Stage 78: Mérito

Genbu P.O.V.

Era un adulto.

Uno modestamente valiente, entregado, paciente y hasta cierto punto, obsesionado con el bienestar de mi familia. Y necesitaba recordármelo a mí mismo cuando los ojos de Lelouch brillaron porque le entregué su celular y sus tarjetas. No quería imaginar la cantidad de cosas que pasaron por su mente cuando contempló ambos objetos con una ligera sonrisa.

De hecho, traté de ocultar la manera en que mis manos se aferraron hasta el último tramo de su cartera y luego mis dedos se encogían de manera nerviosa.

¿Qué esperaba que saliera de la cartera de mi hijo? ¿Un imperio nuevo? ¿La notificación de una guerra? ¿Pase redondo hacia el trono de Japón y sugerencias de nombre para la nueva área?

Suspiré y Lelouch me miró entretenido.

-Es solo una cartera- intentó calmarme y la giró en sus manos mostrando que no tenía alguna versión del programa ZERO ahí metida o la llave de un Knightmare. La del Shinkiro estaba segura en la bolsa de mi pantalón.

Pero al abrir el pedazo de piel, vi como el color se drenó de la cara de mi hijo y sus manos temblaron a sobremanera. Me acerqué preocupado por su cambio de actitud tan relajada a un aura miserable y lo tomé por los hombros tratando de averiguar lo que pasaba.

-No puede ser…- gimió Lelouch enterrando su cabeza en mi saco.

Lo miré preocupado, quizás Gensai se había precipitado demasiado otorgando ese permiso y mi hijo no estaba listo para sali-

-Se venció mi membresía del cine- susurró.

Me quedé en blanco un momento, absorbiendo lo que había pasado. De hecho, quizás había escuchado mal y solo era el estrés de los últimos meses lo que jugaba con mi mente, porque Lelouch no se atrevería a-

Estaba muerto de risa silenciosa en mis brazos, me despegué de él y lo sacudí por los hombros de manera fuerte tratando de meter un poco de cordura en él.

-¡Estabas jugando conmigo de nuevo!- reclamé desesperado, pero no servía de nada.

Lelouch lo disfrutaba más de lo que hubiese imaginado y pronto me encontré olvidando mi propio enojo.


Pero Lelouch siempre encontraba la manera de dejarme pensando, y si creí que eso se acabaría después de la reorganización de Britannia, estaba muy equivocado.

Concluí en ese momento por mi paz mental, que Lelouch estaba haciéndome la vida difícil de una manera distinta, para no perder la costumbre. Es decir, los ocho años que había estado viviendo bajo mi techo no eran en vano, había aprendido a leerlo a su manera complicada y rebelde, así que ahora que no eran necesarias sus acciones que solían dejarme con el cabello de punta, debía sustituirlo por algo igual de vitalizante o me haría viejo en menos de dos meses.

Mis hijos, formaban parte de la población mundial que había tratado de sobrevivir al imperio y sus hostilidades. Eran tres seres humanos que nacieron, crecieron y se desarrollaron en un mundo de raras limitaciones, al menos los primeros años de sus vidas.

Nunnally siendo la más pequeña de los tres, dudaba que tuviera problema alguno en absorber el cambio de clima y la paz que irradiaba de todos lados, las puertas que se volvían a abrir, la globalización que tocaba puertas de los países en reconstrucción. Era una joven inteligente y con grandes deseos de conocer un mundo sin guerra, así que estaría bien. Podía adaptarse y vivir a su propio ritmo gentil.

Por otro lado, Lelouch me había planteado un problema distinto y quizás sin quererlo.

-¿En serio iremos a la base?-

Se veía algo serio observando a través del cristal, los edificios y las calles de Tokyo. Los daños causados por la aparición de la FUN ya estaban casi completamente sanados y eso aumentaba las ansias de Japón por festejar. Pero en la mente de Lelouch seguro pesaban otras cosas que comenzaban a surgir con la primera vista que tenía de la ciudad en semanas.

-Creí que querrías pasar un par de horas ahí, más que en el edificio de gobierno- comenté levemente, aunque sacarlo del templo había sido mi idea no significaba que debía estar conmigo todo el día. Gensai había mencionado varias personas a las cuales les confiaba el cuidado de Lelouch y la única de ellas que tenía poder y control dentro de las bases, era Todou.

