Britannia's Re:volution

Stage 85: Burning hell

Lelouch P.O.V.

Si algo debimos prever, era que nunca era suficiente para el mundo. Para la humanidad en general, jamás tenían suficiente de algo. Para la humanidad de manera individual, había una necesidad de siempre tener más, mejor o mayor. La Federación Unidad de Naciones no iba a ser la excepción a la regla y estaban por demostrarlo con creces.

Levanté la vista de mi comparación de agendas cuando Clovis entró a la oficina.

-¿Qué?- pregunté, tenía una cara que no presagiaba nada bueno. Tenía que enseñarle a esconder mejor sus emociones o al menos aprender a dar noticias. La última casi lo vuelve persona no grata en Japón.

-Los representantes de la federación se comunicaron conmigo- comentó y se sentó con un suspiro en las sillas frente a mi escritorio. Bajé los pies de la mesa para escucharlo y cerré las agendas un momento.

La coronación había sido apenas hacía dos días, mi familia se había retirado ayer por la noche y los medios aún no terminaban de cubrir lo que fue el evento y la supuesta importancia de este cambio de poder. No entendía qué podía querer la federación en 48 horas de haber oficializado lo que querían.

Ni siquiera había asomado mi cabeza fuera de cualquier ventana de aquí. Rondaban demasiados paparazis curiosos en los límites del palacio.

-No es algo que me vaya a agradar Clovis, así que dilo de todas formas-

Mi medio hermano hizo una mueca, definitivamente era algo que no le gustaba a él tampoco.

-Tu coronación oficializada, convirtió a Britannia en un miembro activo de la federación como lo querían-

Asentí, era el único motivo de estar haciendo esto.

-Y hay que oficializar eso también, se comunicaron para informar que un comité de la federación estará aquí mañana mismo para la firma de la unión del país, los términos y todo el papeleo-

-Eso es demasiado pronto- murmuré más para mí mismo que para Clovis, pero gruñó asintiendo –Además, bajo los términos que Japón fundó la federación no recuerdo que hubiera tanto papeleo- lo miré.

Se encogió de hombros desconociendo también el porqué de la prisa. Además, durante la ceremonia habíamos tenido presentes algunos países conocidos o representantes de la misma organización, pudieron solo pedir mi firma ese día. Evitarse el venir, irse y tener que volver.

-Como sea, vienen alrededor de 20 representantes de la federación- continuó el rubio y volvió a captar mi mirada incrédula.

-¿Tantos?-

-Y nos están pidiendo facilidades de hospedaje, entre otros viáticos. No sabía que teníamos que cubrir eso nosotros también, pero bueno-

Sentía mi ceja congelada aún en incredulidad por toda la situación.

-Supongo que tenemos las habitaciones suficientes para que ese requerimiento quede cubierto- Clovis asintió con eso, pero su propia molestia venía de la manera ventajosa en la que se daba esa visita –Sé que es algo que normalmente me dicen a mí, Clovis; pero tienes que ser un poco más políticamente correcto como Primer Ministro de Britannia-

Yo me consideraba rudo y pasivamente agresivo en algunos encuentros, pero él estaba siendo demasiado transparente para un país que deseaba conciliarse con ¾ partes del mundo. Y esperaba de la misma forma que supiera comportarse con presencias que se esforzaban en ser molestas desde el primer encuentro.

-Llámalo primer instinto, como decía Schneizel- dijo y borró otro poco de mi intento de seguir calmado y accesible –Pero simplemente han causado que me ponga defensivo, la premura con la que están tratando de manejarse no me causa buena espina-

A mi tampoco me la daba –Pero no podemos ser dos personas defensivas y agresivas Clovis- lo miré y esperaba que me hiciera fácil esto. –Se negociará todo lo que se tenga que negociar y leeremos con cuidado las cláusulas de la unión de Britannia a la FUN, pero no lo podemos hacer con la mente pensando en intenciones ocultas, lo importante será lo que esté plasmado en el papel, no en sus palabras-

Me miró con la boca levemente abierta por unos segundos.

-¿Qué?- y era molesto.

-Nada- sonrió de manera leve por fin –Sabía que eras un gran estratega, pero Schneizel tenía razón al temerte como político-

Su oración iba bien hasta mencionar de nuevo a nuestro hermano mayor.

-¿Lo has tenido mucho en mente últimamente?- cuestioné, era la segunda vez que sacaba su nombre en nuestra conversación. Clovis levantó las manos en señal de paz para que yo no divagara en sospechas inmediatas.

