Stage 79: Happy ever …dammit
Lelouch P.O.V.
Tan simple como una boda, si.
Estrategia del evento, planeación de meses reducida a dos semanas, bitácora de actividades, coreografía del personal de servicio, tasting del buffet, pruebas de etiqueta, capacitación de personal para seguir órdenes precisas, presupuesto modesto...
-Milly podría haber acabado con Britannia antes que yo, solo era cuestión de que enfocara sus habilidades- apunté cuando vi el templo lleno de desconocidos y eran apenas las nueve de la mañana.
Suzaku soltó una carcajada para nada culpable antes de pasar una mano sobre mis hombros.
-El problema, querido Lelouch, es que ella es una mujer- respondió con rapidez tratando de opacar mi lógica, pero tras un par de segundos la efusividad en su cara se esfumó y su sonrisa se volvió una delgada línea tensa, pensando en sus palabras con mayor detenimiento. –Bueno, el ejército japonés hubiese seguido las órdenes de una mujer más rápido que las de un príncipe Britannian-
Estreché la mirada como única amenaza.
Pero si, ambos sabíamos que esa mujer podía mover las masas a su antojo con un simple: Por favoooor y una amenaza por debajo de la mesa.
Ella lo hacía por placer, a mí me habían pagado por hacerlo.
-Milly puede suplantarme cualquier día en el trabajo- pensé en voz alta imaginando el terror de los soldados aumentado diez veces, sujetos a los caprichos de una mujer. Y no cualquier mujer.
-Tú no tienes trabajo ya- bufó Suzaku golpeándome ligeramente con su hombro, gruñí ante sus tácticas para nada sensibles.
-Y tú no tienes novia- le regresé.
Sabía que ambas cosas no se parecían entre sí, pero estarme tocando los nervios ya por semanas, se merecía una respuesta digna de mi incomodidad.
Me miró con la boca semi-abierta de la sorpresa por mi actitud, ya había sido suficiente del lindo y amaestrado Lelouch.
-Yo…n-no… tenido tiempo…- vaciló.
-Eso nunca nos detuvo a Milly a mí- sonreí de regreso. Suzaku se puso colorado hasta la punta de las orejas y eso aumentó mi entretenimiento.
-¡El doctor dijo que no debías hacer ningún esfuerzo!- siseó y me tomó de ambos hombros para sacudirme un poco. Debía profundizar su incomodidad a un punto sin regreso y como paga por todas esas dinámicas del "avioncito".
-Sabes, uno puede hacer cero esfuerzo, si la mujer hace todo el trabajo. La adrenalina de no ser descubiertos, esa sí es peligrosa. Pregúntale a papá-
Las mejillas de Suzaku no podían estar más obscuras, pequeñas gotas de sudor bajaban por su frente. Pero cuando procesó lo suficiente la información como para ordenar sus ideas, ví el acabose de mi acto acercarse con sus finas uñas recién arregladas.
-Lelooouch, Suzaku- saludó Milly.
Mi hermano me soltó y con un gran escalofrío se excusó sin siquiera girarse a ver a Milly. Era solo suerte, ya que Milly estaba vistiendo de manera ligera, porque no podía usar prendas que interfirieran más tarde con el cambio de vestuario o su cabello también recién arreglado. Lo que nos dejaba la opción de un top y una chaqueta suelta.
-¿Qué le pasa?- me preguntó en cuanto Suzaku había desaparecido de nuestras vistas. Sonreí levemente, el japonés sí era demasiado inocente.
-Nada, pero si te pregunta algo, dile que sí y exagera al respecto- la besé en la mejilla y me retiré, todos debíamos vernos bien para esta noche.
Genbu P.O.V.
Solo vi pasar a Suzaku con una nube obscura sobre su cabeza, mejillas casi púrpuras y me preocupé. Ni siquiera escuchó que lo llamé para preguntarle qué era lo que pasaba, pero cuando iba a salir a buscarlo, me topé con Lelouch. Uno muy sonriente, cara de inocente y cierto brillo malvado en su mirada que…
Comprendí todo, no necesitaba más explicaciones.
-¿Qué le hiciste a Suzaku, Lelouch?- me crucé de brazos a esperar la respuesta. Lelouch pestañeó un par de veces y sonrió todavía de manera más inocente que empezaba temer la gravedad del asunto. -¿Qué te he dicho de pelear con tu hermano?-
Sus ojos parecían brillar a sobremanera.