Suzaku me estaba ayudando actualmente con la parte de relaciones internacionales, y no podía dejarlo solo tampoco. Tenía que seguir cubriendo varias necesidades a la vez.

Lelouch asintió de manera distraída y se encogió en el asiento. Orillé el auto en cuanto tuve oportunidad y mi hijo solo suspiró.

-¿Qué pasa?- pregunté –No es… no es normal que una visita a las bases te ponga así, Lelouch- y mi mente recapitulaba en lo acontecido por la mañana cuando le devolví el celular, la actual actitud de Lelouch me estaba siendo difícil de descifrar.

Esperé pacientemente a que formulara una explicación, se veía sincero al no saber de inmediato cuál era el problema, pero tampoco parecía llegar a una conclusión y me debatía en regresar de inmediato al templo para que ordenara su mente, o dejar que las cosas siguieran su curso. Quizás SI era muy pronto para que saliera.

-No tengo un motivo para estar ahí- susurró Lelouch y de no ser porque la radio estaba apagada, jamás hubiera escuchado por el tono tan bajo en el que se había expresado.

-¿Motivo? ¿Cómo un trabajo, hijo?- se veía un poco avergonzado de que yo lo planteara así, pero sonreí cálidamente y alargué mi mano hasta ponerla sobre su hombro. –Si eso te hace feliz, podemos provocar a varios países en este momento o lanzar a Japón en una cruzada por el control del mundo, eso te daría algo en que ocuparte-

Lelouch sonrió por la idea que sonaba bastante disparatada desde el inicio, pero ese no era mi punto.

-Sabes que en lo que a mi respecta, ni tu ni Suzaku debieron meter sus manos en los asuntos del país. Mucho menos tener ya una antigüedad de dos o tres años en un puesto de gobierno. Jamás lo quise, Lelouch-

Miré a través del parabrisas, las calles estaban rebosadas de personas que caminaban sin prisa y con tranquilidad, hacia las tiendas, escuelas, trabajos, o simplemente con sus familias.

-A esta edad, yo debería estar festejando dos graduaciones de preparatoria, tú y Suzaku buscando un estudio universitario, dentro o fuera del país y apenas diciéndoles que consigan un trabajo porque no voy a mantener sus perezosos traseros toda la vida- Lelouch se ponía un poco rojo a medida que imaginaba mis palabras y hasta yo mismo contemplaba la idea de esa descripción como un concepto que me era… extraño.

Tenía tres hijos que habían tenido tutores en casa por seguridad, dos de ellos tenían un pasado en el que jamás se hubiese necesitado la educación básica y mucho menos la profesional, a menos de que fuese en Artes como Clovis, solo importaban los rangos que su sangre o poder les daba.

Y de la nada, aquello que nos había mantenido ocupados y precavidos a todos, desaparecía dejando un verdadero vacío existencial en los más jóvenes. Había intentado meterlos a Ashford un tiempo y eso no funcionó, pero ya no había situaciones que volvieran a impedir su desarrollo natural, así que sonaba como una opción bastante razonable.

-Lelouch…-

A pesar de lo que dijera, jamás pensó llegar tan lejos.

-¿Puedo pensarlo unos días?-

Recogí mi mano con delicadeza y asentí. Suzaku no me había planteado esta misma preocupación ya que actualmente tenía las manos llenas con la Federación y el apoyo que los países recién liberados pedían de Japón, pero debía ser una opción también para él. No era válido esclavizarlo como ministro de relaciones exteriores tan joven.

-Sí quiero ir a la base- pidió Lelouch y aparentemente estaba más centrado que antes, o al menos estaba pensando de manera diferente su situación actual.

-Un año sabático tampoco suena mal…- sugerí y vi los hombros de Lelouch destensarse.

Si en la votación esa opción se llevaba la mayoría, me uniría a la idea de unas lindas vacaciones.


Lelouch P.O.V.

La extinción del Imperio se había llevado más de lo que hubiese imaginado. Tres cuartos de mi agenda, la necesidad de usar un KF, el sueldo de Rakshata y una excusa para visitar este lugar.

