Un Sabor a Pluma de Azúcar Dulce

Severus había salido de su última clase lo más rápido que pudo y había desenrollado el pequeño rollo que Slughorn le había pasado. Debía haber sido el mensaje más breve que había recibido nunca de Dumbledore, ya que contenía sólo tres palabras: Pluma de azúcar. Bajo la suposición de que era una invitación abierta a acudir a su despacho en cualquier momento, Severus decidió que pasarse después de cenar parecería la opción más inteligente, ya que Dumbledore solía estar ocupado durante el día.

Se dirigió a la biblioteca, encontró un asiento en un rincón sombrío, y comenzó a escribirle una carta a su madre.

Psst!'

Severus miró alrededor y vio que Regulus Black se había materializado ante él, quien, sin ser invitado, se sentó a su lado a la mesa.

'¿Qué te trae por aquí?' murmuró Severus sin levantar la pluma del pergamino.

'La curiosidad,' dijo Regulus mientras sacaba un sándwich del desayuno de su mochila.

'Si esto es sobre Lily, puedes ahorrarte el aliento.'

'No es sobre ella,' dijo Regulus con la boca llena de pan. 'Te vi con tu madre en King's Cross el otro día haciendo eso del lenguaje de signos y me hizo preguntarme algo.'

Medio molesto pero medio sorprendido por la inesperada pregunta de Regulus, Severus dejó la pluma y levantó la mirada. '¿Qué quieres saber?'

'Bueno, siempre pensé que la magia era algo principalmente verbal y lingüístico, pero si tu madre no conoce el sonido de las palabras, ¿cómo hace magia?'

Severus tuvo que pensar cuidadosamente antes de responder. La magia de su madre es diferente de la de otros brujos. No es algo como ser squib, pero tampoco es comparable a lo que cualquier brujo "normal" podría usar. Su magia es única por derecho propio.

'Mientras que nosotros escuchamos una voz en nuestra cabeza, sus procesos de pensamiento consisten en imágenes y palabras impresas,' comenzó Severus. 'Su magia se forma en una parte diferente de su mente y está fuertemente influenciada por sus pensamientos y recuerdos.'

Regulus estaba mirándolo atentamente, todavía masticando su sándwich.

'Es excepcional con la magia sin varita,' añadió. 'Estoy bastante celoso de su habilidad, para decirte la verdad.'

Antes de que Regulus pudiera responder, los ojos de águila de madame Pince lo captaron, haciendo que casi se ahogara con su sándwich. '¡Comida! ¡En la biblioteca! ¿Estás loco? ¡FUERA! ¡LOS DOS!'

Tanto Severus como Regulus sabían que era mejor no discutir con la bibliotecaria. Así que velozmente recogieron sus pertenencias y corrieron hacia la sala común de Slytherin.

Sólo un puñado de estudiantes estaba presente, ganduleando en los sillones o haciendo los deberes. Se sentaron en un nicho de la sala, recuperando el resuello.

Regulus miró alrededor para asegurarse de que no los oirían. 'Severus,' susurró, '¿por qué tengo la sensación de que ya no estás interesado en unirte a la causa?'

Los ojos de Severus lo miraron con agudeza y bajó la voz. '¿Por qué tengo la sensación de que tú tampoco?'

Por un momento ninguno de ellos dijo una palabra sino que sólo se miraron agudamente el uno al otro, como si ambos estuvieran tratando de encontrar una intención subyacente.

'Discutiremos esto más tarde,' dijo Severus entre dientes, y Regulus asintió en acuerdo.

'Ahora, si me disculpas, tengo que terminar de escribir una carta a mi madre.' Severus cogió la carta a medio terminar, pluma, y tinta de su mochila y continuó escribiendo. Regulus debió haber pensado que era buena idea hacer lo mismo y juntos escribieron a sus familias en silencio.

. . . . . . . . .

No fue hasta la cena que pudo volver a ver a Lily. Una vez más, para el disgusto de los Merodeadores, se sentó a la mesa Gryffindor junto a ella.

'¿Cómo fue tu primer día?' le preguntó él mientras se servía un plato de rodajas de tomate.

'Maravilloso,' respondió ella. 'Quiero decir, ¿con qué frecuencia puedes sentarte junto a alguien en clase de pociones, arriesgarte a retocar las instrucciones que nos dieron, sólo para crear el Filtro de Paz más perfecto nunca hecho?'

Alice, que había tomado asiento frente a ellos, estaba asintiendo en acuerdo. 'Ganasteis veinte puntos para cada una de nuestras casas el primer día. Diría que eso fue bastante impresionante.'

'Gracias, Alice,' dijeron Lily y Severus al unísono. Después de varios bocados el rostro de Lily cayó de alegre a triste. 'Casi olvidaba decirte esto, Sev, pero oí a alguien decir que la esposa del profesor Slughorn falleció este verano.'

La comida en su boca se volvió amarga. 'No lo sabía,' dijo mientras picaba subconscientemente sus tomates. Ya no tenía hambre.

En su antigua vida ni siquiera había sabido que Slughorn tuvo esposa hasta que se lo encontró en el limbo. Por alguna razón, la noticia de que la esposa de Slughorn acababa de fallecer pesó mucho en su corazón.

'Desearía que hubiera algo que pudiéramos hacer por él,' dijo Lily con tristeza.

'Tengo una idea,' dijo Severus. 'Deberías regalarle un pez dorado, como hiciste para mí.'