-Que no lo haga, pero no peleamos- aseguró con un tono que apenas ocultaba su entretenimiento –Soy una persona convaleciente que tiene prohibidos los enfrentamientos físicos o cualquier otra actividad física que promueva el esfuerzo-
Parpadeé confundido.
Lelouch ladeó la cabeza y retomó su sonrisa del inicio.
-Nos vemos más tarde, padre-
Con eso, mis nervios habían sido duplicados. El día de mi boda 2.3 - - - Versión 2 con 3 hijos más.
Arthur el gato pasó detrás de Lelouch un par de segundos después, mirándome apenas de reojo y siguiendo su camino.
Corrección: 2.3.1.
Mejor regresé a mi habitación, no quería enterarme de nada hasta que fuese prudente. Pero suspiré con una gran sonrisa cuando cerré la puerta.
No podía creer que el dia hubiese llegado.
No más guerra, no más preocupaciones. Mi familia completa, actuando de manera normal dentro de lo que podía considerarse normal para nosotros, me casaría de nuevo en unas cuantas horas y… dejaría de ser padre soltero.
Habíamos entrado a un nuevo año, Japón y el mundo lo había olvidado por completo. Los últimos dos meses habían sido arduos y extenuantes, pero todos concordarían en que había valido la pena.
-Por fin todo está en orden-
Admiré de nuevo el atuendo que usaría esta noche, íbamos en serio.
Y no había poder en este mundo, que pudiera arruinar la felicidad que me embargaba.
Lelouch P.O.V.
La felicidad no podría ser descrita de manera más simple y no me costaba nada aceptarlo. Podía ponerle una fecha, podía nombrar cincuenta cosas que la equiparaban, y quizás todo giraba alrededor de esta fecha.
-Te miras como un príncipe-
Dejé que mis hombros cayeran y el alma se me salía en un suspiro. Clovis sonrió de manera inocente antes de levantar sus manos en señal de paz.
-Sabes que no estoy diciendo nada que no sea verdad y eso es algo que de todas formas corre por tus venas-
Me giré para mirarlo directamente y no solo como el reflejo en el espejo, pero sus palabras rompían la superficie de mi calma con recuerdos no muy agradables de lo que eso conllevaba.
-Hola Clovis, esa no es manera de irrumpir en la habitación de alguien- enarqué una ceja y esperaba dejar en claro mi posición ante esas observaciones. Había tenido suficientes de herencias, princesas y sangre por al menos seis vidas.
Mi medio hermano terminó de entrar en la habitación y sonrió con sospechosa calma hasta que se sentó en mi cama. Reasumí el arreglo de mi traje frente al espejo, enfocando mi atención en el nuevo primer ministro de Britannia cada pocos minutos, estaba demasiado callado.
-Debo decir que jamás pensé que quisieras adentrarte tanto en la política- comenté. Eso iluminó sus ojos y levantó la cabeza como si su castigo hubiese sido removido, pero Britannia era un tema que no quería tocar por bastante tiempo.
La nueva tarea de Clovis me había sorprendido y calmado a la vez, no quería meter mis manos en un tema que me había seguido tanto tiempo y lo único que importaba ahora era que Japón ya era libre. Y el mundo. Trivialidades de temas de sangre real y otras cosas prefería evitarlas, aunque tenía una razón muy imperial sentada en mi habitación justo ahora.
-Es la primera vez que nos vemos desde que nos mandaste a mí y a Euphemia al refugio. Después de eso el primer ministro solo fabricó una burbuja a tu alrededor y debí retirarme a tratar de ordenar algunas cosas con Cornelia, Britannia se estaba desarmando-
-Eso era el objetivo- puntualicé, Clovis asintió con una mueca divertida.
-Puedes apostar que ahora todo el mundo lo sabe, Lelouch- sonrió –Y respecto a mi ascensión al puesto de Primer Ministro, debo decir que solo entré por descalificación de los demás candidatos, además de la recomendación de ciertos países-
-Odysseus jamás demostró madera para ser un líder y de todas formas es muy fácil doblegarlo- alegué como otro voto a favor –Y Guinevere tiene la inteligencia de una nuez; Britannia es mi lugar de nacimiento, aunque no me guste aceptarlo y tener un líder de ese carácter bajaría el nivel de inteligencia en toda la población-
Clovis abrió y cerró la boca un par de veces al no saber si debía estar de acuerdo conmigo o reprenderme, pero terminó riéndose y eso aligeró un poco el ambiente cargado que ocasionaba. De su actitud siempre un poco dispersa y sus prioridades torcidas, se había vuelto la imagen de un líder responsable y verdaderamente preocupado por su gente, con un gran ojo por las modas y el arte. Pero comprendía al menos cuáles eran las cosas que pesaban en su mente en este momento.