Quizás exageraba con el sueldo de Rakshata, su tecnología iba más allá de la creación de Knigthmare Frame y aunque su uso no sería para nada constante, dudaba que el mundo pudiera permanecer quieto por mucho tiempo. Quizás pequeñas riñas ocasionales, nada de relevancia mundial pero la protección con tecnología de punta era necesaria.

Sin embargo, no recordaba haber sentido tanto miedo de pisar un lugar lleno de militares japoneses desde… que tenía once.

-Lelouch ¿Estás bien?- y Todou-san era la persona que me había recibido en la reja. La misma persona que me había traído la primera vez, y que sin duda sabría identificar la menor falla en mis acciones.

-Hace frío- comenté metiendo mis manos en el saco, no fue tan creíble como esperaba porque era la tela más gruesa del mundo gracias a las exageraciones de mi padre, pero el hombre lo dejó pasar.

Mis ojos de inmediato se fijaron el camino por delante y los dos soldados que estaban encargados del ingreso y egreso de personal en la base. Eran caras perfectamente conocidas y cualquier otro día, de hace un mes, no hubiese tenido problemas de saludar o mirar a los ojos a cualesquiera, incluso pasar con total libertad sin mostrar alguna credencial. Pero después del fiasco con Schneizel, no estaba seguro de la reacción de los miles de hombres que removí a la fuerza de su cargo.

Que mandé de vacaciones quince días.

Que hice creer que habían puesto su fe en la persona equivocada.

Tantos años que trabajé en su confianza y la destruí en unas horas.

-General Kyoshiro- saludaron los hombres al unísono e hicieron una leve reverencia de reconocimiento. Ni siquiera sabía qué había sido de mi arma por si las cosas se ponían feas, en mi contra.

Hubo una incómoda pausa y mi mente paranoica apuntaba a que los soldados se debatían entre usar un arma de fuego o el enfrentamiento mano a mano sería más satisfactorio.

Los hombres se movieron de manera súbita en sus lugares y traté de reprimir la sorpresa, aunque retrocedí de un brinco y Todou-san se aferró a mi ante-brazo para que no saliera huyendo. Nada de lo que esperaba pasó.

Ambos soldados me miraron confundidos, doblados a partir de la cadera en un ángulo de 45 grados, pero cuando se dieron cuenta de que mi vista estaba en ambos volvieron sus ojos al suelo frente a ellos.

-Domo Arigato Gozaimazu, Coronel Kururugi- corearon.

Parpadeé confundido.

Todou-san me miró horriblemente confundido.

Sentí que el corazón se me había atorado en la garganta, pero pronto los soldados volvían a su posición original y eso hacía de mi reacción algo vergonzoso.

Me estaban… ¿Dando las gracias?

-Vuelvan a sus puestos- ordenó Todou-san y su mano solo se aferró más a mi brazo incitándome a caminar.

Apenas logré dar un pequeño asentimiento en dirección de los soldados cuando el hombre ya me estaba obligando a caminar a un paso apresurado, pero si al menos eso hubiese sido todo-

-¡Hey!-

Sentí un tirón de mi saco y de pronto el gorro estaba sobre mi cabeza, llegando hasta mi boca, no veía nada y Todou-san me seguía guiando a obscuras, tuve que levantar mi mano libre para interponerla entre posibles obstáculos y yo, pero el hombre estaba actuando extraño. Escuché varios comentarios confundidos, pero no nos detuvimos hasta después de que se cerró una puerta, con dos seguros.

Presumiblemente dentro de la oficina de Todou-san.

Por fin me había soltado y pude quitarme el gorro de la cara, pero al girarme a pedir una explicación razonable, resultó que el hombre ya tenía exactamente la misma posición y me miraba como si fuese la primera vez que lo hiciera.

-¿Qué fue lo que pasó?- cuestionó y se acercó buscando alguna anomalía física. –Lelouch ¿Por qué brincaste cuando esos soldados se inclinaron?- presionó.

Si quería una respuesta sincera debía esperar a que ordenara mis propios pensamientos. Sobre todo absorber el hecho de que no había podido reprimir mi primer instinto, huir. Sin saber las intenciones de los soldados a los que alguna vez les pedí su lealtad y que solo había traicionado por su propio bien.

¿No estaba seguro de mis propias acciones?

Había caminado dentro de una base en medio de un golpe de estado sin titubear.

Aunque entonces no tuve la culpa de lo que había pasado.

