad-

Gruñí entre ambos.

-Ahora si me disculpa, mi lugar está en el edificio de gobierno- e hizo una reverencia.

-¿Tanta fe le tiene a mis tácticas, Conde Maldini?- pregunté con sarcasmo, a lo que el hombre sonrió.

-Usted es la cabeza que los rebeldes buscan, Lord Kingsley. De hecho me atrevería a pedirle que venga conmigo a un lugar más seguro, pero ya que sé que no aceptará, lo confío en manos de la princesa Cornelia y la Srta. Nu, dos mujeres que pueden defenderlo de llegar a ese extremo-

Para cuando terminó de hablar, tenía un pie en la puerta. Mostrando lo ansioso que estaba por irse, de hecho, yo debía parecer indignado por su abandono en lugar de feliz porque no lo tendría respirando en mi cuello.

-Que tenga buena suerte-

Al diablo con eso, una preocupación menos.

-¡El enemigo ha lanzado su primer ataque!-

Volví mi atención en las pantallas mientras me quitaba los guantes, Cornelia comenzó a ordenar la formación de las primeras tropas que se habían desplegado de Britannia.

Pero-

Mis manos se congelaron a mitad de la acción. Todo estaba siendo demasiado fácil aún para mis gustos, el apoyo del ejército, la desaparición de Kanon y la condescendiente actitud de Schneizel.

La oportunidad de acabar con la fuerza bélica mundial restante, opacar la amenaza del futuro levantamiento de Japón y desaparecer al resto de los líderes de países libres… TODO en un mismo punto, con un arma de destrucción masiva infalible que orbitaba los márgenes de Japón.

Demonios

-¡Lelouch!- Cornelia me miraba a la espera de algo, no pude reaccionar en tiempo. Un proyectil de capacidad destructiva mayor a la de un Knigthmare Frame iluminaba el cielo ¿Eso de dónde había salido?

Duró solo un par de segundos, antes de hacer contacto con el suelo.

-¡Cúbranse todos!-


Genbu P.O.V.

Hacer que Suzaku me perdonara no iba ser nada fácil, lo pude ver en su mirada cuando intenté aparecer de la nada como apoyo moral. Las cosas que dije, los planes que hice y la manera en que actué no tenían explicación y mucho menos pondría a mi hijo en otro debate justo ahora.

No con una disputa sobre nuestras cabezas.

Aún así, me negaba a seguir pasando como una presencia cualquiera a su lado mientras esperábamos el momento oportuno. La falta de comunicación que había entre los mismos japoneses, hacía el doble de riesgoso esta tarea y ya me había arrepentido suficiente por perder un hijo, así que quedarme con algo atorado esta vez no era una opción.

-Sé que tienes todo el derecho a tratarme de la manera que decidas, y que esto no suena a disculpa porque siendo honesto, no lo es- Suzaku me miró de reojo de manera incrédula –Pero necesito que a pesar de lo que pienses de mi en este momento, mantengamos comunicación firme y eficaz para salir de esto-

Era incómodo, porque había cerca de veinte personas más justo detrás de ambos y estaban escuchando algo que debería ser privado. Sin mencionar que una de ella era Rakshata y la mujer lo estaba disfrutando casi en nombre de Mei.

Pero valía la pena.

Suzaku volvió su vista a las ventanas, afuera seguía estando demasiado pacífico para que Japón ya hubiese sido abordado por las tropas de la federación.

-No te iba a hacer esto difícil porque sé lo que está en juego- confirmó mi hijo después de un par de minutos donde me hizo sudar de manera profusa –Primero quiero a mi familia reunida, luego veré que castigo merece cada uno de sus integrantes- puntualizó.

Creo que la mitad de ese enunciado iba para Lelouch, esperaba compartirlo con Lelouch.

Sin embargo era lo que nos tenía a todos a la espera, una oportunidad.

-Hay demasiado silencio en las transmisiones- comentó Rakshata y eso no significaba nada bueno. Japón parecía demasiado tranquilo ante la amenaza y eso no era normal para Lelouch, no si no tenía planeado este encuentro.

-El Zar no pudo conseguir información detallada- argumenté, y Todou carraspeó del otro lado del radio.

-No es una fuerza tan pequeña la que la Federación ha logrado reunir, pero tampoco es la más inteligente. Es probable que esta batalla estalle de una manera errática y será más fácil para nosotros tomar posesión-

-Todo depende de la seguridad que tengan los Knightmare- intervino Rakshata –Para ser sinceros, ni siquiera sabemos si siguen en una pieza o dentro del país-

-La moral- le regañó Suzaku.

Tragué con dificultad mirando a través del cristal. Si esto tardaba más, solo saldría corriendo con un grito de guerra.

-¡Ahí!- la piloto del Guren señaló una luz. Rakshata comenzó a revisar el dispositivo en sus manos buscando el movimiento de alguno de los bandos, o la zona.

-Eso no es un proyectil de Knightmare- la científica india retrocedió de los cristales con temor y todos la imitaron –Alemania trajo sus submarinos al parecer-

Halé del brazo de Suzaku justo a tiempo para cubrirnos. La onda expansiva de la explosión quebró los cristales de edificio que utilizábamos para cubrirnos, así como causó un leve temblor que sacudió los cimientos, pero fuera de eso…

-¡Ese maldito desquiciado!- me puse de pie observando los daños, pedazos de cristal resbalando de mi ropa en el proceso. –No le interesa para nada el territorio ni quiere un enfrentamiento directo- busqué el radio entre los escombros, Todou no parecía tampoco muy contento.