-Tu solo viviste 11 años aquí Lelouch, yo he pasado toda mi vida en Britannia como la conocías y como está a punto de cambiar. También sabes quién era el favorito al trono- explicó rápidamente –Y realmente quien siempre te tuvo en mente con precaución, fue él- evitó mencionar su nombre por tercera vez.

No sabía si sentirme halagado por tal revelación o qué.

-Algo vio en ti a tan corta edad, supongo- se encogió de hombros –Y yo soy quien puede comprobarlo-

No me dejó decir nada más cuando se levantó y me dijo que se aseguraría de tener al personal de servicio listo para las inesperadas visitas de mañana. Que no me preocupara por eso y siguiera en lo que hacía.

Pero Clovis tenía unas maneras de conversar…

Pegué mi cabeza al mármol de la mesa. Lo iba a acusar con papá.


Genbu P.O.V.

Esto no me iba a funcionar como esperaba. Todou enarcó una ceja cuando cerré la carpeta con la lista de pendientes que mi secretaria había traído, sin haberle dado un vistazo. Ni siquiera sabía qué estaba haciendo él aquí, debía tener trabajo en la base pero estaba sentado en el sofá de mi oficina de una manera muy despreocupada por sus obligaciones.

-Quería saber quién de nosotros se irá a Britannia la próxima semana- dijo, tan directo.

Y era lo que no me dejaba avanzar en mis propios pendientes. Estar ya en Japón y no tener un plan a más de 36 horas de haber regresado.

-¿Lograste mover algo de tu agenda con Hatori?- cuestioné de regreso. Definitivamente yo estaba descartado por motivos urgentes que debían ser atendidos. El país tenía aún ciertas áreas que subsanar después de la toma de poder de Schneizel y tenía que suplir algunos cargos y aprobar el nombramiento de otros.

Todou gruñó, entonces eso era un NO. Suspiré cuando descartamos esa opción entonces.

Suzaku estaba más que anotado para irse dos días a Britannia, era lo más que cualquiera de nosotros podía liberar de su agenda al menos una vez al mes. Pero mi hijo, también nombrado ministro de relaciones exteriores en el calor de los últimos meses de esta guerra, tenía un conjunto de responsabilidades que llegaron con el cargo.

Estaba siendo un gran filtro con la cantidad ridícula de solicitudes que teníamos del mundo para nuevos tratados con Japón, para extender nuestro comercio, crear políticas de cooperación, de repente también habíamos aparecido en el mapa y éramos dignos de la atención de países de mayor territorio.

Sin mencionar los pedidos de asilo político entre otros problemas migratorios que se estaban dando con la liberación de las áreas. Teníamos un gran movimiento de gente y poderes por todos lados, muy independientes de Japón o de Britannia, y amenazaban por volvernos locos a todos.

-Entonces descartados tú, Suzaku y yo…- contabilizó Todou –Por al menos un mes más- agregó, eso también se convertiría en problema. -¿Quién puede estar con Lelouch?- cuestionó verdaderamente preocupado.

-Estuve pensando en Mei- lo miré –Y aunque no he platicado con ella, sé que al menos podría ser una presencia diferente y firme para Lelouch. También pensaba en Senba, Urabe, Rakshata de ser necesario- quien sea funcionaría para Lelouch, para que supiera que no lo dejaríamos alejarse tan fácil.

Todou asintió más tranquilo por ese plan alterno al original, pero yo no estaría más centrado en mis deberes hasta que alguien cercano a Lelouch, como nosotros, estuviera constantemente con él. La familia era una obligación que no dejaría en segundo término.

-Lelouch no quiere que Nunnally vaya a Britannia ¿Cierto?- preguntó al notar que yo había evitado por completo mencionarla y asentí de manera leve.

-Está por entrar a preparatoria, sus horarios escolares de todas formas no cuadrarían con viajes tan constantes. Pero él fue muy insistente en que prefería lograr hacer un hueco para poder venir a Japón a que ella lo visitara constantemente allá, no es algo que quiera para Nunnally-

Así como era algo que no queríamos para Lelouch.

-Entonces por favor solo dime si Mei acepta. Se lo comentaré también a las espadas para saber quién se va la próxima semana o que se agenden de una vez para las siguientes, estoy seguro de que estarán más que dispuestos. Pero si podemos ir adelantando esas programaciones, mucho mejor-

Se levantó por fin del sofá y se estiró levemente.

