Stage 76: Once upon a time

Siete años atrás...

- Genbu, no sabes cuidar un solo niño y ahora firmaste un contrato por dos más ¿Es que acaso no tienes sentido común?-

- Tengo poder, dinero y los recursos necesarios para acoger tantos huéspedes como desee ¿Cual es el problema Todou?-

- Que estamos hablando de niños, mini-personas que necesitan más que solo tres comidas al día y una cama-

-Si insinúas algo como amor, cariño y dedicación, sabes que yo no soy ese tipo de persona. Contrataré una institutriz o algo parecido, pero no me verás a mi desviviéndome sobre la presencia de dos britannian...-


Genbu P.O.V.

En el pasado dije muchas cosas.

La mitad de ellas era para callar a Todou y sus inoportunos comentarios, la otra mitad para desviar presión de mis extrañas decisiones. Pero había un pequeño porcentaje en esa pila, de cosas que dije, hice o pensé para tratar de protegerme a mí mismo.

De tres niños.

Era ley, entre más les prestabas atención menos podías ignorarlos. Cuando no había ningún sonido de risas o juegos en el templo, salía a buscarlos.

Cuando faltaba uno en la mesa mi mente divagaba a los peores escenarios.

Cuando no hablaban, sentía un miedo indescriptible que apuntaba todo aquello que podía haber salido mal.

Y me molestaba, a sobre manera. Los odiaba tanto porque me hicieran pensar dos veces en decisiones que antes no debía examinar. Porque todo giraba en torno a su bienestar, su salud, su integridad emocional.

Todou osaba reírse cada vez que la decía que me estaban volviendo loco, que eran unas presencias manipuladoras... Que yo no era así y definitivamente no iba a caer en su juego

No iba correr tras de nadie por un grito de auxilio y que si creían que dejaría de lado asuntos nacionales solo porque decían necesitarme-

Los odiaba tanto.

Los odiaba porque me habían hecho cambiar.

Me estaban haciendo creer que tener una familia era lo mejor, poniendo las amenazas mundiales aparte. Tener a alguien que te escuchara, que te obedeciera, que te tuviera cariño y con quienes podrías compartir momentos muy diferentes a los que tenías con un amigo.

La familia siempre estaba ahí, la familia no te abandonaba.

Eso último era una gran mentira.


Entonces llegaba a mis manos una carta. Una vil, cruel y estúpida carta que debía entregarse en el momento indicado, pero jamás habría tal momento para una pérdida, así que la quemé. Y de paso encendí las alarmas contra-incendios del hospital.

Además, mi hijo no estaba muerto. Solo se estaba negando a aceptar su responsabilidad por lo ocurrido.

Tampoco quise escuchar los pronósticos de Gensai porque no eran muy alentadores, su propia cara lo decía. Y Lelouch no confiaba en la probabilidad, solo en los hechos y para eso él mismo creaba sus reglas.

Era un hecho que estaba vivo, eso me bastaba para seguir creyendo que así continuaría.

Japón podía reformarse a mis espaldas mientras tanto, pero yo no me movería de este punto.

-Dijiste que nunca pondrías tus ojos más de una hora seguida en ninguno de ellos- Todou comentó en tono bajo y lo miré de reojo solo una fracción de segundo. Ni siquiera lo había escuchado llegar, de hecho no recordaba haberle dicho a nadie en dónde estaba.

-Lo sé-

-También dijiste que el país dependía de tus decisiones, y eso sumaban varios millones de vidas a tu cuidado. Así que una o tres, no tenían la misma prioridad que Japón- miró a través del cristal con la misma calma aparente que yo tenía, grandes manchas de suciedad marcaban su uniforme.

-Lo recuerdo bien- sentencié y levanté una mano antes de que Todou siguiera recordándome cosas que no quería. Era otro hombre, uno completamente distinto y debía darme la oportunidad de asimilarlo.

-Es un poco tarde, para pensar en el hubiera. Los acontecimientos de hoy, son el resultado de los últimos siete años de esfuerzo-

Dejó caer su chaqueta militar al suelo, los guantes, el cinturón y procedió a quitarse las botas sin nada de pena. No pude dejar de observar sus acciones hasta que se sentó en el suelo y se recargó en la pared, la palma de su mano derecha cubriendo sus ojos. Aspiró de manera profunda y lenta.

-Todou…- no creía que el pasillo fuera el mejor lugar para descansar.

-No me hables, necesito unos minutos-

Me mordí el labio inferior y volví mi vista al cristal.

Si lo que pasaba hoy era el resultado de siete años de esfuerzo, no me producía nada de calma saber que como político seguía siendo una caso rescatable. Quería saber que como padre había logrado mi propósito, y era sacar a mi familia a través de la guerra, a todos.


Aunque, no estaba muy seguro de esto. ¿De la época Tokugawa a Meiji? ¿Para qué quería Todou que leyera un libro de historia?

- Ayuda, y mucho- había dicho cuando lo puso en mis manos antes de retirarse.

Me advirtió que tenía todos los tomos, pero tan pronto salió de la habitación lo puse en la mesita junto al sofá. No necesitaba ver más hacia el pasado, solo quería un futuro. Incluso si Lelouch lo estuviese dificultando.

- Vas a volver loco a todo el mundo- le advertí pasando mi pulgar por el dorso de su mano. -Estas deteniendo las celebraciones- Esperaba que me escuchara, que se sintiera culpable y se disculpara.

No me importaba lo que el resto dijera, tenía que responder ante , tenía que arreglar sus asuntos conmigo y explicarme cosas que todavía no comprendía. Yo debía expresarme también, tenía tantas cosas atoradas que no aceptaba un no como respuesta, no ahora.

- Gensai dijo, que era contraproducente que yo estuviera aquí dentro ¿Sabes?- de un leve brinco acerqué la silla para tomar mejor su mano -Dijo... - tragué gordo -Se atrevió a decir que no tuviera esperanzas ¿Puedes creerlo? En ti, de todas las personas, que no tuviera esperanzas-

-Pero nunca me has defraudado- añadí moviendo un mechón de cabello fuera de su frente -Y no es momento de empezar, Lelouch debes resistir-

...