Mi padre jamás me hubiese dejado aquí si Todou-san sabía que los soldados querían mi cabeza a pesar de los resultados obtenidos.

Aunque había podido ocultar tantas cosas de ambos hombres en los años que los conocía, que quizás pudo habérseles escapado una hoguera en medio del patio de entrenamiento y mi nombre en ella.

Pero mis acciones hablaban por sí solas.

-¿Qué fue lo que pasó?- repetí la pregunta de Todou-san para estar seguro, pero el hombre ya tenía una mano en el celular. –Supongo que tengo derecho a temer un poco que mis acciones que resultaron algo extremistas e increíbles en mi familia, tuviesen un efecto peor en los soldados japoneses a los cuales literalmente saqué de sus bases-

El hombre dejó de prestarle atención nada disimulada a su celular y me miró todavía confundido pero absorbiendo mi punto de vista bastante rápido.

-Sé que jamás me hubiesen dejado entrar a esta base si sabían que corría peligro por una venganza de la milicia o algo parecido- traté de suavizar el punto y no verme paranoico pero ya se habían arruinado las apariencias –Solo que es la primera vez que regreso aquí, después de lo que hice y aunque no fue para traicionar la confianza de nadie, sé cómo se vio. Sé lo que debieron pensar todos y… no culparía a nadie de no volver a confiar en mi nunca-

Si pensaba detenidamente en el plan de Schneizel, pudo haber otras salidas. En el momento que dejé que la desesperación se apoderara de mí, ya no estaba pensando claro, y no lo hacía desde antes gracias a las acciones de Charles Di Britannia. Debió ser un poco obvio que Schneizel no lanzaría Fleija mientras él mismo se encontrara en el rango de la explosión.

Un dictador muerto no reinaba nada.

Pero parecía lo más fácil y sencillo, seguir sus estúpidas ideas para poder mantener una mano entre mi medio hermano y el país, que solo correr de vuelta hacia la milicia japonesa y tratar de lanzarle con lo que fuese, cualquier estrategia, cualquier militar que estuviera dispuesto a seguir peleando.

Además la Federación no estaba lejos, o al menos los tres países que estaban dispuestos a ayudarnos. Japón no estubo solo.

Compliqué una situación que ya era difícil y estuve a punto de que se me saliera de las manos.

Esa era la conclusión y nadie podría negarlo.

Todou-san se pasó una mano por el rostro pensando detenidamente y quizás retractándose de haberse ofrecido como voluntario para esta primera excursión fuera del templo.

Me senté en una de las sillas frente a su escritorio tratando de poner un porcentaje positivo a lo que me hacía quedarme, revisar que todo estuviera en orden, asegurarme de que los militares no tuvieran problema alguno en volver a sus puestos, tranquilidad al ver personalmente que las defensas de Japón estuviesen en línea.

-¿Todavía deseas quedarte?-

Todou-san se paró justo a mi lado, el celular lo había guardado y no vi que realmente hubiese enviado un mensaje, pero me lo estaba preguntando para asegurarse de que eso había sido todo. Un tonto y paranoico miedo con el que me dejé llevar…

-Estoy seguro-

Además, mi vida jamás había sido regida por miedos e inseguridades, no era momento de empezar.


Esto realmente se miraba acogedor.

-No creí que este hombre siguiera vivo- le comenté a Todou-san con un tono sorprendido mientras entrábamos al área detención.

No era de las áreas en las que más pasaba tiempo dentro de cualquiera de las bases, pero supongo que el hombre probaría mi estabilidad con un pequeño ejercicio de auto-confianza y la víctima de dicho experimento de todas formas lo merecía.

-Sigue siendo un secreto solo entre Yamagata, Sayoko y yo- contestó Todou-san y me encontré deteniendo mi andar por la manera tan sospechosa que lo había dicho. El hombre dio solo un paso más que yo, antes de detenerse y girar su cuerpo para explicarse correctamente –Sayoko dice que encontró a Sawasaki Atsushi atado a un tronco en la entrada del templo, un par de días antes de que la Federación apareciera-

Me mordí el labio levemente, no creí que el hombre sobreviviera ahí pero tampoco me remordía la consciencia para ser sincero. De hecho consideraba más piadoso que hubiese muerto ahí, que ser encontrado y rescatado para vivir su castigo tan merecido.