-¡No se va a detener hasta lograr su cometido y eso es volar las bases!-

-¡Tenemos que intentar sacar los KF antes de que eso suceda!- ordenó Suzaku y comenzó a correr hacia la salida, el grupo de voluntarios siguiéndolo de cerca. Sacudí el radio y le informé a Todou lo que habíamos decidido hacer, su pensamiento se había encausado de la misma manera.

-Le informaré al grupo de Hatori y a las espadas-

Más proyectiles comenzaron a iluminar el cielo.

Si el alemán sobrevivía esto, pagaría caro.


Lelouch P.O.V.

Me preparaba para un contratiempo y se presentaba uno totalmente diferente. No era mi culpa y no fallaba a propósito, no estaba en mis cinco sentidos y hacía unas horas solo dependía de dos de ellos. Vista y oído, lo demás era un lujo.

-Ngh- solo que con esa explosión, las sensaciones físicas regresaban al por mayor.

-¡Lelouch!- el cabello de Cornelia se balanceó frente a mi rostro y me giré sobre un costado a toser. La base hacía sido sacudida hasta su centro –Lelouch, vamos ¡Debes levantarte!-

Mi media hermana no sabía lo invitador que era solo… delegar este momento y cruzar los dedos.

-¡Vamos!- y logró sentarme contra el escritorio de mandos, mi vista se desvió a los hombres que estaban esparcidos en el suelo sin signos de consciencia. Su mano me obligó a mirarla.

-Es inútil princesa, el príncipe Lelouch entró en estado de shock-

Guilford podía ser muy alarmista. Lo amenacé con un ojo y traté de gruñir en desacuerdo, pero salió un sonido bastante lastimero. Cornelia se vio complacida con eso, presionando algo contra mi frente aunque podía ver la suya sangrar.

-Lelouch, Guilford te sacará de aquí- dijo y eso es algo que su Knigth tampoco esperaba, por la manera en que el cuello del hombre tronó de la velocidad con la que giró.

-No voy a abandonarla- sentenció.

-Yo no te estoy preguntando si quieres obedecer- se aferró Cornelia poniéndose de pie –Saca a Lelouch de aquí y solo cuando esté en las manos correctas, solo entonces, puedes volver-

Utilicé de apoyo al hombre para ponerme de pie, sobre todo antes de que empezaran una pelea que no era necesaria con otra esperando ser resuelta.

-Nadie se va- aseguré, pero mi convicción no duró tanto. Sentí una costilla moverse de lugar con mis palabras y me abstuve de morder el hombro de la persona que tenía más cerca –S-Si quieren- finalicé.

Cornelia me miró encendida en rabia, antes de olvidar que después del primer ataque, seguirían lloviendo proyectiles y ni siquiera había podido dar una orden.

-Lelouch, escúchame bien. Yo no te voy a hacer lo que Schneizel- sentenció y me apropié de su knight para el apoyo necesario, dos Cornelias peleaban mejor que una así que traté de enfocarlas.

-D-Debo apagar el…- aspiré de manera profunda -…sistema de Britannia-

Hubo una nueva explosión y esta vez la onda expansiva surtió un efecto peor ya que no había cristales. Cerré el ojo confiando en que las paredes no nos iban a dejar llegar tan lejos, pero a Cornelia ya no le parecía divertido.

-¡Lelouch, tienes que salir de aquí!- y estaba gritándome sin siquiera ponerse de pie, la escuchaba algo lejos. ¿Llegamos al pasillo?

Mi cabeza estaba a punto de estallar.

Esperé inmóvil a que me encontrara, Guilford de nuevo se había incorporado con más facilidad, pero desesperado por lo peligroso de la situación.

Tomé la muñeca de Cornelia en medio de algo que decía, mi sentido auditivo iba y venía, por suerte para ella, siempre dispuesto a escuchar sus reclamos. Pero debía darle solo una razón para que ella me escuchara a mí y entendiera por qué era tan importante mi plan.

-Sch…-

¿Cómo se llamaba ese bastardo?

-Schneizel- completó por mi pasando una mano por mi cara, ayudándome a centrarme.

-Va a… volar t-todo, con FLEIJA- esperaba que conectara el resto de los puntos por su cuenta ya que era difícil ponerle orden a las palabras.

Guardó silencio y detuvo sus caricias mientras en sus ojos se iluminaba la misma oportunidad en la que yo había pensado.

-¿Crees que tu presencia aquí, o la mía van a detenerlo?- obligué a mi mente a ordenarse, necesitaba estarlo para poder ejecutar la única carta que tenía.

Y de la nada, Cornelia estaba más preocupada que antes.

-No voy a salir de aquí- le advertí, si acaso su primer instinto era huir fuera del rango de fleija, aunque pareció insultada de solo insinuarlo. Guilford me ayudó a sentarme, pero la indecisión era obvia. –Todavía puedo salvar al país-

Era lo único que me separaba de otros Britannian en el área. Lo único que había mantenido la esperanza de muchos, este preciso momento.