-"Genbu, debo de ser sincero contigo. Debo prepararte por ética y asegurarte que se está haciendo todo lo necesario por Lelouch pero..."-

- "¡No hay tal cosa como un pero! ¡Esto es un hospital, hay médicos! ¡Solo haga lo que necesite para que Lelouch vuelva a casa conmigo!"-

- "... Genbu, tu hijo necesitaba atención desde antes, lo lamento. Lamento no poder haber hecho lo suficiente, pero tampoco me permitían obtener los medios. Lelouch lo sabía y decidió continuar a pesar del riesgo; encontré en mi maletín una carta..."-

...

- ¿En serio crees que todo se arreglará con una carta, hijo?- apreté los dedos de su mano. -Creí que merecía más que eso-

Miré el monitor nuevamente, quería que mostrara un cambio, uno positivo.

No quería escuchar ese ritmo tan lento.

...

-"Genbu, Lelouch está muriendo. No puedo hacer más, lo siento...En verdad, lo siento"-

- "¿C-Como se atreve?"-

- "Puedes gritarme lo que desees, o puedes verlo una última..."-

- "No, quiero ver a mi hijo y quiero estar ahí cuando despierte"-

...

- Un momento estás suplicándome que te deje ir a desactivar fleija, y al siguiente... No voy a aceptar esto Lelouch, te lo digo de una vez. No te lo perdonaría NUNCA-

...

- "Genbu, debes salir de aquí. Su estado es crítico, no podemos hacer nada"-

- "Yo puedo obligarlo, a obedecer. Puedo hacer que se quede, puedo..."-

- "Eso no es posible, Genbu. Sólo te estás haciendo daño"-

- "No lo voy a abandonar, y dijo 48 horas ¿No? Les voy a demostrar, a todos. Que puede y lo hará"-

...

- Solo 16 horas más hijo, tienes que permanecer-

Incluso si los números caían. Si las líneas se movieran con menos fuerza.

A pesar de todos.

Apoyé mi cabeza en la cama, apretando su mano contra mi mejilla.

Yo no me iba a rendir.


Beep.

Beeep.

Beeeeep.

Me levanté con el corazón en la boca, no debí quedarme dormido. Y ese ruido... Maldito celular, de todas las cosas que podían detener el tiempo y matarme justo ahora.

Solté el aparato y me giré hacia Lelouch con un gran temor. ¿Qué hora era? ¿Cuánto dormí? Tomé la mano de mi hijo tratando de sentir su temperatura, manos heladas, pero el monitor seguía parpadeando leve y constante.

¿Qué hora era?

Beep.

Beeep.

Beeeep.

¿Quién-? ¡Maldito aparato!

- Ngh...- delicados dedos se enrollaron en mi mano y sentí el color regresar a mi cara.

- ¡Hijo!-


Lelouch P.O.V.

Soñé con un mundo lleno de buenas noticias.

Había un alto al fuego, las naciones se hacían cargo de sus propios problemas, Britannia estaba disolviéndose de manera rápida.

Japón recuperaba el control, había un ejército, políticos… había orden. No tenía que poner una alarma en el celular, no tenía una agenda para el día siguiente.

¿Qué día era? ¿Importaba?

Todo era demasiado bueno para ser verdad. De hecho, quizás ese había sido mi premio. Cambiar el infierno por un poco de cielo gracias a mis labores en combate.

¿Cuál de todos los combates?

Ó, porque había otra explicación razonable. Cornelia falló en su misión de desactivar FLEIJA y las islas se habían ido a la otra vida juntas, así que era como despertar en casa. No veía la diferencia, solo debía saber que estábamos muertos.

Pero no debería de doler tanto.

Me llevé una mano a los ojos, tallándolos de manera leve. Asesinaría a Cornelia por asesinarnos a todos, si eso hubiera querido desde el inicio me hubiera ahorrado la campaña de Sch-

-¿…louch…?-

Abrí un ojo, nueva costumbre. Pero no veía nada, de hecho todo estaba borroso y había demasiada luz en la habitación.

Una sombra se instaló sobre mi cabeza, pero no podía distinguir qué o quién era. Además estaba muy cómodo pensando en las maravillas de la agenda libre.

Quizás otro día, quería ignorar todo un poco más.


Genbu P.O.V.

Jamás había tenido una mejor noche de sueño.

De vuelta en mi hogar, la familia cerca, el país en manos capaces, los peligros extintos y la certeza de que todo estaría bien.

Hubiera apresurado todo de saber que se sentiría tan bien estar en paz y sin compromisos, valía la pena en todos los sentidos, porque al fin podía disfrutar de los años de esfuerzo. Excepto por un detalle.

Escuché el leve suspiro y levanté mi cabeza en el acto. Era temprano en la mañana, todo estaba en perfecto silencio como para no escucharlo y sobre todo si lo estaba esperando.

Lelouch abrió los ojos lentamente, reparando en el techo de manera confundida, incluso incrédula. Como si no identificara en dónde estaba, pero seguro ni siquiera recordaba que era lo último que había pasado. Así que no intervine, dejándole poner orden a sus pensamientos y dejando mi mano inmóvil cada que sus dedos se flexionaban de manera nerviosa sobre mi palma.

Mentalmente estaba llegando a lo último que recordaba e identifique el momento justo, dónde sus ojos se despejaron un momento de dudas y sus dedos se aferraron a los míos con sorpresa. Correspondí el gesto tomando su mano con firmeza y giró su cabeza de inmediato.

Esperaba estar solo...

- Ya era hora- susurré entre ambos y Lelouch se puso pálido de solo pensar en todas las posibilidades.

Hubiese querido decir algo más lindo, quizás explotar en llanto, mostrar lo feliz que estaba de verlo consciente y cosas de esas que salían en películas tiernas y familiares. Pero nadie podía alegar que mi primer saludo no había salido del fondo de mi corazón.

Un reclamo aliviado y la promesa de una gran charla. Además Lelouch debió verlo venir, porque se hundió más entre las sábanas, intentando desaparecer.

- Oh, hijo- dejé que mi espalda tocara el respaldo de la silla, varios huesos tronando en protesta por mi cambio de posición. Solté su mano para tallarme el rostro y destensar todos los nervios en el.

Uno no sabe la cantidad de estrés que acumula hasta que se ve liberado de la carga.

- ¿Se acabó?- Había sido un susurro pero fue tan claro, que me dolió un poco el alivio con el que Lelouch se lo cuestionaba.