-Y por tu cara, supongo que tuviste algo que ver Lelouch- sentí un extraño escalofrío recorrerme, no por culpa, sino porque consideraba mis acciones en ese pedazo de tiempo crueles. No es que el hombre no se lo mereciera también, pero recapitulaba en lo rápido que me dejé llevar por el odio y la sola idea de lograr una victoria sobre lo que fuese, era bienvenida.

-Cornelia me llevó al templo- los ojos de Todou-san se abrieron a sobremanera, el pensamiento de: Si tan solo hubiésemos estado ahí, fue bastante claro –No iba a buscar a nadie, sabía que estarían utilizando algún refugio secundario y necesitaba espacio para pensar-

-¿Cornelia entonces te estuvo apoyando desde el inicio del plan de Schneizel?- cuestionó Todou-san con una nota de alivio en su voz, pero por más que mi mente quisiera darle esa satisfacción, de que la situación no fue tan dura como se vio, la manera en que bufé sin pensarlo tan pronto había acabado de hablar mató sus esperanzas.

-Ella tenía también sus prioridades, aunque me confesó que no apoyaba en nada la manera en que nuestro hermano mayor estaba actuando, quiso ayudarme a salir de su vigilancia… pero no era la solución a los problemas de Japón- para cuando terminé de hablar, creo que Todou-san quería estrangularme por correcto.

Por tratar de jugar limpio dentro de las reglas de Schneizel y mantenerme a su lado cuando tuve tantas oportunidades de huir. Pero reiteraba mi única defensa, no estaba pensando claro. Las salidas se me habían cerrado y lo único certero era que Schneizel no lanzaría fleija si yo mantenía a los japoneses a raya.

-Nadie en esta base creyó tu acto- el hombre comenzó a caminar para deshacerse del momento de silencio y la tensión por los frescos recuerdos, metí mis manos al saco y lo seguí. –No puedo decir lo mismo de las otras bases en el país, pero tras un rápido censo y por la manera en que los soldados de Tokyo reaccionaron a todos los eventos, desde el inicio de la pelea con Charles Di Britannia hasta la desdichada intervención de la Federación, creo que jamás creyeron ninguna palabra, tanto de Schneizel como de tu alter-ego-

-Eran los que más confianza me tenían, debieron sentirse los más traicionados- argumenté, pero Todou-san se rió levemente y sin detener su paso me respondió.

-Después de Narita ya casi nadie dudaba de tu lealtad Lelouch y supongo que estaban acostumbrados a los planes sin sentido que ejecutabas a cada abrir y cerrar de ojos. Otros mandos a lo largo de las islas expresaron su descontento, tuvieron grandes problemas de insurrección y el ejército solo huyó de sus puestos sin nada de presión de Britannia. Las bases más difíciles de desarmar fueron las de Tokyo, pero le estaban ganando tiempo a Rakshata para poder borrar los datos de importancia del sistema-

-Temía que no hubiesen sido lo suficientemente rápidos- confesé con algo de temor reprimido, entonces no esperaba que nadie pensara desde mi punto de vista y la toma de las bases había sido una apuesta riesgosa y muy rápida –La única esperanza entonces era el programa zero-

-Rakshata comentó que necesitaba dos llaves para activar ese programa y que ella solo tenía una- Todou-san me miró de reojo sabiendo la respuesta –Trató de pensar en los posibles lugares donde podrías haber escondido algo de semejante importancia, pero no dio con nada y pronto desechamos esa idea-

-No solté la llave en ningún momento, solo que no encontraba la ocasión para usarla- estas celdas tenían pasillos demasiado largos –Además no sabía si funcionaría, pero era la única idea que tenía-

Continuamos en silencio unos metros más, había entrado en detalles con Todou-san más de lo que hubiese querido, porque realmente nadie me estaba presionando para explicar mi punto de vista de todo ese fiasco, así que sentí la necesidad de explicarme ante los pedazos que información que seguían incompletos.

-Concluyo entonces que Cornelia ató a Sawasaki en el templo- el militar comenzaba a disminuir su velocidad, me encogí de hombros de manera inocente.

