El Gran Mago

Fawkes estaba posado en su percha mirando a Severus con una mirada de curiosidad y sospecha. A través de la ventana de la torre podía verse el campo de quidditch reluciendo al sol poniente. Aparte de una notablemente menor colección de libros e instrumentos plateados, el despacho de Dumbledore tenía exactamente el mismo aspecto que tuvo en el futuro.

'Buenas noches, señor Snape.' Dumbledore estaba sentado detrás de su escritorio. Sus chispeantes ojos azules miraban arriba desde detrás de sus anteojos de media luna. 'Por favor, tome asiento.'

Severus, sin embargo, permaneció en pie. Se sentía como si hubiera sido sólo ayer cuando había visto desvanecerse la luz en los ojos del anciano. Volver a ver al hombre, ligeramente más joven, e ignorante de su futuro, era una extraña visión que contemplar.

Sus emociones se escaparon a través de su corazón y su mente. Estaba furioso por todos aquellos años de ser utilizado como un peón. Pero también agradecido, porque Dumbledore fue el único que tuvo fe en él cuando nadie más lo hacía.

'¿Nadie le ha dicho nunca que es de mala educación pinchar dentro de la mente de alguien sin su permiso?' dijo Severus sombríamente.

Dumbledore no pareció preocupado por el exabrupto de Severus. 'Estaba bajo la asunción de que usted quería que yo viera, pero si ése no es el caso, entonces me disculpo, y prometo que no volverá a suceder.'

Severus gruñó. 'Al menos podría haber intentado ser un poco más sutil. ¿Qué recuerdo exactamente logró sacar de mi cerebro?'

A eso, la sonrisa de Dumbledore se desvaneció un poco. 'Vi que murió una muerte espantosa, lo que despertó mi curiosidad, ya que está frente a mí sano y salvo.'

Con los brazos cruzados, Severus ponderó qué palabras podrían comenzar a describir siquiera todo lo que le había ocurrido.

'¿Le apetecería un té, quizá?' preguntó Dumbledore.

Severus asintió y lo observó conjurar una tetera junto a dos tazas. Mientras servía a ambos una taza de té caliente, Severus cedió y se sentó frente a Dumbledore al escritorio.

Ambos bebieron un poco de té en silencio. Severus se encontró relajándose un poco, perdiendo la tensión que había estado aumentando en su interior con cada peldaño de la escalera de caracol.

'Si está dispuesto,' dijo Dumbledore, 'por favor, ¿podría explicarme por qué tiene un recuerdo de su propia muerte?'

Severus tuvo que apurar su té antes de poder reunir el coraje para abrir la boca. 'Es porque sí que morí, señor, en el futuro.'

'Entonces, ¿cómo es que ha logrado viajar de regreso al pasado? ¿Un giratiempo poderoso, quizá?'

'No es nada de eso. Lo que sucedió fue que se me dio una opción cuando morí. Podía decidir seguir adelante o bien regresar al pasado y enmendar mis errores. Cuando morí, me encontré-' pero Dumbledore levantó la mano para refrenarlo de continuar.

'Por fascinado que esté por su milagroso regreso en el tiempo, no creo que esté en el derecho de saber lo que sucede después de que abandonamos el mundo de los vivos.'

Aunque molesto por ser cortado en su intento por explicar la situación, también coincidía con la declaración de Dumbledore. Cómo se las había arreglado para regresar era irrelevante. Lo relevante era la razón por la que lo hizo.

'Debe ser algo de gran importancia para usted,' continuó Dumbledore, 'si escogió regresar a una vida llena de guerra, antes que a una muerte pacífica.'

'Con el debido respeto, señor, pero no es la guerra lo que me hizo escoger regresar.'

Los ojos de Dumbledore centellearon detrás de sus anteojos de media luna. '¿Qué es entonces, lo que lo hizo regresar?'

A su pesar, Severus sonrió. 'Lo hice por Lily.'

Dumbledore rio. '¿Por la señorita Evans? Qué enternecedor.'

Sintiéndose ligeramente avergonzado, Severus sintió que sus mejillas se sonrojaban. 'No es sólo porque la amo, sin embargo, también es porque ella es de vital importancia para el curso de la g-' pero Dumbledore volvió a cortarlo.

'Su regreso, señor Snape, tendrá como resultado situaciones que ya no se desarrollarán del modo en que las recuerda. Las alteraciones de su línea temporal no pueden evitarse debido a lo que sabe. Puede que lo que sabe de su pasado nos resulte útil, pero no hay garantía de que su conocimiento será la verdad. ¿Comprende?'

Severus se tomó un momento para procesar lo que Dumbledore había dicho. 'Creo que sí.'

Dumbledore les sirvió a ambos un poco más de té. 'Bien. Debe ser una pesada carga tener el conocimiento de saber quién vive y quién muere, y aun así, le pido que no lo comparta conmigo, ni con nadie más para el caso.'

