Oyendo Hablar al Corazón a través de Gestos de las Manos

En un destello, Severus se incorporó, jadeando por aliento como si se hubiera despertado de una terrible pesadilla. Sudor frío estaba goteando de su frente. Había despertado en la cama de su antiguo dormitorio. El viejo olor rancio del polvo llenó sus fosas nasales. Hedía, pero olía familiar de todos modos.

Todo era como lo había recordado de cuando era adolescente. Cada grieta en las grises paredes cubiertas de telarañas, cada crujido de su viejo colchón manchado. Incluso los arañazos de pluma en su escritorio de madera contrachapada eran exactamente los mismos. La única diferencia apreciable era que su mesilla de noche estaba vacía. Un lugar donde normalmente su pecera, junto a una pila de libros, habría estado.

La única cosa en la habitación que no parecía vieja y descuidada era un bajo negro, junto a un pequeño amplificador, erguido orgullosamente en el rincón de su habitación. El negro de su bajo y de su espejo guarda-púas relucían brillantes comparados con todo lo demás que era su antiguo infierno personal.

Recordó vender su bajo después de graduarse en Hogwarts, sin tener ya ningún deseo de hacer música. Era algo que había hecho con Lily, y sin ella, no había habido alegría en ello.

Salió de la rechinante cama y se chequeó en el espejo guarda-púas de su bajo. La camisa marrón y los vaqueros gastados eran los mismos que había vestido en el limbo. Apenas podía recordar lo que era llevar algo que no fuera completamente negro. Por otra parte, había vestido de negro desde que fue capaz de pagar su propia ropa.

Su cabello era más largo y su rostro más delgado. Un poco de barba había comenzado a salirle en la barbilla. ¿Cuántos años tenía ahora? ¿Quince?

Posiblemente la peor edad que podía tener un hombre, pensó para sí mismo de mala gana. Volver a tener la oportunidad de vivir toda la vida, y aun así recibir la peor parte del trato.

El fuerte ruido metálico de una sartén golpeando la cocina interrumpió su proceso de pensamiento. Hablando de peores partes, si su madre estaba actualmente cocinando algo en la cocina, su padre tampoco podía estar muy lejos. Una parte de él quiso correr escaleras abajo, pero una parte mayor de él lo hizo quedarse quieto.

Después de vivir una vida de maltrato y aislamiento que finalmente la había conducido a un punto de locura, Eileen se había quitado la vida. Él sabía exactamente cómo y por qué murió. Por un segundo fugaz, deseó que sus recuerdos de adulto hubieran desaparecido junto a su cuerpo adulto, pero comprendió que sin su futuro, no podría cambiar su pasado.

El aroma a beicon y huevos viajó escaleras arriba e hizo que su estómago gruñera.

Tenía que hacerlo. Tenía que bajar y volver a verla. Con un peso en el corazón descendió la desvencijada escalera y giró la esquina hacia la cocina.

Y allí estaba ella, vistiendo una larga falda amplia verde con una blusa púrpura. Su carencia de altura estaba compensada por su corpulencia escocesa. Severus había heredado muy pocos de sus rasgos físicos, pero la mayoría de su personalidad.

Estaba golpeando la espátula de madera con fuerza contra el borde de la sartén mientras terminaba de cocinar.

Severus pateó con el pie en el suelo para atraer su atención. Ella levantó la mirada, puso una amplia sonrisa y signó 'buenos días' con un rápido movimiento del brazo.

'Buenos días, madre,' dijo Severus, contento porque ella fuera una hábil lectora de labios. Habían pasado más de dos décadas desde que tuvo que emplear lenguaje de signos, y se había oxidado un poco en ello.

Eileen curvó la mano y la movió hacia su boca. '¿Quieres desayunar?'

Severus hizo un gesto de golpeo en el aire, que significaba 'sí.' Al menos recordaba eso.

Eileen sirvió los huevos y el beicon en dos platos y los puso sobre la mesa de la cocina. Severus tuvo dificultades al comprender la bizarría de todo.

Su corazón quería llorar, pero su mente lo reprimió. Volver a ver a su madre, de un raro buen humor podría añadir, no era algo por lo que quisiera llorar, así que permitió que la situación se desarrollara ante él sin interrupción.

Se sentó frente a ella a la mesa de la cocina y atacó sus huevos revueltos.

'Pareces preocupado,' le signó ella.

'No he dormido bien,' mintió él.

'¿Es porque estás emocionado por hoy?'

Severus frunció el ceño. '¿Qué día es hoy?'

Eileen arrojó su tenedor y le dirigió una mirada escéptica. '¿Lo dices en serio?' signó.

'No, soy Severus.'*

Eileen le dio una palmada juguetona en el brazo. 'No seas descarado. ¿Has olvidado qué día es?'

Severus alzó una ceja. '¿Mi cumpleaños?' preguntó con cautela.

'¿Has estado bebiendo?' preguntó Eileen mientras le lanzaba una mirada estúpida y señalaba la ventana. 'Es verano, tonto.'

Definitivamente no era su cumpleaños entonces.

'Es el primero de septiembre. Tienes tus TIMOs este año.' Eileen signó dos grandes círculos en torno a sus ojos para la palabra TIMOs.*

'No te preocupes, mamá. No he estado bebiendo.'