-Euphy está viva-

Las pupilas de mi media hermana se dilataron.

Podía haber sido más sutil, claro. Pero si el pensamiento de que Euphy estaba escondida en algún lugar del país, que podía ser arrasado por fleija en unos minutos, ponía a Cornelia de mi lado sin discusión, adelante.

Solo temía que me quisiera asesinar por ocultárselo y ambos nos quedaríamos sin premio.


Suzaku P.O.V.

Era el caos que esperábamos de los ataques de la Federación, descontrol, artillería siendo lanzada de manera estúpida, caos en las comunicaciones porque no venían como un equipo. Solo eran países reunidos por el mismo odio pero con diferentes métodos.

Lo que no me parecía razonable, era la falta de participación de Britannia. A cargo de Lelouch.

-¿Crees que sea parte de su plan?- le pregunté a Rakshata, era lo que tenía más cerca y la mujer solo había aceptado venir porque alguien debía quebrar la seguridad de las bodegas de Britannia.

Recorrió un mechón de cabello detrás de su oreja con un suspiro, nos cubríamos con un edificio antes de poder entrar a la base. Los misiles no eran interceptados.

-Nunca entendí la mitad de sus ideas, pero creo en los resultados- era un alivio saber que no era el único demente pensando de esa manera –Aunque esto…-

Y seguro tenía el mismo presentimiento que yo.

-Lelouch dijo que no los dejaría tocar el territorio- completé, y las amenazas de mi hermano no eran vacías. Si lo que quería evitar era precisamente esta destrucción, algo estaba saliendo mal.

Mi celular comenzó a vibrar de manera fuerte, dejé que el grupo siguiera avanzando hacia la base antes de contestar.

-¡Suzaku-kun!- la otra mitad del equipo tecnológico.

-Lloyd-san, no debería sonar tan feliz en medio de una guerra- amenacé y sentí a mi padre emparejarse conmigo, una mano en mi hombro y en la otra el radio con el que tratábamos de coordinar una rebelión.

El científico sin embargo solo chilló más fuerte de emoción antes de recordar para qué me hablaba.

-¡Good news! El sistema de Britannia no está transmitiendo órdenes, al parecer los proyectiles han causado suficientes daños en las bases de mando ¡Y todo el mundo está abandonando el barco! Aunque yo le llamaría falta de un buen líder…-

-¡Espere!- grité deteniendo su monólogo, mi padre bajó el radio prestando completa atención -¿No hay cadena de mando entonces?- y eso era lo único que quería confirmar.

-Absolutamente seguro, las transmisiones están en silencio y Britannia no desplegó ningún tipo estrategia-

La oportunidad perfecta.

-¡KALLEN!- grité, el grupo de la piloto se detuvo por completo, temiendo lo peor. -¡No hay mando! ¡Repito! ¡No hay cadena de mando en ninguna base! ¡Britannia se está replegando!-

Esa era la única noticia que necesitaba para que actuaran.

-¡Muévanse!- y Rakshata se mezcló en el grupo para recuperar nuestra artillería.

Me giré, quedando por completo de frente a mi padre. Pero el transmitía de manera rápida la misma orden que le había dado al grupo de Kozuki, y aunque sonara extrañamente a un milagro, sabía que estábamos parados en el punto correcto, nunca bajando la guardia.

Aprovechando la oportunidad.

-La inactividad de Britannia solo durará en lo que alguien tome el control, Suzaku-kun. Deben actuar antes de que empiecen a actuar la milicia por su cuenta, si acaso Lelouch-kun está negándose a actuar. Eso o antes de que la Federación destruya el territorio-

Lelouch.

Debía estar en la base principal.

-Yo iré- mi padre tomó mi mano y depositó el radio en ella. –Yo buscaré a Lelouch, tu recupera el Lancelot- y en su mirada no había espacio a discusión. -¡Anda!-

Otra separación, una última vez.


Lelouch P.O.V.

Debía recordarme que por más que ardieran los alrededores, aún no estaba en el infierno. Y Guilford era buen hombre, no merecía estar en el averno de todas formas.

-¡Lelouch este lugar es enorme! ¿Cómo demonios quieres que encuentre una oficina sin leyenda, especificaciones o dirección donde haya una pantalla enorme, pero visiblemente no tenga beneficio o tablero de mandos?-

Apreté mis manos alrededor del cuello de Guilford y me reí, eso le dio un gran escalofrío al hombre.

-Quizás el príncipe Lelouch desvaría- argumentó, pero ser transportado en la espalda de alguien no significaba que estaba prestando atención a mis alrededores. Estábamos cerca pero no encontraba la manera de explicarlo.

Cornelia buscaba con renovada energía desde lo de Euphy, pero de la misma forma se estaba desesperando con facilidad. Los proyectiles no parecían tener fin, pero Schneizel debía estar disfrutando el show como para acabar con todo tan rápido.

-Dime que es aquí- suplicó Cornelia y Guilford rápidamente se acercó, empujando la puerta con un pie. Abrí mi ojo inspeccionando el lugar, lleno de archivos y basura, pero en el fondo de la habitación, estaba la pantalla de control.