-Tienes una gran responsabilidad, pero te la han dado a ti por sobre otros- le recordé. –Por algo debe ser-
Su mirada se endureció y apretó los puños sobre su pantalón blanco. Me giré olvidando el espejo de nuevo, Clovis no solía ser tan duro consigo mismo y cuando lo hacía, había montones de lágrimas corriendo por su cara, así que esto era nuevo.
-No planeas invadir países ¿Cierto? - debía preguntar por seguridad, asesinarlo ahora mismo me ahorraría años de trabajo. Clovis ladeó la cabeza y sonrió de manera amarga.
-Lelouch, cuento contigo para ni siquiera pensar en esa posibilidad-
Eso no me dejaba tan tranquilo como debería, así que mi sola expresión obligó a Clovis a elaborar más su respuesta.
-No me interesa reclamar territorios que no eran de Britannia desde un inicio. De hecho, sabes que no tengo nula experiencia en la organización de fuerzas armadas, por suerte se me permitió conservar a Cornelia como Ministra de Defensa- una de mis cejas saltó de su lugar con esa confesión –Ella puede mantener al ejército a raya y modificarlo para bien, Euphemia es una gran influencia-
-¿Entonces qué es lo que te preocupa?- cuestioné –Tengo entendido que el territorio fue reducido a sus límites originales, eso significa menos personas por las cuales ver-
Clovis asintió torciendo la boca un poco.
-Un territorio lleno de aristocracia que quiere conservar su dignidad. Varios gobernadores y familias de sangre pura han regresado a la capital debido a la liberación de las áreas y la pérdida de su poder, sin mencionar la concentración de Britannian que también abandonaron otros países por el peligro que corrían-
-El que nada debe, nada teme Clovis. Si todas esas personas quieren sobrevivir lo harán de la manera que dictes, dentro de los nuevos límites- me estaba cansando de hablar de política, no era un tema para esta ocasión, aunque admitía que mi medio hermano debía tener muchas dudas, de la nada había adquirido la dirigencia de un país modestamente grande, aún rico. . .
Aún una potencia.
-La federación ha sido clara con sus restricciones- me aseguró en un tono amargo.
Mis cejas se juntaron con extrañeza, pero no pude preguntar cuando Suzaku entró sin avisar con gran prisa.
-¡Lelouch! ¡Milly está aterrorizando a los meseros! ¡Además parece que la florería envió un tono más pálido del que ella había ordenado y el servicio de banquetes tiene un retraso de 7 minutos que está haciendo que tu mujer pierda la cabeza!-
Me llevé una mano a la sien tratando de ordenar mis prioridades. Asesinar a Suzaku no era una opción el día de hoy, pero encontraría otra forma para que pagara sus palabras.
-Perfeccionismo japonés, Suzaku- le recordé –Milly no aceptará nada menos que perfección y calidad el día de hoy- me estaba dando miedo, ahora la estaba defendiendo.
-¡Milly Ashford no es japonesa!- reclamó y me tomó de la mano arrastrándome para salir a calmarla.
Alcancé a ver a Clovis levantarse para seguirnos con una sonrisa en el rostro.
Este día todo saldría bien, la simplicidad de una boda no tenía fallas.
Y era momento de cosechar los frutos de arduos años de trabajo.
Suzaku P.O.V.
Lelouch debía recordarme la falta de pareja precisamente este día. Era un bastardo sumamente malvado, nunca más lo defendería frente al mundo como una buena persona. Era malo, punto.
Pero sonreí internamente por sus tontos intentos de hacerme sentir soltero el día de la boda de nuestros padres. Sabía perfectamente el nivel en el que iba su relación con Milly. Nunca se dio tiempo para conversar o convivir con ella más allá de los pleitos que tenían cada vez que cruzaban palabras, y supongo que eso mismo había desencadenado la situación que ahora aceptaban.
Competían tanto entre ambos, que era una íntima lucha de control. Y Lelouch era el hombre de la relación ¿Hm?
-Podías solo decirle que se calmara- me sugirió cuando llegamos y Milly tenía una sonrisa en su rostro mientras daba gentiles órdenes al personal que trataba de cumplir con su trabajo.
-No me hubiese acercado a menos de cinco metros- suspiré al menos aliviado de que todo estuviera bajo control. Las mujeres estresadas eran un gran problema, por suerte mi madre estaba ocupada con otras cosas como para notar los fallos en el itinerario.