-El caos mundial no llegará a un final pronto, y todo lo que podamos hacer para resolver estos pequeños pero importantes pendientes, hay que adelantarlo y asegurarlo- me dijo.

Al menos estábamos de acuerdo en eso, Lelouch debía seguir siendo una prioridad como parte de esta familia.


Lelouch P.O.V.

Cuando Clovis dijo que se haría cargo del guardarropa entero, no estaba mintiendo. Incluso si más de la mitad de mi ropa, toda la que yo usaba en Japón, ya estaba aquí en Britannia, no era algo que me pudiera poner cuando tenía reuniones o visitas que exigían la etiqueta de royal.

Y eso me dolía en una manera distinta, no solo era cambiar mi lugar de residencia, la cama y el paisaje. También exigía un cambio físico y externo en mi persona al cual le hui tanto tiempo. Clovis por suerte trataba de mantenerse lo más apegado a mis gustos. Sabía la cantidad de viejos protocolos que rompía con ciertos colores en mis atuendos, sobretodo en la coronación.

Había suplido las grandes cantidades de color blanco por violeta obscuro, azul marino o negro. Nada digno de la vieja Britannia, "Pero Lelouch, no eres igual que ellos" y lo había repetido hasta el cansancio. Si no iba a poder usar mi ropa normal al menos agradecía el cambio de imagen a algo que no era tan contrastante.

-Pero debes usar la corona- Clovis la puso sobre mi cabeza cuando la vio colgada de una percha dentro del baño. Enarqué una ceja –Eres el emperador y es tu primera reunión diplomática ya coronado- la acomodó quedando contento con la vista.

-Creí que solo sería para actos de importancia. Esto es una molesta imposición de visita- alegué y me miré de nuevo en el espejo. La Federación no tardaba en llegar.

Además estaba algo incómodo por el hecho de no haber podido hablar a Japón ayer. Lo olvidé en el transcurso del día con esta visita. Y también suponía que habían regreso a las islas con mucho trabajo atrasado. No los iba a molestar por algo tan trivial como la oficialización de la unión de Britannia. Cualquier otro detalle de lo que pasara, podía hablarlo con papá o Suzaku más tarde.

-Solo hay que terminar esto- dije, aunque gastos de hospedaje significaba que se quedarían aquí hasta mañana, yo solo estaba obligado a acompañarlos en la reunión pactada.

Nos causaba suficiente curiosidad a Clovis y a mi, sobretodo porque Japón parecía no saber nada al respecto. Hubiera recibido una llamada de advertencia o algo, así que todo este misterio solo alimentaba las dudas de ambos y la idea de que debíamos estar atentos a los papeles.


Desconocía la cantidad de salones que este lugar tenía para diferentes eventos, pero agradecía el leve tacto de Clovis al quitar los cuadros que seguro adornaron este en especial. No quería más desastre de pintura, supongo. Y yo había visto al personal estar descolgando todo lo posible de esos retratos.

Aunque era muy rápido para suplirlos aunque sea con cualquier otra pintura de naturaleza o paisajes, era notorio al menos la transición de poder y el estado de deconstrucción del palacio.

-Siento los huecos- me dijo cuando tomó asiento a mi lado, se dio cuenta de lo que miraba. –Pero ya tengo un catálogo del que puedes elegir todos los que te gusten y para el final de la semana se habrá cambiado todo-

Asentí levemente dejando de prestar atención a la pared. Britannia era un país en transición, debían respetar eso al menos.

Gottwald llamó levemente a la puerta, él se había encargado de recoger a la comitiva de la Federación. Bien, aquí empezaba el nuevo juego.

-Adelante-

La curiosidad de a quienes vería entrar era grande. Al igual que lo fue mi decepción al ver al ministro Alphonse de Alemania presidiendo el grupo. Empezaba a sentir un leve dolor de cabeza en anticipación.

-Su majestad- saludó con un asentimiento y sin tono sarcástico. Sentí un nudo en el estómago pero me obligué a asentir levemente.

-Primer ministro, adelante- señalé los asientos vacíos. Y por más que mi mente tratara de poner nombres las demás personas que lo acompañaban, no daba con nada. Clovis tampoco por la manera en que no saludó de manera especial a nadie más, pero las presentaciones se harían eventualmente.

