Desde el Otro Lado del Gran Comedor

Severus estaba apretujado entre Mulciber y Avery en la mesa Slytherin. Todos estaban soportando la charla de Regulus Black de su huida de su madre y la consistente divagación de Emma Vanity sobre convertirse en nueva capitana de quidditch de Slytherin al otro lado de la mesa.

Incluso en una vida anterior, a Severus no podría hacerle importado menos.

No prestó mucha atención a los nuevos estudiantes siendo seleccionados, pero giró la cabeza cuando oyó "Lockhart, Gilderoy" siendo llamado y seleccionado en Ravenclaw. Le tomó todas sus fuerzas no gritar, teniendo que recordarse que Lockhart no había hecho nada estúpido hasta el momento.

Era difícil localizar a Lily entre el mar de estudiantes en el lado opuesto del Gran Comedor. Para su disgusto, Potter estaba sentado junto a ella y ni siquiera parecía molesta por ello. Lo bueno era que él sabía que ella ni siquiera estaría remotamente interesada en él hasta su séptimo año, pero aun así, los viejos rencores nunca mueren.

Una vez la cena fue servida, no pudo evitar mirar con nostalgia la mesa Principal. Ya no reconocía a algunos de los profesores, pero con la mayoría había trabajado a lo largo de muchos años.

Ver a Slughorn lo hizo sentirse bastante incómodo. Nunca supo cuánto se había preocupado por él el hombre hasta después de su muerte.

Y luego estaba Minerva. Maravillosa, hermosa Minerva. La mujer que había confiado en él, creído en él, y se había preocupado por él una vez se hubo unido a su bando… hasta que se había visto obligado a volverle la espalda.

Y Dumbledore.

Los oscuros ojos de Severus se encontraron con los azules penetrantes y una sacudida de dolor pulsó a través de su cabeza. Había querido que esto ocurriera, conociendo a Dumbledore como un maestro en legeremancia y como un invasor de la privacidad de una persona, no tenía sentido ocultarle ningún secreto.

Puede que el Slughorn en el limbo hubiera creído que podría evitar la guerra una vez regresara, pero él sabía que no era así. La guerra estaba inconfundiblemente conectada a este tiempo y ahora estaba en una posición en la que tenía más información que cualquier otra persona en el mundo mágico. Lo hacía sentirse extrañamente vulnerable y se preguntó si así es cómo el crío de Potter debía haberse sentido durante todos aquellos años.

Dejó escapar un suspiro inaudible. Éste no era el momento ni el lugar para ponerse sentimental.

'¡Oye, Snape!' Rosier había aparecido desde el otro lado de la mesa.

'Rosier,' respondió Severus con el entusiasmo con que leería una guía telefónica.

'No pudimos encontrarte en el tren, colega. ¿Dónde has estado?'

'Con Lily y sus amigas,' respondió Severus con sequedad.

Todos los que lo oyeron le dirigieron una mirada de asco.

'Esa sangre-sucia,' escupió Mulciber. 'Pensaba que finalmente habías superado tu enfermizo enamoramiento de ella.'

Severus fingió no oír y apiló algunas patatas en su plato.

'No deberías estar cerca de ella, Snape,' dijo Rosier. 'No es seguro.'

'Gracias por tu preocupación, Rosier,' respondió Severus monótonamente. 'Pero no es mi propia seguridad lo que me preocupa.'

Entre todos los Slytherin a la mesa, Regulus Black y Evan Rosier eran los dos únicos que consideraría para formar una posible alianza. Regulus no debería ser demasiado difícil de convencer, considerando su pasado del futuro. Rosier iba a ser un poco más difícil, pero recordó a la familia Rosier mostrando signos de desacuerdo con los planes del Señor Tenebroso.

Los pensamientos sobre la guerra, sin embargo, tendrían que esperar un poco más. Esta noche iba a hablar con Lily, y sólo con Lily, por primera vez en… ¿lo que debían ser más de veinte años?

Más de veinte años habían sido. Ella se había marchado durante más tiempo del que habían estado juntos.

Captaba destellos de su rojo cabello rebotando desde el otro lado del comedor. Debía haber arrojado su idea de convertirse en Sanadora por la ventana a estas alturas. Determinada a luchar contra todo lo que la gente a la mesa Slytherin defendía.