La tarde se estaba acercando y aunque faltaban todavía de dos a tres horas para que los invitados comenzaran a llegar, la increíble dedicación de Milly para que todo saliera bien solo me recordaba a Lelouch, y eso me daba un amargo sabor de boca.
-No vi cuando Clovis llegó- comenté dejando de lado a la rubia, Lelouch se encogió de hombros y comenzó a caminar hacia la sala, lo seguí sabiendo que no teníamos algo que hacer más que estar listos a tiempo y por lo visto, eso también ya lo teníamos cubierto.
-Supongo que Cornelia debe andar por ahí también, y Euphe-
Lelouch se detuvo a media oración y seguí la dirección de su mirada, la sala había sido tomada por Britannia.
-Esto es la guerra- susurró Lelouch de manera peligrosa y le propiné un codazo que seguro tocó un punto sensible porque se encogió con un gemido miserable.
-Compórtate- fue mi apresurada disculpa entre dientes, porque ambas princesas se habían levantado apenas lo habían visto entrar y no pudo reclamarme más.
De manera sorprendente, la primera en llegar hasta mi hermano había sido Cornelia. Me alejé un poco para darles suficiente espacio de expresión y porque la segunda princesa seguía siendo igual de intimidante en uniforme militar que en vestido de noche. Lelouch había desaparecido casi por completo en su abrazo, solo visible su cabello.
Omití comentar que en algún momento debía dejarlo respirar, porque el caballero de Cornelia me saludó con una leve sonrisa. Asentí en su dirección, las últimas semanas habíamos tenido una relación estrecha entre ambos países y Guilford era un hombre que había demostrado ser digno de confianza, sobre todo después de su ardua labor para desactivar satélites fleija a lo largo del globo.
La Federación era un caos esos primeros días, Japón no respondía en su totalidad ya que debía levantarse a sí mismo primero, pero cuando recibí la llamada directa de este hombre, a través de Rakshata y Lloyd Asplund como respaldo, sobre el peligro en que todo mundo seguía estando, no dudé dos veces en prestarle apoyo con las máquinas japonesas que estuvieran dispuestas a completar una misión contra reloj.
Ver máquinas de Britannia volando a toda velocidad a distintas partes del mundo hubiese sido sospechoso, y un blanco por derribar. Así que el grupo más disponible y dispuesto a seguir órdenes sin mucha explicación, Kozuki y el resto de los reclutas de Lelouch, fueron los elegidos para transportar a Guilford dentro de una escolta japonesa de manera rápida a donde él apuntara que había más de esos satélites.
Todo resultó perfectamente bien, y desde entonces el hombre también era la mano derecha de Cornelia en los temas de milicia de Britannia, así que era inevitable que su presencia tuviese un peso importante en los asuntos actuales. Aunque en este momento solo estuviésemos hablando de una boda…
-Una llamada hubiese sido un lindo gesto, Lelouch- reprendió Cornelia cuando por fin se separó para dejarlo respirar, yo lo miré de manera valorativa, sabía que no había establecido contacto con nadie a propósito. No quería entrometerse de nuevo en problemas mundiales, aunque estos solo tuviesen que ver con parte de la familia.
Eso mismo había desembocado en la sorpresa que se llevó cuando se enteró de que Clovis había sido nombrado primer ministro. Mi padre comentó lo preocupante que le parecía su falta de información.
Por otro lado, Todou-san también comentó su propio desconcierto con la cantidad de preguntas que Lelouch les había hecho a él y a Rakshata en la base, algo incómodo, ya que Lelouch era quien solía informar de las novedades al resto, no al revés.
Pero si podía presumir de conocer a mi propio hermano, concluía que Lelouch se había dado cuenta por sí mismo, de que había sido suficiente de política, milicia y responsabilidades. Estaba eligiendo una vida más simple, como tratar de entender a Milly, tener su atención puesta desde que abrió los ojos en una importante boda, pelear por trivialidades conmigo, no más preocupaciones.
No más información innecesaria.
Y no era preocupante, debían verlo como un cambio positivo. Porque él solo había decidido.
-Lo siento Cornelia, tenían restringido mi celular- sonrió.
Mentiroso, eso no cambiaría.
-Supongo que ustedes trajeron a Clovis- intervine estrechando manos con ambas princesas, Cornelia solo musitó una maldición mientras que Euphemia se llevó una mano a la boca para suprimir su risa.
-Dijo que solo iría al baño- comentó Guilford para aclarar la frustración de todos.