Gottwald se quedó dentro del salón pero junto a la puerta y agradecí levemente mi primer reunión oficial y aunque sabía de algunos protocolos, otros simplemente los suprimí u olvidé. Solo un knigth podía quedarse en reuniones políticas, pero eso no tenía por qué saberlo Alphonse y el resto.

Además no eran personas de mi confianza, ni siquiera estaba el zar, la federación China…

-Entiendo que esto era importante y la coronación fue una cláusula para que Britannia entrara en la protección de la FUN- comencé, no rodearía el tema –Pero también sé que había una reunión programada de la misma federación para dentro de una semana- enarqué levemente una ceja -¿No se podía esperar unos días más?- miré directamente al alemán.

Tan rápido se me había acabado la parte del lindo anfitrión, pero era un dato cierto que apenas recordaba. Papá lo había comentado, la FUN había sido inteligente en votar su próxima sesión internacional para una semana después de mi coronación, así no se podría hablar en pleno con los representantes hasta tener una decisión tomada respecto a Britannia.

-Así es, pero solo miembros de la misma federación podrán estar presentes entonces- respondió Alphonse y a su lado alguien asintió –La idea de afiliar a Britannia ya, es que pueda asistir- aclaró como si necesitara palitos y bolitas para eso.

Sentí la mano de Clovis apretar mi pierna levemente, debía calmarme.

-Lo que nos extrañó- y fue mi medio hermano quien tomó la palabra –Es el hecho de que el primer ministro Kururugi no estuviera enterado, sobretodo cuando Japón es el presidente de la federación-

Esperaba pacientemente las reacciones de todos en la mesa. Fue turno de otro representante para hablar.

-Gerrit Smit, su majestad. Primer ministro de Holanda - se presentó primero que nada y tuve que asentir a eso –Entendemos la confusión que ese título puede causar, pero también recuerde que la Federación es una democracia cuyo voto pesa de acuerdo al tamaño de territorio entre otras variantes económicas y políticas. Japón es presidente, si, pero su voto no fue emitido cuando se acordó que Britannia entraría a la Federación, por lo tanto la parte mayoritaria que votó, también definió las condiciones como su ascensión y otros detalles como esta reunión-

Levanté la cabeza levemente, esto estaba siendo demasiado ventajoso. Las mayorías no siempre tenían la razón y esta manada de lobos parecía dispuesto a aprovechar la estupidez colectiva.

Clovis no pudo argumentar con esa explicación del porqué Japón no había consultado o avisado. Apunté eso en mi agenda sin ocultar mis intenciones, no podían pasar esas cosas por seguridad de todos. Justamente eso hizo a la Federación creer que Japón era el perfecto campo de batalla abierto para acabar con Schneizel.

-¿Cuál es el documento de anexo?- pregunté después de cerrar la agenda, ahora sabía que tenía que leerlo con detenimiento.

Se levantó otro de los hombres en la mesa y nos acercó dos carpetas "con sello oficial" de la federación y documentos listos, originales. Ni siquiera se me había hecho llegar un borrador antes para saber si todo lo estaba aquí plasmado nos convenía o eran datos correctos.

Al abrir la carpeta incluso ya estaba firmado por todos los demás países que dieron su autorización a este nuevo anexo con todo y sus cláusulas. Cerré un poco la carpeta sin leer aún y miré a los representantes en la mesa.

-Suponiendo que yo tuviera algunos anexos que hacer- comenté de manera casual –Este documento no lo permitiría porque ya está sellado y firmado- los miré. -¿O es que tienen alguna manera de generar otro convenio de afiliación en caso de hacer cambios?- enarqué una ceja.

Estaban confiados de que yo solo firmaría.

Alphonse se recargó en su silla y le cedió la palabra a otro representante.

-Sten Jensen, su majestad. Primer ministro de Dinamarca- se presentó antes de hablar –El documento que tienen en sus manos usted y el primer ministro Clovis, es el acuerdo al que se llegó en la reunión para la aprobación de afiliación y protección de Britannia contra deudas externas-

Clovis estaba muy callado leyendo el documento, yo tenía mi atención en el hombre.

-Una simple afiliación quizás se hubiera podido lograr con un fax o mensajería, los documentos que todos los países participantes firmamos tenían las mismas cláusulas y anexos, usted debe recordarlos ya que fue Japón el de la idea-

No me gustaba la manera en que trataba de voltear el juego.