Intenté reconfortarlo, seguro no estaba teniendo un buen tiempo digiriéndolo pero se sentó de un brinco y me levanté de la silla deteniéndolo por los hombros.

- Tranquilo, debes tomarte las cosas con calma- advertí pero ni siquiera me escuchaba, había un brillo esperanzado en sus ojos mirando la nada.

- ¿En serio se acabó?- cuestionó más fuerte.

- Lelouch, calma vas a hacerte da- se sacudió de mi agarre y empezó a deslizarse por la orilla contraria de la cama.

Logró bajar ambos pies antes de que yo rodeara y su paso falseó, tomándose fuertemente de la mesita de noche. Hubo un quejido indignado y Lelouch logró sacarse la aguja de su mano en todo el proceso.

- ¡Ow, mi estómago!-

Lelouch bajó la mirada, abriendo y cerrando la boca un par de veces antes de encontrar las palabras correctas.

- No tienes nada que estar haciendo en mi piso, Suzaku- reprimió antes de salir de la habitación.

Me hubiera reído, pero-

- No molestes, Lelouch...- Suzaku se rodó hacia su otro costado, protegiendo su estómago todavía dormido.

- ¡Lelouch vuelve aquí! - exclamé terminando de pasar a Suzaku -¡No sabes las amenazas que... Gensai, vuelve!- Una mano se aferró a mi tobillo, tumbé las cosas de la mesa de noche tratando de detenerme. Suzaku tenía un solo ojo abierto, pero miraba en todas direcciones tratando de ponerse de pie.

- ¿Lelouch?- preguntó, solo señalé la puerta y Suzaku desapareció pateando las cobijas. Nunnally se levantó del sofá más alejado en la habitación, tallándose los ojos con vigor para quitarse el sueño. Mei se estaba riendo a carcajadas en la montaña de cobijas que había hecho una especie de colchón junto a Nunnally.

Pero las dos se miraban satisfechas.

- "¡Su-Suzaku, bájame! ¡¿Que estás...!? ¡Ew! ¡Suzaku!"-


Lelouch P.O.V.

Era demasiado bueno para ser verdad, de hecho era demasiado bueno para algo que no había podido terminar y cuyo control me fue arrebatado demasiado rápido.

Digo, es lo que esperaba desde siempre ¿No? Retribución, paz y tranquilidad, un mundo mejor para Nunnally y... destruir Britannia, o al menos su sistema que tanto odiaba.

Habían sido apenas ocho años desde que me hice la promesa. Muy poco tiempo si quería reflexionar en ello, pero no quería profundizar en el tema. Tenía lo que quería, eso era lo que importaba.

- Estás muy callado-

Sin embargo llegaba la hora de enfrentar situaciones que provoqué y hasta cierto punto, descuidé por orden de prioridades. Si creí que la primera charla que tendría era con mi familia, estaba equivocado. Había un doctor que quería la primicia y no se veía muy contento con mi silencio, pero si aliviado de reencontrarnos.

¿Pero como podía mirarlo a la cara, sabiendo cómo me había deshecho del hombre que solo hacía su mejor esfuerzo? Empezaría a recibir las consecuencias de mis actos quizás de una manera amarga.

- Se que no fue nada... Profesional- comenté mirando las sábanas, el hombre hizo un sonido gutural desaprobando mi manera de ponerlo.

- Pusiste tu vida en riesgo, Lelouch- su tono era severo y jamás había visto tanta seriedad en el rostro de Gensai como cuando entró a la habitación, así que evité concederle la mirada desde entonces.

- Ya estaba en riesgo sin mi propia ayuda- suspiré resignado a que no tenía mucha defensa, el hombre lo sabía -Solo tenía que aprovechar el tiempo que me quedaba-

Gensai tiró de la tela adhesiva en mi frente sin consideración, haciendo arder unas cuantas puntadas ahí, pero me rehusé a mirarlo nuevamente.

- Para ser sincero, no creí vivir para enfrentar las consecuencias- debía conceder al menos en eso, pero el aura de Gensai fue más que clara, mostrando su gran frustración aún ahora.

-Yo tampoco- admitió con un suspiro y tuve que mirarlo, pero el hombre me evitaba mientras preparaba una solución en un algodón y se tomó todo su tiempo en contestar. -No creí que fueses a sobrevivir, de hecho le dije a Genbu que se resignara y se despidiera mientras tenía oportunidad-

Un enorme escalofrío me recorrió y seguro perdí algo de color, porque la mano libre del médico se tomó de mi muñeca con un leve apretón.

- Creí que te conformarías con cumplir tu palabra- atrajo mi atención con un pequeño tirón -Y al parecer tú también lo creías así, pero creo que había una pequeña parte interviniendo por el bienestar del resto-

- No me importaban las consecuencias- aseguré con un pequeño suspiro.

- Pero sabías que tenías mucha gente esperándote de vuelta ¿Cierto?-

Miré alrededor de la habitación con detenimiento, y aunque el lugar estaba vacío de personas además de nosotros dos, era evidente la presencia de otros ocupantes de manera un poco invasiva en los últimos días.

Una silla reclinable que estaba del otro lado mi cama. una taza blanca en el suelo con restos de café en el fondo, un frasco de pastillas para el dolor de cabeza y varios folders apilándose de manera ignorada junto a la silla.

De frente a mi cama pero del otro lado de la habitación estaba el sofá más pequeño de la sala, sus cojines reemplazos por una almohada color rosa claro, un par de sábanas y muchas grullas de papel de diferentes colores asomándose por detrás de él.

Sin mencionar que frente al sofá, había una pila de futones gruesos, más sábanas delgadas y una almohada de la habitación de huéspedes. Una taza que presumiblemente tenía té por el delgado cordel que colgaba de lado y un panfleto de omotesanto junto a ella.

Me encogí de manera miserable.

Del cuarto ocupante solo quedaban su almohada verde y su futón recogido junto a la puerta, porque había estado en el lugar de Gensai. Aunque si inspeccionaba mejor, la llave del Lancelot estaba tirada en el piso, junto con un celular presumiblemente apagado y un par de botas sucias.

Tomaron posesión de mi territorio de manera notable.