Recordó que los padres de ella habían estado activos en el ejército durante la segunda guerra Muggle. Ella fue tan decidida y entregada a su guerra como sus padres lo habían sido a la suya.

'¡Oye, Snape, despierta!' Regulus chasqueó los dedos frente a los ojos de Severus. '¿No vas a comer?'

Severus bajó la vista a su plato intacto de aburridas patatas. 'No, no tengo hambre,' murmuró. Empujó su plato a un lado y cruzó los brazos sobre la mesa.

'¿Cómo es que no te vi en la cena de Malfoy este verano?' preguntó Avery con sus habituales maneras elegantes.

'Probablemente porque no fui invitado, simplón,' dijo Severus sin más que un vistazo en dirección a Avery. Avery debía haber fingido no oír, porque continuó con su historia.

'Estuvimos todos allí con nuestras familias,' Avery señaló a la gente alrededor de ellos con su cuchillo. Se inclinó más cerca y bajó la voz a un susurro. 'Lo vimos, ya sabes, a él.'

Mulciber se inclinó más cerca desde el otro lado para unirse a la conversación. 'En realidad no hablamos con él,' dijo. 'No se nos permitió. Aunque se veía tan impresionante. No puedo esperar a unirme oficialmente a su causa.'

En algún punto del pasado del futuro, Severus se había sentido exactamente de la misma forma que lo hacía Mulciber. El Señor Tenebroso no ocultaba el hecho de que se había convertido en algo desde la nada. Algo que había dejado una impresión permanente en él cuando se encontró con el Señor Tenebroso por primera vez.

Él también había salido de la nada después de todo. Fue la primera vez que sintió que había un modo de salir de las sombras y convertirse en alguien de importancia.

Qué equivocado había estado.

'Aunque Malfoy habló bien de ti,' continuó Avery. Esta vez Severus aguzó el oído. 'Le dijo al Señor Tenebroso que eras un excelente Pocionista y que sabías un montón de Artes Oscuras. Así que, quién sabe, quizá consigas una invitación pronto.'

'Quizá,' fue todo lo que Severus tenía que decir a eso.

El Señor Tenebroso no lo invitó personalmente hasta el invierno de su último año en Hogwarts. Tenía tiempo para resolverlo todo.

Dumbledore anunció el fin del banquete. Los platos desaparecieron de la mesa y requirió a los prefectos que condujeran a los nuevos estudiantes a sus dormitorios.

Sin importarle una mierda si Avery tenía algo más que decir, Severus salió disparado hacia la mesa Gryffindor, accidentalmente tropezó a propósito con un Lockhart de aspecto muy confuso, y tocó a Lily en el hombro.

Lupin, junto a Alice, ya se había llevado a todos los nuevos estudiantes de primer año, mientras el resto de la casa había comenzado lentamente a seguir su ejemplo.

'¿Torre de Astronomía?' preguntó Severus.

'¿Temes que vayan a oírnos?' preguntó Lily burlona.

'Para ser honesto, sí.'

'¿Quejicus está molestándote, Evans?' Potter estaba mirándolos fijamente desde la mesa.

Lily entrecerró los ojos hacia él. 'Oh, vete a la mierda, Potter, no es asunto tuyo.'

'Es asunto mío si está molestándote.'

'¿Qué parte de "no es asunto tuyo" no pillas, Potter?' le ladró Severus.

Los ojos entrecerrados de Lily se movieron entre los dos hombres. '¡Ya basta! ¡Los dos!'

Potter levantó los brazos en el aire como signo de que se retiraba de la discusión.

'Vamos, Sev.' Ella lo agarró por la manga y lo arrastró hacia las escaleras.

Una vez pasaron el cuarto piso Severus no pudo contenerse más. '¿Por qué hablas siquiera con Potter si todo lo que hace te molesta?'

'Por la misma razón que tú hablas con tus amigos en Slytherin a pesar de que te fastidian,' dijo mientras continuaban caminando. 'Comparto la mayoría de mis clases con ellos. Comparto una sala común y un dormitorio con ellos. Los veo todo el jodido tiempo, así que bien podría estar a buenas mientras estoy en ello.'

'Tienes razón,' admitió Severus, y juntos continuaron subiendo todo el camino hasta la Torre de Astronomía en silencio.