-Le pedí que no molestara a nadie- aseguró Cornelia de manera dura, aunque personalmente ya no consideraba a Clovis un problema sino una persona con la que había que tener buenas relaciones.
-Entró en mi habitación- aclaró Lelouch terminando de adentrarse en la sala y tomando asiento en su punto favorito –Parecía ansioso de que nos viéramos-
Cornelia parecía ponerse más furiosa al paso de los segundos por motivos que me resultaban extraños, pero no comenté nada, quizás solo era el hecho de que Clovis se estaba tomando ciertas libertades dentro del templo sin haber visto a Lelouch desde hacía tiempo y ni siquiera sabían cómo habían evolucionado las cosas. La mujer podía ser tan sobreprotectora como dos hombres que conocía, pero eso me tranquilizaba.
-Clovis parece estarse tomando las responsabilidades en serio- aseguré yo también para tratar de deshacer la tensión en el ambiente –Su postura la semana pasada en la reunión con la Federación fue la correcta. Britannia tiene que ceder bastante para quedar en las gracias de algunos países, pero sigue siendo una nación que tiene un territorio legítimo y su gente por la cual preocuparse. Las culpas de sus anteriores emperadores no son castigo para su dirigente actual-
Lelouch me miró levemente sorprendido, no estaba al tanto de la agenda de la federación pero parecía satisfecho con mis palabras.
-Me sorprende que las naciones sean tan accesibles- comentó y me senté a su lado de manera pensativa, Cornelia volvió a su lugar ya más calmada pero seguro le reclamaría a Clovis su desaparición.
-Hay que mediar entre todo lo que Britannia debe y lo que el mundo quiere- planteó Guilford de manera diplomática –Si bien los adeudos son grandes y las responsabilidades con los afectados también, no se puede ceder a todos los caprichos de la Federación o terminarán desmantelando el país-
Lelouch y yo asentimos al mismo tiempo.
-¿Y Clovis puede con esa responsabilidad?- vociferó mi hermano, pero fue más como si el pensamiento se hubiese externado sin permiso.
-Esperemos que si- comenté –Tiene todo el apoyo que necesita-
Y eso debía bastarle al mundo entero.
Lelouch P.O.V.
Todo estaba listo, aunque no había movido un solo dedo. No sabía si era reconfortante ver cómo estaba saliendo todo de maravilla, o incómodo de no saber con seguridad los detalles. Debía estar feliz con la primera opción, pero por mucho tiempo tuve el control de lo que acontecía y aunque de este acto planeado no podía resultar un error de muerte, no me era gratificante no ser consultado.
-Relájate-
Suzaku me golpeó la espalda un par de veces y se paró a mi lado con una sonrisa.
-Esto es una simple boda, Lelouch. No tienes nada de qué preocuparte- aseguró mientras revisaba por última vez los detalles de su traje, estábamos a pocos minutos de empezar la ceremonia y ambos teníamos que vigilar que todos estuvieran en sus asientos.
-Pero Suzaku… si el aire no sopla en la dirección indicada arruinará los pétalos que deben caer cuando la novia entre- dije bastante serio y mi hermano me miró por tres segundos sin decir nada, absorbiendo la veracidad de mis palabras hasta que se dio cuenta de lo ridículo que era.
-Te compraré un monopoly- sentenció con media sonrisa antes de volverse al patio y revisar personalmente los últimos detalles antes de iniciar.
Suzaku se estaba tomando muy en serio su papel de anfitrión, o era otro de nosotros que necesitaba estar al control de algo para sentirse seguro, ¿Para qué demonios quería un monopoly?
-Gran día ¿Cierto?-
Me crucé de brazos y me encontré de nuevo solo con la presencia de Clovis. Se veía nervioso, pero creo que nadie quisiera estar en su lugar. Recién nombrado primer ministro de un país que no estaba en las gracias de nadie.
-Clovis, sé que necesitas apoyo moral pero yo no te lo voy a dar- advertí –No sé mucho de la situación de Britannia más que tu nombramiento y de todas formas no me interesa-
Quizás estaba siendo un poco duro con él, pero siempre fue uno de los muchos hermanos que se vanagloriaba con el poder que tenía el imperio y ahora debía aprender a enfocarlo de una manera distinta, el potencial seguía ahí.
