Stage 80: Far from home

Había un mundo que no se levantaba del todo cuando ya quería jalar a los demás abajo. Había un mundo que no se terminaba de organizar a sí mismo cuando exigía el cumplimiento de obligaciones de otros.

Pero esa no era la sorpresa, nunca lo había sido. El egoísmo de la política mundial era un requisito para un gobierno estable. Después de todo ¿Qué clase de políticos no verían por los suyos? Aunque de eso a meter sus manos en otro gobierno. . .

-Darme a mí, el trono de Britannia- murmuró Lelouch corriendo la cortina de la oficina, para cerrar la vista de los rayos del sol y los reporteros que trataban de obtener una foto para la exclusiva –Corrección, la palabra "darme" suena más a elección y lo que hicieron fue amenazar con eso- gruñó y se sentó en el escritorio.

Gottwald hizo una reverencia en automático y luego se encogió levemente al darse cuenta de la mirada asesina de su príncipe, su.. emperador, su-

-Con todo respeto, Lelouch-sama- suspiró y se acercó para mejor sentarse en las sillas libres frente al escritorio -¿Cómo es que una Federación creada por ustedes mismos se volteó contra ustedes? ¿Qué cláusula especifica este designio y con que autoridad?-

El joven príncipe se talló la cara con pesadez, que de traer maquillaje ya lo hubiera arruinado hacía horas.

-Las decisiones de la FUN se toman en conjunto, lo que la mayoría desea es lo que se somete a votación y de acuerdo al porcentaje de aprobación prácticamente es una ley no creada pero que se debe obedecer-

Había sido un punto brillante al iniciar el grupo de rebeldes contra Britannia hasta que tomaron consciencia de su poder de decisión. Y vaya oportunidad la que habían aprovechado.

-La idea principal, más importante y urgente era acabar con el mandado del sacrosanto imperio de Britannia sobre 2/3 del mundo. Después de eso…- se detuvo pensativo mirando la agenda imperial a la espera de ser abierta –Debimos seguir pendientes, debimos controlar lo que se decía, lo que se discutió sin el voto de Japón- suspiró nuevamente pasándose una mano por el cabello.

Gottwald suprimió el comentario de que eso dejaría prontas secuelas de calvicie en el área, si se convertía en tic nervioso. En lugar de eso lo cambió por un comentario más sutil y familiar para el estresado casi gobernante.

-El voto de Japón tiene un peso importante en la federación, si. Y quizás se pudo haber expuesto mejores resoluciones que esta. Pero no puede culpar a su primer ministro- hizo incapié en el puesto y Lelouch levantó la mirada –O su joven ministro de relaciones exteriores- añadió con otro asentimiento de cabeza –Por haber estado más preocupados por la familia que por algo resuelto-

El soldado de Britannia estuvo en cada momento antes, durante y después del fiasco de esa última batalla. Si bien su príncipe se imaginaba el gran problema que se armó después de que se despidiera en medio del campo de batalla y se fuera a dormir, vivirlo de primera mano era una historia diferente. Las primeras horas fueron un infierno al rojo vivo, donde había respuestas cortas y maldiciones largas, llamadas interminables confirmando o negando información a lo largo del globo.

Había una escalada rápida de viejos sistemas políticos o la formación de nuevos sistemas que trataban de decidir quién tomaría el mando, si dicho gobernante era capaz, si debían darle la oportunidad al que se había quedado antes de que los países fueran áreas, si lo merecían incluso o debían darle la batuta a nuevas generaciones…

Jeremiah Gottwald se encontró respetuosamente en silencio dentro de todas esas explicaciones. Al ser un fiasco de países, política y milicia, se debía priorizar ciertas áreas a lo largo del propio país del sol naciente, ocupar a los mejores soldados en dar orden y eso separó a las espadas sagradas de Todou. Fue como mandarlos con rango de general a las bases que pudieran cubrir a lo largo de Japón para darle orden y seguridad al ejército, de que la guerra había acabo, el primer ministro seguía vivo y se reportaría tan pronto su situación familiar lo permitiera.

Después de esas primeras dos o tres horas, no había pila de celular que aguantara tanto uso y comunicación al punto de tener que estar llamando con el celular conectado a la corriente eléctrica. Hubo mucha información que debió ser escuchada con cuidado y otra supervisada por mentes más despejadas quizás, pero no había tal cosa.

Sobrevivir fue un triunfo para todos, los problemas se resolverían sobre la marcha. Tal cual en el que estaban metidos.

-El voto de Japón pudo haber influenciado la balanza- murmuró Lelouch de manera miserable –Pero no puedo culparlos por eso, tienes razón. Y no lo hago, solo- tamborileó los dedos sobre la agenda de pasta blanca y esquinas doradas. –Yo no quiero esto y no parece haber una solución. Me coronarán en 7 días y si me niego entonces Britannia será despedazada a un punto con tal sed de venganza que propiedades como las de los Ashford, entrarían en ese método de pago global, cuando no tuvieron nada que ver en todo esto, más que estar dentro del territorio-

Y eso era parte de lo que tenía a todos atados de mano.