-Sin embargo, la condición de todos nosotros era la misma. Britannia por otro lado, está entrando a la federación con una afiliación de emergencia, como refugiado político. Y se necesitaron ciertas cláusulas para que el país fuera aceptado, ya que la cantidad de problemas que arrastra consigo es de consideración y la federación se encargaría de ser un "escudo" contra países no afiliados que desean destazar el territorio por el cobro de daños-

-Los anexos en el documento de Britannia fueron aceptados democráticamente por todos los que dieron la bienvenida al país, mientras esté de acuerdo y sujeto a las condiciones expuestas. Por eso el documento ya está sellado y firmado esperando solo la firma de su representante- me miró con un leve asentimiento –No habrá cambios, es el documento de afiliación oficial y único-

Tenía que abrir la carpeta cuando Clovis no decía nada pero seguía leyendo con las cejas juntas. Se hizo un silencio en la mesa dándonos tiempo de darle lectura, pero. . .

Cláusula 1: El porcentaje de votación del país quedará reducido de un 35% calculado de acuerdo a su población y territorio a un 15% por acuerdo general.

Levanté la vista tan solo leer la primera cláusula.

-Eso no es democracia- los miré, no podían alterar los porcentajes asignados matemáticamente. Quedaba incluso por debajo del 25% de Japón.

-Se acordó que si Britannia tuviera su porciento total, sería una amenaza para todos los países de la federación por su gran poder de influir de buena o errónea manera las votaciones democráticas. Por lo cual su porcentaje se redujo por lo menos hasta que el país hubiese subsanado sus deudas o errores a nivel mundial-

Pero esos no eran mis errores.

Bajé la mirada para revisar el resto de los disparates enunciados.

2.- …. tasa fija de pagos a los afectados e indemnizados de manera mensual.

3.-… cumplimiento de sus obligaciones puntuales para evitar la generación de multas e intereses.

4.- … plazo máximo para solventar las deudas son diez años a partir de la firma del convenio.

5.-… retraso o comportamiento bélico podría considerarse desacato suficiente para la disolución de este convenio.

La lista seguía y seguía con cosas con las cuales, NO ESTABA DE ACUERDO. Gottwald incluso se movía incómodo al notarlo desde su posición en la puerta, pero Clovis me miró cuando terminó de leer. Simplemente más de la mitad de las cláusulas no favorecían al país.

Se habían calculado cuotas a los países que habían sido áreas, que aunque no eran parte de la Federación al no estar constituidos de nuevo legalmente como antes de su conquista, también se vieron en la libertad de demandar el pago por daños. Y esas cuotas deberían cubrirse mensualmente por millones de dólares, cuando ni siquiera sabía un poco del estado económico de este lugar y aunque tuviera las cifras en manos, el estar pagando esa cantidad generaría deficiencia interna y otros problemas.

-No queremos ser descorteces, su majestad. Pero tenemos un plazo hasta las 12 del día para presentar el documento de afiliación ya firmado y enviar una copia al resto de los representantes-

Levanté la vista, cerrando la carpeta también. Miré el reloj en la pared, faltaban 20 minutos para la supuesta hora estipulada. Todo había estado perfectamente sincronizado. Desde que Japón quedó fuera en esa primer votación hasta este momento, los artífices del movimiento estaban frente a mí sin dudarlo…

Y aunque intentara localizar a papá o a Suzaku, me llevaría más del tiempo que estaba corriendo ya.

-Clovis, necesito un segundo contigo- me levanté y miré a mi medio hermano. No me disculpé de la mesa ni nada, solo caminé a la salida donde Gottwald nos abrió la puerta e intentó ir con nosotros, pero negué. Necesitaba unos oídos atentos dentro, sin nuestra presencia.

Y aún así no nos quedamos precisamente cerca del salón de la reunión, no si quería levantar la voz un poco. Clovis me jaló hacia uno de los balcones, pero ya estando solos, ninguno tenía algo que decir. Nos miramos, si. Pero el desastre estaba más que claro y escrito en papel.

No había nada que decir, porque no podíamos arreglarlo. Porque no podíamos llamar a nadie para intentar amortizar el daño, o idear una salida. No firmar y el mundo empezaría a cobrarse a su manera o firmar y empezar a pagar de acuerdo a lo estipulado por la federación en unos cálculos que no sabía en qué se basaron.