Me solté de la espalda de Guilford y reprimí un quejido por mi propio salvajismo, pero empecé a quitar las cosas que se atravesaban en el camino con ayuda de los otros dos, de manera ya algo desesperada.

-¿Qué se supone que es esto?- preguntó mi media hermana quitando con una mano la leve capa de polvo que había en la pantalla. Comencé a buscar en los pliegues de mi ropa la llave del Shinkiro, después de tantas sacudidas hasta ahora se me ocurría procurarla.

Pero el destino no podía ser tan cruel y estaba justo donde la había guardado.

-Es la única esperanza que tenemos- señalé, con mi mano busqué el interruptor con el que Rakshata había encendido todo la primera vez, un pequeño puerto escondido de las miradas curiosas.

Contuve la respiración al insertar la llave.

Un segundo.

Dos segundos..

Programa ZERO, en línea.

Los dos segundos más largos de mi vida.


Suzaku P.O.V.

Era la primer barrera a vencer, solo que no esperaba que fuese tan desesperante.

-¡El sistema de seguridad es demasiado complicado!- gruñó Rakshata tratando de violar el protocolo de entrada, no la culparía por fallar de hecho, sabíamos que si había algo que estaría tan resguardado, eran los Knigthmare, pero al menos sabíamos que estaban dentro del territorio.

-Podemos hacerle un agujero al edificio- sugirió Tamaki y por primera vez, decía algo con sentido.

Rakshata sin embargo no se daría por vencida, no después de llegar tan lejos.

-Iré con ellos a buscar algo que podamos explotar- le informé y comenzó a asentir de manera distraída mientras seguía peleando con el dispositivo en sus manos, pero de repente sus ojos se dilataron como viendo un fantasma.

-E…Esperen-

Me acerqué a ver si había logrado algo, pero la pantalla de lo que sea que trajera en la manos se apagó, un cursor verde parpadeando en el puro centro.

-Ingrese segundo código de seguridad-

Se leyó.

Las manos de Rakshata temblaron mientras tocaba puntos invisibles en la pequeña pantalla. Las letras desaparecieron en cuanto terminó y la mujer contuvo el aliento.

Programa ZERO, en línea.

Eso era…

-¡Es Lelouch!- gritó.

La pantalla mostró la bandera japonesa y cientos de códigos pasando como lista, las manos de Rakshata temblaban a sobre manera.

Pero entonces los códigos se detuvieron, una nueva leyenda pausando toda la emoción de esto:

-Comandos INVÁLIDOS-

Inserte clave de nuevo sistema…|

Busqué en la mirada de Rakshata una explicación razonable, pero ella solo miraba de manera intensa el dispositivo, repitiendo en tono bajo, "Vamos, vamos".

Cuatro puntos ocultaron una clave que estaba siendo ingresada desde otro dispositivo, los códigos comenzaron a correr de nuevo en forma de lista.

Sistema del Sacrosanto Imperio de Britannia, en línea.

¿Eso era posible?

La puerta de la bodega cambió el código rojo a verde y los seguros se retiraron de manera automática. Las luces de los hangares se encendieron en secuencia mostrando nuestros KF.

-¡No pierdan tiempo! ¡Muévanse!- ordené.

Teníamos todo de nuestro lado.


Lelouch P.O.V.

-¿Cómo se siente Cornelia, traicionar al imperio más poderoso del mundo?- hasta ahora.

Mi hermana se alejó de los paneles que se mostraron cuando el programa Zero hizo su aparición.

-Yo solo inserté una clave- alegó sorprendida, me recargué en la pared un momento.

-De clase militar y de un muy alto rango- sonreí levemente. Pero ella seguía sin entender la magnitud de eso –Diseñé este programa para centrar el poder de todos los sistemas de Japón de manera forzada, a la facilidad de una o dos personas-

La boca de Guilford cayó levemente.

-Mi insistencia en tomar estas bases nunca fue para facilitarle la existencia a Schneizel, sabía que en el ego de su triunfo solo aprovecharía las redes, satélites y conexiones base que ya había en estos lugares para suplantarlo todo con el sistema del Imperio-

Cornelia comenzaba a comprender.

-El programa Zero podría describirse como un virus, pero dado que el sistema japonés fue desplazado por el del Imperio, me han dado facilidad de entrada con una sola clave-

Las cámaras de la ciudad regresaron a mi control, sin mencionar las oficinas, edificios, semáforos… TODO. Y veía unos cuantos grupos rebeldes tratando de volar las puertas de las bodegas para conseguir Knightmares. Suzaku era el líder del vandalismo.

Les concedí acceso, abrí todas y cada una de las bodegas que tuvieran seguridad élite porque eso significaba que escondían algo importante para los japoneses.

Pero ahora, debía apagarlo todo.

Un par de teclas y la oscuridad consumió absolutamente todo, excepto hospitales.

La pantalla confirmaba el sabotaje del sistema, pero también era la única luz en todo el edificio y linterna no era algo que hubiese traído.

-Schneizel no podrá hacer explotar a Fleija tan fácil por la distancia a la que está. Pero eso no significa que no tenga un método de emergencia- alegué enderezándome, pero sentí una fuerte opresión en mi estómago que detuvo mi paso y acalambró mi pierna izquierda.

Algo estrujaba de manera cruel mis órganos.

-…louch-

Justo ahora, ¿En serio?