-Y yo creo que no le ha contado a nadie de la presencia de Sawasaki en este lugar porque hay mayores cosas que resolver- intenté, nos detuvimos frente a una celda que no tenía visibilidad al interior mas que un pequeño rectángulo a forma de ventana, pero en lugar del asentimiento que esperaba, el hombre enarcó una ceja y me miró como si me hubiese crecido una segunda cabeza.

-¿Seguro que te sientes bien?- cuestionó –Sawasaki estaba delirando cuando Sayoko lo encontró, tenía una herida de bala en la mano que se infectó por pasar tiempo a la intemperie, pero no era lo suficientemente grave para morir. Así que se le dio un trato digno y atención médica que me asegurara que el hombre viviría de manera lúcida para responder por todos sus actos-

Traté de verme inocente.

Fallé.

-Tengo tantas cosas que resolver con él…- aseguré y era más una petición que una imposición.

Todou-san movió su cabeza levemente mientras digitaba las claves de acceso a la celda.

-No eres el único, pero todavía hasta hoy, hay mucha gente preocupada por otras cosas- clavó su mirada en mí de manera nada disimulada -Así que Sawasaki podía esperar. No era como si fuese a ser liberado pronto-


Todou P.O.V.

Acorté el recorrido de Lelouch por la base lo más posible. De hecho, traté de ganar tiempo buscando a Rakshata. La mujer sin duda tenía muchas cosas que decirle a Lelouch y podía hacerlo desde la comodidad de su hangar. No quería mas sorpresas hasta platicar con Gengu lo ocurrido.

Lo que no esperaba, era que ese Knightmare siguiera aquí.

-Britannia no está muy interesada en recuperar el ganymade- había dicho la científica, pero Lelouch claramente la ignoraba mientras admiraba el gigante que alguna vez había pertenecido a su madre. Flexioné los dedos de mi mano derecha dejando que el nerviosismo se apoderara de mí.

Lelouch asintió vagamente sin girarse.

-Tenía entendido que el Ganymade era la obsesión del conde Asplund ¿Dónde está el hombre en todo caso?-

Dejé que la pregunta me pasara de largo, desconocía la cantidad de información con la que Lelouch estaba actualizado y no me consideraba la mejor persona para responder de todos modos. Rakshata me miró esperando que dijera algo, pero al darse cuenta de que le estaba cediendo la responsabilidad solo suspiró de manera aburrida, acercándose a Lelouch.

-El conde pudín no es un hombre de lealtades, pero debido a la inestabilidad de Britannia ahora disuelto el imperio, el gabinete japonés pensó que sería buena idea dejar ir al hombre para apoyar la construcción de nuevos sistemas de acuerdo a la nueva política de Britannia y el desarme del imperio a lo largo del mundo-

Lelouch se vio bastante confundido, lo suficiente como para preocuparme.

-¿Lelouch?- y me acerqué de manera tentativa.

-¿Britannia ya fue llevada a juicio por la Federación?- preguntó ignorando mi preocupación, de todas formas terminé de poner mi mano en su hombro para dirigirlo al escritorio de Rakshata. La mujer también se miraba conflictuada por la falta de información de Lelouch, pero un problema a la vez.

-Se debía actuar rápido para evitar que otro emperador apareciera, y teniendo en cuenta la generosa cantidad de medios hermanos que tienes, Lelouch…- lo senté, pero su mirada presionaba por respuestas.

Asesinaría a Genbu por estarme dejando esta responsabilidad.

-Cornelia, Clovis y Euphemia fueron de gran ayuda para causar confusión dentro del imperio mientras se podía tomar custodia de Schneizel. Después de eso, Pendragón como capital, fue tomada por la milicia rusa directamente a cargo del Zar para evitar una masacre, si dejábamos que otro país interviniera en ese territorio hubiese empezado una nueva cacería de brujas-

Lelouch asintió escuchándome con toda su atención.

-Hubiese sido lo ideal que Japón hubiese estado presente, pero recuerdas bien el estado de la organización del país en esos días- no era reproche, pero Lelouch se encogió un poco y apreté su hombro en muestra de afecto –Se armó un comité de emergencia con los representantes de la Federación en las siguientes 24 hrs, si el proceso se tardaba demasiado corríamos el riesgo de que Britannia volviese a levantarse-

Rakshata gruñó tras de mí recordando lo ocurrido y Lelouch lo notó. Pero esperó pacientemente a que yo terminara.