-¿Han tratado de convocar a una nueva reunión?- preguntó el soldado con calma, tratando de mantener la conversación en un tono neutro y que de preferencia no rozara el tono de pánico con el que el príncipe se expresaba. –Para una nueva votación, exponer sus puntos de vista-

El adolescente se rió con el fondo de la garganta sin levantar la vista de la agenda, pero sí la hojeó con suficiente fuerza para moverse un mes dentro sus hojas. –Ya hay una programada, dos semanas después de la coronación- gruñó mirando la fecha como si pudiera imaginarse el evento.

-Quizás…- el hombre se atrevió a poner su mano sobre el pequeño libro y cerrarlo con delicadeza –Ha sido suficiente por hoy, debería ir a darse un baño, una cena en la habitación y tener una noche de sueño tranquilo- era más una orden que una sugerencia y Lelouch la tomó como tal –El primer ministro Kururugi me dijo que no lo dejara sobre pensar el asunto y eso es lo que estamos haciendo. Lo primordial es que descanse y quizás mañana tendremos una perspectiva más clara de toda la situación. Apenas llegamos esta mañana y es imposible resolver los problemas de casi medio siglo en medio dia, ¿No le parece?-

-No quiero quedarme aquí Gottwald- sentenció muy serio y firme –No me voy a acostumbrar- se levantó de la silla del gobernador como si hubiera estado sobre clavos o pedazos de vidrios, aún vestía la gabardina de viaje con la que salió de Japón esa misma mañana como aferrándose a lo último de su día en Tokyo.

El soldado suspiró cuando salió de la habitación, pero a pesar de darle dos minutos de ventaja para caminar solo y despejar su mente de su compañía, que a pesar de ser amigo, también era una cara de Britannia, se lo topó en medio de la primera división de pasillos, mirando en las tres direcciones posibles a partir de ese punto.

-¿Hacia dónde está mi habitación?- preguntó levemente, pasando con dificultad un nudo en su garganta.

Era un lugar grande, frío, desconocido y hostil… las probabilidades de que eso mejorara el día siguiente eran nulas.


Tokyo, Japón

La diferencia de horario no era mucha con Pendragón, pero Genbu se encontraba mirando su celular con el paso de los minutos como si al acabarse el día se acabara el tiempo de tomar una decisión. Y lo más desesperante de eso, era que no tenía una decisión que tomar, eso había sido antes, cuando dejó a la FUN hacer lo que quería sin meditar las consecuencias de la libertad que les dio.

Entonces solo había querido estar con sus hijos y sacarlos delante de esa horrible noche. Solo quería permanecer en la habitación escuchando el pitido de las máquinas como algo contínuo y estable, planear el vivieron felices por siempre, quizás hasta renunciar a su puesto para ser un hombre de familia al cien por ciento. Ya habían dado todo lo posible y lo que no creían posible también. Debieron dejar a Lelouch en paz.

-¿Te comunicaste con Gottwald?- preguntó Todou sentándose en las sillas frente al escritorio, recién llegaba de la base de Sapporo. El primer ministro asintió levemente pero con un peso increíble en su cuello.

-Lelouch se la llevó metido en la oficina principal toda la tarde, acaba de irse a su habitación pero…-

El militar guardó silencio esperando que terminara, mas no lo hizo. Y no necesitaba presionarlo para que lo hiciera, conocían al muchacho lo suficiente, incluso dudaban que durmiera esa noche, poniendo más presión a una situación horrible.

-No debí dejarlo ir a pesar de lo que la FUN dijo, Todou- endureció su puño –Tiene 17, ni siquiera es legal que beba ¡¿Por qué debe dirigir las ruinas del imperio para solventar las deudas de Britannia con el mundo?!-

-Sabes bien la respuesta y la hemos estado repitiendo los últimos días- gruñó Todou –Clovis no era un candidato elegible por su cercanía al trono, Cornelia es una militar y el resurgimiento del imperio en potencia si ascendía, Lelouch no tiene una pizca de Charles ni de Schneizel en su manera de pensar, dirige las masas, es inteligente…-

-¿Qué parte de tiene 17 no les queda claro?- lo interrumpió Genbu parándose de su lugar –Está solo, en Pendragón, en ese enorme palacio con la sola compañía de Gottwald porque nuestra agenda en Japón no se puede posponer ¿Crees que eso está bien?-

-Sé que no- respiró el otro hombre para calmarse, esa conversación o sus derivados siempre ponían de mal humor a Genbu –Pero se supone que por eso estás buscando junto con Suzaku alguna cláusula antes de su coronación, que lo libere, que ponga a alguien más… encerrarte en el mismo reclamo hora tras hora, conmigo o cualquiera en el templo, no te va a llevar a una respuesta y el tiempo está en nuestra contra- sentenció.

Y se lo habían prometido de nuevo esta mañana, que volvería pronto a casa y que esa decisión de la FUN no se haría efectiva.

-Que despedacen Britannia no es tan mala idea si me devuelve a mi hijo- dijo Genbu muy serio y eso hizo al militar sentir un nudo en el estómago.

Seguía sin haber una alternativa viable además de su abdicación.


anysuzuki