Genbu P.O.V.

Tenía años sin correr de esta manera. Me detuve solo un par de segundos a tomar un poco de aire y revisar noticias por el radio, pero sinceramente ni siquiera recordaba para qué o cuándo en mi vida había corrido de esta manera. Mis hijos tenían formas extrañas de hacerme probar nuevas experiencias.

-¡Las bodegas concedieron el acceso! ¡Entramos!-

Miré el radio esperando haber escuchado mal, pero pronto recordé que nadie repetiría lo que habían dicho si no expresaba mi duda.

-¿Todou?-

El militar tardó unos segundos para responder, así que seguí mi camino a la base principal.

-Los accesos fueron concedidos, desde ADENTRO del sistema- comentó todavía un poco incrédulo pero comprendía qué era lo que le molestaba.

-Es Lelouch- declaré, y no necesitaba una prueba para poner mi vida en ello. Apresuré mi paso estando ya en los márgenes de la base principal. De hecho, necesitaba dejarme de preocupar ahora que teníamos acceso a los KF, ya que eso nos daba la ventaja que necesitábamos, pasara lo que pasara.

Y no iba a dividir mi atención entre el país y encontrar a mi hijo.

-Todou…-

-Lo sé, hiciste tu parte y Lelouch la suya. Encuéntralo-

Aspiré de manera nerviosa.

-Y Genbu… amárratelo al tobillo o algo, pero no lo dejes ir-

Sonreí de manera cálida antes de apagar el radio. Solo tenía una misión más, y la base estaba frente a mí. Personas mejores que yo podían hacerse cargo del país, por el momento solo tenía un título vigente y era el de padre.


Lelouch P.O.V.

Vi pasar una estrella fugaz y le pedí un deseo. Para ser sincero le pedí varios pero es que me los debían a sobre manera, de hecho era tentador tener de regreso el código de inmortalidad que con tanta facilidad había desechado. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Pero no era un tonto y aunque esto entrara en esa clasificación, solo quería deshabilitar FLEIJA sin posibilidad de explosión y el resto del mundo podría pelear por la cabeza de Schneizel como quisiera.

Solo debía deshacerme de FLEIJA.

-Guilford…- me quejé. El hombre no tenía nada de delicadeza al correr, además prefería estar en su espalda que cargado como una princesa. -¿Estamos cerca?- y terminé la oración susurrando.

No recibía mucho oxígeno, menos si la atmósfera estaba llena de dióxido de carbono gracias a ciertos misiles.

-Lelouch por el amor de dios, ¡CÁLLATE!- y Cornelia no estaba convencida de esto. Pero sabía que debía hacerse, por el bien de nuestros seres queridos.

Su caballero bajó la mirada, disculpándose conmigo de manera silenciosa por su actitud, pero ambos la conocíamos perfectamente. Estaba enojada consigo misma porque esto era algo en lo que no tenía control, y no le gustaba la manera en que se llevaría a cabo.

-¿Cómo sabes que tu KF está aquí, Lelouch?- preguntó después de unos segundos, y agradecía que me siguiera hablando, el bamboleo de Guilford me arrastraba la inconsciencia.

-Villeta- abrí el ojo y gruñí por estar atrapado todavía en este maldito parche. Cornelia entendió mi gesto y detuvo el paso de su knigth, mientras buscaba entre su ropa algo.

Una mujer como ella seguro siempre traía su navaja suiza. Le sonreí levemente cuando me miró confirmando el pensamiento.

-Ahora, no te muevas- susurró sacando la navaja y acercando la punta hacia el costado de mi cara, cerca de la oreja. Sentí un poco de presión cuando empezó a tirar, pero eventualmente el filo venció sobre el cuero y la tira se rompió con gran felicidad de mi parte.

Cornelia jaló lo que quedaba del accesorio y lo tiró al suelo, después empezó a tallar mi ojo cerrado con su pulgar, incitándolo a que se abriera.

-El color de tus ojos es envidiable, hermano- sonrió, pero el momento debía ser corto. No podíamos entregarle a Schneizel el tiempo que habíamos ganado.

-Villeta averiguó todo lo que le pedí, y escondió la llave del Shinkiro por mí cuando supe que la tenía- Kanon entonces se había encargado de cambiar mi ropa de ese día, al atuendo de un gobernador Britannian. Maniobré con los pliegues de tela hasta que pude guardarla de nuevo en mis bolsillos, pero sabía que no podía dejarla en mi habitación cada vez que saliera y mucho menos cargarla en mi persona con riesgo a perderla.

Dársela a Villeta había sido la apuesta más riesgosa que había hecho, porque sabía que de llegar un momento como este, sería la única salida. Pero la mujer no me había decepcionado y debía agradecerle también a Gottwald por eso.

-¿Este es?- levanté la vista tratando de enfocar el armatoste en la oscuridad.

-Podría ser- argumenté, Cornelia solo quería un pretexto para pelear.

-¡No puedes maniobrar un Knightmare en ese estado!- gritó y comencé a moverme de manera incómoda en el agarre de Guilford para que me soltara, el hombre también lo hizo de manera muy reticente pero no permití que se alejara demasiado tomándome de su brazo.

Con los pies en la tierra juntaba de nuevo la decisión para seguir adelante.