'Sabes, justo estaba pensado exactamente lo mismo, Sev,' dijo Lily con tono de sorpresa. 'Lo arreglaré cuando volvamos a verlo el próximo jueves.'

'¿Qué vais a hacer esta noche?' preguntó Alice.

'Como tú vas a bajar a las cocinas a encontrarte con Frank,' respondió Lily bromeando, 'Mary y yo vamos a pasar el rato en nuestro dormitorio jugando a juegos.'

Severus miró a ambas chicas con incredulidad. '¿No vais a comenzar con vuestros deberes?'

Lily frunció el ceño. '¿Por qué deberíamos? ¡Sólo es el primer día!'

'Porque éste es el quinto año. Es nuestro año más difícil hasta ahora. ¡Tenemos los TIMOs en camino!'

Lily levantó la vista hacia él como si estuviera mirando por encima de un par de gafas invisibles. 'Los TIMOs no son hasta final de año,' gimió. 'Sólo porque tú ya estabas preocupado por tus EXTASIS allá en tercer año no significa que nosotras lo estemos, señor aprensivo.'

Severus se encogió de hombros. 'Sólo os estoy advirtiendo. Vais a arrepentiros de retrasaros en cualquier cosa este año.'

'Oh, y, ¿cómo es que sabes todo eso?'

Tenía que pensar una mentira, y rápido. 'Lucius me advirtió,' dijo. '¿Recuerdas a Lucius Malfoy?'

'¿Te refieres al señor coleta que siempre iba acompañado de su bonita novia rubia? Sí, es difícil no recordar a un personaje tan intrigante.'

Él no tenía idea de lo que le había ocurrido a la familia Malfoy durante la batalla de Hogwarts. Quizá los tres habían muerto durante la batalla, pero una parte de él no se sorprendería si Lucius finalmente había visto la oportunidad de escapar de sus errores. Se preguntó si Lucius podría ser todavía un potencial aliado, pero en este punto probablemente ya estaba demasiado metido en la causa, y con su larga línea de supremacía sangre-pura, Lucius probablemente tampoco iba a ser un aliado leal.

La voz de Lily lo trajo de vuelta al presente. '¿Qué vas a hacer esta noche, Sev?'

'Recibí una invitación de Dumbledore para visitar su despacho.'

Alice lo miró con curiosidad. 'Debe ser algo importante si quiere hablar contigo el primer día de colegio.'

'Lo es,' respondió Severus. 'Me metí en problemas que tengo que arreglar.'

Alice asintió comprendiendo. Severus sabía que Lily no le diría nada de lo que compartieron entre ellos en lo alto de la Torre de Astronomía, pero el hecho de que estuviera implicado en las Artes Oscuras tampoco era exactamente alto secreto.

'¿Me lo contarás todo de vuestra reunión mañana?' le preguntó Lily.

'Lo haré.'

Severus siguió a Alice y Lily hasta el séptimo piso y se dieron las buenas noches ante el retrato de su sala común.

Mientras caminaba por el pasillo hacia la gárgola de piedra en el séptimo piso, oyó un sonido susurrante tras él. Severus enderezó la espalda y bajó la voz. 'Yo no intentaría seguirme si fuera tú, Black.'

'¿Cómo mierda supiste que era yo, Quejicus?' Sirius había aparecido desde detrás de un tapiz, su varita ya en la mano.

'¿Vas a decirme por qué estás siguiéndome, o simplemente te apetecía hechizarme por la espalda?'

'Necesito que dejes de ser una mala influencia para mi hermano pequeño,' ladró Sirius enojado, negándose bajar la varita.

'Gracioso, creía que ya tenía un hermano mayor que era una mala influencia para él, pero con mucho gusto me encargaré si ya no estás a la altura de la tarea.'

'Eso no es gracioso, Snape, y lo sabes.' Su varita estaba agarrada con tanta fuerza en su mano que parecía que iba a partirla en dos. 'Algo pasa contigo y no me gusta.'

Severus dio unos pasos hacia delante, casi tocando la varita extendida de Sirius. 'Adelante entonces, hechízame.'

Sirius parecía confuso ante la situación. '¿Por qué no te defiendes?'

Severus ignoró la pregunta. 'Estoy bastante conmovido por tu repentina demostración de amor fraternal. ¿Hay algo que debería tener en cuenta?'

'No le hagas daño.' Sirius se sacudió un poco perdiendo su por otra parte firme postura. 'Eso es todo lo que estoy pidiendo.'

Severus dio otro paso adelante, la punta de la varita de Sirius tocando su pecho. 'Lo prometo,' dijo con frialdad, 'si tú prometes dejar de seguirme como un perro.'

Sirius perdió su frialdad por completo al escuchar la palabra "perro". Severus se inclinó y bajó la voz. 'Sé lo que eres, Black, al igual que tus amiguitos merodeadores. Así que si yo fuera tú, sería un poco más cuidadoso o simplemente se me podría escapar por accidente.'

Sin otra palabra y una mirada de puro veneno, Sirius corrió hacia la sala común de Gryffindor.

Severus, sintiéndose bastante satisfecho consigo mismo, continuó caminando por el corredor hasta que se detuvo ante la gárgola de piedra. Respiró hondo, murmuró, "pluma de azúcar" y la gárgola de piedra se desplazó a un lado, revelando una escalera de caracol de piedra.

Era hora de enfrentarse al director una vez más.