Dumbledore se inclinó un poco más cerca. Sus manos se entrelazaron sobre el escritorio. 'Algunas cosas están destinadas a ser, señor Snape, trate de encontrar en su interior aceptar eso en lugar de dejar que le agobie.'

'Lo intentaré,' dijo Severus suavemente.

Dumbledore volvió a enderezarse. 'Antes de que se marche, ¿hay algo que pueda hacer para facilitarle esta transición?'

Recordando la conversación que tuvo con Lily, sería lo correcto pedir la protección de Dumbledore.

'Hay algo que puede hacer por mí.' Severus bajó la voz un poco, no queriendo ser oído por los retratos en las paredes. 'Me metí en muchos problemas dentro de mi propia casa. Yo- tenía la intención de convertirme en Mortífago, y ahora el Señor Tenebroso ha tomado interés en mí.'

'¿Es protección lo que busca?'

'Sí, porque pretendo cortar esas ataduras y no se verá bonito cuando suceda.'

'Veré lo que puedo hacer por usted.'

Dumbledore se puso en pie y Severus lo tomó como una señal de que era hora de marcharse.

Una vez estuvo en el umbral entre el despacho y la escalera de caracol. Severus recordó que le quedaba una última cosa por pedir.

'Director, antes de marcharme, hay algo más sobre lo que me gustaría tener su opinión.'

'¿Qué es lo que quiere saber?'

'Es sobre Lupin.'

'Señor Snape, llegamos a un acuerdo el pasado año-'

'Lo siento, señor,' interrumpió Severus, 'No tengo la intención de venderlo al ministerio. Lo que quería decir es que conozco una poción, que técnicamente no ha sido inventada hasta el futuro próximo, que potencialmente podría ayudarlo.'

Los ojos de Dumbledore se ensancharon. '¿Quiere decir que habrá una cura para su enfermedad?'

'Desafortunadamente, no es una cura. Lo que hace la poción es crear la capacidad de que el licántropo conserve su mente humana una vez transformado. Las transformaciones todavía ocurren, pero el licántropo ya no supone una amenaza.'

'¿Y quién es el responsable de esa invención?'

'Es Damocles Belby, y ya que no puedo recordar la manera exacta en que la poción se elabora, deseo contactar con él y averiguar un modo de crearla más temprano.'

'Es algo muy noble por su parte que lo haga. ¿Por qué el súbito cambio de actitud?'

'Para decirle la verdad, señor, es porque me aterrorizan los licántropos.'

'Con toda la razón, ¿hay algo que necesite para llevar esto a cabo?'

'Voy a necesitar mi propio laboratorio de pociones, porque esta poción va a ser complicada y difícil de perfeccionar.'

'Hablaré con el Profesor Slughorn sobre ello por usted. Y por ahora, le deseo buenas noches y por favor, si hay algo que considere demasiado importante para no ser dicho, ya conoce la contraseña.'

'Buenas noches, director. Gracias por su ayuda.'

Severus cerró la puerta tras él y bajó la escalera de caracol. Había esperado un corredor vacío, pero en cambio, una Lily que parecía muy impaciente estaba esperándolo.

'Por favor, no me digas que has estado esperándome todo este tiempo.'

Lily sacudió la cabeza. 'No, sólo he estado aquí afuera unos minutos.'

'Alguna razón en particular por la que estés-' pero Lily ya lo había agarrado por la manga y lo arrastró hacia la gran escalera.

'¡Te va a encantar esto, Sev!'

Severus se dio cuenta de que muchos estudiantes, junto a varios maestros, iban de camino a los terrenos. Juntos siguieron al resto hacia el oscuro campo de quidditch y subieron a las gradas.

'¿Te importa decirme qué está pasando, Lily?'

'Sólo mira arriba, espera, ¡y entonces verás!' chilló de emoción.

Después de unos momentos, un destello de luz le pasó por el rabillo del ojo. Pronto, más comenzaron a seguirlo, hasta que el cielo nocturno se iluminó con una lluvia de estrellas fugaces.

'¿No es hermoso, Sev?'

Los ojos de Lily estaban enfocados en el cielo, pero Severus tenía sus ojos en ella. Era difícil creer que sólo habían pasado dos días desde que regresó de entre los muertos.

Por primera vez en su segunda existencia había admitido abiertamente que Lily era la mujer que amaba. ¡Ante Dumbledore, nada menos!

Estaría eternamente agradecido a Dumbledore porque le hubiera hecho comprender que sus experiencias del pasado del futuro no estaban destinadas a ser relevantes en su nueva vida.

Había muerto intentando proteger al hijo de la mujer junto a él. Ahora tenía su oportunidad de protegerla a ella, de modo que pudiera estar viva para verlo.