-Pero Lelouch… necesito más que apoyo moral- bufó –Tú sabías lo que pasaría cuando cortaras la cabeza del imperio, el mundo se quiere vengar-
-Yo me quería vengar y lo logré- sonreí con leve entretenimiento, Clovis infló sus mejillas con desesperación –La Federación no dejará que Britannia sea desmantelada Clovis, las culpas de sus anteriores emperadores no tienes que pagarlas tú-
Nosotros habíamos iniciado la FUN después de todo, así que estaba al tanto de las condiciones con las que se mediaría con Britannia. Nada tan extremo como para que requiriera de mi preocupación o que mi medio hermano se sintiera tan presionado. Pero estaba seguro que jamás consideró tener el puesto que actualmente sustentaba.
-¡Si, la federación!- masculló tomando una de mis manos entre las suyas –La federación apoya a Britannia- aseguró con una sonrisa nerviosa -¡La Federación está intercediendo por Britannia!-
Traté de sacar mi mano de su agarre, pero se aferró al contacto con desesperación. Suspiré dando por ganado su punto, si quería a alguien con bien desahogar todos sus temores, no lograría escaparme. A menos que le dijera a papá.
-Clovis, esto es una boda- declaré mirando alrededor –Y está a punto de comenzar la ceremonia- tenía que deletrearle el panorama para que se diera cuenta de que no era el lugar correcto para hablar de política, mucho menos de Britannia.
-Pero Lelouch…-
-Lo que sea que te preocupe, puede esperar- aseguré y finalmente pude liberar mi mano, o eso creí cuando al tratar de caminar a mi lugar designado, sentí ambas manos de Clovis aferradas a mis hombros por mi espalda, demasiada insistencia. –Estoy hablando en serio-
-Lelouch- sentí que se encogió en sí mismo de manera miserable cuando jaló un poco de mis hombros –El mundo quiere destruir Britannia, el mundo no se va a rendir porque Britannia haya regresado todo aquello que no le pertenecía. El mundo quiere la desintegración del territorio original y que se anexe a los países vecinos-
Eso captó mi atención de forma eficaz, pero aún así-
-Eso es algo con lo que yo no puedo ayudarte- sentía un poco de pena por la presión que estaban ejerciendo en él –Pero si Britannia se anexa a la Federación la defenderán como un país más, sabes que hay varios mandatarios dentro que darán su aprobación para que se integre-
-Ya lo hice- quitó sus manos de mis hombros, permitiendo que me girara. Se veía bastante estresado a pesar de ya tener la solución –Y la Federación aprobó la unión de Britannia al grupo, para su defensa-
Sentí un poco de alivio al escuchar eso, pero Clovis levantó la cabeza con una expresión lúgubre antes de continuar hablando.
-Pero el anexo de Britannia está sujeto a una cosa- enarqué una ceja tratando de averiguar qué podía ser tan malo y que elaborara su explicación antes de imaginar todo tipo de cosas –Debido al largo historial de problemas y desconfianza que el país le causa al mundo, la federación solo acogerá a Britannia si el líder es aprobado por ellos-
Eso no cuadraba con lo que pensaba pero tampoco se veía como un problema mayor. Clovis ya había sido votado por algunos para ser el primer ministro, seguro sería fácil convencer al resto.
-No soy su candidato ideal, yo no califico para poder dirigir el país- argumentó leyendo mis pensamientos, y me miró con una amarga sonrisa –La federación no aceptará a Britannia, si no es bajo tu cargo… Lelouch-
… ¿Eh?
Suzaku P.O.V.
Se dio la tercera llamada, los invitados tomaron asiento. El trío a cargo de la música cambió de tonada y como todo estaba predicho, la ceremonia comenzó.
No estábamos hablando de una nueva pareja, un matrimonio que recién se conocía, que tenían ideales de estar juntos por el resto de su vida y formar una familia, sacar a sus pequeños hijos adelante y desearles el mejor futuro. Ellos no estaban empezando de cero, ellos no se mudarían a un lugar nuevo, con muebles recién comprados, la alfombra recién puesta y cruzarían los dedos para que su vida juntos funcionara.
Ellos hicieron todo al revés.
Primero se enfrentaron a los problemas de convivencia, en un hogar que compartieron por un pequeño lapso de tiempo y un futuro más que incierto. Una familia que se formó en su mayor parte fuera del matrimonio y la idea de que solo era un buen negocio.
No se amaban, al inicio.
La idea de unirse solo nació de la necesidad, y un par de años más tarde, fracasó.
Seguro no hubiesen creído que terminarían así, mucho menos que enfrentarían todos esos eventos de los últimos dos años y por último, casados por segunda vez.