Finalmente y no menos disimulada, pegada a la pared estaba otra silla que no recordaba tener aquí dentro, de hecho era del comedor, y en el asiento se encontraba un tomo de enciclopedia. Estaba en serios problemas...

- Está bien ser egoísta, Lelouch- Gensai palmeó mi frente acomodando una nueva tela adhesiva. Tocó mis puntos causándome un sufrimiento que disfrutó.

Solo porque no era dañino.

-Solo que si vuelves a hacer eso...- Tuve que mirarlo cuando se detuvo, pero no había espacio para bromas en su rostro. - Acabarás con algo más que tú vida-

No tenía que ser específico para entenderlo.

- Ya no hay necesidad de eso- sentencie, se suponía que las cosas serían mejor de ahora en adelante.

- Respecto a meterte con mi mente y dejar instrucciones escritas dentro de mi portafolio...-


Genbu P.O.V.

Gensai se estaba tomando todo su tiempo. Debía evitar ponerme nervioso por eso, pero es que tenía tantas cosas que quería hablar con Lelouch y tantos días que solo había permanecido dormido, que no quería desaprovechar la oportunidad.

Además sabía que el resto también quería estar cerca.

- Come, nadie irá a ningún lado- Mei deslizó el plato del desayuno frente a mi así como una nueva taza de café -Tiempo es lo que tenemos de sobra en este momento- aseguró y desapareció de vuelta en la cocina.

Nunnally comía de manera tranquila frente a mi, bajando la mano de manera disimulada para alimentar al gato, pero con una sonrisa satisfecha en su rostro. Suzaku por otro lado atacaba el desayuno de manera distraída mientras leía el diario de hoy con entretenimiento.

- Voy a hacer un álbum de estos artículos- señaló mi hijo de manera pensativa, pero sabía por qué le interesaba guardarlos.

El mundo ya era otro.

Pero eso no evitaba que ciertos acontecimientos siguieran desencadenando caos en algunas personas.

- ¿Dónde...?- Todou entró en el comedor entre pequeños tropiezos y escaneando a todos sus integrantes, había escuchado el Jeep estacionarse afuera y portazos sincronizados. Revisé mi celular corroborando a qué horas le había mandado la noticia de que Lelouch había despertado y solo habían pasado quince minutos.

Estaba en su papel de padrino de nuevo.

- Gensai está con él- dije y volví mi atención al plato, escuché a Todou suspirar de manera profunda, pero pronto tomó asiento a mi lado, tallándose el rostro con ambas manos.

-Ya era tiempo- susurró pero creo que se estaba hablando a si mismo. Suzaku se rió levemente aunque concordara con el pensamiento.

- Deberías decirle a Clovis- sugerí en dirección de Nunnally recordando lo insistente que el rubio estaba siendo en los últimos días. Había causado tanto alboroto que tuve que apagar el teléfono unas horas para que nos dejara dormir tranquilos. Pero si tan sólo hubiese sido el único...

- De hecho creo que un comunicado nacional quedaría mejor-me corregí, Nunnally se rió y Suzaku escupió su comida sorprendido por la sugerencia, pero aún así no estaba bromeando del todo.

Mei llegó en el momento justo para darle unas palmadas a Suzaku en la espalda y mirarnos de manera sospechosa. Me concentré en el desayuno con una sonrisa...

Pero la escena fue interrumpida con un carraspeo.

- Listo- Gensai estaba parado en la entrada del comedor, sosteniendo su portafolio con ambas manos. Su expresión neutra no nos decía nada pero nos miraba de manera valorativa. Temía que algo hubiese salido mal aunque el hombre supervisó todo desde el inicio y de manera diaria.

- Lelouch está bien- dijo después de varios segundos de silencio -Sigue convaleciente y confinado hasta que yo diga lo contrario, pero está evolucionando de manera favorable. Solo hay que tener un poco de cuidado los próximos días...-

Acaricié el puente de mi nariz con gran remordimiento a pesar de las buenas noticias. Lelouch había sido explotado hasta el último gramo de su fuerza y sanidad por órdenes de Schneizel. Su medio hermano lo había orillado a actuar y permanecer activo en el gobierno del país a no ser que quisiera que los japoneses fuesen doblegados por la fuerza a obedecer a Britannia.

Aunque entonces yo tampoco ayudé mucho, Lelouch no se había tomado nada bien mi reacción al firmar la rendición según Gensai, que fue cuándo el hombre comenzó a intervenir por la salud de mi hijo.

No quería unirme al grupo que lo había forzado a mantenerse de pie, pero sabía que le había hecho daño de otras formas y de nada serviría negarlo.

- Genbu...- y seguro todos sabían lo que pensaba -Lelouch se recuperará de todo esto con el debido tiempo y cuidado, pero necesita a su familia para eso-

Miré al doctor a los ojos ¿Era yo un buen ejemplo de padre?

- A todos- repitió y me miró de manera severa -Volveré mañana, pero si algo sucede no duden en llamarme-


De pronto todas las miradas estaban en mi, presionando porque dejara mi desayuno a medias y acatara las órdenes del médico. Aunque no había sido una orden directa ¿No era acaso lo que estaba esperando? Tener una nueva oportunidad con Lelouch.

Pero estaba nervioso, no sabía que debía decir, o cómo actuar, por dónde empezar...

Llamé a la puerta levemente, no iba a evitar este encuentro de todas formas.

Lelouch concedió mi entrada y al cruzar muestras miradas, suspiró de la misma manera resignada que yo había hecho. Además, parecía haberme esperado por sobre el resto de las personas que querían verlo.

Tomé la silla que había estado usando los últimos días y me acerqué.

- Gensai dice que vas por buen camino...- debía iniciar la plática de alguna forma, el silencio era demasiado incómodo. Pero Lelouch de inmediato notó mi lamentable intento y sonrió levemente.

Una parte dentro de mi se sentía mejor, extrañaba poder dirigirle la palabra a mi hijo sin dudas o complicaciones, pero sobre todo ver gestos tan naturales y con los que realmente era familiar. Tomé su mano y su sonrisa se borró, mil cosas pasaron por sus ojos pero no quería que siquiera sufriera por eso.

- Pequeño demonio...- y debía detenerlas con la misma rapidez. Lelouch me miró con grandes ojos y las mejillas rosas, pero su boca era más rápida que su mente. Como siempre.