-Lelouch, aguarda-

-Te dije que no tenía tiempo para esto, Cornelia- abrí la cabina con un parpadeo de la llave –Y también sabes que la amenaza de FLEIJA sigue vigente si no se desactiva directamente el arma, ya que apagué el sistema local para que Schneizel no alcanzara el satélite tan fácil-

La tirolesa bajó y enredé mi muñeca con gran fuerza, pero la mano de mi hermana se aferró a mi hombro.

No quería mirar hacia atrás y explicarle todo de nuevo, solo debía dejarme ir.

-Nunnally te reunirá con Euphy y Clovis, a estas alturas no sé dónde estén escondidos, pero no te negarán verla. Sumeragi-san también puede ayudarte…- me tomé con ambas manos del cable y apreté la mandíbula para que no emitir sonido alguno.

Cada segundo era peor que el anterior.

Tiré del cable y el sistema retráctil respondió. Mi media hermana comenzó a maldecir unos metros ya lejos pero no podía hacer más. Me metí a la cabina con cada hueso de mi cuerpo protestando que esto era una mala idea, pero por eso el cerebro era quien siempre estaba al mando.

-¡Lelouch!- tenía que cerrar la cabina para poder despegar. Cornelia empezaba a gritar como hombre.

Los controles estaban encendidos, todo parecía funcionar a la perfección y debería ya que no estrellé este Knigthmare. Bueno, no esta versión.

Los mapas de la zona cargaron y los primeros puntos que saltaron fueron los de la Federación. Admirable, pero inútil, esta batalla había terminado.

Beep, miré la pantalla mientras aseguraba el arnés.

Lancelot.

Guren.

Los hijos predilectos de Japón estaban en línea ya. Me preguntaba si…

Accedí a las cámaras a través del Shinkiro, ambos KF se elevaban ya sobre el territorio japonés y por las espadas de luz en posición del Lancelot, Suzaku no estaba nada contento.

Akatsuki, en línea.

Bueno, debía actuar y pasar de improvisto junto a todos o no me dejarían desactivar el satélite. Cerré la cabina, las amenazas de Cornelia se habían callado por suerte, así que solo restaba-

¡Knock, knock!

Giré la cabeza incrédulo pensando en qué había poseído a Cornelia para trepar las escaleras del hangar y quedar a la altura de la cabina pero…

No era ella.

-¡Lelouch!-

Mi estómago se encogió de manera cruel.

El rostro rojo y ajetreado del primer ministro me miraba a través del cristal, sus palmas extendidas sobre la superficie, pero un alivio y esperanza en su mirada que no sabía cómo tomar.

-¡Lelouch… abre la cabina, por favor!- sus manos comenzaron a buscar un mecanismo de emergencia por fuera, pero yo lo miraba confundido, mi mente seguro lo estaba alucinando. -¡Lelouch, no lo hagas…solo abre! ¡Abre por favor!-

Tenía una muy buena imaginación y se sentía tan dolorosamente real.

Encendí el Shinkiro y la vibración del KF hizo que mi alucinación se detuviera unos segundos, al menos hasta que regresó con más fuerza.

-¡LELOUCH, ABRE! ¡Maldición!-

La camisa me apretaba el cuello, de hecho ni siquiera me había podido deshacer de la capa y mi lado claustrofóbico amenazaba con emerger.

Poco aire, poco tiempo y dolor al respirar.

No vi hacia atrás cuando decidí acelerar y sacar al Shinkiro de la bodega. No quería pensar en más cosas de las que tenía que hacer de inmediato.

Y era tan simple como que era imposible tener al primer ministro de Japón tratando de detenerme, de manera desesperada y con horror descrito por todo su rostro.


Genbu P.O.V.

Cuando le pusiera mis manos encima…

-¡Todou! ¡Suzaku!- grité dentro de canal de comunicación mientras bajaba las escaleras de par en par -¡Lelouch está en el Shinkiro!-

-¡¿Qué?!-

-¿Cómo sabes?-

-¡Acaba de salir frente a mi!- grité y salí corriendo del hangar para ver si podía seguir su trayectoria.

-¿Qué cree que hace… para qué-?

-¡FLEIJA!- gritó Cornelia detrás de mí y sonaba tan desesperada como todos, tratando de alcanzarme -¡Lelouch intenta desactivar FLEIJA de manera manual sobre la costa!-

-¡Deben detenerlo!- ordené de inmediato. ¿En qué estaba pensando? Solo me miró una fracción de segundo antes de decidir ignorarme en todo sentido.

Solo cruzó su mirada con la mía y sin decir una palabra descartó mi existencia. Ni siquiera se miraba del todo consciente de lo que hacía. Lelouch estaba dando por acabado todo.

-Lo encontré-

Miré hacia el cielo buscando el KF de Todou, y efectivamente había atrapado con los Slash Harken al Shinkiro. Pero el gusto no nos duró tanto, con el escudo de protección absoluta los cortó y prosiguió su camino.

-Mi turno- quise advertirle a Suzaku que no fuese tan duro con él, pero Lelouch solo nos estaba haciendo las cosas más difíciles. Ya había hecho lo posible.

Ya había creado la oportunidad para levantarnos.

¡Y ese alemán maldito no dejaba de bombardear el territorio!

