9 ¾ es el Andén del que Partimos y donde Volvemos a Encontrarnos
El andén entre el nueve y el diez ya estaba inundado de estudiantes y sus familias. Era obvio qué personas eran mágicas y cuáles no, ya que la gente mágica solía hacer un mal trabajo al tratar de mezclarse.
Algunos rostros parecían vagamente familiares, pero de la mayoría no tenía recuerdos. No era que importara mucho, todo lo que quería era encontrar a Lily.
Eileen le dio golpecitos a Severus en la espalda. 'Tengo que regresar.'
Severus atrajo a su madre a un estrecho abrazo. Después de soltarla, signó, 'Te quiero, mamá.'
Lágrimas comenzaron a formarse en el rabillo de los ojos de ella. 'No me lo habías dicho en años, Severus.'
Severus casi comenzó a reír ante la ironía de eso.
'Era hora de que lo hiciera,' respondió.
'Yo también te quiero, hijo,' signó ella y lo besó en la mejilla.
'Prometo que te escribiré,' dijo Severus.
Eileen le metió un mechón de cabello detrás de la oreja. 'Dile a Lily que la quiero.'
'Lo haré.'
Severus cogió su baúl y su bajo y observó a su madre desaparecer detrás de una esquina, seguida por el inconfundible sonido de la aparición que indicaba que se había marchado a casa.
Severus sólo podía esperar que Tobías no fuera demasiado duro con ella. Esta vez se hizo a sí mismo la promesa de que volvería a casa por Navidad.
Uniéndose a lo que parecía ser un grupo de estudiantes de segundo año, caminó a través del muro entre las plataformas nueve y diez hasta que un gran tren de vapor escarlata apareció ante él. Había olvidado cuánto bullicio y caos había sido el primer día de un nuevo año escolar como estudiante y tuvo que reprimir el impulso de mirar con desprecio a cada estudiante que bloqueaba su camino. Por un fugaz segundo, extrañó los privilegios que llegaron al ser profesor.
Hasta ahora, ninguna señal de una pelirroja saltarina todavía.
'¡Oye, Quejicus!'
Mierda. Por el rabillo del ojo vio a Sirius Black materializarse.
'¿Has visto al lameculos de mi hermano por alguna parte?'
Regulus Black. Ése es un nombre en el que no había pensado en mucho tiempo. Un muchacho que, al final, había intentado hacer lo correcto después de todo. Un muchacho con quien posiblemente podría formar una alianza útil.
'¿Qué te importa, Black?' preguntó Severus con un tono aburrido en la voz.
'Mamá quiere hablar con él antes de que nos vayamos.' Sirius señaló con el pulgar sobre su hombro. Walburga Black estaba detrás de ellos mirando a una familia Muggle con tanto asco, que su fea cara podría haberse hecho pedazos.
'No lo he visto. ¿Has visto tú a Lily en alguna parte?'
'No he visto a Evans, pero sus amigos acaban de marcharse, así que probablemente esté en el tren en alguna part- ¡hey, Cornamenta!'
Más mierda. Potter se había acercado corriendo a su mejor amigo, lo atrajo a un estrecho abrazo y lo palmeó en la espalda, ignorando a Severus por completo como si no fuera más que un soplo de aire.
Lo último que quería Severus era lidiar con Potter y su tribu de escoria. Así que se escabulló y abordó el tren por la parte posterior, imaginando que sería la forma más sencilla de encontrar a Lily.
Severus se sentía más ansioso con cada compartimento que pasaba y enseguida salió disparado después de ver a Avery, Mulciber y Rosier hablando intensamente entre ellos. Ojalá no lo hubieran visto pasar.
Estaba cerca del final del tren cuando finalmente la encontró, sentada junto a Alice y Mary, riendo de algún sabor repugnante de las Grageas Bertie Botts de Todos los Sabores.
Alice, que estaba sentada frente a Lily, le palmeó la rodilla y señaló hacia la ventana de la puerta del compartimento. Los verdes ojos de Lily se encontraron con los suyos negros.
Vio que llevaba una camiseta de Led Zeppelin que él le había comprado dos años atrás en un concierto en Oxford. Su padre había sido tan amable como para regalarles entradas en Navidad por sus cumpleaños, y sus cumpleaños eran muy cercanos.
Severus no estaba seguro del todo de si quería reír o llorar. Deslizó la puerta del compartimento con un montón de fuerza, dejó caer su baúl y su bajo al suelo, tiró de ella fuera de su asiento, y la encerró en un abrazo rompe-huesos.
Se empapó de cada parte de ella. Desde su aroma almizclado hasta su cabello cuando le hizo cosquillas en el rostro. Su cuerpo fino se sentía delicado en sus brazos. 'No-puedo-respirar,' dijo ella mientras su cara se ponía roja.