- ¡Todo lo planeó Schneizel! ¡Yo ni siquiera sabía lo que estaba pasando! ¡Desperté y ese bastardo ya tenía todo en marcha y me obligó diciendo que tenía una tal fleija de la que recién me había enterado pero desaparecería todas las islas si yo no...!-

Me senté en la orilla de la cama y lo abracé con la esperanza de que parara, pero seguía hablando contra mi camisa sin detenerse siquiera por un poco de oxígeno.

- Lelouch-

- ...nia que tomar las bases- pasé una mano por su espalda para ayudarlo a calmarse, podía sentirlo alterado, su respiración traspasando mi ropa, pero ahora no quería despegarse para mirarme a la cara.

- Hijo, no quiero que me expliques nada de eso- aseguré, Cornelia había sido muy informativa de todas formas -De hecho yo quería disculparme- Lelouch contuvo la respiración y se separó de mi con los ojos vidriosos.

- ¿Por qué tendrías que disculparte?-

Sonreí de manera triste mientras peinaba con los dedos su cabello hacia atrás.

- Por dejarte ir en medio de una batalla, por no asegurarme si estabas realmente muerto y abandonarte con ese hombre- detuve mi mano y mis facciones seguro se endurecieron, Lelouch alejó la mirada.

Lo tomé de la barbilla para que volviera a mirarme a la cara, tenía su rostro frente al mío pero sus ojos apuntaban al techo.

- Lelouch... ¿Qué pasó después de nos separamos?-

El mundo se giró en el peor de los sentidos desde ese momento y estuve a punto de perderme en eso, sacrificando al resto. Pero mi hijo se mordió el labio inferior de manera nerviosa tratando de evitar el tema a toda costa. Solté su rostro y miré hacia la ventana obligándome a tener paciencia, no obtendría todas las respuestas que quería aunque Lelouch estuviese despierto, pero las teorías que logramos construir alrededor de la desaparición de Charles Di Britannia no me satisfacían, si acaso hacían peor mi ignorancia en el tema.

Geass.

Algo que nos perseguía sin que yo supiera, desde la llegada de Clovis. El rubio me había dicho lo que sabía, Gottwald había hecho otros aportes.

El hombre que causó una conmoción en Ashford, el que yo había asesinado era un "usuario", su... Magia o característica, era poder leer mentes. Después de entender eso, Clovis solo confirmó mis sospechas. Lelouch había adquirido ese poder de manera no planeada, pero lo había conservado en secreto.

Según las investigaciones del príncipe, el geass se manifestaba de manera distinta según la persona y apenas sabía de unos cuantos individuos que poseían esa característica. Aunque a mí no me importaba el resto.

- ¿Que es tu Geass, Lelouch?- pregunté sin mirarlo, pero sentí el leve brinco de sorpresa así como escuché la maldición que se le escapó.

Alguna de todas mis preguntas la contestaría, eligiendo la más inocente. Pero no había nada de inocente o sencilla en cualesquiera.

- ¿Gottwald?- susurró.

- Clovis- aseguré, porque el otro hombre tenía la confianza de mi hijo y no la destruiría por esto. Además el rubio estaba metido en el tema desde antes, solo me ofreció una perspectiva diferente sobre la mentalidad del entonces emperador.

Además, resultaba que Todou también había visto los alcances del geass a primera mano en kaminejima, eso lo sabía. Vio en el ojo izquierdo de Lelouch un ave roja, eso no lo sabía. Y bastantes eventos sospechosos se desarrollaron alrededor de esa...cosa.

No permanecería en la oscuridad más tiempo, no después de la facilidad con la que Lelouch me había apartado y sobretodo si temía que volviera a hacerlo.

- Yo no...- Lelouch aferró sus manos a la sábana con gran impotencia. Pero se debatía de manera dolorosa en si continuar o no. -Obediencia absoluta- declaró y casi me daba totalmente la espalda, en la medida que podía torcer su cuerpo sobre la cama.

Me tomó unos momentos procesarlo.

Abrí la boca para decir algo pero nada bueno llegaba a mi mente. ¿Obediencia absoluta? De todas las cosas, Lelouch no necesitaba un poder mágico para ser escuchado y obedecido.

- Solo lo utilicé cuatro veces- Asentí de manera distraída ¿Que comentario podía hacer al respecto? Esto era peor que la vez que hablé de sexo con él y Suzaku.

- Gensai fue una de ellas- comenté solo para contabilizar -Y supongo que la repentina honestidad de Asahina también fue influida- Lelouch asintió sin decir mucho, quizás sorprendido de que estuviese atinando a esas anomalías.

- Uno de los hombres de Sawasaki confesó dónde tenían a la familia de Yamagata-san...- Era mi turno de guardar silencio sorprendido, porque realmente tenía dudas sobre cómo o por qué Lelouch había puesto sus manos en esa información, sin mencionar la montaña de archivos confidenciales que había encontrado en su habitación.

Dar con eso después de que Lelouch aparentemente se habla ido junto a Schneizel me hizo pensar tantas cosas... Por suerte Gottwald siempre estaba dispuesto a defender la imagen de mi hijo.

Pero ahora, solo quedaba un caso en el que Lelouch había usado su geass, pero no era un secreto para ambos.

- Hiciste que te dejara ir- puntualicé y debía buscar su mirada ya que era lo único que me ponía incómodo, desechando por completo el resto de las ocasiones.

No me importaba si ponía al resto del mundo a sus pies, o tomaba de nuevo Japón, incluso si me hacía abuelo antes de tiempo, pero-

- ¿Tan poco fe tienes en mi, Lelouch?- Se miraba bastante afectado ahora que pensaba a fondo en sus acciones, pero desde siempre ignoraba las consecuencias de sus actos hasta que era demasiado tarde.

- Era necesario- se atrevió a contestar después de unos segundos. Me pasé una mano por el rostro tratando de suavizar mis facciones, no venía a pelear, no quería pelear con él.

- Piensa en retrospectiva Kururugi Lelouch. Como el hecho de que si jamás te hubieses separado de mi, ese hombre no te habría encontrado y herido, tampoco Schneizel te hubiese obligado a seguir si juego usándote como escudo ante los japoneses, haciendo su trabajo sucio y por sobre todas las cosas, terminando en ese feo estado en el que no solo me tenías a mi con un gran pendiente, sino a toda tu extraña familia y amigos-

Parpadeó un par de veces de manera incrédula.