-¡Alguien inhabilite esos submarinos!- grité.

-¡Será todo un placer, Kururugi-sama!- el Guren se lanzó a la costa esquivando los KF inactivos de la Federación, hasta ahora nuestro único problema seguían siendo las explosiones.

Hubo un estruendoso choque sobre nuestras cabezas que volvió a dirigir mi atención, el Lancelot y el Shinkiro se habían estrellado en pleno vuelo y Suzaku tenía enredado el otro KF con los Slash harken.

-Suzaku… eso no era-

-No fue mi intención, el Shinkiro perdió el control- explicó de manera calmada, pero comenzando a descender con rapidez.

Tenía miedo, siempre tenía miedo cuando envolvía a mi familia. Me aterraba cuando no me escuchaban, cuando no me obedecían y cuando ponían sus vidas en un peligro innecesario.

Temía que no se cuidaran, que alguien más quisiera lastimaros y no poder estar ahí para hacer algo.

-Debe de estar bastante enojado…- comentó Suzaku soltando con todo el cuidado posible el otro KF, pero solo cuando se aseguró que no volvería a intentar huir, retrajo los Slash harken y se apartó. –Necesito, ponerle un alto a la Federación-

Se disculpó y lo entendí perfectamente. Trepé el Shinkiro por donde podía, me sorprendí un poco de ver al caballero de Cornelia imitándome, pero entre ambos podíamos dar con el seguro externo más rápido.

Solo que cuando pude ver a través del cristal, los ojos de Lelouch apenas y estaban abiertos. Permanecía inmóvil, su cabeza colgando sin fuerza hacia un costado.

Demonios.

La ventana de la cabina se levantó con rapidez y de inmediato metí mis manos para hacerlo notar mi presencia. Con ambas manos lo tomé de las mejillas para que me mirara, pero no encontraba las palabras correctas para expresar mi angustia y felicidad.

-El arnés, Kururugi-sama…- dijo el otro hombre interfiriendo y desabrochando un par de seguros de manera experta. Lelouch cerró los ojos con un pequeño quejido y lo moví de manera forzosa para despertarlo pero estaba siendo inútil. –Si me permite, puedo sacarlo de aquí adentro- propuso el hombre y antes de que le diera mi aprobación ya lo estaba haciendo.

Era más joven que yo, podía maniobrar con más facilidad y cuando yo toqué el suelo, el britannian también lo estaba haciendo.

Pude entonces observar una forma completa, real y apaleada de mi hijo, por primera vez en semanas. Y pude tocarlo, cuando lo pusieron en mis brazos, a pesar de sus intentos de soltarse y salir corriendo. Ni siquiera abría los ojos para eso.

-Lelouch- me arrodillé en el piso para poder utilizar una de mis manos. La capa que traía puesta se extendió de manera escandalosa alrededor de su cuerpo.

Pero con delicadeza levanté mi mano para quitar cabello de su cara y borrar una línea de sangre nueva que corría por un camino ya marcado, mientras que con mi brazo lo sostenía de manera firme.

-Lelouch, abre los ojos- sabía que podía escucharme, no había perdido la consciencia aún. Y sabía que debía obedecerme, así que concedió mi petición de manera lenta y cansada, incluso si no parecía enfocarme del todo. Pero ver tan de cerca la misma persona que se había despedido de mi con una disculpa… podía sentirme a mí mismo temblar.

-Tengo que regresar- musitó, y lo levanté hacia mí abrazándolo con fuerza, suficiente para que soltara un grito de dolor del que no me sentía tan culpable y nos mecí a ambos pensando en lo cerca que había estado de nuevo.

-Estás mal de la cabeza- me reí enterrando mi cara en su cabello, pero podía sentir su leve tensión ante mi negativa. Lo solté apenas un poco para darme cuenta de que trataba de verse enojado, pero no lo suficiente para causar mas que alivio en mi.

-Vamos a morir todos –masculló de manera tétrica, relajando su cuerpo y dejando caer por completo su cabeza contra mi pecho, sentí una ráfaga de viento helado y lo acerqué más, pero con gran alivio el cielo ya no estaba siendo iluminado por más misiles.

El radio estaba a unos metros de distancia y se escuchaban muchas voces en él, pero no importaba.

-Suzaku detuvo a la Federación- suspiré y volví a poner mi mano en su rostro, su piel estaba helada y se miraba exhausto –Todou está reorganizando el ejército, tenemos Knightmare después de todo- enormes ojeras se marcaban en su pálida piel cuando tallé el maquillaje, utilicé su misma capa para retirar todo rastro de esa mentira.

-Fleija…- volvió a tensarse con disgusto cuando la palabra dejó su boca, pero no sabía cómo contestar eso.

-Guilford y yo nos haremos cargo- interrumpió Cornelia y me espanté un poco al no recordar que estaba cerca. La mujer terminó de caminar los metros que nos separaban y se acuclilló a mi lado, pero no sabía lo que hacía hasta que con ambas manos desempuñó la de Lelouch y en su palma, reveló la llave del Shinkiro.

Mi hijo intentó verse amenazante pero la princesa solo le sonrió tomando la llave en custodia.

-No voy a dejar morir a nadie- aseguró antes de levantarse e irse con rapidez. Lelouch no se veía del todo convencido, si acaso se veía resignado a que todos moriríamos al mismo tiempo.