'¿Hay algo por lo que tenga que preocuparme, Severus?'

'Sí, tus huevos están enfriándose.'

Eileen puso los ojos en blanco. 'Eres imposible, Severus,' sus dedos índices se cruzaron cuando lo dijo.

'Saqué eso de ti,' dijo él burlón.

'No he visto a Lily en un tiempo.' Eileen se echó el cabello hacia atrás de manera femenina para el nombre de Lily. Había comenzado como una broma privada entre ellos, burlándose de cómo Lily siempre se echaba hacia atrás el cabello cuando se enojaba por algo. Se les pegó y había sido el signo para su nombre desde entonces.

Severus se encogió de hombros. 'Supongo que la veré en el andén hoy.'

'¿Va todo bien entre vosotros?'

'Estás haciendo un terrible montón de preguntas, mamá,' dijo Severus mientras devoraba un poco de su beicon.

'Esa chica es mi única esperanza de nietos-'

'¡Mamá!' gimoteó Severus como un auténtico muchacho de quince años.

Eileen le quitó importancia con un gesto. 'Es preciosa, Severus,' dijo con gestos humildes. 'Odiaría verla marcharse.'

Para el propio apuro de Severus, había comenzado a sonrojarse. Una cosa que no había hecho desde el día que Lily había salido de su vida.

Un sonido amortiguado escaleras arriba lo trajo de vuelta a la realidad. Esta vez le signó a su madre '¿Tobías está todavía en casa?'

Eileen asintió y se mordió el labio. 'Está perdiendo horas de trabajo.'

Si Severus recordaba correctamente, Tobías perdería su trabajo en algún momento este año, y el resultado había sido más que sólo una nevera vacía.

'¿Te gustaría salir temprano, Severus?'

Severus asintió.

Eileen señaló la sala de estar. 'Tu baúl está allí.'

Severus se apresuró hacia la sala de estar, levantó su pesado baúl del colegio y siguió a su madre afuera por la puerta trasera al jardín.

'¿Lo tienes todo?'

Comprobó que llevaba la varita. La única cosa que verdaderamente importaba, y la sintió en el bolsillo trasero de sus pantalones.

'¿No quieres llevarte el bajo?'

Mierda. Corrió de vuelta adentro y escaleras arriba. Por fortuna, Tobías seguía en su dormitorio. Arrojó el bajo dentro de su estuche y dejó el amplificador. No lo necesitaría en Hogwarts. Cerró de un portazo la puerta de su dormitorio tras de sí.

'¡Chico!' una voz grave y oscura retumbó a través del pasillo.

Severus se congeló. Tobías había salido de su dormitorio. Severus se paró cara a cara con una versión mucho mayor, mucho más enojada de sí mismo. La única diferencia destacable era que su cabello era corto y encanecido.

Un charco de antiguo odio hirviente había comenzado a bullir en el pecho de Severus. 'Me marcho,' dijo con desprecio.

'Dile a tu madre que aún estoy esperado el desayuno.'

'¡No voy a decirle una mierda!' estuvo tentado de sacar su varita y matar al hombre justo donde estaba. Sin embargo, años de fría lógica y razonamiento, aseguraron que su varita permaneciera en su bolsillo.

'Joder, ¿estás contestándome, chico?'

'Jódete,' le ladró Severus a Tobías mientras levantaba el dorso de la mano y le mostraba dos dedos.

Antes de que Tobías pudiera responder, Severus corrió escaleras abajo y hasta el jardín lo más rápido que sus jóvenes piernas podían llevarlo, y agarró a su madre, que había cogido su baúl, por el brazo.

'¡Vámonos!' dijo Severus con determinación, y con un sonoro crack ambos desaparecieron a la estación de King's Cross.

. . . . . . . . .

*N/T '¿Are you serious?' 'No, I'm Severus'; '¿Eres serio?' 'No, soy Severus.' Juego de palabras intraducible.

*N/T Las siglas inglesas de TIMO son OWL, y 'owl' significa 'lechuza', de ahí el gesto de los grandes ojos que hace Eileen para signarlo.

N/A Púrpura y verde son los colores que las brujas y magos visten en el mundo Muggle con el fin de reconocerse los unos a los otros.

N/A El saludo de dos dedos (o "El Vicky") se hace básicamente levantando tus dedos índice y corazón en forma de V y mostrando la parte exterior de la muñeca. Es el equivalente británico (más común en Escocia) de levantar el dedo corazón.

Comentario de una lectora del original inglés:

El saludo de dos dedos se emplea universalmente en todo Reino Unido e Irlanda. Se dice que data de los arqueros galeses de la guerra de los cien años. El arco galés y escocés era un arma formidable y poderosa en manos de los británicos contra los franceses. Desde la infancia temprana se esperaba que todos los niños varones comenzaran a practicar con uno de tamaño adecuado hasta que como adultos fueran capaces de tender y disparar un imbatible número de flechas perforadoras de armaduras que ayudaran a derribar la caballería de un enemigo. Los franceses juraban cortar los dedos necesarios para disparar el arco de cualquier arquero que capturaran, de modo que hacer el gesto de los dos dedos mostraba a los franceses y a cualquier otro enemigo despreciado que estaba a punto de enfrentarse a la más feroz andanada de flechas, y era igualmente satisfactorio y provocador.