- ¿No te das cuenta que por alejarme está vez empeoraste las cosas? Por jugar al llanero solitario ¡Demonios, Lelouch!-

- Schneizel...-

- Ese bastardo tenía un plan antes de te pusieras en bandeja de plata, y lo habría llevado a cabo con o sin tu ayuda- aseguré. -La única y gran diferencia era que te hubiese conservado a salvo, junto con Nunnally y Suzaku mientras trataba de resolver un problema que siempre ha sido mi responsabilidad-

Pero estaba siendo un gran hipócrita al respecto. Aspiré de manera profunda tratando de calmarme, tenía que hacerle ver el fallo de mi parte también y para su desgracia, su ser también estaba involucrado.

- Cuando te entregué el país, renuncié a todas mis funciones- Lelouch hizo un sonido amargo con la garganta dándome la razón pero dudaba que supiera a que me refería exactamente. -Los políticos, la milicia y la Federación querían tu cabeza. Te culpaban de la derrota de Japón, nos echaban en cara a Todou y a mí que esas eran las consecuencias de criar no solo a un Britannian, sino a un príncipe, tan cerca de un sistema aún libre-

Las sábanas seguían sufriendo su frustración, así que alargué mi mano para detenerlo.

- Me hiciste valorar una prioridad que estaba tratando de equilibrar con el país y mi responsabilidad como primer ministro. Me hiciste decidir que era más importante, porque tenía que tomar una decisión...-

- Yo no quería que-

- Lo sé, Lelouch. La responsabilidad de las decisiones que tomé son solo mías y decidí que si al país le parecías una buena opción mientras les convenía, no les debía nada más, menos aún a un miembro de mi familia-

- Así que no creas que me pareció gracioso o noble que te deshicieras de mi con geass, de hecho...estás castigado hasta que decida lo contrario-

Eso, con eso estaba satisfecho.

Me levanté de la silla para poder acercarme y sentarme en la cama. Lelouch levantó la mirada, pero había muchas emociones encontradas en su rostro.

Un poco de alegría, sin duda por no tener que preocuparse por Britannia por más tiempo, aunque nadie le había dado detalles aún sobre la situación del mundo.

Miedo, a todas las cosas que en su momento pudieron haber salido mal, con la Federación o el mismo gobierno interno de Japón.

Cansancio, y no podía culparlo. Las últimas semanas habían sido un fiasco.

Tranquilidad, porque conocía los alrededores y estar en casa todos juntos, después de que la situación parecía perdida, casi podía considerarse un milagro.

Y por último, dudas. Millones de dudas.

No pude evitar abrazarlo como cuando Guilford lo bajó del shinkiro. Como si fuese la primera vez que lo veía, como si necesitara una confirmación sólida de que era mi hijo y no seguía alucinando con un desenlace perfecto a tanta tragedia.

Lelouch se tensó un poco por la sorpresa pero se relajó de manera rápida, recargándose en mi con todo su peso.

- Lo siento mucho...- Evité mover un solo músculo de mis brazos para contestarle, pero puse mi barbilla sobre su cabeza.

-Necesitas más que un par de mentiras para deshacerte de mí-


Lelouch P.O.V.

Estaban siendo... dolorosamente comprensivos. O quizás los había subestimado como individuos. Porque esperaba reacciones heridas, hostiles o hasta cierto punto, indiferentes.

Sabía que debía explicaciones ahora que vivía para contarlo, pero no me estaban presionando por los motivos, porque esos los conocían mejor que yo. Y los detalles no importaban, porque los averiguarían por otros medios.

Sólo, estaban aquí. Tan cerca. Como si nada hubiese pasado, como si el territorio no hubiese estado a mi cargo, como si no los hubiese hecho a un lado de tantas maneras distintas.

El único reclamo que había en común, era que como todo un tonto, creí poder pelear solo. Cuando no tenía que hacerlo, con tanta gente apoyando la misma causa.

O quizás estaban siendo suaves, porque Gensai así lo había ordenado. Nada de maltrato hasta nuevo aviso.

"Knock-knock"

- Pase...-contesté, tenía prohibido salir de mi habitación, aunque no quería hacerlo de todas formas y eso mantenía preocupado a más de uno.

Miré en dirección de la puerta cuando se abrió lentamente, pero escuché una aspiración controlada, un conteo regresivo y finalmente, mechones rubios entrando primero que el resto del rostro.

Milly se tomó de la puerta con una mano, observando de manera silenciosa en mi dirección. Sus ojos azules dilatados con temor cuando se topó con mi rostro, aunque solo duró una fracción de segundo...

- Voy a asesinar a Suzaku- su expresión pasó a furiosa mientras terminaba de entrar y cerraba la puerta. En su otra mano sostenía un ramo de flores violetas con gran cuidado, pero no entendía nada. -¡Dijo que te habías desfigurado el rostro y que te habían tenido que extirpar un ojo!- gritó.

Quizás era cruel reírse de la expresión de Milly, sobre todo cuando sí se veía preocupada, pero es que Suzaku le había jugado bajo-

- ¿Y le creíste?- traté de amortiguar mi entretenimiento con las sábanas pero era inútil, Milly estaba roja hasta las orejas tratando de verse amenazante, pero últimamente mi rango suicida había crecido.

Se acercó y traté de sentarme, pero ella agitó levemente su mano para detenerme.

- También dijo que debías descansar- sonrió y tomó la silla que estaba junto a mi cama, se sentó y con ambas manos me ofreció el ramo de flores. Creí que estaba jugando.

- Lo pondré aquí- señaló la mesita de apoyo con tranquilidad cuando no hice movimiento para tomarlo -Mi abuelo dice que vendrá después y con suerte antes de que decidas tomar otro país- añadió con un poco de maldad.

- Siento que eso será un chiste para muchas generaciones- comenté de manera amarga, Milly se giró con una leve pero compasiva sonrisa y buscó mi mano para tomarla entre las suyas.

-Es un gran alivio ver que estés bien ¡Vaya gran lío en el que te metiste ésta vez!-

- Lo dices como si no te hubiera comentado siempre sobre mis planes- comenté con una ceja enarcada, Milly infló sus mejillas y trató de posar su atención en otra cosa, pero tiré levemente de su mano.