Enseguida la soltó. 'Lo siento Lily; lo siento tanto.'
Tantos antiguos sentimientos cabían en sus palabras. Su arrepentimiento se extendía mucho más allá que por apretarla demasiado fuerte.
'Lo siento tanto, Lily,' repitió con un quiebro en la voz.
'Mejor que lo hagas,' dijo una enojada Mary detrás de ellos. '¿Dónde está el resto de tus amigos Slytherin, Snape?'
'Por lo que a mí me importa, muertos,' articuló Severus hacia ella.
Mary se sorprendió por su respuesta pero no respondió con un comentario sarcástico.
Lily levantó la vista hacia él con las cejas alzadas y los brazos cruzados. '¿Qué te trae por aquí?'
'Mamá te saluda,' dijo Severus llanamente.
Se miraron el uno al otro en silencio. Un poco más de lo que era cómodo.
Las cejas de Lily formaron un ceño. '¿Eso es todo?'
Por una vez, Severus no tenía palabras. Todo lo que pudo hacer fue asentir.
'Simplemente escúpelo. ¿Qué ocurrió, Sev?
Escuchar su antiguo apodo le dio una chispa de coraje. 'No me creerías si te lo dijera.'
'Ponme a prueba.'
'Morí, vi a Pip el pez dorado, se me dio la oportunidad de volver a vivir, me ahogué, y desperté en esta mañana en particular.'
Alice y Mary estaban boquiabiertas. Lily, sin embargo, continuó mirándolo con intensidad.
'¿Has estado bebiendo por casualidad?' preguntó Lily con el ojo torcido. 'Lo que dices no tiene ningún sentido para mí.'
'Mamá me preguntó lo mismo esta mañana, es gracioso.'
'No seas descarado conmigo, Severus,' dijo ella mientras se echaba su larga coleta sobre el hombro y se ponía las manos en las caderas. '¿Qué pasa contigo?'
'Prometo que te lo contaré todo, Lily, pero por ahora sólo necesitaba verte.'
Lily cogió su bajo del suelo y Severus lo tomó como una señal de que era bienvenido a entrar. Después de alzar su baúl encima de los otros en el portaequipajes sobre sus cabezas, se sentó junto a Lily.
Alice y Mary siguieron lanzándole miradas suspicaces, pero a Severus no podía importarle menos por ahora. Lily estaba a su lado, viva y respirando, y sarcástica, y eso es todo lo que importaba por ahora.
'¿Dijiste en serio lo que acabas de decir?' exigió Mary.
'¿Sobre qué?' preguntó Severus levemente molesto.
'Sobre que no que te importan una mierda tus amigos Slytherin.'
Severus notó que Lily y Alice lo miraban atentamente.
'Lo dije,' dijo Severus con confianza. 'Pero como comparto dormitorio con ello, prefiero estar a buenas. No saben que soy mestizo, ya ves.'
Los ojos de Mary se ensancharon. 'Acabas de admitir llanamente que eres mestizo,' susurró. 'Hacer eso es peligroso.'
Lily, sin embargo, miró a Severus con orgullo, lo que lo hizo sentirse cálido y confuso por dentro.
Alice, que no había dicho nada hasta ahora, tragó una Gragea y dijo, 'Bueno, pienso que decir eso fue muy valiente por tu parte, Severus.'
A Severus lo cogió por sorpresa cuánto el hijo de Alice, Neville, se parecía a ella. Había olvidado lo amable que Alice había sido. Aunque, al igual que su hijo, no lo parecía, era extraordinariamente valiente.
'Gracias, Alice,' dijo Severus genuinamente.
Severus volvió la mirada hacia Lily. 'No te importa que me quede aquí, ¿verdad?'
'No voy a volver a sacar tu pesado baúl del portaequipajes si es eso lo que estás preguntando,' le dijo Lily. '¿Quieres un sándwich? Tuney preparó algunos.'
Severus aceptó alegremente un sándwich de ella. Su cuerpo adolescente estaba exigiendo un terrible montón de comida.
'¿Podemos tener una conversación en privado después de la ceremonia?' le preguntó Lily.
Severus asintió, 'Tengo mucho que contarte.'
'Imaginaba que lo tienes.'
'¿A alguien le apetece jugar al Snap explosivo?' preguntó Mary para romper la tensión que permanecía en el aire.
Aunque un poco de mala gana (la última vez que vio un juego de snap explosivo fue cuando confiscó una baraja porque los estudiantes lo habían convertido en un juego de Snape explosivo), Severus accedió a jugar.
Habían pasado años desde que tuviera una diversión tan inocente.