Papá se veía nervioso, curioso que esto le estuviera costando más trabajo que un anuncio a nivel nacional. Pero comprendía un poco la expectativa de todos los invitados con sus ojos en ellos y el aliento retenido en el pecho, esperando la declaración oficial de que ambos eran pareja de nuevo y confirmar así que todo se había logrado.
Tal cual estaba predicho.
Que los mayores problemasdel mundo habían finalizado y esta fiesta desataría una celebración de varios días, incluso semanas, porque oficialmente todo seguiría su curso.
-¿Lelouch?-
El hombre del registro civil se estaba tardando un poco con su argumento de bodas, se veía igual de ilusionado que todos así que no podía culparlo, pero Lelouch estaba mortalmente serio observando a nuestros padres y al mismo tiempo parecía estar pensando en otra dimensión. Le di un leve golpe con mi hombro para llamar su atención de manera sutil, pero saltó de la sorpresa antes de componer su fachada.
-¿Si?-
Estaba actuando extraño, negué levemente para seguir observando.
¿Qué podía entretenerlo de esa manera a estas alturas?
Por fin los papeles empezaron a ser revisados, había coros especiales que animaban las firmas como si fuesen los últimos minutos de un partido. Eso hacía a papá ponerse nervioso al punto de no poder hacer su firma correctamente y mi madre solo se reía. Estaban contados los segundos para celebrar, el equipo tecnológico en un lado, los militares en otro, los diplomáticos al frente, el país a la expectativa…
El hombre del registro civil tomó las actas, las revisó y sonrió en dirección de todos los invitados. La multitud se puso de pie, Nunnally se abrazó de mi brazo emocionada, jalé a Lelouch a mi otro lado para escuchar el veredicto juntos.
-¡Muchas felicidades! Son de nuevo, el Sr. Y la Sra. Kururugi-
Hubo un grito de victoria general, aunque juraría que escuché un lamento en algún lugar de la multitud. Los aplausos resonaron por eternos segundos, más célebres de lo que sería una simple boda, más potentes de lo que simples palmas podían hacer resonar.
Pero entre todo el bullicio, sentí que mi alrededor comenzaba a moverse en cámara lenta mientras caía en mi de lleno, la idea de lo que se había logrado. Los sonidos se bloquearon en mi mente, cuando mis padres se sonrieron el uno al otro con un suspiro escapando de sus labios. La manera en que mi madre torció su cabeza un poco, satisfecha, la manera en que mi padre tomó su mano y plantó un beso en sus nudillos con una sonrisa de disculpa.
Nunnally apenas esbozó una sonrisa tranquila en mi dirección, con una felicidad tan grande en sus ojos que no sabía cómo expresarla sin comenzar a llorar, así que se conformaba con sonreír, tan pura y sincera como siempre.
Sayoko-san se veía tan orgullosa de su labor, que su cabeza se levantaba en alto como el miembro de la familia que era, y con un pequeño pañuelo trataba de ocultar sus lágrimas. Gottwald lo suficientemente cerca de ella como para susurrar algo que la hizo sonreír aún más.
Por otro lado, estaba Rakshata vestida –de manera sorprendente-conun vestido de gala en lugar de su bata de laboratorio, y una sonrisa socarrona en su rostro mientras el conde Asplund le pasaba dinero de manera no tan disimulada. Sabía que el equipo de tecnología había apostado a nuestras espaldas sobre si se lograría llevar a cabo la ceremonia hasta el final sin contratiempos, alegando entre ambas partes que siempre había algo que alterara los planes.
Pero estaban subestimando el esfuerzo de todo el mundo para lograr que la ceremonia saliera bien.
Todos los invitados estaban dedicados en cuerpo y mente a que la boda fuese un éxito. No había roces políticos, militares o raciales de ningún tipo. Y el que tratara de iniciarlos pagaría muy caro, pero sabía que mi amenaza no era necesaria. No al menos para ninguno de los presentes.
Por fin todo había salido bien.
Milly aplaudía de manera distraída mientras miraba en nuestra dirección, me vi extrañado por su actitud.
-Lelouch ¿Qué le hiciste a Mi…?-
Comprendí de inmediato cuando me giré.
Lelouch estaba muy pálido. Sus manos en el aire congeladas en lo que debía ser un aplauso, mientras su mirada seguía perdida en un punto más allá de nuestros padres. Ni siquiera había escuchado el inicio de mi pregunta, porque lo tomé del antebrazo y solo así despertó de su trance de manera abrupta, ubicándose en la realidad con un rápido escaneo de nuestro alrededor.