Me miró de manera conflictuada pero debía concederme eso al menos.

- La primera parte de todo ese desastre la esperaba, sin embargo el drama que siguió con tu hermano Schneizel y tus transmisiones televisivas jamás estuvo contemplado- me regañó finalmente.

- Y también sabes que no lo hubiese hecho a menos de que fuese absolutamente necesario- tenía que decirlo por si existía la duda pero Milly asintió sin problema aclarado el punto.

-Lo que importa es que todo está bien, finalmente-

-Lo que importa es que pudiste cumplir todas tus promesas, ¿No es así?- recorrió un mechón de cabello detrás de su oreja. Suspiré y miré de reojo las flores que Milly había traído.

Había tantas cosas que quería insinuar con esa frase.

...

Levante mi mano izquierda y la posicioné detrás de su cuello. Acercándonos de manera imposible con un gran suspiro, no estaba en los planes. Al menos hasta que fue suficiente para ambos.

Nos separamos de manera lenta y dejé que mi frente tocara la de ella, pero en ningún momento la miré directamente. ¿Qué le podía ofrecer?

-Milly…-

-No digas nada- sonrió y se separó de mi de manera triste, incluso corrió un mechón de cabello detrás de su oreja ganando tiempo y componiendo su fachada. –Solo no hagas que eso sea lo último que recuerde de ti-

...

Esta era mi definición de silencio incómodo, sobre todo porque Milly había sentido la necesidad de presentarse aquí, a pesar de la incomodidad, y revisar por su cuenta que todo estuviera bien.

¿Que debía hacer yo? Era mi mejor amiga, la única persona del sexo opuesto que me entendía tan bien como Suzaku y que a pesar de mi errática manera de vivir, no me juzgaba pero era muy sincera a la hora de expresar el desacuerdo.

Había aprovechado perfectamente su oportunidad ese día, no estaba seguro si era porque temía no volver a encontrarnos o porque la presión del momento lo ameritaba. Pero al final estábamos aquí, en completo silencio.

Ella jugando con las puntas de su cabello de manera nerviosa...

Me apoyé con un brazo para levantarme y Milly estaba a punto de protestar nuevamente, así que solo le dirigí una mirada.

- Suzaku se va a enojar- me advirtió de todas formas.

- Suzaku no tiene que saber nada de esto ¿Cierto?- respondí enderezándome de manera digna, pero no entendió lo que mis palabras implicaban.

- ¿Saber...?-

Estiré mi mano y la tomé del antebrazo acercándola cuando no podía moverme más. Milly dio un pequeño gritó de sorpresa pero debía callarla si no quería más atención de la que ya.

Tomé su barbilla y terminé de cruzar el espacio que nos separaba. La besé y pude sentir su sorpresa, pero se desvaneció incluso más rápido que la primera vez y sus brazos se colocaron alrededor de mi cuello, respondiendo con efusividad y levantándose un poco de su silla.

Esperaba que entendiera que estas cosas no se hacían nada más para infundir responsabilidad en alguien y menos si ese alguien tenía planes bélicos en los siguientes días.

Me hizo pensar en muchas cosas además de ella, era cierto. Así que podía alegar que ese pequeño recordatorio había funcionado en varias ocasiones que creí que todo estaba perdido.

Pero de la misma manera me orilló a aceptar los planes de Schneizel por un bien colectivo.

- ¿M...jor?- traté de hablar separándome un poco pero Milly volvió a adherirse a mis labios como estuviera magnetizada. Apretando sus brazos aún más.

- ¡Eres un idiota!- y consideraba un milagro que ella pudiera expresarse tan bien cuando no despegaba su boca para hablar -¡Un desconsiderado!- sentía cada palabra marcarse en mi boca así que no pude evitar sonreír y eso la enojó a sobre manera.

Sus manos subieron por mi cabello y me dio un par de jalones haciendo notar su punto. Solo bajé la cabeza para poder romper el contacto, sentía una gran falta de oxígeno y quizás esta era una actividad prohibida dada mi actual situación, pero no me arrepentía.

Los brazos de Milly se quedaron alrededor de mi cuello y la escuché suspirar, pero después de eso solo me besó la frente con una pequeña sonrisa.

Oportunista.

- ¿Recuerdas... que cuando eras príncipe teníamos un matrimonio arreglado?-

Levanté la cabeza y estreché la mirada.

- No me presiones-


Genbu P.O.V.

Había algo tranquilizante en la manera en que los rayos del sol cubrían mi cuerpo tan solo con pararme en la entrada del templo.

Los lindos pajarillos, la leve corriente de aire, las negativas de Lelouch que se escuchaban hasta acá por la insistencia de Suzaku en un viejo tema.

- ¡Puedo tomar la cuchara por mi cuenta!-

-Viene el trenecito~... –

Me masajee la cabeza tratando de verle el lado positivo a todos y cada uno de sus encuentros, desde que ambos tenían diez años.

Suzaku era un alma noble y dedicada de todo corazón a la causa; Lelouch tenía unos pulmones sanos.

Sentí una sombra en mi espalda.

-Kururugi-sama...- Sayoko hizo una leve reverencia dándome los buenos días -Sus hijos tienen una pequeña discusión-

Me giré con una sonrisa en mi rostro.

- Gracias Sayoko-san, pude escuchar a Lelouch hasta aquí- puntualicé antes de entrar al templo. La verdad era que no podía quitarles los ojos de encima por un minuto cuando armaban un escándalo por nimiedades.

Lelouch estaba encogido en si mismo y tan lejos de Suzaku como el sofá lo permitía, escondiendo su cabeza entre sus brazos mientras Suzaku sostenía una cuchara llena de comida. Esto era tan tranquilizante...

- ¿Que sucede?- cuestioné tomando asiento en el sillón contrario y recogiendo el periódico de la mesa del café. Lelouch deshizo su forma de ovillo y me miró de manera suplicante.

- ¡Saben que puedo comer por mi cuenta!-

Suzaku me miró también con esperanza de que le dijera algo, de hecho ambos esperaban mi decisión y debía ser una que los dejara en paz y fuese arbitraria.