-Si te preocupa Schneizel…- comenté cuando nos quedamos solos –Hay un gran ejército ya reunido, listo para pelear. Y la Federación levantó los ánimos de varios países como para que esta vez sí se defiendan- volví a apretarlo tratando de transmitir esa seguridad que siempre nos daba.

Porque había algo raro en él, que no se sentía normal pero no podía descifrarlo.

Permanecía muy callado a pesar de no estar obligado a decir nada y se mantenía perfectamente quieto solo porque no tenía energía para hacer más.

-Te dije que no estabas solo en esto- continué, levantó un poco su mirada –Te dije que no era necesario que tú te pusieras frente a Britannia, un país está compuesto de más de una persona, hijo-

Sus ojos se empezaron a poner vidriosos con rapidez y temí haber dicho algo malo, Lelouch no lloraba. Lelouch nunca-

-Ya no quiero ser gobernador-sollozó y enterró la cabeza en mi saco, lo abracé más fuerte que todas las veces anteriores con un gran suspiro. –No tenía elección- continuó hablando contra mi ropa y comencé a acariciar su cabeza con gran tristeza.

-Lo sé, Lelouch- no había querido que pensara eso –Siempre lo supe-

Las luces de las oficinas comenzaron a parpadear siendo encendidas, según lo poco que escuchaba del radio, Todou estaba ordenando la recuperación de las bases así que debían ser japoneses.

Así que permanecí en la misma posición permitiendo que Lelouch se desahogara, observando el cielo mientras los KF parecían estarse poniendo de acuerdo para tomar un rumbo distinto, pero no tenía prisa, estaba digiriendo el momento.

Eventualmente, debíamos movernos de este frío patio.

-Lelouch, hay que ir a un hospital- recalqué. Parpadeó con pesadez enfocándome.

-No-

Y así empezaba la misma riña de siempre.

-No está a discusión, debes-

Pero bajó la mirada de un modo muy extraño, su expresión no me estaba dando la simple contraria. Era como si me estuviera informando su decisión.

¿De qué?

-¿Lelouch?- pregunté de manera tentativa, enderezándolo un poco más contra mi cuerpo pero esta vez no se quejó. –Hijo…-

-¿Estoy castigado?- preguntó, suprimí una sonrisa amarga.

-Hablaremos de eso después- comencé a acomodar mejor mis brazos, Lelouch seguía sin hacer contacto visual. –Primero hay que…-

-Que bueno que todo salió bien al final-

-Lelouch, deja de asustarme- le advertí y solo entonces me miró a los ojos, y lo conocía perfectamente para saber a dónde se dirigía.

Lo conocía perfectamente que me dejó helado solo un segundo antes de comenzar a buscar mi celular para pedir ayuda, pero su mano se aferró a mi muñeca y buscó mi mirada con una calma que se mofaba de todos mis miedos.

-Está bien- aseguró, solté el celular y tomé su rostro con desesperación.

-¡No está para nada bien! ¡No te atrevas a hacerme lo mismo Lelouch, no te atrevas!- suspiró con dificultad pero siguió con su expresión calmada y eso destruía mas mis nervios -¡No te lo voy a perdonar Lelouch!-

Gente comenzaba a llenar la base pero nadie se acercaba lo suficiente para pedir ayuda y no soltar a Lelouch que cada vez más se recargaba en mi.

-Todo va a estar bien- me aseguró de nuevo y su mano resbaló de mi solapa, lo apreté fuertemente contra mi pecho y lo maldije al mismo tiempo –Estoy exactamente…-

Contuve la respiración de manera dolorosa.

-…donde quería estar-

Exhaló lentamente y cerró los ojos.

-Lelouch…L-Lelouch no juegues conmigo-

Era despiadado

-Hijo, ¡Vamos!- supliqué –¡No lo hagas…!-

-¿Genbu? ¡Hemos recobrado todas las bases alrededor del territorio! ¡Rakshata está reviviendo el viejo sistema y los militares vuelven rápido a sus puestos! Además, he recibido un mensaje de Cornelia diciendo que desarmó con éxito el satélite de fleija que estaba en el territorio ¿Tú sabías de eso?; Suzaku dice que la Federación se movilizará de inmediato en pos de Schneizel, ¡Recuperamos el territorio Genbu, recuperamos JAPÓN!...-

-¿Genbu…?


Les dije que este era el último capítulo porque la trama en si acabó. Por lo que empezó Nippon Rebellion ha sido cubierto, de una manera o de otra. El epílogo, para las dudas que surgen a partir de este final se subirá aquí mismo y ese quizás esté dividido en dos o más partes.

La única duda que puedo contestar y debido a la urgencia de la misma, es que yo misma había planeado que Lelouch ejecutara todo su plan hasta el final, pero se supone que de acuerdo a la trama , tiene una familia que no lo iba a dejar , así como bastante apoyo de un país tan grande y un mundo ENTERO que pueden pelear sus batallas más allá de lo que un muchacho puedes hacer.

Además en mi opinión, Lelouch había cumplido su promesa desde que terminó con Charles y la obligación de japón con el mundo también había sido cubierta.

Tomen su pañuelo válido por review.

anySuzuki