Pero no caería en el mismo cuento dos veces.
-¿Qué pasa?- directo y al punto, Lelouch trató de borrar su expresión anterior con una sonrisa pero había visto suficiente tiempo su lado vulnerable como para creer cualquier explicación leve que tratara de darme.
Solo que en cuanto abrió la boca para desmeritar el asunto, los aplausos murieron de manera abrupta. Lelouch se puso si era posible un tono más pálido por motivos que no comprendía, pero al volver a poner mi atención en la pareja recién casada, ambos tenían su vista en nosotros y sus sonrisas también habían desaparecido. No tardaron en comenzar a moverse en nuestra dirección y sentí que Lelouch haló de su brazo.
-No es…- intentó, pero afiancé mi agarre, pequeñas gotas de sudor comenzaron a marcarse en su frente.
¿Qué estaba pasando?
-¿Lelouch?- Nunnally me rodeó de inmediato preocupada.
-Lelouch- la voz de papá sonaba cerca, pero no me giré a comprobarlo.
Mi hermano miraba entre todas las voces que decían su nombre pero no lograba concretar nada.
-Oh cielos…- escuché una nueva voz lamentarse no muy lejos de nosotros. Clovis había hablado demasiado alto para un público que se había quedado en completo silencio a la expectativa de problemas.
-¿Lelouch?-
Papá había llegado y nos miraba a ambos en busca de respuestas rápidas.
-¡Clovis! ¿Qué hiciste?- Cornelia siseó de manera peligrosa, entonces ahí yacía la raíz del problema. Todos se miraban confundidos a medida que pasaban los segundos, pero los príncipes imperiales iniciaron una discusión por encima de lo discreto. Papá se veía ansioso mientras intentaba sacar una respuesta que yo no tenía y que Lelouch de nuevo parecía haberse perdido mentalmente.
Los murmullos comenzaron a tocar mis nervios, Todou-san llegó rápidamente a esta improvisada junta pero se miraba igual de confundido que el resto. Mi madre nos apartó e hizo que soltara a Lelouch para que se sentara en su lugar de nuevo, pero las cosas no pintaban para mejorar.
-¡Te dijimos que esperaras!-
-¿Esperar qué?- mi padre dirigió las preguntas en otra dirección, pero eso logró una reacción inmediata en Lelouch que en contra de las indicaciones se puso de pie y detuvo todo.
-No- parecía más una súplica que una orden, entonces el caos se desató de una manera diferente.
-¡Lo siento! ¡No podía soportarlo más!- Clovis comenzó a exclamar de manera desesperada, Cornelia trató de callarlo en vano -¡El plazo se vencía hoy!-
-¿Qué plazo?- tres personas preguntamos al mismo tiempo, Cornelia nos miró con gran pena pero Clovis no pudo detener su boca.
-¡La Federación! ¡El plazo de la Federación!- lloró.
Los políticos comenzaron a moverse en el otro lado del jardín, mi padre no entendía nada y Lelouch trató de silenciar a Clovis, pero era tarde, el rubio expuso la situación de una sola inhalación.
-¡Solo tenía de plazo hasta hoy! ¡O desmantelarán Britannia! ¡Lelouch tiene que ascender al trono! ¡Tenía que decidirlo hoy! ¡Tenía que decírselo hoy! ¡Lo siento tanto!-
…
Silencio total.
Era una broma ¿Cierto?
Oficialmente -reciban una felicitación- este es el último capítulo de Nippon Rebellion. Lo que se quería lograr, se logró. El epílogo existe, más largo que el de Australische Rebellion (gran diferencia) pero bueno... lo que no estuvo tan planeado desde el inicio pero que por motivos de trama se fue desarrollando casi desde el stage 25, es este epi-prólogo.
Sin querer, hay espacio para una nueva trama.
Algo larga, sin duda.
Interesante, con toda modestia digo que si.
Dramática, por supuesto.
Pero este fanfic tiene 79 capítulos. Su continuación aun imaginaria ya que no hay nada escrito, se llama "Britannia's Revolution" y a partir del último story twist pueden saber de qué trata.
Amo este fanfic, en sus variantes hétero, yaoi, time-travel e incluso AU del AU, créanme, las hay.
Me encantaría escuchar sus opiniones, sobretodo después de tener 79 capítulos en esto. Y si ustedes creen que hay suficientes motivos, tiempo de vida, y masoquismo todavia dentro del fandom de Code Geass, área "Nippon Rebellion" para continuar.
Escucho todas sus inquietudes :)
anySuzuki