- Suzaku... El trenecito no es bajo ninguna circunstancia un método de nutrición que puedas usar en tu hermano-

Lelouch se miró satisfecho y se enderezó con una sonrisa de victoria, pero Suzaku me veía de reojo de manera incrédula.

- Usa el avioncito- instruí. Suzaku llenó la cuchara de comida para bebé y comenzó a hacer sonidos acorde a su nueva opción.

Vi el cojín que voló en mi dirección con amenazas de darme en la cara, pero sabía exactamente a dónde llegaría y no moví ningún músculo, observando cuando el objeto aterrizó en la mesa del café con suavidad.

Suzaku se rió aún más por la inexistente fuerza de Lelouch y la pelea comenzó de nuevo. Me sentía satisfecho, por fin después de...

Dieciséis días de gobierno extranjero.

Cinco días de terapia intensiva.

Diez días de inconsciencia controlada.

Y los últimos cuatro días de integración y rehabilitación.

Con más citas agendadas por delante, pero finalmente... Todo seguía su curso natural.

Suzaku cargó a Lelouch como una princesa para llevarlo a tomar un poco de sol y eso empezó una nueva discusión.

- ¡Puedo caminar! ¡Suzaku por favor!-

Si... curso natural.


Pero ir desvaneciendo preocupaciones de gran peso en mi mente, solo hacía que otras surgieran.

No de menor importancia, tampoco de menor urgencia, pero era un asunto que debía resolver por mi sanidad y la de mi familia. Tomé un trago de agua fresca para aliviar mi garganta. Tenía demasiada sed y mis manos temblaban levemente.

Hubo un leve golpeteo en mi puerta y concedí el acceso.

Mei entró con naturalidad, pero al ver mi cara su tranquilidad se desvaneció.

- ¿Pasa algo malo?- miró alrededor de la oficina buscando alguna fuente de problemas pero al no encontrar nada físico, su mente saltó en otra dirección -¿Lelouch?- Negué de manera entretenida, pero ese el tema por el cual la había llamado exactamente.

- Toma asiento- pedí.

Me miró todavía con precaución, pero obedeció de todas formas. Ahora ¿Como plantear mi preocupación?

-¿Seguro que no ha pasado nada malo?-

Culpaba a Lelouch de todos nuestros traumas excepto de este.

-Tu presencia en este lugar se ha convertido en algo natural así como incómodo- declaré, Mei me miró con precaución pero no hizo comentario de inmediato. - Sé perfectamente que Sawasaki fue la causa de que salieras de aquí y que Suzaku fue la causa de regresar a pesar de todo- proseguí con cuidado entrelazando mis manos sobre el escritorio -Pero me inquieta haber pasado por alto tu presencia y acciones cerca de todos nosotros en los últimos meses-

Mei levantó la mirada a manera de reto.

- ¿Hice algo malo, entonces?-

Esto se ponía interesante.

- Vas por ahí dando órdenes a mi personal, a mis hijos o intervienes en decisiones en las que mi palabra es la única que debe considerarse- puntualicé y ella solo estrechó la mirada para nada contenta. -Te has tomado ciertas libertades que no me parecen, ya que a pesar de tu buena fe o acciones, no tienes un rango o lugar en este hogar-

Se levantó de la silla verdaderamente enfadada y por un segundo tuve miedo. La furia de una mujer era lo último que cualquier hombre querría enfrentar, pero eso estaba presionando mi garganta desde hacía tanto tiempo que debía dejarlo claro.

Me miró todavía tratando de encontrarle sentido a mis palabras, pero tampoco poseía la paciencia para entenderme. No así.

- Tienes que aceptarlo- dije y eso solo provocó que me diera la espalda -Mei, tienes que aceptar que no tienes ningún derecho a...-

-¡No, es un hecho que no lo tengo pero cualquiera con un poco de humanidad lo hubiese hecho!- gritó y era una suerte que me diera la espalda o hubiese roto mis tímpanos.

- Mei...-

-¡Siempre fuiste tan denso para tratar esos asuntos! ¡Y luego vas y tomas más responsabilidades de las que puedes manejar! ¡Demonios ni siquiera podías con Suzaku!- Toqué su hombro con un dedo para que se detuviera o destruiría mi autoestima.

- ¿Qué?- se giró todavía furiosa, pero sonreí levemente para que dejara de gritar y con cuidado descendí hasta el suelo hasta que solo una de mis rodillas tocara el piso.

El enojo se borró de inmediato de su cara pero donde antes sus mejillas estaban rojas por gritarme, se había ido por completo el color e incluso retrocedió medio paso de manera incrédula.

Aquí vamos...

- No tienes una autoridad, puesto o lugar en esta familia para hacer todo lo que has hecho por mis hijos y por mi- metí la mano en mi saco y saqué la pequeña cajita cuadrada con rapidez antes de que pensara que quería deshacerme de ella.

Abrí la caja y le mostré un pequeño anillo de compromiso. Uno que tenía en mi poder poco después de Narita, y que quería entregarle antes de que Todou y yo peleáramos. Las cosas se complicaron desde ahí y seguí posponiéndolo hasta que casi pierdo todo.

- No es justo que una persona que hace tanto, no tenga su lugar adecuado y la jerarquía que se merece, pero eso es hablar de derechos y obligaciones- saqué el anillo y lo levanté para que lo viera de cerca, seguía atónita como para responder de inmediato -Yo solo sé que quiero que la persona que fue capaz de irse y volver por el bien de su hijo, la mujer que comenzó a velar por dos personas más sin que nadie se lo pidiera y ha arriesgado su vida en varias ocasiones por los integrantes de esta rara familia...quiero, que tenga el reconocimiento que se merece, y deseo que pase a mi lado el resto de su vida-

Mei sostuvo el aliento mirándome de manera incrédula.

-¿Me darías una segunda oportunidad?- me puse pié y tomé su mano con delicadeza. -¿Quieres casarte conmigo, de nuevo?-


Gritos de fangirl! Se supone que debía haber hecho este tipo de prólogo con R3 pero que va. No se desesperen que dije que este era un prólogo de varias partes, sinceramente no sé cuantas pero sí sé que las disfrutarán.

¡MillyxLelouch al fin! Fuck yes!

Quiero mis lindos reviews… vaaaamos. Todavía soy capaz de asesinar en un prólogo, no han de retarme.

Anysuzuki.