Con una deuda a liquidar en un plazo estipulado a 10 años, deuda que solo era válida pagar a plazos si yo era el representante legal de Britannia. Por diez…

-Escucha- Clovis me tomó por los hombros llegando a las mismas conclusiones –Sé por qué iniciamos todo esto- apretó levemente su agarre para que lo mirara. –Pero no tiene que ser tu responsabilidad Lelouch, tu no hiciste nada malo y con esto sin duda intentan hacerte el responsable-

-Los problemas o deudas no tienen nada que ver contigo. Es momento de que te retires, regreses a Japón y nos dejes al resto encargarnos de los problemas de Charles- se inclinó un poco para que lo viera directamente. –Piensa en ti, esto no lo teníamos en mente y es obvio por qué ocultaron su juego hasta hoy-

Sentía un gran escalofrío que inició desde mis pies y no tenía nada que ver con el clima. Recordaba este sentimiento, el de tener las manos atadas y no ser de utilidad, el de no tener el poder para ordenar el esclarecimiento del atentado contra mi familia, contra Nunnally y que la solución había sido salir expulsados de aquí.

Una cosa… que no tenía que ver mucho con la actual, pero estaba cansado del vaivén de poder que se jugaba en este imperio y cuando creí que por una vez se podría tener algo de control, llegaban otros a tratar de aminorarlo. De doblegarlo y ponerle límites. Cuando se suponía que tendría el control.

Cortar la cabeza de Britannia resultó en el nacimiento de una hidra y no había nacido del caído imperio, por el momento.

-Clovis, yo- me pasé una mano por la cara, claro que quería hacer lo que estaba diciendo. Pero estaba notando unos grandes huecos legales que Japón había ignorado por mi culpa estos últimos meses. Unos que podían poner en peligro al país, sobre todo al ver lo rápido que una "mayoría" podía organizarse y votar algo estúpido.

¿Y si se les ocurría hacer cobros estúpidos a Japón por actos bélicos? Como estaban logrando hacerlo con Britannia.

El porciento de Japón era por si solo un 25% por ser país fundador, no lo suficiente para alcanzar una casi mayoría. Pero si podía agregarle un 15% asignado a Britannia, el poder del 40% tenía un peso impresionante y esa al parecer era una cuenta que no habían hecho.

Tenía unas increíbles ganas de vomitar. Que tenía que amedrentar de inmediato y pensar, el tiempo seguía corriendo. Leer el documento en tiempo record era una cosa, pensar en pros y contras, nuevos huecos legales y contraataques tenía mi cabeza punzando y una opresión en mi pecho que ahora también me recordaba a Schneizel.

-Tengo una idea- murmuré. Pero tampoco tenía tiempo de discutirlo con Clovis, me enderecé de manera digna y había que volver al salón.

-Pero… ¿Qué idea?- Clovis caminaba rápido y cerca de mí mientras íbamos de regreso. –Lelouch, no tomes una decisión así- trató de tomar mi hombro de nuevo –No sin pensarlo a fondo, no con esta presión, me va a asesinar tu padre si te pones mal- lo último lo murmuró ya que estábamos de nuevo frente a las puertas del salón.

Gottwald abrió confundido, seguro creyó que tardaríamos más del plazo o definitivamente no volveríamos. Los miembros de la mesa se giraron interesados en leer alguna expresión en mi rostro, pero la sonrisa tranquila que me obligué a plasmar no era lo que esperaban.

Se vieron hasta confundidos.

Llegué a la cabecera de la mesa y saqué el bolígrafo de mi agenda. Me tomé solo otro medio minuto para asegurarme de las cláusulas que había leído y que no había manera de agregar más, no después de firmar las condiciones de afiliación, cualquier otra estupidez se podría derribar después.

Firmé y se lo pasé a Clovis con tranquilidad, pero mi medio hermano me miró confundido. Lo insté con la mirada a hacerlo, quería salir de esto de una vez por todas.

Los miembros de la federación no pudieron seguir tan calmados después de mi sonrisa, pero se encargaron de digitalizar el documento tal cual habían dicho y entregarnos la copia.

Había un enorme silencio en la mesa ahora que todo era oficial, tomé la carpeta del documento oficial y me levanté. Los demás lo tomaron como pista para hacer lo mismo y empezaron a mirarse entre ellos con la idea de que un descanso les vendría bien.

Clovis iba a decir que los guiarían a sus habitaciones, pero yo levanté la mano para detener eso.