-El debate era claro, más de la mitad de la Federación quería destruir todo lo que Britannia representaba. Otros pocos querían una resolución pacífica, pero no surgía ninguna idea que satisfaciera a todos. Además, Genbu no estaba presente para exponer su punto de vista, Suzaku tomó su lugar un par de días en lo que…-

Me perdí en los recuerdos un momento, casi nadie quería prestar atención a los asuntos internacionales entonces. Seguíamos en la incertidumbre de si Lelouch viviría o no. Así que Genbu no era un político disponible y cuerdo para defender la posición de Japón acabada la guerra.

-… como conclusión, Japón logró poner una nueva idea sobre la mesa. Britannia tendría que liberar todas las áreas como primera acción, limitándose a su territorio original el cual quedó establecido hasta antes de la ascensión de Charles Di Britannia. El poder de Britannia como imperio quedaba totalmente desmantelado hasta ese punto, pero por el bien de los países que estaban siendo liberados, Britannia no podía quedarse sin algún representante que pudiera responder-

Lelouch enarcó una ceja bastante entretenido, creo que ese punto ya lo sabía.

-¿Clovis?- se rió levemente, me encogí de hombros, admitiendo que esa también fue mi primera reacción cuando me enteré.

-El más capacitado y accesible de todos los hermanos de la línea imperial, sin mencionar al único al que se le tenía la confianza suficiente para dejarlo a cargo del nuevo territorio de Britannia. Cornelia resultaba una amenaza potencial ya que manejó por años la milicia, y Euphemia no era una candidata por su relación tan cercana con Cornelia-

-Euphy no mataría ni a una mosca- argumentó Lelouch tratando de encontrar otras posibilidades.

-Eso suena muy razonable, pero debido a la prisa y que Clovis se mostró confiable para al menos cuatro países de la Federación, que lo vieron en primera persona ser un civil dentro de Japón, los demás le otorgaron el beneficio de la duda-

-¿Está a prueba entonces?-

Negué levemente.

-Su posición es legítima y conlleva todas las obligaciones y derechos que por ley puede tener dentro de Britannia. Solo que es inevitable que la Federación quiera tener un ojo cercano en un país que dio tantos problemas- cuando terminé, Lelouch se vio apenas un poco más convencido de que Clovis haría un buen trabajo, al menos tenía un país más pequeño por el cual ver y el margen de error se reducía considerablemente.

Lelouch se hundió en la silla con un suspiro largo y cansado, Rakshata me miró a la espera de que hiciera algo pero-

-Todo está en orden entonces- aseguró Lelouch, pero creo que se estaba auto-convenciendo, de nuevo. –Japón está en orden, Britannia tiene un líder, la Federación demostró algo de inteligencia grupal…-

Me abstuve de comentar el juicio personal de Japón contra Alemania por perjuicios al territorio.

-Schneizel encerrado en algún lugar…- los ojos de Lelouch se iluminaron levemente con miedo -¿Fleija?-

Rakshata decidió intervenir, era muy incómodo solo estar como espectadora y agradecí la distracción para pararme detrás de la silla de Lelouch y poner ambas manos sobre sus hombros. Quizás era demasiada información en un día.

-La princesa Cornelia logró obtener archivos sobre la ubicación alrededor del globo de los satélites de Schneizel. Todos y cada uno de ellos fueron desactivados, sin mencionar el proyecto secreto de su alteza, el Damocles, que prometía ser un mayor problema si Camboya lo hubiese terminado antes de que la Federación interviniera-

-¿Damocles?- se enderezó Lelouch de manera tensa, fulminé a Rakshata con la mirada y la mujer se encogió de hombros no entendiendo el problema.

-Tiempo pasado, Lelouch- lo empujé para que se levantara –Hay que irnos, es hora de la comida-

El joven Britannian me miró con la promesa de que no dejaría pasar el tema, pero solo me encontré sonriendo con un poco de alivio.

Esas cosas ya no importaban.

Las amenazas se habían acabado.


El nombre del próximo capítulo no debe ser dificil de imaginar, finalmente y como conclusión a Nippon Rebellion, tenemos la boda de Genby&Mei.

No lloren porque me harán llorar, y hagan sus apuestas :D Esto no se acaba, hasta que se acaba.

anySuzuki