-Bueno, la comida ya está lista y sería un pecado desperdiciar el banquete ¿Cierto?- miré a Clovis pero él no entendió del todo mis palabras –Pueden pasar al comedor, el personal los guiará allá- se empezaron a mover con tranquilidad –Pero…-

Hasta Gottwald me miró cuando escuchó el "pero".

-De acuerdo a la solicitud que le hicieron llegar a mi hermano- ladeé un poco la cabeza –Sobre apoyarles en su estancia en Britannia para la firma de este documento, me temo decir que la tengo que denegar- y tenía que verme algo apenado por eso, esperaba verme apenado –Como comprenderán y saben, tenemos que entrar en política de austeridad con estas cuotas que se implantaron- y moví la carpeta por si no recordaban las sumas.

-Apelo a su comprensión de que no podemos recibirlos y atenderles después de la comida, pero serán políticas de este momento en adelante. Siéntanse en casa y disfruten la comida, un transporte los esperará para llevarlos al hotel más cómodo y cercano o al aeropuerto según decidan- sonreí.

Salí primero que ellos del salón.

La guerra no había acabado con Charles y Schneizel.


Genbu P.O.V.

Los últimos días se estaban resumiendo a interminables reuniones con los miembros del gabinete. Revisé mi celular, ya eran las 8:00 pm, era tarde pero me preocupaba no haber podido llamar a Lelouch en todo el día. Con suerte a esta hora ya debía estar dormido, así que no lo molestaría, pero podía asegurarme con Gottwald.

Metí todo al maletín y me despedí de mi secretaria, mañana también tendríamos el mismo desfile de personas que venían a resolver asuntos urgentes y personales.

-Buenas noches, Kumiko-san-

La mujer se puso de pie cuando pasé frente a su escritorio, eso me detuvo algo curioso.

-¿Sucede algo?- si me decía que iba a renunciar por la cantidad de trabajo que estábamos manejando estos días, sería un día feo el de mañana –Te subiré le sueldo- aseguré de inmediato si eso era.

La mujer sonrió levemente, pero negó.

-Tiene una última cita- ni bien terminó la oración yo ya estaba negando, no eran horas, quería llegar a casa, ver a mi familia y de preferencia hablar con Gottwald sobre cómo habían estado hoy.

Pero ella también fue bastante decidida y firme al señalarme el área de espera. Quien sea, solo que se agendara para mañana.

-Disculpe pero…- di vuelta en la pequeña sala, pero me callé de inmediato, confundido y temiendo un grado de alucine. -¿Lelouch?-

Acostado en el sofá, sobre una maleta pequeña de almohada y en el suelo tirada una carpeta con documentos saliéndose. Me acerqué de inmediato horriblemente confundido y preocupado -¿Lelouch?- insistí y lo moví levemente con una mano en el hombro.

Apretó los ojos molesto, pero seguí moviéndolo. -¿Qué haces aquí, hijo? ¿Qué pasa?- y me preocupaba horrores.

Por fín recordó dónde estaba dormido o qué hacía antes de eso, porque se talló los ojos para sentarse y poder mirarme bien, pero aún sin decir nada. Vestía un abrigo de gala de Britannia y parecía tener ya buen tiempo dormido, pero no entendía qué-

Recogí la carpeta en el suelo y se la iba a dar cuando noté el sello de la federación. Fruncí las cejas, ¿Qué demonios era esto? La mano de Lelouch se extendió sobre la carpeta antes de que la abriera.

-Quiero ir a casa- murmuró.

Lo miré a los ojos, algo no estaba bien, y tenia que ver con lo que estaba escrito dentro. Pero lo abracé aliviado de tenerlo cerca y olvidé el resto un momento, a favor de cumplir esa última petición. Recogí su maleta y metí la carpeta en la mia, le tendí una mano para abrazarlo mientras caminamos a la salida.

Gottwald estaba esperando fielmente en una banca fuera del edificio de gobierno y se vio aliviado cuando me vio salir con Lelouch. Incluso empezó a acercarse para llegar a nuestro encuentro.

Esto no me gustaba.

Lelouch empezó a detener su avance y me detuve yo igual, confundido -¿Hijo?-

Sentí su cuerpo recargarse en mí y solté todo lo que traía en brazos para afianzarlo mejor -¿Lelouch?- escuché a Gottwald correr el tramo que nos separaba, sobre todo al verme de manos llenas con mi hijo inconsciente, lleno de preguntas y aterrado.

¿Qué estaba pasando?


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anySuzuki